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Id Cendoj: 28079370282010100076
Órgano: Audiencia Provincial
Sede: Madrid
Sección: 28
Nº de Recurso: 403/2009
Nº de Resolución: 91/2010
Procedimiento: Recurso de apelación
Ponente: ANGEL GALGO PECO
Tipo de Resolución: Sentencia

AUD.PROVINCIAL SECCION N. 28

MADRID

SENTENCIA: 00091/2010

AUDIENCIA PROVINCIAL DE MADRID

Sección 28ª

t6

Rollo: RECURSO DE APELACION 403/2009

t6

Materia: Acción social de responsabilidad administradores sociales

Órgano judicial de origen: Juzgado de lo Mercantil nº 9

Autos de origen: Juicio ordinario nº 80/2009

Parte recurrente: D. Severiano

Parte recurrida: D. Abilio

MAGISTRADOS:

D. ANGEL GALGO PECO

D. ALBERTO ARRIBAS HERNANDEZ

D. JOSE IGNACIO ZARZUELO DESCALZO

SENTENCIA Nº 91/2010

En Madrid, a 9 de abril de 2010.

En nombre de S.M. el Rey, la Sección Vigésima Octava de la Audiencia Provincial de Madrid,


especializada en materia mercantil, integrada por los ilustrísimos señores magistrados D. ANGEL GALGO
PECO, D. ALBERTO ARRIBAS HERNANDEZ y D. JOSE IGNACIO ZARZUELO DESCALZO, ha visto en
grado de apelación, bajo el nº de rollo 403/2009, los autos del procedimiento nº 80/2009, provenientes del
Juzgado de lo Mercantil nº 9, el cual fue promovido por D. Abilio contra D. Severiano , versando sobre
responsabilidad de administradores sociales.

Han actuado en representación y defensa de las partes, por el apelante, D. Severiano , el Procurador

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D. Arturo Molina Santiago y el Letrado D. Alfonso Vega Imaña, y por el apelado, D. Abilio , el Procurador D.
José Luis Ferrer Recuero y el Letrado D. José Manuel Iturzaeta Manuel.

ANTECEDENTESDEHECHO

PRIMERO.- Las actuaciones procesales se iniciaron mediante demanda presentada con fecha 5 de
febrero de 2009 por la representación de D. Abilio , en la que, tras exponer los hechos que estimaba de
interés y alegar los fundamentos jurídicos que consideraba que apoyaban su pretensión, suplicaba al
Juzgado que dictase sentencia "por la que se condene a D. Severiano en la condicion que ostenta como
administrador único de la entidad GPIMSA S.A. como responsable por sanción ante el incumplimiento de
una obligación legal derivada del artículo 262 LSA, en relación con el 260.1.3º de la LSA, y por
responsabilidad derivada del art. 133 LSA , en relacion con el art. 127 de la LSA a abonar a mi
representado la cantidad de CUATRO MIL CIENTO CUARENTA Y UN EUROS CON SETENTA Y NUEVE
CENTIMOS (4.141,79 Ñ) más intereses legales y costas".

SEGUNDO.- Tras seguirse el juicio por sus trámites correspondientes el Juzgado de lo Mercantil nº 9
dictó sentencia, con fecha 29 de junio de 2009 , cuyo fallo es el siguiente: "Que estimando la demanda
interpuesta por D. Abilio , representada por el procurador Sr. Ferrer Recuero y asistida por el Letrado Sr.
Iturzaeta Manuel, contra D. Severiano , representado por el procurador Sr. Molina Santiago y asistido por el
letrado Sr. Vega Imaña, debo condenar y condeno al demandado a abonar a la actora la cantidad de
4.141,79 euros en concepto de principal, más los intereses legales; imponiéndole al demandado el pago de
las costas devengadas en el presente proceso.".

TERCERO.- Publicada y notificada dicha resolución a las partes litigantes, por la representación de D.
Severiano se interpuso recurso de apelación que, admitido por el mencionado juzgado y tramitado en legal
forma, con oposición por parte de D. Abilio , ha dado lugar a la formación del presente rollo ante esta
sección de la Audiencia Provincial de Madrid, que se ha seguido con arreglo a los trámites de los de su
clase.

La deliberación, votación y fallo del asunto se realizó con fecha 8 de abril de 2010.

CUARTO.- En la tramitación del presente recurso se han observado las prescripciones legales.

Ha actuado como ponente el Ilmo. Sr. Magistrado D. ANGEL GALGO PECO, que expresa el parecer
del tribunal.

FUNDAMENTOSDEDERECHO

PRIMERO.- La presente litis trae causa de la demanda formulada por D. Abilio contra D. Severiano ,
en su condición de administrador de la mercantil GPIMSA, S.A.U., ejercitando de forma acumulada la acción
individidual de responsabilidad del artículo 133 en relación con el 135 del Texto Refundido de la Ley de
Sociedades Anónimas , y la que deriva del artículo 262.5 en relación con el artículo 260.1.3º del mismo
cuerpo legal. Contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Mercantil estimando íntegramente la
demanda se alza en apelación el demandado Sr Severiano , que circunscribe su recurso a la cuestión
relativa a la prescripción de la acción. Quedan, pues, fuera del ámbito de conocimiento de esta sala, por no
haber sido controvertidas en el recurso, las cuestiones que excedan de la excepción de prescripción
planteada (artículo 465.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil ).

SEGUNDO.- El apelante alega, en esencia, que habiendo caducado su cargo de administrador único
con fecha 21 de febrero de 2002, el plazo de prescripción establecido en el artículo 949 del Código de
Comercio debería computarse desde esa fecha. La consecuencia que de ello deriva es que la acción habría
prescrito al tiempo de interponerse la demanda (5 de febrero de 2009).

De la certificación registral obrante en autos se desprende que el Sr. Severiano fue reelegido como
administrador único de GPIMSA, S.A.U. por un plazo de cinco años en junta universal celebrada el 21 de
febrero de 1.997. Desde esa fecha no consta asiento alguno relativo a su cese o renovación ni al
nombramiento de nuevo administrador (en realidad, no consta asiento de ningún tipo) salvo una nota
marginal fechada el 29 de diciembre de 2008 que reza: "en virtud de certificación solicitada sobre esta
sociedad se cancela por caducidad en su nombramiento como administrador único a don Severiano
conforme al artículo 145 R.R.M.: R.D. 1784/96 de 19 de julio ".

Esta Sala ya ha tenido ocasión de pronunciarse en relación con la prescripción de las acciones para
hacer efectiva la responsabilidad de los administradores sociales en el supuesto en que el cargo haya

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caducado, entre otras, en sentencia de 20 de diciembre de 2007 , cuya argumentación reproducimos en


esencia a continuación.

Como señalábamos en la sentencia citada, el artículo 126 del Texto Refundido de la Ley de
Sociedades Anónimas establece que los administradores ejercerán su cargo por un período que no podrá
exceder de cinco años. El artículo 145 del Reglamento del Registro Mercantil, al determinar la fecha de
caducidad del nombramiento, establece una regla especial de manera que el cómputo no sigue el criterio de
"fecha a fecha" sino de "junta a junta". Vencido el plazo, habrá que estar a la celebración de la siguiente
junta general o a la circunstancia de que transcurra el término legal para la junta que deba resolver sobre la
aprobación de cuentas del ejercicio anterior. La caducidad produce el efecto de extinguir la relación entre el
administrador y la sociedad en el sentido de que aquél deja de ser administrador de derecho de esta.

No debe condicionarse la producción de efectos de la caducidad a la extensión de la correspondiente


nota marginal por el Registrador. Esta nota marginal se expide en cualquier momento, tras verificarse el
vencimiento del plazo. Así lo expresa el artículo 145.3 del Reglamento del Registro Mercantil cuando
establece: "El Registrador hará constar la caducidad, mediante nota marginal, cuando deba practicar algún
asiento en la hoja abierta a la sociedad o se hubiera solicitado certificación". Pero el inicio del plazo
prescriptivo de la acción de exigencia de responsabilidad al administrador social desde la caducidad de su
cargo no puede hacerse depender de la extensión de dicha nota, toda vez que, a diferencia del cese por
otras causas, que sólo puede ser conocido por los terceros si se inscribe en el Registro Mercantil, el cese
motivado por la caducidad del nombramiento, por vencimiento del plazo para el que fueron nombrados los
administradores, se desprende de los propios asientos del Registro Mercantil.

La doctrina y jurisprudencia que permiten que el administrador con el cargo caducado pueda
convocar en ciertos casos la junta societaria, que encuentran su justificación en exigencias registrales, para
eludir situaciones de acefalia social, que resultan indeseables, con la finalidad de que pueda regularizarse la
situación de los gestores sociales, no pueden llevar a la consideración de que medie una especie de ligazón
a perpetuidad del administrador a la sociedad si no se le sustituye. No hay tal ligazón si concurre una causa
por la que el administrador haya podido quedar legalmente desvinculado del cargo, incluso si no se hubiese
elegido sucesor en el cargo. En tal caso, y sin perjuicio de que pudiera incurrir en responsabilidad personal
si generase un daño en el caso de que no hubiese sido diligente para impulsar la convocatoria para la
elección de los nuevos cargos representativos, no se impide el inicio del transcurso del plazo de
prescripción de las acciones de responsabilidad desde el momento legalmente señalado, que es el del
cese, sin que quepa sostener una suerte de imprescriptibilidad de la acción para exigirle responsabilidad
cuando la ley establece lo contrario, la sujeción en su ejercicio a un plazo determinado a computar desde un
momento también preestablecido.

TERCERO.- Ahora bien, junto a lo anterior, que vendría a abonar las tesis de la parte apelante,
debemos tener en cuenta que ya con anterioridad a la reforma operada en el artículo 133.2 del Texto
Refundido de la Ley de Sociedades Anónimas de 1989 por la Ley 26/2003 , a partir de la cual se contempla
expresamente en la norma, la doctrina y la jurisprudencia venían contemplando la extensión de la
responsabilidad a los administradores de hecho, en principio los administradores decaídos en sus
funciones, lo que luego hicieron con mucha más amplitud (sentencias del Tribunal Supremo de 26 de mayo
de 1998, 24 de septiembre de 2001 y 14 de marzo de 2007 ).

Pues bien, la responsabilidad de un administrador social cuyo nombramiento hubiera caducado o


que hubiera cesado por cualquier causa como administrador de derecho sigue siéndole exigible si mantiene
la condición de administrador de hecho, no sólo en los supuestos en que la acción ejercitada es la de
responsabilidad individual (en virtud de la expresa previsión legal del artículo 133.2 del Texto Refundido de
la Ley de Sociedades Anónimas ), sino también cuando la acción que se ejercita es la de responsabilidad
por las obligaciones sociales establecida en el artículo 262.5 del citado cuerpo legal, como se desprende de
la sentencia del Tribunal Supremo de 14 de abril de 2009, y tiene ya dicho esta sala en sentencia de 31 de
julio de 2009 .

Esta es la premisa de la que parte la resolución recurrida, al fundamentar el fallo en la constatación


de la continuidad en el ejercicio del cargo de administrador por parte del demandado con posterioridad a la
fecha en que el cargo caducó formalmente, conclusión que el juez a quo alcanza a partir del hecho
indubitado constituido por la oposición de GPIMSA S.A.U. en el proceso de ejecución del que derivan las
cantidades objeto de reclamación en el presente expediente. Forzoso es compartir tal apreciación, toda vez
que, tratándose de una sociedad unipersonal y resultando, por un lado, que el socio único es el aquí
demandado (según resulta de la certificación registral aportada con la demanda, inscripción 4ª, "declaración
de unipersonalidad") y, por otro lado, que no consta nombramiento de administrador posterior a la fecha de
caducidad del efectuado a favor del demandado, no se descubre a quién, sino al propio demandado, cabe

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atribuir el ejercicio de las funciones de gestión que la decisión sobre tal actuación por parte de la mercantil
indicada entraña, no resultando asumibles los alegatos del recurrente intentando presentar dicha actuación
como resultado de una decisión autónoma de los profesionales a cargo de la defensa.

El recurso debe ser, pues, desestimado.

CUARTO.- Las costas derivadas de esta alzada deben ser impuestas a la parte apelante, de
conformidad con el artículo 398.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil en relación con el artículo 394 del mismo
cuerpo legal.

Vistos los preceptos legales citados y demás de pertinente y general aplicación,

FALLO

Desestimamos el recurso de apelación interpuesto por la representación de D. Severiano contra la


sentencia dictada el 29 de junio de 2009 por el Juzgado de lo Mercantil nº 9 de Madrid en el juicio ordinario
nº 80/2009 del que este rollo dimana, por lo que confirmamos dicha resolución e imponemos a la parte
recurrente las costas derivadas de esta segunda instancia.

Así, por esta nuestra Sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos los Ilustrísimos Señores
Magistrados integrantes de este Tribunal.

PUBLICACION.- Dada y pronunciada fué la anterior Sentencia por los Ilmos. Sres. Magistrados que la
firman y leída por el/la Ilmo. Magistrado Ponente en el mismo día de su fecha, de lo que yo el/la Secretario
certifico.