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cultura

RUBÉN CARAVACA
http://rubencaravaca.blogspot.com
Adiós a la reina del bullerengue
l pasado día 26 de enero

E fallecía en Cartagena de
Indias Etelvina Maldonado,
una de las máximas repre-
sentantes del bullerengue, géne-
Etelvina se nos
fue de fiesta
ro originario del Caribe colom-
biano. Tras su cuerpo frágil se
escondía una voz portentosa, in-
mensa, que a nadie dejaba indi-
ferente. Formaba parte de ese se-
lecto grupo de artistas femeninas
afrocolombianas que han ido de- El pasado 26 de enero falleció en Cartagena de Indias
jando su impronta por los mejo- Etelvina Maldonado, la gran dama del bullerengue,
res escenarios del mundo como
Totó la Momposina o Petrona género originario del Caribe colombiano
Martínez y otras prácticamente
desconocidas para nosotros co- la sociedad esclavista donde el de manera considerable su forta-
mo Eulalia “La Yaya” González, negro comienza a sustituir al in- leza física, llegando en algunos
Martina Balseiro, Etelvina Es- dígena en los trabajados más du- lugares al exterminio de la ma-
corcia, La Nena Calvo, Santos ros por su capacidad de triplicar yoría de la población nativa.
Valencia o Eustaquia Amaranto. el rendimiento debido a múlti- Triste realidad amparada por la
El bullerengue es un baile ples abusos y a enfermedades jerarquía de la Iglesia Católica
cantado que se remonta a los contraídas, por el contacto con que se convirtió en el arma ideo-
años de la ocupación española, a los colonizadores que diezmaron lógica de tan siniestra conquista.

Tras su cuerpo frágil se escondía una voz


portentosa, inmensa, que a nadie dejaba
indiferente. Formaba parte de ese selecto
grupo de artistas femeninas afrocolombianas
que han ido dejando su impronta por los
mejores escenarios del mundo.

58 CAMBIO16 • 15 febrero 2010 • Nº 1.993 • cambio16.info


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cultura

El bullerengue es uno de los


géneros de la cultura negra del
Caribe colombiano que se acom-
pañan con palmas, múltiples im-
provisaciones, donde coros y
percusiones son parte esencial
del mismo. Es típico de la región
Caribe occidental colombiana en
su parte litoral e inmediaciones y
también de la panameña Del Da-
rién.

Danza femenina
Se trata de una danza básicamen-
te femenina que simboliza la fe-
cundidad, algunos musicólogos
comentan que las jóvenes inician
este baile cuando llegan a la pu-
bertad, mientras que Edgar H.
Benitez en su magnífico trabajo
“Huellas de la africanía del bu-
llerengue. La música como resis- Etelvina trabajó a fondo para recuperar uno de los géneros de la cultura negra del Caribe.
tencia” mantiene que “estos coros
los realizan en su mayoría muje- rales y restos de poblaciones nati- Allí comenzó la Telvo, como
res con edades que oscilan entre vas configuran un universo muy las cantadoras denominan a Etel-
los 40 y 80 años, son coros que singular en vías de extinción mo- vina, a bailar y cantar. Lo hacía
han sido tallados por la rudeza de tivado por una política turística acompañando a su madre, Fran-
la vida campesina, voces fuerte y que ha originado desplazamien- cisca “Pacha” de la Hoz Cardale,
muy sonoras; esto exigía que solo tos de la población nativa hacía en las sesiones habituales de bu-
las mujeres paridas hicieran parte zonas marginales de Cartagena. llerengue. Desde niña tuvo que
de los grupos de bullerengue”. Sucesos que ha originado múlti- trabajar lavando y planchado por
También existen bullerengues fú- ples disputas y pugnas legales so- casas, actividades que interrum-
nebres y festivos como los que se bre la propiedad de unas tierras pía cuando la música surgía de
conservan en Mahates, en la re- que fueron entregadas a los habi- cualquier rincón acompañándola
gión de Bolívar.
Etelvina se desvaneció en su Desde niña tuvo que trabajar lavando y
casa alrededor de las 15 horas,
siendo atendida por varios servi- planchando por casas, actividades que
cios médicos que nada pudieron
hacer por su vida, diagnosticán- interrumpía cuando la música surgía de
dole problemas respiratorios. El
próximo 26 de abril cumpliría 76 cualquier rincón acompañándola con cantos
años. Nació en la pequeña locali-
dad de Santa Ana en la isla de Ba- tantes nativos en el siglo XVI, con cantos y bailes. Acudía a to-
rú en la Bahía de Cartagena como mediante una célula real, y que en do tipo de fiestas ya fueran de
otras ilustres cantadoras como la actualidad es un motivo de carnaval, patronales, paganas o
Juana Cortés, Rufina Sierra, Úr- conflicto entre los descendientes religiosas.
sula Cota o María Medrano, con- de aquellos pobladores y la in- A las cinco de la mañana se
siderada la reina local del bulle- dustria turística, apoyada por ponía en pie para seguir a su ma-
rengue. Santa Ana era un lugar grandes familias económico-polí- dre a vender frutas en el merca-
que nada tiene que ver con el des- ticas, que pretenden apropiarse do cartagenero de Getsemaní. A
pegue turístico que vive en la ac- de las mismas para desarrollar los quince, la familia abandona
tualidad. Sus playas de arenas mega proyectos para satisfacción Santa Ana para trasladarse a La
blancas, aguas transparentes, co- del turismo extranjero. Matuna, una zona muy humilde

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de población negra y después a parte del enorme patrimonio in- longó en privado hasta las cinco
Olaya. Una época en que su pa- tangible de la humanidad con el de la madrugada con los cantos de
sión por el bullerengue no le im- que cuenta Colombia, al que han Maríalabaja, Puerto Escondido,
pide disfrutar de los tangos de contribuido artistas como La Moñitos y Turbo, y la propia Pe-
Carlos Gardel y la música mexi- Tambora el Paso, Son Palenke, trona interpretando los cantos fa-
cana de Jorge Negrete, Javier Los Corraleros de Majagual, Ba- voritos de la fallecida y algunas
Solís y sobre todo Tito Guizar, el tata y Las Alegres Ambulancias de sus composiciones.
galán favorito de casi todas las o Los Gaiteros de San Jacinto Etelvina mantuvo que no se
cantadoras. Poco después se fu- entre otros. la guardara luto. Reclamó nueve
gó con su primera pareja, con la Cantos, danzas y tambores la noches de velorio donde deberí-
que tuvo cinco hijos, a los que despidieron el día 27 en el Centro an montarse varias partidas de
tuvo que sacar adelante cuando
se separaron. Etelvina quiso que no se le guardara luto.
Vida artística Reclamó nueve noches de velorio con varias
En Necoclí (Antioquía) conoció
a su marido, Humberto Salgado, partidas de dominó y después de un par de
con el que tuvo otros cinco des-
cendientes. Allí comenzó su ac- misas todos y todas a bailar
tividad musical regular acompa-
ñando a la gran cantadora Santos Cultural Las Palmeras de Carta- dominó y después de un par de
Valencia, de la que desgraciada- gena de Indias. Petrona Martínez, misas todas y todos a bailar. Un
mente no quedó registrada nin- Tambores de Cabildo, Martina entierro musical con gaitas,
guna de sus interpretaciones. Camargo, Cristina Mendoza, Las vientos, bullerengue… y una bo-
Compartió escenario con Totó la mujeres de mi tierra, Esforinca, tella de ron, de Medellín, en el
Momposina, regresando a Carta- El Colegio del Cuerpo, Viviano ataúd. Tras su cuerpo frágil, pe-
gena cuando Santos falleció. Torres, Justo Valdés y Son Palen- queño, humilde, se escondía una
Formó parte de grupos como Ar- que, Boris García, David Cantillo de las artistas más grandes de
boletes (Antioquia), Kasabe “Malpelo”… fueron algunos de Colombia, de toda América Lati-
(Cartagena), colaborando en la los que participaron en su despe- na y del mundo. Te recordamos y
grabación del disco Alekuma de dida. Hasta las 23.30 duró el ho- admiramos a miles de kilóme-
Leonardo Gómez y en el grupo menaje institucional que se pro- tros. ■
del mismo nombre. Hasta princi-
pios de este siglo no formó su
propia agrupación musical al ser
descubierta por Stanley Monte-
ro, que la puso en contacto con
Rafael Ramos, uno de los gran-
des gestores culturales del país,
impulsor y difusor de las músi-
cas del Caribe, que desde enton-
ces la promovió a los mejores es-
cenarios, produciendo sus graba-
ciones que forman hoy parte de
la historia musical del país. Era
una de las artistas invitadas a la
edición de este año del festival
La Mar de Músicas (Cartagena-
España) el próximo mes de julio.
Con ella ha ocurrido lo mismo
que con los viejos soneros cuba-
nos, ha llegado su reconocimien-
to en el ocaso de la vida. Su
aportación musical forma ya Hasta principios de este siglo no formó su propia agrupación musical.

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