Anda di halaman 1dari 7

El lenguaje no verbal:

Dado que el lenguaje no verbal “es más poderoso para expresar sentimientos y más
genuino” (como se citó en Universidad de Sevilla, s.f.) que las palabras, resulta
fundamental tener en consideración lo que hacemos con la mirada, el cuerpo o las manos
cuando deseamos tener una comunicación asertiva.

Cuando hablamos de comunicación no verbal nos referimos a todas aquellas formas de


comunicación que no emplean la lengua como vehículo y sistema para expresarse. Es decir,
todas aquellas vías de transmisión de un mensaje que no requieren de las palabras ni del
lenguaje verbal.

De hecho, los llamados signos no verbales sirven para reforzar la comunicación verbal, así
como para regular los flujos de información entre quienes hablan.

No debemos confundir la comunicación no verbal con la comunicación no oral, o sea, la


que no pasa por la voz hablada. Uno puede escribir en un papel o emplear un lenguaje de
señas (como el lenguaje de los sordomudos) y estar empleando la lengua pero a través de
soportes o sistemas de representación diferentes.

Según el Repositorio de Objetos de Aprendizaje de la Universidad de Sevilla (s.f.), son


funciones del lenguaje no verbal y paraverbal:

 Apoyar lo que se dice.


 Destacar o intensificar el significado.
 Sustituir a las palabras.
 Completar o ilustrar la información verbal dada o contradecirla.
 Crear un clima emocional.
 Imponer una imagen personal.
 Transmitir una actitud.

Dentro de los signos por interpretar en el amplio universo de lo no verbal, encontramos tres
grandes aspectos: la comunicación kinésica, la proxémica y la paralingüística.
Con la primera, se hace referencia al movimiento corporal. En efecto, la orientación y
actitud del cuerpo nos comunican qué tan dispuesto está alguien para intervenir o no en un
acto comunicativo así como su estado anímico general.

La segunda se relaciona con el manejo del espacio o las distancias. En este campo, está
demostrado que la disposición de un grupo de personas en U o en círculo, al facilitar el
contacto visual, incrementa su participación.

Por último, con la comunicación paralingüística se alude a características de la voz tales


como su volumen e intensidad, además de la velocidad con la cual se habla, la vocalización,
el uso de pausas, entre otras. El tono con el cual se habla tiene una importancia especial,
pues una misma oración puede interpretarse como una recomendación, un ruego, un regaño
o un chiste dependiendo de la manera como sea dicha. Variar la entonación “ayuda a
mantener la atención de los oyentes. Por eso es muy útil aprender a modular la voz: subir y
bajar el volumen, cambiar el ritmo, remarcar las palabras importantes, etc.”

Características de la comunicación no verbal

La comunicación no verbal no sigue las mismas reglas básicas que la verbal, por lo que no
tiene una sintaxis (un orden específico de aparición de los signos) sino que se articula en
base al contexto y a las circunstancias. Existe cierto margen de convencionalidad en
algunos casos, como en los movimientos de la cabeza para indicar un “sí” o un “no”, pero
ni siquiera esos gestos son universales y en algunas culturas se interpretan al revés.

Por otro lado, es una forma de comunicación no discrecional, que depende de la capacidad
del emisor y del receptor de captar e interpretar el mensaje de manera apropiada, ya que no
hay un código común o universal que intermedie. En este tipo de comunicación tienen
mayor predominancia aspectos no lógicos de nuestra mente, como la emocionalidad y la
empatía.
Tipos de la comunicación no verbal

En primer lugar, veamos qué 7 elementos vamos a tratar y qué incluye cada uno de ellos:

Microexpresiones y expresiones faciales. Como su propio nombre indica, hacen


referencia a las expresiones que se dibujan en el rostro.

Gestos. Todos aquellos ademanes que se realicen momentáneamente con el cuerpo: brazos,
manos, piernas…

Postura. Implica una posición más duradera que los gestos e implica al cuerpo de forma
general.

Paralenguaje. El volumen de voz, el tono, el timbre, las pausas… Todo lo que acompaña
al lenguaje y lo modula es paralenguaje.

Proximidad. La proxémica es la disciplina que estudia cómo afecta la distancia entre


personas a la comunicación no verbal.

Accesorios. La ropa, el peinado, el maquillaje, los relojes…, todo ello son accesorios que
nos pueden decir mucho acerca de una persona.

Háptica. O lo que es lo mismo, la disciplina que estudia las implicaciones del contacto con
otras personas.

Elementos de la comunicación no verbal

La comunicación no verbal cumple con el circuito de la comunicación de cualquier tipo:


tiene un emisor, un receptor, un mensaje, un canal y un cierto código (dado que no hay un
lenguaje convencional al que acudir). Eso significa que los mensajes se elaboran a través de
otros sentidos y empleando otras partes del cuerpo, como son:

Emisor. Utiliza sus cejas, su sonrisa, su boca (para hacer muecas), sus ojos y la dirección
en que mira, su postura corporal, su ceño, su distancia respecto al otro, cuando no su voz
(ritmo y tono, nada más) o sus gestos manuales.
Receptor. Quien recibe el mensaje usa principalmente su vista y su oído, aunque no recibe
palabras, sino tonos y secuencias.

En ese sentido, la comunicación no verbal es mucho más versátil que la hablada, dado que
dispone de un conjunto más libre de sentidos y signos que elaborar e incluso puede
incorporar elementos contextuales: señalar un objeto o una dirección, tomar un objeto, o
realizar una mímica o imitación de una acción que desea transmitirse.

Comunicación no verbal kinésica

La kinésica o cinésica es otro nombre para la comunicación verbal mediante lenguaje


corporal, o sea, mediante movimientos de las extremidades y del torso que poseen un
significado expresivo, apelativo o comunicativo, y que pueden ir junto al lenguaje verbal o
en su sustitución. En ese sentido, pertenece a los paralenguajes: las formas de
comunicación no verbal disponibles para el ser humano, que se codifican más o menos en
la cultura, sin perder cierto sentido instintivo.

Además de tener presentes las diferencias de los gestos, los cuales pueden ser abiertos, si
denotan confianza, o cerrados, si significan escasa voluntad de interactuar, cabe resaltar la
importancia de la expresión facial, capaz de expresar emociones y estados de ánimo, así
como del contacto ocular, el cual puede proporcionar una idea de qué impresiones se está
formando otra persona sobre lo que decimos, o si está prestando atención. El rostro y los
ojos también nos comunican qué actitud asume alguien sobre lo que está escuchando antes
de que lo traduzca a palabras.

Se recomienda a quienes tengan que pronunciar un discurso revisar estos aspectos, además
del contenido verbal. Así, modular adecuadamente la voz, hacer las pausas en el momento
oportuno, remarcar las palabras claves y acompañar cada exposición de un buen manejo del
espacio disponible, así como de los movimientos corporales apropiados, son óptimas
estrategias comunicativas que se pueden implementar en diferentes situaciones.

Lenguaje no verbal con relación a la entrevista psicológica:


Tal como decía Paul Watzlawick en su famoso axioma nos es imposible no comunicar.
Tanto lo que manifestamos como lo que no, trasmite algo de nosotros, incluso nuestro
silencio comunica. Por ello en la esfera psicológica ya hace décadas que remarcamos la
importancia que tiene todo lo relacionado con el lenguaje no verbal. Los autores varían el
porcentaje de valoración de este tipo de comunicación, pero en todos los casos se le supone
un porcentaje aplastante sobre el verbal, el cual es el que más tratamos de educar y
desarrollar. Queramos o no enviamos señales emocionales en cada encuentro y esas señales
afectan a aquellas personas con las que estamos, de hecho cuanto más hábiles somos
socialmente mejor controlamos las señales que emitimos (Goleman 1995). No conviene, sin
embargo, engañarse con interpretaciones homogéneas y simplistas como las que hoy día
vuelven a proliferar en ciertos medios de comunicación: no hay manual definitivo ni
formula mágica, los gestos han de ser analizados en su contexto situacional y cultural, e
incluso la idiosincrasia del individuo y de los destinatarios hará variar su posible
significado e interpretación.

La comunicación no verbal y la psicología

A nivel terapéutico, en consulta psicológica es importante tener en cuenta dos posibles


dificultades. La primera de ellas, muy común en terapeutas noveles, es el exceso de
congruencia en la forma de sintonizar con un cliente, es decir, un cuidado extremo en la
emisión de comunicaciones que busca acrecentar el rapport, un propósito legitimo, puesto
que la actitud gestual puede trasmitir más información que la emitida por las palabras o el
lenguaje verbal, incluidas las curvas entonativas (Pease 1987). La segunda dificultad suele
afectar por el contrario a los terapeutas con más experiencia, y está en convertirse en un
mero reflector de problemas (generalmente ante el exceso de carga laboral). Por eso en
nuestro contexto es necesario aspirar constantemente a situarnos en una posición que no
solo trasmita la identificación, el reflejo de los pensamientos y las emociones de nuestros
clientes, sino que, además, nos corresponde incluir sugerencias no directivas o ejercicios
para ayudar a las personas afectadas a identificar, desbloquear o afrontar un posible déficit.
Estas actuaciones se ajustan a un nivel de empatia cinco (el máximo) en la escala creada
para categorizar dicha habilidad (Corimer, William H. Sherilyn 1979). Todo ello sin dejar
de incrementar el rapport mediante el tono de voz, el tempo, la inflexión y la postura,
facilitando así una sólida alianza terapéutica y, por tanto, aumentando la probabilidad de
que las sugerencias terapéuticas sean aceptadas e integradas.

En cuanto al asesoramiento psicológico en este ámbito resulta en muchas ocasiones


imprescindible, no solo en cuanto al mero entrenamiento (role playing de habilidades
sociales) e identificación de errores, sino en lo referente a los contenidos mentales que
subyacen al desempeño de una expresión no verbal que no alcanza los objetivos
pretendidos, no acompañando ni enfatizando lo que se quiere trasmitir sino invalidándola.
La intervención resulta necesaria porque, al fin y al cabo, toda la comunicación no verbal es
producto de dos factores: aquello que se esta diciendo una persona a si misma y de qué
manera percibe a los demás. De nada servirá, pues, el mejor cursillo, taller o preparar la
mejor exposición si antes no se afronta este aspecto crucial.

Control del lenguaje no verbal en psicología

No debemos tomar toda esta comunicación como un reto molesto que superar o dominar, su
existencia no es casual. La etología nos ha remarcado que la comunicación no verbal posee
una indudable ventaja evolutiva. El mismo Darwin hacía referencia a ella en su obra “la
expresión de las emociones en el hombre y los animales” ya en el S.XIX, y es que estas
manifestaciones permiten que los otros miembros de la especie tengan evidencias externas
del estado interno del individuo y siguen presentes, de forma inevitable, debido al valor que
tuvieron en su momento para la evolución de la especie.Hoy gracias a la psicología social
podemos identificar correspondencias de forma universal en al menos cinco gestos que
expresan nuestras emociones básicas compartidas, a saber, miedo, tristeza, cólera, alegría y
asco (Baron y Byrne 1998).

Sin embargo, hoy en día proliferan los cursos y talleres para saber expresarse
correctamente. Asimismo son incontables las terapias individuales y de pareja en las que
los profesionales escuchamos expresiones como “siento que las personas no me entienden”
o “nadie presta atención a lo que digo y no se por qué” o bien “no me siento comprendido”.
Pues bien, ¿qué es lo que ha ocurrido para que los seres humanos hayamos perdido nuestra
maestría con la que veníamos de fábrica, aquella que nos hizo ser capaces de manipular con
gran éxito todo nuestro entorno prácticamente desde que éramos recién nacidos? Es quizá
un hecho consustancial a nuestra “sociedad de la información”. Inevitablemente todos nos
veremos inmersos en una lucha no deseada entre nuestra vertiente instintiva y nuestra
faceta social y estratégica, y no resulta nada sencillo falsear esta comunicación de forma
consistente.

Claves para una comunicación no verbal exitosa

 Hay que mirar a los ojos. No por obvio es menos pertinente. La falta de atención por
causa de los dispositivos móviles y la forma de hablar de “esfinge” (de lado) resulta
sorprendentemente común. Asimismo, no hay que mantener la mirada fija mucho
tiempo, hay que fluctuarla suavemente (evolutivamente nuestra mirada fija indica
agresividad o bien enamoramiento).
 Las manos por lo general jamás deben cerrarse con el gesto del puño y en cualquier
exposición deben moverse entre el espacio que va desde la cintura y el pecho.
 No levantar barreras físicas, al menos no exageradas, tales como colocarse las
manos a la altura del cuello o la boca, sujetando un café por ejemplo, o poner los
brazos en jarras.
 Atención a los pies: suelen pasar desapercibidos pero suelen otorgar información
extra sobre la atención. La postura en “V” invertida dará impresión de pasividad y
timidez, y colocar las piernas separadas junto con los brazos cruzados resulta en una
“postura alfa” que trata de imponer su mensaje de forma autoritaria y se cierra a
sugerencias.
 Fundamental respetar la burbuja personal, la distancia social, intima, y publica,
según el nivel de familiaridad que tengamos con la persona.