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Consideraciones sobre el impacto de Basilea II en la gestión de riesgos ambientales y

sociales
Para efectos de establecer el impacto de Basilea II en la gestión de riesgos ambientales y
sociales, concentraremos nuestras consideraciones en aspectos relacionados con la
gestión de riesgos por parte de los bancos. En principio, es de aclarar que estas
consideraciones no obedecen a un análisis exhaustivo sobre los tres pilares de Basilea II,
únicamente corresponden a las propuestas de este acuerdo donde consideramos se
presentan oportunidades para que los bancos integren la gestión de riesgos ambientales y
sociales en el análisis de riesgos generales de sus operaciones.
Nos concentraremos en algunos aspectos claves del Pilar I, donde se podrían establecer
los beneficios y consecuencias para que los bancos implementen acciones para minimizar
estos riesgos en empresas en particular y en el sector minorista. Para esto revisemos
algunos de los conceptos de Basilea II para las instituciones financieras que decidan
adaptarla:
1. Basilea II representa un avance en la medición del riesgo de crédito al establecer
requerimientos mínimos de capital que debe tener una institución financiera para
cubrir los riesgos de crédito.

2. Basilea II recurre a funciones de probabilidad y herramientas estadísticas para


medir los riesgos y para desglosarlos en pérdidas esperadas e inesperadas.
3. Los bancos pueden escoger entre dos alternativas para estimar los riesgos de
crédito:
 A través de evaluaciones realizadas por agencias calificadoras;
 O crear sus propias metodologías para medir los cargos de capital
derivados de su exposición al riesgo.

4. Los bancos estarán obligados a demostrar que sus metodologías tienen un buen
poder de predicción y que sus requerimientos de capital no quedan distorsionados.

5. El capital de un banco, y por consiguiente su Índice de Basilea, reflejará su


situación patrimonial sólo si las pérdidas esperadas por riesgo de crédito están
bien medidas y completamente aprovisionadas.
La mayoría de los bancos establecen sus estimados de pérdidas con base en riesgos
financieros, técnicos, gerenciales, económicos y de mercado, excluyendo de esta manera
riesgos reales y potenciales causados por asuntos relacionados con el medio ambiente y
con la comunidad.
En consecuencia Muchas de las pérdidas inesperadas sufridas por los bancos obedecen a
aspectos relacionados con contaminación de sitios en terrenos recibidos como garantías,
así como demandas, multas, boicots y mala imagen entre otras, enfrentadas por sus
clientes por serios impactos de sus actividades contra el medio ambiente y en perjuicio
de la comunidad. Adicionalmente, muchas de esas pérdidas pueden ocasionarse por
fenómenos naturales que afectan directa o indirectamente a sus clientes como por
ejemplo: inundaciones o sequías que afectan grandes extensiones de cosechas; escasez de
agua potable, huracanes, deslizamientos entre otros. Sus clientes también pueden
enfrentar riesgos sistémicos como exigencias de compradores porque los productos de
sus clientes cumplan con procesos ambientalmente y socialmente responsables; por
ejemplo Para el sector avícola y ganadero (operaciones activos) la presencia de la gripa
aviar y la aftosa cuya sola sospecha causa medidas de prevención inmediatas como el
cierre de mercados para productores en estos sectores. Obviamente, los riesgos
anteriormente expuestos deben ser considerados como riesgos de crédito. Así mismo,
aunque no se dice explícitamente, estos riesgos deben ser considerados al momento de
estimar los requerimientos mínimos de capital, exigidos en Basilea II; de hecho, en este
acuerdo se hace una breve referencia sobre los riesgos ambientales, específicamente en
la parte relacionada con los requisitos adicionales para la gestión del colateral, donde se
enuncia: “Los bancos deberán realizar un seguimiento adecuado de riesgo de
responsabilidades medioambientales relativas al colateral, tales como la presencia de
materiales tóxicos en la propiedad”
ESTABILIDAD MACRO ECONÓMICA Y EL SISTEMA FINANCIERO
Esta investigación parte del concepto de que el sistema financiero de un país en desarrollo
es importante para promover el crecimiento y la estabilidad. En una primera parte se
examina cómo ha evolucionado el interés con respecto al sector financiero de la
economía; en una segunda sección aparte descubriremos más en detalle los servicios
principales que el sistema financiero presta o facilita en una economía.
A continuación se discuten algunas técnicas de represión financiera que en muchos países
han obstaculizado un desarrollo financiero eficiente. En particular, el desarrollo de un
sistema financiero nacional se relaciona con las políticas que afecta: la tasa de
inflación, el tipo de cambio y las tasas de interés, y en general por las regulaciones
impuestas al sistema financiero. Por su importancia reciente, en muchos países se discute
con algún detalle el origen fiscal de la mayoría de las técnicas de represión financiera y
se vinculan las posibilidades de crecimiento del sistema financiero a la solución de los
problemas que plantea el financiamiento de las actividades del sector público.

Servicios del sistema financiero


El sistema financiero de la economía es una red de mercados donde se crean,
intercambian y destruyen activos y pasivos financieros, y se prestan servicios
financieros.
Se trata de un sector de actividad económica que como cualquier otro, tiene sus propias
empresas, emplea factores de la producción y utiliza diferentes clases de insumos y
maneja información de acuerdo con la tecnología apropiada a fin de prestar una serie de
funciones. En la medida en que el sistema financiero usa utiliza factores de la producción
escasos que podrían ser empleados en otras actividades productivas, los servicios
financieros tienen un costo de oportunidad importante. Estos costos se justifican
únicamente en la medida en que los servicios financieros que se producen aumenten la
productividad de la economía en general.
1. Monetización
1, El sistema financiero presta el servicio al proporcionar un medio de cambio
universalmente aceptada que además cumpla con las otras funciones
tradicionales del dinero de ser una unidad de cuenta y depósito de valor.
Desmonetización: Disminución de la capacidad adquisitiva.

Teoría de cuenta y depósito de valor


Este es el servicio de monetización de la economía en su conjunto, función que es
indispensable para superar los elevados costos de las transacciones asociados con
una economía de trueque. Como es bien conocido, estos costos de transacciones,
asociados con la necesidad de lograr una doble coincidencia de intenciones de
intercambio, restringen el tamaño de los mercados, así como las oportunidades
para la división del trabajo y explican los bajos niveles de productividad asociados
con el trueque. La profundización monetaria reduce estos costos de las
transacciones, aumenta el tamaño de los mercados y a través de la
especialización y el comercio incrementan la productividad.

Servicios monetarios
La introducción de estos servicios monetarios, gracias al desarrollo de un sistema
financiero, es importante en una economía pobre en la que todavía existan sectores
importantes de subsistencia y autosuficiencia. En países más avanzados, donde el
sistema de pagos está debidamente establecido, surge el peligro de que las
presiones inflacionarias reduzcan la eficiencia con la que el sistema proporciona
este servicio. Durante una hiperinflación, tal función termina por
desaparecer. En economías pequeñas y muy abiertas no se necesita de una
hiperinflación para que el sistema financiero nacional deje de prestar debidamente
este servicio, ya que se encuentran al alcance de unidades económicas medias de
pago extranjeros, que son sustitutos cercanos de los medios de pago nacionales.
Este fenómeno de sustitución de moneda ha tomado mucho vigor en épocas
recientes con el mejoramiento de los medios de comunicación internacionales y
con el deterioro del poder de compra de los mercados locales.

Hiperinflación: Modelo para justificar la caída abrupta del nivel de los precios.
2. En segundo lugar el sistema financiero presta servicios de intermediación
financiera entras las unidades superavitarias (ahorrantes) y las unidades
deficitarias (inversionistas) en los mercados de capitales. E ausencia de
estos mercados, es decir, bajo condiciones de autofinanciamiento, todo acto
de ahorro (proponer el consumo) es necesariamente un acto de inversión
(aumento de la capacidad producticos).

Los mercados financieros facilitan la división del trabajo entre ahorrantes e


inversionistas, en realidad no existe razón para que suponer que quienes en un
momento determinado tienen capacidad de ahorro, sean quienes en ese momento
posean las mejores oportunidades de inversión. El papel del sistema financiero
conlleva en canalizar los ahorros disponibles hacia las inversiones más
rentables que en estos puedan invertirse.

Fragmentación
McKinnon ha enfatizado el concepto de fragmentación. En mercados
segmentados, las unidades económicas se encuentran aisladas, se enfrentan a
precios diferentes por los bienes, servicios y factores de la producción, y no
tienen el mismo grado de acceso en igualdad de condiciones a los recursos, la
tecnología y los servicios públicos. Esta fragmentación se manifiesta, entre otras
formas, como una mala correlación entre las oportunidades de inversión y el
acceso a los recursos necesarios para aprovecharlos.
Muchos productos con buenas oportunidades no pueden aprovecharlas (acceder)
porque no cuentan con los recursos propios necesarios ni tienen el acceso a crédito
institucional. Otros productores, con excedentes de recursos en comparación con
sus oportunidades, se ven forzados a destinarlos a unos poco rentables. La
consecuencia es una amplia dispersión de las tasas marginales de rendimiento
en la economía: unidades que obtienen elevadas tasas marginales de
rendimiento, utilidad o beneficio, coexisten al mismo tiempo con otras que
reciben tasas marginales negativas. Esta es la situación económica del sector
financiero ecuatoriano.
M1: Dinero en el mercado o disponibilidad financiera.
En estas circunstancias, lo que interesa no es solamente la tasa a la que el
capital se acumule, sino también la manera como esa inversión se canaliza.
No se puede suponer como en sistemas más integrados que existen fuerzas que
igualen las tasas marginales de rendimiento a través de la economía. Resulta
necesario, por lo tanto mejorar la calidad del proceso de formación de capital,
facilitando la canalización de recursos desde donde están siendo invertidos en
proyectos poco rentables, hacia donde existen mayores que no están siendo
aprovechados por falta de medios. El sistema financiero, cuando funciona
efectivamente juega este papel.
3. En tercer lugar el sistema financiero presta servicios de manejo de
reservas de precaución (se retiene al porcentaje que la institución
financiera tiene o cubre para futuras incontingencias). En consecuencia,
toda unidad económica busca acumular depósitos de valor para hacer frente a
condiciones imprevisibles. En ausencia de mercados financieros, esas
reservas deben mantenerse en forma de activos tangibles, por ejemplo
construcciones o terrenos. El sistema financiero no solo hace posible
mantener estas reservas a un costo menor y con una mayor liquidez en la forma
de depósitos, sino que también reduce el monto de las reservas requeridas, ya
que en caso de emergencia monetaria se puede solicitar un préstamo para hacer
frente. Estas menores reservas a su vez liberan recursos para la producción.
Finalmente, el sistema financiero presta servicios de apoyo fiscal al gobierno.
Esto es muy importante en los países en desarrollo debido a la incidencia y
fragilidad de todo el manejo y composición de los sistemas tributarios. Si se abusa
de esta función se perjudica a la prestación de las otras tres clases de servicio.
Profundización y represión financiera
Shaw ha enfatizado el concepto de profundización financiera que consiste en la
acumulación de activos financieros medidos en términos reales para descontar el
impacto de la inflación sobre su valor nominal, a una tasa mayor que la acumulación
de activos tangibles.
Tasa marginal: tasa activa – tasa pasiva (si restamos la carga tributaria, se vuelve
marginalista).
Empresas y familias mantienen su riqueza e incorporan sus ahorros en diferentes clases
de activos: activos reales productivos como bienes de capital o inventarios de insumos;
activos reales improductivos como metales preciosos y bienes inmobiliarios más lujosos
de lo necesario que se adquieren para protegerse de la inflación; activos financieros
extranjeros como cuentas bancarias o inversiones en paraísos fiscales o activos
financieros nacionales. Solo cuando estos últimos se incorporan a las carteras de riqueza
el sistema financiero nacional puede desarrollarse.
Cuando hay profundización financiera, los ahorrantes canalizan una porción importante
de sus recursos hacia el sistema financiero en lugar de destinarlos a activos tangibles de
baja rentabilidad de carácter social u otros substitutos de dinero. Los recursos movilizados
a través del sistema permiten a su vez el financiamiento de la producción y de la
acumulación de los bienes de capital por parte de otras unidades económicas con mejores
oportunidades productivas.
En resumen, la profundización financiera acelera el crecimiento económico en la
medida en que proporciona incentivos para el ahorro y la inversión, y reduce la
fragmentación de la economía.
(Un incentivo para el ahorro y la inversión es el tema de las tasas de interés)

Los procesos financieros constituyen ante todo un instrumento poderoso para integrar
mercados, con lo que se promueve el intercambio de bienes, la división del trabajo y la
especialización en la economía, y se incrementa la productividad de los recursos.
Al ampliar y diversificar los mercados, la profundización financiera facilita la selección
de proyectos de inversión socialmente estables, estimula la competencia y la innovación
y permite combinaciones más eficientes de los factores de producción.
En lugar de reconocer la importancia de un desarrollo financiero de carácter vigoroso,
sin embargo, muchos países pobres han adoptado políticas que obstaculizan la
profundización financiera y de esta manera se restrinja la formación de capital y el
crecimiento.