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RELATORIA: GERENCIA SOCIAL, UNA ALTERNATIVA PARA EL

DESARROLLO HUMANO.

Con este libro los autores pretenden exponer algunas teorías de otros autores

reconocidos y hacer una reflexión sobre ello, su finalidad es ahondar en temas que además

de definir ciertos aspectos nos permitan tener diferentes miradas a la hora de abordar el tema

que aquí se convoca, la gerencia social como alternativa de desarrollo humano.

Entendiendo la gerencia social como un enfoque estratégico que implica habilidades,

conocimientos y valores, por medio de un pensamiento holístico que genere desarrollo

humano y calidad de vida, a través de una buena gestión y administración social, se

desarrollan en el libro 6 componentes, indispensables que ayudan a darle forma a este

proceso, como lo son: La gerencia social como una propuesta para el desarrollo (María

Victoria Muñoz H), motivación y productividad (Alberto Merlano), gerencia sostenible

(Hans Burkard), desarrollo regional (Hernán Bustamante Yepes), desarrollo humano,

educación y cooperativismo (Vladimir Zapata) e investigación organizacional (Antonio

Puerta Z). Encaminados a generar un cambio, donde la búsqueda de la racionalidad

institucional cumpla el objetivo deseado.

El primer componente de que trata el escrito, Gerencia Social como una propuesta

para el desarrollo, nos habla de la importancia de no transferir los conceptos de la gerencia

de la empresa productiva a las instituciones sociales, debido a que el mensaje implícito del

primer concepto siempre nos lleva a pensar en la expansión económica y a desconocer que

el desarrollo va más allá de buscar una modernización institucional, racionalidad


instrumental y económica, lo que se pretende es que tal modernización nos lleve a buscar

aspectos más relevantes para los sujetos como lo son: calidad de vida, expansión espiritual y

social, entre otros.

Se requiere además “Una propuesta de modernidad en la medida en que los diferentes

actores sociales construyen en forma consciente, deliberada y voluntaria, la cooperación y la

subsidiariedad” (Hernández, 1996, p. 27). Pensamiento que dejaría de lado el postulado de

lo hoy se conoce por gerencia, para lograr los objetivos de desarrollo integral del hombre en

la sociedad.

El segundo capítulo nos habla sobre Motivación y Productividad, teniendo en

cuenta que quien produce en cualquier tipo de organización es el hombre, estas deberían

acentuar sus esfuerzos en él y en mantenerlo siempre motivado, pues un trabajador que tenga

la mayor parte de necesidades satisfechas, será más feliz y por ende más productivo; es

necesario tener en cuenta que los sujetos de hoy no solo tienen necesidades de supervivencia,

sino de amor, de ser reconocido y valorado, de trascendencia y de conocimiento, por lo tanto

las instituciones deben conocer de antemano lo que motiva pero de manera positiva a estos

sujetos, pues presupone que el trabajo hecho será placentero y no de manera negativa donde

el trabajador actuará por que no tiene otra opción.

Según el panorama anterior deberán las instituciones generar un cambio si su deseo

es ser más productivos trabajar desde un punto de vista más humano, donde el único fin no

sea vender y ganar, sino generar una relación entre el producto de la organización y bienestar

humano.
Otro de los temas que se trata en este escrito es la Gerencia Sostenible, que nos lleva

a observar de cerca la relación entre actividad económica, condiciones sociales y el cuidado

del medio ambiente, tema álgido que nos lleva a valorar varios aspectos en la llamada

“civilización planetaria”, pues en nuestro afán por cumplir la meta que nos ha impuesto el

sistema en el cual nos movemos, el “capitalista”, se nos olvida que no solo se trata de

acumular por acumular, si no cubrir necesidades sin dañar el único sitio donde es posible

vivir y que además nos suministra lo necesario para hacerlo.

El trabajo de las organizaciones será entonces concientizarse y concientizar a la

demás población de un buen uso del medio ambiente, trabajando temas como: utilización de

materia primas renovables en vez de fósiles, aprovechamiento de materias primas en forma

cascádica y no causar degradación de los recursos naturales, esto a través de: formulación de

estándares técnicos con el fin de mejorar las tecnologías de producción y consumo e

impuestos ambientales que ayuden a frenar el deterioro progresivo del medio ambiente.

Como cuarto componente tenemos Desarrollo regional: el rol y la responsabilidad

del administrador de empresas en Colombia, este concepto lo que plantea es la

importancia de que el hombre empiece a verse implicado en su territorio local, a ser activo y

participante y deje de ver desde fuera y solo como expectante las decisiones tomadas que

afectan su desarrollo. En nuestro contexto considera el autor que es necesario tercerizar la

economía, darle cabida a otras formas de mercados diferentes al industrial, todo esto basado

en algunos requisitos como: “capacidad empresarial en la región, inserción de la región

dentro de la economía nacional e internacional, el desarrollo e interrelación entre industria y

servicios, el apoyo por medio de un sistema financiero de gran impacto regional, la


descentralización administrativa y la aparición de un conjunto de perspectivas globales sobre

el desarrollo local”. (Bustamante, 1996. P, 91)

Lo anterior lo que hace entonces es llevar un mensaje claro a los administradores,

pensarse como agentes planificadores no solo de sus empresas, sino implementando políticas

de desarrollo local que les permitan surgir en todos los ámbitos, con la ayuda del papel

fundamental que debe jugar la universidad, potenciando el desarrollo por medio de la

cualificación de sus profesionales.

Como quinto componente del libro tenemos el Desarrollo humano, educación y

cooperativismo que nos expone varias ideas de desarrollo que ya se han venido trabajando

en el escrito y que han validado autores como Manfred Max Neef cuando afirma “el

desarrollo se refiere a las personas y no a los objetos”, entendiendo como desarrollo la

máxima calidad de vida de las personas; el otro componente de que trata el capítulo es el

cooperativismo, no solo como manera de asociarse sino de darle un rostro más humano a la

economía, utilizando como herramienta la educación cooperativa, donde no solo se forme en

pedagogía y en lo didáctico, que se haga también en la transmisión de herencia cultural, en

la en la iniciativa para el cambio y en la conservación y modificación según sea el caso.

Por último, pero no menos importante tenemos la Investigación organizacional, la

cual se desarrolla de la misma manera que la investigación social, cambiando solo el objeto

de conocimiento, para este caso es la realidad de las organizaciones, este tipo de investigación

utiliza algunas aplicaciones como: evaluación diagnóstica y de resultados, sistematización de

experiencias, investigaciones estadísticas y documentales, además requiere que el

investigador sea líder, que proporcione participación de todos los actores y que conozca y

anticipe las posibles resistencias a la investigación.


El desafío para el Trabajo Social frente a la Gerencia Social de acuerdo con lo

expuesto es tener claro que se está pensando en una forma de gestión democrática, flexible,

técnica y motivadora. En otras palabras, la o el Trabajador Social debe interpretar la misión

y los objetivos de la institución, programa o proyecto social; transformar los objetivos en

acción o respuesta a través del planeamiento, la organización, la dirección y el control de los

esfuerzos en todas las áreas y niveles del servicio.

A demás debe constituirse en un agente de cambio y de transformación de los

servicios sociales, dirigiendo y orientando la modificación de las estructuras, los procesos, el

funcionamiento, los comportamientos y las actitudes; todo esto teniendo en cuenta las

particularidades de los sujetos, para hacer más eficiente la labor y así obtener con éxito el

logro de los objetivos.

En su condición de gerente el profesional debe propiciar mediante su labor el acceso

de las personas con carencias en sus condiciones de vida a los recursos, servicios y

oportunidades que tienen bajo su administración. Lo anterior supone no privilegiar intereses

de unos cuantos, sino de quiénes realmente necesiten el servicio, será demasiado importante

para el Trabajador Social no caer en las lógicas que nos presenta la sociedad de indolencia

por el sufrimiento o la necesidad del otro, de la indiferencia o peor aún, de la corrupción que

sigue abriendo brechas de desigualdad y dejando de lado el respeto por las diferencias, la

diversidad y el pluralismo.

De aquí que él o la gerente social tiene que estar formada para su tarea, cambiar sus

intencionalidades altruistas para ubicar sus objetivos en el desarrollo social, todo esto

encaminado a que las organizaciones maximicen el bienestar de sus empleados y reciban de

los mismos su mayor productividad; otro aspecto a tener en cuenta en la formación de los
profesionales es la capacidad de cambio, pues en el campo social en particular no puede

existir un diseño previo a acción posterior, por tanto la gerencia debe ser totalmente

adaptativa.