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Consigna C.

- “Homicidio del Cónyuge”

Luego de mirar la película The Devil's Advocate -El Abogado del Diablo- (EE.UU.,
1997; Director: Taylor Hackford; Guión: Andrew Neiderman, Jonathan Lemkin y Tony
Gilroy; Protagonistas: Keanu Reeves, Al Pacino y Charlize Theron), analizar la actitud
del joven abogado Lomax (Reeves).

Se plantea el problema del “testigo falso” que le da una coartada válida para obtener la
inocencia.

Dilema:
a) Conforme a nuestras reglas de Ética Profesional, ¿puede el abogado preparar
el testigo antes del juicio, ¿en qué consiste la tarea del abogado de “preparar el
testigo”, ¿la realizó Lomax bien desde el punto de vista de la Ética Profesional?
b) El abogado llega al convencimiento que el testigo va a mentir para beneficiar a
su cliente. El testigo no se lo dice, no lo sabe con certeza. Analizar el tema
desde el punto de vista del deber de celo del abogado con su cliente y desde la
moral general del abogado.

El abogado, según la ley 23.187, debe comportarse con lealtad, probidad y buena fe en
el desempeño profesional. Estos principios empapan toda la vida profesional llegando
hasta el más pequeño de los detalles, de lo que surge que si consideramos la preparación
de testigos parte de la tarea de los abogados, ésta debe ejecutarse con lealtad hacia el
cliente y la justicia, probidad con respecto a las leyes y buena fe en general.

Los códigos de ética no hacen referencia expresa de la preparación de testigos pero de


los principios que establecen se pueden elaborar reglas prácticas con respecto a dicha
preparación.
Por su parte el Código de Ética del Colegio Público de Abogados afirma, en su artículo
22 inciso d, que serán consideradas faltas éticas […] valerse a sabiendas de pruebas
falsas así calificadas jurídicamente, constituyan o no fraude procesal. De lo que
extraemos la siguiente regla: si consideramos que los testigos son otro medio probatorio
y están llamados a decir la verdad bajo juramento, el abogado que presente testigos
falsos o, siendo verdaderos, los interrogue para que digan falsedades, estaría violando
una norma de ética profesional.

Por otro lado, las Reglas de ética profesional del Colegio de Abogados de la Ciudad
dice, en su artículo 2, que el abogado no debe utilizar medios fraudulentos para llegar al
fin deseado y, en su artículo 22, que debe actual con el mayor celo1 y contracción,
prestando su patrocinio de acuerdo al legitimo interés de su cliente, para ello […] goza
de absoluta libertad en los medios a emplearse, siempre que sean legítimos. Siguiendo
la línea de pensamiento del párrafo anterior, si consideramos al testigo como un medio
probatorio mas el abogado debe comportarse con éste con el mayor celo posible, es
decir, debe tomar todas las precauciones previas para que esa prueba ayude de la mejor
manera posible la posición de su cliente; dentro de estas precauciones previas entra la
preparación del testigo que no consiste en preparar las respuestas que vaya a dar sino
cómo y cuándo darlas, a mi entender el abogado puede hacer toda la preparación previa
que considere pertinente siempre y cuando no altere la verdad, es decir, puede preparar
al testigo para el interrogatorio de la parte contraria pero no puede instigarlo ni
permitirle atestiguar un hecho como verdadero cuando sabe que es falso. Estos, en un
sistema como el americano, serán interpelados por el abogado de la contraparte que
pretenderá drenar de poder convictivo las afirmaciones de estos mediante un ejercicio
hábil de la retorica, tornando aun el testimonio más sincero en uno de dudosa
procedencia. Por esta razón es deber del abogado preparar al testigo para soportar los
embates del inquirente, de tal manera que puedan transmitir aquello que se pretende de
los mismos, sin desviarse del objetivo propuesto, ayudando así a obtener el fin deseado
y preservar la justicia.
1
Celo: (Del lat. zēlus, ardor, celo, y este del gr. ζῆλος, der. de ζεῖν, hervir). 1. m. Cuidado, diligencia,
esmero que alguien pone al hacer algo. 2. m. Interés extremado y activo que alguien siente por una causa
o por una persona.
La regla práctica que deducimos es la siguiente: Se puede preparar al testigo de todos
los modos que se considere conveniente siempre que sean lícitos y siempre que no se
instigue o permite al testigo decir una mentira en la declaración.

El abogado, como auxiliar de la justicia, debe mantenerse siempre subordinado a ella y


proveer, mediante la aplicación de su arte, a la mejor consecución de la misma. A tal
fin, se encuentra entre sus potestades y deberes el de preparar al testigo. Esta tarea no
debe ser comprendida como carente de límites. El abogado debe utilizar todos los
medios que se encuentran a su disposición siempre y cuando sean legítimos para
defender a su cliente, pero estos deben estar orientados mediante la lealtad, buena fe y
probidad. Además, en el juicio por jurados, como es el del sistema americano, el
abogado no sólo debe preparar a su testigo para que no se deje apresurar por el abogado
de la contraparte cuando lo interroga, sino que, debe, también, prepararlo para
“conquistar” al jurado para poder llegar al resultado buscado. En este segundo aspecto
considero que se le puede instruir al testigo todo desde cómo vestirse, que color de ropa
usar hasta que tono de voz y que gestos debe utilizar mientras es interrogado. Es
importante destacar una realidad esencial de la preparación de testigos y esto es la
existencia de distintos aspectos de la verdad: Los hechos, y la verdad que de ellos
emana no es siempre absoluta, puede interpretarse de una manera u otra en función de la
manera en que se expongan los mismos.

Por lo tanto, es tarea del abogado presentar la verdad de la forma que le sea mas
benéfica a su cliente, cuidando nunca falsear la verdad. El trabajo del abogado de la
contraparte consistirá en desestimar los hechos en la medida en que considere que son
contrarios a la causa que presenta, y es de esta contraposición que surgirá la verdad
subyacente. Si el abogado se abstuviera de preparar al testigo, la verdad que se intenta
transmitir sufriría ante la labor del abogado contrario y se transmitiría una visión
parcial, posiblemente perjudicial de la realidad.

En el caso puntual, por más que la declaración de la secretaria era la carta vencedora,
Lomax tendría que haber retirado a la testigo ya que sabía que estaba mintiendo y que lo
iba a hacer en el juicio; su falta no fue solo ética sino que llevo a la testigo a cometer el
delito de perjurio o falso testimonio2 y él podría verse involucrado en dicho delito como
instigador, actitud que también se encuentra penada3. De igual manera cabe aclarar que,
a primera vista, Lomax realiza su trabajo éticamente, es sólo cuando descubre que su
testigo va a declarar un hecho falso como verdadero y la presenta a declarar que comete
una falta ética e, inclusive, un delito.

En este caso la moral personal juega un papel fundamental ya que, siendo solo Lomax
el que sabe que la testigo va a declara un hecho falso como verdadero, corre nada más
por su cuenta actual éticamente bien. No hay coacción externa para tomar la decisión
correcta, es más, hay una cierta incitación a realizar cualquier acto con tal de ganar el
juicio para su cliente, por más que éste sea culpable. En este caso ya no juega solamente
el interés del cliente por ganar el juicio, sino el de Lomax y el del estudio de cobrar los
honorarios.

Por último queda por analizar la forma de obrar del abogado ante la posibilidad de que
el testigo que preparó no esté diciendo la verdad, a la luz del deber de celo y moralidad
de los abogados.

Considero conveniente remitirnos nuevamente a dos conceptos que he mencionado con


anterioridad: 1. El papel del abogado como auxiliar de la justicia. 2. El deber del
abogado desempeñarse con lealtad, probidad y buena fe en el ejercicio de su profesión.

El primer concepto nos recuerda que el abogado no tiene como primer y único fin el de
procurar el éxito para su cliente, sino el de ser un auxiliar de la justicia y permitir que

2
Art. 275 CP.- Será reprimido con prisión de un mes a cuatro años, el testigo, perito o intérprete que
afirmare una falsedad o negare o callare la verdad, en todo o en parte, en su deposición, informe,
traducción o interpretación, hecha ante la autoridad competente.
Si el falso testimonio se cometiere en una causa criminal en perjuicio del inculpado, la pena será de uno a
diez años de reclusión o prisión.
En todos los casos se impondrá el reo, además, inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la
condena.
3
  Art. 209 CP.- El que públicamente instigare a cometer un delito determinado contra una persona o
institución, será reprimido, por la sola instigación, con prisión de dos a seis años, según la gravedad del
delito y las demás circunstancias establecidas en el artículo 41.
mediante su trabajo sea posible alcanzar la verdad. Luego, el segundo concepto nos
recuerda los valores esenciales a tomar en consideración al analizar la forma de
desempeñarse del abogado.

Del juego armónico de ambos criterios surge la necesidad de afirmar que solo existe una
respuesta que satisface los requisitos de un obrar éticamente recto: Si el abogado
conoció la posibilidad de que el testigo en cuestión este mintiendo, debió haber tomado
todas las diligencias posibles para obtener certeza respecto de la veracidad o falsedad de
su testimonio. En el caso de ser imposible lograr tal determinación, la única posibilidad
restante es excluir a tal testigo, dado que de emitir un testimonio falso estaría
comprometiendo no solo al abogado, sino también la posible obtención de la debida
justicia, misión última y esencial detrás del obrar de todos los operadores jurídicos.

Remitiéndonos al caso en concreto, considero que Lomax alcanzó suficiente convicción


respecto de la falsedad del testimonio de la testigo como para tomar la decisión correcta
de excluirla. En cambio, evito hacerlo, comprendiendo plenamente las posibles
implicancias de sus actos debido a intereses mal encaminados. El resultado final fue la
absolución de un criminal culpable.