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1 Corintios 15:3-4: «Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que

Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado,
y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras».

De la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres
noches, así también el Hijo del Hombre estará en el seno de la tierra tres días y
tres noches” (Mt. 12, 40).

Este aspecto de la cuestión es reafirmado tanto por Pablo, que nos


dice:

“¿Qué quiere decir “subió” sino que también bajó a las regiones
inferiores de la tierra?” (Ef. 4, 9).

Como por Pedro, que escribe:

“En el espíritu fue también a predicar a los espíritus


encarcelados [...] por eso, hasta a los muertos se ha anunciado la buena
nueva” (1Pe. 3, 19-4, 6).

Anuncio de la resurrección de Jesús


Mateo 28
28 Pasado el sábado, cuando al anochecer comenzaba el primer día de la semana,
María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. 2 De pronto hubo un
fuerte temblor de tierra, porque un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose
al sepulcro, quitó la piedra que lo tapaba y se sentó sobre ella. 3 El ángel
brillaba como un relámpago, y su ropa era blanca como la nieve. 4 Al verlo, los
soldados temblaron de miedo y quedaron como muertos. 5 El ángel dijo a las mujeres:

—No tengan miedo. Yo sé que están buscando a Jesús, el que fue crucificado. 6 No
está aquí, sino que ha resucitado, como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo
pusieron. 7 Vayan pronto y digan a los discípulos: “Ha resucitado, y va a Galilea
para reunirlos de nuevo; allí lo verán.” Esto es lo que yo tenía que decirles.

Hechos 1:9-11 Traducción en lenguaje actual (TLA)

Jesús sube al cielo

9 Después de esto, los apóstoles vieron cómo Jesús era llevado al cielo, hasta que
una nube lo cubrió y ya no volvieron a verlo. 10 Mientras tanto, dos hombres se
aparecieron junto a los apóstoles. Estaban vestidos con ropas muy blancas, pero los
apóstoles no los vieron porque estaban mirando al cielo. 11 Entonces aquellos dos
les dijeron: «Hombres de Galilea, ¿qué hacen ahí, mirando al cielo? Acaban de ver
que Jesús fue llevado al cielo, pero así como se ha ido, un día volverá.»

Filipenses 3

Por lo demás, hermanos míos, alégrense en el Señor. NO VUELVAN A LA LEY JUDÍA A mí


no me cansa escribirles otra vez las mismas cosas, y para ustedes es más seguro.

2 ¡Cuídense de los perros; cuídense de los obreros malos; cuídense de los que se
hacen incisiones!

3 Nosotros somos los verdaderos circuncidados, pues servimos a Dios en espíritu y


confiamos no en cosas humanas, sino en Cristo Jesús.

4 Porque, hablando de méritos humanos, yo también tendría con qué sentirme seguro.
Si alguno cree que puede confiar en tales cosas, ¡cuánto más lo puedo yo!

5 Nací de la raza de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo e hijo de hebreos, y


fui circuncidado a los ocho días. ¿Observaba yo la Ley? Por supuesto, pues era
fariseo,

6 y convencido, como lo demostré persiguiendo a la Iglesia; y en cuanto a ser justo


según la Ley, fui un hombre irreprochable.

7 Pero al tener a Cristo consideré todas mis ventajas como cosas negativas.

8 Más aún, todo lo considero al presente como peso muerto, en comparación con eso
tan extraordinario que es conocer a Cristo Jesús, mi Señor. A causa de él ya nada
tiene valor para mí, y todo lo considero como pelusas mientras trato de ganar a
Cristo.

9 Y quiero encontrarme en él, no teniendo ya esa rectitud que pretende la Ley, sino
aquella que es fruto de la fe de Cristo, quiero decir, la reordenación que Dios
realiza a raíz de la fe.

10 Quiero conocerlo; quiero probar el poder de su resurrección y tener parte en sus


sufrimientos; y siendo semejante a él en su muerte,

11 alcanzaré, Dios lo quiera, la resurrección de los muertos.

12 No creo haber conseguido ya la meta ni me considero un «perfecto», sino que


prosigo mi carrera hasta conquistar, puesto que ya he sido conquistado por Cristo.

13 No, hermanos, yo no me creo todavía calificado, pero para mí ahora sólo vale lo
que está adelante, y olvidando lo que dejé atrás,

14 corro hacia la meta, con los ojos puestos en el premio de la vocación celestial,
quiero decir, de la llamada de Dios en Cristo Jesús.

15 Todos nosotros, si somos de los «perfectos», tenemos que pensar así; y si no ven
todavía las cosas en esta forma, Dios los iluminará.

16 Mientras tanto, sepamos conservar lo que hemos conquistado.

17 Sean imitadores míos, hermanos, y fíjense en los que siguen nuestro ejemplo.

18 Porque muchos viven como enemigos de la cruz de Cristo; se lo he dicho a menudo


y ahora se lo repito llorando.

19 La perdición los espera; su Dios es el vientre, y se sienten muy orgullosos de


cosas que deberían avergonzarlos. No piensan más que en las cosas de la tierra.

20 Nosotros tenemos nuestra patria en el cielo, y de allí esperamos al Salvador que


tanto anhelamos, Cristo Jesús, el Señor.

21 Pues él cambiará nuestro cuerpo miserable, usando esa fuerza con la que puede
someter a sí el universo, y lo hará semejante a su propio cuerpo del que irradia su
gloria.

Mateo 27:52
Versículos Conceptos

y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que habían dormido
resucitaron;

Daniel 12:2

Versículos Conceptos

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán, unos para la vida
eterna, y otros para la ignominia, para el desprecio eterno.

Juan 5:28-29

No os admiréis de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los
sepulcros oirán su voz, y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de
vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio.

Apocalipsis 20:12-13

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono, y {los} libros
fueron abiertos; y otro libro fue abierto, que es {el libro} de la vida, y los
muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras. Y
el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron a
los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras.