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RIEGOS Y DRENAJES

1.1. BREVE RESEÑA HISTORICA DEL RIEGO.

El riego, se considera como una ciencia milenaria, en algunos países el riego


se estableció como una actividad de vital importancia, entre los casos de
pueblos con vocación en la irrigación se tienen a los antiguos egipcios, chinos,
babilonios e hindúes.

1.1.1. Culturas preincaicas.

La Cultura Chavin, 1200 A. de C. establecieron sistemas de riego rudimentarios


y se construye el canal colector de aguas pluviales de Cumbe Mayo, que
permite el trasvase de las aguas del río Jequetepeque al río Cajamarca.

Los Mochicas, 200 A. de C. establecieron grandes canales de regadío. La


cultura Nazca, 100 A de C. construyeron conductos subterráneos y galerías
filtrantes para recolectar el agua del subsuelo, que en número de 28 han sido
descubiertos y continúan en uso para riego.

1.1.2. Época Incaica:

Piura: Se construye el canal de Pabur

Lambayeque: Canales de Raca Rumi y Cucureque

Sistema hidráulico de la ciudad de Chanchan

Chicama: Canal la cumbre

Ica: Los acueductos de Achirana

1.1.3. En otros países

Egipto: 2000 A de C. la Reina Asiria ordeno desviar las aguas del Nilo para
irriga los desiertos de Egipto

China: 2200 A. de C. el pueblo eligió como Rey a “Yu” por su excepcional labor
en la regulación de las aguas

India 300 A. de C. Escritos dan cuenta que el país se encontraba


completamente regado.

En el Perú (Siglo XV al XVIII), la agricultura fue remplazada por la actividad


minera y en el periodo republicano, el estado toma mayor interés en obras de
irrigación.

En México, un ejemplo clásico de sistemas de riego antiguos son las


chinampas, sistemas de producción agrícolas sobre los lagos, utilizados por los
aztecas antes de la época de la conquista con la finalidad de producir los
cultivos básicos de su alimentación en forma segura; el sistema en sí combina
el conocimiento del riego subterráneo con la hidroponía (cultivo de plantas sin
suelo).

Después de los 80´s, en todo el mundo fue desarrollándose el riego como una
ciencia evolutiva de tal manera que las técnicas año con año, son cada vez
mejores porque conjunta ahorro de agua, ahorro de energía y al ser extensivas
abaratan los costos, con un aumento en la producción importante. En ésta
época se introducen técnicas de fertilización y aplicación de químicos a través
del riego, lo que se ha denominado fertirigación y quemigación. Esta práctica
ha desencadenado una alta productividad en los cultivos y ha hecho más
eficiente el uso de los recursos.

1.2. La Problemática del Riego en Bolivia

Los colonizadores españoles, poco después de su llegada a los Andes


centrales en el siglo XVI, se apropiaron de las mejores tierras para cultivo en
las costas y los valles y empujaron a la población indígena al más inhóspito
Altiplano. Estas tierras eran las zonas preferidas de pastoreo de llamas y
alpacas, pero no habían sido utilizadas para agricultura por su baja
productividad y altos riesgos climáticos. Bajo esas circunstancias, el Altiplano
se convirtió en el punto central de la agricultura de subsistencia de Bolivia.

Tradicionalmente dependiente del sector minero como fuente de ingresos


fiscales e intercambio exterior, el gobierno ignoró por mucho tiempo al sector
agrícola y dedicó pocos recursos a su desarrollo. Esta política de desatención
ha sido factible por la falta de influencia política de los pequeños agricultores, o
minifundistas, a lo largo de la historia boliviana. Tras la reforma económica de
1985, el gobierno de Paz Estenssoro intentó dirigirse hacia un ambiente
económico sin distorsiones que renovara la demanda de inversiones privadas
en el sector agrícola. El Banco Mundial considera que algunas de las reformas
llevadas a cabo en ese momento se hicieron con un gran desconocimiento,
especialmente "la falta de una intervención gubernamental constructiva para
brindar bienes públicos necesarios como títulos de propiedad, investigación y
extensión agrícola e infraestructura de riego".

Como resultado, el sector agrícola careció de las bases, tanto en capital


humano como físico, para posibilitar el desarrollo. La ausencia de nuevas
tecnologías de producción y riego dejó a los granjeros con limitadas
oportunidades para aumentar su productividad e ingresos, desalentando así la
inversión. En 1999, la superficie total equipada para riego sumaba unas
128.240 ha. La superficie agrícola total es de 2.100.000 ha. Más del 50% de las
zonas de regadío se concentran en las provincias de Cochabamba y La Paz,
en el centro del país. La superficie de regadío casi se ha duplicado desde
entonces.
Bolivia se encuentran en regiones de mayor pluviosidad, con una muy pequeña
producción de hortalizas bajo riego Bolivia cuenta con aproximadamente
226.500 hectáreas (ha) de regadío o cerca del 11% del total de 2.100.000 ha
de superficie agrícola. Hay aproximadamente 5.000 sistemas de riego en
Bolivia; la mayoría están ubicados en las áreas del sur y sudoeste (Valles y
Altiplano). Estos sistemas de riego están formados por una rudimentaria red de
canales abastecida con agua de lluvia y cuentan con pocos elementos de
regulación, como presas, lo que hace que sean muy vulnerables a la
estacionalidad de las lluvias. La eficiencia global de los sistemas de riego varía
desde el 18-30% en los sistemas tradicionales hasta el 35-50% en los sistemas
mejorados.

Al año 2012 Bolivia cuenta con un registro de 5.669 sistemas de riego en el


país, que riegan más de 303.000 hectáreas y son utilizados por más de
283.000 familias de agricultores, en las zonas secas de 215 municipios que se
encuentran dentro de siete departamentos del país (Chuquisaca, Cochabamba,
La Paz, Oruro, Potosí, Santa Cruz y Tarija). No se registraron sistemas de riego
en Beni y Pando debido a que se

Cuadro 1: Resumen nacional de sistemas de riego Bolivia 2012

El área regada anual corresponde a la sumatoria de los cultivos regados en


época de invierno y de verano y, en comparación con las setecientas mil
hectáreas cultivadas en la zona andina (INE), representa el 40%, mientras, en
los llanos orientales -donde se cultivan más de 2 millones de hectáreas-
representa no más del 1% bajo cobertura de riego.

Del total de familias, el 70% riega menos de una hectárea y 30% más de una
hectárea. Este dato es indicador del ingreso que reciben las familias, puesto
que diversos estudios demuestran que se requiere al menos 1,3 hectáreas de
producción bajo riego para cubrir los requerimientos básicos de alimentación,
salud, educación y vivienda. Con menos de una hectárea bajo riego como
único ingreso, la familia se encuentra en situación de pobreza.

A nivel país se observan incrementos en más de 76.000 hectáreas adicionales


y 66.000 familias, que corresponden a 949 nuevos registros de sistemas de
riego. Los detalles en el cuadro siguiente:
Cuadro 2: Incremento de los sistemas de riego por departamento (2000-2012)

Actualmente, los departamentos con más sistemas de riego son: Cochabamba,


La Paz y Potosí, siendo proporcional la cantidad de familias regantes. Nótese
que por área total bajo riego destacan Cochabamba (32%), La Paz (18%) y
Tarija (15%).

Gráfico 1: Distribución del área regada por departamento (ha)

Los métodos de riego utilizados en Bolivia demuestran que un 80% de los


mismos utilizan el riego por superficie, siendo este un método tradicionalmente
arraigado en la cultura de riego nacional.

Se ha utilizado el tamaño del área regada para establecer las categorías de


sistemas de riego. Se observa que los sistemas pequeños (con áreas entre 10
y 100 ha) son los más frecuentes en el país, cubren mayor proporción de
superficie y atienden más regantes. Siguen en importancia los medianos y los
grandes.
Sin embargo, son los sistemas medianos (entre 100 y 500 ha.) los que ofrecen
una mayor superficie: 1,60 hectáreas por familia regante. No se ha registrado
información sobre los sistemas con menos de 2 hectáreas por familia.

Cuadro 3: Sistemas de riego por categoría de magnitud

Cuencas hidrográficas

Se han analizado 312 cuencas nivel 5, establecidas por el método Pffasteter 2


adoptado oficialmente por el (Viceministerio de Recursos Hídricos y Riegos)
VRHR en el 2012.

La cuenca que concentra más de mil sistemas de riego es la del río Caine que
es de gran extensión y atraviesa varios departamentos.

Otras 17 cuencas, entre ellas las que pertenecen a los ríos Boopy, Mizque,
Kaka, San Pedro, Limeta, Tacagua, Guadalquivir, Yapacani, Cotacajes,
Camacho, Jacha Jahuira y otros, agrupan entre 50 a 100 sistemas en cada
una.

El resto de las 294 cuencas son bastantes dispersas porque contienen entre
uno a diez sistemas en cada una. Al parecer, para el análisis se requiere un
mayor nivel como 7 u 8.

Cuadro 5: Clasificación de las cuencas según concentración de sistemas

Cuadro 6: Principales cuencas nivel 5 y sistemas de riego


Fuentes de agua de los sistemas de riego

El análisis, según fuente de agua, indica que cerca del 70% del área regada
depende de la captación de agua de ríos, manteniendo similar tendencia que el
año 2000. La mayoría de estos ríos de montaña y valle presentan caudales
muy fluctuantes que no ofrecen estabilidad, ni seguridad en la dotación de
agua.

La segunda fuente en orden de importancia son los embalses que cubren el


13% del área regada; esta es la fuente más segura que permite una
planificación del calendario agrícola. En el país existen más de 300 presas de
embalse de diferentes usos, pero es el riego el principal (80%). Algo que llama
la atención es que 20 sistemas de riego tienen más de una presa.

Se registran más de 640 pozos que abastecen al 9% del área regada, sin
embargo, estos datos sólo corresponden a la información de inversión pública.
Existe una amplia inversión privada para la explotación de aguas subterráneas
que no ha sido registrada en este inventario.

Por primera vez se reportan sistemas que riegan cultivos con aguas residuales,
en la mayoría de los casos no cuentan con ningún tratamiento y en otros, las
plantas de tratamiento no funcionan adecuadamente. También se conoce de
campañas locales de construcción de atajados que no han sido registradas.
Cuadro 7: Fuentes de agua

Infraestructura de riego

En la ficha de registro de los sistemas de riego se ha descrito la infraestructura,


diferenciando aquellas de captación de las de almacenamiento de agua.
Generalmente los sistemas de riego combinan varios tipos de infraestructura.
La obra más frecuente en la captación de agua en los ríos es la toma directa,
que es utilizada tanto en sistemas rústicos como en aquellos mejorados.
También es importante destacar que existen 222 presas que logran embalsar
más de 500 millones de metros cúbicos.

Cuadro 8: Tipos de infraestructura por departamento

Métodos de aplicación de riego parcelario

La mayor parte de la agricultura regada en Bolivia (97%) utiliza el riego por


inundación/gravedad; sin embargo, en los últimos años se vienen introduciendo
métodos tecnificados como aspersión y goteo, llegando a cerca de nueve mil
hectáreas que representan el 3% del área regada.

Del área de riego tecnificado reportada, la mayor parte se ubica en los llanos
orientales con cultivos extensivos (industriales) y en menor proporción en los
valles donde el riego se destina al cultivo de hortalizas, frutales y producción de
flores. El sistema de riego por goteo todavía es incipiente.
En este sentido, no se cuenta con información del año 2000 para comparar su
evolución.

Cabe destacar que se advierte un gran potencial para la tecnificación del riego
tanto en las laderas andinas, donde ésta permitiría un mejor manejo del suelo y
el agua como en la zona de los llanos orientales, donde la agroindustria ha
incursionado. En ambos casos se logra una mayor eficiencia, pudiendo regar
más y mejor con menos agua; sin embargo, es necesario considerar que esta
transición tecnológica requiere inversión privada y también entrenamiento para
su buen uso.

Cuadro 9: Métodos de aplicación de riego en la parcela

Cuadro 10. Sistemas de riegos en el Departamento de Tarija 2012

Los principales impactos de la agricultura de regadío en Bolivia son la erosión,


la salinización y la contaminación producida por la escorrentía agrícola.

Casi el 41% del territorio nacional boliviano ha perdido su capacidad de


producción como consecuencia de la erosión del suelo. Los minifundios del
altiplano aceleran el proceso de degradación del suelo. Por ejemplo, en las
regiones occidentales de Oruro, Potosí y Tarija, cerca de 45.000 kilómetros
cuadrados tienen baja productividad del suelo a causa de la erosión. El
pastoreo excesivo y las ineficaces prácticas de riego han contribuido a la
compresión y salinización del suelo.

La escorrentía agrícola, junto con las aguas servidas domésticas de los


municipios y los desechos de industrias y minas, es uno de los principales
factores de la contaminación del agua en Bolivia. El mayor porcentaje de
contaminación lo generan los desechos difusos de actividades agrícolas y
pesqueras y la escorrentía de áreas urbanas. No existen regulaciones ni
controles sobre grandes vertidos de fuentes no específicas, a pesar de su
volumen y toxicidad.

2. RIEGOS Y DRENAJE

A fin de asegurar un uso eficiente del agua de riego, recurso fundamental, pero
escaso y caro hoy en día, se requiere incorporar tierras nuevas a la agricultura
a través de proyectos viables de riego y drenaje y mejorar los sistemas y
prácticas de riego existentes. Esto con la finalidad de tener continúa
productividad de las áreas irrigadas.

Ahí donde la disponibilidad del recurso agua es limitado, como en la costa árida
y la sierra semiárida peruana, el uso agrícola de este recurso debe ser
eficiente. Al respecto, es fundamental convertir el riego de los cultivos - práctica
antigua, estática y tradicional - en una técnica racional, moderna y dinámica de
producción, en donde el riego general a los campos debe ser eliminado para
dar paso, al riego parcial y seleccionado de unidades dentro del área de riego,
lo cual es posible mediante el conocimiento de las propiedades del sistema
suelo - agua en relación con las condiciones del clima, crecimiento de las
plantas y manejo del agua de riego.

2.1. INTRODUCCION

La Hidráulica Agrícola se ocupa de todos los estudios necesarios que se


deban hacer para lograr que la planta crezca en condiciones óptimas. No tiene
sentido la Hidráulica Agrícola si no existe producción vegetal. Analiza las
situaciones limitantes del desarrollo de las plantas (entre otros factores: el
agua).

El Riego (Que es una de las partes de la Hidrología Agrícola) estudia la


manera de darle el agua que le falta a la planta.

En el otro extremo opuesto del Riego se encuentra lo que se denomina


Saneamiento Agrícola, es más general que el aspecto del Drenaje, pues en el
intervienen un sin número de problemas.

El Saneamiento Agrícola comprende todas las obras y manejos necesarios


para eliminar todo exceso de agua, tanto externo o interno del suelo, de
manera de lograr un equilibrio entre el aire y el suelo que favorezca el
desarrollo de los vegetales.

Un aspecto que se presenta en el Drenaje: es un medio saturado que impide el


desarrollo de las plantas la solución consiste en disminuir el exceso interno de
agua en el suelo para permitir el desarrollo de las plantas.

Otro aspecto es el Desagote: se debe tratar de evitar el exceso de las aguas


superficiales.

El cuarto aspecto de la Hidráulica Agrícola es el ordenamiento de vertientes,


que tiene como fin el escurrimiento de las aguas en la cuenca, de manera de
permitir que la vegetación se implante, eliminando

2.2. CONCEPTO DE RIEGO

Es la aplicación artificial del agua al cultivo en cantidad calidad y oportunidad


adecuada para dar las condiciones óptimas de humedad al perfil enrraizante
del suelo y compensar la evapotranspiración.

Las definiciones clásicas de riego establecían de un medio de aplicar agua


artificialmente a los cultivos para complementar la acción de la lluvia. El estudio
de las relaciones hídricas en el suelo y de los parámetros que intervenían en el
riego, llevaron a la conclusión de que esta definición era muy general, pues
había, además que poner el agua a disposición de la planta para que está
pudiera aprovecharla eficientemente. Así surge una definición más concreta del
riego, como un medio artificial de aplicar agua a la zona radicular de las plantas
cultivadas de forma que la utilicen al máximo.

La práctica del riego, por tanto, debe dar respuesta a cuatro preguntas
fundamentales que permitan el uso eficiente y racional del agua:

 ¿Qué beneficio se espera, irrigando las tierras?


 ¿Con qué frecuencia se deben repetir los riegos y cuál es el criterio que
determina esta frecuencia?
 ¿Durante cuánto tiempo o con cuánta agua debe regarse un área
agrícola?
 ¿En qué forma debe aplicarse el agua al suelo?

Es decir, debe responderse a preguntas de: Por qué regar?, Cuándo regar?,
Cuánto regar? y Cómo regar? Si se encuentra respuesta a estas preguntas, la
productividad de las tierras se incrementará apreciablemente, obteniendo así
justificación las inversiones de las obras hidráulicas que se realice.

Riego

El riego, se define como la aplicación artificial del agua al suelo, con el fin de
suministrar a las especies vegetales la humedad necesaria para su desarrollo.
En el sentido más amplio, el riego puede definirse como la aplicación de agua
al terreno con los siguientes objetivos:

• Proporcionar la humedad necesaria para que los cultivos puedan


desarrollarse
• Refrigerar el suelo y la atmósfera para de esta forma mejorar las
condiciones ambientales para el desarrollo vegetal.
• Disolver sales contenidas en el suelo.
• Reducir la probabilidad de formación de drenajes naturales.

El riego puede ser definido como la aplicación oportuna y uniforme de


agua a la zona de raíces, para reponer el agua consumida por los cultivos
entre dos aplicaciones sucesivas.

Por definición, el agua se aplica al suelo y no a la planta, reponiendo lo


gastado. Esta agua es consumida por las plantas en un período comprendido
entre dos aplicaciones sucesivas. Por ello, es importante el estudio del suelo
desde el punto de vista físico. Asimismo, se aplica agua a la zona de raíces y
no se riega la superficie del suelo. Un buen riego es aquél que humedece
adecuadamente la zona radicular. Por otro lado, la aplicación debe ser
oportuna de tal manera que las plantas no sufran por déficit, ni por exceso de
humedad. Por ello, la cantidad de agua que se incorpore al perfil del suelo debe
corresponder al agua consumida por el cultivo. Además el riego debe realizarse
mediante una técnica adecuada que permita humedecer uniformemente la
zona de raíces, evitando excesos al inicio de la zona regada y déficit al final. Si
la aplicación de agua al suelo no cumple estos requisitos pueden surgir los
siguientes problemas:

 Menores rendimientos de los cultivos por exceso (riegos muy extensos)


o déficit de humedad (riegos cortos o demasiado rápidos).
 Pérdida de agua durante el proceso: por escurrimiento superficial,
percolación profunda, evaporación, etc. que determina una baja
eficiencia en el aprovechamiento del recurso.
 Lavado de nutrientes, ocasionado por riegos aplicados durante tiempos
muy largos.
 Mal drenaje y salinización de los suelos, resultando tierras improductivas
y finalmente abandonadas.
 Erosión del suelo.

2.3. CARACTERISTICAS DEL RIEGO

El riego es a la vez: Técnica, Ciencia y arte

Técnica: Porque se basa en las leyes del movimiento del agua


Ciencia: Porque existe una relación compleja entre el suelo, agua y
atmosfera

Arte: Porque su eficiencia depende en gran parte de la habilidad del


regador

Los problemas que surgen de la práctica deficiente del riego como:

1. Disminuía eficiencia en el aprovechamiento del recurso hídrico (debido a


las pérdidas por escurrimiento y percolación profunda).
2. Disminución significativa de la fertilidad del suelo (lixiviación de
nutrientes).
3. Pérdida de la porción superficial del suelo (permanente erosión laminar).
4. Incremento de los problemas de salinidad, alcalinidad y mal drenaje y la
disminución de los rendimientos de los cultivos, se presentan siempre en
diferente magnitud en las áreas irrigadas, donde el factor limitante de la
producción agrícola es paradójicamente el riego.
El objetivo principal de un adecuado manejo del riego es el de maximizar los
requerimientos de mano de obra y capital para un determinado sistema de
irrigación y, al mismo tiempo, mantener un medio ambiente favorable para el
crecimiento de las plantas cultivadas con la finalidad de maximizar los
rendimientos.

2.4. Pérdidas en el uso de las aguas para el riego

En lo que se refiere a las pérdidas de agua en el riego la CNA (2001) la estima


en un rango del 45 hasta el 60%, debidas principalmente a la mala
infraestructura. Los principales efectos de estas pérdidas, son el incremento en
los costos de producción y la disminución en la disponibilidad del recurso.
Actualmente en nuestro país se ha calculado que dentro de la superficie
regable existen tierras ociosas, que no se cultivan por diversas causas, siendo
las principales: salinidad, malas condiciones físicas del terreno, falta de
desmonte, problemas de tenencia de tierra y falta de crédito; todas ellas
contribuyen a disminuir la eficiencia del riego (Ramos, 1997).

Sistema de Riego

Se define como un conjunto complejo de elementos físicos, biológicos,


socioeconómicos y culturales inter-relacionados, ubicados en un espacio
territorial determinado y dispuestos en torno al aprovechamiento de una fuente
de agua mediante diversas obras administradas, bajo la gestión de una
organización de usuarios, con la finalidad de usar, manejar y conservar el agua
aplicada en un proceso productivo de agricultura bajo riego y drenaje.

Proyecto de Riego

Es una propuesta de inversión para lograr el cambio de una situación dada,


hacia una nueva situación proyectada, que se realiza en torno al
aprovechamiento del agua en la agricultura para obtener resultados que anulen
las causas de determinados problemas ligados al uso de los recursos hídricos
con fines productivos y alimentarios a través del Aumento esperado de la
producción agropecuaria dentro de un ámbito territorial determinado.

Área Regable

Número de hectáreas con vocación agrícola, destinadas a la agricultura dentro


del área de influencia del sistema de riego y que eventualmente pueden recibir
agua.

Esta es una medida física de carácter permanente.

Área Regada

Número de hectáreas que reciben riego por lo menos una vez en un ciclo
agrícola, dentro del área de influencia del sistema de riego, es una medida
variable año tras año en función de la disponibilidad de agua en el sistema de
riego y de la estrategia productiva y de riego de los usuarios.

Área Bajo Riego Óptimo (ABRO)

Número de hectáreas que pueden ser regadas óptimamente con la


disponibilidad demanda de agua calculada en el sistema de riego. Es una
medida teórica basada en las cédulas y calendarios de cultivo que se utilizan
para el cálculo de las hectáreas incrementales dentro de los proyectos de riego.
Área Incremental

Es la diferencia entre el área bajo riego óptimo en la situación con proyecto,


menos el área bajo riego óptimo en la situación sin proyecto. Esta área, es el
resultado del incremento de agua de riego, debido al mejoramiento de las
eficiencias del sistema. Se dice cultivo óptimamente regado cuando la planta
no sufre estrés hídrico y recibe riegos oportunos.

Para identificar y analizar la viabilidad de los proyectos de riego, es importante


conocer las necesidades de agua de riego con respecto a la producción
agrícola. En este sentido, para proyectos de riego, el área incremental forma
parte de las condiciones de elegibilidad para su financiamiento y tipificación.

Por tanto, el valor del área incremental expresa el efecto directo del incremento
de agua sobre la situación productiva de sistemas de riego nuevos, mejorados
y/o ampliados.

Balance Hídrico de los cultivos

Es la relación entre la oferta y la demanda de agua que permite conocer la


cantidad de agua que cubre las necesidades de los cultivos, según las
diferentes fases de crecimiento de las plantas y calendarios agrícolas
establecidos para cada proyecto de riego. El agua requerida por los cultivos es
variable en los diferentes meses, como también las precipitaciones a lo largo
de todo el año; de allí que el balance hídrico resulte también variable,
originando déficit que determinan la necesidad de recurrir al riego.

3. RELACION SUELO - AGUA – PLANTA

Comprende aquellas propiedades físicas del suelo y fisiológicas de la planta


que afectan el movimiento, retención y consumo de agua por Los cultivos y que
deben ser consideradas en el diseño, instalación, operación y conservación de
los sistemas de riego.

Para la planificación de un sistema de riego, debe considerarse algunos


factores básicos como son:

1. La velocidad de infiltración de agua en el suelo.


2. La capacidad de retención de agua del suelo.
3. Las características del flujo del agua en el suelo.
4. La magnitud en profundidad del sistema de raíces, que es
característica de cada especie
5. La cantidad de agua que necesita el cultivo para su crecimiento y
desarrollo.

El conocimiento de todos estos procesos y de su relaciones mutuas es de


fundamentalmente importancia para el uso más eficiente del recurso hídrico y
para tecnificar y modernizar la práctica agronómica más importante en la
producción de cultivos; el riego.

Cuando la variable tiempo interviene en las relaciones agua – suelo,


sobreviene un proceso dinámico llamado flujo de agua en el suelo, que se
desarrolla incesantemente, con velocidades y direcciones variables entre
diferentes puntos del perfil del suelo. Entre los principales procesos de flujo de
agua se destacan: la infiltración o entrada de agua al perfil del suelo, la
redistribución del agua entre puntos diferentes del perfil del suelo, el drenaje o
percolación profunda, que comprende el paso de agua bajo la zona de raíces,
la evaporación o perdida de agua en forma de vapor fuera del perfil del suelo y
la absorción o movimiento de agua desde el suelo hacia las raíces de las
plantas y su posterior perdida por evapotranspiración de las plantas a la
atmósfera. Todos estos procesos de flujo que actúan en forma simultánea o
secuencial, determinan el contenido de agua en un punto del suelo en un
instante dado. Normalmente esta condición no representa una condición de
equilibrio.

Figura 3 Balance hídrico en el sistema suelo – planta - atmósfera


El conocimiento de las velocidades de flujo de cada uno de estos
procesos y su resultante constituyen la evaluación de la economía del
agua en el suelo, es decir constituye el balance hidrológico del suelo,
balance que indica la posibilidad de la planta de desarrollar actividad
productiva (fotosíntesis) a través de la transpiración.

3.1. Generalidades de los suelos.

El estudio de los suelos agrícolas se encuentra circunscrito en el estudio de


varias ramas de la ciencia que se interrelacionan entre sí. Una de las ciencias
que agrupa a todas estas ramas se le ha denominado: Edafología.

Podemos definir a la edafología como la ciencia que estudia las diferentes


propiedades del suelo que se relacionan con la productividad agrícola y
determina las causas y efectos de variación de la productividad agrícola e
investiga los medios para preservar y aumentar esa productividad.

El origen del vocablo edafología es el siguiente:

Edafos = Suelo

Edafología

Logos = Tratado

Otro vocablo que se relaciona con la edafología aunque usado menos


frecuentemente es el de la pedología, cuyo origen es pedós (piso). De tal forma
que podemos interpretar a la edafología o pedología como la ciencia del suelo.

El suelo agrícola en general es el hábitat de las plantas donde se desarrolla la


productividad agrícola para beneficio del hombre, esto se muestra como un
sistema y esquemáticamente se puede representar de la siguiente forma:

Sistema suelo-planta-producción
3.2. Conceptos fundamentales.

El suelo es un sistema abierto; a los factores: clima, tiempo, biológicos, etc. El


sistema suelo no solo es un material que sostiene y nutre a las plantas, tiene
un significado más general, incluye a las rocas, agua, materia orgánica y
formas vivientes, y aun en el aire, materiales y substancias que intervienen
directa o indirectamente en el desarrollo de las plantas.

Definición de suelo:

El suelo es el material mineral no consolidado sobre la superficie de la tierra;


que ha estado sujeto e influenciado por factores genéticos y del medio
ambiente como son el material madre, clima, incluyendo efectos de humedad,
temperatura, los macro y microorganismos y la topografía, todos ellos actuando
en un período de tiempo y originando un producto, el suelo, que difiere del
material del cual es derivado en muchas propiedades y características físicas,
químicas, biológicas y morfológicas (U.S.D.A.)

Según Ortiz y Ortiz (1988), el contenido de materia orgánica del suelo se


relaciona con la vegetación nativa, pero si la vegetación es constante, la
acumulación es regulada por las condiciones climáticas.

En cuanto a los minerales, estas son sustancias inorgánicas que tienen


composición química y propiedades físicas definidas. En el suelo existen
partículas secundarias o agregados. Los minerales, son partículas unitarias y
se clasifican en arcillas, limos y arenas. Las partículas secundarias o
agregados están formadas por la unión de las partículas primarias, por medio
de cementantes.

En la siguiente figura pueden apreciarse los diferentes componentes de un


suelo en relación a su volumen:

Composición general aproximada de un suelo típico.

3.3. Factores de formación de los suelos.

Los suelos se han formado a partir de la desintegración y disolución de las


rocas, en este proceso el agua tiene un papel fundamental, los suelos son
arrastrados, desintegrados, acumulados. Desde luego no sólo el agua es
importante para la formación de los suelos, la temperatura, el viento, la
topografía, los organismos vivos y muertos, el material original (roca) y otros
factores han tenido que ver con esa formación.

Uno de los primeros científicos que trataron de explicar la formación del suelo
en nuestra época fue Jenny (1941) citado por Ortiz y Ortiz (1988), quien
basándose en ideas rusas propuso la función:

Las propiedades de los suelos están estrechamente relacionadas con las


propiedades de los materiales parentales u originales. Las etapas de formación
del suelo, se pueden esquematizar según lo muestra la siguiente figura:

Desde el punto de vista morfológico, es el grado, forma o modo en que las


partículas integrantes de un suelo, se asocian entre sí, formando en forma
natural grupos unidos sin la intervención del hombre.

La estructura afecta la penetración del agua, el drenaje, la aireación y el


desarrollo de las raíces, incidiendo así en la productividad del suelo y las
facilidades de la labranza.

Los diferentes tipos de estructura más comunes se presentan enseguida:


De acuerdo con la estructura presente en un suelo se presentan características
específicas en relación con otras propiedades físicas del suelo, entre las más
importantes se encuentra la infiltración (propiedad muy importante en aspectos
de riego). La siguiente figura describe la relación que tiene la estructura con la
infiltración.
Los suelos granulares (esferoidal) y los de grano simple (sin estructura) tienen
una rápida infiltración, los bloques y los prismáticos tienen velocidades
moderadas y suelos laminares y masivos tienen baja velocidad de infiltración.

Relación de la estructura con la velocidad de infiltración.

3.3.1. Densidad aparente

La densidad aparente de un suelo, se define como el cociente que resulta de


dividir el peso de suelo seco entre el volumen total, incluyendo los poros.
Usualmente se expresa en gr/cm3. Para fines prácticos, conceptualmente esto
es lo mismo que la gravedad específica, peso específico o peso volumétrico.
Los valores de la densidad aparente varían en función de las propiedades de
los suelos fundamentalmente con la textura y el contenido de materia orgánica.
Sin embargo como valores medios se tienen los siguientes:

3.3.2. Densidad real.

La densidad real de un suelo, es la relación que existe entre el peso de éste, en


seco (Pss) y el volumen real o sea el volumen de sus partículas (Vp).
Usualmente se expresa en gr/cm3.

Dónde:

Dr = densidad real (gr/cm3)

Pss = peso del suelo seco (gr)

Vp = volumen de las partículas (cm3)

La densidad real se puede considerar casi constante debido a que varía de


2.60 a 2.75 gr/cm3.

3.4. Porosidad

La porosidad se define como el porcentaje del volumen total de suelo que está
ocupado por los poros:
Dónde:

Pt = porosidad, %

V = volumen de vacíos, cm3

Vt = volumen total, cm3

El espacio poroso es la porción de suelo no ocupado por partículas sólidas


(minerales u orgánicas). Los espacios porosos están ocupados por aire y agua.
El arreglo de las partículas sólidas del suelo determina la cantidad de espacio
poroso. La relación de la textura con la porosidad es alta; en suelos arenosos,
se tienen poros grandes y continuos, en suelos arcillosos, se tienen poros muy
pequeños pero más abundantes, por lo mismo, los suelos arcillosos tienen una
mayor porosidad total.

En suelos arcillosos el escaso intercambio de aire puede ser inadecuado para


las raíces de las plantas. El movimiento más rápido de agua y de aire está en
las arenas y suelos de agregados fuertes, cuyos agregados actúan como
granos y paquetes para formar poros grandes.

Los poros pueden dividirse en cuatro grupos de acuerdo al tamaño: macro


poros (0.2 mm), poros medios (0.2 a 0.02 mm), poros finos (0.02 a 0.002 mm),
poros muy finos (menores a 2 micrones).

Para el crecimiento adecuado de las plantas es más importante el tamaño de


los poros que el espacio poroso total, esto es, debido al tamaño de raíces (8 a
12 micrones) las cuales en poros grandes se desarrollarán mejor.

El mejor balance de retención de agua (micro poros) más el adecuado


movimiento de aire y agua (macro poros) está en suelos de textura media como
los francos.

Los valores de la porosidad fluctúan alrededor de los porcentajes siguientes:

30% para las arenas

50% para las texturas francas

65% para las arcillas.

El porcentaje de volumen de un suelo ocupado por los poros puede ser


calculado por:
% espacio poroso (Vv) = 100%(Vm) - % espacio sólido (Vs).

La figura siguiente describe los volúmenes de partículas y de vacíos presentes


en el suelo, como se sabe, estos se relacionan con las fases presentes en el
mismo.

Figura 6. Distintas fases presentes en suelo.

Los datos obtenidos en las determinaciones de densidad aparente y densidad


real se pueden utilizar para obtener el valor de la porosidad total del suelo, la
cual se obtiene utilizando la siguiente ecuación:

Dónde:

Pt = porosidad total (%)

Dr = densidad real (gr/cm3) (Generalmente igual a 2,65 gr/cm3)

Da = densidad aparente (gr/cm3)

Así mismo, la densidad aparente es útil para determinar la LÁMINA DE RIEGO


que se requiere para llevar un suelo a capacidad de campo (C.C.) sin
desperdiciar agua:

Dónde:
Lr = lámina de riego (cm)

Pscc = porcentaje de humedad a capacidad de campo (%)

Pspm= porcentaje de humedad a punto de marchitez permanente (%)

Da = densidad aparente (gr/cm3)

Pr = profundidad de enraizamiento (cm)

También el valor de la densidad aparente puede ser utilizado para determinar o


comparar capas endurecidas de un suelo, presencia de amorfos, grado de
intemperización, el peso de la capa de un suelo, éste último, es un dato
indispensable para expresar algunos datos analíticos en kg/ha. Para obtener
este dato se emplea la fórmula:

P = Da x E x S
Dónde:

P = peso del suelo (ton/ha)

Da = densidad aparente (ton/m3 o gr/cm3)

E = espesor de la capa (m)

S = superficie del suelo (usualmente referida a 1 ha =10000 m2)

Por ejemplo:

Cuál sería el peso de una capa de suelo de 25 cm de espesor con una


densidad aparente de 1.3 gr/cm3 en una hectárea?

P = Da x E x S

P = 1.3 ton/m3 x 0.25 m x 10000 m2

P = 3250 ton.

La aplicación práctica de este resultado, es que si nosotros quisiéramos saber


aproximadamente, qué cantidad de algún elemento nutritivo tenemos en un
suelo, lo podemos determinar. Por ejemplo, se determinó que en una muestra
de suelo del caso anterior se tienen 15 ppm de potasio ¿cuántos kg/ha de
potasio tendríamos?

Sabemos que 1 ppm = 1 mg

Da = 1.3 gr/cm3

El peso del suelo en una hectárea es de 3250 ton = 3.25 x 106 kg


Entonces:

Potasio = (3.25 x 106 kg) x (15 x10-6 kg) = 48.75 kg/ha

3.5. Infiltración.

La infiltración es una propiedad física muy importante en relación con el manejo


del agua de riego en los suelos. Se refiere a la velocidad de entrada del agua
en el suelo. La velocidad de infiltración es la relación entre la lámina de agua
que se infiltra y el tiempo que tarda en hacerlo, se expresa generalmente en
cm/hr o cm/min.

La cantidad de agua que se infiltra en un suelo en una unidad de tiempo, bajo


condiciones de campo, es máxima al comenzar la aplicación del agua en el
suelo y disminuye conforme aumenta la cantidad de agua que ya ha entrado en
él.

Ortiz y Ortiz (1980), mencionan que los factores principales que determinan la
magnitud del movimiento del agua por infiltración son:

1. Textura. Los porcentajes de arena, limo y arcilla presentes en el suelo. En


un suelo arenoso se favorece la infiltración.
2. Estructura. Suelos con grandes agregados estables en agua tienen
proporciones de infiltraciones más altas.
3. Cantidad de materia orgánica. Altas proporciones de materia orgánica sin
descomponer propician que una mayor cantidad de agua entre al suelo.
4. Profundidad del suelo a una capa endurecida “hardpan”, lecho rocoso u
otras capas impermeables influyen en la infiltración. Los suelos delgados
almacenan menos agua que los suelos profundos.
5. Cantidad de agua en el suelo. En general un suelo mojado tendrá una
menor infiltración que un suelo seco.
6. Temperatura del suelo. Los suelos calientes permiten mayor infiltración
del agua que los suelos fríos.
7. Cantidad de organismos vivos. A mayor actividad microbiológica en los
suelos habrá una mayor infiltración. Un caso típico es la elaboración de
pequeños túneles por las lombrices, los cuales favorecen la infiltración y
la penetración de las raíces así como la aireación.

Cuadro 8. Clasificación de la magnitud de infiltración.


La determinación de la infiltración puede efectuarse en el campo, o siguiendo
algunos de los métodos de laboratorio sobre muestras alteradas y/o
inalteradas.

Dentro de los métodos de campo existentes, uno de los más comunes por su
facilidad es el método del infiltrómetro de doble cilindro. Otro método es el
método de entradas y salidas (en surcos). A continuación se describen ambos,
así como su solución:

a. Método de infiltrómetro de doble cilindro.

El método consiste en instalar en el terreno que se requiere determinar su


infiltración, en un sitio característico y previamente limpiado de hierbas,
desechos, piedras, etc., dos cilindros concéntricos de acero, huecos en el
centro, con medidas aproximadas de 40 cm de alto, de 30 y 45 cm de diámetro
respectivamente, según se muestra en la figura siguiente:

Se coloca una placa de acero sobre ellos y se golpea hasta que penetren a una
profundidad de 10 a 15 cm. Los cilindros deben estar a nivel. Una vez
instalados, se llena de agua el anillo exterior, se llena de agua el anillo exterior,
se cubre el anillo interior con un plástico lo más adherido a las paredes posible,
se vierte agua y se mide el tirante con ayuda de un tornillo micrométrico o de
una regla. Entonces empieza la prueba quitando el plástico rápidamente
midiendo el tirante nuevamente y tomando el tiempo. Las lecturas se hacen a
diferentes intervalos, dejando que baje el nivel de agua y volviendo agregar
agua cuando se requiera (al hacer esto, al tiempo se le denomina tiempo
muerto). Después de una a tres horas, cuando el nivel de agua varíe muy poco
o nada, la prueba habrá terminado.

La explicación de usar dos anillos es la de que el anillo exterior cuando se le


vierte agua va a impedir que el agua del anillo interior fluya en sentido
horizontal, esto causaría errores en la determinación de la infiltración en la cual
se supone el flujo del agua es en sentido vertical.

Existen algunos investigadores que han trabajado con la determinación de la


velocidad de infiltración. Se les conoce por sus ecuaciones.

Ecuación de Horton:

I = vf + (vi - vf) e –kt


Dónde:

I = velocidad de infiltración (cm/hr)


Vf = velocidad Final de Infiltración (cm/hr)
Vi = Velocidad Inicial de Infiltración (cm/hr)
k = constante adimensional
t = tiempo (hr)

Ecuación de Philip

Ecuación de Kostiakov-Lewis. Estos últimos desarrollaron un modelo empírico


es el más común para conocer la velocidad de infiltración en un punto.

I = k tn
Podemos aplicar la ecuación de Kostiakov para determinar la velocidad de
infiltración con un ejemplo de una prueba de campo utilizando el método del
infiltrómetro de doble cilindro. Se presenta el caso de una prueba realizada en
la Universidad Autónoma de Baja California (Cisneros A, J.A. y Araiza Z,
D.,1988).

PRUEBA DE VELOCIDAD DE INFILTRACIÓN.


DATOS DE CAMPO DE LA PRUEBA.

Para el cálculo de la velocidad de infiltración (6), se multiplica la columna (5) x


60 y el producto se divide entre la columna (2).

Tomando los resultados de la columna (3) para el eje de abscisas y la columna


(6) para las ordenadas, se puede graficar y observar el comportamiento de la
velocidad de infiltración.

La curva de la gráfica de velocidad de infiltración sería del tipo exponencial:

I=ktn
Para obtener los coeficientes k y n del modelo de Kostiakov-Lewis, podemos
utilizar diversos métodos, el método de regresión lineal simple, el método
gráfico o el método de los promedios. Por ser el más preciso, explicaremos el
primero más ampliamente.
Método de regresión lineal simple

Necesitamos linealizar la ecuación aplicando logaritmos a ambos términos, de


esta forma se obtiene:

Log I = Log k + n Log t


Que correspondería a una ecuación del tipo de una recta:
Y = bo + b1 X
Dónde:
Y = log I
b0 = log k
b1 = n
X = log t
Además:
Y = velocidad de infiltración.
X = tiempo.

b1 se calcula como:

Para encontrar la solución del problema, se puede construir una tabla con los
valores que se obtienen aplicando logaritmos y elevando al cuadrado a los
valores de las columnas (3) y (6) tiempo acumulado e infiltración calculada
respectivamente.

CALCULOS PARA OBTENER EL MODELO DE VELOCIDAD DE


INFILTRACION
Aplicación:

Se tiene la ecuación:

despejando:

podemos encontrar la media como:

además, si sabemos que:

sustituyendo:
sustituyendo para b0:

ahora bien, si se considera las ecuación linealizada:

y como ya sabemos:

por tanto:

y además:

por tanto:

finalmente el modelo de Kostiakov-Lewis será:

Para determinar ahora el coeficiente de correlación (r) del modelo obtenido,


que es la medida del grado de asociación entre variables, se tiene:

sustituyendo:
se calcula además el coeficiente de determinación (r2), que está relacionado
con (r) y significa que la variación de Y es explicada por el modelo linealizado
propuesto, de acuerdo al valor obtenido de (r2):

Se señala que para este caso, se considera un valor bajo de r y r2.


Finalmente con el modelo obtenido de Kostiakov-Lewis, se puede calcular la
velocidad de infiltración en un tiempo determinado y obtenerse valores
ajustados:

Con estos valores corregidos y ajustados al modelo obtenido, se puede graficar


para observar el comportamiento de la velocidad de infiltración. Utilizando los
valores no ajustados y ajustados, tenemos:
La determinación de los valores de k y n puede darse también a través del
método gráfico, el cual se mencionó anteriormente como posible solución. Si se
representan los datos en escala logarítmica dispersos (datos experimentales), y
si se traza una recta lo más representativa a estos puntos, como puede
observarse en la siguiente figura, entonces se pueden obtener gráficamente los
valores de k y n. De cualquier forma, los resultados no son tan precisos.

Figura 7. Gráfica logarítmica de los resultados de la prueba de velocidad de


infiltración por medio del infiltrómetro.