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Mito y Significado por Lévi- Strauss (67-78)

De la relación entre mito y música yo tenia la idea de que no había una única relación sino
dos tipos de relación. Una de similitud y otra de contigüidad, y que de hecho, en realidad,
ellas eran lo mismo. Pero no comprendí esta relación inmediatamente.

Con relación al aspecto similitud tenia la convicción de que tal como sucede en una
partitura musical es imposible comprender un mito como una secuencia continua. Esta es
la razón por la que se debe ser consciente de que si intentamos leer un mito de la misma
forma manera en que leemos una novela o un articulo de diario, es decir, línea por línea, de
izquierda a derecha, no podremos llegar a entenderlo, porque debemos aprehenderlo como
una totalidad y descubrir que el significado básico del mito no esta ligado a la secuencia de
acontecimientos, sino más bien, si así puede decirse, a grupos de acontecimientos, aunque
tales acontecimientos sucedan en distintos momentos de la historia. Debemos leer el mito
aproximadamente como la lectura musical, dejando de lado las frases musicales e
intentando leer página entera con la certeza de que lo que esta escrito en la primera frase
musical de la pagina solo adquiere significado si se considera que es parte de lo que se
encuentra escrito en la segunda, en la tercera, en la cuarta y así sucesivamente.
Tenemos que percibir que cada página es una totalidad. Y solo considerando al mito como
si fuese una partitura orquestal, escrita frase por frase, podremos entenderlo como una
totalidad y extraer así su significado.

Con relación a la contigüidad. Hay una similitud existente entre el método utilizado en el
análisis del mito y la comprensión de la música. A fin de cuentas, cuando escuchamos
música nos disponemos a escuchar algo que se desarrolla a través del tiempo, desde un
punto inicial hacia un punto final. Escuchen una sinfonía; una sinfonía tiene un comienzo,
una mitad y un fin. Con todo, nunca se entenderá nada de la sinfonía ni se obtendrá placer
alguno al escucharla si se fuera incapaz de relacionar, a cada paso, lo ya escuchado con lo
que sé esta por escucharse, manteniendo la conciencia de la totalidad de la música. Si se
retuviere, por ejemplo la fórmula musical del tema y las variaciones para cada variación se
tuviera en mente el tema que se ha escuchado en primer lugar; se percibirá que cada
variación tiene un sabor musical que le es propio si se consigue relacionarla
inconscientemente con la variación escuchada anteriormente.

Hay, pues una especie de reconstrucción continua que se desarrolla en la mente del oyente
de la música o de una historia mitológica. No se trata sólo de una similitud global. Es
exactamente como si al inventar las formas específicamente musicale la música sólo
redescubriese estructuras que ya existían a nivel mitológico.

Por ejemplo, es asombroso que la fuga tal como fue formulada en la época de Bach, sea la
representación vivida del desarrollo de determinados mitos que tienen dos tipos de
personajes o dos grupos de personajes, digamos uno bueno y el otro malo, aunque esto
constituya una súper simplificación. La historia inventariada por el mito es la de un grupo
de personajes que intenta escapar o huir de otro. Se trata entonces de una persecución de un
grupo por el otro en la que algunas veces el grupo A llega alcanzar al grupo B -todo como
en la fuga-. La antítesis o la antífona continúa por fuera de la historia, hasta que ambos
grupos se mezclan y confunden. Finalmente la solución, o el clímax de este conflicto surge
de la conjugación de lo dos principio s que se habían opuesto durante el mito. Puede
tratarse de un conflicto entre lo poderes de arriba y de abajo, el cielo y la tierra, o el sol y
los poderes subterráneo, y así sucesivamente. La estructura de solución mítica de
conjugación es muy semejante a los acordes que resuelven y ponen fin a la pieza musical,
porque también ellos ofrecen una conjugación de extremos que se juntan por única y ultima
vez. Así mismo es posible demostrar que hay mitos o grupos de mito, que han sido
construidos como una sonata, una sinfonía, un rondó o una tocata, o cualquier otra forma
que, en realidad, no ha sido inventada por la música, sino que inconscientemente se ha
recogido de la estructura del mito.

La comparación entre la música y el lenguaje es un problema extremadamente espinoso


porque, en cierta medida, se trata de materiales muy parecidos y, simultáneamente,
tremendamente diferentes. Por ejemplo los lingüistas contemporáneos afirman que los
elementos básicos del lenguaje son los fonemas (aquello sonidos que nosotros
representamos, incorrectamente, con las letras) que en sí mismos no posen significado
alguno, pero que se combinan para diferenciar los significados. Puede afirmarse lo mismo
con respecto a las notas musicales. Una nota –A, B, C, D y así sucesivamente- no tiene
significado en sí misma, apenas es una nota. Solo mediante la combinación de las notas se
puede crear música. Es perfectamente posible afirmar que, en tanto en el lenguaje se cuenta
con los fonemas como material elemental, en la música tenemos algo que yo podría llamar
“sonemas”. Esto supone una similitud.

Pero si se piensa en un segundo nivel del lenguaje se verifica que los fonemas se
combinan a su vez para forma frases. Pero en la música no hay palabras; cuando los
elementos básicos-las notas- se combinan, dan origen inmediatamente a una “frase”, una
frase melódica. Así, en tanto en el lenguaje existen tres niveles muy bien definidos –
fonemas que combinados forman palabras que combinadas forman frases-, en música las
notas son un elemento semejante a los fonemas desde un punto de vista lógica, pero se
pierde el nivel de la palabra para pasar inmediatamente al dominio de la frase. Es decir que
se puede comparar la mitología con el lenguaje, con la música, pero existe una diferencia:
en la mitología no hay fonemas, los elementos básicos son las palabras. Así si se toma el
lenguaje como paradigma, es posible observar que éste se encuentra constituido en primer
lugar por fonemas en segundo lugar por palabras; en tercer lugar por frases. En la música
existe el equivalente de los fonemas y el equivalente de las frases, pero falta el equivalente
de palabras. Por otra parte, en el mito existe un equivalente de las palabras y un equivalente
de las frases pero no equivalente de los fonemas. Por lo que en ambos casos falta un nivel.
A pesar de que la música y la mitología poseen su origen en el lenguaje ambas formas se
desarrollan separadamente y en direcciones diferentes; la música destaca los aspectos del
sonido ya presentes en el lenguaje, en tanto la mitología subraya el aspecto del sentido el
aspecto del significado que también esta profundamente presente en el lenguaje.

Saussure demostró que el lenguaje esta compuesto de elementos indisociables que son el
sonido y el significado. Tenemos el sonido, y el sonido tiene un significado y no hay
significado que no conlleve un sonido. En música el elemento sonoro s el que predomina, y
en mito es el significado.
Leví Strauss quería ser compositor y considerando que la mitología y la música eran dos
hermanas generadas por el lenguaje que siguen caminos diferentes escogiendo cada uno su
dirección pensó que si no era capaz de componer sonidos tal vez pudiera hacerlo con
significados....que bonito!!!  (Maria Catalina Rovegno)