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Francisco Miguel González López Artículo 2

LA REVOLUCIÓN EN LA AXARQUÍA
La guerra civil española estalla oficialmente el día 18 de Julio de 1936 cuando
las tropas al mando del general Franco se sublevan en Melilla. A finales de este mes la
insurrección se extiende a todo el ámbito nacional. Lo que comenzó siendo un intento
golpista más de unos generales rebeldes, se convierte en la más cruenta guerra de
nuestra historia reciente. En Málaga el intento de golpe de Estado es frenado
rápidamente. Así que la provincia queda en manos de la República. España se
fragmenta.

¿Qué fue lo que sucedió en Málaga durante los meses de Julio del ´36 a Febrero
del ´37? A partir del fracaso de los sublevados se enciende la mecha de la Revolución.
Desde el 19 hasta el 22 de Julio las masas enfervorizadas se echan a la calle replegando
su odio clasista hacia el bloque contrario. Se queman locales políticos de Acción
Popular, Falange, edificios de periódicos conservadores como Unión Mercantil, Diario
de Málaga; se saquean y destruyen casas y almacenes de personajes de la burguesía
comercial y potencialmente derechistas; se requisan coches y se marcan con siglas del
Frente Popular: CNT,
FAI, UGT, PCE.
Además, se producen
detenciones y se
prenden a eclesiásticos.
La semilla de la
revolución brota y lo
que comenzó siendo la
acción descontrolada de
masas obreras ante una
Primer número del Popular tras estallar la sublevación. Periódico situación particular,
republicano malagueño conforme se desarrollan
los acontecimientos en
todo el territorio
español, se transforma
en una realidad socio-política insólito. Málaga queda para la República, pero se activan
los resortes revolucionarios de un tan esperado rápido cambio.

Se trata de un fenómeno político excepcional. Las instituciones republicanas,


dentro del marco de la legalidad y que con anterioridad ejercían su potestad, se
desploman completamente. Los ayuntamientos son suplantados por los Comités de
índole sindicalista, pese a que en pocos casos la abalanza entre ambos quedará regulada
y, a veces, inclinada a favor de los ayuntamientos. En la capital malagueña la fuerza
predominante es el anarquismo: la CNT y la FAI, mientras que en el ámbito rural
axárquico las organizaciones de los Comités estarán representadas por socialistas
afiliados a la UGT mayoritariamente y Partido Comunista en menor medida. Serán ellos
los que llevarán las riendas del gobierno durante los siete meses de guerra en Málaga
hasta la entrada de las tropas nacionales, siete meses más tarde. Los políticos
republicanos más moderados serán en su mayoría desplazados o, en menor cuantía,
participarán en la nueva coyuntura política.

Este fenómeno sólo se puede comprender si escrutamos los conflictos sociales a


lo largo del siglo XX y durante la República. El conflicto entre patronos y jornaleros,

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Francisco Miguel González López Artículo 2

entre empresarios y proletarios industriales. Esta vez los grupos menos favorecidos
(mejor politizados y con un cambio de mentalidad hacia la mayor concienciación de
clase), que ahora se sienten salvadores de la legalidad por haber aplastado la
insurrección, ven las puertas abiertas para llevar a cabo todas las reivindicaciones por
las que han ido luchando en épocas pasadas.

Las características revolucionarias de esta fase se pueden resumir a partir de


varias pautas que se van a repetir en todos los pueblos de la Axarquía:

- Parálisis de la funcionalidad de los ayuntamientos y preponderancia de


los Comités.
- Quema de archivos relacionados con la propiedad y la Iglesia.
- Asalto a templos religiosos y quema de imágenes, iconografías y
enseres eclesiásticos.
- Apertura de la Revolución económica basada en la colectivización de
fábricas y tierras, incautación de bienes de producción a los mas ricos y
formación de los Economatos de signo anarco-sindicalistas.
- Represión con matices políticos, religiosos, sociales y económicos; el
llamado “terror rojo” o, para otros, el ejercicio de la <<justicia
revolucionaria>> al “enemigo”, generalmente sobre capas sociales alta
(industriales, comerciales, propietarios, etc.) y sobre curas como
aliados naturales del caciquismo y del conservadurismo más extremo.

En el medio rural, cada pueblo constituía un micromundo. Los Comités


organizarán la vida económica mediante los Economatos, cuyo centro será la Iglesia, el
cual recibirá la afluencia de los medios de subsistencia: las cosechas y el ganado
requisado. El edificio actúa a modo de almacén y Centro de distribución-mercado. Cada
Economato estaba en contacto con los otros de la Comarca a través del Comité de
Enlace, que al mismo tiempo engarzaba con la capital. La propiedad privada se abolió y
todo el mundo tenía derecho a cultivar las tierras que ahora pertenecían <<a todos>>. El
dinero casi dejó de existir. En cambio, se crearon vales que se canjeaban por raciones de
comida u otros productos En cuanto al orden público, los milicianos ejercerán de
policías, se encargaban del requisamiento, de la “justicia histórica”, por el cual llegaron
a asesinar a multitud de derechistas. Por último, el dogma católico desaparecerá y en su
lugar la enseñanza estaría vinculada al adoctrinamiento de la nueva realidad: la
Revolución Social y la victoria del proletariado.