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ME PELO POR VIVIR

(VERSION BREVE, PERSONAJE FEMENINO)

de
Bruno Gea
(Registrada en AGADU)

1ª visita al cementerio…

(Una mujer, con vestuario de diseño y colores neutros, esta sentada en algo bajo, frente a una
tumba, habla en tono intimista con mucha calma)

-Preferí esperar a que se fueran todos para acercarme. Hoy vine a tu entierro porque quería
saber, escuchar lo que decían, para conocerte mejor, recordar, despedirme…, que se yo.
Tenemos tantos recuerdos en común, vivencias tan propias. A veces dudo si estoy hablando
de vos o de mí…
Te veo descansando en paz, es un lugar lindo este, con muchos árboles, pájaros, y mucha
tranquilidad.
Seguro que aquí encontraste un lugar como para echar raíces.
También, con las que pasaste en tu vida, se entiende!
Ahora me tengo que ir, (justificándose) no me acostumbro a quedarme quieta, ni logro definir
cuál es mi lugar, si de donde vengo, fui, iré, o, si el primitivo, sigue siendo mi sitio, al regresar.
No te preocupes, voy a volver, seguro. Tenemos mucho que hablar, antes de poder tener las
cosas claras. No podría olvidarme nunca de vos. Nos une una especie de simbiosis.
Nos vemos. (Deja sobre la tumba la primera de 5 rosas que utilizara a lo largo de la obra, una
en cada visita al cementerio. La primera es fresca, luego, irán siendo cada vez más marchitas
hasta la cuarta. La quinta rosa será nuevamente fresca)
Feto, y después, niña escolar

(En posición fetal) Algún día me explicaras las cosas que ahora no entiendo mamá?
Aquí no se ve nada, y se oye poco y mal.
Lo más duro fue el mareo. El liquido este se bamboleaba mucho, y yo en el, claro.
Hiciste un viaje mami? En que? En avión?, en tren? En barco?
Me llevó tiempo recuperarme.
Y después dormimos solitas mucho tiempo. Vos estabas muy triste, me doy cuenta de esas
cosas. Y no me gusta que estés así.
Pero después vino,…papá se dice? Y entonces te alegraste.
Pero creo que seguimos lejos de nuestro lugar, o son cosas mías nomás, mamita?

(cambia de lugar y, como una niña, toma un autito de juguete)

Tu tu tu!!! Run run, prrrrrrrrrr, ti ti ti!!!!


(Imitando a su madre o padre)-Cuidado con los autos, son muy peligrosos
al cruzar la calle, no vayas a bajar la vereda!
Siempre frente a casa nena, no te acerques al cordón. Y no te juntes con los vecinitos del
barrio, que recién nos mudamos no los conocemos aun!.
(Ella misma) –Ufa, solo miedos y rezongos todo el día! estoy deseando ir a la casa de los
abuelos, en el pueblito chico.
Allá si es lindo, no hay veredas, ni cordón, y casi ni autos hay. Los pocos que hay, son re
viejos, y andan despacito.
Y a los chiquilines de allá, los conozco bien, y me dejan jugar con todos. Hay pila de árboles
para trepar bien alto. Y esta el arroyo para bañarse y pescar.
Que lindo el pueblito de los abuelos! Lástima que no nos quedamos mucho cuando vamos. Y
ni soñar de quedarnos a vivir allí, que es con lo que yo sueño.

Siempre cambiando!, Vecinos nuevos, Compañeros de escuela distintos... Ufa!!! (resignada)
Ma si...
Tu tu tu, run run, prrrrrrr, ti ti ti!

2ª visita al cementerio

Me pasa algo raro, no sé cómo, pero cuando quise acordar, ya estaba acá.
Solo pensé en venir, y zas, aparecí aquí.
Extraño, no?

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Me gustaría hablar muchos temas contigo. Sos el único en el que puedo confiar, y hay
muchas cosas que tengo acá (se toca el cuello), y que nunca dije, ni a mi misma.
Creo que las sabes, pero nunca dichas en voz alta. Y es bueno hablar fuerte, largar los
embuches y no solo pensarlos.
Se siente un alivio, y podes entenderte mejor a vos mismo.
(pausa)
Dudo si decirte lo que tenía pensado, tengo miedo de aburrirte. Si vos me conoces mejor que
nadie!
(pausa)
O quizá este silencio mío obedece a una especie de cobardía, o vergüenza, no se…
(decidida)
Mira, la próxima vez, me animo y te cuento, en voz alta, cosas mías, o nuestras, veremos…
Esta lindo acá, te veo bien, me da algo de envidia!
Me voy, pero la próxima, me quedo más tiempo.

Adolescente estudiante, luego, mujer joven.

No papa, no estoy enferma, no tengo ganas de salir y listo.


Para que querés que les cuente?, si después, no entienden o no creen lo que les digo.
Lo que estoy sintiendo es difícil de explicar…
Sabes cómo me dicen en la clase? “La nueva”, y eso duele, aquí.
Todos los demás se conocen desde la escuela, desde que eran pequeños en el barrio. Las
muchachas siempre están planeando actividades, salidas, paseos, y a mí no me tienen en
cuenta.
Y no son malas, para ellas, simplemente, soy una extraña.
Y entiendo, porque no debe ser fácil integrar a alguien que recién llega, a un grupo
estudiantil, que tiene una historia en común de años.
Y con los jóvenes ni hablar. Ni se arriman, y si trato de conversar con alguno, siempre
encuentra una excusa diplomática para alejarse.
Ni soñar que me inviten a tomar algo, o a ir a un baile juntos.
Es imposible lograr una amistad como la de ellos, en poco tiempo.
Solo alguna compañera más amable, que me da una mano en los estudios o conversa un
poco conmigo, para que no me sienta tan mal, pero no pidas más, es hasta ahí.

Es deprimente sentirte como sapo de otro pozo todo el día.
Me quiero morir!, nos hemos pasado siempre de un lado para el otro, como los gitanos, con la
diferencia que ellos son felices viviendo así.
Los envidio, papa, creéme que esto que estoy pasando, está muy difícil. No es fácil aprender
a vivir como el clavel del aire.

Podre decir alguna día: este si es mi lugar! y de una buena vez, sentirme locataria?
Existirá ese lugar para mí? O ya será demasiado tarde?
(Se anima) Sí, confío que encontraré “mi” sitio, mi pedacito de tierra, y allí echar mis raíces,
sociales, afectivas… y así lograr un grupo de amigos, basado en mi vida y en mí historia.

Papa, yo sé que a vos te paso lo mismo en tu juventud, pero creo que esas cosas no tienen
por qué repetirse, transmitirse de generación en generación.
(Justificándose) Y disculpáme si te sentís culpable por lo que te digo, pero no es esa mi
intención.
Solo quiero que entiendan, vos y mama, por la situación que estoy pasando, y de la cual no
soy responsable. No es mucho lo que les pido.

Los quiero mucho a los dos y sé que las decisiones que tomaron, fue creyendo que era lo
mejor para la familia.
Pero ahora, sabiendo las consecuencias, seguro lo pensarían dos veces, antes de mudarse
tanto.

Ahora me tengo que ir a estudiar. Para los profesores soy “nueva” también, y me cuesta llevar
una buena relación con ellos.
(Comienza a irse y se vuelve…)
Hablando de bueyes perdidos papi, necesito un poco de dinero, porque mañana es el baile de
la primavera en el colegio, y quiero comprarme un vestido muy bonito que vi a buen precio en
la tienda, a ver si me saca a bailar un chico que me gusta mucho. Si papito??

(Transición a mujer joven con bebe en brazos)

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Estoy que estallo de felicidad! Ya nació nuestro hijo!
Y nos tenemos nosotros, que es fundamental…
Verdaderamente me siento una mujer plena, ahora que soy mamá!
Hemos fructificado en una nueva vida!
Ahora siento que somos una familia completa, y quiero que nos quedemos aquí para siempre.
No más cambios, que me hacen acordar tanto a mi infancia, en la que siempre viví como bola
sin manija.
A criar a nuestro hijo, con mucho cariño y esmero, para que el día de mañana sea un hombre
de bien, una buena persona.
Nada podrá empañar esta felicidad de la que estamos gozando!

3ª. Visita al cementerio

Sabes? Tengo la sensación de que no me fui, que estuve todo el tiempo acá.
Que solo di un pestañeo estando sentada aquí, contigo.
Es agradable gozar de esta calma y tranquilidad, bajo estos árboles, escuchando el canto de
los pájaros, con este aroma a hierbas!
(Como animándose) Si, prometí hablar en voz alta, y lo haré.
Siempre he pensado en la vida y la muerte, la soledad y estar acompañada, el desarraigo o
encontrar mi lugar, y son temas que me resultan complejos.
La soledad, creo, es un tema ancestral.
Alguna vez, todo lo que existe, inanimado o animado, formamos parte de una energía central,
que se desgloso en el universo entero. Este recuerdo inconsciente de unidad no nos permite
ser felices en plenitud, en nuestra condición de unidades vivientes separadas.
Solo podremos ser uno con el todo, de alguna manera, luego de la muerte, cuando nuestra
energía y nuestros elementos se mezclen nuevamente con la madre tierra.
Esta añoranza de unidad insatisfecha, es la vivencia básica de desarraigo de nuestra
existencia.
(Pequeña pausa)
Mmmm, me parece que me puse demasiado profundo, disculpame...

(Mira a lo lejos) Me parece a mí, o ya está anocheciendo? A qué hora vine las veces
anteriores?...
Bueno, no importa mucho.
Que reflexionaba antes? Ah, sí, sobre la vida y la muerte…
Decía que vivo y me desvivo, muero y me desmuero.
Y así, permanentemente, el vivir y el morir forman parte de un mismo círculo, indispensables
el uno para el otro.
Lo nuevo aflora, a través de lo viejo, que le da su lugar.
El nacer y el morir, son dos facetas de una misma existencia.

Me pregunto si estarás aquí todo el tiempo, o si andarás dando vueltas por quién sabe dónde,
buscando certezas.
La verdad es que yo no sé nada de lo que nos pasa cuando abandonamos el mundo de los
vivos.
Pero ya me voy a enterar algún día, perdé cuidado.
Cada vez tengo ganas de quedarme más tiempo contigo. Aquí se respira una paz, que invita
al reposo, a descansar…
Me doy otra vuelta y te sigo hablando en voz alta a mi regreso.
Adiós.

Mujer de 35 años, después mujer madura.

Si narrara mi vida, como un cuento de ficción, me criticarían por demasiado fantasiosa. Pero
es increíble, la de cosas que te pueden pasar en pocos años.
Cuando creíamos segura la felicidad familiar, zas! El mazazo de la realidad social y política
nos hizo despertar de un golpe, de ese sueño tan frágil como lo son hoy nuestros tres hijos
pequeños.
Uno conocía la realidad del país y los riesgos de los puestos de lucha que asumimos, pero
éramos suficientemente idealistas, ingenuos, o inconcientes, para pensar:
-A nosotros no nos va a pasar nada!
Y vaya si nos paso! Por arriba!
Cárcel, en mi caso no muy larga por suerte, pero atrás venia el exilio, obligatorio, con una
etapa cercana, que la realidad de algún país vecino se encargo de liquidar en poco tiempo, y
se continuó con el exilio lejano, más largo y muchísimo mas duro, por lo cultural,
especialmente el idioma.

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Y conste que no me estoy haciendo la victima especial, no, esto le paso a miles y miles de
compatriotas uruguayos y otros hermanos latinoamericanos, algunos en las mismas
condiciones, y otros en condiciones muchísimo peores, porque muchos la quedaron, ya sea
muertos declarados y encontrados, o, con esa figura, innovadora y macabra, de las dictaduras
del Plan Cóndor; la desaparición forzada de detenidos y secuestrados, de la mayoría de los
cuales no se conoce hasta ahora su paradero.
Y como olvidar las victimas más inocentes del terrorismo de estado!!!.
Los niños recién nacidos, robados a sus madres, también victimas de la represión, y luego
regalados, vendidos o abandonados por ahí, a su suerte. Asesinados en su identidad, por
estos Herodes del siglo XX.
La solidaridad militante logró restituirle a muchos sus raíces, pero hay muchas familias que
continúan, sin descanso y sin desespero, la búsqueda de estos niños-adultos, que aun no han
encontrado su verdadera vida, su autentica historia, su propia sangre.

Hoy, estoy sentada en un banco de una plaza, de una ciudad, de un país centro europeo, no
entiendo nada de lo que se habla a mi alrededor, me son desconocidos hasta los árboles que
me rodean, lo mismo que el canto de los pájaros. También me son ajenos los colores, los
olores, los sonidos.
Y mi principal esfuerzo en este momento, es no enloquecer. No por mí, sino por mi compañero
y mis hijos.
Hay compañeros del exilio que se han refugiado en el alcohol. Algunos hasta han intentado
suicidarse. Las parejas, las familias, se desmoronan.

Que burla del destino! Una vez dijimos, “no nos moveremos mas de aquí”, y mira, donde
vinimos a dar!
Se diría que pesa sobre nosotros una maldición, como la del judío errante, que hace que,
desde que nací, ande gastando caminos, coleccionando paisajes, perdiendo afectos,
desgranando recuerdos y ganando nostalgias.
Es una prueba de la vida demasiado dura. No creo merecerla.
Y lo que más agrava la situación, es no tener ni idea cuando podremos volver al paisito. Y es
muy doloroso.
(Reacciona) Otra vez nómades, trashumantes, gitanos, animales de circo ambulante. Donde
terminara nuestra existencia?

Me siento terriblemente responsable por lo que les estoy haciendo pasar a mis hijos. Me
perdonaran alguna vez?

(Transición. Rápido cambio de lugar y personaje, a mujer madura ya)

Cuando empezamos a hablar de volver, nos pusimos eufóricos, radiantes.


Por fin de vuelta al paisito, a nuestro hogar, nuestro sitio.

Fue doloroso, frustrante, tomar conciencia de que el exilio no termina nunca, aunque vuelvas.
Es incurable, como las adicciones. Podes manejarlo, pero en cuanto tomas contacto con los
recuerdos, otra vez el desarraigo!
Es fácil de entender. Cuando la vida te lleva a lugares ajenos, naturalmente, comenzás a
echar alguna raicita, como forma de poder sobrevivir mientras tanto. Tus hijos mucho más
cuando se fueron de pequeños.
Al volver, ¡vuelta a romper raíces!, quizá pequeñas, pero vivas al fin!. Y seguís echando más
dolor a la mochila!
Con los hijos es más grave, ellos formaron raíces más profundas y grandes. Y al volver, te
reclaman, con todo derecho, que los desarraigaste de un pertenecer en formación.
Y peor aún, algunos se te quedan allá, lo que significa para vos, arrancarte parte de la planta
entera.
Y tenés que vivir con ese interrogatorio permanente: Hice bien en irme? Hice mal en volver?
Debí quedarme? Cual es en realidad mi hogar? Aquí, allá, en todos lados, en ningún sitio?
Puedo imponerles un lugar a mis hijos o no tengo derecho?

La vida es un largo camino, lleno de encrucijadas, en las que tenés que optar por una
dirección, pero sin demora, porque no te espera, el reloj vital es implacable. Y luego, atenerse
a las consecuencias.

La vida y yo, quien hace a quién?

Yo, acaricio la vida como si fuera un amante esquivo, que se me desliza entre los dedos, sin
poder asirlo, sin poder retenerlo.

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Trato de ser tierno y amoroso con él, respetarlo, cuidarlo. Pero siempre se comporta receloso,
distante, esquivo. No corresponde a mis sentimientos.
Siento que voy, como jinete sin riendas, cabalgando sobre un caballo desbocado.
Es poco lo que puedo incidir en mi camino por y con la vida.

De todos modos me gusta esta aventura incierta, y me las ingenio para vivir a pleno, cuando
voy por donde puedo o me deja. Trato de mantener el equilibrio y no caer, en los tramos más
escabrosos del trayecto.
Será así siempre? O podré llegar a una especie de acuerdo, de pacto con la vida, para
acompasar nuestros derroteros?
Será solo cuestión de tiempo?,… o tendré que hacer algo más para lograrlo?
Mientras tanto, (con una sonrisa) sigo haciendo equilibrio.

4ª visita al cementerio

Espero no tomes a mal que venga tan seguido a visitarte, a disfrutar de este lugar. Se que no,
porque hemos sido muy unidas, y muy generosas la una con la otra.

Sabes?, he andado deambulando por ahí, por la vida, mi vida, por el tiempo. He hojeado
calendarios hacia atrás, muy atenta a vivencias que, hace mucho, marcaron a fuego mi
deambular por el mundo.
Use la memoria como señalador, no de libros, sino de mi historia, marcando lugares, no entre
hojas, sino entre días, semanas, meses, donde me ocurrieron cosas que, hoy me doy cuenta,
cincelaron mi personalidad.
Por primera vez me siento increíblemente libre, capaz de ver y comprender toda mi historia,
con increíble claridad y nitidez, sin perderme detalle.
Ahora sé todo lo necesario! Y que paz me deja este conocimiento!
Tenía razón cuando decía que no estabas siempre aquí, sino que andabas por ahí, buscando
respuestas.
Y ya las encontraste, las encontramos, por fin.
Ahora comenzamos a tener las cosas bien claras, todo encaja exacto, como piezas de un
gran rompecabezas que armamos con éxito.

Vuelvo ahora después, y creo que será la última vez que venga.

Mujer anciana

La ventaja de tener mi edad es que le puedo hablar a la muerte de igual a igual, cara a cara.
La muerte, esa certeza, esperada si, pero no temida.
Es, simplemente, el broche de oro de toda una vida, plena de afectos, de odios, de pasiones,
de desamores. De logros, de fracasos, de risas, de llantos, de esperanzas y frustraciones. De
vivencias intensas, o no tanto. Pero que fueron la trayectoria completa de alguien único,
irrepetible. Con una identidad bien definida. Que mas allá de haber sido destacado o
mediocre, nadie podrá quitarle nunca, la condición de ser humano.

Nuestra vida es un proceso circular, nacemos en un vientre materno, y al final, cuando
morimos, terminamos en el seno de otra madre, la tierra, tan acogedor y calido como aquel
útero materno del principio.

Una pregunta posible es:


Tienen sentido los sacrificios que hacemos durante nuestra vida, sabiendo de antemano que
todos terminamos igual, muertos y convertidos en polvo?
Como respuesta, se me ocurre una reflexión, que comienza con la primer estrofa del poema:
“Para que las vírgenes aprovechen el tiempo”, de Walt Withmann, citada por el profesor
Kitting, de la película “La Sociedad de los Poetas Muertos”:

-“TOMAD LAS ROSAS MIENTRAS PODAIS,


VELOZ EL TIEMPO VUELA,
LA MISMA FLOR QUE HOY ADMIRAIS
MAÑANA, ESTARA MUERTA.”-

“CARPE DIEM…” Nos decía el profesor Kitting,


“…Carpe Diem es el concepto, en latín, de este texto.
Y significa: “Aprovechad el momento…”, y no por estar apurados, no!
Sino porque seremos pasto de los gusanos, porque lo crean o no, todos los que estamos aquí, un
día dejaremos de respirar, nos enfriaremos y moriremos”.

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“Si vemos fotografías de nuestros antepasados, de generaciones ya desaparecidas, y
prestamos la suficiente atención, escucharemos el legado que nos dejan, el mensaje que nos
susurran:
(Susurrando)-Carpe Diem, Carpe Diem!
Aprovechad el momento señores, haced que vuestra vida sea extraordinaria…!!!”
Para que de ese modo, siempre valga la pena vivir!

Creo que fue Charlie Chaplin quien dijo que la vida es como una obra de teatro, en la que nos
ponen, sin libreto, y sin ensayo. Por lo tanto debemos, en una única función, actuar, cantar,
bailar y reír de tal modo, que al caer el telón final, merezcamos un nutrido aplauso, y dejemos
una grata impresión en la memoria de la gente, que es la mejor forma, ¡y la única!, de
perdurar.

5ª y ultima, visita al cementerio

Finalmente acá estoy.


Tenemos las respuestas que tanto anhelábamos.
Has llegado por fin, al sitio del que nada ni nadie te moverá. No más cambios, no más
desarraigos,.
Y ya no te envidio!, por una sencilla razón, no solo hemos sido muy unidas y con un pasado
en común, sino que somos; la misma persona!, somos una, (titubea…) Soy Yo!.

Saber que estoy muerta no me asusta en absoluto, porque no fue una sorpresa, sino que me
fui dando cuenta poco a poco.
Estoy tranquila, en paz, y muy conforme con lo vivido.
Ahora, con las cosas bien claras, (Empieza a sentarse al lado de la tumba, acodada al
asiento), voy a quedarme en este, mi sitio ahora.
Ha sido una historia con final lindo, agradable y cumplimos con la premisa, que dice que la
vida debe continuar, muerte mediante.

Ahora sí, echare raíces aquí en la madre tierra, donde lograre, por fin, ser una con el todo
(Toma la ultima rosa en su mano, apoya la cabeza sobre sus manos en el banco, con una
gran sonrisa. Se escuchan en off las palabras del primer parlamento, al comienzo de la obra,
las que van bajando de volumen, hasta desaparecer, tapadas por la música del final. Apagón)

FIN

Colonia, Uruguay, febrero de 2009


neybru67@gmail.com