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2019

UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CALLAO

“Año de la Lucha contra la Corrupción y la Impunidad”


FACULTAD DE INGENIERIA QUÍMICA

CURSO:
LABORATORIO DE QUÍMICA ANALÍTICA CUANTITATIVA

PRACTICA N0:
4

TEMA:
DETERMINACIÒN GRAVIMETRICA DE ALUMINIO

ALUMNO:
:
DOCENTE:
ING. ARENAS SANTIAGO, ADALIDES

GRUPO HORARIO:
90G

CICLO:
5

FECHA:
11/09/2019 BELLAVISTA – CALLAO
I.- OBJETIVOS
 Hallar el coeficiente de variación y el porcentaje de recuperación del Al y
del Al2O3.
 Lograr la precipitación cuantitativa del aluminio, usando un agente de
precipitación orgánico, en este caso en particular la Oxina.

II.- FUNDAMENTO TEÓRICO

PROPIEDADES DE LOS PRECIPITADOS Y DE LOS REACTIVOS


PRECIPITANTES

De manera ideal, un agente precipitante debería reaccionar específicamente,


o al menos selectivamente, con el analito. Son raros los reactivos específicos
que reaccionan sólo con una especie química. Los reactivos selectivos, que
son más comunes, reaccionan con un número limitado de especies. Además
de la especificidad o selectividad, el reactivo precipitante ideal reaccionaría
con el analito para dar un producto tal que:

 Sea fácilmente filtrable y lavable para quedar libre de contaminantes.


 Tenga una solubilidad lo suficientemente baja para que las pérdidas del
analito durante la filtración y el lavado sean despreciables.
 No reaccione con componentes atmosféricos.
 Tenga una composición conocida después de secar o de calcinar, si
fuera necesario.

Hay muy pocos reactivos que producen precipitados con todas estas
propiedades deseables.

Tamaño de partícula y capacidad de filtración de los precipitados

En el trabajo gravimétrico se prefieren en general los precipitados formados


por partículas grandes, ya que éstas son más fáciles de filtrar y lavar para
eliminar impurezas. Además, este tipo de precipitados generalmente son más
puros que los precipitados divididos en partículas finas.

Factores que determinan el tamaño de partícula de los precipitados

El tamaño de las partículas de los sólidos formados por precipitación es


sumamente variable. En un extremo se encuentran las suspensiones
coloidales, cuyas partículas finas (diámetros de lO-7 a lO-4 cm) son invisibles a
simple vista. Las partículas coloidales no tienen tendencia a sedimentar ni se
filtran con facilidad. En el otro extremo están las partículas que tienen
dimensiones del orden de varias décimas de milímetro. La dispersión temporal
de tales partículas en la fase líquida se denomina suspensión cristalina. Las
partículas de una suspensión cristalina tienden a sedimentar
espontáneamente y pueden filtrarse con facilidad.

Durante muchos años los científicos han estudiado la formación de


precipitados, pero el mecanismo de este proceso no es bien conocido. Sin
embargo, se sabe que el tamaño de la partícula de un precipitado está influido
por variables experimentales, como la solubilidad del precipitado, la
temperatura y la concentración de los reactivos, así como por la velocidad con
la que se mezclan. El efecto neto de estas variables puede explicarse, al
menos cualitativamente, por la suposición de que el tamaño de la partícula
está relacionado con una propiedad del sistema denominada sobresaturación
relativa:

𝑄−𝑆
𝑠𝑜𝑏𝑟𝑒𝑠𝑎𝑡𝑢𝑟𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑟𝑒𝑙𝑎𝑡𝑖𝑣𝑎 =
𝑆

Donde Q es la concentración del soluto en cualquier momento, y S es su


solubilidad en el equilibrio.

En general las reacciones de precipitación son tan lentas que, aun cuando el
reactivo precipitante se agregue gota a gota a la solución del analito, puede
producirse algo de sobresaturación. La prueba experimental indica que el
tamaño de la partícula de un precipitado varía inversamente con el grado de
sobresaturación relativa promedio durante el tiempo en que se está agregando
el reactivo. Así, cuando (Q - S)/S es grande, el precipitado tiende a ser
coloidal; pero cuando el cociente es pequeño, es más factible que se forme un
sólido cristalino.

El efecto de la sobresaturación relativa sobre el tamaño de partícula puede


explicarse a partir de que los precipitados se forman por dos vías distintas: por
nucleación y por crecimiento de la partícula. El tamaño de partícula de un
precipitado recién formado estará determinado por la preponderancia de un
proceso sobre otro.

En la nucleación muy pocos iones, átomos o moléculas (a lo sumo cuatro o


cinco) se juntan para formar partículas sólidas estables. Con frecuencia, estos
núcleos se forman sobre la superficie de contaminantes sólidos suspendidos,
como las partículas de polvo. La precipitación posterior implica una
competencia entre la nucleación adicional y el crecimiento de núcleos ya
existentes (crecimiento de partícula). Si predomina la nucleación, se forma un
precipitado que consiste de numerosas partículas pequeñas; si predomina el
crecimiento, se producen partículas grandes y menos numerosas.

Se cree que la velocidad de nucleación aumenta considerablemente con el


aumento de la sobresaturación relativa, mientras que la velocidad de
crecimiento de partícula sólo aumenta moderadamente. Así, cuando se forma
un precipitado a una alta sobresaturación relativa, la nucleación es el principal
mecanismo de precipitación, formándose un gran número de pequeñas
partículas. Por otro lado, la baja sobresaturación relativa hace que predomine
el crecimiento de partícula al depositarse el sólido sobre las partículas ya
existentes, dado que ya no hay más nucleación, formándose una suspensión
cristalina.

Control experimental del tamaño de partícula

Las variables experimentales que minimizan la sobresaturación y favorecen la


formación de precipitados cristalinos incluyen: temperaturas elevadas para
aumentar la solubilidad del precipitado, el uso de soluciones diluidas (para
minimizar Q), y una adición lenta del reactivo precipitante junto con una buena
agitación. Con las últimas dos medidas también se minimiza la concentración
del soluto (Q).

También pueden obtenerse partículas más grandes controlando el pH,


siempre y cuando la solubilidad del precipitado dependa de éste. Por ejemplo,
se pueden obtener cristales grandes de oxalato de calcio que se filtran con
facilidad si la masa del precipitado se toma en un ambiente ligeramente ácido
en el que la sal es moderadamente soluble. La precipitación se completa por
la adición lenta de solución de amoniaco hasta que la acidez sea
suficientemente baja para que precipite la cantidad necesaria de oxalato de
calcio; el precipitado adicional producido durante este proceso se forma sobre
las partículas sólidas formadas en la primera etapa.

Desgraciadamente, en la práctica no es posible que se formen muchos


precipitados cristalinos. En cambio, es común que se forme un sólido coloidal
cuando un precipitado tiene tan baja solubilidad que S siempre es
despreciable con respecto de Q. De ahí que. la sobresaturación relativa se
mantenga alta durante todo el proceso de precipitación, dando como resultado
una suspensión coloidal. Por ejemplo, en condiciones factibles para un análisis
los óxidos hidratados de hierro (III), aluminio y cromo (III), así como los
sulfuros de la mayoría de los iones de metales pesados, sólo forman coloides
debido a que tienen muy baja solubilidad.

El cloruro de plata es un buen ejemplo de cómo el concepto de


sobresaturación relativa es imperfecto. Este compuesto comúnmente forma un
coloide, y sin embargo su solubilidad molar no es muy distinta a la de otros
compuestos como BaSO4, el cual generalmente forma cristales.

Precipitados coloidales.

Las suspensiones coloidales normalmente son estables durante periodos


indefinidos y no se usan como tal en el análisis gravimétrico, ya que sus
partículas son muy pequeñas y no se filtran con facilidad. Por suerte, mediante
calentamiento, agitación o adición de un electrolito se puede reducir la
estabilidad de la mayoría de estas suspensiones. Con medidas como éstas las
partículas coloidales individuales se juntan y forman una masa amorfa que
sedimenta y puede filtrarse. Al proceso de convertir una suspensión coloidal
en un sólido filtrable se le conoce como coagulación o aglomeración.

Coagulación de coloides.

Las suspensiones coloidales son estables debido a que todas las partículas
están cargadas ya sea negativa o positivamente, razón por la cual se
rechazan entre si. Esta carga es resultado de los cationes o aniones que están
unidos a la superficie de las partículas. Al proceso por el que los iones se
retienen sobre la superficie de un sólido se le conoce como adsorción. Se
puede demostrar con facilidad que las partículas coloidales están cargadas
observando su migración en un campo eléctrico.

La tendencia de los iones a adsorberse en una superficie sólida iónica se


origina en las fuerzas de enlace normales responsables del crecimiento de los
cristales. Un ion plata, por ejemplo, que esté en la superficie de una partícula
de cloruro de plata tiene insatisfecha parcialmente su capacidad de enlace con
aniones debido a su localización en la superficie. Los aniones son atraídos a
este sitio por las mismas fuerzas que mantienen a los iones cloruro en la red
de cloruro de plata. Los iones cloruro en la superficie del sólido ejercen una
atracción análoga para los cationes disueltos en el disolvente.

El tipo y número de iones retenidos en la superficie de una partícula coloidal


depende de manera compleja de diversas variables. Sin embargo, para una
suspensión producida en el transcurso de un análisis gravimétrico, la especie
adsorbida y por tanto la carga de la partícula se puede predecir fácilmente, ya
que los iones que forman la red por lo general son retenidos más fuertemente
que los otros iones. Así, al principio de que se agrega cloruro de sodio a una
solución que contiene nitrato de plata, las partículas coloidales del nitrato de
plata formado están cargadas positivamente, como se ve en la figura 6-2. Esta
carga se debe a la adsorción de algunos iones plata que están en exceso en
el medio. Sin embargo, la carga de las partículas se vuelve negativa cuando
se ha agregado una cantidad suficiente de cloruro de sodio para tener un
exceso de iones cloruro; ahora, la principal especie adsorbida es el ion cloruro.
La carga en la superficie es mínima cuando en el sobrenadante ninguno de los
iones está en exceso.

El grado de adsorción y por lo tanto la carga en una partícula dada aumenta


con rapidez cuando la concentración del ion en la red se hace mayor. Sin
embargo, finalmente la superficie de las partículas se cubre con los iones
adsorbidos y la carga se vuelve constante e independiente de la
concentración.

Métodos para minimizar las impurezas adsorbidas en los coloides.

La pureza de muchos coloides coagulados se mejora con la digestión. Durante


este proceso, el agua del sólido es removida para dar una masa más densa y
de menor área de superficie específica para la adsorción.

También puede ser útil lavar un coloide coagulado con una solución que
contenga un electrolito volátil, ocasionando el desplazamiento de electrolitos
no volátiles que puedan estar presentes. En general, el lavado no elimina
mucho de los iones primeramente adsorbidos debido a que es muy fuerte la
atracción entre estos iones y la superficie del sólido. No obstante, puede
ocurrir intercambio entre los contra iones existentes y los iones del líquido de
lavado. Por ejemplo, en la determinación de plata por precipitación con ion
cloruro, éste último es la especie que primero se adsorbe. El lavado con una
solución ácida convierte gran parte de la capa de contra ion a iones hidronio, y
así, tanto los iones cloruro como los iones hidronio se retienen en el sólido, los
cuales se eliminan en forma de HCI volátil al secar el precipitado.

Independientemente del tratamiento empleado, un coloide coagulado siempre


tendrá cierto grado de contaminación, aún después de un lavado exhaustivo.
El error que se introduce en el análisis por esta causa puede ser tan bajo
como 1 a 2 ppmil, como en el caso de la coprecipitación de nitrato de plata con
cloruro de plata. Por otro lado, la coprecipitación de hidróxidos de metales
pesados con óxidos hidratados de hierro trivalente o aluminio puede introducir
errores del orden de porcentajes, que en general es inaceptable.

Reprecipitación.

Una forma drástica pero efectiva para minimizar los efectos de la adsorción es
la reprecipitación o doble precipitación, en la que el sólido filtrado se
redisuelve y se vuelve a precipitar. Es común que el primer precipitado sólo
acarree una fracción del contaminante presente en el disolvente original. Así,
la solución que contiene el precipitado redisuelto tiene una concentración
significativamente menor del contaminante que la solución original; además de
que hay menos adsorción durante la segunda precipitación. La reprecipitación
aumenta de forma considerable el tiempo necesario para un análisis, pero con
frecuencia es necesario este procedimiento en precipitados tales como los
óxidos hidratados de hierro (III) y de aluminio, que tienen gran tendencia a
adsorber los hidróxidos de cationes de metales pesados como zinc, cadmio y
manganeso.

Formación de cristales mixtos

En la formación de cristales mixtos uno de los iones de la red cristalina de un


sólido se remplaza por un ion de otro elemento. Para que ocurra este
intercambio es necesario que los dos iones tengan la misma carga y que su
tamaño no difiera en más de 5 %; además, las dos sales deben pertenecer a
la misma clase de cristales. Por ejemplo, el sulfato de bario formado al añadir
cloruro de bario a una solución que contiene sulfato, plomo y iones acetato,
está sumamente contaminado por sulfato de plomo, aun cuando los iones
acetato normalmente evitan la precipitación de sulfato de plomo al complejar el
plomo. Aquí, los iones plomo remplazan parte de los iones bario en los
cristales de sulfato de bario. Otros ejemplos de coprecipitación por formación
de cristales mixtos incluyen al MgKPO4 en MgNH4PO4, SrSO4 en BaSO4, y
MnS en CdS.

El grado de contaminación por cristales mixtos está regido por la ley de acción
de masas y aumenta cuando la relación contaminante/analito se incrementa.
La formación de cristales mixtos es un tipo de coprecipitación particularmente
molesta
SECADO Y CALCINACIÓN DE LOS PRECIPITADOS

Después de la filtración, el precipitado gravimétrico se calienta hasta que su


masa se haga constante. El calentamiento elimina el disolvente y cualquier
especie volátil arrastrada con el precipitado. Algunos precipitados también se
calcinan para descomponer el sólido y obtener un compuesto de composición
conocida. Este nuevo compuesto se denomina con frecuencia forma pasable.

APLICACIONES DE LOS METODOS GRAVIMÉTRICOS

Los métodos gravimétricos se han desarrollado para la mayor parte de los


aniones y cationes inorgánicos, así como para especies neutras como agua,
dióxido de azufre, dióxido de carbono y yodo. También pueden determinarse
diversas sustancias orgánicas por este método. Como ejemplos se incluyen:
lactosa en los productos lácteos, salicilatos en preparaciones farmacéuticas,
fenolftaleína en laxantes, nicotina en pesticidas, colesterol en cereales y
benzaldehído en extractos de almendras. Como se ve, los métodos
gravimétricos están entre los procedimientos analíticos que tienen la más
amplia aplicación.

Agentes precipitantes inorgánicos

Estos reactivos normalmente forman con el analito sales ligeramente solubles


u óxidos hidratados. Como puede verse por los numerosos usos que tiene
cada reactivo, la mayoría de los reactivos inorgánicos no son muy selectivos.

Agentes precipitantes orgánicos

Se han desarrollado numerosos reactivos orgánicos para la determinación


gravimétrica de especies inorgánicas.

Entre estos reactivos orgánicos se encuentran dos tipos: uno forma productos
no iónicos ligeramente solubles denominados compuestos de coordinación; el
otro forma productos en donde el enlace entre las especies inorgánicas y el
reactivo es principalmente iónico.

Los reactivos orgánicos que producen compuestos de coordinación poco


solubles, normalmente contienen al menos dos grupos funcionales. Cada uno
de estos grupos es capaz de enlazarse con un catión al donar un par de
electrones. Los grupos funcionales están localizados de tal forma en la
molécula que en la reacción se origina un anillo de cinco o seis miembros. Los
reactivos que forman compuestos de este tipo se denominan agentes
quelantes, y sus productos se conocen como quelatos.

Los quelatos metálicos son relativamente no polares y, como consecuencia,


su solubilidad en agua es baja, pero es alta en los líquidos orgánicos. Con
frecuencia, estos compuestos tienen baja densidad y a menudo son de color
intenso. Ya que los compuestos de coordinación no se humedecen con el
agua, se secan con facilidad a bajas temperaturas. En los párrafos siguientes
se describen dos reactivos quelantes que son muy utilizados.

CÁLCULOS EN EL ANÁLISIS GRAVIMÉTRICO

En el procedimiento gravimétrico usual, se pesa el precipitado y a partir de este


valor se calcula el peso de analito presente en la muestra analizada. Por
consiguiente, el porcentaje de analito A es:

% A = (peso de A / peso de la muestra) ∗ 100

Para calcular el peso de analito a partir del peso del precipitado, con frecuencia
se utiliza un factor gravimétrico. Este factor se define como el valor numérico
de la relación de un equivalente gramo del constituyente buscado, a un
equivalente gramo del compuesto pesado.

Peso de A = peso del precipitado ∗ factor gravimétrico

Por lo tanto:

% A = (peso del precipitado ∗ factor gravimétrico / peso de la muestra) ∗ 100

Para establecer un factor gravimétrico se deben señalar, en primer lugar, el


peso molecular o el peso atómico del analito en el numerador y el de la
sustancia pesada en el denominador; en segundo lugar, el número de átomos
o moléculas que aparecen en el numerador y en el denominador deben ser
equivalentes químicamente (esto es, surgir de la relación estequiometria).
III.- DESCRIPCIÓN DEL MÉTODO

A) REQUERIMIENTOS

Materiales Equipos, instrumentos Reactivos


Rejilla de asbesto Estufa
Sulfato de Aluminio
Espátula Balanza analítica Agua destilada
bagueta Desecador con silica Acetato de amonio
piceta termómetro Solución de Oxina
Trípode Quemador bunsen
Vaso de precipitado Bomba de vacío
Pipeta, propipeta
Papel filtro
Luna de reloj
B) PROCEDIMIENTO EXPERIMENTAL

 Pesar entre 0.1-0.15g de muestra en un vaso de 600 ml.


 Disolver la muestra con HCl diluido (10%), enrasar con agua a
100ml.
 Calentar solución entre 70 – 80 ºC; agregar 40ml de oxina.
 Calentar a 80ºC para tener una mayor solubilidad.
 Añadir sal de acetato de amonio hasta la formación de precipitado.
 filtrar y se pesa el precipitado obtenido.
C) RESULTADOS Y DISERSIÒN DE RESULTADOS

Nº de Masa de la Masa del Masa de Masa de


muestra muestra (g) papel filtro filtro + precipitado
seco (g) precipitado (g)
cte. (g)
01 0.144 0.931 1,083 0,152
02 0.132 1,089 1,205 0,116
03 0.131 0,839 0,945 0,106
04 0.117 0,925 1,050 0,125
05 0,134 1,101 1,237 0,136
06 0,117 0,806 0,916 0,110
07 0,112 0,869 0,988 0,119

Hallamos los porcentajes de aluminio de acuerdo a la formula dada


anteriormente:

% A = (peso del precipitado ∗ factor gravimétrico / peso de la muestra) ∗ 100

Sabemos:
𝑃. 𝐴(𝐴𝑙)
𝑓𝑎𝑐𝑡𝑜𝑟 𝑔𝑟𝑎𝑣𝑖𝑚𝑒𝑡𝑖𝑐𝑜 =
𝑃. 𝑀(𝐴𝑙(𝐶9 𝐻6 𝑂𝑁)3 )

27
𝑓𝑎𝑐𝑡𝑜𝑟 𝑔𝑟𝑎𝑣𝑖𝑚𝑒𝑡𝑖𝑐𝑜 = = 0.0588
459

Entonces para nuestros datos tenemos:

0.152𝑥0.0588𝑥100
%𝐴𝑙1 = = 6,38
0.140

0,116𝑥0.0588𝑥100
%𝐴𝑙2 = = 5,17
0.132

0.106𝑥0.0588𝑥100
%𝐴𝑙3 = = 4.76
0.131
0.125𝑥0.0588𝑥100
%𝐴𝑙4 = = 6,28
0.117
0.136𝑥0.0588𝑥100
%𝐴𝑙5 = = 5,97
0.134
0.110𝑥0.0588𝑥100
%𝐴𝑙6 = = 5,53
0.117
0.119𝑥0.0588𝑥100
%𝐴𝑙7 = = 6,25
0.112

Llevamos todos nuestros datos de porcentaje y realizamos el análisis


estadístico:

Nº muestra %Al
01 6,38
02 5,17
03 4,76
04 6,28
05 5,97
06 5,53
07 6,25

Hallamos la media y la mediana:


(6,38 + 5,17 + 4,76 + 6,28 + 5,97 + 5,53 + 6,25)%
𝑋= = 5,76%
7
𝑀𝑒 = 5,97%

∑|𝑥𝑖 − 𝑥̅ | ∑|𝑥𝑖 − 𝑀𝑒|


𝐷𝑅𝑥̅ = 7 ∗ 100 = 9,08 > 𝐷𝑅𝑀𝑒 = 7 ∗ 100 = 8,26
𝑥̅ 𝑀𝑒

Por lo tanto el valor a reportar para la determinación gravimétrica del


porcentaje de aluminio en la muestra, será:

𝑀𝑒 = %𝐴𝑙 = 5,97

√ ∑𝒏𝒊=𝟏(𝒙𝒊 − 𝒙
̅) 𝟐
𝑺 𝒏
𝑪𝑽 = = = 𝟎, 𝟏𝟎𝟐𝟗
̅
𝒙 ̅
𝒙
𝑣𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑒𝑥𝑝 5,97% ∗ 100
% 𝑟𝑒𝑐𝑢𝑝𝑒𝑟𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛 𝐴𝑙 = 𝑥100 = = 37,83
𝑣𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑡𝑒𝑜 15.78%

Además hallamos el porcentaje para el Al2O3

Como Sabemos:

𝑃. 𝐹(𝐴𝑙2 𝑂3 )
𝑓𝑎𝑐𝑡𝑜𝑟 𝑔𝑟𝑎𝑣𝑖𝑚𝑒𝑡𝑖𝑐𝑜 =
2𝑥𝑃. 𝑀(𝐴𝑙(𝐶9 𝐻6 𝑂𝑁)3 )

102
𝑓𝑎𝑐𝑡𝑜𝑟 𝑔𝑟𝑎𝑣𝑖𝑚𝑒𝑡𝑖𝑐𝑜 = = 0.1111
2𝑥459

Entonces para nuestros datos tenemos:

0,152𝑥0.1111𝑥100
%𝐴𝑙2 𝑂3 = = 11,73
0.144

0.116𝑥0.1111𝑥100
%𝐴𝑙2 𝑂3 = = 9,76
0.132

0.106𝑥0.1111𝑥100
%𝐴𝑙2 𝑂3 = = 8,99
0.131
0.125𝑥0.1111𝑥100
%𝐴𝑙2 𝑂3 = = 11,87
0.117
0.136𝑥0.1111𝑥100
%𝐴𝑙2 𝑂3 = = 11,28
0.134
0.110𝑥0.1111𝑥100
%𝐴𝑙2 𝑂3 = = 10,45
0.117
0.119𝑥0.1111𝑥100
%𝐴𝑙2 𝑂3 = = 11,80
0.112

Llevamos todos nuestros datos de porcentaje y realizamos el análisis


estadístico:

Nº muestra %𝐴𝑙2 𝑂3
01 11,73
02 9,76
03 8,99
04 11,87
05 11,28
06 10,45
07 11,80

Hallamos la media y la mediana:


(11,73 + 9,76 + 8,99 + 11,87 + 11,28 + 10,45 + 11,80)%
𝑋= = 10,84%
7
𝑀𝑒 = 11,28%

El valor a reportar para la determinación gravimétrica del porcentaje de


oxido de aluminio en la muestra, será:

𝑀𝑒 = %𝐴𝑙2 𝑂3 = 11,28%

√ ∑𝒏𝒊=𝟏(𝒙𝒊 − 𝒙
̅) 𝟐
𝑺 𝒏
𝑪𝑽 = = = 𝟎, 𝟏𝟎𝟎𝟗
̅
𝒙 ̅
𝒙

𝑣𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑒𝑥𝑝 11,28% ∗ 100


% 𝑟𝑒𝑐𝑢𝑝𝑒𝑟𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛 𝐴𝑙2 𝑂3 = 𝑥100 = = 37.85
𝑣𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑡𝑒𝑜 29,80%

IV.- CONCLUSIONES

 Luego de realizar el análisis estadístico para cada uno de los datos


obtenidos se tiene que la mediana (Me) representan mejor los porcentajes
ya que presenta una menor desviación relativa (DR) que la media (𝑥̅ ).
 El CV y porcentaje de recuperación de aluminio son de: 0,1029 𝒚 37,83%
también el CV y porcentaje de recuperación del Al2O3 son de:
0,1009 𝒚 37.85%.
 No hay exactitud, ya que, el % de recuperación está fuera del rango (98% al
102%). No hay precisión, ya que, el %CV > 1%
V.- RECOMENDACIONES

 Colocar el papel filtro de modo que cubra todos los poros del crisol y evitar
desbordes al verter la mezcla sobre el papel de filtro.
 Controlar la temperatura del baño María dentro del rango indicado (70-80)
°C.
 Enjuagar la bagueta y el termómetro, con agua, dentro del vaso para evitar
pérdidas.
 Verificar que el liquido producto de la filtración sea casi incoloro ello indicara
un correcto filtrado.
 c) en donde el % Al es de 31.30%, se ah generado mucha dispersión de
datos, carece de precisión.
 Usar guantes para calor, guantes para manejo de reactivos y mascarilla.

VI.- REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 ANCIETA DEXTRE C. Guía de Laboratorio de Química Analítica


Cualitativa. Callao. 2017.
 DANIEL C. HANS “Análisis Químico Cuantitativo”. Edit. Reverté S.A.,
2001.
 DAVID HARVEY Química Analítica Moderna. Edit. Mc. Graw Hill. 2002