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Iglesia Pentecostal Del Nombre De Jesucristo


Bs. As. Argentina.
Personería Jurídica 1.500.058
Registro Nacional De Culto 2088

LOS QUE ESTAN A VUESTRO CUIDADO… (κληρων)

Por: David Hernández Pineda.


Misionero.

Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de
los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada:
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino
voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo
señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando
aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.
Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos
de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. (1Pe 5:1-5)

Ruego a los ancianos que están entre vosotros: Es un ruego o exhortación de un


anciano, a los ancianos. La palabra que se traduce ¨ruego´ es parakaleo que significa
llamar al lado de uno, y de ahí llamar en auxilio de uno. Se utilizaba para todo tipo de
llamada a una persona que tiene como objetivo la producción de un efecto
determinado, como por ejemplo apremiar a alguien para que siga un curso de
conducta; siempre en anticipación, mirando al futuro. En ese sentido significa
amonestar, exhortar, o rogar.

Yo anciano también con ellos. Pedro no se muestra, ni escribe como alguien con
autoridad apostólica sobre el cuerpo de ministros, sino como un co-anciano, un
anciano junto con los otros ancianos. Pedro, en verdadera humildad por amor del
evangelio, no invoca aquí su apostolado, por el que presidía a los ancianos. El usa una
forma muy respetuosa y de reconocimiento para dirigirse a los otros ministros de la
grey, al ponerse al mismo nivel de ellos. Esas palabras nos dejan una gran enseñanza
de respeto y humildad. Era como decirles yo soy un pastor como ustedes y como
pastor con ustedes les exhorto a...

Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros:


a. Apacentar ¨poimaino¨, es pastorear. Es la misma palabra que el señor Jesús utilizo
dirigiéndose a Pedro en la entrevista tenida junto al mar de galilea. Pedro recuerda
el mandamiento que le dio Cristo: “Apacienta mis ovejas… mis corderitos” (Juan
21:16). Invita a los ancianos a compartir con él, el mismo deber. (Hch. 20:28).
b. La grey, “poimnion” o rebaño. La grey aquí se refiere a la responsabilidad que
tiene el ministro de apacentar una iglesia local. La grey de Dios que está entre
vosotros: ¿de quién es la grey? La repuesta es enfática: ¨de Dios¨. Esta frase
designa a las distintas congregaciones que son pastoreadas por los ministros a los
que se dirige el apóstol Pedro en este capítulo cinco.

¿Cómo apacentar la grey de Dios?


a. Cuidando de ella. ¿qué es cuidar? Es apacentar como pastor. La traducción biblia
de lenguaje sencillo dice: ¨Cuiden ustedes de las personas que Dios dejó a su
cargo, pues ellas pertenecen a Dios. Cuídenlas, como cuida el pastor a sus ovejas¨
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b. No por fuerza (obligado, forzado) sino voluntariamente. Velando sobre ella no


precisados por la necesidad, sino con afectuosa voluntad. Lo que quiere decir es
que no se puede aceptar servir en el santo ministerio como si fuera un deber
sombrío y desagradable. Háganlo con mucho gusto, como Dios quiere, y no por
obligación. Cuiden las personas, como cuida el pastor a sus ovejas. Háganlo por el
gusto de servir, que es lo que a Dios le agrada, y no por obligación ni para ganar
dinero.

c. No por ganancia deshonesta, por mezquino afán de ganancia, ni por afán de lucro,
no por la avaricia del dinero. Es claro que los ministros recibían estipendios o no
tendrían tal tentación de servir en el ministerio por ganar un sueldo. Otra versión
traduce: ¨no anhelante de beneficios vergonzosos¨, se trata entonces que no
seamos mercenarios, pues es vergonzoso y deshonesto servir a Dios de esa
forma, es decir que no nos enrolemos en el ministerio por un sueldo. Las
advertencias del apóstol Pablo en 1 Tim. 3.3, 8, y en 6:5, revelan que se trata de
una tentación que acosa al ministro, y es que desarrolle su labor como un maestro
profesional que devenga un sueldo por sus conocimientos, y que trabaja es en
función de sus ingresos y no por amor a Dios. Pablo habla de esos hombres, y los
llama corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad
como fuente de ganancia; y aconseja: ¨apártate de los tales¨.

El anciano ha de realizar su labor ministerial, no para sacar un provecho


vergonzoso. La palabra para ¨sacar un provecho vergonzoso¨ es el adverbio
aisjrokerdés. El nombre correspondiente es aisjrokerdeía, que era una cualidad
que a los griegos les repelía. Teofrasto, el gran delineador griego del carácter,
hace una caricatura de la aisjrokerdeía. El dice: ¨La mezquindad -como podríamos
traducirlo- es el deseo de ganancia inmoral. El mezquino es el que nunca sirve
suficiente comida a sus invitados y que se sirve a sí mismo una ración doble, pone
agua al vino de los otros, pero él lo toma puro; va al teatro sólo cuando le invitan.
Nunca tiene bastante dinero para pagar el pasaje y tiene que pedírselo prestado a
los compañeros de viaje. Cuando vende grano usa una medida con la base
hundida hacia arriba, y aun entonces mantiene cuidadosamente el nivel por arriba.
Siempre se queja del salario que recibe y dice recibir menos de lo que realmente
ha recibido. Cuenta los medios rábanos que quedan después de la comida no sea
que los siervos se coman alguno. Antes que hacer un regalo, no irá a una boda,
siempre tendrá una excusa para no dar¨

La mezquindad es un defecto feo. Es obvio que había personas en la iglesia


primitiva que acusaban a los predicadores y a los misioneros de mantenerse en su
labor por lo que pudieran sacarles a ellos. Pablo declara repetidas veces que no ha
codiciado la riqueza de nadie y que ha trabajado con sus manos para subvenir a
sus propias necesidades para no serle carga a nadie (Hch. 20:33 ; 1Tes 2:9 ; 1Cor.
9:12 ; 2Cor. 12:14 ). Es seguro que el sueldo que cualquier obrero recibía
entonces, era relativamente pequeño, y las repetidas advertencias acerca de que
los obreros no deben ser codiciosos de torpes ganancias descubre que había
algunos que querían más (1 Timoteo 3:3; 1 Timoteo 3:8 ; Tit 1:7; Tit 1:11 ). Lo que
Pedro está tratando de decir -y es siempre válido- es que nadie debe atreverse a
aceptar servir en el ministerio por lo que pueda sacar. Su deseo debe ser siempre
dar en vez de recibir.

d. Sino con ánimo pronto, es decir de buen agrado, de corazón y de forma


espontanea. Aquí tenemos otra gran idea. En el versículo 2 hay una frase en los
mejores manuscritos griegos que no está en la versión Reina-Valera. La hemos
traducido: " pastoread el rebaño de Dios, que está a cargo de vosotros, no porque
se os obligó a ello, sino por vuestra propia libre voluntad como Dios quería que
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hicierais.» Como Dios quería que hicierais es en griego kata Theon, lo que podría
querer decir simplemente como Dios. Pedro les dice a los ancianos: " Pastoread a
vuestro pueblo como Dios lo haría.» Las personas que tenemos que servir en la
Iglesia son nuestra asignación especial; y nuestra actitud hacia ellas debe ser la
actitud de Dios. ¡Qué gran ideal! ¡Y qué responsabilidad! Nuestro cometido es
mostrarle a la gente la paciencia, el perdón, el amor buscador, el servicio ilimitado
de Dios. Dios nos ha asignado una tarea y nosotros debemos cumplirla como Él lo
haría. Ese es el supremo ideal de servicio ministerial en la Iglesia Cristiana.

e. No como teniendo señorío. Es decir no tiranizar sobre los que están a nuestro
cuidado lo cual denota orgullo y opresión. Habla del mal cometido y de la iniquidad
de los ancianos por enseñorearse de los santos bajo su cuidado espiritual.
Los ancianos no deben dominar como dictadores sobre su klero. Esta palabra
designa en el Antiguo Testamento la parcela de tierra, la propiedad que tocó en
suerte como patrimonio a las tribus de Israel. Pero también Israel se entendía
como «el pueblo y la heredad» el Klero de Dios. Así el apóstol pone en guardia a
los ancianos contra el dominio despótico sobre la congregación, ya que éstas no
son patrimonio de los ancianos, sino propiedad y heredad de Dios.

f. Sobre los que están a vuestro cuidado, la porción del rebaño que nos ha sido
confiada, o la carga que nos ha sido encomendada, esta última es la forma literal
del texto griego para referirse a aquellos cuyo cuidado y supervisión se ha
encargado a los ancianos. Hay una cosa en este pasaje que desafía la traducción
y sin embargo es una de las cosas más preciosas y significativas en él, me refiero
a la frase que se ha traducido como: que os han confiado, pues es curiosa en
griego; es tón klérón, el genitivo plural de tón kléros, una palabra
extraordinariamente interesante.
Kleros de donde procede el término castellano clero, denotaba: Primero un dado o
una suerte. De este modo se usa en Mt. 27:35, que nos dice que los soldados al
pie de la Cruz se jugaron a los dados (kléroi) la túnica sin costura de Jesús. En
segundo lugar quiere decir un puesto que se obtiene o asigna por suerte. Es la
palabra que se usa en Hch. 1:26, que nos dice que los discípulos echaron a
suertes quién había de heredar el puesto de Judas el traidor. En tercer lugar pasa
a significar una heredad que se lega, como en Col. 1:12 para la heredad de los
santos.
En griego clásico quiere decir a menudo una asignación pública o parcela de tierra.
Estas asignaciones las distribuían las autoridades civiles entre los ciudadanos; y a
menudo la distribución se hacía echando a suertes los varios terrenos disponibles
para distribución.
Esto querría decir que la labor de anciano y, de hecho, cualquier forma de servicio
que se nos ofrece en el cuerpo del Señor, no se gana nunca por méritos propios,
sino nos es asignada por Dios. No es nunca nada que hayamos merecido sino
siempre algo que nos asigna Dios por gracia.
Pero podemos ir más lejos con esto. Kléros quiere decir algo que se le asigna a
una persona. En Deu_9:29 leemos que Israel es la heredad (kléros) de Dios. Es
decir, que Israel es el pueblo que Se ha asignado Dios por propia elección. Israel
es el kléros de Dios; la congregación es el kléros del pastor, que le ha sido
asignada por gracia. Como Israel le está asignado a Dios así le son asignados al
anciano sus deberes en la congregación. Esto debe querer decir que la actitud
global del anciano hacia su pueblo debe ser la misma que la de Dios hacia el
Suyo.

También el Apóstol Pedro nos indica que debemos ceñirnos de humildad. Ceñirse o
revestirse así se preparaban los esclavos para el trabajo, Tradúzcase pues: “Ceñíos
(Apoc 1:13; Apoc. 4:1) la humildad unos para con otros”. El verbo es lit., “afirmar con
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nudo firme”. O “ceñíos como con el traje de esclavo” (“encomboma”), pues el Señor
así se ciñó con toalla para hacer el oficio servil de humildad y amor, lavándoles los
pies a sus discípulos, escena en la que Pedro jugó un papel importante, de modo que
naturalmente la tendría presente en la mente. Dios resiste a los soberbios “se arma en
contra los soberbios” y da gracia a los humildes.

ALGUNAS RECOMENDACIONES PRÁCTICAS


Dios nos ha dado un gran privilegio y una gran responsabilidad en la obra, al llamarnos
y permitirnos pastorear una iglesia local, pero debemos procurar hacer la labor
ministerial con eficiencia y efectividad para que no pasemos de forma vana e
intrascendente, sino que dejemos una huella para la gloria de Dios. Dios nos ha traído
hasta aquí por su gracia y misericordia, no porque seamos mejores que los otros;
cuidémonos de no permitir que nuestro corazón se contamine por el orgullo, la
vanagloria, el poder despótico, los prejuicios y parcialidades (amiguismos) hacia las
personas que lideramos. Si no somos fieles, Dios nos quitará y pondrá a otros mejores
que nosotros. No ha sido fácil llegar donde Dios nos ha puesto, pero es más difícil
permanecer ahí siendo de bendición a la obra. Para permanecer y ser de bendición en
la posición donde estamos es necesario:

1. QUE HAYAMOS SIDO LLAMADOS Y PUESTOS POR DIOS Y NO POR LOS


HOMBRES.

2. PEDIR A DIOS SU GRACIA ANTE LOS QUE PRESIDIMOS.

3. VISION Y TRABAJO COMPROMETIDO POR EL DESARROLLO DE LA OBRA, Y


NO POR EL DESARROLLO PERSONAL MINISTERIAL SOLAMENTE, O POR EL
DESARROLLO DE LA ECONOMIA FAMILIAR.

4. IMPARCIALIDAD Y RESPETO EN EL TRATO A SUPERIORES, IGUALES Y


SUBALTERNOS.

5. INTERES Y CUIDADO GENUINO EN LOS QUE LIDERAMOS, SIN CAER EN


PATERNALISMO INSANO
Duélase en la necesidad y en el problema de la oveja, y también de su
compañero de ministerio. No diga a mi me toco peor, que aguante como yo
aguanté.
Por gracia de Dios ejercemos una autoridad delegada, no seamos intransigentes,
mas bien presentemos soluciones efectivas, así ganaremos el respeto de la iglesia
que pastoreamos y de los pastores que supervisamos, pues verán a un hombre de
Dios que es acertado en el concejo y esta siempre dispuesto para ayudar.

6. UNA RELACION CERCANA Y SINSERA CON EL PASTORADO Y CON LOS


MIEMBROS DE NUESTRAS CONGREGACIONES EN TODO EL PAIS.
No seamos distantes con las ovejas que pastoreamos ni con nuestros compañeros
de trabajo, no hablemos mal de ellos en casa, ni con otros compañeros, menos
con miembros de la iglesia. A los pastores que están bajo nuestra responsabilidad
no los tratemos como a subalternos, tratémoslos como nuestros compañeros de
trabajo.

7. AMOR POR LA OBRA DE DIOS, APOYO A LA OBRA DE DIOS.


¨Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por
amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos¨ (2 Cor.
12:15)
Aprendamos a dar de nuestro bolsillo, seamos desprendidos, demos a nuestros
compañeros de trabajo que eso es directamente prestarle a Dios. No solo seamos
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fieles en los diezmos, seamos fieles en dar más allá del diezmo. Si no damos para
la obra de forma abundante y generosa, la bendición será menguada. Lo que
demos para la obra, no nos hará falta en la casa, ni a la familia, por el contrario eso
le asegura la bendición sobreabundante de Dios.

8. PRESENTAR SOLUCION INMEDIATA A LAS NECESIDADES O PETICIONES


DE LOS CREYENTES Y PASTORES QUE ESTAN BAJO NUESTRA
RESPONSABILIDAD.
No los hagamos esperar la respuesta si se la podemos dar de una vez, no nos
sintamos importantes poniendo trabas, es más saludable dar soluciones.

9. SER EJEMPLO EN:

FE Y EN DEPENDENCIA DIVINA. No estarnos quejando de lo que recibimos,


como que es muy poco, y no nos alcanza. Aun con unos ingresos semanales
permanentes así sean pocos o muchos seguimos dependiendo de Dios. No
dejemos de participar en las reuniones y demás actividades que nos corresponden
como autoridades, como pastores, y como miembros de la iglesia, por falta de
Dinero. No se trata de endeudarse y cometer locuras, pero sí de proyectarse en
Dios con fe.

LEALTAD A LA IGLESIA Y A LOS MISIONEROS.


La gente que no ama, no respeta y no reconoce a los misioneros no ama la obra
misionera, no nos dejemos engañar. Es extraño y peligroso que un pastor o un
directivo tengan un mal concepto de la iglesia, de su forma de administración, de
los misioneros, y de la iglesia madre.

OBEDIENCIA:
Tenemos superiores. Una sugerencia de un superior es una orden, que nunca se
nos olvide esto. Que la familiaridad y amistad que tengamos con nuestros
superiores y el conocerlos como persona humana, no nos lleve a menospreciar
sus directrices y a desobedecer sus peticiones, pues están puestos por Dios.

Normalmente esperamos que las personas que lideramos nos obedezcan en todo,
pero nosotros nos damos el lujo de escoger cuando y como obedecemos,
cuidémonos de eso. Si un superior nos pide algo, no digamos que Dios nos habló
o nos mostró que hiciéramos otra cosa, y cuidémonos porque aunque a veces no
lo decimos si lo pensamos y así lo creemos, por eso no obedecemos. Por principio
el Espíritu Santo jamás apoya la desobediencia y la falta de sujeción y mucho
menos nos instigará a desobedecer o a no sujetarnos, al contrario a Pablo lo hizo
ponerse bajo sujeción.

NO SALTARSE LOS CONDUCTOS REGULARES:


La cercanía que por gracia de Dios podamos tener con los superiores, de nuestros
superiores, no nos debe llevar a cometer el error de pasar por encima de los que
inmediatamente están sobre nosotros en autoridad. Es decir como el soldado que
solo obedecía al general y a nadie más. Yo hablo con mi superior inmediato y el no
me responde, o no me concede lo que yo he solicitado, o me ordena algo que yo
no estoy muy de acuerdo, o afecta mis intereses personales, entonces de una vez
ignoro lo que mi jefe me dijo, u ordenó, y llamo al “General” porque sé que tengo
gracia con él, y así me salgo con lo mío. Eso, es falta de sujeción y es un problema
que a largo plazo afectara el buen desarrollo de la obra de Dios, pues los que
vienen aprendiendo detrás de nosotros toman esas malas mañas y después las
van a reproducir también ellos en mayor escala.
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Si mi jefe inmediato me ordena algo y veo que me conviene lo hago y pienso que
es de Dios, pero si me ordena algo que no es de mi conveniencia o agrado;
entonces me parece que, ahí sí, no es de Dios, y me busco la forma de ignorarlo o
de buscar respaldo en otro superior a él, para no ejecutar lo que se me ha pedido
que haga, o para lograr lo que quiero. Eso no es de Dios. Por favor oído a esto,
uno se puede salir con la suya y quedar feliz por lo que logró, pero por algo
pasajero y efímero, o por prejuicios nuestros, no podemos comprometer el futuro
desarrollo de la obra de Dios; porque a largo plazo nuestra falta de integridad se
verá reproducida en los que estamos formando, eso solo se notara con el correr de
los años, y ya será un problema sin solución, que traerá retraso en la obra y un
cuerpo ministerial que trabaja en falta de sujeción y en desobediencia solo en
función de intereses personales y no para beneficio de la obra Dios.

RESPONSABILIDAD:
Respecto a la iglesia local, y algo importante: aparte de ser pastores, algunos
tienen cargos, con los cuales también deben cumplir a cabalidad.
Tengamos en cuenta en asistir a los eventos, a las reuniones con nuestras
esposas. Preocupémonos porque el plan de trabajo nacional en la iglesia local se
lleve a cabo. Cuando se pidan ofrendas especiales no poner peros, es mejor ser
los primeros en tomarlas y enviarlas.

ADMINISTRACION:
Manejo de dineros, llevar registros, rendir cuentas, entrega de los informes que se
nos solicitan en el tiempo y no después. Que los envíos de su congregación y los
personales siempre estén al día.

FORMACIÓN DE LÍDERES LOCALES.


Que las congregaciones por ustedes pastoreadas sean ejemplo en cuanto a
liderazgo local.

EN NOMBRAR A PERSONAS DIGNAS E IDÓNEAS, QUE LLENEN LOS


REQUISITOS DEL DIACONADO EN LOS DISTINTOS CARGOS EN LA IGLESIA
LOCAL.
Eso sienta un presente que los que vienen atrás aprenderán de nosotros. No
tengan con cargos a personas que no han sido bautizadas con el Espíritu Santo,
no tengan gente de mal testimonio, no tengan sirviendo gente que haya
defraudado la iglesia.

FORMACIÓN DE OBREROS.
Un pastor debe ser un productor de pastores, con una buena formación.
Propóngase esa meta: sacar obreros; pero obreros buenos, responsables,
ganadores de almas, que amen la obra de Dios, que sean leales a la iglesia,
sujetos a las autoridades, obedientes.

APERTURA Y ESTABLECIMIENTO DE NUEVAS OBRAS.


Este aspecto es fundamental para el crecimiento en número de congregaciones a
largo plazo. Cada pastor debe preocuparse y ocuparse en que se estén abriendo
nuevas obras de forma permanente. Inicien una nueva obra en un lugar cercano a
su lugar de trabajo.

ESTUDIO Y ENSEÑANZA DE LA PALABRA.


No improvisar, sino prepararse y ser conocedores de la palabra en general y de la
doctrina en particular y trasmitirla a la iglesia y a los nuevos obreros.

COMO PREDICADORES UNGIDOS POR EL ESPIRITU SANTO.


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Esto se requiere de las personas que lideran la obra, lo mínimo es que sean
buenos predicadores y que la unción de Dios se sienta cuando expongan la
palabra.

RESPECTO A LAS ESPOSAS:


Aconsejemos y apoyemos a nuestras esposas en ser hacendosas y serviciales en
la iglesia local y al pastorado. Trabajo y colaboración cuando hay eventos.

A la esposa tratémosla bien, pero no la enseñemos a ser floja, no la tratemos


como si fuera discapacitada. Cuando ella tenga excusas para no ayunar con las
damas, o con las esposas de pastores, o no asistir a las reuniones o nos salir al
culto, animémosla a cumplir y estar en sus compromisos como esposa de pastor.
Que tengan claro que es esposa de pastores.

Es saludable que ellas no se salgan de las reuniones, que estén pendientes de las
enseñanzas. Que asistan a los cultos. Que dejen de lamentarse por lo económico,
por la salud. Que sean como la biblia las plantea mujeres fuertes, trabajadoras y
de fe.

Es bueno que el pastor no se deje llenar la cabeza, por parte de su esposa, de


prejuicios sobre el pastorado, autoridades o esposas de los pastores; eso es falta
de integridad y de madurez espiritual.

Lidere usted el proceso de servicio a Dios, en su relación de pareja, y no se deje


influir para mal de su esposa, que ella no lo desanime a usted, usted anímela a
ella.

CONCLUSION:
Si el pastor cree que ya sabe algo y se vuelve canchero y se las da de astuto, evade
sus responsabilidades, no es ejemplo, hace mal uso de su autoridad, desobedece con
artimañas, y siempre queda bien, no olvide que Dios no puede ser burlado y que todo
lo que el hombre sembrare eso también cosechará, un día su pecado lo alcanzará.
Dios lo dejará un tiempo para ver si se corrige y aprende, pero si no se corrige Dios lo
quita y pone a otro mejor.