Anda di halaman 1dari 3

Hoja de ruta/ Handout

Presentación “Especular - sobre Freud”


Jacques Derrida 10/14/2019
Universidad de California, Riverside
Seminario: La república de las letras: representación y soberanía

Alexis Palomino
I AVERTISSEMENTS

L'ATHÈSE

Cita 1:
“Las tres últimas partes del presente libro, “Especular ‐ sobre Freud”, “El cartero de la verdad”,
“Del todo”, difieren entre sí por las dimensiones, la circunstancia o el pretexto, el modo o las
fechas. Pero conservan en la memoria este proyecto, e incluso en ocasiones lo exhiben”. [La tarjeta
postal; De Socrates a Freud y más allá, editorial Siglo XXI, 2001 edición aumentada, pp.13]

Cita 2:
“Al traer aquí ese título, había sugerido entonces la propuesta de otra lógica. Así diría o traduciría una mala
lengua, pues no se trata ya aquí de “lógica”, menos aún, por las razones que voy a decirles, de “propuesta”.
Se trataba más bien de religar [relier], pero precisamente por medio del análisis de los valores de liga, de
nexum, de desmos o de estructura [stricture],2 la cuestión de la vida la muerte con la de la posición (Setzung),
de la posicionalidad en general, de la lógica posicional (oposicional o yuxtaposicional), del tema o de la tesis.
Poner, posicionar, preguntábamos, ¿a qué corresponde? ¿Y a quién? Dejemos eso.” [Ibid. 249]

Cita 3:
“Dar derecho a esta necesidad significa reconocer que, en una oposición filosófica clásica, no tenemos que
vérnoslas con la coexistencia pacífica de un vis-a-vis, sino con una jerarquía violenta. Uno de los dos términos
se impone al otro (axiológicamente, lógicamente, etc.), se encumbra. Deconstruir la oposición, significa, en
un momento dado, invertir la jerarquía. Olvidar esta fase de inversión es olvidar la estructura conflictual y
subordinante de la oposición. Significa pasar demasiado aprisa, sin detenerse sobre la oposición anterior, a
una neutralización que, prácticamente, dejaría el campo anterior en su estado y se privaría de todo medio de
intervenir efectivamente. La necesidad de esta fase es estructural y es por lo tanto la de un análisis
interminable: la jerarquía de la oposición dual se reconstruye siempre. A diferencia de los autores de los que
se sabe que la muerte no espera el fallecimiento, el momento dé la inversión nunca es un tiempo muerto” [
Entrevista con Jean-Louis Houdebine et Guy Scarpetta. Traducción de M. Arranz, en DERRIDA, J.,
Posiciones, Pre-Textos, Valencia, 1977, pp. 51-131.Edición digital de Derrida en castellano.]
Hoja de ruta/ Handout

Cita 4:
“Por lo tanto para marcar mejor esta separación, ha habido que analizar, hacer trabajar, en el texto de la
historia de la filosofía tanto como en el texto llamado “literario” (por ejemplo el de Mallarmé), ciertas marcas,
digamos, que he llamado por analogía (lo subrayo) indecibles, es decir, unidades de simulacro, “falsas”
propiedades verbales, nominales o semánticas, que ya no se dejan comprender en la oposición filosófica
(binaria) y que no obstante la habitan, la resisten, la desorganizan, pero sin constituir nunca un tercer término,
sin dar lugar nunca a una solución en la forma de la dialéctica especulativa.” [Ibid. 54]

Cita 5:
“Detengámonos un poco en esta concepción eminentemente dualista de la vida pulsional. Según la teoría de
Ewald Hering sobre la sustancia viva [1878, págs. 77 y sigs.], en ella discurren de continuo dos clases de
procesos de orientación contrapuesta: uno de anabolismo —asimilatorio— y el otro de catabolismo —
desasimílatorio—. ¿Osaremos discernir en estas dos orientaciones de los procesos vitales la actividad de
nuestras dos mociones pulsionales, la pulsión de vida y la pulsión de muerte? Y hay otra cosa que no podemos
disimular: inadvertidamente hemos arribado al puerto de la filosofía de Schopenhauer, para quien la muerte
es el «genuino resultado» y, en esa medida, el fin de la vida," mientras que la pulsión sexual es la
encarnación de la voluntad de vivir.” [Freud, Más allá del principio de placer en Obras completas XVIII,
editorial Amorrortu, Buenos aires, 1992, pp. 48-49]

Cita 6:
“Es, como suele decirse, el primero en hacerlo, y con razón. Anota un poco antes que con los trabajos de esos
últimos años (entre ellos Más allá...) ha “dado libre curso a la tendencia mucho tiempo reprimida a la
especulación”. Parece conservar de ella una añoranza ambigua. Si hemos de creerle, hay que admitir pues 1.
Una “incapacidad constitutiva” para filosofar. Lenguaje oculto, incluso oscurantista: ¿qué es, en términos
psicoanalíticas, una “incapacidad constitutiva” para filosofar? 2. Una “tendencia” ‐sin embargo‐ a la
especulación. 3. Una evitación deliberada de la filosofía, un rechazo de la deuda, de la genealogía o de la
descendencia filosóficas. 4. Una no‐evitación de lo que Freud llama pues la “especulación” y que no debe
ser, stricto sensu, ni la filosofía, ni la experimentación científica o clínica en sus modos tradicionales. Hay
que preguntarse pues si, más allá de esas conductas de evitación o de denegación y sean cuales sean sus
móviles, no hay algo que llega, bajo el nombre de “especulación”, a lo que vacilo, ya veremos por qué, en
llamar “teórico” (especulación “teórica” tal como se la entiende corrientemente). No se reduciría ni a una
lógica filosófica ni a una lógica científica, ya sea pura, a priori, o empírica” [pp. 260 Derrida citando a Freud
en La tarjeta postal]

Cita 7:
“La especulación, esta especulación sería pues extraña a la filosofía y a la metafísica.
Más precisamente, representaría aquello mismo de lo que la filosofía y la metafísica se guardan, consisten
en guardarse, manteniendo con ello una relación sin relación, una relación de exclusión que significa a la vez
la necesidad y la aporía de la traducción. Y es en el interior de la “misma” palabra ‐especulación‐ donde la
traducción debería encontrar su lugar, entre el concepto filosófico de especulación en su determinación
dominante, aparente, legítima, concorde con el consenso elemental de la tradición filosófica, y aquel que se
anuncia aquí. Este último pudo ser el otro del otro habitándolo, dejándose excluir sin dejar de trabajarlo de
Hoja de ruta/ Handout

la manera más doméstica. De donde una vez más la necesidad (que recurre a su posibilidad) de la aporía de
esta traducción.” [ Derrida, La tarjeta postal, Óp. Cit. Pp. 265]

Cita 8:
“En la teoría psicoanalítica admitimos unbedenklich [sin vacilar, sin escrúpulo, sin reflexionar] que el curso
de los procesos psíquicos está regulado automáticamente [automatisch: omitido en la traducción francesa]
por el Lustprinzip.” [ Derrida, La tarjeta postal, Óp. Cit. Pp. 207]

Cita 9:
“¿Decidido a qué? A privilegiar el punto de vista económico y a establecer, desde ese punto de vista, una
primera relación. Relación, pues, entre dos cantidades, y no entre dos esencias. La ley es de una relación
entre la cantidad de algo cuya esencia nos es desconocida (e incluso, lo cual hace que la operación sea todavía
más insólita, algo cuya apariencia cualitativa o cuya experiencia es incierta, ya que los placeres, ya lo
veremos, pueden vivirse como desplaceres) y una cantidad de energía (energía no ligada ‐und nicht irgendwie
gebundenen‐ precisa Freud entre guiones) cuya presencia presumimos en la vida psíquica.” [ Derrida, La
tarjeta postal, Óp. Cit. Pp. 267]

Cita 10:
“En una conceptualidad y con exigencias clásicas, se diría que “diferencia” [“différance”] designa la
causalidad constituyente, productiva y originaria, el proceso de ruptura y de división cuyos diferentes
[différents] o diferencias [différences] serían productos o efectos constituidos. Pero aproximándonos al
núcleo infinitivo y activo del diferir, “diferencia” [“différance” / con a] neutraliza lo que denota el infinitivo
como simplemente activo, lo mismo que “mouvance” no significa en nuestra lengua el simple hecho de
mover, de moverse o de ser movido. La resonancia no es en mayor medida el acto de resonar.” [La différance
en Márgenes de la filosofía, editorial Catedra, Madrid ,1994, pp. 44]

Cita 11
“He aquí la objeción, es simple: si el principio de placer fuese absolutamente dominante, si fuese sin
discusión posible el amo absoluto, ¿de dónde vendría el desplacer del que la experiencia da testimonio de
manera tan poco discutible? Sufrimos, dice esa experiencia. […] hay desplacer y eso parece ser una objeción
a la autoridad absoluta del principio de placer.” [La tarjeta postal, Pp. 269]

Cita 12
“Desde el momento en que una instancia autoritaria se somete al trabajo de una instancia secundaria o
dependiente (amo/esclavo, maestro/discípulo) que se encuentra en contacto con la “realidad” ‐la cual se
define por la posibilidad misma de esta transacción especulativa‐, no hay ya oposición, como se cree a veces,
entre el principio de placer y el principio de realidad. […] no hay ya oposición, como se cree a veces, entre
el principio de placer y el principio de realidad. Es el mismo difiriente,* en diferición de sí. Pero la estructura
de difiriencia puede entonces abrirse a una alteridad más irreductible aún que la que se presta a la oposición.
Porque el principio de placer ‐desde ese momento preliminar en que Freud le reconoce un dominio nunca
impugnado‐ no suscribe ningún contrato sino consigo mismo, no cuenta y no especula sino consigo mismo
o con su propia metástasis, porque se envía a sí mismo todo lo que quiere y no encuentra en suma ninguna
oposición, desencadena en él lo otro absoluto. [Ibid. Pp. 270]