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HOLA JARDIN… COMO TE VA???

Desde el 1º de Marzo miles de chicos retomaron sus actividades diarias. Algunos ya


acostumbrados, en las mismas instituciones, otros acomodándose a nuevos lugares.
Pero, ¿qué sucede con los más chiquitos?

El ingreso al jardín de infantes resulta ser la primera separación que debe atravesar el
niño, es el primer lugar en que se relaciona más allá de su entorno familiar. Hasta el
momento, su hogar constituía su mundo, desde ahora aparecen en su vida nuevas
personas: las docentes, los compañeritos y sus familias.

Este momento es determinante para su desarrollo. El jardín es el espacio privilegiado


en que el niño aprende a construir vínculos, a compartir sus cosas, a establecer
nuevas relaciones. El nivel inicial le permite indagar, jugar y explorar, adquirir hábitos,
enriquecer su lenguaje y su comunicación. Así su autonomía e independencia se ven
favorecidas.

Para los chicos la adaptación es un momento lleno de emociones, ansiedades y


temores, que generalmente se dan todos juntos. Quieren quedarse en el jardín y a la
vez irse con mamá…

Claro que frente a esta nueva experiencia no existe una única conducta esperada,
cada niño reaccionará de acuerdo a sus posibilidades y las de su entorno. En
ocasiones sucede que el ingreso al jardín resulta más dificultoso para los papás que
para los chicos. Podemos sentirnos culpables por tener que ir a trabajar y dejarlos con
adultos que ellos no conoce. Pero esta culpa funcionará como un obstáculo en la
adaptación. El niño debe sentir que desprenderse de su familia no significa un
abandono, por esto, es determinante nuestra actitud. Si consideramos que este es el
momento ideal para el ingreso al jardín, si confiamos en la institución a la que
encargamos el cuidado de nuestros hijos, ellos podrán sentirse seguros. Recordemos
que de cómo resulte el periodo inicial dependerá el paso de los niños por el jardín.

COMO TRANSITAR ESTE PERIODO DE LA MEJOR MANERA:

- Es importante que todos en la familia estén de acuerdo en que este es el momento


justo para que el niño ingrese al jardín. Cuando los adultos dudan, los niños lo
perciben y la estadía en el mismo se ve dificultada.

- Pueden aparecer enojos, llantos, fiebre, hasta puede resultar difícil conciliar el sueño.
Esto es normal, los niños irán acostumbrándose a los cambios que implica el ingreso al
jardín de a poco, cada uno en un tiempo diferente.

- No debemos irnos a escondidas, sino despedirnos, comunicándole que se quedará


con su “Seño” y sus amiguitos un rato y que luego lo volveremos a buscar.

- Se deben considerar las recomendaciones del personal del jardín, ellas tienen más
experiencia en adaptación que nosotros y podrán guiarnos para que este periodo
resulte satisfactorio para todos.

- No perder la continuidad en la asistencia ayudará a alumnos y docentes a fortalecer


sus relaciones y permitirá que el niño adquiera los hábitos más fácilmente.

- Se deben evitar las llegadas tarde, en especial al momento de salida. El niño


esperará que ingresen los papás a buscarlo y no encontrarlos puede ocasionarle
angustia, miedo, sobre todo en el inicio.

- Será tranquilizador para el niño conocer nuestras experiencias sobre el jardín: cómo
era, cómo se llamaba la seño, quiénes eran mis amiguitos, a qué jugaba.

- Resulta fundamental interesarse por lo acontecido en el día: preguntar qué hizo, a


qué jugó, con quiénes.

- La mejor manera de acompañarlo es estimulando sus logros: ¡Qué linda canción


aprendiste! ¡Qué lindo jugaste hoy!
El ingreso al jardín implica desprendimientos, las primeras separaciones de la familia.
Para que todos podamos adaptarnos a esta experiencia será importante la confianza
que tengamos en la institución educativa. Cuanto más seguros estemos nosotros,
mayores serán las posibilidades del niño para disfrutar de esta maravillosa
experiencia. ◊

Lic. en
Psicología: Luciana Alcaraz

Lic. en Psicopedagogía: Natalín Somoza