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TRASTORNOS DE COMPORTAMIENTO

TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE

El trastorno negativista desafiante (su sigla en inglés es ODD) es un trastorno del comportamiento,
normalmente diagnosticado en la niñez, que se caracteriza por comportamientos no cooperativos,
desafiantes, negativos, irritables y enojados hacia los padres, compañeros, maestros y otras personas en
posición de autoridad. La angustia y la preocupación que los niños y adolescentes que tienen ODD
provocan en los demás son mayores que las que ellos mismos experimentan.

El trastorno negativista desafiante es un patrón duradero de comportamiento negativista, hostil y


desafiante, sin que se produzcan transgresiones graves de las normas sociales o de los derechos de los
demás.

• El niño en ocasiones puede desafiar a los adultos y rehusar cumplir sus demandas.
• Puede molestar deliberadamente a los demás, acusarles de su mal comportamiento, y a veces
actúa de forma rencorosa y vengativa.

Las conductas negativistas del niño aparecen con mayor frecuencia en compañía de personas que le son
familiares que ante individuos desconocidos. La mayoría de niños que presentan conducta negativista
desafiante sufren también un trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

La conducta desafiante en los niños es la más estable de las psicopatologías infantiles, constituyendo el
predictor más significativo de riesgos académicos y sociales en etapas más avanzadas del desarrollo,
como por ejemplo el trastorno disocial.

Los trastornos del comportamiento, como categoría, son sin duda la causa mas común de remisión a los
servicios de salud mental para niños y adolescentes. Las estadísticas indican que el trastorno negativista
desafiante afecta a 20 por ciento de la población de edad escolar. El TND es más común en los niños que
en las niñas.

Síntomas

Los síntomas del trastorno negativista desafiante pueden incluir los siguientes:

* Tiene rabietas frecuentes.


* Tiene excesivas discusiones con los adultos.
* Se niega a acceder a las solicitudes de los adultos.
* Cuestiona constantemente las normas; se niega a obedecer las reglas.
* Su comportamiento está dirigido a molestar o enojar a los demás, incluyendo a los adultos.
* Culpa a otras personas por su mal comportamiento o errores.
* Los demás le causan fastidio con facilidad.
* Tiene frecuentemente una actitud de enojo.
* Habla con severidad o poca amabilidad.
* Se comporta deliberadamente de formas que suscitan venganza.

La mayoría de los síntomas observados en niños y adolescentes que tienen el trastorno negativista
desafiante también se observa a veces en niños que no lo padecen, especialmente alrededor de los 2 ó 3
años de edad o durante la adolescencia. Muchos niños, especialmente cuando están cansados, con
hambre o disgustados, tienden a desobedecer, discutir con sus padres y desafiar la autoridad. Sin
embargo, en los niños y adolescentes que tienen el trastorno negativista desafiante, estos síntomas
ocurren de forma más frecuente e interfieren con el aprendizaje, el ajuste a la escuela y, algunas veces,
con las relaciones del niño (o adolescente) con los demás.

El trastorno negativista desafiante a menudo se manifiesta junto con otros trastornos de la salud mental,
como los trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, de conducta y el trastorno hiperactivo de déficit de
atención, aumentando la necesidad de un diagnóstico y un tratamiento tempranos.

Criterios para el diagnóstico del trastorno negativista desafiante


A. Un patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante que dura por lo menos 6 meses, estando
presentes cuatro (o más) de los
siguientes comportamientos:
1. A menudo se encoleriza e incurre en pataletas
2. A menudo discute con adultos
3. A menudo desafía activamente a los adultos o rehúsa cumplir sus obligaciones
4. A menudo molesta deliberadamente a otras personas
5. A menudo acusa a otros de sus errores o mal comportamiento
6. A menudo es susceptible o fácilmente molestado por otros
7. A menudo es colérico y resentido
8. A menudo es rencoroso o vengativo
Nota: considerar que se cumple un criterio sólo si el comportamiento se presenta con más frecuencia de la
observada típicamente
en sujetos de edad y nivel de desarrollo comparables
B. El trastorno de conducta provoca deterioro clínicamente significativo en la actividad social, académica o
laboral
C. Los comportamientos en cuestión no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno
psicótico o de un trastorno del estado
de ánimo
D. No se cumplen los criterios de trastorno disocial, y, si el sujeto tiene 18 años o más, tampoco los de
trastorno antisocial de la personalidad.

Causas

La causa precisa del TND no se conoce por el momento, pero se aventuran dos teorías primarias para
explicar el desarrollo del TND. Una teoría del desarrollo sugiere que los problemas comienzan cuando los
niños tienen entre uno y dos años y medio de edad. Los niños y adolescentes que desarrollan el TND
pueden haber tenido dificultades para aprender a separarse de su figura de apego primaria y desarrollar
habilidades autónomas. Las malas actitudes características del TND se consideran una continuación de
las cuestiones normales durante el desarrollo que no fueron resueltas adecuadamente en los primeros
años de vida.

La teoría del aprendizaje sugiere, sin embargo, que las características negativas del TND son actitudes
aprendidas que reflejan los efectos de las técnicas de refuerzo negativo empleadas por los padres y
personas en posición de autoridad. Se considera que el empleo de refuerzos negativos por parte de los
padres incrementa la frecuencia e intensidad de los comportamientos opositores en el niño que de este
modo logra la atención, el tiempo, la preocupación y la interacción deseados con los padres o personas en
posición de autoridad.

Las características del niño (tendencia a la irritabilidad, alto grado de actividad, etc.), de los padres
(imposición de una disciplina ineficiente o inconstante, depresión, impulsividad, etc.), de la familia (como
desavenencias matrimoniales) y del entorno social (como la pobreza) influyen por separado o en forma
combinada en el desarrollo de los problemas de conducta. Estos factores también pueden verse afectados
entre sí. Por ejemplo: la falta de una disciplina uniforme puede contribuir con el comportamiento
desafiante, al igual que la conducta desafiante crónica puede llevar a lo padres a sentirse impotentes y
cambiar su enfoque sobre la crianza.

A diferencia del trastorno disocial, en este caso el niño no viola reglas sociales o derechos básicos, ni
manifiesta agresividad física extrema; casi siempre se suelen dar estas conductas en el entorno doméstico
(con personas con las que el niño tiene más confianza).

Problemas de conducta específicos

El TND abarca un patrón de conductas que implica discusiones continuas, desafiar las reglas y las
peticiones, oponerse a las figuras de autoridad y berrinches. Puede incluir otras características como
molestar a otras personas deliberadamente, enojarse con facilidad, tener dificultades para dejar pasar las
cosas, inflexibilidad, el uso de palabrotas y culpar a otros por las faltas propias. Si bien, en cierta medida,
es normal observar algunas de estas características en muchos niños, se diagnostica TND cuando estos
síntomas predominan, ocurren con frecuencia e interfieren en el desenvolvimiento del niño en su casa, en
la escuela o en el ámbito social. Puede ocurrir que los síntomas del TND se manifiesten en un entorno y
no en otro, como por ejemplo en casa, pero no en la escuela.

Estos niños también pueden presentar otros problemas, como THDA, depresión o ansiedad. El 25% de los
niños con TND desarrolla problemas de conducta más graves asociados con el trastorno disocial.

Factores de riesgo

• Individuales
1. El temperamento del niño, especialmente en niños que muestran dificultades para empatizar y falta de
ajuste emocional
2. La genética; aunque menor que en otros trastornos psiquiátricos, queda claro que existe una carga
mayor en el sexo masculino y una
carga familiar aumentada
3. La presencia de retraso intelectual y problemas de aprendizaje, mediados por niveles altos de
impulsividad y tasas altas de fracaso
académico y problemas de autoestima
4. Los déficits de habilidades sociales (dificultades de interacción, distorsión en las relaciones sociales de
estos niños y adolescentes y
relaciones conflictivas con figuras parentales)
5. La presencia de enfermedad crónica como epilepsia o la diabetes
6. Factores neuroendocrinos del niño
7. La presencia de un diagnóstico de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (hasta un tercio de
los niños con TDAH van a
desarrollar un TC)

• Familiares
1. Estilo de crianza inadecuado (presencia de una pobre supervisión, disciplina dura o errática,
inconsistencia entre los padres, rechazo
del niño y la baja implicación parental)
2. Estado mental de las figuras parentales ( presencia de depresión, ansiedad, consumo de alcohol o
trastorno de personalidad)
3. Vínculo afectivo
4. Abuso de tóxicos y criminalidad
5. Problemas de pareja
6. Abuso emocional, físico o sexual (siendo éste uno de los factores de riesgo más potentes para el
desarrollo de TC en la infancia)

• Del entorno
1. Clase social baja, ausencia de vivienda o vivienda en malas condiciones, pobreza, aislamiento social
2. Asociación con un grupo de iguales conflictivos
3. El consumo de alcohol o drogas a etapas tempranas
4. Las zonas urbanas tienen tasas más altas de TC
5. En los últimos años ha aumentado la prevalencia de TC en clases media-alta donde el estilo de crianza
centrado en lo material actúa
como factor ambiental de riesgo

Estrategias

De acuerdo con la edad del niño y la gravedad de los síntomas, se puede proceder de diferentes maneras.
La enseñanza a los padres de habilidades que han resultado efectivas para el abordaje de los problemas
de conducta es una parte esencial de cualquier tratamiento, si bien las habilidades aplicables a niños
pequeños y a adolescentes pueden diferir. Entre los elementos fundamentales, se incluye el uso frecuente
y uniforme de elogios, recompensas y castigos razonables. En el marco de la terapia de conducta, los
padres aprenden, ejercitan y adaptan a su medida este tipo de habilidades y también otras, como aprender
a pedir de modo efectivo, recurrir al aislamiento temporario e ignorar las conductas irritantes prestando en
cambio atención positiva a las conductas deseadas. Los niños también pueden aprender y ejercitar nuevas
habilidades para sobreponerse a los problemas, como la exploración de formas alternativas para manejar
la ira. Para los adolescentes, suele ser útil la terapia familiar que se centra en muchas de las habilidades
de crianza mencionadas arriba, como la imposición de límites sobre la conducta y la implementación de
consecuencias efectivas y uniformes de acuerdo con la edad.

Asimismo, padres y adolescentes pueden necesitar ayuda para resolver problemas juntos, mejorar las
aptitudes de comunicación, negociar ante los conflictos e identificar y modificar los patrones de conducta
que se dan dentro de la familia y pueden contribuir con las conductas perturbadoras. En casos más graves
que pueden implicar la superposición de problemas (como el consumo de sustancias o la negación a
asistir a la escuela), puede necesitarse un tratamiento alternativo en el entorno escolar o con residencia en
un centro. A veces, se utiliza un tratamiento farmacológico para el manejo de algunos de los síntomas del
TND. Por supuesto, si existen otros factores, como las desavenencias matrimoniales, que contribuyen con
el desarrollo de problemas de conducta, éstos pueden abordarse en el marco de una psicoterapia o terapia
de pareja o familiar.

Tratamiento del trastorno negativista desafiante:

El tratamiento específico de los niños que tienen el trastorno negativista desafiante será determinado por
el pediatra (o médico del adolescente) basándose en lo siguiente:

* La edad, estado general de salud e historia médica del niño (o adolescente).


* Qué tan avanzados están los síntomas del niño (o adolescente).
* La tolerancia del niño (o adolescente) a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
* Sus expectativas para la trayectoria de la condición.
* Su opinión o preferencia.

El tratamiento puede incluir:

* Psicoterapia individual
La psicoterapia individual para el TND suele emplear un enfoque cognitivo conductista para aumentar la
capacidad del paciente de resolver los problemas y sus habilidades de comunicación, y las habilidades de
control de la ira.
* Terapia familiar
La terapia familiar tiene a menudo como objetivo la introducción de cambios en la familia, como por
ejemplo, mejorar la capacidad de comunicación y fomentar la interacción entre los miembros de la familia.
La crianza de los niños que tienen ODD puede ser una tarea muy difícil para los padres. Los padres
necesitan apoyo y comprensión y también necesitan desarrollar enfoques más eficaces para la crianza de
los hijos.
* Terapia de grupo con los compañeros
La terapia de grupo con los compañeros a menudo se enfoca en desarrollar y utilizar las capacidades
sociales e interpersonales.
* Medicamentos
Si bien no se consideran eficaces para tratar el ODD, pueden utilizarse medicamentos si otros síntomas o
trastornos están presentes y responden al medicamento.

Bibliografía

Kaplan, Harold Irwin; Sadock, Benjamin James y Sadock, Virginia Alcott (2009). Sinopsis de psiquiatría.
Filadelfia: Lippincott Williams & Wilkins

Salud, trastorno negativista desafiante (2009). http://amuvasalud.blogspot.com/2009/05/trastorno-


negativista-desafiante.html

The parent letter (2005). NYU Child Study Center.


http://www.aboutourkids.org/files/articles/spanish_parent_letter_december_05.pdf

•Melissa Aristízabal
• Milena Giraldo
• Karen Martínez