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Jorge Ignacio Cano Zavaleta

Taller ll
“La prioridad de la democracia sobre la filosofía”
Richard Rorty

“Rawls dice que, así como el iluminismo sugirió colocar entre paréntesis los temas
teológicos al elaborar las instituciones políticas; del mismo modo, ahora hace falta
colocar entre paréntesis la indagación filosófica” (p9)
- Lo que la filosofía y la teología tendrían en común es que ambas son modos de
legitimar un orden político. Esta legitimación no tendría sentido según Rawls, en
aquellas asociaciones políticas en donde la justicia se convierte en la primera virtud
de una sociedad. Ya que aquel orden social no requerirá otra autoridad más que la
que se establece por acuerdo de individuos que se reconocen como sujetos que
comparten las mismas condiciones socio-históricas.

- Ante una comunidad de sujetos que reconocen la radical diferencia del otro, y por
lo tanto saben que ninguno tiene “la verdad” se establece un lazo de solidaridad.

- Como consecuencia de esto, está el desvanecimiento de las ideologías, entendiendo


por tal, aquellos discursos o relatos que tienen la pretensión de dar un fundamento
filosófico o teológico a la sociedad.

“Rawls requiere que las cuestiones filosóficas (la naturaleza y la finalidad del hombre),
sean separadas de la política” (p11)
- Lo que se intentó en lo social fue, primero, una fundamentación de la misma por
una justificación teológica de la contingencia. Este fundamentación fue, en un
segundo momento, remplazada por una filosófica. Tenemos así planteada la
oposición entre la posición de Rawls y Rorty, según la cual hay que mantenerse en
“la superficie, filosóficamente hablando”, y aquella posición que pretende hacer una
fundamentación filosófica o teológica de la democracia.

- Lo que sería más pragmático, según Rorty, es invertir el método, dándole una
importancia fundamental, no ya a los relatos que pretende la autoridad de erigirse
en legitimadores de la contingencia; sino a lo político como fundamento desde el
cual se establecerán los lazos de solidaridad entre las contingencias. Lo político es
lo primero, lo filosófico será algo posterior, en todo caso dependerá de cada uno en
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particular. Lo que fundamenta la reunión de individuos no son los relatos, sino las
circunstancias socio-históricas. En todo caso la filosofía y la teología explicarán o
interpretaran esas circunstancias. Se da así un giro, ya que no es la filosofía la que
fundamenta lo político, sino lo político es lo que fundamenta la filosofía. Aunque la
filosofía pase con suerte a un plano secundario, ya que lo que les interesa a estos
autores es extirpar la filosofía de la política.

- De esta oposición se deriva otra secundaria. Esta se da entre aquellos que sostienen
que el hombre posee un centro (esencia) y los que sostienen que no la tiene. Para
los filósofos si hay una esencia, y por lo tanto, para poder entender todas las
manifestaciones humanas –y entre ellas la política- habrá iluminar ese centro, al
modo de proceder humeano para el establecimiento del cuerpo científico. Por el
contrario, hay quienes dicen que el ser humano carece de centro y por lo tanto, este
es ocupado por sus circunstancias históricas-sociales, ya que cumplirían la misma
función explicativa o legitimadora. Así se entiende cuando Rawls dice que “preserva
la enseñanza socrática, respecto al libre intercambio de opiniones, sin la enseñanza
platónica respecto a la posibilidad de acuerdo universal”. Pasamos así de un sujeto
que tiene un fundamento único, universal y verdadero, a un sujeto que se
caracteriza por ser su contrario, particular, contingente, definido por las
circunstancias particulares en la que vive. Tenemos así un sujeto situado.

“Rorty pretende construir la identidad moral de un ciudadano, perteneciente a un


estado democrático-liberal; un “yo” como nexo, carente de centro y contingente.” (p21)
- Podemos ubicar a Rorty dentro del contexto de la crisis de la Modernidad, que tuvo
lugar durante el siglo XX y significo la destrucción de los centro que daban unidad y
fundamento a la cultura.

- Rorty entendió que la historia de la filosofía estaba signada por una serie de
revoluciones, por las cuales se puede vislumbrar una especie de progreso. Este
progreso será entendido por él, como el movimiento hacia un consenso
contemporáneo; un movimiento en el cual los filósofos y las filósofas fueron
replanteándose a sí mismos para no quedar afuera de “la conversación”.

- Debemos entonces aceptar que no hay un centro de lo humano, por lo que este se
construye siempre sobre fundamentos contingentes. Ante esta diferencia radical
que existe entre cada uno de los sujetos, no cabe otra cosa que la solidaridad. Solo
asumiendo la real contingencia del otro es que podremos entablar una real
comunión política con los otros.

- Hay que entender que la identificación entre diferentes ciudadanos que forman
parte de una comunidad, hay características que son, o bien esenciales, o bien
accidentales. Las segundas abarcarían tanto la teología como la filosofía, y serviría
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para el enriquecimiento personal. Las primeras son las características esenciales, en


el sentido de que sin estas no podemos vivir en sociedad, podemos diferir en
muchas cosas en cuanto a nuestras creencias, y esto necesariamente tiene que
pasar así. Esto no tiene ninguna importancia, ya que lo que realmente nos une es la
aceptación de esta discrepancia.

La finalidad de Rorty es pragmática. Pretende hacer a los hombres y mujeres más


pragmáticas y tolerantes. Estas pretensiones sería una consecuencia de ciertas
circunstancias históricas, que tuvieron como resultado la desilusión en la filosofía y en
la teología, en lo que podríamos llamar “ideología”. Es inevitable no pensar, cuando se
lee esta palabra, en filosofías como el marxismo. Pero también quedarían dentro de ella
el peronismo por ejemplo. Ambas tienen en común, y es por ello por lo que formarían
parte de las ideologías según Rorty, en que dan una explicación fundacional acerca de
cómo es el hombre, cómo es el mundo, como son las relaciones entre los hombres y
cómo sería un orden del mundo justo.