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ENSAYO EVALUACION DE LOS APRENDIZAJES

En el Vocabulario de evaluación educativa de Santiago Castillo (2003, pp. 73-74), se


encuentran varias definiciones para evaluación y de entre las expuestas en el libro de Julio
Herminio Pimienta Prieto en Evaluación de los aprendizajes, me parece interesante resaltar la
que expresa como “un proceso caracterizado por los principios de continuidad, sistematicidad,
flexibilidad y participación de todos los sectores implicados en él”, ya que está orientada a
valorar la evolución de los procesos de desarrollo de los alumnos y por lo tanto en base a ésto,
tomar decisiones para perfeccionar el diseño y el desarrollo de la programación con el propósito
de mejorar la calidad educativa. (Escamilla y Llanos, 1995).
Todas las definiciones que se expoen tienen como objetivo común considerar aspectos tanto
cualitativos como cuantitativos y la consideración de que para evaluar hay que plantearse
procedimientos mixos para la recopilaciòn de información que nos permita la comparación y por
tanto, poder emitir juicios que den base a una buena toma de decisiones. El proceso debe de
ser sistemático, riguroso en cuanto a la obtención de datos para que nos lleve a emitir un juicio
de valor. El profesor para poder perseguir una mejora en la evaluación deberá cuestionarse con
argumentos como: ¿logré mis objetivos?, ¿fueron efectivos mis procedimientos?, ¿los usaría
de nuevo en una situación similar?, ¿qué destrezas, aptitudes o conocimientos necesitan más
atención? (De la Orden, 1982, p. 14).
Se considera que el aprendizaje es un proceso de construcción personal, donde se toma
en cuenta los conocimientos previos y la colaboración de otros, un proceso donde el maestro o
el profesor constituye un mediador porque regula relaciones, educa percepciones y contribuye
al conocimiento interno de sus alumnos (Pimienta, 2007).
En la historia de la evaluación, han sucedido periodos que van desde el periodo pre-
tyleriano (2000 AC hasta 1930 DC) hasta el periodo pos-tyleriano (1930 hasta la actualidad),
donde se percibe la evolución educativa y de la mano, el desarrollo de la evaluación.
En la actualidad, las evaluaciones no sólo contemplan las evaluaciones internas sino
externas e internacionales. En el año 2000 empezaron los exámenes internacionales para
evaluar el progreso de los estudiantes y la publicación de sus resultados. En México se crea el
Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (CENEVAL); la Secretaría de
Educación Pública realiza evaluaciones formales y se crea el Instituto Nacional para la
Evaluación de la Educación (INEE).
A partir de la época de la profesionalización del periodo pos-tyleriano, surgen modelos
de evaluación llamados clásicos; de entre todos los expuestos, se me hace interesante el
Orientado hacia el Consumidor de Michael Scriven ya que la evaluación sumativa y formativa
son aportación de él. Otro modelo también interesante es el sistémico de Arturo de la Orden
Hoz, donde expresa que la evaluación constituye esencialmente un juicio, apoyándose en
comparaciones, como anteriormente se expuso. Con base en todos estos conceptos, concibe
por calidad de la educación “un conjunto de relaciones de coherencia entre los componentes
de un modelo sistémico de universidad o de plan de estudios universitario conducente a (la
obtención de) un tit́ ulo” (De la Orden, 1997b).
Atendiendo a lo antes presentado, el proceso de evaluación deberá de ser una
recopilación de información y con los datos obtenidos, realizar los análisis correspondientes
para después proceder a las comparaciones correspondientes bajo los criterios establecidos
que permitan emitir un juicio de valor y proceder a tomar las decisiones pertinentes.
Si la competencia es una intersección entre los conocimientos, las habilidades, las
destrezas y los valores, con el fin de resolver problemas de su entorno de manera satisfactoria,
la evaluación debe tomar en cuenta estas características para constatar que los estudiantes se
capacitaron en estos aspectos y pueden enfrentar los retos de la vida.
Al elaborar los instrumentos de evaluación se debe responder 4 preguntas:
1. ¿Qué evaluar?, Nunca se debe evaluar lo que no se trató en el curso; se debe evaluar
los aprendizajes propuestos en los programas y que el docente haya considerado al tratarlo en
el aula o fuera de ella como una actividad extraclase.
2. ¿Para qué evaluar? debe orientarse siempre para obtener medidas que mejoren los
procesos de aprendizaje de los alumnos.
3. ¿Quién evalúa? no tiene que ser únicamente el docente, puede haber autoevaluación
cuando lo realiza el mismo alumno, coevaluación cuando se invita a que otros docentes revisen
y corrijan los instrumentos de evaluación. Los alumnos también pueden evaluar a los docentes.
4. ¿Cómo evaluar? Es más complejo y versátil, ya que hay muchas técnicas: la
observación, la encuesta, los exámenes, los portafolios y muchos recursos para su elaboración,
tales como los diarios de trabajo, las guías de observación, las escalas estimativas, las listas
de cotejo, los cuestionarios, las guías para evaluar los portafolios, los exámenes: objetivos, de
preguntas abiertas, de desempeño, etc.; con todo ello se puede realizar diferentes formas de
evaluación: la heteroevaluación, la autoevaluación y la coevaluación. (Morin, E., 2006).
La validez puede determinarse mediante el análisis del examen entre varios profesores
externos. La confiabilidad puede determinarse mediante algún análisis estadístico como por
ejemplo el método de las mitades partidas, para correlacionarlas y obtener un número el cuál
cuánto más cerca se encuentre de la unidad mayor consistencia tiene el instrumento,
Se debe distinguir entre: medir, cuando se aplica un instrumento cuali o cuantitativo;
calificar, asignación de una medida ya sea numérica o una escala cualitativa: malo, regular,
bien, etc. y evaluar, que es establecer un juicio mediante un proceso sistemático de recopilación
de datos y comparación con criterios claramente establecidos para facilitar la toma de
decisiones.
Según la función que realiza existe la evaluación sumativa que tiene como objetivo
determinar el valor al final de un proceso y no tiene la intención de mejorar lo evaluado y la
evaluación formativa cuyo objetivo es la mejora de los procesos de aprendizaje de los
estudiantes, y es necesario retroalimentar de manera constante durante el proceso de
aprendizaje, ya que en el momento en que se detectan las disfunciones se puede poner el
remedio, y no hasta el final. (Casanova, 1999, p. 72)
Según al nivel de asimilación del conocimiento, hay que considerar 4 niveles: la
comprensión que es la búsqueda de relación entre los conocimientos previos y los nuevos; el
saber que implica la reproducción del trabajo para la aprehensión del conocimiento; el saber
hacer, donde el alumno construye relaciones sustantivas para aplicarlas a nuevos contextos; y
la creación donde el alumno sea capaz de proponer nuevos modelos como solución a
problemas de la realidad.
La evaluación y su calidad viene proporcionada en gran medida por la directriz o los
objetivos que se requieren conocer, los métodos utilizados para la evaluación educativa han
evolucionado hasta alcanzar un carácter integral y, en este contexto, deben ser congruentes
con los objetivos de enseñanza, metas de aprendizaje y hasta con la formación intelectual por
parte de los alumnos. Algunas técnicas o métodos tradicionales son observación, entrevista,
tests que se han complementado en la actualidad con el portafolio y la encuesta, veamos sus
principales rasgos.
Observar en el papel del profesor se debe tomar como una competencia intelectual que
nos lleva a un método de investigación cognitiva, afectiva y psicomotriz. Para ello se debe
primero desarrollar en el profesor y de manera simultánea fomentarla en los alumnos tomando
en cuenta los siguientes apartados: establecer el “todo” a observar, los criterios que la regirán,
percibir con detalle y enunciar según los criterios, las características observadas, Pimienta
(2007) Metodología constructivista, Guía para la planeación docente.
La observación en el contexto escolar es intencional, con el propósito de obtener
información de las competencias que deseamos conocer y sus manifestaciones, en el salón de
clases con dos intenciones específicas; directa al proceso educativo o indirecta dirigida al
análisis de tareas y trabajos escolares (García, 1994)
Existe también la observación participativa como un método de investigación cualitativa,
que debe ser diseñada cuidadosamente, tener una interpretación clara, cuidando los aspectos
éticos para no falsearla. En la observación hay otro aspecto importante que se refiere a: ¿Cómo
y cuándo registrar las observaciones? Es preferible lo más rápido para no perder detalles que
pueden ser determinantes en algunas áreas, finalmente, aunque existe mayor referencia en las
diferentes técnicas de observación, siempre se deben seguir ciertas normas.
La entrevista es un proceso conocido porque intervienen dos personas y generalmente
se realiza de forma oral, aquí el entrevistador lleva el control del proceso, aunque sea libre y sin
estructura. Es difícil llevar a cabo, pero se clasifican en entrevista estructuradas o
semiestructuradas que tienen un objetivo de justificar y las no estructuradas, que buscan
descubrir.
Se diferencian en los aspectos siguientes: estructuradas parten de una guía
(cuestionario) previamente elaborado y es inflexible (censos); las semiestructuradas, aunque
también se preparan con anticipación tienen partes donde existe alguna flexibilidad en la
respuesta del entrevistado y, las no estructuradas tienen temas libres a seguir que se abordan
en una conversación. Es importante comentar que cuando la población es pequeña es mejor
utilizar métodos que permitan mayor acercamiento como la observación y la entrevista.
A la encuesta se le considera una técnica dentro de la metodología científica con
diferentes objetivos y bases, con gran aplicación en la evaluación de los aprendizajes. Recaba
opiniones, creencias o actitudes, que manifiesta lo que los encuestados quieren que se sepa
de ellos, y es un buen instrumento para recabar información de una gran cantidad de sujetos.
(Buendía, Colás y Hernández, 1998).
Es un recurso relevante en la educación, se puede enviar electrónicamente y debemos
tener cuidado en su construcción, claridad en la información que deseamos obtener,
dimensiones y los indicadores. Existen dos tipos: las descriptivas cuya intención es conocer
aspectos de la población encuestada y las explicativas que se enfocan a encontrar variables
que tengan relación con un fenómeno a explicar.
La palabra test proviene de la lengua inglesa y tiene diferentes significados, pero en
general es un método en el cual pone a prueba a los estudiantes para que den testimonio de
sus competencias, actitudes, características de personalidad, etc. Se desarrollan de acuerdo
con la información que necesitemos obtener y se clasifican en: aptitudes, personalidad o
intereses, de rendimiento y /o pedagógicos.
Y los portafolios son un recurso reciente que recopila diferentes productos de aprendizaje
a lo largo de un periodo determinado. En particular lleva una estructura en su contenido,
unidades, características del alumno que lo integra y guía para evaluar que se hayan acordado
al inicio del curso. Es muy útil en la recopilación de productos de aprendizaje y evidencias de
trabajo, nos da una idea del esfuerzo conjunto que se realiza en la construcción del
conocimiento.
No existen instrumentos de evaluación "buenos" o "malos". Solo se puede hablar de
instrumentos adecuados para recoger la información que se requiere en función de las
características del aprendizaje que se pretende evaluar y de las condiciones en que habrá de
aplicarse.
La selección de un tipo u otro dependerá de los objetivos y contenidos que se pretenden
verificar, así como de su interrelación con los demás componentes del proceso de enseñanza-
aprendizaje del que forma parte.
Los tipos e instrumentos de evaluación más comunes son las guías estructuradas y no
estructuradas, ya sea de observación, de entrevista, de autoevaluación o de coevaluación, los
cuestionarios, escalas y exámenes
Con respecto a estos últimos la variabilidad del instrumento de evaluación y la propia
complejidad del proceso de enseñanza-aprendizaje, hacen injustificable la tendencia, que con
cierta frecuencia se observa en la práctica docente, de utilizar de modo preponderante, un solo
tipo de instrumento sobre todo en la evaluación parcial y al que se le da generalmente solo un
carácter teórico, incluso en asignaturas eminentemente prácticas. En este sentido se puede
citar el uso y abuso de exámenes escritos.
En la educación superior es muy importante privilegiar una comunicación facilitador-
alumno abierta, colaborativa y participativa ya que partimos del supuesto de que los alumnos
deberían elegir la carrera qué les proveerá el sustento por el resto de sus vidas, por tanto la
motivación debería ser intrínseca idealmente, de esta forma, el aprendizaje se convierte en un
proceso donde no se atiende tanto la conducta del alumno sino que trabajamos más de forma
constructivista debido a la edad y mayor madurez del alumno en comparación con los niveles
anteriores.
En la formación se establecen como directrices a los tres ejes teórico, heurístico y
axiológico ya que la formación universitaria prepara al estudiante para el medio laboral; el
aprendizaje se propone guiado por proyectos transversales que involucren estos tres ejes y no
sólo una colección de saberes, por tanto la evaluación deberá estar orientada a qué tan
competentes son para resolver problemas en escenarios que probablemente encontrarán en su
desempeño profesional, además debe dársele un especial cuidado al fomento de los valores de
ética, honestidad, respeto, tolerancia y colaboración, ya que son críticos para un desempeño
profesional ideal, además, asistirlos en el desarrollo de las habilidades prácticas necesarias en
su profesión es crucial.
En la práctica docente habitual se necesita cultivar ambientes de aprendizaje en el aula
donde el alumno se sienta seguro, respetado y valorado para poder hablar con total libertad y
expresar las dudas que tenga en el transcurso de su aprendizaje, se debe impulsar una actitud
crítica, necesitamos motivarlos a cuestionar de manera respetuosa pero con seguridad, no sólo
aceptar lo que el docente dice como si fuera la verdad absoluta, es necesario el establecimiento
de un diálogo colaborativo, una retroalimentación. Necesitamos fomentar en los alumnos la
competencia resolver problemas en colaboración con sus demás compañeros, por lo que la
actividad del docente aquí está más orientada a una moderación de esta relación, ya que
muchas veces se recurre al debate para llegar a un punto de acuerdo o de organización del
trabajo y se necesita que el alumno pueda defender su punto de vista de manera fundamentada.
La forma de evaluar del docente no puede caer en subjetividades tampoco porque esos
tres ejes en conjunto muchas veces no se pueden evaluar con pruebas estandarizadas sino
que se requiere la apreciación de la integración de actitudes, habilidades y conocimientos en el
trabajo de los alumnos, sin embargo no se debe caer en una subjetivación exagerada ya que el
alumno necesita percibir que el trato que se le está dando es justo, necesita tener mucha
claridad y transparencia en la forma en la que es evaluado ya que precisamente esa actitud
crítica que le enseñamos la aplica para todo inclusive discutir las calificaciones resultado de la
evaluación y eso está bien, por eso deben echarse mano de instrumentos evaluativos claros y
la aplicación de los mismos deberá estar empapada de un sentido de justicia y transparencia y
nuestra actitud hacia ellos necesita ser cordial y horizontal y no paternalista o subordinante,
para poder mostrar la forma en la que se puede ser justo y al mismo tiempo ser definitivo con
las observaciones que se hacen de sus trabajos.
No podemos enseñarles a titubear, a ser inseguros, opacos, poco claros, las reglas y los
limites necesitan definirse desde el inicio y respetarlas al 100%, por lo que es necesario que
ellos conozcan cuáles son las expectativas que se tienen de su desempeño y que sepan como
cumplirlas y al mismo tiempo darles una sensación de avance a nivel parcial para que ellos
evalúen su propio conocimiento y tengan la oportunidad de administrar sus esfuerzos
considerando todas las experiencias educativas que cursen.
Considero también que el aprendizaje no es sólo a nivel aula, se debe fomentar un
aprendizaje de todo, un aprendizaje que puedan poner en práctica en su casa, en la relación
con las demás personas, el aprendizaje a nivel superior debe ser integral, debe permear todos
los ámbitos de sus vidas, quizá no en todas las experiencias pero al menos los valores que
integran la rúbrica de una experiencia educativa no son sólo aplicables a ella, sino que son
aplicables a toda su vida como la puntualidad, orden, limpieza, respeto y tolerancia, y uno como
docente debe estar atento para ver los signos de ese fluir de actitudes a la vida cotidiana del
alumno no sólo evaluar lo que se le presenta sin evaluar también lo que se nota; hay ocasiones
en donde no podemos usar rúbricas para todo y si tenemos que caer un poco en la subjetividad,
pero sí se debe tener una imagen clara de cuáles son las expectativas que uno tiene para
comunicárselas al alumno.
La enseñanza debe ser también tutorial y guiar a los estudiantes en un modelo de
conducta muchas veces con el mismo ejemplo necesitamos ser éticos, justos, honorables e
intachables para que ellos aprendan lo mismo.