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Escrito por: Mayor General Ricardo Rubianogroot Román,


Miembro del Centro Colombiano de Pensamiento Político
Militar.

Mientras en varios países del mundo, con visión futurista,


fortalecen la justicia penal militar (JPM), la examinan, la
actualizan, la mejoran, para que ella sea garante y coopere en la acertada marcha
de las instituciones armadas y por ende de su propio país, parecería que en
Colombia nuestros dirigentes son incapaces de dimensionar lo que lograrán con las
instrucciones dadas respecto de lo que será el futuro de la Justicia Penal Militar; o
por el contrario, con toda la claridad y entendimiento saben que lo que están
disponiendo será la catástrofe y el fin de la misma y por ende de las mismas
Fuerzas Militares; este planteamiento se evidenció en el foro de JPM realizado
recientemente en el país.

En mi experiencia como Comandante operativo que fui en gran parte de mi carrera


de mas de 39 años, me correspondió entrar a analizar y buscar alternativas, al
percibir en mis subalternos en los Comandos que desempeñé, actitud díscola y de
inquietud, cuando se los asignaba a cumplir misiones de bombardeo e interdicción
o cualquier misión típica que la Fuerza Aérea cumple para neutralizar a los
enemigos de Colombia.

Cuando aquellos pilotos y tripulantes de las aeronaves de combate empleadas en


esta guerra que vive el país, se manifestaban preocupados, temerosos, faltos de
protección, exteriorizaban y demandaban con respeto, orientación, apoyo y
garantías en lo que sería un posible enjuiciamiento penal, disciplinario o
administrativo, por posibles daños colaterales que podrían presentarse, producto
de la operación ordenada y ejecutada por ellos, el Comando, no encontraba ni
había propuestas o respuestas claras en textos legales ni en la asesoría legal
recibida. La jurisprudencia encontrada no daba argumentos para tranquilizarlos y
darles garantías.

Aquellos cuestionamientos surgían con mayor insistencia al ver compañeros


respondiendo legalmente solo por cumplir cabalmente una orden de operaciones;
tenemos el caso de Santo Domingo, como un ejemplo claro de injusticia, donde se
condenaros con a altas penas a honestos pilotos y tripulantes.

Ese caso fue manejado por la Fiscalía con desconocimiento y sin deseos de
argumentar el entorno operacional. Es conocido también que fue manipulado por
legalistas ajenos a la institución, evidentemente mal intencionados, quienes
direccionaron y argumentaron que en esta operación, se habían infringido temas
relativos a los Derechos Humanos (DIH), infortunadamente a quienes les
correspondió la defensa carecían de planteamientos sólidos, consistentes y serios;
a esa defensa le correspondía manifestar que quienes instruyan un caso de estos o
similar, deben conocer de derecho pero también de temas militares, analizar el
entorno en el cual se cumple una misión de combate, conocer de operaciones
aéreas, ser expertos en temas tácticos, estratégicos y militares, especialistas en
el ambiente en que se da una guerra, es decir versados militares abogados en JPM.
De esa manera procurar un dictamen y sacar avante una defensa justa para
quienes trabajan por y para la nación.

En este proceso como en muchos, difícilmente se esgrimen argumentos o


manifestaciones referentes al derecho internacional de los conflictos armados
(DICA), cual es una de las alternativas y que es usada por las grandes potencias en
lo conflictos en los que ellas participan, buscando protección y garantías para sus
hombres.

Solo basta una mirada rápida, para apreciar como el ímpetu de operaciones ha
disminuido tanto en lo terrestre, como en nuestros ríos, mares y las acciones
provenientes desde los aires se han reducido. Quienes tienen hoy la
responsabilidad del manejo de las instituciones castrenses con lógica entendible
por formación, lealtad y complacencia al Gobierno Nacional, manifiestan que las
tropas siguen a la vanguardia y con el ímpetu a flor de piel; que diferente es la
realidad!

Como nuestros respetados y estimados Comandantes no pueden ni deben


manifestarlo abiertamente, lo manifestamos quienes tuvimos la experiencia
operacional y amamos nuestras instituciones militares: ͞tenemos tropas
temerosas, no de combatir, temerosas de someterse a una justicia injusta y que
encuentran poco apoyo y garantías mínimas por parte del mando y del gobierno͟;
ni las mejores tropas con la mejor moral, con el espíritu de cuerpo desbordado,
mejor preparadas y motivadas, podrían ganar una guerra de esta manera, con ese
limitado soporte.

Veíamos en el foro que se llevo a cabo en días pasados en nuestra capital, el que
tuvo como tema central la Justicia Penal Militar (JPM) y al cual asistieron
representantes de gran parte del continente americano, en el, los asistentes
narraban y exponían con seguridad y orgullo, lo que es la JPM en cada uno de sus
países.

Se destacó el expositor Peruano, militar, abogado y legalista reconocido, el narró


como la JPM en su país fue más atacada y vilipendiada que la nuestra, llegó
prácticamente a desaparecer, pero con un manejo adecuado, con argumentos
válidos, legislando apropiadamente, concientizando al gobierno de los efectos y
consecuencias de una JPM débil para su país, ella retomó su rumbo, se fortaleció y
hoy es fundamental en el esclarecimiento y en la buena marcha de las operaciones
militares de ese país hermano, el que nuevamente es objeto de una guerra
asimétrica manejada por la izquierda y con directrices extractadas del Foro de Sao
Pablo, que silencioso y sistemáticamente sigue incrustándose en los diferentes
países de la región.
De la misma forma el representante del Gobierno de los Estados Unidos un
General en servicio activo, lo que garantiza que es un experto en temas militares y
fundamental para desempeñar el cargo de directivo en JPM, manifestaba
magistralmente que el nivel y credibilidad de la JPM en su país, es el mismo que
tiene la justicia ordinaria, incluso en oportunidades y en mutuo acuerdo,
intercambian experiencias y personal para esclarecer casos legales, hay una
constante sinergia y cooperación; qué lejos estamos de este sano ejemplo que nos
coloca esta potencia mundial en diversas áreas, siendo el ámbito legal una de sus
fortalezas.

Lo que tal vez percibí con preocupación y a lo que se le debe prestar mayor
atención, fueron las manifestaciones y expresiones de los asistentes por Colombia,
oficiales activos de la Fuerza Publica quienes en forma insistente pedían a oficiales
en retiro abogados miembros del Centro Colombiano de Pensamiento Político
Militar CCPPM, quienes en su mayoría fueron los expositores en la mencionada
ocasión, que fueran voceros, que procuraran cambiar ese fatídico destino que se
avizora para la JPM Colombiana.

Acaso estan ellos tambien temerosos? actuar con claridad y decisión en este tema
puede ser nefasto para sus carreras y su futuro institucional? que les impide a ellos
manifestarse con sensatez en lo que perciben como incorrecto en temas de la
JPM?

͞Señores Comandantes, estimados compañeros, actúen con prestancia y en forma


firme, es ahora y les correspondió a ustedes enderezar el camino, pues dejamos
avanzar lenta y perjudicialmente esta circunstancias del mal lugar y hora que
ostenta hoy la JPM Colombiana, es cierto que esta realidad se debe entre otros
factores, que los que ya pasamos y los antecedimos en las filas castrenses, no
actuamos oportuna y diligentemente para evitar esta pérdida, no cometan
ustedes nuestro mismo error͟.
Perdimos prácticamente el Fuero Militar. Tenemos un manual operacional que
cada vez restringe más las acciones militares exitosas. Hay en las cárceles y con
procesos mas de 3.000 militares activos y retirados enjuiciados por aspectos
operativos e inherentes al servicio. Las Fuerzas en forma individual, pues ni para
ello hay un criterio unificado, han intentado organizar entes para la defensa
operacional; allí está DEMIL tan duramente atacada recientemente y en donde su
director fue obligado a dimitir. Somos ya espectadores fríos, escépticos y
temerosos cuando la Fiscalía llega a las Unidades y a las Escuelas e Institutos a
͞sacar͟ a oficiales y suboficiales activos alumnos de estos cursos para llevarlos
cárceles civiles, desconociendo la normatividad existente en este sentido. Nos han
perdido el respeto y no nos hacemos respetar. Las cárceles militares están
desacreditadas, cuestionadas; ¿que más veremos en los próximos días? ¡A donde
hemos llegado! Los únicos ganadores en esta realidad son los enemigos de la paz,
las organizaciones de izquierda mal intencionada, ellos si han trabajado con
dedicación yestan logrando sus propósitos.

Señores Comandantes de las Fuerzas Militares, abogados castrenses, directora de


la JPM, militares en servicio y de la reserva activa, un llamado a la cordura, a la
sensatez, a la reflexión y acción, en este tema tan sensible y de tanta
trascendencia para el futuro de nuestras Institución armada, protejamos nuestra
Justicia Penal Militar.

Bogotá, 26 de Marzo de 2011

Producto de la reflexión del Centro Colombiano de Pensamiento Político Militar


www.pensamientopolitico-militar.blogspot.com