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Departamento de Ciencias Sociales CMP

Historia del Arte

Tema

EL ARTE ROMANO

Aunque los personajes de Asterix y Obelix nos recuerden tiempos pasados (o


quizás no tanto) y nos caigan en extremo simpáticos, en esta caso no podemos
darles la razón: los romanos no estaban locos...ni mucho menos.

Según la leyenda, a mediados del siglo VIII a.C, los hermanos Rómulo y Remo,
¡que habían sido amamantados por una loba!, fundaron la ciudad de Roma.
Comienza en ese momento, en las brumas de la mitología, la larga historia de
una aldea del centro de Italia que acabaría convirtiéndose en ciudad y, con el
paso del tiempo, en capital del mundo occidental.
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La historia de Roma puede dividirse desde el punto de vista político en tres
grandes etapas: la Monarquía (siglos VIII-VI a.C.), la República (siglos VI-I
a.C.) y el Imperio (siglos I a.C.-V d.C.), auque nosotros vamos a fijar nuestra
atención en el periodo comprendido entre los dos siglos finales de la
República y los dos primeros del Imperio.
La razón de esta elección es muy sencilla: en esa etapa ve la luz la mayor
parte de los rasgos característicos de lo que conocemos como cultura o
civilización romanas. También entonces Roma inicia una expansión territorial
que la llevará a dominar todos los territorios en torno al Mar Mediterráneo,
que los romanos llamaban, con razón, Mare Nostrum. Dicha expansión supuso
una enorme difusión de los patrones culturales romanos, de manera que las
distintas zonas del Imperio alcanzaron, de alguna manera aunque en diferente
grado, unos ciertos niveles de romanización. La región donde vivimos, la
antigua Bética, es un buen ejemplo, si no el mejor, de ello.
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Pero ningún imperio se consolida gratuitamente y Roma no es la excepción:
sus provincias hubieron de ser conquistadas por las legiones y las poblaciones
indígenas sometidas al nuevo poder, cuando no convertidas en mano de obra
esclava. Y esta es otra característica del mundo romano: la consolidación del
esclavismo como forma habitual de trabajo en multitud de ámbitos
productivos. Por ello, detrás de muchas de las piedras de las que aquí vamos a
hablar, ya sean como parte de edificios o como soportes de esculturas, está la
mano de un esclavo cuyo nombre jamás conoceremos.
Conectamos así con el arte romano, en muchas cosas heredero del arte
griego, pero con rasgos claramente diferenciadores. Entre ellos, llama
poderosamente la atención el enorme sentido práctico de las soluciones
artísticas romanas: donde hay un problema o una necesidad, el arte romano
ofrece una solución distintiva

Escultura Romana

Aunque la escultura romana tuvo infinidad de representaciones, soportes y


funciones, no cabe duda que es el retrato la más sobresaliente.

Precisamente, la escultura romana destacó sobre la griega en lo relativo a la


creación de la escultura-retrato. Y es que el retrato romano hunde sus raíces
en el arte etrusco, aunque también en el mundo helenístico griego y en las

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"máscaras mayorum", es decir, máscaras de cera que se aplicaban al rostro de
los difuntos para su recuerdo y culto posterior.

Los materiales más utilizados en el retrato romano fueron el bronce y el


mármol: Las estatuas eran apolícromas, no estaban coloreadas, salvo en un
primer momento en que los ojos sí se coloreaban, práctica que se abandonó
posteriormente para ser tallados.

Al comienzo, la escultura romana de retrato


sólo representaba la cabeza y parte del
cuello. Posteriormente, se avanza en la
representación de todo el busto, incluyendo
hombros y pecho.

No obstante, también se esculpieron


esculturas de cuerpo entero. En estas
estatuas el personaje podía estar de pie o
sentado (es más frecuente el retrato
sedente en mujeres que en hombres)

También parece que debió existir el retrato


ecuestre del emperador, pero sólo ha llegado
a nuestros tiempos uno solo. Aunque la
influencia de esta representación de poder
tuvo una gran influencia en la escultura de
etapas posteriores donde fue muy frecuente
la representación de los monarcas o de
grandes señores cabalgando sobre su
caballo.

La escultura romana del retrato nació para el emperador y luego se adaptó a


otro tipo de personajes pudientes que pudieron costearse el trabajo de los
artistas. De ahí que sea importante conocer los tipos de retratos que se
hicieron a los emperadores porque luego, en menor o mayor medida se
adaptaron al resto.

Retrato togatos. Representación religiosa con toga y manto sobre la cabeza.

Retrato toracatos, Representación militar, con coraza.

Retrato apoteósico, Representación divinizada divinizada de cuerpo desnudo,


corona de laurel y atributos de un dios.

El retrato romano evolucionó durante distintas etapas, y su evolución puede


rastrearse por unos cuantos detalles, como los ojos, y la forma de representar
barba y cabello.

En el retrato romano femenino, además, quedan patentes las modas en los


peinados.

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El retrato romano en la República

En los retratos de época republicana la escultura romana tiene gran realismo,


con los rasgos faciales muy acentuados, que recuerdan todavía a las máscaras
mayorum.

El retrato es de busto corto, mostrando sólo cabeza y cuello. Los hombres


llevan pelo corto.

El retrato romano en época de Augusto

La escultura romana de esta época se idealiza. Los rasgos acusados se


disimulan.

El pelo sigue siendo corto, aunque se alarga con respecto al de la República,


con mechones suaves y ondulados que se van ajustando a la forma de la
cabeza.

En los retratos femeninos, se muestra un peinado con el pelo recogido hacia


atrás y una especie de tupé (el nodus) sobre la frente.

Escultura de los retratos durante la época de los Flavios. Siglo I

Este periodo constituye un momento de esplendor en la escultura romana. En


el retrato se tiene a un realismo donde se recogen los rasgos propios del
representado pero sin acusarlos.

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El busto se alarga hasta recoger hombros y pectorales. El peinado se abulta y
los rizos se hacen más amplios, acentuándose los claroscuros.

En el retrato femenino, Julia, hija de Tito, va a impuso peinados altos muy


llamativos.

Escultura romana y el retrato de los siglos II y III

La escultura romana de los siglo II y III tienden a un creciente barroquismo. El


pelo se esculpe más largo y separado de la cabeza, con rizos muy abultados y
barba, por lo que se expresa un gran dinamismo.

Desde tiempos del emperador Adriano, se empiezan a tallar los ojos.

En la escultura femenina, Faustina aparece peinada con raya al medio en el


que el pelo cae formando ondas muy suaves y se recoge en la nuca o sobre la
cabeza formando un moño