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Autor: Alan Ariel Astorga Historia del pensamiento económico

LU: 129654 UADE - 2º 2010

John Maynard Keynes contra “La escuela austríaca”


Por Alan A. Astorga1

Notas preliminares:

Dada la complejidad del tema y en función de evitar los sesgos de traducción, en


la medida de lo posible, se han conservado las citas a los autores mencionados en su
idioma original. A sí mismo, se ha tratado de brindar la mayor cantidad de datos respecto de
las fuentes, esperando mantener vivo el instinto de investigación y curiosidad que debe
poseer todo lector perspicaz al enfrentarse con los autores que se expondrán a
continuación.
El presente trabajo ha sido editado en función de adaptarse a los requerimientos
de la cátedra “Historia del pensamiento económico” (UADE – 2010) por lo que algunos
temas no han sido tratados con la profundidad que hubiese deseado. Sin embargo, dado
que mi intención es desarrollar consistentemente los conceptos expuestos, me he permitido
extenderme más allá de la consigna de la cátedra asumiendo completamente los riesgos y
las consecuencias que esto podría acarrear.
Por último, dado el tópico a tratar, es justo mencionar que no soy un autor neutral
en esta partida, sino que me considero parte de la tradición austríaca y como tal, esta
exposición contiene mucho análisis personal del caso. Si bien se ha citado bastante
bibliografía de los fundadores de la tradición, debe conocer el lector, que me he permitido
generar mis propios aportes en diversos pasajes y contrapuntos.

Determinación del objeto y los alcances de la investigación:

En principio, es sumamente difícil aglutinar las ideas de los autores que aportaron
a forjar la tradición austríaca en único cuerpo teórico. Desde los albores de la “revolución
marginalista” con Carl Menger (1880 – 1921) hasta nuestro presente, las “ideas austríacas”
han mutado en diferentes tamaños y formas.2 De hecho, será la tercera generación
“austríaca”, con el debate Ludwing Von Mises (1881 – 1973) / Frederich August Von Hayek

1
Alan A. Astorga es estudiante de tercer año de la Lic. Economía en la UADE.
2
Incluso desde que Hayek (Premio Nobel 1974) fundó la “Mont Pelerin Society”, la “tradición
austríaca” influenció a las más diversas escuelas del pensamiento económico : la monetarista de Fridman
(Premio Nobel 1976), la de regulación de Stigler (Premio Nobel 1982), la de elección pública de Buchanan
(Premio Nobel 1986) y Becker (Premio Nobel 1992), la de riesgo de Allais (Premio Nobel 1988), la
institucionalista de Coase (Premio Nobel 1991) y la experimental de Vernon Smith (Premio Nobel 2002), entre
otras. [N. de A.]

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(1899 - 1992) contra Harvard sobre “La posibilidad del cálculo económico en el socialismo”,
la que defina un conjunto teórico alternativo al clásico.3
Sin embargo, dada la masividad de alumnos que produjo Mises en sus
seminarios privados, la “tradición austríaca” devino en posiciones más que heterogéneas.
Algunas más extremas como la de Murray N. Rothbard (1926 – 1995), promotor del
“Liberalismo libertario”, otras más conciliadoras con el “mainstream” como la Fritz Machlup
(1902 – 1983) y otras marginales como la de Ludwing Lachmann (1906 – 1990) y Don
Lavoie (1950 – 2001).
Por otra parte, sostener el pensamiento de John Maynard Keynes (1883 – 1946)
como un conjunto de conceptos libres de mutaciones en el tiempo, es algo imposible. El
lector perspicaz encontrará en “The General Theory of Employment, Interest and Money”
(1936) a un académico que se rebela contra su propia formación y comienza la empresa de
destruir el paradigma en el que fue formado. Por lo tanto, es lógico que pueda encontrarse
en un mismo hombre, frases como: “Lenin was certainly right. There is no subtler, no surer
means of overturning the existing basis of society than to debauch the currency. The
process engages all the hidden forces of economic law on the side of destruction, and does
it in a manner which not one man in a million is able to diagnose .”4 Y años más tarde,
sostener la posición opuesta denunciando, que la aceptación de la disciplina del patrón oro 5
seguida por los conservadores conducía a una situación no sólo inaceptable desde el punto
de vista de la justicia social (ajustando los mercados por cantidades, dado los “sticky prices”
y derivando en desempleo) sino también de la eficiencia del sistema, ya que la política
monetaria restrictiva desincentiva la inversión privada al afectar los “animal spirits” de los
empresarios.
Sin embargo, para analizar un personaje tan complejo, debe comenzarse por su
personalidad. Sea desde el trabajo biográfico de Roy Harrod (1900 – 1978) hasta el
monumental trabajo de Robert Skydelsky (1939), puede captarse que la esencia de su obra
está alimentada por sus experiencias, tanto en la administración pública como por su
rigurosa formación. (Formal en Cambridge, informal en la “Sociedad de los apóstoles” o el
“Círculo de Bloomsbury”) Sus análisis, interpretaciones, críticas y propuestas no pueden
analizarse por separado de la esencia misma del hombre que las creo.
Adicionalmente, un tema de vital importancia es no confundir su cambio de enfoque
teórico6, con la divergencia interpretativa que muchos de sus seguidores, los llamados
keynesianos, han tenido del propio Keynes. Es importante entender que la “síntesis
3
Menger, Böhm-Bawerk y Von Mises, se consideraban, hasta ese momento, como autores clásicos.
4
J. M. Keynes, “The economic consequences of the peace” (1919) / “Europe after the Treaty” VI
5
El patrón oro, desde las “Guerras Napoleónicas” hasta la “Primera Guerra Mundial”, había
eliminado prácticamente la inflación en Inglaterra, proporcionando una gran estabilidad a la situación
financiera y un tipo de cambio fijo que era una bendición para el comercio internacional en función de sostener
un clima de previsibilidad y prosperidad generalizada. [N de A.]

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neoclásica”,7 si bien está en línea con el pensamiento keynesiano básico 8, es cuanto menos,
simplista respecto de representar cabalmente el espíritu de “The General Theory”.9 Aunque
cabe destacar que John Hicks (1904 – 1989) lo tuvo presente e incluso hizo publicaciones
aclaratorias posteriores,10 no parecen haber sido lo suficientemente profundas como para
detener lo que había puesto en marcha.
Un punto determinante en su curva de demanda de dinero, 11 es que la expresión es
determinada por los factores “Transaccional” (k) y “Especulativo” (h) del consumidor,
dejando fuera aquel que Keynes pondera por sobre estos, al factor “Precaución” (e).
Esto no es un dato menor, dado que implica que la suba de la tasa de interés (i) no
es función de la especulación en el mercado de activos o del aumento transaccional por
crecimiento del producto únicamente. Sino que, dada la incertidumbre respecto del futuro, la
conciencia del “agente consumidor” sobre tal situación lo perturba y paraliza su acción de
consumo de bienes presentes o bienes futuros12. Por lo tanto, surje el atesoramiento. 13 y el
“agente empresario” debe pagar un mayor costo de oportunidad por hacerse con la liquidez
en el presente.
Friedrich August von Hayek (1899 – 1992), amigo personal, opositor intelectual,
relata al respecto: “Pocas semanas antes de su muerte, me dijo sencillamente algo más o
menos parecido14 (…) Yo le había preguntado si no se sentía alarmado ante el uso que
algunos de sus discípulos estaban dando a sus teorías.15 Su respuesta fue que esas teorías
habían sido muy necesarias en la década del ´30, pero que si se hubieran hecho
6
James Tobin en su conferencia en la AAEP (1986) “La Teoría General de Keynes, cincuenta años
después”: “Los modelos neoclásicos de equilibrio general de Walras y de otros escritores continentales habían
tenido muy poco impacto hacia 1936 sobre la tradición inglesa que culminaba en Marshall, en la cual Keynes
fue educado. De modo que Keynes no vió que lo que hacía era un modo abreviado de equilibrio general,
abreviado porque trataba con variables agregadas en bienes y en agentes económicos, mientras que Walras
escribía ecuaciones para muchos agentes, muchos bienes y muchos precios.” Con lo cual, el cambio de enfoque
es relativo a los equilibrios parciales, no necesariamente respecto de equilibrios generales [N. de A.]
7
J. R. Hicks, “Mr. Keynes and the classics – A suggested interpretation” (1937), Econometrica, v. 5
8
J. M. Keynes, “The General Theory of Employment, Interest and Money” (1936) / Concluding Notes
on the Social Philosophy towards which the General Theory might Lead / III / “I see no reason to suppose that
the existing system seriously misemploys the factors of production which are in use (…) It is in determining the
volume, not the direction, of actual employment that the existing system has broken down. (…) Thus I agree with
Gesell that the result of filling in the gaps in the classical theory is not to dispose of the ‘Manchester System’,
but to indicate the nature of the environment which the free play of economic forces requires if it is to realise the
full potentialities of production.”
9
A. Leijonhufvud, “On Keynesian Economics and the Economics of Keynes: A study in monetary
theory” (1968)
10
J. R. Hicks, “IS-LM: An explanation” (1980-1981), Journal of Post Keynesian Economics, v. 3
11
La cual puede presentarse como: M/P (L) = L (Y; i) = kY+ hi
12
Consumiendo activos financieros (Ahorrando) [N. de A.]
13
Suponiendo que el agente considera que al dinero como reserva de valor intertemporal. [N. de A.]
14
Se refiere a la supuesta frase de J. M. Keynes “I am not a keynesian”. [N. de A.]
David Collander,“Was Keynes a Keynesian or a Lernerian?” (1984), Journal of Economic Literature
15
Se refiere a las propuestas e ideas que mantenían algunos de los seguidores de Keynes, que pedían
todavía mayor expansión de la política monetaria, para evitar la grave depresión que supuestamente se avecinaría
después de la II GM al igual que sucedió luego de la I GM, una vez retirado todo el gasto militar que sostenía la
demanda agregada. [N. de A.]

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perjudiciales, podía yo estar seguro de que él inmediatamente produciría un cambio en la


opinión pública”16
Por otra parte, contradictoriamente con muchas creencias de algunos keynesianos 17,
podemos encontrar un Keynes de corte ortodoxo hacia el final de sus días. Según Henry
Clay, asesor del Banco de Inglaterra, Keynes le confesó su interés en modificar “The
General Theory” luego de la conferencia de Bretton Woods. Dada la evidencia tal que las
políticas fiscales expansionistas hicieron poco por mitigar la “Gran Depresión”:18 “Me
encuentro cada vez más inclinado a una solución a nuestros problemas sobre la base de la
mano invisible que traté de expulsar del pensamiento económico hace 20 años.”
Sin embargo, encontramos en correspondencia personal de Keynes a Hayek, sobre
el libro “The road of serfdom” (1944) de Hayek: “Moral y filosóficamente estoy de acuerdo
virtualmente con todo; más aún coincido de todo corazón”. Pero como aclara el Dr. Crespo
en su artículo “Sobre Hayek, Sobre Keynes” (2009): “Sin embargo, le agrega que no
coincide con su rechazo absoluto del planeamiento 19, que es una vía intermedia aceptable
siempre que se base en una moral compartida por líderes y seguidores.”
Por lo tanto, la siguiente exposición ambiciona, demostrar sintéticamente las
falencias conceptuales del modelo keynesiano expuesto en “The General Theory” y las
motivaciones que llevaron a que este así sea. 20 Apoyándome en los “hombros del gigante”
que forjó la “tradición austríaca”, espero que este trabajo ayude a comprender al lector lo
que para F.A. Hayek: “It’s still a puzzle to me”21.

Desarrollo de la investigación sobre el objeto escogido:

Dado que nuestra empresa tiene como fin máximo el análisis de una teoría,
requerimos entonces asumir una postura epistemológica al respecto antes de comenzar.
Toda teoría contiene un cierto número de axiomas principales que son en última instancia no
demostrables. No obstante, son falsables 22. Es decir, pueden compararse con otros axiomas
de otros modelos para determinar cuál es más realista. (O cuál se incumple menos)23
Teniendo esto presente, analizar las características de los mencionados “agentes
keynesianos”, concretamente su régimen de expectativas, se simplifica notablemente. La

16
Ricardo Crespo, “Sobre Hayek, Sobre Keynes” (2009), Revista de Antiguos Alumnos IAE Año XVII
17
Terence Hutchinson, “Keynes vs Keynesians”(1977), Institute of Economic Affairs
18
Cuando una amplia franja de producción mundial quedó totalmente destruida, lo cual condujo a una
caída en la oferta agregada y culmino con el comienzo de la “Segunda Guerra Mundial”. [N. de A.]
19
Bertram Schefold, “The General Theory for a totalitarian state? a note on Keynes's preface to the
German edition of 1936” (1980)
20
Para un análisis detallado H. Hazlitt, “The failure of the new economics” (1959)
21
Sobre el éxito y la influencia posterior de “The General Theory” [N. de A.]
22
No pueden probarse de forma absoluta pero sí pueden refutarse si se los contradice. [N. de A.]
23
Irme Lakatos “La metodología de los programas de investigación científica” (1978)

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concepción de los “agentes keynesianos” presupone una “Teoría del Conocimiento”


expuesta en “A Treataise on probability” (1921) principalmente. En esta obra, Keynes
comienza su análisis epistemológico intentando definir como el ser humano elabora sus
argumentos y como se empeña en conocer la realidad. Al igual que, Bertnard Russel (1872
– 1970) y George Moore (1873 – 1958), Keynes adhiere a la corriente en boga en filosofía
de las matemáticas de su época, el intuicionismo. El lector asiduo de tópicos
epistemológicos notará el conflicto subyacente entre el punto de partida de Keynes y el de la
concepción austríaca, que si bien filosóficamente es heterogénea, podríamos encontrar una
línea muy presente del falsacionismo en sus diferentes formas.24
Keynes supone una capacidad innata del ser humano para poder obtener de la
realidad un conocimiento que es cierto en sí mismo. De forma no mediada y a partir de un
proceso mental dado, puede pasarse del conocimiento directo de las cosas a un
conocimiento de las proposiciones acerca de esas mismas cosas y a su vez comprenderse
su significado.
Más allá del interesante contenido filosófico de lo antes mencionado, el aporte
fundamental de Keynes, que luego retomará en “The General Theory” como características
de sus agentes, es la suposición tal que para crear conocimiento, el ser humano forma una
serie de argumentos de raíz probabilística subjetiva. Pero, dado que todo este conocimiento
se consigue de forma inductiva y la capacidad del ser humano respecto de adquirir
conocimiento empírico y ordenarlo creativamente con impacto en el futuro (“intelectual
inside”) es finita25, la capacidad de confiar en los propios “juicios probabilísticos” es bastante
pobre. Por lo tanto, se abre paso la incertidumbre, es decir a la aparición de “juicios de
confianza”26 restrictivos de los “juicios probabilísticos”.
A pesar de esto, no es que el concepto de incertidumbre en sí mismo sea innovador,
desde David Hume (o incluso antes) ya era mencionado en la literatura. Aunque debe
reconocerse que la forma en la que se da en el comportamiento del “agente keynesiano”27 a
partir del capítulo “The state of Long-Term expectations” de “The General Theory”,
suponiendo que los individuos forman expectativas futuras en el presente tal como sus
agentes supuestos en “A Treataise on probability”, es realmente interesante. Allí donde los
efectos de sus decisiones presentes se ubiquen adentrados profundamente en el futuro, por
24
Mario Francisco Villa, “El cuasi-empirismo de Irme Lakatos o como intentar construir una
concepción empírica de la matemática” (1993)
25
El ser conoce una parte de la realidad, en una dirección específica en un momento dado. [N. de A.]
26
Respecto del conocimiento que el individuo cree tener sobre un tema dado. [N. de A.]
27
El “agente keynesiano” no es concebido desde el individualismo metodológico sino que retoma la
visión de los clásicos al suponer agentes agregados. En su teoría subyacen dos tipos, los “consumidores” y los
“empresarios”. Puede detectarse Ad Hoc la presencia de un tercer agente agregado, el “estado”, el cual tiene la
tarea de arbitrar sobre las fallas de mercado, aparentemente de forma exógena. Aunque Murray Rothbard aportó
claridad en “Man, Economy and State” (1969 - 1970) sobre los verdaderos intereses de este agente. Habrá que
esperar hasta el desarrollo de la “Escuela de la Elección Pública” para determinar un “agente estado” con
motivaciones más realistas.

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más perfecto que sea su “juicio probabilístico” siempre estará restringido fuertemente por los
“juicios de confianza”.
Antes de comenzar el análisis del modelo puramente formalizado, es menester
detenernos en una aclaración importante sobre la personalidad “sofista” de Keynes. Las
obras de mayor difusión de Keynes, en particular “The General Theory” revelan una de las
mayores capacidades de su autor, el convencimiento por persuasión. 28 Esto se fundamenta
tal que partiendo de la “Teoría intuicionista” en la que Keynes basa su análisis, el
convencimiento de un tercero (Por ejemplo, el lector) nunca puede ser de carácter racional,
es decir por el método argumentativo, sino que únicamente dos sujetos tendrán el mismo
punto de vista si y solo si sus perspectivas analíticas de la realidad son idénticas. Si el lector
hace un repaso sobre la obra de Keynes, notará la presencia de esta personalidad literaria
en mayor o menor grado en todas sus obras, incluso desde “The economic consequences of
the peace” (1919) y claramente presente en el debate sobre la vuelta al patrón oro.
El lector perspicaz de “The General Theory” habrá notado que tanto “Book I” como
“Book II” son un ataque despiadado a las teorías que hasta ese momento se conocían como
“de buena calidad” y habían cumplido el objetivo de falsear a sus predecesoras. 29 Sin dar
explicaciones demasiado profundas, en esos 7 capítulos le basta para sugestionar al lector a
pensar que la “Say’s Law” y sus recurrentes aplicaciones en distintas teorías son viles
falacias.
Lord Keynes enuncia al respecto: “From the time of Say and Ricardo the classical
economists have taught that supply creates its own demand, meaning by this in some
significant, but not clearly defined, sense that the whole of the costs of production must
necessarily be spent in the aggregate, directly or indirectly, on purchasing the product .”30 Sin
embargo, resulta curioso que sostenga su posición citando “Principles of Political Economy”
de J. S. Mill y “Pure Theory of Domestic Values” de A. Marshall pero no haga referencia
explicita a los libros de David Ricardo o Jean Baptiste Say a los que critica.
Si bien podría esforzarme por describir las principales ideas de la batalla teórica
“Ricardo – Say – Malthus - Keynes” así como su corolario (El debate entre la “Teoría de la
producción equilibrada” contra la “Teoría del poder adquisitivo”). Dados los requerimientos
de este trabajo no puedo extenderme en este punto. Sin embargo, la relevancia de este

28
Recordemos que es también autor de “Enssays in persuassion” (1963). Por otra parte, existe el
“mito” sobre el aparente desorden editorial, tanto en la secuencia lógica de los capítulos como de los párrafos en
sí mismos, de “The General Theory” para lograr persuadir a los lectores. Esto es sostenido tanto por
antikeynesianos como Henry Hazlitt en “The failure of the “new economics” (1959) como por keynesianos
como James Tobin que reconocen “Aunque existen pasajes brillantes en su libro, con frecuencia la exposición
es opaca y algunas veces el autor parece incurrir en contradicciones.”
29
L. Von Mises, “Planning for freedom” (1952) / “Lord Keynes and the Say’s Law”
30
J. M. Keynes, “The General Theory of Employment, Interest and Money” (1936) / The Postulates of
the Classical Economics / IV

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debate para la correcta comprensión de este análisis implica que el lector se familiarice con
el mismo antes de proseguir la lectura de este trabajo.31
Por otra parte, supongo que el lector habrá notado que Keynes elabora su modelo
sobre una economía cerrada. Esto no es casual, de hecho es bastante lógico dada su
“Teoría del poder adquisitivo”. Sobre el final de “The General Theory”, puntualmente en
“Notes on Merchantilism, the Usury Laws, Stamped Money and Theories of Under-
consumption” queda de manifiesto su convencimiento personal para llevar a cabo su
empresa.
Si bien comienza argumentando su pensamiento relatando los aportes Eli Heckscher
al comercio internacional. Rápidamente, Keynes demuestra que “The General Theory” no es
el “nuevo testamento” de la economía. De hecho suponer que viene a rebatir a los ciegos
creyentes del “antiguo testamento” escrito por Smith, Ricardo y Say es la tragedia de la
economía del siglo XX. ¡Que el mundo académico se haya dejado engañar de tal manera no
tiene comparación alguna! ¡Keynes persuade en función de reivindicar el pensamiento
mercantilista!
Teniendo esto presente (Aunque debemos tener en cuenta que sus objetivos han
mutado en el tiempo) no suena extraño entender porque el “International Monetary Found”
fue creado, entre otras cosas, inicialmente para compensar las balanzas de pagos y forzar a
que idealmente se mantengan en equilibrio.32
Habiendo realizado las aclaraciones pertinentes, podemos dar comienzo al análisis
del modelo propuesto. Como se mencionó al inicio del trabajo, se suponen dos tipos de
agentes agregados, consumidores y empresarios, dotados de una “Teoría de la decisión”
que necesariamente integra la incertidumbre en su comportamiento, pero aún así les
permite actuar. Para ello, esta teoría se sostiene necesariamente sobre dos estrategias
destinadas a que el agente minimice su sensación de incertidumbre y no quede paralizada
su acción33:

31
J. Castillo, “La refutación de Keynes” Libertas 35 (2001) / H. Hazlitt, “The critics of keynesian
economics” (1960) / F. Hayek, “The paradox of Savings” (1931)
32
United Nations, “Articles of Agreement of the International Monetary Fund” (1944) / Article I /
Purpose. Cabe aclarar que la real propuesta de Keynes, la cual fue rechazada, había sido la creación de la
“International Clearing Union”. Bajo una moneda mundial llamada “Bancor”, sustentada por una cesta de
monedas “fuertes”, (Se desconoce si el sistema de Keynes se sustentaba o no en la “Ley de Gresham”) se
lograría la transferencia de excedentes de los países superavitarios a los países deficitarios. Por lo tanto,
idealmente (en el análisis estático) CC = 0 (Entiéndase a la cuenta corriente incluyente de balanza comercial,
balanza de servicios, balanza de rentas y balanza de transferencias. Por lo tanto, en tal situación, (Y) corresponde
al PNB y no el PIB) [N. de A.]
33
Es recomendable que el lector se familiarice con el debate sobre la incertidumbre y la probabilidad de
“Knight-Keynes-Mises” para captar la verdadera relevancia de la incertidumbre en la teoría. [N. de A.]

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• El comportamiento convencional: Referido a la decisión individual mediante la


comparación del comportamiento de la masa social, el status quo. Esta actitud es
adoptada por la gran proporción de los humanos, es decir los consumidores.

• Los animal spirits: Es particular de la clase empresaria y se define como “la urgencia
espontánea a actuar más que a no hacerlo”.

El objetivo principal del modelo es demostrar la relación entre los ciclos económicos
del capitalismo y el nivel de empleo. 34 La tesis sostenida por Keynes afirma que el pleno
empleo depende de la demanda total, y la desocupación como tal es el resultado de una
falta de demanda total respecto de la oferta global. (Así como la inflación sería el resultado
de un exceso) Por lo tanto, si el empleo aumenta, aumenta la renta. Lo cual implica que
cuando la renta real de una comunidad aumenta, aumentará también el consumo, pero
menos que proporcionalmente. En suma, el empleo no puede aumentar a no ser que
aumente la inversión, que es lo que genera las condiciones estructurales para que el
producto crezca. Sin embargo, esto que acaba sonando sencillo tiene ciertas
complejidades.35
La demanda efectiva puede ser definida desde el “agente empresario” o desde el
“agente consumidor”. En el primer caso, se corresponde con la sumatoria del gasto en el
mercado de bienes de consumo y el gasto en el mercado de bienes capital. En el segundo,
se corresponde con la sumatoria del gasto en el mercado de bienes de consumo y del gasto
en el mercado de activos financieros:

Y=C+I
(Empresario)

Y = C +S
(Consumidor)

El consumo está determinado mediante una ley psicológica fundamental que se


define como “propensión marginal al consumo”, la cual depende de factores objetivos y

34
Para el caso, sería indistinto mencionarlo como nivel de desempleo haciendo la distinción entre
desempleo friccional (que a largo plazo se transforma en estructural) y el desempleo involuntario. [N. de A.]
35
Para facilitarle al lector el entendimiento del modelo, trabajaré con las fórmulas básicas del esquema
propuesto por la síntesis neoclásica. Adicionalmente agregaré algunos aportes propios tratando de desarrollar el
esquema keynesiano original lo más fielmente posible. [N. de A.]

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subjetivos. Sin embargo una vez definida, difícilmente cambie. Por lo tanto, el consumo de
los individuos parte del ingreso corriente que estos obtienen a priori:

C = C (Y)
C = cY

Despejando las funciones de ambos agentes en función de su variable característica


e igualándolas:

Y – C = Y – [cY + (1 - c)Y] = I = S = Y – [cY + (1 - c)Y] = Y – C

Haber determinado que la “propensión marginal a consumir” es relativamente


constante, implica que los ciclos económicos son necesariamente explicados por las
variaciones en la inversión [VAR (I)]36. Por lo tanto, la inversión dependerá de la “eficiencia
marginal del capital”37 y de la tasa de interés:

I = I (VAN; i)38

La tasa de interés será dependiente de las preferencias por la liquidez del “agente
consumidor” y de la oferta monetaria:

i = i (L; M)

Por último, aquello que no consume el “agente consumidor”, puede tener dos
destinos, atesorarse en forma líquida o ahorrarse en el mercado de activos financieros39:

S (M /P; B)= M /P (L (Y; i; e)) + B (Y; i)

Esto último es la clave de “The General Theory”, porque supone que la liquidez en
manos de los consumidores resta a la capacidad de inversión de los empresarios. Esto
implica que los empresarios no van a poder demandar empleo en función de lo que
supuestamente la economía necesitaría si se sostuviera la inversión. Es decir, naturalmente
el “agente empresario” sufre desfinanciación de sus proyectos de inversión.
36
O bien en su contrapartida [VAR (S)] aunque para simplificar tomaremos el enfoque de la inversión.
[N. de A.]
37
Se entiende por “eficiencia marginal del capital” el VAN respecto de la TIR de un bien de capital
dado. [N. de A.]
38
Donde i = TIR => VAN (0)
39
Es allí donde la inversión busca los flujos de financiación para los nuevos proyectos. [N. de A.]

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Como se mencionó al comienzo, a diferencia de la expresión hicksiana para (Md), los


factores determinantes de las preferencias de liquidez (L) se dividen en: aquellos
dependientes por motivos transaccionales del ingreso (Y), aquellos dependientes por
motivos especulativos de la tasa de interés (i) y aquellos dependientes por motivos
precautorios dadas las expectativas de los agentes (e).40 Como veremos, es este último
factor el que hace divergir la condición de identidad entre ahorro e inversión.41
Es decir que la identidad keynesiana de la síntesis neoclásica, es solo válida para el
caso extremo donde el factor precaución (e) = 0 y la tasa de interés (i) puede vaciar el
mercado de dinero. Sin embargo, en forma general, la identidad ahorro-inversión debe tomar
la siguiente expresión:

B (Y; i) = I (VAN; i) - M /P (L (Y; i; e))42

Keynes supone que su consumidor tiene (e) > 0 para todo tiempo y lugar. Es decir,
que lo único que puede esperarse de este agente es que, dadas las circunstancias
coyunturales que le toque vivir, su expectativa precautoria en función de la aversión a la
incertidumbre futura sea estrictamente positiva.43
Es decir que, si ceteris paribus (e) aumenta, la preferencia por la liquidez creciente,
deja al mercado de activos en peor situación, peligrando naturalmente la financiación de la
inversión:

B (Y; i) = I (VAN; i) - M /P (L (Y; i; e))

Por lo tanto, si revisamos la función del ingreso agregado intertemporal para el


“agente empresario”, ante una baja de la inversión por falta de financiación, se da el tramo
negativo del ciclo (crisis y recesión):

40
Cabe destacar que estas expectativas (e) determinadas por el factor precaución, tratan de reflejar la
aversión a la incertidumbre, que dada la definición de Frank Knight, “Risk, uncertainty and profit” (1921) entre
otros, diverge de la de riesgo. Por lo tanto no cabe suponer que estas expectativas sean recogidas por la tasa de
interés en función de tipos de cambios esperados, dado que sobre estos influye el factor especulativo y no el
precautorio en función de las características asumidas por Keynes sobre el agente consumidor. [N. de A]
41
En una economía cerrada. [N. de A.]
42
Donde para el caso particular de Hicks, en una economía cerrada, al vaciar el mercado de dinero por
aumento de la tasa de interés (i) cuando (e) = 0 es: I (VAN; i) = S (M /P; B) = B (Y; i)
43
Es discutible si los agentes se comportan verdaderamente siguiendo este patrón o no. Sin embargo, de
momento nos limitamos a informar el pensamiento de Keynes sobre este tema puntual. [N. de A.]

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Para t0:

Y=C+I

Para t1:

Y=C+I

Para t2:

Y=C+I

Dado que los neoclásicos consideraron la variable (e) = 0, suponen que dado un
shock negativo al mercado de activos44, que impide la financiación de la inversión para
sostener el pleno empleo, se contrae la base monetaria subiendo la tasa de interés (i). Sin
embargo, el efecto colateral es una variante del “crowding out” (en busca del nuevo
equilibrio) que se da entre privados (Activos / Formación Bruta de Capital) donde el
determinante neto del efecto es la “eficiencia marginal del capital”.45

B (Y; i) = I (VAN; i) - M /P (L (Y; i))

Crowding out

En términos keynesianos, lo que sucede es que el “agente empresario” desea


persuadir al “agente consumidor” de entregarle la liquidez que posee para poder financiar
sus proyectos de inversión. Así, el determinante de la tasa de interés pasa a ser la prima de
liquidez. Es decir, que cuanto más consciente sea el “agente consumidor” respecto de la
44
Desestimando el origen causal del mismo. [N. de A.]
45
El equilibrio propuesto por los neoclásicos se dará, si y solo si, la tasa de interés originario ponderado
(Que mide las preferencias subjetivas entre consumo presente y futuro de todos los agentes de la economía)
converge a la nueva tasa de mercado por orden espontáneo. Así podrá garantizar que la eficiencia marginal del
capital sea consistente y envié la información correcta sobre los proyectos de inversión deseables. En caso
contrario, la intervención del mercado monetario tiene mayores probabilidades de ser condenable (dada la
imposibilidad de hacer converger las tasas y ante la inminente imposibilidad de garantizar la correcta
información de la eficiencia marginal del capital), que de ser celebrada para mantener la inversión que sostiene
el producto de pleno empleo. [N. de A.]

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incertidumbre, su aversión a este estado crecerá. Por lo tanto, el costo de oportunidad del
capital se torna creciente dado que la tasa de interés que persuade al “agente consumidor”
para entregar su liquidez es directamente proporcional. Como ya se comentó, esto conduce
irreparablemente, dados los supuestos del modelo, a que el “agente empresario” sufra
naturalmente financiación escasa y se llegué a una condición natural de reposo con
desequilibrio en el mercado de trabajo. Para peor, ante cambios en (e) se está
constantemente a las puertas de un ciclo.46
Con lo anteriormente enunciado, esto tiene un único corolario, afirmar que el
“Laissez – Faire” es el responsable de esta situación y lo que es peor, endógenamente
nadie podrá solucionarlo.47 Dado que no existe forma tal que el “agente consumidor” logre
converger a un orden espontáneo que solucione la falla de mercado, Keynes propone un
agente exógeno al sistema llamado “Estado” para cubrir la falla de mercado.
Antes de proseguir, debemos aclarar el concepto de “Estado” en Keynes. Esto
depende íntimamente de entender quien era J. M. Keynes tanto públicamente, dada su
trayectoria como funcionario público, como así también, por su formación académica, dada
los círculos aristocráticos que frecuentaba desde pequeño, y demás situaciones que ya
hemos mencionado. En resumen, podemos afirmar que J. M. Keynes fue sino, la versión
más real de la clase gobernante ideal a la que aspiraba Platón para Callipolis. El paralelismo
entre Keynes y los “Reyes filósofos” propuestos por Platón es de una notable coincidencia.48
Según el Dr. Crespo: “[…] cuando Keynes fomenta que en contextos de crisis y
debilitamiento del estado de confianza, se necesitan hombres probos, de espíritu público,
que saben calcular la eficiencia marginal social del capital, impulsar la inversión y
administrar correctamente corporaciones semipúblicas. Sin duda, se consideraría a sí
mismo como uno de ellos.”49
Retomando sobre la propuesta de Keynes, se vislumbran dos grandes posibilidades.
La primera es la asimilada como “Socialismo científico”. La cual no es más que aplicar el
poder de policía estatal sobre la demanda de activos líquidos en poder de los consumidores.
En otras palabras, “Socializar la inversión”50. Es interesante que su solución a priori sea muy
46
Notese que para Keynes, el ciclo comienza en la etapa de depresión. Mientras que para los austríacos
el ciclo mismo comienza en al etapa de “auge artificial”. No puedo extenderme al respecto pero se recomienda
al lector que profundice con L. Von Mises “The theory of money and credit” (1912), F. A. Hayek “Prices and
production” (1931-1935) y J. Huerta de Soto “Socialismo, cálculo económico y función empresarial” (1992) [N.
de A.]
47
Sobre órdenes espontáneos: F.A Hayek “The Sensory Order” (1952), “Law, legislation and liberty”
(1973-1979) y “The fatal conceit: the errors of Socialism” (1988)
48
Platón, “La República” (395 a.C. – 370 a. C)
49
Ricardo Crespo, “Sobre Hayek Sobre Keynes” (2009) Revista de Antiguos Alumnos Mayo: 66-67
50
J. M. Keynes, “The General Theory of employment, Interest and Money” (1936) / Concluding Notes
on the Social Philosophy towards which the General Theory might Lead / III: “I conceive, therefore, that a
somewhat comprehensive socialisation of investment will prove the only means of securing an approximation to
full employment; though this need not exclude all manner of compromises and of devices by which public
authority will co-operate with private initiative”

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similar a lo que hoy consideramos “economías socialistas de mercado”, donde existe la


concepción de propiedad privada pero dentro de ciertas esferas, por ejemplo la inversión,
este presente el intervencionismo estatal.
Sin embargo, como en su coyuntura esto no tenía lugar posible, avanza por otra
vertiente mucho más sutil, que ya había pensado con anterioridad. Si se interviene el
mercado de dinero, y muy a pesar de las catastróficas posibilidades descriptas en 1919,
ahora estima que puede tomar el control de la situación, porque al fin y al cabo, es él quien
puede calcular la eficiencia marginal del capital y planificar la economía para salvar a la
sociedad toda de las imperfecciones de los seres inferiores.51
Por lo tanto, el único medio que encuentra posible para hacerse con la liquidez
atesorada por los “agentes consumidores” es controlar la oferta monetaria para que en
términos reales descienda y así, con el control monopólico del dinero, obtener un saldo
nominal para impulsar la demanda efectiva facilitando la financiación necesaria para la
inversión de pleno empleo.52 (Pero corriendo el riesgo de tratar con la “Ley de Gresham”53)
Resumiendo, dado que la “Say’s Law” solo es válida en economías de trueque y no se
cumple en economías monetizadas liberales por la “Teoría del subconsumo”, debe el estado
intervenir el mercado monetario y corregir la falla.
Dada una expansión monetaria, implica una caída de la tasa de interés (i) y en
términos estáticos, debería tener efectos neutrales en el mercado de activos al impactar en
el producto (Y). El auge se extiende al resto de las variables determinadas por el gasto pero
para mantener el efecto neutral en el mercado de activos, la tasa de interés (i) resultante de
la expansión monetaria no debe quedar debajo de la “óptima”. (Si es que tal cosa es
determinable a priori) Porque de lo contrario, la “Liquidity tramp” (Que no es más que el
efecto lógico que deviene de haber impuesto la necesidad a los consumidores de consumo
presente extremo en función del futuro) se desatará, frenando el crecimiento del producto

51
Para entender las reacciones tanto de Ludwing Von Mises como de F.A. Hayek respecto a las
soluciones de J.M. Keynes debe recordarse el debate Mises-Hayek contra Harvard respecto de “La
imposibilidad del cálculo económico en el socialismo” y particularmente la postura de Harvard respecto del
planificador central como realidad del subastador walrasiano. Detalles en L.Von Mises “Human Action” (1949)
y F.A. Hayek “The road of serfdom” (1944)
52
J. M. Keynes, “The General Theory of employment, Interest and Money” (1936) / Notes on the trade
cycle / III: “Thus the remedy for the boom is not a higher rate of interest but a lower rate of interest! For that
may enable the so-called boom to last. The right remedy for the trade cycle is not to be found in abolishing
booms and thus keeping us permanently in a semi-slump; but in abolishing slumps and thus keeping us
permanently in a quasi-boom. The boom which is destined to end in a slump is caused, therefore, by the
combination of a rate of interest, which in a correct state of expectation would be too high for full employment,
with a misguided state of expectation which, so long as it lasts, prevents this rate of interest from being in fact
deterrent. A boom is a situation in which over-optimism triumphs over a rate of interest which, in a cooler light,
would be seen to be excessive.”
53
Sobre los efectos de llevar a cabo dicha acción. Desde la perspectiva austriaca: Rothbard “What Has
Government Done to Our Money?” (1962) y Huerta de Soto “Dinero, crédito bancario y ciclos económicos”
(2009) Desde la perspectiva neoclásica: Juan Carlos de Pablo “Centro y periferia: Dentro de una política
económica” (2010)

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(Y) por freno de las posibilidades de financiación. En función de la expresión matemática


propuesta, el término [- M /P (L (Y; i; e))] crece más deprisa que la inversión y se golpea de
muerte el mercado de bonos.54

Para t0:

B (Y; i) = I (VAN; i) - M /P (L (Y; i; e))

Para t1:

B (Y; i) = I (VAN; i) - M /P (L (Y; i; e))

Conociendo este problema, es decir que la tasa nominal de interés no puede


descender indefinidamente para estimular la inversión, Keynes reformula su solución y la
complementa. Para no perder la política monetaria como herramienta de política económica
por una “liquidity tramp”, la solución es compensar los efectos de la baja de interés (i) con
inversión pública (G)55 en aquellos sectores donde la privada (I) no logré absorber el
excedente monetario y transformarlo en bienes de capital:

Y=C+I+G
(Empresario)

Y = C +S + T
(Consumidor)

54
Esta conclusión es algo extraña, dado que plantea el problema en términos de financiación de la
inversión respecto del pleno empleo pero tiene consecuencias muchísimo peores. Una expansión monetaria de
las dimensiones que generarían una “liquidity tramp” deviene en un proceso inflacionario. Posiblemente
potenciado por escasez, cuyo efecto es visible en precios, dada la voracidad de los consumidores para escapar a
valores reales. En conclusión puede bajarse la tasa de interés nominal a cero, pero para entonces, salvo que
supongamos consumidores sin expectativas futuras de precios, la tasa de interés real es negativa algunos
periodos antes. Esto sumado a la necesidad transaccional de los agentes que depende del producto para hacer
efectivo su escape a valores reales potencia [- M /P (L (Y; i; e))]. Sin embargo, dado el escape a valores reales,
implica que el dinero ya no es reserva de valor. ¡Con lo cual (e) < 0 y se habría caído en una hiperinflación! [N.
de A.] Detalles en L. Von Mises “The Theory of money and credit” (1912)
55
Cuya contrapartida desde la visión del “agente consumidor” son las transferencias netas de impuestos
(T) [N. de A.]

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De lo anterior puede despejarse sencillamente el “modelo de 2 brechas”56:

(S – I) = (G – T)

Es decir que el ahorro privado se complementa con desahorro público. En tal


situación, las brechas del pleno empleo han sido saneadas, complementando la política
monetaria con la política fiscal sin la necesidad de caer en una “Liquidity tramp”.
Si bien hemos cerrado con esto el esquema general del modelo keynesiano. Incluso
ya hemos debatido gran parte de sus supuestos, desde la concepción misma de sus
agentes hasta la influencia de su cambio de pensamiento. Sin embargo, hemos pasado por
alto el tratamiento especial sobre dos conceptos que van unidos en “The Marginal
Propensity to Consume and the Multiplier” de “The General Theory”.
Habitualmente puede verse al multiplicador keynesiano como una versión refinada de
la velocidad de circulación del dinero y la consecuente creación de valor a medida que se
van suscitando los intercambios de mercaderías. Sin embargo, dentro del contexto de “The
General Theory”, la demostración matemática del multiplicador no es lo central (de hecho es
más bien trivial), sino que lo relevante es su corolario. Es decir, si se lanza al mercado una
cantidad de dinero dada y esta a su vez produce infinitas transacciones, se genera al final
del proceso un ahorro idénticamente igual a la cantidad inicial de dinero inyectado. De esta
manera, utiliza la formalización matemática para fundamentar el cambio en la relación
causal entre ahorro (S) e Inversión (I). En resumen, no es el ahorro el que precede a la
inversión necesariamente, sino que la inversión puede preceder al ahorro.57 Sobre este pilar
está basada la solución de Keynes, y como era de esperar dado lo que mencionamos
anteriormente, es un sofisma bastante antiguo que data de la época mercantilista y está
basado en el debate teórico sobre los partidarios de la “Teoría del equilibrio de la
producción” contra los partidarios de la “Teoría del poder adquisitivo”.58 Como mencioné
previamente, me gustaría desarrollar más este punto pero no cuento con ese privilegio, sin
56
Nótese que implica que el ahorro privado puede compensarse con ahorro público. Sin embargo, los
impuestos sobre los que ahorra el estado son una porción del ingreso que usarían los privados para consumo,
inversión o ahorro. Con lo cual, el modelo carece de lógica eficiente al aparecer el efecto “crowding out”. Para
peor, se basa en que por medio de la inversión pública, el estado puede decidir mejor que el orden espontaneo
que inversiones son productivas y socialmente necesarias. Un modelo de dos brechas más eficiente puede ser el
que se obtiene de una economía abierta: (S – I) = CC
57
Adicionalmente es un argumento interesante para sustentar una economía cerrada. J. M. Keynes,
“The General Theory of Employment, Interest and Money” (1936) / “The Marginal Propensity to Consume and
the Multiplier”/ III : “In an open system with foreign-trade relations, some part of the multiplier of the
increased investment will accrue to the benefit of employment in foreign countries, since a proportion of the
increased consumption will diminish our own country’s favourable foreign balance; so that, if we consider only
the effect on domestic employment as distinct from world employment, we must diminish the full figure of the
multiplier. On the other hand our own country may recover a portion of this leakage through favourable
repercussions due to the action of the multiplier in the foreign country in increasing its economic activity.”
58
Supongo que el lector perspicaz ha tomado en cuenta mi recomendación inicial por lo que no me
detendré en analizar esta cuestión por restricciones espaciales. [N. de A.]

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embargo, cabe recomendar al lector los aportes de Henry Hazlitt (1894 – 1993), en su obra
“The failure of the new economics” (1959) y de Murray N. Rothbard en “Man, Economy and
State (1962) al desmentir el sofisma matemático del multiplicador con claros ejemplos.
Por último, no fueron pocos los que vieron en las recomendaciones keynesianas
sobre el control de la oferta monetaria para fomentar la inversión, un método de corte
inflacionista. Sin embargo en el capítulo “Theory of prices” de “The General Theory” plantea
una serie de restricciones a su modelo, que mediante teoría cuantitativa del dinero, le
permite concluir que la oferta agregada es “cuasi-perfectamente elástica” por lo que
mientras no exista el pleno empleo, el aumento de masa monetaria no tendrá la correlación
negativa del efecto inflacionario dado que el crecimiento de la demanda efectiva no
producirá grandes variaciones en los precios, explicado por el efecto sustitución entre
empleo e inflación. De todas maneras, aunque sus restricciones pueden ser tomadas como
excesivas e irreales cuya única función es forzar la conclusión que él desea obtener
respecto del empleo y la inflación. El lector perspicaz debería recordar que en “A tract on
monetary reform” (1923), ante los problemas económicos del período entre guerras, cuando
las autoridades británicas evaluaban volver al patrón oro, Keynes ataca tal pretensión y
defiende una política monetaria a cargo de un Banco Central. A su vez, ya expone el núcleo
de su pensamiento, dado que el mercado falla, un grupo reducido de personas inteligentes y
preparadas podría reemplazar la disciplina de las rígidas reglas del patrón oro. Es en esta
obra donde quedan inmortalizadas dos de sus más recordadas frases “la inflación es injusta
y la deflación inoportuna. Quizás la deflación es la peor de las dos (…) es peor provocar
desocupación que frustrar al rentista en sus esperanzas” y “En el largo plazo, estaremos
todos muertos”. Con lo cual, si sus restricciones no son compatibles con la realidad y el
producto (Y) crece con algo de inflación no debería preocuparnos.59

Reflexiones finales:

A casi 75 años de su publicación, “The General Theory” ha sido un libro de gran


influencia sin ser necesariamente superador respecto de los enfoques académicos de sus
contemporáneos. Incluso “Prices and production” de Hayek propone una “Teoría del ciclo
económico” superadora en muchos aspectos a “The General Theory”. Sin embargo, sea por
la crítica de Sraffa, sea por que Hayek desestimo una recensión al respecto cuando se
publicó la obra de Keynes luego de la mala experiencia en su recensión de “A Treatise on
Money” (1930) o bien por alguna razón que ni el propia Hayek entendió. 60 La teoría del ciclo
59
No hace falta ser un erudito para conocer que tales afirmaciones continúan hasta el día de hoy. [N. de
A.]
60
Recordemos la opinión de Hayek al respecto del éxito y la influencia posterior de “The General Theory”: “It's
still a puzzle to me”

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austríaca no tuvo el impacto que llegó a tener la teoría keynesiana tanto a nivel académico,
como a nivel político. Sin embargo, no me gustaría terminar este trabajo sin citar a F.A.
Hayek sobre lo que a su criterio es uno de los principales errores del análisis del ciclo: “La
objeción que se nos antoja más seria es que el movimiento cíclico no se expresa
inicialmente en el comportamiento del nivel general de precios, sino en el de los precios
relativos de los diferentes tipos de bienes. Por consiguiente, un índice del nivel general de
precios no proporciona ninguna información relevante sobre el curso del ciclo ni, lo que es
más importante, lo hace en el momento oportuno.”
Esta crítica sutil pero que engloba en pocas líneas la inconsistencia de una teoría
como la keynesiana, que se mantiene aferrada al colectivismo metodológico, no cayó en
oidos sordos en un principio, sin embargo las circunstancias hicieron de esto un drama.
Sobre sus recuerdos en la LSE, Ludwing Lachmann cita: “Cuando llegué a la LSE, a
principios de los años '30, todos eran Hayekianos; al final, solo quedábamos dos: Hayek y
yo.” Lamentablemente Sir John Hicks nos comenta al respecto: “Cuando se escribía la
historia definitiva del análisis económico durante la década del '30, el profesor Hayek será
uno de los protagonistas del drama. Los escritos económicos de Hayek resultan casi
desconocidos a los estudiosos de hoy, ignorantes incluso de que hubo un tiempo en que las
nuevas teorías de Hayek rivalizaron con las de Keynes. Pero ¿Quien tenía razón, Keynes o
Hayek?”
Personalmente, creo que Hayek pero debo reconocer que ha pasado a la posteridad
Keynes. Considero que fue determinante la participación que su teoría le daba al estado
como mesias promotor de la solución esperada a los problemas sociales. Dado que le
permitía a la misma ser apoyada e impulsada por los cúmulos de poder preexistentes. Muy
por el contrario a lo que los austríacos pretendían, una “Gran Sociedad” libre, madura, que
asume la incertidumbre futura y que no existe un “por-venir” sino un “por-hacer”.
Al igual que las personas demandan pseudociencias visionarias del futuro dado que
les permite suponerse con menor grado de incertidumbre. El “Keynesianismo aplicado”
(Distinto del teórico en cierta medida) se adaptaba muy bien a las sociedades infantiles,
demandantes de seres supremos para su cuidado y providencia. Las ideas de control
aristocrático nacidas desde el “Circulo de Bloomsbury” lograron adaptarse perfectamente al
yugo estatal y a diferencia del socialismo leninista de corte combativo de clases, lograron
alinear incentivos con ayuda de la asimetría de información, gestándose el “Estado de
bienestar”.
Sin embargo, el tiempo puso las cosas en su lugar y tras el fracaso del “Estado de
bienestar”, fue F. A. Hayek quien se alzó en 1974 con el “Premio del Banco de Suecia en
Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel” por sus aportes a las Ciencias
Económicas. Tristemente, la crisis actual, donde se validan opiniones como las de Paul

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Krugman o Brad DeLong en la opinión pública y en las altas esferas del Leviatán refleja que
no hemos aprendido mucho de la historia. Solo queda preguntarse quien ha concebido la
sociedad más real, quien supuso una masa ignorante de consumidores temerosos a la que
debe dirigirse o quien supuso seres oprimidos y adormecidos por el yugo estatal.

Principales referencias bibliográficas:

Fuentes de tradición austríaca:

• Menger, C., “Principles of political economy” (1871)


• Menger, C., “On the origins of money” (1892)
• Von Böhm-Bawerk, E., “Capital and interest” (1884 - 1890)
• Von Mises, L., “The theory of money and credit” (1912)
• Von Mises, L., “Human Action” (1949)
• Von Mises, L., “Planning for freedom” (1957)
• Hayek, F. “Prices and production” (1931-1935)
• Hayek, F., “Economics and knowledge” (1936)
• Hayek, F. “The road of serfdom” (1944)
• Hayek, F., “Law, legislation and liberty” (1973)
• Hayek, F. “The Fatal Conceit” (1988)
• Hayek, F. “Contra Keynes y Cambridge” (1995)
• Rothbard, M., “Man, economy and state” (1962-1970)
• Rothbard, M., “Was has government done to our money?” (1953)
• Hazlitt, H., “The failure of the new economics” (1959)
• Hazlitt, H., “The Critics of Keynesian Economics” (1960)

Fuentes Keynesianas:

• Keynes, J.M., “The economic consequences of the peace” (1919)


• Keynes, J.M., “A treatise on probability” (1921)
• Keynes, J.M., “A tract on monetary reform” (1923)
• Keynes, J.M., “A treatise on money” (1930)
• Keynes, J.M., “The General Theory of employment, interest and money” (1936)

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