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TEMA 67 I. LA CULPA.

LA INVERSIÓN DE LA CARGA DE LA PRUEBA SOBRE LA


CULPA. LA CONCURRENCIA DE CULPAS. EL CASO FORTUITO. LOS SUPUESTOS DE
RESPONSABILIDAD OBJETIVA. EXAMEN PARTICULAR DE LA RESPONSABILDAD
CIVIL EN LA CIRCULACIÓN DE VEHÍCULOS A MOTOR. LA RESPONSABILIDAD CIVIL
POR PRODUCTOS DEFECTUOSOS.

El sistema de responsabilidad extracontractual contenido en el código civil es un sistema de corte


liberal basado en la idea de culpa o, como dice Tribunal Supremo, en el reproche culpabilístico.
Así, el artículo 1902 del Código Civil dispone que «el que por acción u omisión causa daño a otro,
interviniendo culpa o negligencia está obligado a reparar el daño causado». Se trata pues, de un
sistema subjetivo basado en la culpa del agente, de manera que sin culpa no hay responsabilidad ex
ART 1902. Es decir, en el CC la secuencia es libertad-culpa-responsabilidad

Pero la doctrina ha evolucionado dicho sistema, sin abandonarlo, de manera acorde con la
evolución de los tiempos y la realidad social siempre cambiante ex ART 3.1 CC. De esta manera,
de un sistema de responsabilidad basada exclusivamente en la culpa, se avanza hacia una continua
objetivación de la responsabilidad:

1. Primero mediante la modificación y corrección del propio sistema subjetivo que, sin
abandonarlo lo adecua a las nuevas realidades, incluso el propio concepto de culpa
evoluciona: del concepto clásico, en el que la culpa es la omisión de la diligencia exigible,
se pasa a lo que la doctrina jurisprudencial llama concepto moderno de culpa, el cual
alcanza la mera negligencia del agente sin conducta antijurídica; e incluso alcanza a
conductas que en su inicio y desarrollo eran diligentes y lícitas pero que se entienden
culposas a virtud de un resultado socialmente dañoso que impone su desaprobación. Son
las conductas socialmente reprobadas.

2. En el segundo lugar se admiten títulos de imputación distintos a la culpa o negligencia del


agente: son los supuestos de responsabilidad POR RIESGO que, aunque no son supuestos
de responsabilidad objetiva en sentido estricto, si lo son de responsabilidad sin culpa; así
se afirma que quien se aprovecha de una actividad que le pueda generar un beneficio o que
crea o agrava un riesgo, ha de soportar las consecuencias dañosas que de ella se derivan.

3. Finalmente el tercer peldaño es la responsabilidad OBJETIVA o, mejor cuasi objetiva


pues siempre se prevén causas de exoneración de la responsabilidad por la culpa exclusiva
de la víctima o la fuerza mayor. Este criterio de imputación de responsabilidad hace
abstracción de la idea de culpa y se recoge, por ejemplo, en las leyes de navegación aérea
o de responsabilidad por daño nucleares o en algunos supuestos de la ley de defensa los
consumidores y usuarios.

II. LA INVERSIÓN DE LA CARGA DE LA PRUEBA SOBRE LA CULPA

La cuestión y, en su caso, la prueba, de la culpabilidad ha sido una cuestión espinosa y delicada en


las obligaciones nacidas de un acto ilícito (responsabilidad extracontractual) en la que la
jurisprudencia ha seguido una evolución tendente a la objetivación y progresiva protección de las
víctimas. En esta evolución, pueden distinguirse 3 fases:

1. La primera comprende desde la promulgación del CC hasta la mitad del siglo pasado, en
los que apenas se producían daños por un acto civil ilícito y donde el perjudicado debía
probar todos los presupuestos de la obligación reclamada, incluida la concurrencia de
culpabilidad.
2. La segunda fase comienza en la década de los 1940 en donde la técnica progresa, y nace
una incipiente circulación de vehículos de motor aumentando los daños a terceros. Al ART
1902 se le da una interpretación evolutiva más acorde con la realidad social, y se parte de
la idea de que el autor de un daño debe de repararlo, salvo que pruebe que el daño se ha
producido sin culpabilidad. Procesalmente implica inversión de la carga de la prueba,
porque el demandante ha de probar la autoría y nexo ente el autor y el daño y el
demandado ha de probar, como hecho impeditivo de la obligación de reparar, que no ha
habido culpa por su parte, es decir, que la culpabilidad se le presume.

3. La tercera fase se produce a partir de la década de 1980, donde las víctimas por este tipo
de daños son innumerables. En este sentido, muchas actividades, incluso lúdicas, exigen
un seguro que cubra los posibles daños y la mentalidad social hace que se evite la
indefensión de la víctima de daños causados por un progreso cada vez mayor.

De esta manera, cuando el daño se produce y está clara la existencia de culpa, no habrá problema.
El problema se plantea cuando la existencia de culpa es discutible, en cuyo caso el TS sigue
aplicando la inversión de la carga de la prueba, pero actualmente ha optado por una objetivación
de la obligación nacida del acto ilícito, por tres vías:

a) Aplicando la doctrina del riesgo.


b) La tendencia hacia soluciones cuasiobjetivas pues, aunque sigan un sistema de reproche
culpabilístico, se evoluciona hacia su objetivación.
c) Finalmente se afirma que la culpabilidad está implícita en la acción u omisión causante del
daño, ya que si el autor lo causa ello implica culpabilidad, pues de no haber ejecutado el
acto y omitido la acción, el daño no se hubiese producido.

La inversión de la carga de la prueba de la culpa como pone de relieve la doctrina, se debe poner
en relación con el principio de facilidad y disponibilidad probatoria al cual se han referido
algunas de las últimas sentencias del Tribunal Supremo. Ello guarda una relación con el principio
de flexibilización de la carga de la prueba del ART 217.6 LEC

III. LA CONCURRENCIA DE CULPAS

El Código Civil no recoge, de manera expresa, el supuesto de concurrencias de culpas, ya para


afirmarlo, ya para negarlo. Sin embargo, ello no quiere decir que no sea admisible, pues como
señala la doctrina cuando en la producción del resultado interviene, culpa del autor y a su vez, la
negligencia o falta de diligencia del propio perjudicado, nos encontraremos en un supuesto de
concurrencia de culpas, que dará lugar a una compensación de responsabilidades o de
consecuencias reparadoras. En estos casos la doctrina y el TS entienden que la obligación de
reparar del agente debe verse disminuida en su intensidad o cuantía si concurre culpa del
perjudicado, y ello en base al ART 1103 CC que faculta a los Tribunales para moderar la
responsabilidad procedente de la culpa. El TS viene determinando que la culpa de la víctima puede

a) Ser de tal entidad que exonere al agente, al ser la conducta del perjudicado el único
fundamento del resultado, o por el contrario

b) De tan escasa entidad o relevancia que no tiene incidencia alguna en el resultado, por lo
que el agente responderá en su integridad del resultado dañoso; y por último

c) Si ambas conductas inciden en el resultado dañoso, se producirá la distribución de la


obligación de reparar el daño causado, lo que ocasionará la compensación, con una rebaja
de la cuantía indemnizatoria (por aplicación del ART 1103 CC).
En este sentido, la ley de Responsabilidad civil y seguro de vehículos a motor establece que (1.4): en caso de
negligencia del conductor y del perjudicado se procederá a una equitativa moderación de la responsabilidad
y repartimiento en la cuantía de la indemnización, atendida la entidad de las respectivas culpas concurrentes.

IV. EL CASO FORTUITO

De conformidad al artículo 1105 Código Civil «fuera de los casos expresamente mencionados en
la ley, y de los en que así lo declare la obligación, nadie responderá de aquellos sucesos que no
hubieran podido preverse o, que, previstos, fueran inevitables». Ahora bien, este precepto no
menciona, de manera expresa, ni el caso fortuito ni la fuerza mayor, sino que se limita a establecer
cuando no hay responsabilidad. Es la doctrina la que ha elaborado los criterios para distinguir el
caso fortuito y la fuerza mayor son varios:

1. Por su origen o causa, se considera caso fortuito aquel que sobreviene por accidentes de la
naturaleza, y como fuerza mayor la que se produce por la actuación de un TERCERO.

2. Según sobre qué o quién recae el efecto del hecho, en el caso fortuito es la cosa la que
recibe de un modo directo e inmediato los efectos de la producción del daño, mientras que
en la fuerza mayor es la PERSONA del agente la afectada por tal acontecer.

3. Por el grado de evitabilidad del suceso (criterio subjetivo), el caso fortuito se trata de un
impedimento imprevisible, en el que no obstante, atendiendo a las circunstancias
concurrentes, en algunos casos, de haberse previsto se hubiera podido evitar, mientras
que la fuerza mayor representa un obstáculo INVENCIBLE, aunque se hubiera previsto.

4. Por último, se distingue según que el hecho se produzca o no dentro de la esfera de


actividad del agente o fuera de ella. El caso fortuito son hechos que suelen ser tenidos en
cuenta en el curso normal de la vida, son eventos connaturales, aunque esporádicos, en la
actividad en que acontecen. La fuerza mayor es un hecho totalmente extraño a la actividad
ordinaria y aparece de un modo inesperado, violento e insuperable. Es el criterio que se
sigue, entre otros, en el ART 1905 CC.

- En cuanto a sus EFECTOS, se entiende que para que el caso fortuito origine exención de
responsabilidad es necesario que sea imprevisible e inevitable.

- LA PRUEBA de la imprevisibilidad y/o de la inevitabilidad del evento dañoso corresponde al


demandado, el cual quedará exonerado de responsabilidad si prueba la concurrencia de alguno de
tales elementos en la producción del daño. En cualquier caso, la concurrencia de caso fortuito o de
la fuerza mayor debe valorarse subjetivamente, pero no en relación con las circunstancias del
sujeto concreto productor del daño, sino en relación con la conducta y circunstancias del hombre
medio, o en los términos del CC, es decir, de un buen padre de familia.

V. LOS SUPUESTOS DE RESPONSABILIDAD OBJETIVA: EXAMEN PARTICULAR DE LA


RESPONSABILIDAD CIVIL EN LA CIRCULACIÓN DE VEHÍCULOS A MOTOR

Por responsabilidad objetiva se debe entender como aquella responsabilidad basada


exclusivamente en la realidad del daño sufrido por una persona, con independencia de la
culpabilidad del causante del mismo. Pero NO se debe entender aquellos supuestos en el que el
sujeto es responsable EN CUALQUIER CASO por la sola verificación del hecho dañoso pues en
todos los supuestos de responsabilidad objetiva el sujeto se puede exonerar de responsabilidad si
ha existido culpa exclusiva de la víctima o si el daño se ha producido por fuerza mayor.
Ahora bien, conviene poner de relieve que cuando la legislación acoge el sistema de la
responsabilidad sin culpa, paralelamente obliga al potencial responsable a estar asegurado contra
las consecuencias de su actuar, lo que conduce al fenómeno de la traslación del costo de la
eventual indemnización al precio del producto, es decir, que van a ser las potenciales víctimas de
los daños las que en realidad se aseguren la percepción de la indemnización por parte de las
entidades aseguradoras.

1. Supuestos de responsabilidad objetiva en el Código Civil

- Son los supuestos de responsabilidad POR EL HECHO AJENO del ART 1903 CC. Según el ART 1904
la responsabilidad de que trata este artículo cesará cuando las personas en él mencionadas prueben que
emplearon toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño. En cuanto al
EMPRESARIO que ha cumplido su obligación de pagar los daños podrá repetir contra sus
dependientes. Igual facultad se establece para los titulares de CENTROS docentes para exigir a los
profesores la cantidad satisfecha.

- Responsabilidad por daños causados por ANIMALES. Según el ART 1905 el poseedor de un animal o el
que se sirve de él, aunque se extravíe o se escapen son responsables de los daños que causen. Sólo cesará
esta responsabilidad si el daño proviniera de fuerza mayor o culpa del que lo hubiese sufrido. También por
la CAZA cuando el propietario no haya hecho lo necesario para impedir su multiplicación o cuando haya
dificultado la acción de los dueños de dichas fincas para perseguirla. Por su parte, la ley de caza de 4 de
abril en 1970 dispone que todo cazador está obligado a indemnizar los daños que causado con motivo del
ejercicio de la caza, excepto cuando el hecho fue debido únicamente a culpa negligente del perjudicado o
por fuerza mayor (ART 33.5). También dispone la ley que en la caza con armas, sino consta el autor del
daño causado a las personas, responderán solidariamente todos los miembros de la partida de caza. Para
cubrir la obligación de indemnizar los daños deberá concertarse un contrato de seguro.

- Responsabilidad por daños causados por la FALTA DE REPARACIONES a que viene obligado el
propietario de un edificio cuando sobrevenga la ruina (ART 1907), y según el ART 1908, por los daños
ocasionados por la CAIDA DE ÁRBOLES colocados en lugares de tránsito salvo fuerza mayor, por los
HUMOS EXCESIVOS, que sean nocivos a las personas o a las propiedades, por las emanaciones de
cloacas o depósitos de materias infectantes, construidos sin las precauciones adecuadas al lugar en que
estuviesen. Ahora bien, el ART 1909 establece que «si el daño de que tratan los dos artículos anteriores
resultare por defecto de construcción, el tercero que lo sufra sólo podrá repetir contra el arquitecto, o, en
su caso, contra el constructor, dentro del tiempo legal». Respecto de los humos el TS los equipara a toda
inmisio intolerable tanto a las personas como al medio ambiente.

- Responsabilidad por CAÍDA DE COSAS: El ART 1910 del Código Civil dispone que «el cabeza de
familia que habita una casa o parte de ella, es responsable de los daños causados por las cosas que se
arrojaren o cayeren de la misma». Esta responsabilidad se ha de extender no sólo a las viviendas, sino
también a los propietarios de oficinas y locales de negocio; no sólo a las cosas que se arrojaren, sino también
a las filtraciones o humedades

2. Supuestos de responsabilidad objetiva fuera del Código Civil

- NAVEGACIÓN AÉREA - En el ámbito nacional, la Ley de Navegación Aérea de 21 de julio


1960 establece un sistema de responsabilidad objetiva para los daños que sufran los viajeros a
bordo de las aeronaves por la acción de las mismas o como consecuencia de operaciones de
embarque o desembarque y los daños que experimentan los efectos o mercancías desde su entrega.

Los artículos 116 y siguientes se refieren a los daños indemnizables, como obligación objetiva, así
el ART 120 establece que «la razón de indemnizar tiene su base objetiva en el accidente o daño y
procederá, hasta los límites de responsabilidad que en este Capítulo se establecen, en cualquier
supuesto, incluso en el de accidente fortuito y aun cuando el transportista, operador o sus
empleados justifiquen que obraron con la debida diligencia». Para garantizar la percepción de la
indemnización se arbitran las siguientes medidas:

1. Concesión de un privilegio a la indemnización debida a las personas, pues gozarán de


preferencia para el cobro, con respecto a cualquier otro daño, si el responsable no alcanza
a cubrir todas.

2. La obligatoriedad de concertar un seguro aéreo, hasta tal punto que en la UE se establece


que ninguna aeronave podrá ser autorizada para volar sobre el espacio aéreo europeo sin
tener garantizadas suficientemente las responsabilidades que puedan contraer por el
sobrevuelo o por los contratos de transporte

En el ámbito europeo es importante el Reglamento de 9 de octubre de 1997, y en el ámbito


internacional los Convenios de Varsovia de 12 de octubre 1929 y d Montreal de 28 de mayo de 99

- Daños causados por ENERGÍA NUCLEAR- La Ley de 29 de abril de 1964, sobre los daños
causados por energía nuclear, establece la obligación de indemnizar por daños nucleares al
explotador de una instalación nuclear o que produzca o trabaje con materiales radiactivos, o que
cuente con dispositivos que puedan producir radiaciones ionizantes, siendo la responsabilidad
objetiva, aunque limitada al límite de cobertura que se señale por la ley (artículo 45). Para
garantizar el pago de las indemnizaciones se establece un seguro obligatorio. Esta responsabilidad
cesa si el daño:

a) Proviene directamente de conflictos armados, hostilidades, guerra civil, insurrección o


catástrofe natural de carácter excepcional.
b) Cuando resulten de la aplicación de sustancias radiactivas a personas sometidas a
tratamiento terapéutico.
c) Cuando los padeciesen en sus personas los empleados o dependientes del explotador,
calificados como accidente de trabajo o de enfermedad profesional con arreglo a los ARTS
84 y 85 de la ley de Seguridad Social.
d) Cuando se ocasionen en la propia instalación nuclear como consecuencia de accidentes en
los medios de transporte y, en general, en los medios patrimoniales, cualquiera que sea su
titular.

- INTROMISIÓN ILEGÍTIMA en el derecho al honor, a la intimidad personal y a la propia


imagen. Son derechos fundamentales recogidos en el artículo 18 de la CE, desarrollados por la LO
1/1982 de 5 de mayo que establece una responsabilidad objetiva, por cuanto que declarada la
intromisión el perjudicado tiene derecho a ser indemnizado en los daños que se le causen (artículo
9.2), añadiéndose que la existencia de perjuicio se presumirá siempre que se acredite la
intromisión ilegítima. Por tanto, declarada la intromisión, se deriva objetivamente la obligación de
indemnizar, pues se presume el daño.

- Responsabilidad objetiva por daños causados a CONSUMIDORES Y USUARIOS. La Ley


26/1984, de 19 de julio, General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, establece un
supuesto de responsabilidad objetiva en el ART 28 del siguiente tenor:

1. No obstante lo dispuesto en los artículos anteriores, se responderá de los daños originados en el


correcto uso y consumo de bienes y servicios, cuando por su propia naturaleza, o por estar así
reglamentariamente establecido, incluyan necesariamente una GARANTÍA de determinados niveles de
pureza, eficacia o seguridad, e incluyan CONTROLES técnicos de calidad hasta llegar en debidas
condiciones al consumidor o usuarios.
2. En todo caso, se consideran sometidos a este régimen de responsabilidad los productos alimenticios,
los de higiene y limpieza, cosméticos, especialidades y productos farmacéuticos, servicios sanitarios, de
gas y electricidad, electrodomésticos y ascensores, medios de transporte, vehículos a motor y juguetes y
productos dirigidos a los niños.

3. Sin perjuicio de lo establecido en otras disposiciones legales, las responsabilidades derivadas de este
artículo tendrán como límite la cuantía de 500 millones de pesetas (3 millones de euros).
EXAMEN PARTICULAR DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL EN LA CIRCULACIÓN DE
VEHÍCULOS A MOTOR

En el ámbito de los daños ocasionados con motivo de la circulación de vehículos a motor se ha de


tener en cuenta el Texto Refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación
de vehículos a motor, aprobado por el RDLvo 8/2004 de 29 de octubre.

El objeto de la ley es regular la responsabilidad civil derivada de la conducción de vehículos de


motor, así como el seguro obligatorio previsto para su cobertura. De conformidad a su ART 1.1
«El conductor de vehículos a motor es responsable, en virtud del riesgo creado por la conducción
de éstos, de los daños causados a las personas o en los bienes con motivo de la circulación». Ahora
bien, en todo caso, no se consideran hechos de la circulación los derivados de la utilización del
vehículo a motor como instrumento de la comisión de delitos dolosos contra personas y bienes.

Naturaleza de la responsabilidad

1. OBJETIVA – PERSONAS: La responsabilidad civil que surge del hecho dañoso


se configura, de una parte, como una responsabilidad OBJETIVA con relación a los daños
causados a las PERSONAS, por cuanto como se dispone en el artículo 1.1 apartado segundo
«en el caso de daños a las personas, de esta responsabilidad sólo quedará exonerado
cuando pruebe que los daños fueron debidos únicamente a la conducta o la negligencia del
perjudicado o a fuerza mayor extraña a la conducción o al funcionamiento del vehículo. No
se considerarán casos de fuerza mayor los defectos del vehículo ni la rotura o fallo de alguna
de sus piezas o mecanismos».

2. CULPA – BIENES: Y por otra parte, en cuanto a los daños en los bienes, se
tratará de un supuesto de responsabilidad extracontractual POR CULPA a los efectos del
artículo 1.902 CC, por cuanto como se dispone en el artículo 1.1 párrafo tercero «en el caso
de daños en los BIENES, el conductor responderá frente a terceros cuando resulte civilmente
responsable según lo establecido en los artículos 1.902 y siguientes del CC, artículo 19 del
Código Penal, y lo dispuesto en esta Ley»

- EL PROPIETARIO: el propietario no conductor responderá de los daños a las personas y en los


bienes ocasionados por el conductor cuanto esté vinculado con éste por alguna de las relaciones
que regulan los artículos 1.903 CC y 23 del CP. Esta responsabilidad cesará cuando el mencionado
propietario pruebe que empleó toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño
(artículo 1.1 párrafo quinto). Es decir, se trata de un incumplimiento de los deberes de cuidado o
vigilancia (culpa in vigilando o in eligendo).

- CONCURRENCIA DE CULPAS: Si concurrieren la negligencia del conductor y la del


perjudicado se procederá a la equitativa moderación de la responsabilidad y al repartimiento en la
cuantía de la indemnización, atendida la entidad respectiva de las culpas concurrentes (ART 1.1
párrafo 4º) en consonancia con el ART 1103 CC que permite la moderación por los Tribunales de
la cuantía a indemnizar.

- EL SEGURO OBLIGATORIO - Con base a esta responsabilidad objetiva se impone la


obligación de suscribir el seguro obligatorio, ya que como dispone su artículo 2.1 «Todo
propietario de vehículos a motor que tenga su estacionamiento habitual en España vendrá obligado
a suscribir un contrato de seguro por cada vehículo de que sea titular que cubra, hasta la cuantía de
los límites del aseguramiento obligatorio, la responsabilidad civil a que se refiere el artículo 1
anterior. No obstante, el propietario quedará relevado de tal obligación cuando el seguro sea
concertado, por cualquier persona que tenga interés en el aseguramiento, quien deberá expresar el
concepto en que contrata».

- LA VALORACIÓN DEL DAÑO - En principio, la indemnización a la víctima exige una


consideración causística, sin embargo, como el montante total de la indemnización no es
susceptible de ser recurrido en casación, pueden producirse situaciones desiguales para casos
similares dependiendo de criterio del juez. Para evitar un arbitrio absoluto, los daños y perjuicios
causados a las personas, que comprenderá tanto el daño emergente como el lucro cesante, incluido
el daño moral, se cuantifican con arreglo a los criterios establecido en el baremo Anexo a la Ley
(ART 1.2). El baremo se estableció por la Ley 30/1995, y la STC 181/2000, de 29 de junio
declaró la constitucionalidad del baremo, si bien declaró la inconstitucionalidad del mismo cuando
hubiera culpa relevante, pues en tal caso deberá fijarse por el Juez la cuantía a indemnizar.

- PAGO DE LA INDEMNIZACIÓN - El pago de la indemnización corresponde, en principio, al


conductor y al propietario del vehículo, pero sobre todo se ha de destacar la responsabilidad
solidaria del asegurador, dentro del ámbito del aseguramiento obligatorio y con cargo a la póliza
suscrita, por cuanto supone una garantía a favor de la víctima. La acción del perjudicado, o de sus
herederos, contra el asegurador es directa y prescribe, como toda acción aquiliana, por el
transcurso de 1 año desde que pudo ejercitarse, es decir, desde que se conozcan de modo definitivo
los efectos del quebranto padecido (artículo 7 Ley 8/2004 en relación artículos 73 y 76 de la LC
Seguro y 1968.2º CC). Como garantías complementarias con cargo al asegurador cabe citar los
intereses en caso de mora en el cumplimiento de la obligación de indemnizar (artículo 20 LC
Seguro en relación artículo 9 de la Ley 8/2004).

VII. LA RESPONSABILIDAD CIVIL POR PRODUCTOS DEFECTUOSOS

Viene regulada por la Ley 22/1994, de 6 de julio, en la que se establece que los fabricantes y los
importadores serán responsables, conforme a lo dispuesto en esta Ley, de los daños causados por
los defectos de los productos (bien mueble, incluido gas y electricidad) que, respectivamente,
fabriquen o importen, es decir se establece el principio de responsabilidad objetiva, al presumirse
«iuris tantum» la responsabilidad. Cuando sean varias las personas responsables del mismo daño,
tendrá carácter de solidaria. Ahora bien, en el ART 6 se determinan las causas de exoneración de
la responsabilidad al establecer «el fabricante o el importador no serán responsables si prueban:

a) Que no habían puesto en circulación el producto.


b) Que, dadas las circunstancias del caso, es posible presumir que el defecto no existía en el momento
en que se puso en circulación el producto.
c) Que el producto no había sido fabricado para la venta o cualquier otra forma de distribución con
finalidad económica, ni fabricado, importado, suministrado o distribuido en el marco de una
actividad profesional o empresarial.
d) Que el defecto se debió a que el producto fue elaborado conforme a normas imperativas existentes.
e) Que el estado de los conocimientos científicos y técnicos existentes en el momento de la puesta en
circulación no permitía apreciar la existencia del defecto.

1. El fabricante o el importador de una parte integrante de un producto terminado no serán


responsables si prueban que el defecto es imputable a la concepción del producto al que ha
sido incorporada o a las instrucciones dadas por el fabricante de ese producto.En el caso de
medicamentos, alimentos o productos alimentarios destinados al consumo humano, los sujetos
responsables, de acuerdo con esta Ley, no podrán invocar la causa de exoneración de la letra e)
del apartado 1 de este artículo».
2. El régimen de responsabilidad civil objetiva comprende los daños por muerte, lesiones
corporales y los daños causados en cosas distintas del propio producto. Esta responsabilidad
tendrá como límite la cuantía máxima de 10.500.000.000 ptas (diez mil quinientos millones).

3.La responsabilidad se extingue transcurridos 10 años desde la puesta en circulación del


producto. La acción para exigir la reparación prescribe a los 3 años a contar desde la fecha en
el que el perjudicado sufrió el perjuicio.

El ART 1903 dispone «la obligación que impone el artículo 1902 es exigible, no sólo por los actos
u omisiones propios, sino por los de aquellas personas de quienes se debe responder. Los PADRES
son responsables de los daños causados por los hijos que se encuentren bajo su guarda. Los
TUTORES lo son de los perjuicios causados por los menores o incapacitados que están bajo su
autoridad y habitan en su compañía. Lo son igualmente los DUEÑOS o DIRECTORES de un
establecimiento o empresa respecto de los perjuicios causados por sus dependientes en el servicio
de los ramos en que los tuvieran empleados, o con ocasión de sus funciones. Las personas o
entidades que sean TITULARES de un Centro docente de enseñanza no superior responderán por
los daños y perjuicios que causen sus alumnos menores de edad durante los períodos de tiempo en
que los mismos se hallen bajo el control o vigilancia del profesorado del Centro, desarrollando
actividades escolares o extraescolares y complementarias.

La responsabilidad de que trata este artículo cesará cuando las personas en él mencionadas prueben
que emplearon toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño».

- Responsabilidad por daños causados POR ANIMALES y POR LA CAZA

a) Con carácter general el ART 1905 del Código Civil establece que «el poseedor de un
animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le
escape o extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de
fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido».

b) ART 1906: El propietario de una heredad de caza (para la ley de caza ex ART 33 son los
titulares de aprovechamientos cinegéticos, y los propietarios de los terrenos que han
arrendado la caza responsen subsidiariamente) responderá del daño causado por esta en
las fincas vecinas, cuando no haya hecho lo necesario para impedir su multiplicación o
cuando haya dificultado la acción de los dueños de dichas fincas para perseguirla.

La ley de caza de 4 de abril en 1970 dispone que todo cazador está obligado a indemnizar los
daños que causado con motivo del ejercicio de la caza, excepto cuando el hecho fue debido
únicamente a culpa negligente del perjudicado o por fuerza mayor (ART 33.5). También dispone
la ley que en la caza con armas, sino consta el autor del daño causado a las personas, responderán
solidariamente todos los miembros de la partida de caza. Para cubrir la obligación de indemnizar
los daños deberá concertarse un contrato de seguro.
- Responsabilidad por daños causados por cosas MUEBLES e INMUEBLES

1. Propietario de un EDIFICIO: El ART 1907 del Código Civil establece «el propietario de
un edificio es responsable de los daños que resulten de la ruina de todo o parte de él, si
ésta sobreviniere por falta de las reparaciones necesarias» (en los mismos términos la LOE
ley 38/1999, art 16).

2. Propietario de ÁRBOLES: De conformidad al ART 1908.3 del CC «igualmente


responderán los propietarios de los daños causados por la caída de árboles colocados en
sitios de tránsito, cuando no sea ocasionada por fuerza mayor». Se trata de una obligación
de carácter objetivo, que sólo queda eliminada cuando se ocasione por fuerza mayor.

3. Del propietario en caso de EMANACIONES Y HUMOS: De conformidad al artículo 1908


del Código Civil «igualmente responderán los propietarios de los daños causados:

- Por los humos excesivos, que sean nocivos a las personas o a las propiedades.
- Por las emanaciones de cloacas o depósitos de materias infectantes, construidos sin
las precauciones adecuadas al lugar en que estuviesen.

Por último, el ART 1909 «si el daño de que tratan los dos artículos anteriores resultare por defecto
de construcción, el tercero que lo sufra sólo podrá repetir contra el arquitecto, o, en su caso, contra
el constructor, dentro del tiempo legal».

- Responsabilidad por CAÍDA DE COSAS: El ART 1910 del Código Civil dispone que «el cabeza
de familia que habita una casa o parte de ella, es responsable de los daños causados por las cosas
que se arrojaren o cayeren de la misma». Esta responsabilidad se ha de extender no sólo a las
viviendas, sino también a los propietarios de oficinas y locales de negocio; no sólo a las cosas que
se arrojaren, sino también a las filtraciones o humedades.

en concordancia, en cuanto al elemento de la culpa, con el ART 1104 al disponer que la culpa o
negligencia del deudor consiste en la omisión de aquella diligencia que exija la naturaleza de la
obligación y corresponda a las circunstancias de persona, tiempo y lugar. Se trata pues, de un
sistema subjetivo basado en la culpa del agente, de manera que sin culpa no hay responsabilidad ex
ART 1902. Es decir, en el CC la secuencia es libertad-culpa-responsabilidad

Junto a la responsabilidad por el hecho propio basada en la culpa que debe probar el perjudicado o
demandante, puesto que la culpa no se presume, el código civil prevé otros supuestos de
responsabilidad por culpa que se distinguen del supuesto del ART 1902 básicamente en dos
elementos:

1. Que la responsabilidad no es por hecho propio, sino por el hecho ajeno.


2. Que se presume la culpa, de manera que se invierte la carga de la prueba sobre la culpa, es
decir, ya no es el perjudicado quien tiene que probar la culpa del causante del daño sino
que es ahora es el demandado quien debe probar que actuó diligentemente.

Tales supuestos son los de la responsabilidad por el hecho ajeno que se regulan en el ART 1903.
Pero, aparte de los supuestos del ART 1903 (los padres, tutor, empresario, profesores) el Tribunal
Supremo ha acudido al expediente de la inversión de la carga de la prueba de la culpa en
determinados casos, normalmente en los supuestos en que, sin acudir a la imputación por riesgo, el
Tribunal ha entendido que el sujeto que desarrolle una actividad que origine o incremente un
riesgo que derive en daño a tercero deviene obligado a repararlo. Así pues, la inversión de la carga
de la prueba de la culpa supone básicamente la PRESUNCIÓN DE CULPA en la conducta del
agente, y por tanto, la necesidad de que éste pruebe que su conducta se ha observado sin culpa o
negligencia por su parte pues, en caso contrario, deberá indemnizar al perjudicado.

No obstante, la inversión de la carga la prueba de la culpa o presunción de la culpa no significa que


se abandone el sistema de responsabilidad basada en culpa y se acoja un sistema responsabilidad
objetiva o cuasi objetiva.

La inversión de la carga de la prueba de la culpa como pone de relieve la doctrina, se debe poner
en relación con el principio de facilidad y disponibilidad probatoria al cual se han referido
algunas de las últimas sentencias del Tribunal Supremo. Con ello, como recuerda DE ÁNGEL no
se invierte la carga de la prueba de la culpa, ni ésta se presume, sino que se obliga al demandado a
aportar pruebas que acredite su diligencia (observancia de las normas administrativas o
reglamentarias autoritativas de una actividad) de manera que si no lo hace, demuestra su
culpabilidad y por ello se le sanciona. Ello guarda una relación con el principio de flexibilización
de la carga de la prueba del ART 217.6 LEC.

- Responsabilidad de la ADMINISTRACIÓN. De conformidad al artículo 106.2 de la CE «los particulares,


en los términos establecidos por la ley, tendrán derecho a ser indemnizados por toda lesión que sufran en
cualquiera de sus bienes y derechos, salvo en los casos de fuerza mayor, siempre que la lesión sea
consecuencia del funcionamiento de los servicios públicos.