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Se le muere un hermano 6 meses, queda hija única, le empiezan a dar gusto a quererla a amarla,
pero los padres siempre con firmeza, con amor pero con templanza.

A los 4 años quería un dulce e hizo un berrinche, el padre se tiro al suelo q hizo lo que ella hizo un
berrinche y no reprendió con una palmada, simplemente con el ejemplo con el amor. Eso me
quedo marcado de por vida.

Empieza a estudiar, tenía 8 años empieza a preguntar la maestra quien su patrono e santo que
lleva su nombre, juan bueno san juan, y llegan donde Dina y ella se queda pensando y ella averigua
y no había ninguna santa con ese nombre y ella dijo yo sere la patrona de todas las Dinas, con 8
años y deseaba ser santa. Su mirada clavada en la santidad.

Entra a un internado, de las monjitas hijas de María, en ese internado amaban profundamente a la
santísima virgen maria y tenían la consagración por el método de san Luis María gringnos de
monfort a los 12 años se consagro. 15 años primera comunión. La primera comunión es un tiquete
grandísimo para el cielo. Sabia el valor tan grande de la eucaristía.

Empiezo a reconocer cuanto me ha devuelto la santiima virgen maria,

Ella quiere irse de religiosa, a los 15.16 pero era aún joven y no la dejaron, ella callo y ofrecio,
siempre en obediencia, empezó a discernir y entro a la comunidad de Jesús María, ella era una
gran pianista, y enseñaba la música, motivaba a las niñas a llevar a una vida en jesus, desde la
virtud.

Tu me vas a dar gloria desde tus escritos, le da tuberculosis, no podía asistir a eucaristía pero hacia
la comunión espiritual y ella sentía como jesus la arrebataba y se la llevaba al cielo a vivir la
eucaristía.

Ella tiene una conversación con el niño Jesús, y Jesús al amor, le dice juguemos quien ha amado
más, yo te he dado todo, yo también he amado a todos, pero mi amor es infinito, pero yo amo con
tu amor

los relatos de la vida de la Beata Dina Bélanger fueron escritos por ella misma en una
autobiografía que escribió como pedido a la orden de su Superiora. En marzo de
1924, estando de retiro ella misma le sugirió: “Va usted a escribir su vida Hermana”.
Nada dejó entrever la angustia que este pedido le generaría hasta poco tiempo
antes de su fallecimiento, donde hablando de este gesto de obediencia declaró: “Ha
sido la cosa que más me ha costado en toda la vida.”

El relato se titula “Cantique d’action de grâces ou chant d’amour”. Fue escrito con
lápiz y frecuentemente con mucha dificultad y fatiga por la autora, que ya se hallaba
enferma. No ha sido ni releído ni corregido por ella.

Madre Aurora Royo rjm. en la presentación que hace de estos escritos en 1993, bajo
el título “Esa gracia”, nos aclara: “Naturalmente no es para todos la experiencia de lo
divino que ella vivió. Dios “rompe el molde” con cada uno de nosotros”. Continúa
diciendo: “esta Autobigrafía no es una obra literaria, ni la autora tienen cualidades
para ello. (…) A veces se asemeja a un diario espiritual. Para profundizarlo de mejor
manera, el texto deberíamos leerlo en el francés original, aunque la traducción en
español a la que nos acercamos tiene muy cuidado y fielmente traducido su
contenido, por ello será llano y sencillo. Se han omitido sus poesías, dado que todo
poema traducido pierde su calidad primitiva y su vuelo lírico de su frescura original.”

Antes de concluir, otra infidencia más… Jesús le dijo a Dina. “Tus conocimientos y
estudios musicales protegerán tu vocación; pero tú harás fruto sobre todo por tus
escritos. En el convento te dedicarás a tareas literarias.”

La autora de su biografía española de 1943 aclara sobre esta revelación… “la verdad
es que esas palabras no las entendió ni en ese momento ni nunca, ella creyó siempre
que el fruto del que le hablaba Nuestro Señor se lograría por las composiciones
poéticas y literarias que escribía para la Comunidad y las Novicias, cuando lo cierto
era que se estaba logrando con su Autobiografía”.

“Lo haré como usted me pide.”

Fue la respuesta de Dina que sintetizan su vida: fe, obediencia y fidelidad en lo


pequeño. “Seré santa”, se había propuesto años antes, y el camino que el Señor le
ofrecía estaba ahí…

Muere el 4 de septiembre de 1929, a los 32 años de edad y 8 de vida religiosa


con la promesa de que en el cielo permanecerá al servicio de sus hermanos y
hermanas de la tierra, siendo una mendiga de amor y dando la alegría.

Dina vivió una vida ordinaria con un amor extraordinario. Su santidad no está
en los aspectos místicos que Dios le regaló, sino en la fidelidad ininterrumpida a
la gracia de Dios. Su vida, revestida de una discreta y sonriente reserva,
ocultaba a los ojos de los demás la obra que Dios iba realizando en su interior, y
que ella nos cuenta sencillamente en su Autobiografía con la belleza y
sensibilidad de la artista.

El Papa Juan Pablo II la declaró Beata el 20 de marzo de 1993, en la Basílica de


San Pedro de Roma.

Dina deseó intensamente esa unión. Conocer en profundidad a la Beata


Dina Bélanger es, pues, descubrir nuevos aspectos de Cristo Jesús. En
esa íntima convivencia de la criatura con el Creador, Dina desaparece y Él
refulge en toda Su gloria. Ella pasa a ser como un candelabro que
difunde discreta y suavemente la luz de Cristo, o como un vitral que la
tamiza y reviste de colores bellamente adaptados para la sensibilidad
humana. "Mi deber ahora, y mi ocupación en la eternidad, hasta el fin de
los tiempos, es y será el de irradiar a Jesús para todas las almas, por
medio de la Santísima Virgen".

A tal punto ella se tornó una con Cristo, que Él mismo, la llamó
afectuosamente de "Mi pequeño Yo mismo".

Jesús quiere su Autobiografía

Dina habría pasado desapercibida si su superiora no hubiese discernido


los favores de Dios a ella. "Usted debe escribir su vida, mi querida
hermana", le dijo. Es por eso que tenemos su Autobiografía, "una de las
más perfectas joyas de la literatura espiritual del siglo XX", según el
teólogo carmelita, padre François-Marie Léthel.

Para Dina, escribir sobre sí misma constituía un verdadero acto de


heroísmo: "Hablar continuamente de mí misma, y repetir el pronombre
‘yo', que preferiría ver abolido para siempre... ¡Oh!". Pero obedeció, al
punto de llenar con su esmerada caligrafía varios cuadernos que la
superiora guardaba cuidadosamente.

Cierta vez, Nuestro Señor le confidenció: "Usted hará bien por medio de
sus escritos". Y así fue. Dina hablaba con Cristo con familiaridad, y al
anotar sus sagradas palabras no lo hacía visando apenas el propio
beneficio, sino también el de los sacerdotes, los religiosos y de toda la
humanidad.

DIJO SÍ AL AMOR…

Toda la vida de Dina es un canto de amor, un himno de acción de gracias a


Aquel que la ha llamado y a quien respondió con un SÍ total, sin reserva.

Su fidelidad en dar respuesta al Amor con amor, la introduce en las


profundidades de la Trinidad y la convierte en un “canto de alabanza a la
gloria del Padre”. El cántico de acción de gracias y de alabanza de su vida
enriquece, con armonía insospechada, la divisa de su Congregación: “Sean
por siempre alabados Jesús y María”.
La niñez y juventud de Dina se desarrolla en una vida normal, nada parece
distinguirla de los demás. Es alegre, sociable, ama lo bello, la naturaleza. Es
buena con una bondad que la inclina a los más débiles y desfavorecidos.
Nada permite adivinar la vida interior que la envuelve y que canta dentro de
sí. Ha sentido ya la llamada del Amor y le ha respondido con una máxima
que es todo un programa de vida: “Amar y dejar hacer a Jesús y a María”.

Ya religiosa, se entrega para “vivir en espíritu de alabanza, en libertad de


espíritu, confianza y generosidad”. “No rehusar nada a Dios” es el objetivo
de su diario existir. Si su actividad apostólica se ve pronto reducida por la
enfermedad, su celo misionero no disminuye: “Yo quisiera recorrer todo el
universo y consumarlo en las llamas infinitas del Corazón de Cristo”. Sin
embargo yo solo quiero ser apóstol según los designios de Nuestro Señor”.

Consumida por el amor más que por la enfermedad, su vida se apagó el 4


de septiembre de 1929 con la promesa de permanecer al servicio de sus
hermanos y hermanas de la tierra:

“En el cielo yo seré mendiga de amor; esa es mi misión y la comienzo


inmediatamente; daré la alegría”.

SU ESPIRITUALIDAD
La espiritualidad de Dina se inserta perfectamente en la de la Congregación
fundada por Santa Claudina Thévenet; espiritualidad cristocéntrica y mariana que
tiene su fuente en el amor del Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de
María y que está centrada en la Eucaristía.

El secreto de la santidad de Dina reside en una correspondencia fiel y generosa a


la gracia para vivir en cada instante lo que ella percibe como voluntad de Dios. Su
divisa expresa bien lo que quiso vivir y lo que vivió en realidad: “Amar y dejar
hacer a Jesús y a María”. Dina Bélanger ha amado mucho. Comprendió que Dios
es amor y quiso responder a este amor. Nunca le negó nada voluntariamente.
Todo su esfuerzo era dejarle el camino libre, decirle siempre Sí.

Y puesto que el amor al prójimo nunca está separado del amor de Dios, cuanto
más Dina se pierde en Él, tanto más arde en deseos de comunicar al mundo
entero el secreto de la dicha que ella ha descubierto y que vive: “Yo les he elegido
a ustedes, dice el Señor, y les he destinado a que vayan y den fruto y un fruto que
permanezca” (Jn. 15, 16)
Apóstol durante toda su vida en la tierra, Dina continúa dando fruto por medio de
sus escritos y con su ejemplo de entrega total al amor; ella nos dice que la
verdadera vida está “en otra parte” que se encuentra dentro de nosotros. En medio
de un mundo desparramado, disperso, dividido, nos lleva a el centro de nosotros
mismos, allí donde habita la Trinidad.

A los 14 años entra en el pensionado de Bellevue dirigido por las mismas


Religiosas de la Congregación de Nuestra Señora. Pasa allí dos años
continuando, con seriedad y firmeza, el desarrollo de su inteligencia y el
perfeccionamiento de su carácter. El éxito corona su aplicación. En los últimos
exámenes Dina obtiene la máxima calificación.

El primer viernes de octubre de 1911, Dina siente la inspiración de consagrar al


Señor su virginidad pues experimentada, dice, “una sed ardiente de entregarse a
su amor”.

En medio de una vida social que hubiera podido acapararla, Dina no pierde de
vista su ideal de santidad. La llamada a darlo todo y a darse, se le hace cada vez
más imperiosa y el 11 de agosto de 1921 entra en el Noviciado de las Religiosas
de Jesús – María de Sillery, Québec. Profesará el 15 de agosto de 1923. Su
superiora no tarda en darse cuenta de la calidad espiritual de la joven religiosa.
Las conversaciones mantenidas con ella la convencen de que se trata de una
unión excepcional con Dios. Le pide entonces que ponga por escrito la descripción
de las gracias con que se ve favorecida. Dina hace en esto, nos dice, el acto de
obediencia más costoso, pero su Autobiografía nos permite penetrar en una vida
interior de enorme riqueza.
Después de la Profesión sus superioras le piden que dé clases de música. Se
entrega totalmente a esta misión manifestando verdadero amor a sus alumnas, y
obtiene de ellas un resultado positivo.

Ya en los primeros meses de su vida religiosa contrajo una enfermedad


contagiosa de la que no se restablecerá nunca del todo y cuyas consecuencias la
conducirán a la muerte algunos años después, el 4 de septiembre de 1929. Tenía
entonces 32 años y ocho de vida religiosa. Dejaba una fama de santidad y de
virtudes poco comunes. .
Durante años estudió en el colegio Bellevic de las Religiosas

de Nuestra Señora y una vez cumplidos los 16 años volvió a


su casa. Quiso hacerse religiosa, pero su párroco la consideró
muy joven. Estudió piano y obtuvo el título de profesora
recibiendo grande elogios. En 1917 se trasladó a Nueva York
para estudiar en el conservatorio de esta ciudad, y un año
más tarde volvió a su casa, y, experimentó una fase de aridez
espiritual y sequedad interior. Más tarde ella nos dirá: “Jesús
comenzó a encenderme con sus llamas de amor. En un
coloquio de amor abrasó mi corazón con una de ellas... La
reparación al Corazón Divino ultrajado, el celo por la
salvación de las almas, se convertían en mí en deberes
imperiosos”.
Aunque siguió dando conciertos, tenía sed de consagrarse a
Dios. En 1921, ingresó con su amiga Bernardita en la
Congregación de Jesús María de Syllery, Canadá, y le pidió
a Dios dos gracias: la comunicación íntima con Él y
perfección, tomó el nombre de María de Santa Cecilia. Fue
enviada a dar clases de piano a Saint Michel, pero tuvo que
regresar a Syllery al mes, pues contrajo la escarlatina,
enfermedad de la que no se recuperaría totalmente. Después
de recuperarse, volvió a sus clases, donde tuvo la admiración
de sus alumnas. En 1924, regresó a Saint Michel, dejando a
las alumnas que tanto quería y comenzó a escribir su
autobiografía por orden de sus superioras. Pasó los años
entre luces y sombras, debilitada por la enfermedad; y
cuando la salud se lo permitía se dedicaba a la enseñanza y
en otros momentos le invadía un sufrimiento físico y
espiritual, pero sin llegar a perder la paz. En 1927 recibió los
estigmas de la pasión pero de forma invisible. En 1928 hizo
sus votos perpetuos y en julio de 1929, agradecida con todos
los que la atienden, pregunta al Señor: “¿Quién les pagará?”,
a lo que Jesús respondió: “Yo pagaré tus deudas”, y ella
interpela: “¿Cómo, Dios?”, “Si, las pagaré con mi corazón.
Concederé gracias a toda aquella persona que te haya
prestado el menor servicio Pero en el cielo, tu misma pagarás
tus deudas”. Esto es lo último que escribió. Fue beatificada
el 20 de marzo de 1993 por san Juan Pablo II.

Y el 11 de agosto de 1921, se decidió a entrar en la "Congregación de las Hermanas de Jesús y


María" en Quebec; una institución fundada en 1818 en Lyon, Francia, por Santa Claudine
Thévenet (03/30/1774 a 03/02/1837).
Después de que el postulante, 15 de Febrero de 1922, tomó el hábito religioso y tomó el nombre
de 'Sor María de Santa Cecilia Roman' y comenzó su noviciado en Sillery.
Un mes más tarde, 25 de Marzo, 1922 se le permitió hacer votos privados de pobreza, castidad
y obediencia; la alegría experimentada por la hermana María de Santa Cecilia, era grande, ya
que por fin había podido dedicar al Señor, y sin la menor reserva, total y sin pensarlo dos
veces; profesión pública de los votos, hizo 15 de agosto de 1923, no era más que una
confirmación de su alegría, ya probado exhaustivamente con la práctica privada.
Por su diploma, recibió el encargo de enseñar música en el monasterio de San Miguel y la de
Sillery; pero su débil cuerpo y lo malo en la incubación, la obligaron a largos períodos de
atención en la enfermería.
Fue durante este período que el superior local, impresionado por su espiritualidad, le pidió que
escribiera su autobiografía; Sor María aceptó en la obediencia y en marzo de 1924, comenzó a
escribir esas notas, lo que nos permitió penetrar en una vida interior de gran riqueza.
El 15 de agosto de 1924, escuchó al Señor decir: "Va a hacer el trabajo y luego, después de un
año, precisamente el 15 de agosto, en la fiesta de mi madre, entraré y se obtiene con la
muerte."
Sor María pensó en la muerte física, pero era la muerte mística; de hecho, desde que el 15 de
agosto se sentía absorbido en Dios; "Dios ha absorbido todo mi ser; aniquilado en Cristo Jesús,
yo vivo por él en la vida eternidad adorable Trinidad; Él, Jesucristo vive en mi lugar en la
tierra".
De 1923 a 1927, escribió diez composiciones musicales, expresando su experiencia de la unión
mística: El 9 de abril, 1926 el rodaje de la enseñanza de la música, y el 10 de julio, fue a San
Miguel, por un período de retiro y descanso, pero la tuberculosis que minó, en enero de 1927 se
hizo cargo, obligándola a ir a la enfermería.
No obstante, fue admitida a los votos perpetuos, que podía pronunciar el 15 de agosto, 1928. la
espiritualidad de los jóvenes Sor María de Santa Cecilia Roman, s'inseriva perfectamente la de la
Congregación de Jesús y María, centrada en Cristo y la espiritualidad mariana, que tiene su
fuente en el amor del Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María y se centra en la
Eucaristía.
Entre alta y baja, característica de la enfermedad, y con cortos períodos pasados en la
comunidad, al final de 30 de abril de 1929, Sor María finalmente llegó a la enfermería, donde
permaneció hasta su muerte; vivir una vida de perfecta unión con Dios, soportando todos los
sufrimientos, renunció en el Señor; como el tiempo que pudo, salió de la cama para dar consejos
a los maestros de la música, la composición y la transcripción de partituras musicales.
Murió el 4 de septiembre de 1929, en Jesús-Marie convento en Sillery, Quebec, sólo 32 años,
ocho de los cuales la vida religiosa, rodeado por la fama de santidad y virtud poco común. El
cuerpo fue enterrado en el convento de dicha iglesia.
Dina Bélanger (Sor María de Santa Cecilia Roman), fue beatificado 20 de marzo de 1993 el Papa
Juan Pablo II; el día después de que fue canonizado el fundador de su congregación, Claudine
Thévenet.
Había prometido a sus hermanas: "En el cielo Voy a ser un poco mendigo de amor; aquí es mi
misión y me arranca inmediatamente, donará la alegría ".

Desde joven su vida era Eucarística....

“Jesús fue mi Maestro de oración enseñándome a comunicarme con Él. Un día, ante el
sagrario, leí estas palabras en un libro de oración: “Señor, Dios mío”. Ya no leí más.
Sumergida en el silencio, en la paz y en la soledad, sentía estar con Él saboreando
estas palabras. Olvidé el tiempo...

Otra vez, ante el Santísimo expuesto, fijos los ojo

s en la Sagrada Forma, le pedía verle con los ojos del cuerpo: ¡Deseo tanto veros! El
Señor respondió a mis ingenuidades con un aumento de fe en su presencia
eucarística." (Autobiografía, cap.3)

....y Mariana!

“Me entregué totalmente a la Virgen por la práctica de la devoción perfecta, según el


espíritu del Beato (Beato en el tiempo en que D. Bélanger escribe su vida, canonizado
en 1947) Luis de Montfort. Este abandono total de mí misma y de mis cosas a la Reina
del Cielo me atrajo muchas consolaciones. Sólo en el cielo comprenderé las ventajas
de abandonarme a su sabia guía. Quisiera consagrarle toda la humanidad. Hay que
dejarla vivir en nosotras para que Cristo se sustituya en nuestra pequeñez. Ella es el
camino más seguro, más corto, más idóneo para elevarnos hasta el infinito, para
unirnos al amor increado hasta perdernos en Él, abismarnos en la fuente de la felicidad
eterna.”

En 1911, comenzó a asistir al internado de Bellevue. En ese mismo año hizo voto
privado de castidad y le pidió al Señor la gracia del martirio, el día 1ro de octubre.
Terminó sus estudios en 1913 y regresó a su casa paterna. Se involucró en su
parroquia, ayudando con los ornamentos litúrgicos y participando del Apostolado de la
Oración. En 1914 le comunica a sus padres su deseo de ser religiosa, pero éstos no le
concedieron el permiso por ser ella demasiado joven.

“El primer viernes de octubre estando con las demás alumnas en la capilla para la
visita al Santísimo, me sentí impulsada a consagrar al Señor mi virginidad. Y así lo hice
añadiendo: si esta consagración es de tu agrado. Y debió agradarle porque me sentí
más suya, con una pertenencia más profunda, y mi sed de entrega total a su amor en
la vida religiosa, más colmada.
Ardía en deseos de ser mártir y decía: Jesús, tú has muerto por mí. Pues bien, mi
amor no quedará satisfecho si no muero mártir por Ti.” (Autobiografía, cap.5)

Devota de San José

“En mi vida interior me ha ayudado siempre el bendito San José. Lo quiero mucho, y
sobre todo en su fiesta, le obsequiaba con pequeños sacrificios.” (Autobiografía, cap.5)
De 1916 a 1918 se fue a Nueva York, donde completó sus estudios de piano y música
en la Residencia Nuestra Señora de la Paz, la cual era dirigida por la orden de las
Religiosas de Jesús-María. De regreso a su ciudad natal se inscribió en la Tercera
Orden de Santo Domingo, y una vez obtenido el permiso de sus padres, ingresó en la
Congregación de Jesús-María situada en Québec. Su nombre religioso sería María de
Santa Cecilia de Roma, el cual escogió debido a su gran amor por la música. Emitió sus
votos temporales el día 15 de agosto de 1923, Solemnidad de la Asunción de María; y
sus votos perpetuos el 15 de agosto de 1928, un año antes de su muerte.

“Al fin ya llevaba el hábito religioso; lo besaba con piedad y amor pero no en vano se
dice que ‘el hábito no hace al monje’ y tenía que trabajar por hacerme menos indigna
de él.” (Autobiografía, cap.13)

“Ya era por fin religiosa de Jesús-María. Recibí la cruz y el rosario. Ya pertenecía a la
Congregación que tanto amaba. La mano divina allí me había conducido. Qué deuda de
gratitud hacia mi Congregación religiosa. Modela Señor mi alma según su espíritu de
caridad y de humildad, de obediencia y de alabanza, que no es otro que el espíritu de
tu amor. Obra en mí junto con María, para que alabe por siempre vuestros benditos
nombres.” (cap. 16)

Gracias del Señor en su alma

“Un día recibí esta luz que me consoló mucho: el cielo


es la posesión de Dios; Dios vive en mí, yo lo poseo,
luego gozo del cielo en la tierra. Desde este dichoso
momento, me escondía por más tiempo en el Corazón
de Cristo y en Él encontraba las delicias de la
bienaventuranza, con el privilegio añadido de ser capaz
de sufrir por Él. Si los ángeles pudiesen tener algún
deseo, creo que, además de la Eucaristía, envidiarían
este don del sufrimiento por amor.” (Autobriografía,
cap.12)

A Nuestro Señor, Hombre-Dios, me ha hecho ver su


Corazón en la sagrada Hostia. Yo no miraba su santo
rostro; me cautivaban su Corazón y la Hostia. Los dos
estaban perfectamente unidos, de tal manera el uno en
la otra, que no puedo explicar cómo me fue posible
distinguirlos. De la Hostia se difundían innumerables
rayos de luz; de su Corazón salía una inmensidad de
llamas que corrían como torrentes impetuosos. La
Santísima Virgen estaba allí, tan cerca del Señor que parecía estar como absorbida por
Él. Todos los rayos luminosos de la Hostia y todas las llamas del Corazón de Jesús
pasaban a través del Corazón Inmaculado de María.

Desde su profesión religiosa sufrió graves enfermedades; desde su cama solía hacer
traducciones y despachaba correspondencia. Tuvo una tuberculosis pulmonar que se
agravó el 30 de abril de 1929, a tal punto que tuvo que ser trasladada a una
enfermería. Murió el 4 de septiembre de 1929, a las 4 de la tarde.

Máximas:
“Jesús y María la ley de mi amor, y mi amor la ley de mi vida.”

“Amar y sufrir.”

“Todo por Jesús solo. Desasida de todo lo que no es Él.”

“Quiero ser santa, y con vuestra gracia, Señor, lo seré.”

“La gracia convierte en alegrías todas las penas, esas que el mundo aborrece.”

“Mi brújula es Cristo, mi barca, la Regla, los que la guían, mis superioras.”

“La vida religiosa es la preparación de la vida eterna.”

“Quiero amar a María como Tú la amas, y quiero amar a los hombres, sobre todo a los
pecadores, con tu mismo amor, hasta la locura.”

Dina Bélanger, la hermosa joven canadiense que tuvo la fama al alcance de la


mano por sus excepcionales dotes musicales, no hallaba en el santoral una mujer
canonizada que llevase su nombre, pero ella se propuso cubrir ese vacío con su
propia entrega: sería santa. Así lo confió a su educadora cuando constató que
buscaba en vano otra Dina. Para ello no tenía más que «amar y dejar hacer a
Jesús y a María». Apenas tuvo 33 años de plazo para amasar las virtudes, pero
fueron más que suficientes.

Un día en medio de su «noche oscura» percibió sobrenaturalmente que Cristo se


llevaba su corazón, quedándose Él en su lugar. Y en otra ocasión volvió con esta
víscera purificándola con tanto amor que quedó abrasado en él; ella misma pudo
soplar las cenizas, signo de la ruptura completa con su pasado. Después, volvió a
ocupar su espacio en el pecho. Cuando Cristo le hizo entender que moriría el 15
de agosto de 1924 aludía a una muerte mística, no física. Ésta llegó el 4 de
septiembre de 1929 tras una tuberculosis que le produjo incontables sufrimientos.
Había dicho: «En el cielo yo seré mendiga de amor, esa es mi misión y la
comienzo inmediatamente, daré la alegría». Juan Pablo II la beatificó el 20 de
marzo de 1993.

Beata María de Santa Cecilia Romana (Dina Bélanger)

" Cuando ella iba a su adoración Jesús le mostraba multitudes de almas al borde del precipicio
del infierno. Y después de su Hora Santa, ella veía a esas almas en las manos de Dios. Jesús
le hacía entender que le valor de una Hora Santa es tan grande que lleva a multitudes de
almas del borde del infierno a las puertas del cielo".

NOTA:Para ganar la indulgencia plenaria además de los 30 min de adoración (o más ) , es


necesario cumplir también con los requisitos de estar en gracia de Dios, (confesión),
Comunión sacramental , orar por las intenciones del papa ,eliminar cualquier afecto al pecado
incluso venial y tener la intención de ganarla

"Jesús y yo ya no son dos.


Somos uno de sólo Jesús.
Y al principio del siglo pasado, un núcleo de élite, Maria
Se hace uso de mis Margarida Dina Adelaide Bélanger - la primera ciudad
facultades, mis canadiense de Quebec para ser proclamado beato por la
sentidos, mis Iglesia - buscó a describir su disposición interior
miembros " diciendo: "Jesús y yo ya no son dos. Somos: sólo
Jesús. Se hace uso de mis facultades, mis sentidos, mis
Dina Bélanger, a los 14
miembros. Es el que piensa, actúa, ora, se ve, habla,
años de edad
camina, escribe, enseña, en una palabra, es el que vive
... "1

Dina intensamente anhelado esta unión. Conocer en profundidad Bendito Dina


Bélanger, por tanto, es descubrir nuevos aspectos de Cristo Jesús. Esta criatura
viviente íntima con el Creador, Dina desaparece y que brilla en toda su gloria. Se
convierte en una lámpara que se extiende en silencio y sin problemas es la luz de
Cristo, o como un vitral que Támesis y el color del pelaje muy bien adaptados a la
sensibilidad humana. "Mi deber ahora, y mi ocupación en la eternidad, hasta que
el final de los tiempos, es y será para irradiar Jesús por todas las almas, a través
de la Virgen".

Tanto es así que se convirtió en uno con Cristo mismo, llamado cariñosamente "Mi
pequeño yo."

Jesús quiere que su Autobiografía

Dina habría pasado desapercibido si su superior no había discernido los favores


de Dios para ella. " Usted debe escribir su vida, mi querida hermana," le dijo. Es
por eso que tenemos a su autobiografía, "una de las mejores joyas de la literatura
espiritual del siglo XX" , de acuerdo con el teólogo carmelita, el padre François-
Marie Léthel.

Por Dina, escribir sobre sí constituyó un verdadero acto de heroísmo: "Hablando


de forma continua de mí mismo, y repetir el pronombre 'yo', que preferirían a ver
abolidas para siempre ... Oh!". Pero obedecido hasta el punto de llenar con sus
cuidadosa escritura a mano varios cuadernos que superiores vigilado
cuidadosamente.

Una vez, el Señor le confió: "Usted va a hacer bien a través de sus escritos". Y así
fue. Dina habló a Cristo con familiaridad, y para escribir sus santas palabras no
sólo estaba dirigido a su propio beneficio, sino también a los sacerdotes, religiosos
y de toda la humanidad.

Resoluciones y objetivos de vida

A lo largo de su vida, Dina tomó numerosas resoluciones y cumplió con


pericia. Como estudiante, proclamó: "Prefiero la muerte a mí corromper-." En
principio, su objetivo era: "Si se inicia, se inicia con la perfección ." Y en la vida
religiosa estaba destinado "a amar y sufrir." Al igual que Teresa de Lisieux, hace
unos años, se hizo una firme resolución de ser "un santo". Y para guiarse este
camino, se adaptó el principio de Santo Agostinho ama et quod vis fac (Ama y haz
lo que quiere), transformándolo en el lema que caracteriza toda su
espiritualidad: "Amar y dejar- ser dirigido por Jesús y María ".

En la oración de apertura de su autobiografía , que gracias al Señor todo lo que Él


te ha dado a través de su Santa Madre: "Sin excepción, Me le concede sus gracias
a través de María, Tu y mi buena madre, a quien tanto! Y es mi constante deseo
de salir de La Ley en mi vida libremente, para promover su obra en mí ".

luchas del alma y que ofrece como víctima

Cuando el tiempo de los estudios, Dina entró en el Bellevue College, un internado


religioso de la escuela de las Hermanas de Notre Dame, donde su primera oración
a Jesús fue: "Nunca había ofenderte ni con el pecado venial voluntaria más bajo
durante mi estancia aquí ". Allí comenzó las peleas debido a su naturaleza tímida y
reservada, que tendría que coger toda su vida. "Traté de sonreír a todos, pero
¿cuánto más estar solo! "En la ocasión de la visita de una madre, ella confió esta
dificultad: " ¡Mamá, no es broma en vivo con otras personas".

Dina tiene toda la simplicidad que el primer viernes del mes de octubre de 1911,
mientras que los estudiantes se dirigían a la capilla para hacer una visita al
Santísimo Sacramento, se consagró su virginidad a Nuestro Señor. También se
trataba de este tiempo que él ofrece como una víctima del amor: "Mal oyó este don
de sí mismo, conocido como la ofrenda heroica, me he ofrecido; Abandoné por
completo a la voluntad de Jesús, como su víctima. " Inflamado por el deseo de dar
la vida, estaba seguro de que se le daría la gracia del amor martirio.

Incluso entonces, antes de convertirse en religiosa, se adoptó una "regla de vida"


con la hora de la mañana y la tarde oraciones, comunión, rosario, la meditación y
la confesión semanal. Y dejar que el artesano divino de su alma la tarea de guiar
en secreto.
Tan pronto como se enteró del comienzo de la primera guerra mundial en 1914
ofreció una vez más a nuestro Señor, el cuerpo y el alma, en espíritu de
reparación y amor: "Yo estaba ansioso, sobre todo, el riesgo moral que
amenazaba al mundo" .

El Camino de perfección y de la vida religiosa

Cuando Dina regresó de Nueva York, que tenía 21 años. En los cuatro años que
han transcurrido hasta su entrada en la vida religiosa, en 1921, que pasó en la
casa de sus padres, rezó mucho y pasó por aridezes tremenda alma.

Siguió un curso de armonía por correspondencia en el invernadero de Nueva York


y continuó con conciertos. Yo era muy aficionado a la música. Pero la vida
contemplativa que encantados y este contraste de la vida del mundo con sus
aspiraciones demostraron su alma. A veces podía oír la voz de Cristo en su
corazón de corazones, pero era incierto, por temor a ser la víctima de una
ilusión; después, sin embargo, él se aseguró: "Me di cuenta de que Jesús sólo
habló a mi corazón cuando todo estaba absolutamente tranquilo." En una ocasión,
el Señor le mostró un camino lleno de espinas por el que había pasado,
expresando el deseo de que se le siguen. Para ayudarla, él le dio a su Madre
Santísima.

Cuando supo que Santa Margarida María había hecho voto de la perfección, Dina
inmediatamente tomó la resolución que hacer en todo momento lo que era el más
perfecto, a pesar de que no dio su consentimiento en obligarse por un voto
formal. "Me parecía que hacer algo menos que perfecto sería un signo de un amor
tibia", escribió.

En la cara de duda como a qué comunidad religiosa debe elegir, el mismo Jesús le
dijo: "Quiero que al entrar en la congregación de las Religiosas de Jesús y de
María." Fue fundada en Francia en 1818 por Santa Claudine Thévenet dedicada a
la educación de los jóvenes. Ali fue recibido como un novato el 15 de febrero de
1922, adoptando el nombre de María Santa Cecilia de Roma. El 15 de agosto,
1923 hizo su profesión religiosa, que recibe la tarea de enseñar el arte de la
música para los estudiantes de la Congregación.

experiencias místicas grandes

Antes de entrar en la alegría plena de la unión con Cristo, en los albores de su


vocación, que había sentido el aguijón de la "noche oscura del alma." Sin
embargo, en este período de pruebas reforzó su vocación y recibió muchas
gracias, entre ellos una profunda ruptura con su pasado, se sentía como si hubiera
muerto y ha nacido de nuevo.

En los primeros días de su vida religiosa, Dina recibido dos veces una gracia
singular de amor: una experiencia mística, que "vio" a Jesús tomar su corazón y lo
deja en su lugar. Más tarde, él profesa, que "vio" a Jesús una vez más que
mostrar su corazón, que había tomado para sí mismo, grabarlo todo en el altar de
su amor, así como a sí misma, y soplar sobre las cenizas, el haciendo-
desaparecer, y conseguir el mismo lugar.

Jesús le advierte sin embargo que moriría el 15 de agosto de 1924, exactamente


un año después de su profesión. Cuando llegó ese día, ella no murió físicamente,
pero él le dio a entender que místicamente había muerto por este mundo y su
unión eterna con él había comenzado.

El 3 de octubre de ese año, se le permitió hacer la perfección de votación así lo


desea. Una formulación hermosa, Jesús prometió hacer, en ningún caso, todo el
camino más perfecto, pensamientos, deseos, palabras y acciones. Ella se entregó
a Dios con confianza y plenamente consciente de su propia fragilidad.

Es Cristo que vive y habla en Dina

Después de esa fecha, y Dina "desapareció", es sólo la voz de Cristo que domina
su autobiografía. Él le dice una ternura conmovedora y es la mayor transparencia
posible.

Un día, en la fiesta del Nombre de Jesús - que ella considera su partido, ya que
había sido reemplazado por Cristo - escribió: "Desde el mediodía, mi dulce
Maestro me ha dibujado a sí mismo con una ternura inefable ... Después mi
examen de conciencia, me di cuenta de que estaba disfrutando la presencia
sensible de Jesús. Y él me dijo suavemente: "En honor de mi partido '! Oh! Cómo
me gustaría poder poner en palabras la dulzura de Jesús ".
A menudo antes de entregar- él su
taza o su cruz para ella a sufrir con él,
le pidió su consentimiento con su
amabilidad habitual, "Aceptar?". De
una manera que la dejó sin habla con
amor: "El sufrimiento de mi corazón es
el martirio de amor; y esta es mi
pequeña esposa, Te estoy dando ".

Jesús habló de la necesidad de que


los sacerdotes tienen una vida interior
perfecta: "Mis sacerdotes ... Oh! Como
los quiero! Yo los llamo a ser otros
Cristos, para ser mis réplicas. . [...] da
mi padre, por mis sacerdotes, el
espíritu de oración de mi corazón, mi
espíritu de oración, la unión perfecta
de mi corazón con él Esto es lo que
falta en la mayoría de mis sacerdotes:
el espíritu de oración y una intensa
vida interior. [...] Muchas almas
"Mi trabajo en la eternidad, religiosas y sacerdotales que no
hasta que el final de los tiempos, es y será entienden los sacrificios que les
para irradiar Jesús por todas las llamas de amor que le darán a mi
almas, a través de la Divino Corazón para el arrastre y
Virgen" santificar su corazón humano
preguntar. "

La pena de Dina, Jesús se reveló a la humanidad, olvidando su amor: "Mi corazón


está tan lleno de amor por las almas que ya no puede mantener volver los
torrentes de gracia que me gustaría para verter sobre ellos: pero la mayoría de las
almas no lo hacen no quiere tener nada que ver con mi amor ...".

"Las almas están tristes en que se alejan de Dios. El gran deseo de mi padre y el
mío, es para ver todas las almas sigue siendo feliz en la tierra ".

Una canción de amor

Dina murió el 4 de septiembre de 1929, siete meses antes de completar la "edad


perfecta" en el que Cristo dio su vida por nosotros en la cruz: 33 años. Los
sufrimientos de la enfermedad que lo llevó a la muerte - la tuberculosis - Jesús
aceptó su oferta como una víctima, el colhendo- en una edad tan joven.

En sus últimos escritos, en julio de 1929, una "canción de amor" Nuestro Señor
abraza, a través de él, toda la humanidad:
"No invocación responde mejor que esto para el inmenso deseo de mi Corazón
Eucarístico reinado en las almas, 'Corazón Eucarístico de Jesús, ven a nosotros tu
reino, el Corazón Inmaculado de María. Para mi infinito deseo de comunicarse
gracias a las almas, sin invocación responde mejor que esto, 'Corazón Eucarístico
de Jesús, ardiente de amor por nosotros, nuestro corazón abrasai amor a ti' ".

Sor María Santa Cecilia de Roma fue beatificado el 20 de marzo de 1993 por João
Paulo II, y sus restos se encuentran en la nueva capilla de la comunidad Sillery en
Quebec.

c) Noche del espíritu


La beata Dina Bélanger (1897-1929) nos dice: A partir de julio cayeron sobre mi
alma las tinieblas más oscuras. Jesús dormía y no sólo eso, sino que parecía que
me rechazaba descontento de mi proceder. Me veía descender al infierno; ¿acaso
no era éste el lugar que merecía? Mis obras me parecían imperfectas, pobres, sin
valor alguno. Pero mi confianza y abandono crecían en proporción directa con la
oscuridad en que me encontraba. ¡Qué gracias me concedía el Señor!
Con frecuencia, le decía: Parece que me rechazas y, precisamente por eso, me
escondo todavía más en tu Corazón. Me veo descender al infierno; como Tú
quieras Jesús, pero caminemos juntos, porque no podemos separarnos, estando
anonadada ante
Ti. Allá en el fondo del abismo te amaré, esposo mío. Entonces, ya no será más
infierno,
porque allí no se puede amar34.
Los ataques del demonio eran violentos. Ayer por la noche sentí su presencia a
mi lado, a la izquierda, tan realmente como hubiese podido ver la presencia de un
ser
visible. Al mismo tiempo, sentía su tentación infernal; estaba furibundo y
multiplicaba
sus acciones diabólicas. Los asaltos eran astutos y fuertes. No tenía miedo
escondida en mi celestial retiro, en el Corazón de mi Dios, orando con fervor y
confianza. Muchas veces, durante la noche, el ángel de las tinieblas quiso
sorprenderme y no es necesario
añadir que redoblaba sus sugestiones para impedir mi comunión de la mañana
siguiente. El Señor me ha protegido y guardado.
En medio de estas tentaciones infernales y humillantes y de mis reiterados actos
de obediencia ciega, sentí un hambre indecible de la Eucaristía. A las cuatro y
media de la madrugada, hubiera ido a la capilla, robando la sagrada hostia si
hubiera sido posible.
¡Qué felicidad la mía al comulgar! No por la alegría sensible, sino por el amor
consumado en Él35.
El Corazón eucarístico de Jesús me atrae cada vez más en la hostia. Incluso,
cuando paso cerca de la capilla, siento una fuerza irresistible que me invita. Junto
al sagrario, experimento un gozo que no sé definir. Cuando el Santísimo
Sacramento está expuesto, me siento invadida y como paralizada por este amable
Corazón eucarístico.
Cuando dejo la capilla, es como arrancarme. Pero no dejo de estar con Él. Todo
esto pasa en el Corazón de la Trinidad, inmensamente lejos de la tierra. Jesús
quiere que goce con la Eucaristía y sufra a la vez nostalgia, cuando me alejo de
ella36.

La beata Dina Bélanger escribía en su Autobiografía: Jesús me dijo el 13 de


setiembre de 1928: Una persona no puede acercarse a mi Corazón y no ser feliz,
porque soy el origen de la alegría y de la felicidad. Incluso, en los momentos en
los que asocio íntimamente a un alma a mi pasión y a mis sufrimientos, puedo
cambiar en dulzura todas sus amarguras. La alegría perfecta y constante es la
mayor prueba de la unión plena conmigo. Tú me amas sinceramente y soy yo
quien actúa. Quiero demostrártelo, reflejando en ti mi alegría divina41.
El 5 de agosto de 1927, Jesús me introdujo en una inmensidad infinita, donde la
luz era tan viva que, desde entonces, estoy como deslumbrada. Desde ese
momento, me
sentí unida a cada una de las divinas personas distintamente, al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo; y al mismo tiempo, perdida y anonadada en la Unidad de Dios 42.

La Beata Sor Mary S. Cecilia Romana (Dina Belanger , Quebec , Canadá , 30


de abril 1897 - Sillery , Quebec , Septiembre 4, 1929), beatificada el 20 de
marzo de 1993, llegó a las alturas de la vida mística en su breve vida terrena.
A los 4 años fue fuertemente impresionado por el diablo y el infierno, viendo
a los demonios en movimiento constante y agitado. Entendió entonces que el
pecado es una sugestión diabólica.
En su autobiografía, escrita bajo obediencia, habla como si viviera una
experiencia aterradora del diablo y el infierno. Esta es la historia de un
encuentro con el Señor el 07 de abril de 1927: “Desde el 20 de marzo, la
enfermedad me obliga a estar en cama. Esta mañana, antes de la comunión, el
Señor me ha presentado el tema de mis consideraciones para estos dos días, es
decir, “el dolor infligido a su Corazón agonizante a causa de la inutilidad de
sus sufrimientos para un gran número de almas”. “En el momento de la
comunión me ha dado su cáliz bendito. Durante la acción de gracias me
mostró, en espíritu, a aquellos que, por millones y millones, corrían hacia la
perdición eterna, seguiendo a Satanás. Y Él, el Salvador, rodeado de un
pequeño número de almas fieles, estaba sufriendo, pero en vano, por todos
aquellos pecadores. Su corazón veía caer, de a miles de ellos, en el infierno.
En este punto le dije: “Jesús mío, de parte tuya, tu redención fue completa;
pero entonces ¿qué puede faltar, desde el momento en que tantas almas se
pierden?”. Él respondió: “La razón es que las almas piadosas no se asocian
suficientemente a mis sufrimientos”Su relato biográfico - que abarca desde 1924 hasta
sólo un par de meses antes de su muerte - detalla sus encuentros espirituales
con Jesucristo en una serie de visiones. [2] [3]
La beatificación de Bélanger fue celebrado el 20 de marzo de 1993.
En 1903 su madre empezaría a tomar su mano y hacer la señal de la cruz con él porque era
su madre quien le inculcó los principios religiosos profundos y de larga duración. La chica le
encantó el Angelus , pero no entendía América con excepción de Amén al final y ella corrió
escaleras arriba para que cuando sonó la campana que anuncia el comienzo del
Ángelus. [1] Su madre la llevó a misa en su infancia, sino también a las novenas y sermones
pero se sentía este último eran aburridos así que una vez llevado a la muñeca de gres que
llamó Valeda; su madre no le gustó y le pidió ser dejado solo, pero ella todavía lo utilizaría lo
que llevó a su madre para ponerlo en su bolso. Bélanger fue reprendido en casa y su madre lo
ocultó próxima vez que la pareja iba a misa, pero se encontró con esto y recibió otra
amonestación que dejó este hábito. Bélanger también tenía un lado travieso, sino también un
temperamento. En 1901 se hizo un berrinche. Entonces su padre se levantó de la mesa y se
unió a ella se detuvo al ver a su padre hacer eso.; que estaba mortificado y nunca rabietas
después de eso. [2]
En 1903 comenzó sus estudios en el convento -school de San Roque. En 1909 dejó la escuela
para continuar sus estudios en Notre-Dame de Jacques-Cartier. Sin embargo, en 1911 recibió
permiso de los padres para entrar en la escuela de Bellevue convento de embarque y entró en
el otoño de 1911. Sin embargo, se convirtió en nostalgia y lloró en una ocasión; sus padres se
ofrecieron a llevarla a casa, pero ella se negó y dijo que lo superaría a su debido tiempo. El 6
de octubre de 1911, ella y algunos amigos visitó el Santísimo Sacramento y la impulsó a
realizar un acto privado de la consagración a Dios . En 1906 su madre fue a la parroquia a
pedir el cura que le diera la primera comunión antes de cumplir los diez, pero el cura se negó y
esto era algo que le dolía cuando se enteró de ello. [1] Sin embargo, se las arregló para hacer
la primera comunión, no mucho después de que el 2 de mayo 1907 como así como
su confirmación ; 1913-1916 vivía con sus padres en el hogar después de completar su
educación. Se elaboró una regla de vida para ella y la convirtió en una práctica para examinar
su conciencia cada noche.
En 1913 pidió a sus padres y dos sacerdotes (uno de ellos a su director espiritual ) si podía
entrar en el orden de Notre Dame- noviciado . Los sacerdotes le dijeron que esperara. Su
padre recordó más tarde que estaba herido, pero estaba en paz con su decisión. [1] Sus piano
de estudios condujeron a un certificado de clase superior y un premio antes de que alcancen
un diploma de enseñanza. Ella había estado aprendiendo piano desde 1914 de Joseph-Arthur
Bernier que era el organista de la parroquia de Notre-Dame de Jacques-Cartier Mencionó sus
estudios de piano a la cura Omer Cloutier que aconsejó a sus padres a inscribir a ella en
el Instituto de Musical arte en el Estados Unidos de América . [3] Pero ella estaba aprendiendo
música de las monjas desde que tenía ocho años hasta 1914.
Ella fue enviada a aprender música en Nueva York y ha actuado en conciertos públicos entre
1918 y 1921; sus padres estaban preocupados por su bienestar, pero no hizo todo lo posible
para tranquilizarlos. [1] Se fue de casa en octubre de 1916 con su padre, así como sus amigos
Bernadette Letourneau y Aline Marquis (ambos se convirtieron en monjas mismas) que
también eran ir allí para sus estudios. Pero el regreso de su padre a Canadá al ver que se
cree nostalgia pero sus estudios tomarían su mente fuera de él, más el hecho de que tenía
que aprender Inglés. Ella volvió a casa a Canadá después de su graduación en junio de 1918.
Bélanger entró en el Religieuses de Jésus-Marie el 11 de Augst 1921, donde tomó el nombre
religioso de "Marie de Sainte-Cécile de Roma"; hizo su profesión monástica el 15 de agosto de
1923. Entró con la aprobación de sus padres, quienes la llevaron a Niagara Falls en junio de
1921 antes de que entrara a pesar de que sus padres se trasladaron a estar más cerca de su
hija. [2] Durante su primera misión en Saint-Michel-de-Bellechasse donde enseñó el piano (que
comenzó en agosto de 1923) contrajo la escarlatina después de tratar a un estudiante, pero se
recuperó lo suficiente el 7 de diciembre 1923 a reanudar sus tareas docentes en enero de
1924 . [3] Sin embargo, esta fiebre pronto degeneró en tuberculosis y ella escribió más tarde
que la enfermedad le permitió profundizar aún más su unión con Jesucristo y el 2 de abril 1924
se puso enfermo de nuevo. [2]A partir de febrero 1924 al 29 de julio 1929 - en el orden de su
superior - comenzó a escribir un relato biográfico con la primera parte completada la primera
junio. Jesús le dijo en una visión mucho antes de esto: "Va a hacer el bien por sus escritos".
A principios de 1927 cayó enfermo y se enferma de nuevo a la sala de medicina, aunque más
tarde tuvo la fuerza suficiente para su profesión perpetua el 15 de agosto de 1928. El 29 de
abril 1929 se trasladó a la sala de aislamiento de la tuberculosis para el bien y el 3 de
septiembre 1929 sus padres pasaron unos minutos con ella en la que su padre lloraba y su
madre le dio gotas de agua para saciar su sed, aunque el dolor de sus padres hizo sufrir. [2]
El 4 de septiembre se sentía débil por la mañana y en algún momento después de las 2:00 pm
después de rosarios fueron recitadas creía que iba a morir y a las 3:00 pm gritó: "Soy
sofocante", que hizo la carrera religiosa a ella para ayudarla, pero ella murió sentado
arriba. Sus restos fueron enterrados el 7 de septiembre, aunque exhumados en 1951 y de
nuevo en mayo de 1990. [3]
La Salle-Dina Bélanger y el Festival de Música de Québec Dina Bélanger y el Colegio Dina
Bélanger en Saint-Michel-de-Bellechasse son nombrados en su honor. Un musical basado en
su vida se presentó como parte del cuarto centenario de Quebec y el 49º Congreso
Eucarístico Internacional celebrado allí en junio de 2008. El cantante y compositor Martin Louis
Lanthier creado la producción y Bruno Marquis realizó la puesta en escena.

Beatificación [ editar ]
La causa de beatificación se abrió en Québec en el que el proceso informativo se llevó a cabo
del 11 de mayo 1950 el 2 de mayo 1956 con los padres a finales de los testimonios que
ofrecen Bélanger para el proceso de beatificación; los teólogos aprobados sus entradas de
diario y otros escritos espirituales como estando en línea con la fe el 8 de julio 1965, mientras
que un proceso complementario se llevó a cabo del 20 de septiembre 1963 al 6 de septiembre
de 1967. Un proceso apostólico habrían sido mantenidos como era la norma en el momento
pero esto se dispensó. La Congregación para las Causas de los Santos validó los procesos
anteriores en Roma el 30 de enero de 1987 y recibió la Positio expediente de la CCS en 1987.
Los teólogos aprobó el expediente el 25 de octubre 1988 como lo hicieron los CCS el 2 de
mayo de 1989. La confirmación de su heroica virtud permitida para el Papa John Paul II a su
título de Venerable el 13 de mayo de 1989.
El milagro que llevó a su beatificación fue la curación del bebé Jules Chiasson de Nuevo
Brunswick de la hidrocefalia en 1939. Se investigó a nivel diocesano antes de haber recibido la
aprobación de la CAC el 14 de marzo de 1987; expertos médicos aprobaron el 15 de
noviembre 1989, como lo hicieron los teólogos el 23 de marzo de 1990 y el CCS, el 19 de
junio de 1990. John Paul II aprobó esta curación a ser un milagro el 10 de julio de 1990 y
beatificados Bélanger el 20 de marzo de 1993 en la plaza de San Pedro .

Jesús le dice a la Beata Dina: La gloria que Mi Padre ha recibido desde la Redención, a pesar de la
pecaminosidad humana, es mucho mayor que si los humanos nunca hubieran pecado, porque la
reparación que Yo le ofrezco a Mi Padre es infinita, y compensa infinitamente por todos los
pecados de la raza humana. Cada vez que un alma se une a sí misma a Mí para glorificar a Mi
Padre, le da infinita gloria a través de Mí.373