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Prólogo

Una característica común de buena parte de los manuales de macroeconomía más


utilizados en la actualidad, es su perseverancia por fundamentar la construcción del
análisis que nos ofrecen en la teoría económica neoclásica. Esta teoría, como sabemos,
asume un escenario económico poblado por consumidores y empresarios que actúan
siempre como sujetos individuales autodeterminados, movidos por su propio interés, y
que se esfuerzan por maximizar en cada momento su utilidad y sus ganancias,
respectivamente. Esto lo hacen de una manera claramente discernible y consistente,
operando, bien sea bajo condiciones de certidumbre o, en su defecto, forjando
racionalmente expectativas sobre el futuro que finalmente convergen con la realidad.

Bajo estos supuestos, que en realidad configuran un contexto demasiado irreal y


restrictivo, el objetivo fundamental de la teoría económica neoclásica ha sido demostrar
que la economía de mercado tiende a alcanzar equilibrios óptimos en sus diversos
ámbitos de actividad, a partir del afán optimizador de los individuos racionales que la
pueblan. Tales equilibrios se entienden como el “vaciamiento de los mercados”, lo cual
significa que el libre juego de las ofertas y las demandas conduce a conjunciones de
precios de todos los bienes y servicios bajo las cuales estas fuerzas se nivelan. La
consecuencia es que a dichos precios ningún oferente se queda sin vender toda la
cantidad de producción que le conviene y ningún demandante se queda sin comprar toda
la cantidad que desea, dadas sus preferencias y capacidad adquisitiva. En tales
condiciones, la economía desemboca en un estado de asignación eficiente de los
recursos productivos escasos. Esto significa, por un lado, que los individuos obtienen
justamente las cantidades y combinaciones de bienes y servicios que desean, hasta
donde estiman que vale la pena esforzarse o sacrificarse para ello, dado el alcance
productivo de los recursos existentes y de la tecnología imperante. Por otro lado
implica también que los recursos que se emplean rinden su máxima productividad ahí
donde son más requeridos. En su proyección de largo plazo, la teoría implica que la
acumulación de capital productivo a través del tiempo depende de la disposición a
ahorrar de los individuos.

El análisis macroeconómico convencional, en sus expresiones más recientes, ha


colocado a la solución de los equilibrios neoclásicos como el fundamento de su
construcción teórica. La última consecuencia de ello es trasmitir la idea de que la
economía posee una fuerte predisposición a operar de tal modo que los mercados
agregados (de trabajo, de bienes y servicios, de dinero, de divisas, etc.), también tiendan
a vaciarse, como reflejo de los equilibrios microeconómicos. En el caso más radical, los
modelos se construyen sobre los supuestos de los mercados de competencia perfecta,
que se asume que rigen tanto en el corto como en el largo plazo. Bajo tal escenario, la
conjunción de equilibrios en todos los ámbitos particulares implica, al nivel
macroeconómico, que los recursos productivos existentes, como por ejemplo las
cantidades totales de trabajo y de capital, se emplean de manera plena, lo que significa
que son vertidos por sus poseedores hasta el punto en que la recompensa por hacerlo se
ve justamente contrarrestada por el esfuerzo o sacrificio que ello supone. En tales
condiciones no existen recursos que permanezcan desocupados en contra de la voluntad
de sus poseedores, siempre y cuando estos tengan la disposición de aceptar las
remuneraciones que fija el mercado. Esta situación se define como de plena ocupación.

En un caso menos extremo, la teoría asume que en el corto plazo se pueden identificar
insuficiencias en la información de que disponen los agentes económicos o bien
rigideces establecidas por distintas causas que impiden el libre ajuste de los salarios y
los precios de los bienes y servicios a sus valores de equilibrio. Estos factores tienen
como consecuencia que por el momento no se produzca el vaciamiento de los mercados
y que se presente la desocupación -o, en su caso, la sobre ocupación- de los recursos
productivos existentes. Pero cuando las deficiencias de información son subsanadas o,
en una situación más drástica, cuando los obstáculos a la competencia son removidos
mediante los cambios institucionales adecuados, los mecanismos equilibradores de la
economía recuperan su capacidad de conducir al vaciamiento de los mercados.

En este contexto, el análisis macroeconómico convencional maneja la noción de


producto total “natural” de la economía, entendido como aquel que corresponde
específicamente al vaciamiento del mercado laboral agregado. Esta noción aparece
como el centro gravitacional del curso que sigue el análisis, interpretándose que la
economía oscila por encima y por debajo de este producto de equilibrio como
consecuencia de las rigideces e imperfecciones de mercado que dominan el corto plazo,
pero que no persisten o no debieran (si se adoptan las medidas adecuadas) perdurar en el
largo plazo. Esta posición ha venido a representar la reincorporación de la noción
prekeynesiana de una economía que tiende, por su propia lógica de funcionamiento, a
conseguir la ocupación plena, y es éste escenario, inexistente en la vida real, el que se
toma como referente para la construcción del análisis de diversos fenómenos
macroeconómicos adversos, como son la inestabilidad de precios y el desequilibrio de
los pagos al exterior. Sin embargo, y en discordancia con ése escenario analítico, en la
vida real tales fenómenos adversos no suelen aparecer en un cuadro de plena ocupación,
sino que más bien lo hacen en contraposición con la aspiración social, no cumplida, de
alcanzar y sostener altos niveles de ocupación, y eso es lo que debemos tratar de
explicarnos.

Aunado a lo anterior, debemos señalar que el marco convencional de análisis provisto


por la teoría neoclásica nos impide incorporar de manera más satisfactoria el
comportamiento observable en la vida real de los agentes económicos, así como dar
cabida a los contextos sociales e institucionales en los que estos agentes se
desenvuelven. Si bien en el nivel agregado y abstracto de la teoría macroeconómica
básica no se puede lograr una incorporación detallada de la complejidad y variedad de
dichos comportamientos y contextos, para lograr esquemas analíticos más relevantes se
requiere remontar el escenario de la libre concurrencia de sujetos individuales
indiferenciados, autodeterminados y absolutamente racionales. Lo que se necesita es
que las relaciones fundamentales trazadas por la teoría sean compatibles con algunos de
los rasgos mas importantes de la realidad cotidiana, como son, por citar algunos, la
existencia de formas de organización colectiva de los agentes económicos, la
configuración de conflictos de interés entre los agentes económicos que no se resuelven
por la vía del libre mercado competitivo, la existencia de procesos complejos y
regulados de contratación laboral y negociación salarial, la fijación de precios bajo
estructuras de mercado oligopólicas, el uso estratégico del poder de mercado por parte
de los distintos agentes al momento de tratar de materializar sus aspiraciones en forma
de salarios o precios definidos, el surgimiento y seguimiento de normas legales, el
reconocimiento de las formas de operación de las autoridades económicas primordiales,
la aplicación de reglas prácticas de comportamiento por parte de los agentes económicos
en contextos de incertidumbre, etc. Estos rasgos existen, son el fruto de la evolución
económica y social y no parece ser muy fructífero, para nuestra comprensión de los
fenómenos macroeconómicos, tratarlos como meros impedimentos para que la
economía funcione en los términos abstractos del análisis convencional neoclásico que
se toma habitualmente como referencia.

Como consecuencia de todo lo señalado hasta aquí, debemos admitir que nos
encontramos con que una porción significativa del análisis macroeconómico
convencional que nos ofrecen los libros de texto nos proporciona una imagen de la
estructura y el funcionamiento de la economía que con frecuencia no podemos
reconocer frente a la realidad observable y ante los problemas más apremiantes que nos
afectan a lo largo de nuestra existencia diaria, razón por la cual éste enfoque nos
produce insatisfacción en nuestro afán por entender la problemática cotidiana
prevaleciente y nos impide asimismo discernir, con todas sus consecuencias, las pautas
que se pueden seguir para enfrentarla.

La característica principal del texto de macroeconomía que aquí se presenta consiste en


la elaboración de un curso de análisis que no asume la necesidad de fundamentarse en
los términos y postulados de la teoría microeconómica neoclásica, por lo que se
abandonan el referente de los mercados perfectos y el supuesto de la presunta conducta
individual racional y optimizadora de los sujetos económicos, definida en un sentido
único y preciso. Se abandona también el entorno analítico en el que los agentes
económicos operan bajo la existencia de certidumbre plena o contando con la capacidad
de incursionar en el futuro forjando racionalmente expectativas que al final convergen
con la realidad.

Por el contrario, el material desarrollado en el libro es compatible con un escenario en el


que si bien los fenómenos económicos aparecen en gran medida bajo la forma de
relaciones de intercambio mercantil, éstas se dan en el marco de formas variadas de
negociación y uso del poder de mercado, ejercidos con frecuencia de manera concertada
y operados al amparo de los arreglos institucionales y las capacidades de operación
política que rigen en un momento dado, pero que también pueden cambiar; un
escenario, asimismo, donde los actores económicos juegan papeles diferenciados en la
organización económica, lo que con frecuencia los conduce a la incompatibilidad de sus
respectivas aspiraciones; un escenario, finalmente, en el que los actores económicos
toman algunas de sus decisiones más importantes basándose en expectativas forjadas en
el marco de una racionalidad limitada a sus capacidades restringidas de previsión y al
manejo de una información siempre incompleta, rasgos propios de un mundo incierto
como en el que vivimos.

A partir de todo lo anterior, del análisis que se desarrolla en este libro no se infiere que
los mercados tiendan a vaciarse ni que por lo tanto la economía deba presentar una
tendencia manifiesta a oscilar en torno a la plena ocupación. En consecuencia, tampoco
tiene cabida la noción de que la desocupación en general, y el desempleo de personas en
particular, obedezcan simplemente a que los mercados no funcionan correctamente
según lo que marca como referencia un escenario teórico cuya composición y
contenido, reiteramos, no parecen corresponder adecuadamente a la estructura y al
funcionamiento observables de las economías de mercado. Además, en los ámbitos del
funcionamiento de la economía explorados en este libro nos encontraremos con que la
inflación y los problemas de pagos frente al exterior no aparecen como fenómenos que
se interpreten como consecuencias de la presencia de imperfecciones en los mercados
involucrados en cada caso.

No obstante lo señalado hasta aquí, en el libro se emplean marcos conceptuales


conocidos y diferentes formatos de análisis de uso común, que le permiten al lector, si
así lo desea y con la ayuda de otros manuales, realizar un recorrido simultáneo por los
esquemas convencionales. En ese sentido, este texto puede ser visto como una estación
de transito en un camino que nos aleja del análisis convencional y nos acerca hacia
algunas posiciones heterodoxas, realizando una aproximación particular a la corriente
hoy llamada poskeynesiana. En esa ruta, la construcción analítica desarrollada a lo largo
del texto será apropiada para ubicarnos en escenarios que estimamos que son más
realistas y menos restrictivos en sus supuestos que aquellos construidos sobre la
fundamentación neoclásica.

Nuestro análisis parte de considerar que existen dos cuestiones que deben ser el objeto
principal de preocupación de la macroeconomía: (i) el crecimiento del potencial
productivo general y por persona ocupada, entendido éste como un fenómeno de largo
plazo, y (ii), el nivel de utilización de la capacidad productiva con la que ya se cuenta en
el corto plazo, en donde, antes de saturar dicho potencial productivo, la limitante
fundamental de la producción total y de la ocupación está constituida por el tamaño de
la demanda agregada de bienes y servicios. El análisis que este texto ofrece se centra
fundamentalmente en este segundo aspecto, entendiendo que la inflación acelerada y el
desequilibrio de los pagos al exterior son fenómenos adversos que resultan del propio
curso que sigue la economía y que al mismo tiempo se convierten en problemas que, al
agravarse, se tornan en restricciones para sostener la producción y el empleo totales en
un nivel deseable desde un punto de vista económico y social.

El texto está dirigido a estudiantes de licenciatura en economía, pero se estima que


puede ser comprendido sin demasiadas dificultades por estudiantes y profesionales de
otras disciplinas que requieran acercarse a la macroeconomía. Se maneja un nivel
intermedio de análisis lo cual marca las limitaciones del trabajo, entre las cuales se
encuentra el uso de modelos relativamente simples en los que predomina el examen de
los fenómenos en términos de estática comparativa, con algunas extensiones dinámicas
muy elementales en ciertos apartados. La intención didáctica de este texto se ve
reforzada por la presentación en varios capítulos de ejercicios numéricos que apoyan la
explicación de los diferentes temas, y que se elaboran sobre la base de los modelos
matemáticos sumamente sencillos en los que se expresa la teoría. Estos ejercicios se
pueden reproducir y extender utilizando una hoja de cálculo o simplemente una
calculadora de bolsillo.

El recorrido, que se realiza a lo largo de 17 capítulos, sigue la estrategia de trabajar


primero con el caso de una economía cerrada al exterior. Si bien sabemos que hoy más
que nunca se vuelve necesario poner de relieve las relaciones económicas con el resto
del mundo, mantenemos la idea de que algunos de los rasgos esenciales del
funcionamiento global de la economía se comprenden mejor, en una primera
aproximación, antes de asumir la apertura externa, que por si misma añade suficientes
complicaciones analíticas, tal y como nos daremos cuenta a lo largo del curso de nuestra
exposición. En esta línea, el estudio de la economía abierta se realiza, en seis capítulos,
hasta el final del libro.

El texto se divide en cuatro partes de diferente extensión: en la primera de ellas se


establece el objeto de estudio de la macroeconomía y se proporciona una imagen
descriptiva del funcionamiento global de la economía, en términos de la cuál se deja
sentada una batería inicial de definiciones y de relaciones contables fundamentales. En
la segunda parte se desarrolla de manera gradual el análisis de la determinación del
producto total y del empleo en una economía monetizada, como lo es por definición una
economía capitalista: primero se consideran los determinantes de la demanda agregada
de bienes y servicios, para después, al analizar el lado de la oferta, ofrecer una
explicación de la conformación del nivel general de precios. Esta primera parte
concluye con la construcción de un modelo completo de determinación del producto, el
empleo y el nivel general de precios. En la tercera parte se desarrollan primero las
implicaciones distributivas que surgen del lado de la oferta y la manera en que éstas
influyen sobre el tamaño de la demanda total. Posteriormente se ofrece un análisis de la
inflación que se fundamenta en la incompatibilidad de aspiraciones de ingresos que se
produce entre los perceptores de ingresos laborales y los perceptores de los ingresos de
la propiedad, incluyendo además una discusión de las políticas para contender con este
fenómeno. Finalmente, en la cuarta parte se desarrolla, con alguna amplitud, el análisis
macroeconómico de la economía abierta al exterior, basado naturalmente en el marco
conceptual y analítico construido a lo largo de los capítulos anteriores.

Al final del libro se ofrece un conjunto de referencias bibliográficas agrupadas por


sección, las cuales comprenden tanto trabajos enmarcados en la macroeconomía
convencional como trabajos que permiten adentrarse en posiciones heterodoxas.

La elaboración de éste libro ha sido el resultado de la preparación y uso de notas para


mis clases de Teoría Macroeconómica en el programa de Licenciatura de la Facultad de
Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Varias generaciones de
estudiantes han leído los borradores de los diferentes capítulos y con sus dudas y
comentarios me han ayudado a realizar sucesivas revisiones para lograr un texto más
accesible y claro. Quiero reconocer en particular la valiosa contribución de Eva Pérez
Oropeza, profesora adjunta de mis cursos durante varios semestres, quién me ha
prestado su invaluable ayuda haciendo comentarios pertinentes sobre el contenido y la
redacción y también revisando los ejercicios numéricos que se utilizan a lo largo del
texto.