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Fase 3 – Elaborar un resumen y generar estrategias

Orlando Calderón: 1.083.867.431

Rubén Darío Ariza Camacho: 83.044.440

Yaritza Lorena Florián: 1.065.889.165

Grupo: 128

Tutora: Olga Núñez

Universidad Nacional Abierta Y A Distancia UNAD

Escuela De Ciencias Sociales, Artes y Humanidades ECSAH

Programa de Psicología

Antropología Psicológica

abril, 2019
Introducción

Para el presente trabajo de esta fase, el curso de Antropología Psicológica brinda

contenidos teóricos que permiten desarrollar competencias para adquirir y conocer a través de un

pensamiento reflexivo y crítico, los diferentes aportes que se hacen desde la psicología cultural,

para así poder hacer una aproximación conceptual entre mente y cultura, entender la identidad

desde otras perspectivas, como también el tema del posconflicto que hoy en día se vive en gran

parte de nuestro país.

Las estrategias usadas para este trabajo, fue las de indagar en cada uno de los contenidos

de las tres lecturas propuestas, para poder reflexionar y esclarecer ciertos puntos que a nuestro

criterio no entendemos sobre la cultura, identidad y posconflicto, para así poder llegar entre los

integrantes del grupo colaborativo, a hacer un resumen con las ideas mas centrales que cada texto

no provee.

Finalmente, se pudo llegar a la consolidación de cada uno de los aportes expuestos por

cada uno de los compañeros, y así poder afianzar nuestros propios conocimientos en estos temas,

que por lo general cada uno se relaciona con otro.


Resumen

Lectura 1. Psicología Cultural una aproximación conceptual e histórica al encuentro entre

mente y cultura.

La idea de la psicología cultural es una parte de la psicología que se centra en estudiar

aquellos elementos culturales que influyen en el comportamiento, las costumbres y la percepción

de las personas. Es decir, que estudia el contexto en el que las personas viven, para así identificar

las causas que hacen que un individuo tienda a actuar de un modo y no de otro. Según el autor

(Pérez & Santigosa, 2005), “la Psicología Cultural, es el estudio del papel de la cultura en la vida

mental de los seres humanos”. Es importante saber que han existido contradicciones a lo largo de

la historia de la psicología, y una de ellas, es que los seres humanos estamos necesitados de vivir

en un contexto cultural, es decir, vivir en ese contexto que tiene historia, y a los pensamientos

que tiene la gente. Por otro lado, se menciona que la cultura ocupa un segundo lugar en la vida

mental del individuo y esto pensamiento conlleva a que creamos que la cultura no es esencial al

pensamiento y a la acción humana.

La construcción de la psicología cultural ha partido de la superación de algunos enfoques

con respecto a la psicología cognitiva, es decir, formando una psicología transcultural, que trata

de las diferencias y similitudes de la psicología de los individuos de las distintas culturas. Según

Greenfield (1997), tomado de (Pérez & Santigosa, 2005), “señala que quizá el error de estos

enfoques fue mantener los términos de dicha relación”. Por lo tanto, la psicología cultural se sitúa

principalmente en prestar atención en las interacciones que se dan entre un sujeto y el otro, entre

el sujeto y objeto, entre la cultura y la mente, las personas y el ambiente, entre otros, y en saber

cómo las mentes se enrredan conjuntamente de forma dialéctica y dinámica. Esto es

precisamente, una manera concreta en como los psicólogos pueden abordar las distintas

problemáticas o fenómenos y a la vez mostrar una manera de hacer psicología.


Por medio de la historia podemos darnos cuenta la importancia que tiene la mente en la

cultura, pues desde aquí partimos a tener una visión mas clara de la relación que estas dos tienen,

y que nos acerca a lo que el pensamiento ha contribuido en nuestra historia, dicho de otra manera

y según (Pérez & Santigosa, 2005), “nos recrea el pasado que es heredado”. Desde esta historia

podemos destacar a Vygotsky quien menciono la importancia entre historia y psicología, y por

otro lado Wundt, quien se destacó por la psicología de los pueblos. Desde esta mirada, se ha

empezado a analizar la relación tan estrecha que la mente tiene con la cultura, las cuales nos han

ayudado a tener unas bases sobre lo que podemos mencionar según (Pérez & Santigosa, 2005),

“como características psicofísicas de los individuos de distintas culturas”.

Desde la perspectiva racionalista de la ilustración, podemos ver que se implica un uso de

la cultura muy cercanamente a lo que es la civilización, pues el racionalismo es esa forma de

pensamiento que recalca la importancia de la razón en como se consigue el conocimiento, en

otras palabras según (Pérez & Santigosa, 2005), “implica una visión racionalista de la evolución

de la civilización o cultura, entendida ésta como un todo”. Volviendo un poco a lo que es la

noción de la psicología de los pueblos, se puede ver que esta se acerca mucho a lo que hoy en día

llamamos cultura, pero también existe aquella psicología que es positivista y que ha cambiado esa

mirada sobre la relación entre mente y cultura, y que es llamada psicología transcultural. A partir

de esta última, hay distanciamiento de la Psicología Cultural, en cuanto a sus presupuestos

teóricos, métodos y objetivos.

Tomando como referencia a Herder y su forma de entender la cultura, es preciso decir

que, para él, la cultura era la expresión de la humanidad diversa y no excluía la posibilidad de

comunicación entre los pueblos, es decir, el potencial de cada pueblo se adhería siempre por la

diversidad cultural, y la riqueza humana. Del mismo modo, Vico menciona que toda sociedad

tiene una cultura específica, y un estilo que se ve reflejado en el pensamiento, el lenguaje, los
modos de vida, etc. De aquí partimos a lo mencionado en la lectura de (Pérez & Santigosa, 2005),

de la rebelión romántica contra la ilustración, “Vico y Herder asumen una idea de cultura en

plural que supieron concretar en la existencia de culturas específicas, a las que denominaron

“naciones” y “pueblos” respectivamente”.

Por un lado Vico pensaba que la historia que trasmiten las palabras, eran fundamentales

para indagar sobre la historia de las mentalidades, teniendo en cuenta que mediante estas era

posible conocer tanto los modos de pensar como de sentir de una cultura y sus individuos, siendo

posible extraer datos acerca de las cualidades y los sentimientos que eran más valorados en una

cultura y los intereses o juicios morales, por esta razón, en su propuesta la naturaleza humana se

debía comprender fundamentalmente a través de un análisis histórico del lenguaje. (Pérez &

Santigosa, 2005)

En lo que se refiere a Herder, resalta la importancia del lenguaje tal como Vico, pero le

proporciona la función de ser capaz de unificar el grupo o cultura, dado que el lenguaje es el

elemento más básico que comparte y brinda identidad grupal. Así mismo, menciona que solo a

través del lenguaje se asegura la comunicación entre los individuos, de modo que se puede

trasmitir formas de pensar y de sentir, pero lo más importante es que se asegura el mantenimiento

y transmisión de la cultura de cada comunidad.

El intento por reconciliar las ciencias naturales y culturales, tuvieron una división en

cuanto a sus afirmaciones contradictorias, pero que, al ser ambas ciencias con tanto prestigio, se

comenzaron a encontrar propuestas para que ambas se incorporaran dentro de una sola disciplina.

De esta manera se conoció la psicología dual propuesta por J. S. Mill quien afirmo según (Pérez

& Santigosa, 2005), “que contrariamente a la opinión admitida, lo pensamientos, los

sentimientos y las acciones podían ser realmente objeto de estudio científico”. La psicología de

los pueblos, reconocida en primera instancia por M. Lazarus y H. Steinthal, quienes comprenden
que en la interacción de las personas se desarrollan un contenido mental objetivo que actuaba

posteriormente modificando su actividad subjetiva, es decir, en cualquier lugar que las personas

vivan juntas, el compañerismo que desarrollen es un resultado necesario, un contenido mental

objetivo que a partir de entonces se convierte en normas y en órgano de sus futuras actividades

subjetivas. Según (Pérez & Santigosa, 2005), “La clara orientación social de la Psicología de

Lazarus y Steinthal se refleja en su insistencia en la necesidad de estudiar las conductas,

actividades y productos del grupo”. Otro autor importante es Dilthey quien mencionaba que en la

mente se encuentra la experiencia formada por sentimientos y de ahí pasamos a las vivencias, es

decir, a lo que experimentamos. De ahí nace lo que es la psicología Descriptiva como una

descripción de los sentimientos.

Hablando un poco sobre las psicologías Wilhelm Wundt, es importante destacar que fue el

fundador de la psicología experimental, el cual decía que esta era para el análisis de la

investigación de los procesos individuales mas elementales, es decir, las emociones, la

percepción y la sensación, según Wundt, tomado de (Pérez & Santigosa, 2005), “con ello, se

podría explicar las leyes universales a través de las cuales los contenidos de la conciencia

individual humana se combinan”. Wundt también se destacó por la psicología de los pueblos, en

donde habla de los procesos superiores como el lenguaje, y el pensamiento, donde la psicología

experimental no podía aportar nada, porque son productos colectivos, no individuales, y para

acercarse a ellos Wundt propuso esta segunda psicología. Teniendo en cuenta lo anterior, la

división que hizo Wundt a esta psicologías, fue con la intención de abarcar en gran medida

métodos para así abordar fenómenos de naturaleza diferentes y por medio de la psicología de los

pueblos según (Pérez & Santigosa, 2005), se “desarrolló un acercamiento metodológico central

para la historia y la práctica actual de la investigación en psicología cultural”.


Como nos hemos dado cuenta, la psicología cultural nos ha ayudado a recuperar la

psicología de los pueblos de Wundt, es decir, la relación entre mente y cultura, pero a pesar de

esta segunda psicología según (Pérez & Santigosa, 2005), “ a partir de Wundt, nuestra disciplina

se caracteriza por una etapa en la que la cultura es apartada de todo proyecto psicológico,

tomando el rumbo de su primera psicología”. Por un lado, Bruner con su revolución cognitiva,

pretendía describir y descubrir formalmente los significados que los seres humanos creaban a

partir de sus encuentros por el mundo, para luego proponer hipótesis acerca de los procesos de

construcción de significado en que se basaban. Según esta revolución cognitiva, se quiso incluir

la cultura en el esquema general de interpretación de la naturaleza psicológica del individuo. Por

otra parte, cuando la cultura se convirtió en tema de investigación, lo hizo en forma de

investigación transcultural. Ahora bien, la mayor parte de este trabajo se desarrolló en el marco

del conductismo metodológico, en el que se concede a la cultura la categoría de variable

independiente.

Según Greenfield, la Psicología Cultural ha surgido y se ha desarrollado

fundamentalmente por la insatisfacción de muchos investigadores con la Psicología Transcultural

tradicional, y especialmente con el modo en que ésta entendía la mente y la cultura, así como la

relación entre ambas, y por el deseo de algunos antropólogos por entender a la persona más allá

de ser considerada como una especie de “envoltorio” supraindividual. (Pérez & Santigosa, 2005)

Lectura 2: estrategias conceptuales para entender la identidad

1. Los nuevos escenarios de la antropología


La cultura en el quehacer antropológico se plantea de forma crítica, ya que ha sido su

objeto privilegiado de estudio. Actualmente vivimos en un país donde se presentan infinidad de

problemas sociales, como el analfabetismo, pobreza, inseguridad, y otros que si analizamos el


principal problema es el conformismo, porque, aunque sabemos la existencia del mismo no

hacemos nada para solucionarlo. Todos hemos escuchado sobre la globalización, esta es una

destrucción o un cambio cultural, pues si analizamos nos damos cuenta en el transcurso de la

historia se han desarrollado tecnologías, cambios de alimentación y aquí nos damos cuenta de que

esta es un modo de vida, lo cual forma parte de una identidad cultural. Según lo menciona (Arias,

2002), “en la actual fase de globalización, los antiguos pueblos “primitivos” desaparecen como

objeto de estudio, pues el orden de esas sociedades se hayan profundamente alterado por el

desarrollo del proceso de globalización del capitalismo y el mercado”.

La antropología como ciencia de la alteridad, debe aportar al estudio de las formas

diversas de relación con los otros, a través de esa construcción de significados, significaciones y

sentidos esencialmente humanos, que hace posible el encuentro entre los seres humanos: la

cultura. Sabemos que la antropología contemporánea se encarga de estudiar al hombre como tal,

es decir, el comportamiento que tiene frente a una sociedad, entre su cultura o política. Es seguro

que la antropología se compromete con la vida, para entenderla y transformarla.

La antropología a comenzado a ver su contemporaneidad de sus antiguos objetos de

estudio y a hablar con ellos. Según (Arias, 2002), “La contemporaneidad de la antropología está

ligada a la necesidad de plantear una reflexión sobre el presente, de entender las nuevas

situaciones, las nuevas realidades y problemáticas, los nuevos actores y sujetos, los nuevo

escenarios y procesos y tratar de encontrar una interpretación antropológica a los mismos”.

Actualmente en la contemporaneidad la antropología es muy necesaria, porque debe ayudar a

construir desde una mirada la existencia en función del ser y no del tener, en otras palabras, a la

construcción de nuevos sentidos de la existencia.

La antropología encuentra nuevos escenarios para abordarlos: novedad relativa, el mundo

del individuo, las subjetividades, las mentalidades, los imaginarios, las representaciones y los
universos simbólicos. También se le hace urgente trabajar por la independencia del conocimiento,

de sus distintos argumentos teóricos, de su práctica metodológica, de sus visiones éticas y

políticas. Es importante que la antropología política se amplíe, es decir, la que estudia los tipos

de gobierno, ya que según (Arias, 2002), “son nuevos los problemas que una antropología

contemporánea tiene que aplicar y para hacerlo tiene que hacerlo desde otra dimensión política,

desde una nueva perspectiva de análisis de cultura”. La antropología puede ser una herramienta

que ayude a comprender la complejidad de la para poder resolver aquellos problemas de gran

magnitud de la sociedad actual, para así construir una sociedad con valores como el respeto a la

diferencia y de igual manera a convivir pacíficamente con ella. Debemos estudiar el cómo y el

por qué nuestras sociedades se construyen como sociedades en “permanente estado de sitio”,

donde la violencia el terror y el miedo forman parte de los imaginarios sociales y son el recurso

más idóneo del poder para legitimarse. Según (Arias, 2002), “Hay que romper el tirano modelo

cartesiano racionalista del “pienso luego existo”, para incorporar uno más plenamente humano, el

“siento, amo, luego existo””.

Los medios de comunicación también tienen un fuerte impacto social con las personas,

poco a poco hemos ido creando dialectos y nos damos cuenta de que las lenguas corren el riesgo

de morir. La antropología tiene nuevos escenarios donde debe incorporarse, como por ejemplo la

multiplicidad de las redes de transporte y comunicación, los cambios tecnológicos, los

experimentos de clonación, etc. En base a esto la complejidad de la realidad posibilita encontrar

fértiles campos para el trabajo antropológico, ya no solo en las sociedades de “pequeña escala”

sino en las “sociedades complejas”, en las “sociedades frías” y en las “sociedades calientes”.

(Arias, 2002)

La antropología hace posible que reflexionemos sobre la necesidad de repensar las

relaciones de alteridad que hoy construimos. Debemos empezar a construir formas de alteridad
más cósmicas que permitan relacionarnos y dialogar con amor y respeto con todos los seres de la

naturaleza y el mundo en los que palpita la vida, dicho de otra manera, la antropología debe dejar

de ser la ciencia de la otredad y mostrarse como la ciencia de la mismidad.

Para que haya una antropología comprometida con la vida, se deben des construir los

paradigmas de una antropología que aun conserva la razón colonial con la que nació y que aun

sustenta y sigue siendo útil a la reproducción de la Colónida del poder. No se trata solo de la

descolonización de la antropología, si no de como aporta para hacer una revolución del sentido,

una guerrilla epistémica, una batalla semiótica, la insurgencia de los símbolos que nos permitan

fundar una propuesta civilizatoria distinta, que termine con la racionalidad de la razón en la que

se fundamenta la actual civilización de la muerte que representa occidente. La antropología nos

plantea nuevas estrategias, pero debemos trabajar la perspectiva de la liberación de la

subjetividad en una revolución del ethos que nos construya como seres humanos en plenitud de

dignidad. (Arias, 2002)

2. Aproximación a una estrategia conceptual de la cultura

Destacando un poco la cultura se menciona que esta es la resultante de la practica del ser

humano en la sociedad, dentro de una determinada historia y esta es posible porque es producida

desde su propia cotidianidad por seres concretos, en respuesta a una realidad en continua

transformación. Si la antropología es considerada como una ciencia de lo exótico, es necesario

según (Arias, 2002), “tener una estrategia conceptual que, de cuenta de la existencia y riqueza de

la diversidad, pluralidad y diferencia, que exprese una comprensión de la cultura”.

Al hablar de cultura grecorromana se habla de la cultura resultante de la unión de una

cultura romana agresiva con una cultura griega intelectual y refinada, el inicio de esta mezcla de

culturas se dio cuando los romanos con su instinto de expansión buscan conquistar las tierras de
los griegos, conocidos por su inteligencia, filosofía, modernismo, arte, ciencias aplicables, poesía,

y eruditos, formando así la cultura grecorromana que es una cultura sabia con grandes dotes de

intelecto y reflexión, cargada con un toque de instinto de grandeza. Frente a la cultura como

“paidea”, es decir, valores que el hombre sabio o culto trasmitía con voz de la divinidad, según

(Arias, 2002), “surge la polis desde el pensamiento sofista con relación a un conjunto de leyes e

instituciones reales objetivas que han sido instauradas por los hombres para ordenar la vida de la

sociedad”.

Los siglos medievales fueron tiempos de movimientos e ideas. Según la lectura, en esta

época la cultura se muestra subordinada a la teología y es definida con relación al culto de la

región hasta la llegada del renacimiento, en el cual prevaleció el concepto de humanistas que

recoge la confluencia de cultura subjetiva y objetiva. La cultura de la Ilustración se puede definir

como un conjunto de valores e ideas, como un movimiento cultural y como un renacer del ser

humano, pues en la ilustración se defendía la razón como un movimiento hacia el progreso,

renegando de la teología y del principio de autoridad. Según (Arias, 2002), en la ilustración ven

la cultura como “una configuración del espíritu humano, como producto de la razón humana que

forma todo el modo de vida de un pueblo”. En otras palabras, la cultura es una producción del

espíritu propio de las sociedades civilizadas. A pesar de tanta transición y diferencias de lo que

era la cultura en este periodo, la palabra cultura tuvo su origen en Alemania con una doble

acepción, la cultura subjetiva y la objetiva, es decir, siguió siendo usado en el sentido de

totalidad, como algo que pertenece a un pueblo o a toda la humanidad.

Teniendo en cuenta a Herder tomado de (Arias, 2002), menciona que cada cultura tiene su

propia especificad y no puede ser comparada ni juzgada con referencia a las demás. Por eso es

que aporta una nueva visión considerada la cultura en plural. Heder sostenía que la razón, la
fuerza del instinto, la energía de la vida y el valor de las costumbres eran la fuente para llegar al

conocimiento; fue el primero que diferenció la cultura y la civilización.

Por otro lado, Nietzsche menciona que para llegar al conocimiento se necesita otros

principios, discontinuidad, particularidad, no causalidad, y azar. Dice que la cultura es el

resultado de un acto de voluntad creadora de un pueblo. El análisis de la cultura para Nietzsche es

la noción de “genealogía” donde se opone al concepto de origen, presente en la explicación de

determinados saberes dominantes. (Arias, 2002)

En el evolucionismo, según (Arias, 2002), “la cultura de los otros se vuelve el objeto de

estudio, privilegiado de una antropología que nace como ciencia de la otredad”, es decir, el

reconocimiento del otro como una persona diferente, que no forma parte de la comunidad propia

y ofrecerá las bases teóricas y metodológicas para la legitimación de la expansión colonial.

4. La cultura como construcción social

Las distintas expresiones de nuestra cultura, los conocimientos, los saberes, nuestras

tradiciones, conforman un mundo simbólico que potencia nuestra identidad como individuos y

como comunidad. La construcción de la cultura puede ser planificada, puede ser una

provocación, pero sin ninguna duda es una construcción comunitaria, social, compleja,

intergeneracional. Según lo menciona (Arias, 2002), “la cultura es esa construcción que hizo

posible que el ser humano llegue a constituirse como tal y a diferenciarse del resto de los seres de

la naturaleza”. Esto es muy hermoso, porque venimos de otras concepciones de cultura, por

mucho tiempo la cultura fue el arte, fueron solo los creadores o fueron solo los lugares mágicos

de orquestas o ciertos tipos de museos. Hoy en día todas las instituciones culturales, pero también

la cultura son las palabras, es el nombre, es el juego de la infancia, los dioses en los que creímos,

los valores, las comidas, los poemas populares y las canciones, es decir, la cultura es todo aquello
que nos ha hecho ser lo que somos, todo lo simbólico, los colores. Según (Arias, 2002), “uno de

los factores vitales de cultura como construcción social es el lenguaje simbólico de la

comunicación humana una especificad propia”. Por consiguiente, la construcción social es una

forma de vida, una forma de convivencia, significa aceptar la diferencia, significa que la cultura

fluya en sus múltiples géneros, sentidos, edades, formas, que lo antiguo pueda circular en los

imaginarios sociales junto con lo nuevo, las tecnologías, con las redes sociales, donde haya

complejidad, que no se olvide que tiene que ver con los derechos humanos, que tenga respeto al

trabajo y a la dignidad, que se acuerde de los niños y jóvenes, que construyen en su barrio juegos,

formas de relacionarse. La cultura como construcción social es una gran red sin la cual no

seriamos nada, porque la construcción social es tener sentido de la vida, es decir, hay otros que

están con nosotros, es la relación y el vínculo, es decir, el “entre”, como lo menciona (Arias,

2002), “la cultura es una construcción social donde implica que esta solo puedes ser creada con y

junto a los otros y para los otros”, entonces esa cultura como construcción social, es lo que hay

entre nosotros uniéndonos, dándonos sentido y haciendo que disfrutemos de la vida.

La cultura es aprendida y transmitida dentro del seno de una sociedad concreta, y se

expresa desde lo comienzos de la vida del ser humano, cuyo proceso de aprendizaje de las

normas culturales ha sido llamado socialización. Según (Arias, 2002), no basta con que una

conducta se aprenda, pues los animales también lo hacen, “es más el modo en como esas

conductas se aprenden lo que diferencia la conducta cultural de la puramente animal”.

Por otro lado, la cultura como conducta compartida, debe ser compartida por miembros de

una determinada sociedad, es decir, los significados o significaciones de dichas conductas para

ser consideradas parte de una cultura, deben ser comunes a los miembros del grupo. Por lo tanto,

si una cultura es una conducta compartida, nos referimos a que todos sus aspectos son

compartidos por igual entre todos los miembros de una sociedad en un momento determinado.
Según (Arias, 2002), “aprendemos la cultura en la interacción social compartida, cada individuo

se vuelve así agente de enculturación”, en otras palabras, aprendemos lo que nos enseñaron

nuestros padres y nosotros a nuestros hijos.

Es importante entender el proceso de variación cultural, pues nos conduce a la

consideración de lo que generalmente se conoce como cultura real y cultura ideal. La primera se

refiere al cambio de aquellas normas de conductas que si son vividas en la realidad por los

miembros de una cultura; y la cultura ideal es esa forma de percibir la cultura como modeladora

de la conducta social total.

Las subculturas, otro tema de importancia, estas las encontramos en cualquier parte del

mundo, con diferentes nombres y apariencias pero que engloban el mismo fenómeno. Las

subculturas son una realidad tangible hoy en día, pero como muchos fenómenos actuales y

recientes no se tienen un conocimiento suficiente para comprender que son exactamente. Según

(Arias, 2002), “la subcultura es un conjunto societal que manteniendo los rasgos de la cultura

global se diferencian de esta y de otros grupos que lo integran porque establecen sus propias

áreas de significado”. De acuerdo con esto la subcultura nos abre espacios para el reconocimiento

de la diversidad y diferencia al interior de un mismo espacio global.

5. Cultura y naturaleza

Es necesario conocer la relación que existe entre la naturaleza y la cultura, para esto se

define que la naturaleza es el medio ambiente que nos rodea, el contexto amplio donde se

desarrolla la totalidad de la vida. Por lo tanto, el ser de la naturaleza resuelve sus necesidades

vitales dentro de la naturaleza. A su vez, ese ser representa el punto en que la naturaleza se

trasciende, engendrando algo que es más que naturaleza: la cultura. En consecuencia, la cultura
hace posible que los seres humanos y las sociedades puedan construir un segundo medio

ambiente, un ecosistema humano que da sentido a su praxis vital.

La cultura le posibilitó dar un salto frente al resto de las especies de la naturaleza, no para

separarse de ella sino para establecer con ella una mejor interrelación, así como con los otros

seres humanos, lo que define a la cultura como construcción social. según (Arias, 2002), “La

naturaleza no le otorga al ser humano todo lo necesario para vivir, de modo que lo obliga a

imaginar y construir su propio mundo”. Al poder modificar el medio ambiente crea un segundo

medio ambiente, un ecosistema humano que se denomina cultura.

La cultura como instrumento adaptativo, es un proceso que está determinado por el

conocimiento simbólico social-mente producido, transmitido y la praxis que ese conocimiento

hace posible, lo que implica la elaboración de representaciones e interpretaciones sobre la

naturaleza, que son compartidos por quienes integran una sociedad y en base a estos se

determinan diversa prácticas sociales, distintas estrategias de acción que regulan las formas de

conducta individual y colectiva frente a la naturaleza, para poder enfrentar las diversas

constricciones que esta le impone. Si bien la cultura es un sistema adaptativo esto no implica que

todo aspecto del sistema sea bien adaptativo, ni que cada sistema sea la estrategia más eficiente

para utilizar el medio ambiente. No siempre resulta ser positivamente adaptativo, dado que ciertas

representaciones, interpretaciones, prácticas y comportamientos culturales pueden ser mal

adoptantes, pues pueden dañar el entorno y poner en riesgo la existencia del grupo. (Arias, 2002)

La cultura trasciende las diversas fases de la cotidianidad de la vida natural y social,

representa al individuo con existencia propia y autónoma, esto hace que las sociedades y los

individuos a veces no reconozcan en ella las huellas de su creador, que no es sino el mismo ser

humano con otros y entre otros. Como sostienen las visiones funcionalistas clásicas, que le dan

una perspectiva meramente biológica al analizarla como producto de las diversas necesidades del
“hombre”, este enfoque no considera que la cultura hace del ser humano, parafraseando a Engels,

no un esclavo de la naturaleza sino un arquitecto de ella, pues tiene gracias a la cultura la

capacidad de transformarla y en ese proceso la posibilidad de transformarse a sí mismo. (Arias,

2002)

Para que la cultura exista se hace necesario poner en juego la capacidad creadora y la

praxis humana, si bien como parte de la naturaleza los seres humanos somos seres biológicos y

estamos sujetos a procesos marcados por nuestra naturaleza animal, no son estos procesos los que

determinan la vida humana en sociedad, sino aquellos que están modelados culturalmente. La

cultura modela no solo los aspectos externos de nuestras conductas, también la vida interna de los

individuos. Casi todos los aspectos que se consideran naturales, incluidas las emociones, los

sentimientos como el amor, el odio, el placer, el temor, la ira, etc. Lo “natural” para cada

sociedad es percibido acorde a los patrones culturales que esta ha construido, por lo tanto, está

sujeto a una profunda variabilidad de la conducta, dependiendo de los patrones culturales

establecidos. Lo que para una cultura puede ser considerado bello, bueno, apetecible, motivo de

alegría, no lo es necesariamente para otra. (Arias, 2002)

8. La cultura como construcción sistemica

La cultura debe ser considerada como un sistema integrado por dos subsistemas como el

campo de las manifestaciones de la cultura y el campo de las representaciones de la cultura. El

primero hace referencia a los aspectos manifiestos de la cultura, es decir, las manifestaciones

observables, materiales, evidentes y mas fácilmente perceptibles de la cultura. La segundo es la

que esta constituida por aspectos encubiertos de la cultura, la que hace referencia al campo de las

representaciones simbólicas, es decir, al aspecto ideal, mental de la cultura, que hacen posible la

creación de un Ethos, de un sistema de valores, ideas creencias, sentimientos, sentidos,


significados y significaciones. Por lo tanto, el terreno de lo simbólico es el ámbito principal de la

cultura, el mas profundo; en cambio el subsistema de las manifestaciones está sujeto a un proceso

de historicidad de mas larga duración, pues se nutre de una raíz de ancestralidad que va

configurando ese acumulado social de la existencia de un pueblo. Entre estos dos subsistemas se

establece una interrelación dialéctica que hace posible un juego profundo entre el cambio y la

permanencia. El ámbito principal de la cultura esta en la memoria colectiva de un pueblo,

secundariamente se manifiesta en los productos materiales construidos por el ser humano. En

general ver la cultura como un proceso de construcción sistémica de todo aquello que se vive

como pueblo, permite superar la equivoca tendencia que la reduce a determinados rasgos

específicos. (Arias, 2002)

Por otro lado, la cultura y habitus, son dos puntos que se deben definir. El habitus para

Booudieu, tomado de (Arias, 2002), “no es sino la materialización, la incorporación de esa

memoria colectiva en la que se van configurando una serie de sistemas estructurados y

estructurantes, que, surgiendo en el pasado, se trasmiten y se preservan en el presente”. El habitus

configura el acumulado social de la existencia de un pueblo, esa raíz de ancestralidad que es

resultante de las anteriores practicas históricas de un grupo, nos permite el proceso de

reproducción de las estructuras objetivas del pasado, y un principio generador y de estrategias,

que permite a los actores sociales a la nuevas y cambiantes situaciones que son propias de la

dialéctica socio histórica.

9. La cultura como respuesta contrahegemónica

La cultura no pude construirse ni por fuera, ni por encima de la dialéctica sociohistórica,

pues esto le permite existir de diversas maneras en virtud de la historicidad que la caracteriza, y

para aproximarnos a una estrategia conceptual y analizar un sistema es necesario situarlo

históricamente dentro de las diversas formaciones sociales y condiciones sociohistóricas que lo


hicieron posible. Es importante ver la cultura desde la dialéctica de la propia vida y la realidad,

pues la cultura se nutre de la realidad, y esta es la fuente que ofrece motivos para la producción

simbólica. Por otra parte, el carácter social y construido de la cultura, es el producto de concretas

praxis y acciones sociales. Mirar la cultura como construcción dialéctica nos permite entender

mejor los procesos que han sido abordados desde la óptica del cambio cultural. Entender el

sentido dialectico de la cultura, nos ayuda a comprender mejor el por qué y cómo los pueblos

indios y negros han tenido históricamente la capacidad de utilizar los recursos culturales en forma

creativa. (Arias, 2002)

En la dimensión política, la cultura es una forma de ser y hacer, mediante la cual un

pueblo construye los significantes, significaciones y sentidos de una forma de identidad propia,

que lo distingue y lo diferencia de otras. La cultura es un escenario de luchas de sentido por la

vida y cambiar por la vida, por eso es importante que consideremos que la cultura no solo se ha

convertido en un problema político, sino que posee una dimensión política vital. (Arias, 2002)

En la usurpación simbólica, podemos hacer referencia a esos otros que sufren la

dominación, aquellos símbolos que sabiendo los ajenos pueden llegar a construir un

ordenamiento de la sociedad, que haga posible la preservación y legitimación del orden

dominante. Todo proceso de usurpación simbólica empobrece, distorsiona, alienada el significado

y la significación de los símbolos, lo que provoca su empobrecimiento y alteración, su

exoltización, su folklorización y perdida de su fuerza constructora de sentido. La usurpación

simbólica permite al poder naturalizar las desigualdades, mostrar el orden imaginario que ha

construido como único orden posible. (Arias, 2002)

La insurgencia política, es el hecho de que las nacionalidades indias y los pueblos negros

rebasaron el proceso de resistencia que históricamente han mantenido desde la conquista, para

entrar hoy, cuando se dan nuevas condiciones históricas, en un claro proceso de insurgencia
simbólica contra el poder. El proceso de insurgencia simbólica, que se expresa en la lucha de los

pueblos indios y las diversidades sociales, es resultante de un acumulado social e histórico de

larga duración, que ha ido de la resistencia a la insurgencia. Este proceso se evidencia en la

constitución del movimiento indígena y negro, no solo como sujeto social que resiste al poder,

sino como sujetos políticos con perfilación de sujetos históricos. La cultura se ha convertido en el

fundamento de la lucha de los pueblos por la construcción de sus proyectos futuros y utopías

posibles, esas luchas que son en si un acto cultural y a la vez expresiones de la vitalidad de su

cultura. La cultura es una respuesta creadora frente a la realidad y vida, por ello es un instrumento

imprescindible para su transformación. En este sentido encontramos que la cultura, a diversidad

cultural, la diferencia, tienen un sentido político insurgente y contrahegemónico, que no solo hace

resistir e insurgir, sino que construye un sentido para seguir luchando en el presente. (Arias,

2002)

Cultura: diversidad, pluralidad, alteridad y diferencia.

Hoy se evidencia el proceso de insurgencia de lo cultural que se expresa a través de la

preocupación sobre temáticas como lo multiétnico, la multiculturalidad, la pluriculturalidad, la

interculturalidad, la diversidad y la diferencia, donde todas han demostrado llegar a su fin en una

visión unitaria y evolucionista unileal de la historia. Todo modelo de centralidad cultural termina

siendo homogeneizante, esta lleno de injusticia y se vuelve discriminador y excluyente, y despoja

a la cultura de la más alta expresión de su riqueza, la diversidad. En esta conjunción de

diversidad, cada grupo social, etnia, pueblo o nacionalidad, ha ido configurando los contenidos de

una cultura, que se sustenta en su propio y diferente sistema de valores, de símbolos de identidad,

de practicas y saberes que han sabido crear, preservar y revitalizar a través de la historia. Cuando

hablamos de cultura no podemos hacerlo desde perspectivas homogeneizante, sino desde la

mirada de la diversidad, la pluralidad, la alteridad y la diferencia, es ahí donde está la riqueza de


la humanidad, porque ninguna cultura es igual a otra. No puede pensarse la alteridad sin pensar la

diferencia, pero podríamos decir, que no se puede pensar la diferencia y la diversidad sin la

alteridad, ya que esta requiere por lo menos de dos sujetos que se diferencien y de que el uno este

frente al otro y pueda llegar a ser por el otro, puesto que el otro es diferente, pero es justamente la

diferencia de ese otro lo que hace posible que el uno exista. Una cuestión de no olvidar es que la

diversidad, la pluralidad y la diferencia, tienen profunda importancia política, un contenido

insurgente, dado que cuestionan y rompen la mirada homogeneizante de la civilización

dominante que quiere encasillar la riqueza de la vida en un concepto de unidad. (Arias, 2002)

Lectura 3. Potencialidades humanas y capacidades territoriales, sendas para el

postconflicto en Colombia

El posconflicto es conocido como el periodo de tiempo que sigue a la superación total o

parcial de conflicto armado. Hoy en día es una realidad, que en los diálogos del proceso de paz se

hayan propuesto muchos acuerdos para mejorar diversas situaciones que el país ha tenido que vivir

en la lucha de muchos años en contra de la guerra y que por medio de esto se ha logrado que haya

menos homicidios. Una de las problemáticas que aún no se ha tenido muy en cuenta, es la situación

tan frágil, de las cuales los niños han tenido que vivir a nivel emocional y psicológico en medio de

esta. No se puede negar que Colombia se ha preocupado por las víctimas a manera general de esta

violencia, y se ha generado cambio social. Según el autor Galtunf, tomado de (Aguilar, 2015),

quien toma el concepto de conflicto de forma positiva diciendo que “pretende un escenario

constructivo en cuanto a generadores de transformación social, a su vez, por la implicación

pedagógica que requieren, ya que posibilita el espacio para enseñar/aprender a gestionar los

conflictos”. Por otro lado, también se ha visto que hay una faceta a la cual no han querido llegar y
esta lastimosamente han sido las cicatrices que muchas de estas situaciones precarias han dejado

en la mente y emociones de los niños en Colombia.

Otra autora a tener en cuenta es Angelika Rettberg, quien aborda muchos de los temas y

problemas, de los cuales el país tendrá que encargarse más allá de unas eventuales negociaciones

y resultados que muchos esperaban. Rettberg se pregunta bajo que condiciones o circunstancias

la paz va a ser duradera y estable en el país; aborda temas como la cuestión militar, la reparación

de las víctimas, el desplazamiento forzado y otros temas estratégicos para la reparación del

posconflicto en Colombia. Teniendo en cuenta estos puntos, el autor (Aguilar, 2015) menciona lo

siguiente:” los componentes, retos, temas estratégicos o caminos del postconflicto deben contener

un alcance sociopolítico y territorial”.

Para la construcción de la paz, se ha utilizado un método llamado “Top Down”, el cual

pretende la implementación y creación de las políticas públicas, es decir, es un tipo de orientación

conocida como “de arriba hacia abajo”, es un modelo jerárquico que se refleja cuando las

políticas se crean mediante el conocimiento de un problema en general, en este caso el conflicto

en Colombia, según (Aguilar, 2015), “modelo Top-Down asume la implementación, de las

decisiones del Gobierno o políticas públicas, desde la administración pública, en la cual ésta se

reconoce como el principal actor y quien ejecuta las decisiones públicas, del centro a la periferia,

no permite delimitar cambios en la política o procesos de aprendizaje”. Este modelo a logrado

que se fortalezcan muchos de los escenarios para la construcción de la paz; pero ¿qué es la

construcción de la paz?, pues bien, podemos hablar de aquellos aspectos o causas del conflicto,

que ayudaran a encontrar nuevamente el equilibrio entre lo que es la paz y el orden, dicho en

otras palabras por Angelika Rettberg “es un proceso en el que las acciones y escenarios,

principalmente institucionales e institucionalizadas, buscan evitar la recaída en el conflicto

armado”. (Aguilar, 2015). Esta misma autora, menciona que hay unos atributos que se deben
tener en cuenta para que haya una vereda construcción de paz, y por otro lado está el autor

Brounéus tomado de (Aguilar, 2015), quien sostiene que en la construcción de paz debe haber

“reconciliación social, en la cual, el lenguaje, la comunicación, la educación, las artes y el apoyo

a iniciativas locales y endógenas tendrán gran valor para la apropiación generalizada del concepto

de vivir en paz”.

Para nosotros la reconciliación y la construcción de paz vienen desde los territorios, es por

eso que se tienen en cuenta proyectos provenientes de sector privado y sociedad civil, que le

aportan a la reconstrucción del tejido social, a la generación de confianza y al desarrollo de

oportunidades para las poblaciones mas afectadas por el conflicto armado. Según la CNRR

(2006), tomado de (Aguilar, 2015), el concepto de reconciliación es “mirar la realidad por fuera

de la violencia, es fomentar la construcción de las relaciones sociales por medio de una

convivencia pacífica y una proyección de país alejado del conflicto”. Otros autores, toman el

tema de la reconciliación social como una manera de alcanzar una paz duradera, pues así lo

menciona Brounéus, y otros como Ugarriza, lo ve como una construcción de confianza y

cohesión.

Siguiendo este apartado las potencialidades humanas son una parte esencial de la

reconciliación, pues estas se entienden como los valores, habilidades sociales o connotaciones

positivas del ser. Orozco menciona que las potencialidades humanas deben ayudar a que haya un

equilibrio en los procesos de la reconciliación, donde el mismo autor sostiene que son dos, uno

vertical y otro horizontal. El primero representa un vínculo entre víctima y victimario donde se

enfatiza en la iniciativa del perdón. En el horizontal se enfatiza en la búsqueda de confluencia de

realidades y de comprensión de las mismas, con el fin de trazar parámetros de proyección hacia

futuro. (Aguilar, 2015)


Para Ugarriza, tomado de (Aguilar, 2015), la senda de diseño institucional “prioriza la

necesidad de una estabilidad política que se estructure a partir del proceso de transición hacia el

postconflicto y de acuerdo a ello a partir de un diseño institucional”. Por otro lado, la

descentralización como aumento de capacidades, tiene el objetivo de mejorar la prestación de

servicios por el sector publico y de mejorar la calidad de vida de las personas. Es por eso que

aquí la reconciliación social hace parte esencial, ya que según (Aguilar, 2015), “requiere que las

entidades subnacionales, así como el sistema de partidos, figuren en dicho proceso como “buenos

componedores” o garantes de su reinserción, con nuevas oportunidades para no caer en la

pobreza y exclusión generadas”.

Por consiguiente, la descentralización es clave para que el estado pueda desarrollar su

capacidad de gestión, tanto a nivel local, regional y nacional. De esta manera el estado logra

mantener su presencia en todo el territorio nacional, aumentando su cobertura y mejorando la

producción de servicios, tanto como la atención de tramites. Gracias a los buenos procesos de

descentralización podemos recoger algunas lecciones como la distribución de los recursos que

deben ser en base prioridades, crear y desarrollar nuevas relaciones funcionales entre los distintos

jefes y lideres de gobierno, las necesidades de los gobiernos locales y regionales influyen

directamente en las decisiones del gobierno central y por último evitar que la inestabilidad

política afecte la mayor apertura del gobierno al proceso de descentralización. Según O’Neil

(2008) tomado de (Aguilar, 2015), “la descentralización otorga cierto nivel de capacidad

autónoma a esos niveles subnacionales que, de no estar preparados para fortalecer dicha

autonomía, ésta estará alejada de las realidades en los territorios”. También analiza que para que

en la descentralización es necesario comparar las situaciones de pobreza y desigualdad teniendo

en cuenta las particularidades de cada región y país para definir las privaciones más

representativas que deben superarse.


Conclusiones

• Desde las distintas perspectivas que nos muestra la lectura entre cultura y mente,

es relevante identificar su relación y fuerza que estas dos proveen, es decir, las mentes humanas

son esencial para entender la diversidad de culturas, ya que son el instrumento adecuado para

hacerlo y porque también son causa y consecuencia de la cultura. Por consiguiente, es

fundamental comprender el cerebro para ir comprendiendo los procesos mentales, y así podremos

dar cuenta científicamente de los fenómenos sociales como la cultura.

• La cultura e identidad hacen parte de nosotros como individuos, y nos hacen

únicos, ya que no existen dos personas que piensen de la misma forma. Si aceptamos que la

identidad de un sujeto se caracteriza ante todo por la voluntad de distinción, demarcación y

autonomía con respecto a otros sujetos, se plantea naturalmente la cuestión de cuáles son los

atributos diacríticos a los que dicho sujeto apela para fundamentar esa voluntad.

• El tema de conflicto armado ha dejado profundos e irremediables problemas, tanto

físicos como mentales en las personas, que solo ahora en la etapa de reparación se pueden

identificar y en algunos casos poder dar una posible solución. Por esta razón, es que la

descentralización es primordial en este campo, ya que por medio de ella el estado pueda

desarrollar su capacidad de gestión, tanto a nivel local, regional y nacional.


Referencias

Aguilar, L. F. (2015). Potencialidades humanas y capacidades territoriales: sendas para el

postconflicto en Colombia. Revista de Investigaciones de la Escuela de Ciencias Sociales,

Artes y Humanidades-UNAD, 65-77. Recuperado el 21 de marzo de 2019, de

http://hemeroteca.unad.edu.co/index.php/desbordes/article/view/1867/2082

Arias, P. G. (2002). Antropología y cultura. En P. G. Arias, La cultura, estrategias conceptuales

para entender la identidad, la diversidad, la alteridad y la diferencia. (págs. 13-131).

Quito, Ecuador: Ediciones Abya-Yala. Recuperado el 26 de marzo de 2019

Pérez, M. C., & Santigosa, A. S. (2005). Psicología cultural, una aproximación conceptual

historica al encuentro entre mente y cultura. Red de Revistas Científicas de América

Latina, el Caribe, España y Portugal, 15-31. Recuperado el 20 de marzo de 2019, de

http://www.redalyc.org/pdf/799/79902303.pdf