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¿De qué manera la cultura desarrolla los procesos psicológicos superiores?

La cultura lo abarca todo.

Por: Ángela María Rojas Feria.

Los humanos están organizados no solo por relaciones y actividades habituales,


sino también por exposición a una tradición cultural común. La cultura no solo se
transmite a través del aprendizaje y del lenguaje, sino también a través de la
observación; los niños prestan atención a las cosas que suceden a su alrededor y
modifican su comportamiento a partir de una conciencia de lo que su cultura
considera bueno y malo. La cultura proporciona herramientas y sistemas de signos
y símbolos; donde el pensamiento simbólico es exclusivo y crucial tanto para los
humanos como para la cultura, es decir la cultura tuvo su origen cuando nuestros
antepasados adquirieron la capacidad de simbolizar, significar y representar una
cosa o hecho y así mismo apreciarlo y sincronizarlo dentro del lenguaje. El
lenguaje es un proceso psicológico fundamental porque facilita otras funciones
cognitivas y media en muchos tipos de aprendizaje. Para el desarrollo del lenguaje
se requiere la función simbólica, es decir, la capacidad de representar ideas
mediante símbolos y de comprenderlos, en caso de que hayan sido creados por
otras personas; por eso se dice que el desarrollo de esta capacidad fue clave para
el progreso de las sociedades humanas.

Las creencias culturales compartidas, los valores, los recuerdos, las esperanzas y
las formas de pensar y actuar pasan por encima de las diferencias entre las
personas. Por tal motivo se dice que la cultura es compartida, porque esta, es un
atributo no de los individuos sino de los individuos en cuanto miembros de grupos
en los que se unifican las experiencias comunes y a ese significado que se crea
desde las actividades cotidianas de la vida diaria es la forma en la que podemos
definir tanto a el aprendizaje situado como a la cultura; pues la definición alude al
complejo entramado de relaciones existentes entre el conocimiento y el entorno
donde se produce. De ahí que el hombre no se limita a responder a estímulos sino
que actúa sobre ellos, transformándolos, a través de la medición de instrumentos
(herramientas y signos) entre el estímulo y la respuesta. Por tanto las
herramientas actúan materialmente sobre el estímulo, modificándolo y los signos
modifican a la persona que los utiliza como mediador haciendo que cambie su
interacción con los objetos. Cabe destacar aquí que la cognición se realiza en
actividades desarrolladas en contacto con otras personas y con mediaciones
culturales que se comparten colectivamente.

Con la introducción del signo como medio para designar y dirigir la conducta, se
habla de un principio nuevo, el de significación, donde el hombre es quien forma
desde fuera conexiones en el cerebro, lo dirige y a través de el gobierna su propio
cuerpo. El acceso a los procesos superiores tiene lugar gracias a la combinación
de herramienta y signo en la actividad psicológica, haciendo posible la mediación
instrumental.

el aprendizaje humano presupone una naturaleza social específica y un proceso,


mediante el cual los niños acceden a la vida intelectual de aquellos que les
rodean. En el mismo sentido, Vygotski afirma: Cada función en el desarrollo
cultural del niño aparece dos veces: primero en el nivel social y luego en el
individual, primero en medio de otras personas (interpsicológica) y luego dentro
del niño (intrapsicológico). Esto aplica igualmente para la atención voluntaria, la
memoria lógica y la formación de conceptos. Todas las funciones superiores se
originan como relaciones reales entre individuos .

de ahí se postula que lo que crea la zona de desarrollo próximo es un rasgo


esencial del aprendizaje y por tanto es de suma importancia para la educación en
todos los niveles de enseñanza. No obstante Brunner en una de las implicaciones
educativas de la etapa de la revolución cultural dice que el profesor debe guiar los
procesos de enseñanza – aprendizaje adecuando su grado de ayuda al nivel de
competencia que percibe del aprendiz y dando más responsabilidad y dominio de
la tarea a medida que el niño o niña se apropia (aprende a dominar) el
instrumento, concepto, habilidad o conocimiento. Sea dicho de paso, esta noción
debe mucho al concepto vygotskiano de “zona de desarrollo próximo”
en esta misma línea, Bruner (1997)afirma que “el objetivo de la educación consiste
en ayudarnos a encontrar nuestro camino dentro nuestra cultura, a comprenderla
en sus complejidades y contradicciones […] No sólo de pan vive el hombre; ni sólo
de matemáticas, ciencias y de las nuevas tecnologías de la información; donde La
tarea central será entonces crear un mundo que dé significado a nuestras vidas, a
nuestros actos, a nuestras relaciones” Y el modo que tenemos para dar significado
a nuestras vidas y comprender las ajenas, para entender nuestros actos e
interpretar las acciones de los otros y otras es mediante narraciones, relatos que
permiten comprender lo extraño o aquello que quebranta lo esperable, canónico o
normativo, Mediante las narraciones construimos y compartimos significados para
entender el mundo y buscar un sitio en él, mediante los relatos conseguimos que
nuestras mentes se encuentren y gracias a la cultura se puede construir la mente
humana a través de la educación.

Ahora bien, ¿qué es lo que vale la pena ser relatado? Las narraciones que
merecen ser contadas son aquellas que se alejan de lo “canónico” (Bruner, 1997) ,
de lo esperado, de lo que resulta una novedad para nuestro entendimiento. Son
estos los relatos que llaman nuestra atención, que nos interpelan y nos hacen
revisar nuestras ideas previas y nos permiten construir conocimiento.
De este modo, el “hacer ciencia” resulta una forma narrativa de conocer el mundo,
de crear significados, de ir más allá de la información dada. Un camino para la tan
anhelada transferencia de los saberes.

En este plano, la educación para Dewey no sólo se convierte en recurso


privilegiado para la transmisión del modelo, sino que ella misma como proceso
debe ser praxis viviente del mismo. Dewey solicitaba a los maestros que
construyeran una situación en el aula tal que a partir de las actividades cotidianas,
los niños pudieran identificar situaciones problemáticas y que procedieran,
mediante ensayo y error a buscar soluciones.

De este modo se considera que la psicología cognitiva da al estudiante un rol


activo en el proceso de aprendizaje. Gracias a esto, procesos tales como la
motivación, la atención y el conocimiento previo del sujeto pueden ser
manipulados para lograr un aprendizaje más exitoso.
A modo de conclusión se puede decir que la cultura es fundamental para el
desarrollo de los procesos psicológicos superiores, donde es de vital importancia
participar, desde tempranas edades en actividades propias de contextos
culturales, sociales e históricos, aprendiendo así herramientas, signos y
tecnologías propias de la cultura.