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Artículo publicado junto a Pablo Lorenzano en la Revista Redes, en 1993.

EN MEMORIA DE THOMAS KUHN

Dr. César Lorenzano


Dr. Pablo Lorenzano

1. Introducción

Thomas Kuhn ha muerto. Ya no conoceremos su solución definitiva al problema que


plantea la inconmensurabilidad entre las distintas posiciones científicas, y que él
experimentó como un hecho vivo cuando leía escritos originales de investigadores
pertenecientes a otras épocas. No sabremos finalmente si el enigma tendría una solución
taxonómica1 como lo intuyera, o si éste, al igual que muchos otros problemas de la
filosofía, no admite una respuesta última, sino que permanece abierto como fuente de
reflexiones enriquecedoras. Además, si hemos de ser fieles a sus concepciones, tampoco
deberíamos suponer que sus investigaciones clausurarían su obra. Por lo contrario,
permanecerá abierta -como hasta este momento- a la comunidad de investigadores que
se nucleó alrededor de sus posiciones más básicas, y que las continúa refinando su
estructura teórica, a fin de darle mayor firmeza conceptual y ampliando su espectro de
aplicaciones en el dominio de la ciencia y de su historia en regiones diferentes a las que
él estudiara, o profundizando donde ya lo hiciera.

Devino con ello un paradigma -en este caso metacientífico-, que se encuentra en pleno
desarrollo. Como sucede con tantos pensadores, la criatura que dio a luz ya no les
pertenece por completo; tiene vida propia y crece con los aportes de quienes lo toman
como propio.

El núcleo básico de elementos en el que coinciden quienes pertenecen a la tradición


kuhniana puede leerse en su forma más sintética en la Introducción a su La estructura
de las revoluciones científicas -un texto con una vigencia de más de treinta años que
"venía a llenar un vacío"2, y que algunos creyeron una provocación, o una moda
pasajera-. Pocos advirtieron que parte de su encanto residía en una cuidada estructura
expositiva que podríamos llamar dialéctica, puesto que esta introducción mencionaba -
interrelacionándolos- todos los conceptos fundamentales de su propuesta teórica,
aunque sin una argumentación que los justifique, a la manera de un en-sí que
encontraría su apoyatura en el desarrollo posterior, cuando se expliciten y se conecten
con la historia de la ciencia.
1
Véase, entre otros:
Kuhn, Thomas. “Conmensurability, Comparability, Communicability”. En: PSA 1982. Proceedings of
the 1982 Biennial Meeting of the Philosophy of Science Association. P.D. Asquith and T. Nickles (eds.)
669-688. East Lansing:: Philosophy of Science Association.
Kuhn, Thomas. “Dubbing and Redubbing: the Vulnerability of Rigid Designation. En: Scientific
Theories. Minnesota Studies in Philosophy of Science 14. 298-318 C.W. Savage (de.) Minneapolis:
University of Minnesota Press. 1990.
2
Muguerza, Javier. "Introducción. La teoría de las revoluciones científicas". En: Lakatos, I; Musgrave,
A. (eds.) La crítica y el desarrollo del conocimiento. Grijalbo. Barcelona. 1975.
Kuhn, Thomas. The Structure of Scientific Revolutions. University of Chicago Press. Chicago. 1962.
Versión española: La estructura de las revoluciones científicas. F.C.E. México. 1971.
Inauguraba, con ellos, una nueva concepción de la ciencia que revitalizó a la reflexión
epistemológica, desplazando del centro de la escena los programas de investigación
metacientífica que predominaban hasta el momento, el neopositivismo del Círculo de
Viena, y el hipotético-deductivismo de Karl Popper, que comenzaban a mostrar signos
de agotamiento. Carl Hempel, muchos años después, mencionaría que uno de los
elementos que más lo provocaron en ese momento, pero que terminaron por ganar su
adhesión, fue la naturalización de la filosofía de la ciencia en oposición a las
“reconstrucciones racionales” del razonamiento científico, que consistían en formular
normas de racionalidad utilizando un aparato conceptual lógico, a las que debían
ajustarse los científicos, so pena de ser calificados de irracionales o anticientíficos si no
lo hacían. Diría, además, que Kuhn, por el contrario, examinaba cómo éstos -en el curso
de la historia- investigaban y formulaban teorías que eran aceptadas luego por una
comunidad pertinente de especialistas, pensando que si en esos casos se infringían las
normas epistemológicas preestablecidas, era mejor cambiarlas, antes que rechazar esas
investigaciones por irracionales.3

Presentaremos brevemente esos conceptos fundamentales en la forma en que lo hace


Kuhn, mencionando el estado en que se encuentra su elucidación por parte de la
comunidad que los toma como punto de partida. Son, centralmente, los de paradigma,
comunidad científica, ciencia normal, revoluciones científicas, -íntimamente
relacionados entre sí- con los que describe a la ciencia y a sus evoluciones históricas, a
los que agregaremos los de anomalía, crisis, inconmensurabilidad.

2. El paradigma

Kuhn elige el término paradigma para designar al logro principal de la investigación


científica, porque intenta expresar con él que la ciencia consiste en algo más que en
enunciados generales -leyes- eventualmente relacionados entre sí -teorías-. Nos dice que
si realmente queremos comprender lo que hacen los científicos, cómo investigan, y
cómo cambian periódicamente sus modos de ver el mundo, es necesario introducir en la
ciencia elementos que le son ineludibles, y que no están contemplados en la noción
clásica de teoría.

Fundamentalmente, se refiere con ésto a los hechos de la ciencia -experimentos y


observaciones ejemplares-, a los que considera inseparables de lo teórico -las
generalizaciones simbólicas o leyes más generales del paradigma- y que en la Posdata
de 1969 denomina ejemplos compartidos4 -por una comunidad científica- de un
paradigma dado. Los primeros -paradigmáticos en una terminología que proviene de
Wittgenstein-, muestran a los científicos de una manera no discursiva qué entes pueblan
el universo de la investigación, cuáles son las preguntas pertinentes que pueden
hacérseles, cuál es la índole de las respuestas admitidas, y cuáles son los métodos para
ponerlas a prueba.

3
Hempel, Carl G. “Thomas Kuhn, Colleague and Friend”. En: Paul Horwich (de.) World Changes. A
Bradford Book. The MIT Press. Cambridge, Massachusetts, and London, England. 1993.
4
Kuhn, Thomas. Posdata: 1969. En: La estructura de las revoluciones científicas. FCE. México. 1971.
287-293.
Es probable que Kuhn tuviera razón en decir que los veintiún sentidos distintos de
paradigma que contabilizaron en La estructura de las revoluciones científicas5 no eran
incompatibles, y que rondaban siempre alrededor de unos pocos elementos que sintetiza
luego -precisando- con el nombre de matriz disciplinaria, siendo mucho menos
vulnerable que lo que pensaban sus oponentes.

Al contrario de las teorías, Kuhn nos indica que un paradigma no se encuentra agotado
luego de obtener un conjunto de éxitos iniciales, sino que abre un amplio camino a la
investigación, en la forma de nuevos interrogantes estrechamente emparentados entre sí,
que los científicos recorren bajo su guía durante un largo período de tiempo -la ciencia
normal-. Para resolverlos proponen leyes especiales para cada caso, que consisten en
variaciones específicas de las generalizaciones simbólicas, con las que transforman los
problemas que los desafían en nuevos ejemplos del paradigma.

Tampoco es refutable, porque la estructura de un paradigma es demasiado compleja


como para que se pueda poner a prueba en bloque, ya que sus leyes fundamentales -
generalizaciones simbólicas-, tal como sucede con el segundo principio de Newton, no
se ponen en contacto con el mundo empírico sino a través de cada una de las leyes
especiales, las únicas susceptibles de corroborarse o refutarse. Si la propuesta de una
nueva ley especial es exitosa, se amplía la aplicabilidad del paradigma a la realidad,
confirmándolo en su fertilidad, mientras que en el caso de ser rechazada, no dice nada
sobre su verdad o falsedad, puesto que sus otros elementos constitutivos permanecen
intactos. Sólo cuando se acumulan las frustraciones al intentar resolver problemas que
debieran ser resueltos, éstos pasan de ser el motor del desarrollo del paradigma, a
percibirse como anomalías cuya existencia compromete su utilidad para la
investigación. Comienza un período de crisis.

Un grupo pequeño de investigadores comienza a trabajar desde perspectivas nuevas e


incompatibles con las anteriores, hasta instaurar un nuevo paradigma que tiene éxito en
zonas problemáticas que la comunidad científica considera importantes, y promete
resolver otras, algunas de las cuales ni siquiera estaban en la agenda. El grueso de la
comunidad científica comienza a abandonar un paradigma agotado en su heurística, para
adoptar aquel que permite dejar atrás la sensación de inutilidad del propio trabajo,
consumando una revolución científica.

Kuhn rompe la noción teleológica de progreso hacia la verdad que caracterizaba a las
anteriores concepciones de la ciencia, como una consecuencia natural de que no
corresponde predicar de los paradigmas que sean verdaderos o falsos, y de que
periódicamente se desechan los que se creían eternos. Esto le va a permitir hablar de un
desarrollo que -al igual que lo expresa la teoría de la evolución con respecto a las
especies- puede ser definido desde sus estadíos anteriores, opuesto un progreso que se
encamine hacia un punto final en el que sus enunciados cubrirían la totalidad de los
hechos.

5
Masterman, Margaret. “La naturaleza de los paradigmas”. En: I. Lakatos y A. Musgrave (eds.) La crítica
y el desarrollo del conocimiento. Grijalvo. España. 1975. 159-203. Por otra parte, la misma Masterson
dijo algo similar, lo que no obstó para que los críticos de Kuhn lo mencionaran suponiendo que esto
significaba confusión conceptual de su parte.
Aunque inconmensurables -entendiendo con esto que no existe ninguna base común o
neutra con la cual medir ambos paradigmas-, el proceso no es irracional, como pensaron
los críticos de Kuhn, que identifican racionalidad con lógica deductiva. La elección
entre paradigmas no se resuelve exclusivamente por pruebas de índole empírica -ya que
ninguna de ellas puede comprometer, como hemos visto, a la totalidad del paradigma-,
ni lógica, puesto que nadie puede ser obligado a abandonar un paradigma bajo el peso
de una supuesta refutación, siendo como son irrefutables en su estructura, sino por la
comparación pragmática de su capacidad de generar investigaciones fructíferas. Una
racionalidad de otra índole, pero tan alejada de lo arbitrario como la lógica. Menos
precisa, discutible, con riesgos en la elección que la comunidad científica disminuye
distribuyendo entre sus miembros el peligro, hasta que el tiempo muestra con sus
resultados lo correcto de la apuesta. En cambio, durante el período de ciencia normal,
los científicos se aproximan a una racionalidad de corte hipotético-deductivista cuando
formulan la hipótesis de que tal o cual problema tendrá solución dentro de los marcos
conceptuales del paradigma, proponiendo -también de manera hipotética- que cierta ley
especial lo logrará. La refutación de una u otra hipótesis, al decir de Kuhn, arroja dudas
sobre la idoneidad del científico, sin cuestionar al paradigma.6

3. La comunidad científica

Otro de los elementos que diferencia la concepción de la ciencia de Thomas Kuhn de las
tradicionales es su énfasis en que la comunidad científica es inseparable de los
elementos teóricos, pragmáticos y empíricos del paradigma. Llegará a decir -de manera
“circular, pero no viciosa”- que un paradigma es lo que comparte una comunidad
científica, mientras que una comunidad científica es aquella que comparte un
paradigma. Existen varios motivos para que introduzca esta noción. Por un lado, el
historiador de la ciencia visualiza los cambios de teorías como un vuelco en las
creencias de los únicos con autoridad para decidirlos, la comunidad de los expertos,
único criterio válido, en un contexto en el que había mostrado no existían hechos -
cruciales- que obligaran a desechar una teoría y adoptar la otra, ni un lenguaje común
que encauzara la discusión. Por otro, la existencia de la ciencia normal hace que el
desarrollo del paradigma no se deba a ningún científico aislado, sino al esfuerzo
mancomunado de un conjunto de investigadores que lo hace avanzar cuando resuelve
bajo su guía los innúmeros problemas que plantea.

6
Posiblemente una de las manifestaciones más notorias de inconmensurabilidad entre posiciones teóricas
distintas sean las dificultades con las que tropiezan quienes leen las obras de Kuhn desde las cercanías de
la “concepción heredada”. Pese a que reitera en sus escritos las bases con las cuales comparar teorías -que
no se alejan demasiado de las que habitualmente aceptan los filósofos de la ciencia, tales como
simplicidad, exactitud, consistencia, alcance y fertilidad , y postula una racionalidad pragmática para
elegir entre ellas -justificándolo empíricamente en la historia de la ciencia-, al no coincidir estos criterios
con los suyos, no los advierten, y lo critican como si fuera un relativista y un irracionalista.
Véase: Kuhn, Thomas. Posdata: 1969. Incluido en la versión española de LERC de 1971.
“Objetividad, juicios de valor y elección de teorías”. En: La tensión esencial. FCE.
México. 1982
En cuanto a que la inconmensurabilidad no implica la imposibilidad de comparar teorías, además de estas
manifestaciones de Kuhn, en este u otros escritos, véanse los numerosos ejemplos en LERC de
comparación y elección entre paradigmas que realizan los científicos.
Existiría una razón adicional para que Kuhn insista en identificar paradigma y
comunidad científica. Si llamamos paradigma a la totalidad de conocimientos,
habilidades y percepciones estructuradas -Gestalten- que lo caracterizan y que residen
en el psiquismo de los científicos que lo sustentan, expresados parcialmente en los
libros y revistas científicas, entonces éste se encuentra repartido -necesaria y
desigualmente- entre los miembros de la comunidad científica. Siendo esto así,
coincidirían en su extensión ambos conceptos, por lo que sería razonable pensar -como
lo plantea Kuhn- que individualizar uno de ellos equivaliera a individualizar al otro.

El concepto de comunidad científica -al introducir una noción sociológica en el corazón


mismo de los análisis filosóficos de la ciencia-, contribuyó a cerrar la brecha existente
entre los estudios epistemológicos, históricos y sociales, que pudieron entonces
percibirse como aspectos complementarios y teóricamente compatibles de un mismo
proceso cultural. Hablan de su fertilidad las investigaciones sociológicas e históricas
que generó, y que toman a los paradigmas científicos como punto de referencia para
identificar los colectivos que debían estudiarse, o -desde la perspectiva de la filosofía de
la ciencia-, el análisis estructural de la evolución histórica de paradigmas específicos
realizados luego de incorporar la noción de comunidad científica.

Como otras propuestas de Kuhn, tuvo la virtud de suscitar adhesiones y críticas


impensadas, y que surgen de lecturas sesgadas -por la novedad de las mismas- desde
posiciones teóricas mutuamente adversas, como las del programa fuerte de la sociología
de la ciencia7, o el hipotético-deductivismo de Popper, ambas coincidiendo -contra la
posición expresa de Kuhn-, en leerlo como si excluyera los análisis de los contenidos
cognoscitivos de la ciencia -que indudablemente son el centro del concepto de
paradigma-. Los primeros, legitimando desde Kuhn los estudios exclusivamente sociales
de la ciencia, en una vuelta de tuerca de viejos dogmatismos que hacen depender por
completo -sin autonomía alguna- las producciones culturales de instancias económicas,
políticas, o de relaciones entre estratos sociales. Para el liberalismo a ultranza de Popper
y sus seguidores -contrariados en su individualismo metodológico por el hecho de que
se mencionara que el agente social de la ciencia era colectivo, y no individual-, se
trataba de un sociologismo indeseable, sin que esta etiqueta se justificara en las razones
históricas, epistemológicas y empíricas que expusiera Kuhn.

4. Kuhn y la concepción estructural

En los momentos en que Kuhn inicia sus investigaciones de índole histórica, que
habrían de culminar en La estructura de las revoluciones científicas, Patrick Suppes8
expone una manera de formalizar teorías científicas que puede calificarse de una
extensión hacia las ciencias naturales del programa Boubaki9 para las matemáticas,
empleando como herramienta formal la teoría informal de conjuntos en lugar de la

7
Véase: Hesse, Mary. “La tesis fuerte de la sociología de la ciencia” En: León Olivé (comp.) La
explicación social del conocimiento. IIF. UNAM. México. 1985.
8
Véase: Suppes, Patrick. Introduction to logic. Van Nostrand Co. Princeton. New Jersey. 1957
Set-theoretic Structures in Science. Stanford. 1970.
9
Un grupo de matemáticos franceses que firman -anónimamente- sus artículos bajo el nombre común de
Nicolás Bourbaki consiguen reescribir la totalidad de las matemáticas en el lenguaje de la teoría de
conjuntos.
lógica de primer orden que utilizaba la concepción tradicional de la ciencia -y el
fracasado intento logicista, su contrapartida para la fundamentación de las
matemáticas10-. El éxito que obtiene en formalizar de manera rigurosa pero simple
teorías importantes, como la mecánica clásica de partículas de Newton muestra un
camino que es seguido por Joseph Sneed11, quien en el curso de investigaciones formales
acerca de cómo hacer afirmaciones empíricas con teorías científicas que incluyen en su
formulación términos teóricos, profundiza la concepción de Suppes y propone una
estructura formal en el que las teorías son reconstruídas de tal manera que sus unidades
mínimas de análisis son sus modelos, y no sus enunciados. Al hacerlo, comprende que
sus hallazgos formales podían explicar lo que de una manera mucho más intuitiva, y
para algunos no enteramente clara Thomas Kuhn había pensado eran los paradigmas.

Esto era así porque:

i. al ser consideradas las teorías un estructuras complejas cuyos elementos básicos son
modelos, no son susceptibles de ser verdaderas o falsas, categorías semánticas
aplicables sólo a entidades tales como los enunciados;

ii. el axioma por el cual se caracterizan sus modelos específicos -un enunciado
legaliforme que pone en relación todos los términos de una teoría, y que constituye el
equivalente funcional de las generalizaciones simbólicas de las que habla Kuhn-, posee
una forma lógica -debido a sus varios cuantificadores existenciales- que hace que aun
siendo empírico no sea refutable;

iii. a fin de dar contenido empírico a los modelos que se definen de manera únicamente
formal, es preciso caracterizar otro conjunto de modelos -las aplicaciones propuestas-,
un subconjunto de los modelos parciales posibles cuyos elementos son objetos
empíricos y no objetos abstractos como en éstos, lo que da precisión a lo expresado por
Kuhn cuando incluye lo empírico en la teoría12;
iv. este subconjunto se caracteriza como un conjunto abierto, es decir, que al contrario
de los que definen de una sola vez todos sus elementos, pueden agregarse o quitarse
miembros de él; esta ampliación -o eventual retroceso- de una teoría explica, luego de

10
Se llamó logicismo al intento de reducir la totalidad de las matemáticas a la lógica.
11
Sneed, Joseph. The Logical Structure of Mathematical Physics. Reidel. Dordrecht. 1971.
12
Para la concepción estructural, una teoría T se caracteriza mediante un par ordenado de un núcleo
teórico K y un conjunto de aplicaciones propuestas I, tal que:
T = (K, I)
A su vez, el núcleo teórico consta de los conjuntos de modelos Mpp (Modelos parciales posibles) que
cumplen los axiomas que incluyen las caracterizaciones de sus funciones no-teóricas, Mp (Modelos
potenciales) un subconjunto de los anteriores que surge de incluirles las funciones teóricas de la teoría, y
finalmente, un conjunto M (Modelos) que además cumplen el o los axiomas fundamentales -
generalizaciones simbólicas, en la terminología kuhniana- a los que hiciéramos referencia, tal que:
K = (Mpp, Mp, M)
En razón de economía conceptual, no incluimos a C, las condiciones de ligadura, que conectan entre sí a
los distintos modelos de la teoría, y que serían parte constitutiva del predicado conjuntista que caracteriza
a K.
Las aplicaciones propuestas I son un subconjunto de los Mpp. Mientras éstos son modelos abstractos, los
I son aquellos Mpp a los que se ha precisado sus elementos en sistemas empíricos reales, siendo aquellos
sistemas empíricos que los científicos han mostrado que eran modelos efectivos de la teoría, sus ejemplos
reales.
una cierta interpretación pragmática del formalismo, el comportamiento de un
paradigma durante el período de ciencia normal confirmando una vez más lo expuesto
por Kuhn; 13

Tiempo después, Thomas Kuhn afirmaría que esta estructura formal es la que expresa
con mayor fidelidad lo que él quería presentar con la noción de paradigma, en el curso
de un simposio sobre el cambio de teorías en el que también participa Sneed14. Aunque
no insiste mayormente en el asunto, Kuhn vuelve a mencionarlo cuando cede la
presidencia de la Philosophy of Science Association a Van Frases, reiterando que las
concepciones semánticas o modelo-teóricas de la ciencia -como las de Sneed y
Stegmüller, o de Van Frases, quien desarrolló una versión diferente de las teorías
científicas dentro del mismo marco conceptual-, constituían una buena versión formal
de su propuesta de la ciencia como paradigmas15.

5. Sus raíces teóricas y su herencia

Pocos percibieron en su momento que la obra de Kuhn ocultaba, detrás del ruido -
fragoroso- de las rupturas con las concepciones que lo precedieron, ciertas
continuidades que permiten rescatar para él mismo una de las nociones que le son más
caras, y quizás la que más lo caracterice: la idea de largas permanencias en el
pensamiento, sólidos marcos conceptuales que evolucionan, se enriquecen, decaen y
finalmente son reemplazados. En efecto, su libro, que desde el título propone dar cuenta
de los cambios revolucionarios, ofrece -contra este supuesto- en su mayor extensión una
cuidadosa reconstrucción de los paradigmas, esas permanencias que evolucionan. Si
esto fuera así, entonces el impacto que provocó en su momento se explicaría porque
realiza una síntesis de las preocupaciones y los logros teóricos de diversas corrientes de
pensamiento con una sólida trayectoria histórica.

La idea es simple. Si hubiera sido una novedad completa, hubiera sido ininteligible, al
menos al comienzo, antes de que se aprendiera su lenguaje específico, radicalmente
nuevo, como se aprende una lengua nueva. No fue este el caso. Conmovió y logró
adhesiones - y rechazos- casi inmediatas de filósofos e historiadores de la ciencia de
nota.

Conocemos por el propio Kuhn las grandes influencias en su pensamiento: la de los


historiadores Alexander Koyré, Emile Meyerson, Helene Metzger, Anneliese Maier,
13
Véase para una completa exposición de la concepción estructural y de su pragmatización para explicar
formalmente las posiciones de Kuhn:
Stegmüller, Wolfgang. Estructura y dinámica de teorías. Ariel. España. 1976.
14
El Simposio tuvo lugar en Ontario, Canadá, entre el 27 de agosto y el 2 de setiembre de 1975. Véase:
Kuhn, Thomas. “Theory Change as Structure Change: Remarks on the Sneed Formalism”. En:
Erkenntnis, 10. 1976
Sneed, Joseph. “Philosophical Problems in the Empirical Science of Science: A Formal Approach”. En:
Erkenntnis, 10. 1976

Kuhn, Thomas. “Introduction”. En: PSA 1992. Proceedings of the 1992 Biennial Meeting of the
15

Philosophy of Science Association. Vol. 1. A. Fine, M. Forbes y L. Wessel (de.) East Lansing. Philosphy
of Science Association.
A.O. Lovejoy, James B. Conant, la psicología de la Gestalt, y la obra de Jean Piaget, la
epistemología de Ludwik Fleck, la teoría del lenguaje de Benjamin Whorf, las obras de
W.V.O. Quine, y de Ludwig Wittgenstein, entre otros16. Todos ellos dejaron en mayor o
menor medida su impronta en Thomas Kuhn, quien las asume y las incorpora -
transformándolas- en esa concepción original que visualiza a la ciencia como
nacimiento, desarrollo, crisis y reemplazos de paradigmas que residen -parcialmente- en
el psiquismo de las comunidades científicas.

En cuanto a sus relaciones con la filosofía de la ciencia tradicional, en Lógica del


descubrimiento o psicología de la investigación17, Kuhn -que esperaba encontrar sus
mejores aliados en el hipotético-deductivismo-, dedica el escrito a mostrar cómo su
pensamiento continúa el de Karl Popper de una manera que le es propia. El violento
rechazo que experimentara le enseñó que aunque tuvieran fuertes coincidencias, la
comunidad popperiana y el propio Popper no le perdonarían los aspectos psicológicos y
sociológicos de su propuesta.

La situación es igualmente paradójica con respecto al neopositivismo, que se supone fue


el adversario derrotado por su obra. Pocos advirtieron -o lo creyeron un error- que La
estructura de las revoluciones científicas fue editada en la Enciclopedia de la Ciencia
Unificada. Sin embargo, por fuera de los estereotipos que la transformaron en el
“hombre de paja” que todos usan para denostarla, esta gran corriente de la filosofía de la
ciencia presenta una multiplicidad de aspectos -sobre todo en Rudolf Carnap- en los que
presagia la obra de Kuhn, coincidencias opacadas por los énfasis diferentes que ponen
uno y otro en los histórico o en lo formal y que justifican la recomendación entusiasta
de Carnap a la publicación de este escrito, en una nota de puño y letra al reverso de la
carta oficial de aceptación que dirige Charles Morís.18

Según Carnap, Kuhn desarrolla aspectos de la historia y la teoría de la ciencia con los
que concuerda, aunque no haya tenido ocasión de profundizarlos, particularmente los
que corresponden a la noción de paradigma, e ilumina aspectos de su propio trabajo,
ayudándole a poner en claro la índole de la labor filosófica que realiza.19

16
Véase el Prefacio de LERC. op. cit. p. 9.
17
I. Lakatos y A. Musgrave. op. cit. p. 81-115.
18
Dice allí: “Querido Charles, aquí te envío mi aprobación al manuscrito de Kuhn, que es un excelente
trabajo.”
19
“Creo que la monografía que planea será una valiosa contribución a la Enciclopedia. Yo mismo estoy
muy interesado en los problemas que Ud. trata, incluso aunque mi conocimiento de la historia de la
ciencia es bastante fragmentario. Entre muchos otros puntos, me agradó su énfasis en los nuevos marcos
conceptuales que son propuestos en las revoluciones científicas, y en cuyo contexto, se formulan nuevas
preguntas, y no sólo respuestas a viejos problemas.”
“Estoy convencido de que sus ideas serán muy estimulantes para todos aquellos interesados en la
naturaleza de las teorías científicas, y especialmente en las causas y formas de sus cambios. Encontré muy
estimulante el paralelo que Ud. traza con la evolución Darwineana: así como Darwin derrotó la idea
previa
de que la evolución se dirigía hacia una meta predeterminada -el hombre como el organismo perfecto-, y
la vio como un proceso de mejora por selección natural, Ud. enfatiza que el desarrollo de las teorías no se
dirige hacia la teoría perfecta y verdadera, sino que es el proceso de mejoramiento de un instrumento. En
mi propio trabajo sobre lógica inductiva de los últimos años, he llegado a una idea similar: que mi trabajo,
y el de unos pocos amigos en la solución de sus problemas paso a paso no deben ser vistos como
conduciendo a un “sistema ideal” sino como el mejoramiento paso a paso de un instrumento. Antes de
El hecho de que su Posdata fuera lo último que editaran constituía el cierre perfecto de
una época, no porque Kuhn acabara para siempre con esa tendencia, sino porque con él
encontrarían cauce inquietudes que se iniciaran en Viena a principios de siglo. Tal como
lo hubiera querido Carnap -cultor de la tolerancia hacia la diversidad epistemológica- se
integraban armónicamente en la concepción de la ciencia de Thomas Kuhn las distintas
perspectivas desde las que se la visualiza. No sólo desde los puntos de vista histórico y
social; también desde el formal, la corriente estructural de Sneed, Stegmüller, Moulines
y Balzer20 solucionaba los viejos anhelos neopositivismo de precisión, aunque desde
una perspectiva distinta.

Punto de coincidencia de tradiciones de investigación, la obra de Thomas Kuhn se


encuentra -por eso mismo- en el centro de la filosofía de la ciencia de nuestros días.
Quienes reconocen su inspiración en ella, y la continúan con sus investigaciones -
historiadores, sociólogos, psicólogos, filósofos analíticos, o analistas formales de la
ciencia- pueden saberse herederos -aun oponiéndose a ellas- de corrientes que desde
hace más de un siglo expresan su interés por este fenómeno que revoluciona a la historia
de la humanidad -la ciencia-, haciéndola objeto de sus estudios metacientíficos.

leer su manuscrito, no hubiera podido ponerlo en esas palabras. Sus formulaciones, los ejemplos con los
que clarifica, y también su analogía con la teoría de Darwin me ayudó a ver más claro lo que tenía en
mente.”
Las cartas de Carnap a Kuhn se encuentran en:
University of Chicago Library, Department of Special Collections, “Unity of the Science Movement
Papers”, Box 1, Folder 4, (University of Pittsburgh, Carnap Collection No. RC 088-47-08 y 01)
20
Balzer, W., Moulines, C.U. y Sneed, J. An Architectonic for Science. Reidel. Dordrecht. 1987.