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Este mes de Febrero, mes que en muchos lugares del mundo se celebra el

día del amor, de los enamorados o de la amistad, nosotros de parte del


Foro Adventista deseamos compartir contigo un mensaje bíblico muy
oportuno no solo para este mes sino para todo el año.

Usando la Nueva Versión Internacional de la Biblia leemos en el


Capítulo del Amor (1 Corintios 13*):

1 Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no


soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido.

Para tanto los hermanos pentecostales como evangélicos, el don de


lenguas juega un papel tan importante que algunos de ellos afirman que
no se tiene el Espíritu Santo si no se habla en lenguas. Sin embargo,
bíblicamente hablando el hablar en lenguas carece de importancia si no
se tiene amor.

Intencionalmente vamos a saltar el versículo 2 e ir directamente a 1


Corintios 13:3:

3 Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi


cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano
con eso.

No existe iglesia u organización religiosa en el mundo que haga más


obras de caridad y que ayude más a los pobres que la Iglesia Católica.
Esta es una verdad indiscutible pero así como es de indiscutible
también lo es la verdad que si la Iglesia Católica y sus miembros
repartieran todos sus bienes y riquezas a los pobres, sin tener amor,
no ganan nada, ni siquiera la vida eterna**.

Ahora, veamos el versículo 2 de 1 Corintios 13, también de la Nueva


Versión Internacional de la Biblia:

2 Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo


todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas,
pero me falta el amor, no soy nada.

Nosotros como adventistas no solamente decimos tener el don de


profecía, sino ser el pueblo descrito en Apocalipsis 14:12 “que guarda
los mandamientos de Dios*** y la fe de Jesús”. Sin embargo aunque
tengamos el don de profecía y una fe que logre trasladar montañas, si
nos falta lo más importante que es el amor, nada somos. Puesto que “El
amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de
lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. (1
Corintios 13:8).

El capítulo termina diciendo (de acuerdo a la misma versión de la


Biblia):
“Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el
amor. Pero la más excelente de ellas es el amor” (1 Corintios 13:13).

Para meditar, ¿Cómo se conoce o distingue la iglesia a la cual


asistes? ¿Se conoce como “la iglesia de las lenguas” o “la iglesia del
amor”? ¿Se conoce como “la iglesia de las obras de caridad” o “la del
amor”? Pongámoslo en términos personales, ¿me conocen y me ven los
demás como alguien que dice tener el don de profecía, guardar los
mandamientos y tener una gran fe, o como alguien que tiene el amor de
Cristo en su corazón? Después de todo, fue profetizado que el don de
profecía desaparecería, mientras tanto el amor permanecerá para
siempre.

Es hora de desenfocarnos un poco de nuestras áreas bíblicas (o no


bíblicas) de interés y analizar si estamos ignorando y dejando de
hacer algo más grande y aún más importante sin lo cual lo que hacemos
(con muy importante que sea) no logrará su objetivo. En otras
palabras, en nuestros hogares e iglesias, ¿Somos tan estrictos,
disciplinarios y celosos en “obedecer a Dios” al extremo de ser
capaces de ofender, herir y ser ásperos con quien sea que no haga
exactamente lo que creemos que es lo correcto, aunque sea nuestra
propia carne (cónyuge) e hijos?

Recordemos que:
4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no
es jactancioso, no se envanece;
5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda
rencor;
6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
(1 Corintios 13:4-7; RVR1960)

Si nos reenvías este mensaje escribiendo: “Obsequio Especial” en el


asunto, recibirás la bella melodía titulada: “Glorioso Amor” que
testifica de ese grandioso amor de nuestro Salvador que hizo posible
que por nuestros pecados Cristo descendiera del cielo. Solo Dios puede
perdonar nuestros pecados y solo a Él debemos confesarlos.****

Si tienes un ministerio y deseas donar parte del mismo en cambio de


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deseas hacer brillar tu luz de forma que vaya más allá de los
contornos y fronteras donde te encuentras. Para dejar de recibir estos
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Saludos y bendiciones,

David Muñoz
foroadventista@foroadventista.org