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EL SECTOR ELÉCTRICO A TRAVÉS DE UNESA

(1944-2004)
Sede de UNESA en Madrid
EL SECTOR ELÉCTRICO A TRAVÉS DE UNESA
(1944-2004)
ÍNDICE

Presentación
Prólogo

I PARTE

29 CAPÍTULO 1: EL NACIMIENTO DE LA INDUSTRIA ELÉCTRICA


1.1 Primeras aplicaciones de la electricidad
1.2 Los inicios de la electricidad en España
1.3 La electricidad entra en la industria
1.4 Las primeras empresas eléctricas
1.5 Las primeras estadísticas eléctricas en España

39 CAPÍTULO 2: EL DESARROLLO DE LA INDUSTRIA ELÉCTRICA DURANTE LA


PRIMERA PARTE DEL SIGLO XX
2.1 La aparición de nuevas empresas eléctricas
2.2 Desarrollo del parque eléctrico: la Cámara de Productores y
Distribuidores de Electricidad
2.3 Hacia una Red Eléctrica Nacional
2.4 Del exceso de oferta al déficit de producción

57 CAPÍTULO 3: LA CREACIÓN DE UNESA


3.1 Creación de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA)
3.2 Organización de UNESA
3.3 Repartidor Central de Cargas (RECA)
3.4 Asociaciones de UNESA
a) ASINEL y la Investigación Eléctrica (PIE)
b) AMYS
c) ADAE
3.5 Asociación Electrotécnica y Electrónica Española (AEE)
3.6 La Federación Empresarial de la Industria Eléctrica (FEIE)

índice 7
79 CAPÍTULO 4: EL SECTOR ELÉCTRICO DESDE LA CREACIÓN DE UNESA HASTA
LA CRISIS ENERGÉTICA
4.1 Creación de nuevas empresas (1944-1973)
4.2 La autarquía (1944-1952)
4.3 La liberalización económica (1951-1959)
4.4 Los años de desarrollo (1960-1973)
4.5 El papel de UNESA: Planes Eléctricos Nacionales y otras
actividades
4.6 Presencia progresiva de UNESA en los Foros Nacionales e
Internacionales

101 CAPÍTULO 5: LA CRISIS ENERGÉTICA Y SUS CONSECUENCIAS (1973-1982)


5.1 Diversificación energética y sustitución del petróleo
5.2 La Planificación Energética
5.3 Plan Energético Nacional de 1975: Acción Concertada del
Sector Eléctrico
5.4 Plan Energético Nacional de 1979: Ley de Conservación de la
Energía
5.5 La reducción del fuelóleo para la producción de electricidad:
el Plan Acelerado del Carbón
5.6 Creación de ASELÉCTRICA
5.7 Efecto sobre los precios de la electricidad

117 CAPÍTULO 6: LOS PROTOCOLOS Y EL MARCO LEGAL ESTABLE: UN PERÍODO


DE IMPORTANTES CAMBIOS (1983-1990)
6.1 El Primer Protocolo Eléctrico
6.2 Plan Energético Nacional de 1983
6.3 Moratoria nuclear
6.4 La Creación de Red Eléctrica de España (REE)
6.5 Hacia el saneamiento financiero del sector
a) Intercambio de activos
b) Segundo Protocolo Eléctrico
6.6 Marco Legal Estable

133 CAPÍTULO 7: LOS AÑOS ANTERIORES A LA LIBERALIZACIÓN (1990-1997)


7.1 Mercado Interior de la Energía
7.2 El Plan Energético Nacional (1991-2000): regulación de las
Instalaciones de Régimen Especial
7.3 Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional de 1994
(LOSEN)
7.4 Reordenación del Sector Eléctrico
a) Grupo Endesa
b) Grupo Iberdrola
c) Unión Fenosa
d) Hidroeléctrica del Cantábrico
e) Enel Viesgo

8 índice
145 CAPÍTULO 8: LA LIBERALIZACIÓN DEL SECTOR ELÉCTRICO (1997-2003)
8.1 Tercer Protocolo Eléctrico
8.2 La Ley del Sector Eléctrico
8.3 Principales agentes del sistema
8.4 El papel actual de las Administraciones Públicas
8.5 Órganos de Gestión del Sistema
a) Operador del Mercado de Electricidad (OMEL)
b) Operador del Sistema
8.6 Empresas comercializadoras
8.7 Transformación jurídica de Unidad Eléctrica, S.A. en la
Asociación Española de la Industria Eléctrica

159 CAPÍTULO 9: UN SECTOR ELÉCTRICO MODERNO Y EFICIENTE


9.1 El parque generador
9.2 La producción de electricidad
9.3 El consumo eléctrico
9.4 La red de transporte y distribución de electricidad. La calidad
del servicio
9.5 Los precios de la electricidad
9.6 Algunos aspectos económico-financieros del conjunto de
empresas asociadas en UNESA
9.7 El medio ambiente y el Sector Eléctrico
9.8 El Sector Eléctrico en el contexto internacional

177 ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL FUTURO DEL SECTOR ELÉCTRICO ESPAÑOL

II PARTE

183 PRESIDENTES Y DIRECTORES GENERALES DE UNESA

III PARTE

227 EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL SECTOR ELÉCTRICO ESPAÑOL A TRAVÉS DE UNESA


Cronología de los hitos más importantes (1800-2004)

índice 9
ANEXOS

243 ANEXO I: Relación de Ministros responsables de la política energética:


1944-2004

248 ANEXO II: Anexo Documental


Proyecto de Ley para el Establecimiento de una Red Nacional de
Distribución de Corriente
Escritura de Constitución de Unidad Eléctrica, S.A.
Escritura de Constitución de la Asociación Española de la Industria
Eléctrica

293 ANEXO III: Sociedades miembros de UNESA y sus Asociaciones


ADAE, AMYS y ASINEL

301 ANEXO IV: Protocolos de Acuerdo entre el Gobierno y el Sector Eléctrico:


Primer Protocolo sobre la Nacionalización de la Red de Alta Tensión.
1983
Segundo Protocolo sobre el Programa de Actuación a Medio Plazo
del Sector Eléctrico. 1986
Tercer Protocolo sobre el Establecimiento de una Nueva Regulación
del Sistema Eléctrico Nacional. 1996

10 índice
BIBLIOGRAFÍA
Archivos de UNESA.
La Energía Eléctrica en España durante el último cuarto de siglo y sus
perspectivas futuras. UNESA. 1969.
Publicaciones de UNESA.
Memorias Estadísticas de UNESA.
Memorias de las Asociaciones de UNESA (ASINEL, AMYS y ADAE).
La Electricidad en España. 313 preguntas y respuestas. UNESA. 2003.
Trabajar en el Sector Eléctrico. Íñigo de Oriol e Ybarra. 1988
ENDESA en su Historia (1944-2000)
Cien años de Historia de Iberdrola. 2001.
Los Hombres – Manuel Muriel Hernández.
Los Hechos. Alvaro Chapa
Primeros pasos de la Luz Eléctrica en Madrid. Unión Fenosa. José Mª
García de la Infanta. 2002.
Compañía Sevillana de Electricidad. Cien años de Historia. 1994.
Desarrollo de la Industria Eléctrica en España. Revista “Energía”. J.
Fraile Mora, P. García Gutiérrez, Fraile Ardany y J.R. Wilhelmi Ayza.
2001
Simposio sobre el “125 Aniversario de la Electrificación en España
(1879-2004)”. Jornadas organizadas por el Consejo General de Colegios
Oficiales de Ingenieros Industriales.
“Un empeño industrial que cambia a España. 1850-2000”. Siglo y
medio de Ingeniería Industrial. José Mª Martínez-Val. 2001.

índice 11
PRESENTACIÓN

uando se acomete la aventura de editar un libro de historia generalmente se


C hace con el deseo de que lo escrito permita no sólo recordar hechos notables
sino también suscitar en el lector una reflexión útil. En nuestro caso, más allá de
efectuar un análisis histórico pormenorizado del Sector Eléctrico Español, el objetivo
de este libro busca exponer los hitos más importantes que, vistos desde UNESA, han
marcado su evolución.

Como es lógico, la configuración actual del Sector Eléctrico Español viene a ser la
consecuencia última de los hechos que se han ido registrando a lo largo de sus más
de ciento veinte años de historia, por lo que un repaso de los mismos desde una ins-
titución sectorial puede ayudar a entender mejor cuál es su perfil social, institucional
y empresarial en los momentos actuales y en el futuro previsible.

A pesar de que la producción eléctrica a niveles industriales cuenta con algo más de
cien años, la electricidad se ha convertido en un bien tan necesario para la vida y para
la actividad económica en todos los países que han alcanzado un mínimo grado de
desarrollo, que nos resulta casi imposible imaginar un mundo que carezca de ella. No
están demasiado lejos en el tiempo las frecuentes restricciones eléctricas que, por razo-
nes que más adelante comentaremos, hubo que aplicar en España en las décadas de
los años cuarenta y de los cincuenta.Y, sin embargo, cualquier interrupción en el sumi-
nistro que pueda producirse en la actualidad es concebida ya como la carencia de un
bien esencial, con la misma gravedad que conlleva la carencia de agua o de alimentos.

Y es lógico que así sea. No hay que profundizar mucho para tomar conciencia del
papel esencial que juega hoy la electricidad en la vida cotidiana de la práctica totali-
dad de los ciudadanos, hasta el punto de constituir un elemento fundamental en la
consecución de la calidad de vida propia de un país desarrollado. De la misma forma,
tampoco es preciso un excesivo ejercicio de imaginación para darse cuenta de que sin
la electricidad la gran mayoría de las actividades industriales serían imposibles, o
habría que efectuarlas en condiciones económicas y laborales que implicarían un
coste social que hoy consideraríamos intolerable. En definitiva, si desde un punto de
vista económico estricto esta afirmación podría resultar excesiva, desde una perspec-

presentación 13
tiva social podemos sostener que la electricidad es un bien de primera necesidad en
todos los ámbitos.

No se pretende con todo lo anterior enfatizar el papel que ocupa el Sector Eléctrico
en la vida económica y social de una nación, ni conseguir ningún tipo de reconoci-
miento especial para él por parte de la sociedad. Pero sí resulta conveniente llamar la
atención sobre la paradoja que supone el que en el subconsciente de los ciudadanos
no se asocie, de manera inmediata, la presencia de un bien esencial para la vida
actual, con el trabajo que es preciso desarrollar para que ese bien sea disponible en
la cuantía y momento preciso.

Un trabajo que, por lo que se refiere a España, es llevado directamente a cabo por
unas treinta mil personas, en un sector cuyo inmovilizado en explotación y desarro-
llo tiene hoy un valor superior a los 40.000 millones de euros, con unas instalaciones
que están incorporando continuamente tecnologías avanzadas de primera fila.

En definitiva, la electricidad es un bien tan consustancial ya a nuestra vida cotidiana


y aparentemente tan poco tangible que se corre el riesgo de olvidar que es producto
de una actividad industrial y profesional muy compleja, o de pensar que es un bien
que siempre ha estado ahí, que carece de Historia humana.

Por el contrario, detrás de ese simple y mecánico gesto con el que encendemos una
bombilla al pulsar un interruptor hay –como en otros muchos sectores industriales de
nuestro sistema económico y social– un ingente trabajo y una Historia relativamen-
te reciente pero muy intensa. Una Historia que, además, para los españoles debe ser
motivo de especial orgullo, por cuanto que el desarrollo de la industria eléctrica de
nuestro país ha jugado, y sigue jugando, un papel de primera línea a nivel mundial
en muchos aspectos, como se verá en este libro.

Así, estas páginas van a intentar informar al lector de las características y datos más
sobresalientes de ese trabajo y de esa Historia, describiendo cómo nació y se desarro-
lló el Sector Eléctrico español, cuál es su situación actual, cuáles son las líneas que
previsiblemente van a caracterizar su desarrollo en el futuro inmediato y cuál es su
configuración institucional.

Sólo me queda agradecer esta aportación que resulta del trabajo bien hecho por los
equipos de UNESA, bajo la dirección de un “histórico”como es el Ingeniero Vicente
Gil Sordo.

Íñigo de Oriol e Ybarra


Presidente de UNESA
Madrid, mayo de 2005

14 presentación
PRÓLOGO
UNESA vista desde una perspectiva personal

Por Eduardo García de Enterría


Catedrático Emérito de Derecho Administrativo
De la Real Academia Española

I
no de los sucesos relevantes de mi vida, ya larga por la gracia del cielo, de los
U que debo confesar que me siento más satisfecho, fue mi incorporación a
UNESA, como su Secretario General, a finales de 1948, comienzos de 1949, cargo en
el que permanecí hasta 1953, aunque continué manteniendo con la sociedad desde
entonces una relación constante, aunque ya fuese menos directa.

Yo era entonces, 1948, un joven Letrado del Consejo de Estado, donde había ingre-
sado año y medio antes. Quien me propuso para el cargo fue una persona a quien yo
conocía por ser hermano de quien se había casado con una prima carnal mía, Juan
Antonio de la Herrán y de las Pozas, persona en verdad de primera calidad, que había
sido Secretario General de Hidroeléctrica Ibérica y que había jugado desde entonces
un papel decisivo en la industria eléctrica: primero en la fusión de esa Sociedad, que
era la tradicional en el País Vasco, con Saltos del Duero, S.A., formando Iberduero (de
la que él pasó a ser Consejero); después había participado directamente en la crea-
ción de UNESA en 1944, cuyos Estatutos había redactado íntegramente de su mano.

Juan Antonio de la Herrán sintió por mí un afecto especial y una fe en mis capacida-
des que no acababa de explicarme bien, afecto que le llevó, primero, a proponerme
trasladarme a Bilbao para desempeñar la jefatura de la Asesoría Jurídica de Iberduero.
Aunque él hizo lo posible por que yo aceptara ese ofrecimiento excepcional y un
tanto sorprendente para quien no había cumplido aún los treinta años y carecía aún
de verdadera experiencia profesional, yo logré resistirme, con el doble argumento de
que me hacía una gran ilusión ejercer mi carrera del Consejo de Estado y, a la vez,
prepararme para opositar a una cátedra de Derecho Administrativo, que sentía que
era mi verdadera vocación. Durante semanas insistió conmigo, aunque el proyecto de
una carrera docente le indujo a respetar, finalmente, mi decisión. Pero pocas sema-
nas después me llamó, triunfante, para decirme que había encontrado el puesto ópti-
mo para mí, que resultaría completamente compatible con mi proyectada carrera uni-
versitaria.

prólogo 15
Ese puesto era el de Secretario General de UNESA, cuyas funciones me resumió y
que recuerdo que me dijo que tenía el más impresionante Consejo de Administración
de España, compuesto por la totalidad de los Presidentes de las grandes entidades
financieras, que lo eran, a la vez, de las más de veinte sociedades eléctricas que eran
entonces las primeras empresas productoras y distribuidoras de la electricidad de
España, más los Directores Generales de esas mismas empresas. Me describió un
futuro profesional brillante, dada mi juventud y lo que él creía que eran mis capaci-
dades. Tras meditarlo unos días, concluí aceptando.

UNESA era entonces una organización mínima. Eran, exactamente, si es que no me


olvido de alguien: el Director, José Luis Redonet Maura (que, aunque Ingeniero
Industrial muy brillante, me recordó en la primera entrevista que tuvimos que había
hecho por libre dos asignaturas de Derecho, Derecho Romano y Derecho Natural,
con cuyos principios, dijo, creía que podía comprender la estructura general del
Derecho, cuyos detalles, naturalmente, me confiaba), dos Ingenieros industriales
(Enrique Roig Llop y Antonio Vidal), tres Peritos Industriales cuyo nombre no he
retenido, dada mi escasa relación con ellos, pues se ocupaban en exclusiva del
Repartidor de Cargas (que dirigía eficazmente Roig) en turnos que cubrían la jorna-
da ininterrumpida; un contable y, en fin, tres mecanógrafos.

Eso era todo el aparato de la sociedad, que cabía cómodamente en un piso no muy
grande del número 9 de la calle Juan de Mena de Madrid (un suceso mayor, creo
recordar que subsiguiente al Decreto básico de tarifas de 1951, fue el traslado de las
oficinas al número 16 de la calle Serrano).

No obstante esa sorprendente modestia de medios, lo que yo encontré allí me apa-


sionó enseguida: se trataba, nada menos, que de gestionar la reconfiguración com-
pleta de un servicio público esencial, el de la electricidad, algo que se acomodaba per-
fectamente a mi naciente vocación de iusadministrativista, teniendo en cuenta que el
Derecho Administrativo acababa de ser definido a principios del siglo por un formi-
dable jurista francés, Leon Duguit, con influencia en todo el mundo occidental, como
el Derecho propio precisamente de los servicios públicos.

II

UNESA tenía entonces por definir buena parte de su propio papel. Como es sabido,
UNESA, creada como Sociedad Anónima en 1944, tenía un único título jurídico
como uno de los protagonistas de la gestión en España del servicio de la electrici-
dad, la sorprendente Orden ministerial de 2 de diciembre de 1944 (Boletín Oficial
del Estado de 2 de febrero), cuyo texto relevante dice, simplemente:

“Artículo 1º. Se aprueba el plan de conjugación de sistemas regionales de producción


de energía eléctrica propuesto por Don José Mª de Oriol y Urquijo, Presidente de
UNESA, a quien se encomienda su ejecución.

Artículo 2º. La Dirección General de Industria dará las órdenes oportunas para el
cumplimiento del plan aprobado en el artículo anterior”.

16 prólogo
Despedida homenaje a
Eduardo García de Enterría,
del Comité Jurídico de UNESA.

El art. 3º declara de urgencia la realización de tres conexiones eléctricas: la del siste-


ma catalán y el sistema Iberduero, la de Energía e Industrias Aragonesas y el sistema
Iberduero y la de la sociedad Hidroeléctrica Española y el de la sociedad Mengemor
(que operaba entonces en Andalucía). En el art. 5º y final se encomienda a la
Subsecretaría de Industria y a la Secretaría General Técnica “el urgente y exacto cum-
plimiento”de esta Orden. Esto era todo. No cabe más economía de conceptos y aun
una mención más explícita de una determinada Sociedad, individualizada con el
nombre de su Presidente, como punto de arranque de una experiencia que se reve-
laría enseguida esencial para la suerte del servicio de la electricidad en nuestra patria,
uno de los sectores clave de su economía.

La situación del servicio público (así calificado formalmente por el Real Decreto-Ley
–rebajado a simple Decreto por la República– de 12 de abril de 1924) de la electrici-
dad era hasta ese momento sumamente simple y, hay que decirlo ya, radicalmente
ineficiente. La electricidad, producida casi en su totalidad mediante saltos de agua, se
regía por el instrumento de una concesión propia de cada salto, que fijaba el caudal
concedido y la potencia en caballos resultante de cada aprovechamiento, así como las
tarifas (cada salto tenía unas distintas, atendiendo a su singularidad y al nivel de
inversión y producción calculado) con las que podía venderse al público la energía
producida. El Real Decreto de 14 de junio de 1921, que había sometido a un plazo
temporal máximo (75 años normalmente y en algún caso 100) las hasta entonces
concesiones perpetuas, había avizorado ya una “red general de distribución”a la que

prólogo 17
los concesionarios de saltos de agua deberían ceder “el sobrante de fuerza”, siempre
que la concesión se hubiese destinado “a determinados servicios públicos”.

El Ministerio de Trabajo e Industria, por Decreto-Ley de 9 de abril de 1925, abrió un


concurso de proyectos para el establecimiento de una “Red Eléctrica Nacional”, con-
curso del que no salió nada positivo. La concesión integral de una cadena de saltos
sucesivos en el Río Duero (Real Decreto-Ley de 23 de agosto de 1926) rompió por
vez primera la perspectiva singular de cada salto y de su respectiva concesión, con su
contenido regulativo propio, aunque referida sólo a un tramo de río cuyo “aprove-
chamiento integral”otorgaba. En 1929 se promueve, dentro del movimiento corpora-
tivista que promovió la Dictadura en sus últimos años, una organización nacional de
las empresas eléctricas, que concluirían por constituir en 1930 una “Cámara Oficial
de Productores y Distribuidores de Electricidad”, que es un modesto antecedente de
UNESA, aunque sin ningún poder propio de gestión del servicio; como Secretario de
UNESA tuve alguna intervención en la liquidación de esa modesta corporación, que
ejerció funciones puramente informativas.

El mecanismo institucional sobre el que reposaba el servicio entero de la electrici-


dad era, pues, el de la concesión hidráulica, cada una con un régimen propio esta-
blecido en su clausulado, entre el cual las tarifas. En 1933, Decreto de 5 de diciem-
bre, se dicta un “Reglamento de Verificaciones Eléctricas”, que unifica por vez prime-
ra ciertas reglas de aplicación del servicio, estableciendo un régimen de “tarifas de
aplicación”a fijar por Industria, dentro de los límites permitidos por las “tarifas con-
cesionales”.

La guerra civil fue el factor determinante de la crisis de ese sistema jurídico tan ele-
mental, tanto por las destrucciones que incidieron sobre muchas instalaciones como
por la congelación de las tarifas eléctricas, unida a la entrada en una situación de
inflación y de correlativa devaluación del dinero. Las tarifas concesionales de cada
salto constituían un valladar difícilmente evitable. La Administración, por la concep-
ción contractual estricta del instrumento de la concesión, pretendía que las empresas
trabajasen a pérdida, pues habían consentido de modo expreso las tarifas.
Recuérdese que fue esta concepción formalista de los instrumentos jurídicos, mante-
nida contra el más elemental sentido común, la que llevó a la crisis al servicio ferro-
viario (modelo primero de los servicios públicos prestados por concesionario), que
determinó como salida forzosa la nacionalización del servicio en 1940, con la crea-
ción de Renfe.

Esta experiencia constituía un verdadero y terrible fantasma para las empresas eléc-
tricas tras el final de la guerra civil y el empeoramiento económico determinado por
la posterior guerra mundial, que redujo casi en su totalidad las nuevas inversiones.
La implantación de un inevitable régimen de “restricciones eléctricas”, con su graví-
sima incidencia sobre toda la actividad económica, fue el detonante de la crisis defi-
nitiva de todo el tradicional sistema de regulación.

Como medios improvisados de fortuna, comienza a gestarse un cambio radical de


perspectiva jurídica. En 1944 (Orden de Presidencia de 19 de julio) se divide el terri-
torio nacional en “zonas eléctricas”, lo que que prevé ya la imposición forzosa de

18 prólogo
“interconexiones”entre empresas eléctricas para poder articular una respuesta global
a la situación de restricciones, rompiendo así la perspectiva concesional aislada pro-
pia de cada salto, que era la base jurídica de todo el sistema, como sabemos, y comen-
zando con una modesta política de interconexión de redes dentro de esas zonas.

La Orden de 2 de diciembre de 1944, que es la que ya citamos al presentar a UNESA


como nuevo protagonista del sistema, impone ya un “plan de conjugación de siste-
mas regionales de producción de energía eléctrica”, que es ya a nivel nacional, plan
que es el que patrocinó UNESA y la Administración acepta, lo que supone la ruptu-
ra completa del sistema casuístico de las concesiones por saltos; las “zonas regiona-
les” establecidas cinco meses antes se han quedado estrechas ya y se impone una
“conjugación”de todos los sistemas regionales (unos con déficits, otros con sobran-
tes, unos con aguas altas de otoño, otros de deshielo, etc.) en un único sistema
nacional.

A la vez, se inicia de forma sistemática en esos mismos años iniciales de 1940 la pro-
ducción de energía térmica, que el Gobierno encomendó a empresas del Instituto
Nacional de Industria, el INI recién creado (1941), las cuales entregan la energía pro-
ducida a las empresas privadas distribuidoras a precios tarificados con liberalidad por
el Ministerio de Industria, resuelto impulsor de esta fuente de energía que, cierta-
mente, había cultivado poco el sector privado.

La petrificación de las tarifas hidroeléctricas originarias y su absoluta insuficiencia en


las nuevas circunstancias económicas serán compensadas ocasionalmente mediante
recargos lineales generales.

Hay un momento en que la situación realmente crítica que está viviendo el sector
lleva en la consideración del Gobierno a concebir una nacionalización completa de la
producción y distribución de la electricidad, según el modelo de nacionalización que
en esta materia ofrecían Francia, Inglaterra, Bélgica en la inmediata postguerra mun-
dial, modelo que permitía una integración general de todo el sistema eléctrico de la
nación, integración por sí misma beneficiosa y eficaz, pareciendo hacer posible el
éxito que el INI había logrado con la construcción de las grandes centrales térmicas
reguladoras. Se llegaron a formular textos normativos concretos de esta posible
nacionalización, que seguramente no sería difícil localizar en los archivos.

Éste es, justamente, el momento en que va a entrar en escena UNESA.

III
Cuando yo comienzo a trabajar en UNESA, 1948-1949, me entero inmediatamente
de que la sociedad, como representante de las empresas (carácter que siempre ha
ejercitado; sólo más tarde se dobló su papel con el de una Asociación de la Industria
Eléctrica, que es la que actúa formalmente cuando es imprescindible una representa-
ción formal de las empresas), estaba negociando un nuevo régimen de tarifas, que
implicaba, a la vez, y necesariamente, una nueva ordenación jurídica del sector. Este
tema me interesaba especialmente, como administrativista en agraz que era.

prólogo 19
Inmediatamente entré en combate, si puede hablarse así. Había un equipo nutrido
con personal de las distintas empresas y una dirección que aseguraba el Director de
UNESA en persona, en contacto permanente con el Presidente (cuando yo comencé
a trabajar allí lo era aún Don José María de Oriol, aunque ya por poco tiempo; inme-
diatamente lo fue Don Julio Aresti, Conde de Aresti, presidente de Iberduero), y del
que formábamos parte un equipo técnico extraído de las empresas, uno de los
Ingenieros de UNESA (el otro se dedicaba casi en exclusiva al dispatching y a la liqui-
dación, complicadísima, de las cesiones y adquisiciones de energía que se producían
por órdenes verbales del “Repartidor de cargas”o dispatching que aseguraba UNESA
misma en aplicación de la Orden de 2 de diciembre de 1944, ya citada), y creo que yo
solo, inicialmente al menos, como jurista; rápidamente se constituyó una comisión de
Asesores jurídicos de las empresas que se implicó de lleno en el tema. Teníamos sesio-
nes constantes en el Ministerio de Industria (allí el protagonista negociador era, casi
en exclusiva, el Director General de Industria y más tarde Subsecretario del Ministerio
Alejandro Suárez, hombre de muy buen criterio y de notable capacidad) y en UNESA.
Permítaseme decir que yo participé en la redacción de innumerables papeles, alguno
de los cuales pienso que quizás llegara a tener algún influjo en el texto final.

Ese texto final, al que llegaron las partes tras muchos años de negociación y de deba-
te, fue el básico Decreto de 12 de enero de 1951, BOE del 2 de febrero. Quien hoy se
enfrente con este modesto texto reglamentario difícilmente podrá llegar a hacerse
una idea de sus trascendentales efectos. Comienza por despistar su convencional
título, que es éste: “Sobre ordenación en la distribución de energía eléctrica y esta-
blecimiento de tarifas de aplicación”, título que la “Recopilación Aranzadi”(que omi-
tió, además, transcribir la trascendental Exposición de Motivos) mutó en el siguien-
te, igualmente inespecífico: “Por el que se modifican los arts. 82 y 83 del Reglamento
de 5 de diciembre de 1933, de Verificaciones Eléctricas y Regularidad en el Suministro
de Energía”. Su contenido normativo parece limitarse en una primera impresión a un
complejo manejo de fórmulas técnicas, incluso de formulación algebraica puramen-
te abstracta, aunque, naturalmente, se explique el significado de cada uno de los sig-
nos. Por su contenido parecería una simple regulación de un cálculo unitario de las
tarifas eléctricas. Pero el texto es mucho más que eso, es una nueva y sustancial regu-
lación de todo el servicio público de la electricidad en nuestro país.

El contenido del Decreto verdaderamente relevante, donde es posible comprender su


verdadera trascendencia, se encuentra en su Exposición de Motivos. Sobre ésta, a la
que aludiremos inmediatamente, podemos calibrar la trascendencia de la nueva
regulación. Las grandes aportaciones en el orden sistemático de este algo enigmáti-
co Decreto son:

1º La ruptura definitiva del anterior criterio central de regulación del servicio público
de la electricidad a partir de los diversos y múltiples instrumentos concesionales (o
autorizativos, para las centrales térmicas), que era el criterio de la regulación anterior,
desde el origen mismo de la electricidad como energía industrial. Ahora el Decreto
articula un sistema general y unitario, cuya principal manifestación pasa a ser la que
llama “Red General Peninsular”, global y unitariamente regulada. El cambio de pers-
pectiva es, pues, radical. Pocas veces podremos encontrar una alteración tan drástica
del cuadro regulador de un servicio público.

20 prólogo
2º En la Exposición de motivos parece justificarse inicialmente ese verdadero “giro
copernicano”en la conveniencia de establecer “un sistema general y unitario de tari-
fas”, al cual, por cierto, se echa la carga de soportar unitariamente los mayores cos-
tos de la energía térmica, cuyo estímulo se considera esencial y a la que se asigna “la
función compensadora general de la energía de origen hidráulico”. Ello obliga a
“modificar esencialmente la situación presente de la economía eléctrica”, debiendo
incrementarse “la política de hacer posible y estimular las cesiones de energía entre
empresas y zonas, no sólo en momentos de emergencia, sino con carácter de cierta
permanencia y respondiendo a un programa de producción que tienda a garantizar un
abundante suministro de energía en todo el país en condiciones de máxima economía”.

3º Echa igualmente sobre el nuevo sistema general y unificado la carga de compen-


sar adecuadamente las nuevas construcciones, mucho más onerosas, aun en pesetas
constantes, que las actualmente en servicio.

4º Enfatiza de manera expresa un principio que rectifica de forma radical la concep-


ción puramente contractualista de la tarifa, en nombre de la cual habían perecido las
tradicionales concesiones ferroviarias, proclamando un principio radicalmente con-
trario, el de que “las tarifas sean suficientes para obtener una adecuada rentabilidad”,
justificando que para este objeto las tarifas deban ser móviles o revisables según un
sistema de índices o coeficientes, que permitirán a la industria “adaptarse de forma
automática a futuras condiciones en alza o baja” de los costos y de las condiciones del
suministro.

5º Quizás el concepto esencial sea éste: “Siendo la industria eléctrica una de las activi-
dades en las que la coordinación de los medios de producción y la concentración de redes
y sistemas presenta mayores ventajas en los órdenes técnico y económico -siendo ésta
la finalidad que invocan los países que han procedido a nacionalizar este servicio-, el
Estado, que propugna y mantiene los principios generales de defensa de la iniciativa priva-
da, ha de proceder en tal forma que, por medio de regulaciones y unificaciones como las que
por este Decreto se establecen, se produzcan, en beneficio de los consumidores, resultados
similares a los que se obtendrían por una concentración en una sola mano de los medios
de producción”. Párrafo, en verdad, decisivo. No se puede ser más explícito: la cons-
titución e integración de un nivel unitario de explotación de la “Red General
Peninsular”, y de los medios de generación de energía que la nutren, busca “concen-
trar en una sola mano” la totalidad de los medios disponibles en “redes y siste-
mas”, buscando así los mismos resultados positivos que los que invocaron, con éxito,
los países que habían procedido a nacionalizar toda la electricidad. Diré, al margen,
que en varias de las reuniones internacionales de productores y distribuidores de
electricidad a los que UNESA asistía mientras yo estuve, varios delegados de los
entes nacionalizados (especialmente, creo recordar, los belgas) afirmaron que con el
sistema español resultante de ese Decreto de 1951 no hubiese habido necesidad nin-
guna de proceder a una onerosísima nacionalización de la industria eléctrica (el
mismo argumento de las ventajas de la unificación y la gestión conjunta del sistema
se alegó más tarde en Italia cuando en 1962 se llegó a la misma nacionalización de la
industria eléctrica, concentrada en la entidad pública ENEL, cuyo proceso de privati-
zación, por otra parte, se ha iniciado ya, así como se ha consumado en Gran Bretaña).

6º El Preámbulo concluye diciendo: “En general, y a lo largo de los últimos años, las

prólogo 21
empresas eléctricas han respondido en forma satisfactoria a las medidas de ordena-
ción y coordinación adoptadas por los organismos competentes para hacer frente a
las constantes dificultades originadas por el incremento creciente de la demanda,
superando constantemente a los muy elevados de la producción, sobre todo en años
de excepcional sequía, y ello hace esperar fundadamente que esta disposición, que
satisface lógicas aspiraciones y que representa un paso más y muy importante
en el sentido de la racionalización de estos servicios, produzca los beneficiosos
resultados que se persiguen”. Este párrafo es un elogio explícito a la función objetiva
y racionalizadora que supieron cumplir las empresas desde 1944 a través del magní-
fico instrumento que resultó ser UNESA.

La parte dispositiva de este capital Decreto precisó, por una parte, que la Red General
Peninsular será “la integrada por los sistemas eléctricos de aquellas entidades que
individualmente o por agrupación técnica de varias, mediante enlaces que permi-
tan la cesión o intercambio de energía, produzcan o distribuyan una suma de
energía eléctrica igual o superior a 25.000.000 kilovatios hora por año”. Estas empre-
sas así integradas en la Red General Peninsular “vendrán obligadas a transportar a
través de sus redes las cantidades de energía que, en atención de necesidades de uti-
lidad pública, ordene el Ministerio de Industria... en las condiciones económicas que
para cada caso serán fijadas, cuando no se llegue a acuerdo entre las empresas, para
los transportes o desplazamiento de energía entre las mismas”. También en otro
lugar del Decreto se define la obligación de las empresas de “adquirir energía dispo-
nible de origen térmico o hidráulico procedentes de reservas a favor del Estado o pro-
ducidos por centrales de empresas públicas o privadas”. La actuación de todas estas
órdenes se confía al Ministerio de Industria, aunque para no llegar a tales órdenes
coactivas se prevé que las excluye el hecho de que las empresas puedan “estable-
cer libremente acuerdos”, acuerdos cuya gestión constituirá (como ya lo habían
hecho desde su mismo origen) una de las funciones preferentes de UNESA.

Las “tarifas tope unificadas” serían uniformes en todo el territorio (como aún conti-
núan siéndolo, por cierto, lo cual no parece ya razonable). Hay una referencia, ya his-
tórica, a las “tarifas de concesión propias de cada salto hidroeléctrico”, para prever
que dejarán ya de ser preceptivas, limitándose Industria a comunicar a los servicios
hidráulicos cuáles son las “tarifas tope unificadas”, que serán las aplicables.

Tales “tarifas tope unificadas” se forman a través de una fórmula polinómica que
expresa el Decreto y que pretende descomponer el valor relativo de todos los facto-
res de coste de producción de la energía, y ello a partir de un año-base, que se fijó en
el de 1935; a cada uno de esos factores se asigna un coeficiente que intenta reflejar
su importancia relativa en ese coste (de modo que el conjunto de los coeficientes
suma uno). Esos factores son los siguientes: amortización del capital (incluyendo
renta e impuestos), gastos de personal, gastos varios (excluidos los dos anteriores),
relación entre kilovatios producidos y kilovatios facturados (o pérdidas de transpor-
te, en sentido técnico). Esta fórmula polinómica se erige en base de la “tarifa suficien-
te” en cada momento y también para su revisión periódica cuando el precio medio
actual “aumente o disminuya en un 5 por 100”.

El sistema pretendía ser automático, pero el Tribunal Supremo negó en varias ocasio-

22 prólogo
nes (a partir de la Sentencia de la Sala 4ª de 6 de febrero de 1958; recuérdese que aun
la Ley de la Jurisdicción contencioso-administrativa de 1956 no había producido aún
sus capitales efectos) que las empresas, contra el mismo texto del Decreto, tuviesen
un verdadero derecho a obtener la revisión de las tarifas una vez superado ese mar-
gen legal matemáticamente definido. A ese precio habría de añadirse lo necesario
para constituir un fondo especial de nuevas construcciones, el mayor coste de la
energía térmica y la protección de ciertos suministros especialmente protegidos (el
más relevante, Renfe). Este sistema de compensaciones, que llegó a disponer de can-
tidades muy importantes, sería administrado por una “Oficina de Liquidaciones de
Energía”, OFILE, a la que las empresas debían remitir los importes correspondientes
a esta parte de la tarifa recaudada por ellas, sistema pronto modificado y posterior-
mente suprimido, con buen acierto.

Se habrá notado que el sistema de unificación y coordinación de los medios de pro-


ducción y de distribución, así como los costes respectivos, se remitían a órdenes
(coactivas) del Ministerio de Industria, pero que antes de llegar a ellas se permitía que
las empresas afectadas pudiesen llegar a “acuerdos”. Este margen de acuerdos fue el
que inmediatamente pasó a gestionar -hay que decir que con toda eficacia- UNESA;
creo que sobrarían dedos de las manos para enumerar los casos en que el Ministerio
tuvo que llegar a intervenir en defecto de acuerdo. UNESA también gestionó desde
el comienzo, según la técnica que tenía ya bien rodada desde su origen, del
“Repartidor de Cargas”o dispatching, que supone la explotación conjunta de toda la
energía disponible en el sistema global mediante órdenes ejecutorias inmediatas de
transferencia, de peaje, de adquisición y enajenación forzosas de bloques de energía
entre las distintas empresas, que es lo que supone la explotación conjunta de todo el
sistema eléctrico nacional. Tampoco estas órdenes, inmediatamente ejecutorias, fue-
ron nunca desobedecidas, sin perjuicio, naturalmente, de su puntual liquidación eco-
nómica, que la propia UNESA aseguraba, muchas veces con tensiones serias, siem-
pre resueltas finalmente.

El sistema funcionó con una notable eficacia. Tras la aprobación final de las tarifas
según el esquema del Decreto de 12 de enero de 1951, que se hizo por Orden de 23
de diciembre de 1952, el sistema de restricciones quedó rápidamente superado y la
industria eléctrica española entró en un período de expansión que rindió a la econo-
mía nacional un servicio ejemplar, haciendo posible el espectacular desarrollo econó-
mico que se manifestaría ya, espectacularmente, en la década de los 60.

IV
En 1953 me vi en la necesidad de abandonar mi trabajo en UNESA para concentrar-
me en la preparación de una Cátedra de Derecho Administrativo (me había doctora-
do en 1952, estando aún en UNESA), que concluí ganando a finales de 1956.
Después de esta vacación recibí aún el honor de un nuevo encargo de UNESA, ya
como abogado fuera de sus plantillas, el de redactar un “Convenio general de arbi-
traje”entre todas sus empresas miembros que excluyese formalmente la necesidad de
que la decisión fuese dictada imperativamente por el Ministerio de Industria. Se tra-

prólogo 23
taba, pues, de sustituir la posibilidad final de una intervención de la Administración
en estas materias, en las que UNESA se había hecho maestra, como ningún funcio-
nario podría llegar a conseguir. Era un perfeccionamiento del sistema de autogestión
del sistema eléctrico, bajo la vigilancia de Industria. Tengo que confesar que para
redactar lo que concluyó siendo el “Convenio General de Arbitraje”entre las empre-
sas de UNESA acudí al modelo, bien rodado, del arbitraje internacional, lo cual, a mi
juicio, subrayaba de paso el carácter verdaderamente “soberano” de cada empresa
sobre sus propios medios, no obstante las técnicas de integración y de acción conjun-
ta. El Convenio fue aceptado por las empresas de UNESA sin grandes variantes.

Pero después de su adopción, UNESA y sus empresas miembros se empeñaron en


que para aplicar el Convenio yo mismo debía figurar como árbitro único.Yo me opuse
durante algún tiempo; conozco la experiencia de los arbitrajes forenses, en que todos
son muy amigos y cordiales hasta que llega el momento ineluctable de dictar el
laudo, que raramente convence a las dos partes. La perspectiva de tener que enfren-
tarme a alguna de las empresas con las que tan buenas relaciones había trenzado, me
disgustaba. Pero, finalmente, presionado por los amigos, concluí aceptando. Durante
varios años fui, pues, arbitro único de las empresas de UNESA, pero lo cierto es que
ésta funcionaba tan objetivamente y tan apoyada en el consenso general de las
empresas, con unos métodos perfectamente rodados, que sólo una vez tuve necesi-
dad de ejercer funciones tan delicadas.

Pero en el Convenio de Arbitraje, según es normal en la práctica de Derecho


Internacional en que me había inspirado, el arbitraje formal va precedido de una fase
de buenos oficios que busca la negociación de un arreglo pactado. Aunque las dos
empresas enfrentadas eran de las más importantes del conjunto, conseguí acordarlas
en esta fase previa, ahorrándome así la necesidad de dictar ejecutoriamente una deci-
sión arbitral en favor de una y en contra de otra. Fue toda mi actuación en este nuevo
y delicado papel que tan amablemente me confió UNESA. Nunca más me vi forza-
do a actuar en ese papel arbitral, que tanto me honró.

Y, finalmente, hasta tiempos ya muy recientes, asistí mensualmente a las reuniones


de la Comisión Jurídica de UNESA que integraban los Asesores Jurídicos de las
empresas, de modo que UNESA continuó siendo para mí un tema ordinario de refle-
xión y de trabajo. Allí he podido seguir todas las siguientes fases de la espectacular
evolución de la regulación del sistema eléctrico nacional desde aquel inicial de 1951
en cuya formulación tuve alguna intervención, siquiera fuese como colaborador téc-
nico de UNESA y de las propias empresas del sector. En estas últimas transformacio-
nes (Leyes de 29 de diciembre de 1984, de Explotación Unificada del Sistema
Eléctrico Nacional, de 30 de diciembre de 1994, de Ordenación del Sector Eléctrico,
de 27 de noviembre de 1997, del Sector Eléctrico) que han culminado la espectacular
liberalización impuesta por las Directivas comunitarias, no he participado ya directa-
mente, si bien he conocido, a través de esa Comisión Asesora, los principales proble-
mas de aplicación que con el cambio de régimen en otro de sus elementos esencia-
les se han ido presentando a las empresas, siempre dispuestas y eficaces en su ejem-
plar adaptación a las nuevas circunstancias.

Prácticamente, pues, puedo decir que toda mi vida profesional he trabajado en rela-

24 prólogo
ción con UNESA, más o menos intensamente. De esta experiencia me queda muy fir-
memente la impresión de la excelencia de sus métodos de trabajo, de la objetividad
de su actuación, de la rara calidad de sus gestores y, correlativamente, del gran servi-
cio que UNESA ha venido aportando durante más de medio siglo a toda la econo-
mía española.

Haber contribuido, aun tan lateralmente como yo lo he hecho, a su admirable traba-


jo, que ya ha cumplido nada menos que sesenta años, y que continúa siendo esen-
cial en el sistema energético nacional, constituye para mí un orgullo, como fue siem-
pre una alegría trabajar con sus espléndidos y eficacísimos gestores.

Mayo de 2005

prólogo 25
Primer foco eléctrico, instalado en la Puerta del Sol, en Madrid (1875).
I PARTE

unesa y su capital humano 27


CAPÍTULO 1
El nacimiento de la industria eléctrica

uchos de los avances producidos en la industria eléctrica han supuesto desa-


M rrollos científicos y tecnológicos de excepcional importancia para nuestra
civilización. De hecho, puede afirmarse con toda propiedad que, en buena medida,
el progreso tecnológico moderno ha sido debido, entre otras causas, a la electricidad,
fenómeno que ha estado presente desde el comienzo del universo.

1.1 Primeras aplicaciones de la electricidad

Sin tratar de abordar aquí con detalle el desarrollo histórico, en la búsqueda de los
orígenes habría que remontarse más de seis siglos, cuando se conocen las primeras
manifestaciones de la existencia de electricidad estática. Hacia el año 1600, se pro-
ducen los primeros trabajos del médico británico William Gilbert sobre el magnetis-
mo y las propiedades de atracción del ámbar. Estos efectos de la electricidad estática
fueron, sobre todo, objeto de curiosidad y diversión en salones y ferias, quedando en
un segundo plano como tema de preocupación por parte de científicos e investiga-
dores. Habrá que esperar al siglo XVIII para que la electricidad se convierta en un
auténtico campo de investigación científica. A partir de entonces, los avances se
suceden con cierta continuidad. Los estudios más importantes de la época aparecen
ya relacionados con descubrimientos referentes a las propiedades y aprovechamien-
to de la electricidad.

Pero aunque se iban conociendo más propiedades de la electricidad, los científicos


no sabían cómo producirla. Ése sería el empeño de las décadas siguientes. Los tra-
bajos del italiano Luigi Galvani, en el siglo XVIII, y en especial los del fisico
Alessandro Volta, de la Universidad de Pavía (Italia), que expuso los fundamentos de
lo que hoy conocemos como pila voltaica, en una carta dirigida al Presidente de la
Royal Society de Londres; los trabajos posteriores del alemán Georg Ohm (1789-
1854), con su famosa ley, que es fundamental en el diseño de circuitos eléctricos; los
descubrimientos del científico danés Hans Christian Oersted acerca de los campos
magnéticos generados por toda corriente eléctrica; el avance que aporta el británico
Michael Faraday, de la Royal Institution de Londres, al demostrar que también es

el nacimiento de la industria eléctrica 29


posible el fenómeno inverso, es decir, que un campo magnético en movimiento pro-
duce una corriente eléctrica inducida, punto de partida de los generadores industria-
les de electricidad, construyendo en 1831 el primer aparato de este tipo; o los poste-
riores estudios del francés Hippolyte Pixii (1832), del británico E.M. Clarke (1835),
del alemán Stöhrer (1839), del británico Charles Wheatstone (1840), del alemán
Werner von Siemens (1856), del belga Zénobe Gramme (1870), etc., conducen la
historia eléctrica hasta la Exposición Universal de París-1900, cuando el ingeniero
francés Auguste Reteau presenta la primera turbina de vapor con éxito reconocido, a
partir de la cual se inicia la etapa propiamente industrial de la electricidad.

El aprovechamiento de la corriente eléctrica se orientó, en un primer momento,


hacia el alumbrado. Así, en 1813, Humphry Davy realizó el importante descubri-
miento del arco voltaico, mediante una enorme batería compuesta por unos dos mil
elementos voltaicos, que fue capaz de suministrar una luz muy intensa, aunque por
corto espacio de tiempo.

Adquiere también gran desarrollo la electroquímica, a partir de la primera descom-


posición del agua por los ingleses Carlisle y Nicholson valiéndose de una pila de
columnas. En 1838 el científico ruso Jacobe inicia la galvanoplastia, cuya industriali-
zación fue casi inmediata.

Basándose en el electromagnetismo se persigue la idea de obtener fuerza motriz, y


también Jacobe construye en 1838 una primera máquina rotativa a base de electroi-
manes móviles, que tenían que pasar por delante de imanes fijos, resultando una
rotación continua como consecuencia de una repetición, también continua, de cam-
bios de polaridad. Jacobe utilizó esta máquina para transportar a doce personas en
un barco por el río Neva, en San Petersburgo, pero con el problema de que la batería
se le agotaba rápidamente.

Después, este tipo de experimentos se utilizaría en los trenes. Así, el primer motor
eléctrico para arrastrar vagones en el ferrocarril fue construido en 1879 por el ale-
mán Warner Von Siemens. En este experimento el tren alcanzó la velocidad de 6,5
km/hora. Veinticinco años más tarde, en 1904, un motor experimental alcanzaría
velocidades que duplicaban la de los modelos más rápidos de la época. Tenía la des-
ventaja de que el motor eléctrico exigía la electrificación de la línea a lo largo de todo
el trayecto.

En esta misma época, el descubrimiento de la primera lámpara eléctrica incandes-


cente destinada al alumbrado constituyó otro de los hitos que contribuyeron decisi-
vamente al desarrollo de la electricidad. Aunque fueron muchos los investigadores
que trabajaron en este campo, la bombilla fue inventada simultáneamente por Swan
en Inglaterra y Edison en EEUU, aunque fue este último el primero en patentarla. El
descubrimiento tuvo lugar en octubre de 1879. Después de muchas experiencias,
Edison, utilizando un trocito de hilo carbonizado -tomado, según cuentan, del cesto
de costura de su mujer- y doblado en forma de herradura, insertada en una de las
bombillas selladas que él utilizaba para sus, hasta entonces, fracasados experimen- Experimento de descarga eléctrica producida al girar
tos, logró que el improvisado filamento luciese durante cuarenta horas; previamente una esfera de azufre. Siglo XVII. (Unión Fenosa).

30 el nacimiento de la industria eléctrica


había ensayado sin éxito multitud de materiales, por lo que una vez más la “casuali-
dad buscada”jugó una baza decisiva en el progreso de la Humanidad.

Visto con ojos de hoy, llama la atención que la entonces prestigiosa revista Nature
no diera mucha importancia a la bombilla en su presentación. Sin embargo, en 1883,
es decir, cuatro años más tarde, Edison producía ya 100.000 bombillas al año, y diez
años más tarde alcanzaba la cifra de 4.000.000/año. Para entonces las redes de distri-
bución de electricidad se extendían por las principales ciudades norteamericanas.

En el año 1913 se descubre que si la bombilla se llena de un gas inerte, como el


nitrógeno, se reduce la velocidad de evaporación de los filamentos y se prolonga su
vida útil. Posteriormente, en 1934, se introdujo el filamento en forma de doble hélice
para mantener mejor la temperatura, constituyendo la base de las actuales bombillas
en forma de pera.

El invento de la bombilla ha sido, sin duda, uno de los más relevantes de la humani-
dad, ya que permitió la sustitución de velas, lámparas de aceite o gas y el fuego de
las chimeneas, que constituían las únicas fuentes de luz en los hogares. El humo y el
hollín ennegrecían las paredes de las casas, y las emanaciones de gas producían
numerosos accidentes.

En resumen, nos encontramos con que a finales del siglo XIX hay una divulgación
rápida de la lámpara de incandescencia, desde su presentación simultánea en
Inglaterra y Estados Unidos, por Swan y Edison respectivamente; por otra parte,
Gramme había perfeccionado el arco voltaico para el alumbrado, y también existían
aplicaciones de la electricidad como fuerza motriz. Se entabla entonces una batalla
comercial entre la electricidad y el gas, ante lo cual muchas empresas gasistas se
apresuran a producir ambos tipos de energía final y a desarrollar las tecnologías
Pila de Volta para producir corriente continua (1800).
(Unión Fenosa). necesarias para su utilización. Comienza así el período industrial de la electricidad
en el mundo.

1.2 Los inicios de la electricidad en España

España no permaneció ajena a la rápida cadena de acontecimientos que se produje-


ron en el siglo XIX y que hicieron posible las primeras aplicaciones de la electricidad.
El año 1852 tiene, en este sentido, una especial significación. La prensa catalana de
la época recogió el asombro de los barceloneses al comprobar que el farmacéutico
Francisco Doménech era capaz de iluminar su botica, situada en las Ramblas,
empleando la electricidad.

Por su parte, la sociedad madrileña se hizo eco en ese mismo año de la iluminación
de la Plaza de la Armería y del Congreso de los Diputados mediante una “pila gal-
vánica”. Al año siguiente, fueron instalados en el barrio de San Gervasio de
Barcelona varios telégrafos eléctricos, ubicados en diversos establecimientos, que
permitían dar la alarma en caso de robo.

Estas instalaciones, que serían más tarde utilizadas por diversas entidades oficiales,
Experimento de Oersted (1820). Desviación de una constituyeron una de las primeras experiencias realmente prácticas de aprovecha-
aguja imantada por la acción de una corriente eléctri-
ca. (Unión Fenosa). miento de la electricidad. En efecto, aunque ya en 1858 un Real Decreto obligó a la

el nacimiento de la industria eléctrica 31


inclusión de una nueva asignatura sobre “Aplicaciones de la electricidad y de la luz”
en el programa de estudios de la Escuela Superior de Ingenieros Industriales, la
energía eléctrica se encontraba todavía en una fase de experimentación; eran fre-
cuentes las exhibiciones y demostraciones de alumbrado eléctrico de cara al público,
pero no suponían todavía aplicaciones prácticas a gran escala de la electricidad.

La “luz eléctrica”estuvo también presente en Madrid en los circos Price y Paul, en la


ceremonia de inauguración del abastecimiento de aguas a Madrid por el Canal de
Isabel II, en los festejos con motivo de la entrada del rey Alfonso XII en la capital tras
la restauración de la Monarquía, etc.

Un acontecimiento de importantes repercusiones para el desarrollo de las aplicacio-


nes de la electricidad en España tuvo lugar en 1873. Se celebraba en dicho año la Experimento de Faraday (1821). Introducción de
corriente eléctrica por el movimiento de un imán.
Exposición Universal de Viena y a ella acudió don Ramón Menjarrés Bofarull, direc- (Unión Fenosa).
tor de la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona. En esta exposición se pre-
sentó a los especialistas la máquina electromagnética de corriente continua, diseña-
da por Zénobe Gramme, y citada en el apartado anterior. El Profesor Menjarrés
Bofarull quedó vivamente impresionado por las posibilidades que ofrecía dicha
máquina, ya que también se demostró su carácter reversible, es decir, que podía fun-
cionar asimismo como motor. Por ello, la Escuela de Ingenieros Industriales de
Barcelona importó al año siguiente, por medio de los señores Dalmau –propietarios
de un taller de instrumentos ópticos en Barcelona y divulgadores de las aplicaciones
de la electricidad en España–, una pequeña dinamo “Gramme”para la Cátedra de
Física Industrial de la citada Escuela, que dirigía el patriarca de la electrotecnia espa-
ñola, D. Francisco de Paula Rojas (1833-1909).

Poco tiempo después, una segunda “Gramme”de mayor potencia fue adquirida por
la Escuela, también por mediación de los señores Dalmau. Esta segunda máquina
sería empleada por Francisco y Tomás José Dalmau para efectuar, en 1875, una
demostración de alumbrado por arco eléctrico en Barcelona, que tuvo una gran
repercusión social. La máquina fue instalada en la fragata Vitoria, que se encontraba
anclada a tres kilómetros de distancia de tierra, y era accionada por medio de la
máquina de vapor de la fragata. La luz proporcionada por la máquina Gramme logró
iluminar las Ramblas, así como también el castillo de Montjuïc y parte de los altos
de Gracia. Los empresarios Dalmau habían contratado ya para llevar a cabo esta
experiencia al Ingeniero Narcís Xifré, que había sido formado en la Escuela de
Industriales de Barcelona.

1.3 La electricidad entra en la industria

Tras el éxito obtenido con la operación de demostración realizada en la fragata


Vitoria, los señores Dalmau llevaron a cabo, seguidamente, la iluminación de varios
locales comerciales en el Paseo de Gracia, y en la fábrica de los hermanos Batlló. Por
fin, a últimos de septiembre de 1875, instalaron una máquina Gramme para alum-
brar los talleres de La Maquinista Terrestre y Marítima, empresa que inmediatamen-
te encargó otras cuatro máquinas para proporcionar luz eléctrica a su fundición. Demostración del arco eléctrico para iluminación,
realizado en 1813 por Humphrey Davy. (Unión
A comienzos del año 1876, los Dalmau comienzan a fabricar por su cuenta máqui- Fenosa).

32 el nacimiento de la industria eléctrica


nas electromagnéticas de diseño “Gramme”y se convierten en representantes lega-
les en España de la firma Gramme-Ivemois. En 1879 instalan la primera “Fábrica de
Luz”en la Rambla de Canaletas, de la que Narcís Xifré es el ingeniero.

Tras La Maquinista Terrestre y Marítima, que puede ser considerada como la primera
empresa española que suscribió un contrato de suministro de electricidad, vienen
nuevos clientes: Tejidos Tolrá en Castellar, Hilados Ricart en Manresa, el Canal
Imperial de Aragón, el Arsenal de El Ferrol… Los buenos resultados obtenidos hasta
ese momento por los señores Dalmau y Xifré aconsejaron la constitución, el 30 de
abril de 1881, de la primera empresa eléctrica del país: la Sociedad Española de
Electricidad.

Madrid siguió los pasos de Barcelona: en 1878 se lleva a cabo por primera vez el
alumbrado eléctrico de la Puerta del Sol y, poco después, la Sociedad Española de la
Electricidad de Dalmau e hijo lleva a cabo una serie de demostraciones en la capital
con singular éxito.
Primera lámpara incandescente de T.A. Edison (1879).
(Unión Fenosa).
En 1882 se inaugura la iluminación del Palacio de Buenavista, sede del Ministerio de
la Guerra, y a partir de ese momento, los avances se suceden en España con gran
celeridad. En 1883 se ilumina la plaza de la Constitución de Valencia y se instala en
Bilbao una central eléctrica para alumbrar el puerto del Abra. Al año siguiente, el

La “Fábrica de Electricidad” de Buenavista. Madrid (1882). (Unión Fenosa).

el nacimiento de la industria eléctrica 33


Ministerio de la Marina decidió adoptar el alumbrado eléctrico para la iluminación
de sus buques.

El desarrollo de la electricidad, aun dentro todavía de unos esquemas y dimensiones


un tanto artesanales, comienza a ser tan rápido que en 1885 se publica ya el primer
Real Decreto regulador de instalaciones eléctricas. Tres años más tarde, una Real
Orden regula el alumbrado eléctrico de los teatros españoles –cosa lógica, si se tiene
en cuenta que las empresas teatrales figuran entre las que más interés mostraron
desde un principio por la iluminación eléctrica–, prohibiendo expresamente el alum-
brado con gas y autorizando las lámparas de aceite sólo como sistema de emergen-
cia.

No sólo en Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao se va imponiendo el alumbrado


eléctrico con rapidez. Así, por ejemplo, en 1886, Gerona se convierte en una de las
primeras ciudades grandes del mundo iluminada con corriente alterna. Se utilizan
para ello las máquinas de Zipernowsky y Dery de corriente alterna, en lugar de la de
corriente continua de Gramme, y se alimentan 193 lámparas incandescentes y cua-
tro focos arco-voltaicos. También en 1890 se inaugura el alumbrado público de la
ciudad de Bilbao.

Sin embargo, una importante barrera técnica impedía un mayor desarrollo del Sector Tomás José Dalmau y García, fundador, junto con su
padre, de la Sociedad Española de Electricidad, prime-
Eléctrico: la electricidad producida hasta entonces lo era en forma de corriente con-
ra empresa eléctrica (1981).
tinua, lo que hacía imposible su transporte a gran distancia. En otras palabras, las
centrales de producción de energía eléctrica debían ser construidas en las proximi-
dades de los centros de consumo, generalmente en las ciudades más importantes, y
la mayor parte de las veces se basaban en motores térmicos que funcionaban que-
mando gas de baja calidad. En otros lugares, en los que existía un salto de agua cerca
del centro de consumo, era posible también aprovechar el agua para generar electri-
cidad, mediante turbinas hidráulicas que movían las máquinas generadoras.

1.4 Las primeras empresas eléctricas

Como se ha indicado, la primera empresa eléctrica española –la Sociedad Española


de Electricidad– fue fundada el 30 de abril de 1881 en Barcelona por don Francisco
Dalmau y Faura y su hijo, don Tomás José Dalmau y García. La empresa se constitu-
yó con un capital de 20 millones de pesetas, y promovió la construcción de una cen-
tral eléctrica de 140 CV que daba trabajo a 200 empleados. Pero, además de dar el
suministro eléctrico, la actividad de la empresa también abarca la construcción de
máquinas Gramme, lámparas de incandescencia Maxim y acumuladores Kalbalth,
así como aparatos de telegrafía y telefonía. Si tomamos este punto de arranque,
puede decirse, por tanto, que el Sector Eléctrico español, desde el punto de vista
empresarial, cuenta con más de un siglo de historia.

Asimismo, otra empresa catalana, la Compañía General de Electricidad, Fuerza y


Luz Eléctrica, creada en 1882, empieza a encontrar clientes en Madrid, comenzan-
do por los comerciantes y empresarios de la calle del Príncipe, quienes le encargan
el alumbrado de la misma. En 1883 se crea la primera empresa eléctrica madrileña: Primera máquina magnetoeléctrica “Gramme”
la Sociedad Matritense de Electricidad, auspiciada por los señores Dalmau y (1878). (Unión Fenosa).

34 el nacimiento de la industria eléctrica


representantes de sus intereses en la capital, que inmediatamente modernizará el
alumbrado eléctrico del Ministerio de la Guerra y realizará la iluminación de los jar-
dines del Buen Retiro.

El auge que conocen las aplicaciones de la electricidad va haciendo necesaria la


puesta en servicio de instalaciones de producción más capaces y costosas, lo que
impulsa la creación de nuevas empresas eléctricas, algunas de las cuales son origen
de sociedades hoy día existentes. Así, en 1889 se crea la Compañía General
Madrileña de Electricidad, cuyo principal accionista era la Compañía General
Madrileña de Alumbrado y Calefacción por Gas. Dicha empresa se fusionará en 1912
con la Sociedad de Gasificación Industrial y con Salto de Bolarque, dando lugar a
Unión Eléctrica Madrileña.

Por otra parte, en julio de 1894 se crea en Sevilla la Compañía Sevillana de


Electricidad y otras compañías son constituidas durante los últimos años del siglo
Exposición Internacional de Electricidad en el Palacio de la XIX: la Compañía Barcelonesa de Electricidad (que con la alemana AEG absorbe
Industria. París. (1881). la Compañía Española de Electricidad fundada por los Dalmau), la Compañía
Inglesa de Electricidad en Madrid, la Socie-
dad Eléctrica del Mediodía, la Compañía
Eléctrica Madrileña de Alumbrado y
Fuerza, la Sociedad de Electricidad de
Chamberí, etc.

1.5 Las primeras estadísticas eléctricas en


España

A pesar del importante obstáculo que suponía


la imposibilidad del transporte de la electrici-
dad a distancia, fue tal el desarrollo del sector
que en 1901 ya se elaboró la primera estadísti-
ca oficial del mismo. Fue en mayo de 1902, en
un número extraordinario con motivo de la
subida al trono del Rey Alfonso XIII, cuando la
revista “La Energía Eléctrica” recogió la
“Estadística de la Industria Eléctrica en España
en 1901”, elaborada por el Ministerio de
Agricultura, Industria, Comercio y Obras
Públicas. En este número de la revista se da
cuenta también del continuado incremento del
número de “fábricas de fluido”por la geografía
española (ver Gráfico 1.1), a partir de la insta-
lación inicial de Barcelona.

Pero en las páginas de esta revista se informa


de que los precios de los carbones en España
son cada día más elevados, por lo que se esta-
ban creando dificultades serias a las empresas
eléctricas, obligando a aumentar el precio del

el nacimiento de la industria eléctrica 35


fluido y a buscar alternativas para evitar esta elevación. En este sentido, da cuenta
de la utilización de saltos hidráulicos próximos a las instalaciones de motores de gas
pobre. El artículo continúa explicando que la estrategia era utilizar los saltos de agua,
aunque fuesen de pequeña potencia, para ser usados como fuerza motriz en las épo-
cas del año en que su caudal lo permitiese, combinándose con motores de gas pobre
en los meses de estiaje. De este modo el coste medio anual del kilovatio disminuía.
Este procedimiento lo “están utilizando las grandes centrales de Madrid, todas ellas
con generadores de vapor hasta ahora: la fábrica de Chamberí está ya a punto de
terminar las instalaciones de fuerza hidráulica procedente del salto de Santillana,
que permitirá disponer de 20.000 caballos-hora diarios durante nueve meses; la de
la Castellana utilizará el salto del Jarama y en el estiaje grandes motores de gas
Dowson; y la del Mediodía tiene en estudio la adquisición del salto de Algete, tam- Primera central hidroeléctrica. Niágara (Buffalo,
bién sobre el Jarama”. EEUU) (1895). Agence Roger-Viollet, Paris). Sevillana.

Sin embargo, no era fácil ampliar el uso de la electricidad, y la mayor parte de la pro-
ducción eléctrica en España se empleaba todavía para el alumbrado. Poco a poco van
aumentando las instalaciones de motores eléctricos, y algunas grandes industrias
comienzan a utilizar la electricidad como fuerza motriz, e incluso innumerables
pequeños talleres lo comienzan a hacer. Las grandes ventajas de los motores eléctri-
cos frente a los de vapor serán, indudablemente, causa de que sin pasar muchos
años, su empleo se desarrolle extraordinariamente en España, al igual que sucede en
otros países.

De acuerdo con los datos expuestos en este artículo de “La Energía Eléctrica”, en
1901 existían 861 centrales eléctricas, que sumaban una potencia total de 127.940 CV
(78.425 kW). El 61% de dicha potencia utilizaba energía térmica y el 39% restante,
energía hidráulica. De la cifra total de centrales, 650 dedicaban su producción al ser-
vicio público y 211 a usos particulares. Más de la mitad de estas centrales (513) pro-
ducían corriente continua, por estar situadas muy próximas a los pueblos a los que
suministraban fluido; el resto utilizaba corriente alterna: monofásica, bifásica y trifá-
sica.

El consumo eléctrico del año 1901 correspondía a los siguientes usos: iluminación
pública, 87.112 lámparas de incandescencia y 1.470 lámparas de arco; iluminación
privada, 1.237.836 lámparas de incandescencia y 2.819 lámparas de arco; motores,
2.036 con una potencia total de 23.721 CV (17.459 kW).

Además, este trabajo de “La Energía Eléctrica”resumía la fuerza motriz empleada en


las distintas provincias para motores y para alumbrado, especificando el número de
arcos y lámparas de incandescencia con los que contaba cada una de las provincias
españolas (Gráfico 1.2).

36 el nacimiento de la industria eléctrica


Gráfico 1.1. Incremento de la Industria desde 1880 a fin de 1901 (Unión Fenosa)

Gráfico 1.2. La potencia de los generadores de fluido eléctrico existente en las provincias (Unión Fenosa)
CAPÍTULO 2
El desarrollo de la industria eléctrica durante
la primera parte del siglo XX

a generalización de la corriente alterna puso fin a la era artesanal de la produc-


L ción y distribución de electricidad y facilitó el desarrollo a gran escala del sector.
Sólo se podía efectuar el transporte de energía eléctrica a pequeñas distancias.
Faltaba un elemento fundamental para el transporte de la electricidad: la invención
del transformador, gracias al cual el generador pudo completar sus amplias posibili-
dades de utilización.

Aunque hubo varios prototipos anteriores, su presentación y primera aplicación tuvo


lugar en la Exposición Nacional celebrada en Budapest en 1885, formando parte de
una instalación de alumbrado de la misma. Fueron sus autores los científicos Carl
Zipernowsky, Max Déri y Otto Titus Bláthy, ingenieros de la casa Ganz, patrocinado-
ra del ensayo, los cuales habían patentado su invento en el mes de febrero anterior.

Gracias a la utilización de los transformadores, en Estados Unidos se puso en servi-


cio, en 1885, la Central de Niágara con corriente alterna bifásica, que permitía el
transporte a distancia de la electricidad. En Europa el primer transporte de este tipo
no se llevó a cabo hasta 1891, cuando en la Exposición Internacional de Frankfurt la
compañía alemana AEG expuso un transformador trifásico, obra del físico croata
Kikola Telsa, con el que se logró enviar electricidad desde el salto de Lauffen hasta la
ciudad de Frankfurt, salvando una distancia de 175 kilómetros, a 15 kV de tensión y
con un rendimiento de más del 75%.

A pesar de que la importancia de este avance no escapa a las compañías eléctricas ni


a los especialistas, el transporte de electricidad a distancia tardará todavía unos años
en generalizarse. Así lo confirma el hecho de que en 1901, entre el Molino de San
Carlos y Zaragoza, con una longitud de casi cuatro kilómetros, fue el primero que se
llevó a cabo en nuestro país, y también uno de los primeros del mundo.

Después, en 1906, se inaugura la primera línea férrea electrificada de España, que


une Barcelona y Sarriá, con una distancia de cinco kilómetros. Tres años más tarde,
en 1909, se transporta energía eléctrica a una tensión de 60.000 voltios desde la cen-
tral de Molinar, en el río Júcar, a Madrid. La línea tiene un recorrido de 250 kilóme-

el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx 39


Central de Molinar. Su
energía se transporta a
Madrid a 250 km. (1909).
(Iberdrola)

tros, con lo que se convierte en el transporte de mayor extensión y longitud de


Europa por aquel entonces. Este dato reviste especial interés, porque demuestra que
España supo estar en la vanguardia de la Industria Eléctrica desde su nacimiento,
muy especialmente en el terreno de transporte a distancia de la electricidad.

La utilización de la corriente alterna y la posibilidad del transporte de electricidad a


larga distancia iban a cambiar en pocos años el panorama. La posibilidad de cons-
truir mayores aprovechamientos hidroeléctricos en zonas de montaña alejadas de
los centros de consumo permitía abaratar el precio de la electricidad y ampliar sus
mercados, exigiendo a cambio la disponibilidad de grandes capitales, y por tanto, la
creación de nuevas compañías. Así, al tiempo que tenía lugar un cambio de escala
en la industria eléctrica, comenzó un proceso de concentración empresarial que ter-
minó con la atomización y dispersión iniciales. La industria eléctrica podía obtener
grandes economías de escala al concentrarse, pero exigía una utilización intensiva
de capital, sobre todo en la actividad de generación.

Como resultado de ese proceso, en los años treinta se constituirían la mayoría de las
empresas que iban a ser, con el tiempo, protagonistas de la historia del sector eléc-
trico español.

2.1 La aparición de nuevas empresas eléctricas

Gracias a las posibilidades que se abrían con el transporte y la consiguiente cons-


trucción de centrales eléctricas fuera de los principales centros de consumo, que ade-
más permitían el aprovechamiento de grandes saltos de agua, la industria eléctrica
española entró en la fase industrial de su historia.

De hecho, en la primera década del siglo XX la fisonomía del Sector Eléctrico comien-
za a cambiar de manera notable. Hasta entonces, tal y como quedó indicado, la mayor
parte de las centrales se encontraban dentro de las ciudades y funcionaban a base de

40 el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx


Central de Quintana, primer salto
de Hidroeléctrica Ibérica.
(Iberdrola)

carbón o gas de baja calidad; a partir de este momento, la estructura de la producción


empezará a mostrar un predominio de la electricidad de origen hidráulico.

Sin embargo, para llevar a cabo las costosas obras civiles que se precisaban eran
necesarias sociedades eléctricas más potentes desde un punto de vista económico.
No se trataba ya de las pequeñas minicentrales, que habían sido pioneras en la inci-
piente electrificación de los núcleos rurales, sino de proyectos de mayor envergadu-
ra. Por ello, para acometer estos proyectos se crean nuevas sociedades, mientras que
otras se fusionan en busca de un mayor potencial económico.

Entre las que ven la luz en la primera década del siglo se encuentra la Sociedad
General Gallega de Electricidad, creada en 1900 para la explotación de los saltos
de Segad y Fervenza, y empresa antecesora de Fuerzas Eléctricas del Noroeste, S.A.
(Fenosa). Un año más tarde, en julio de 1901, se constituye Hidroeléctrica Ibérica
por iniciativa de Juan de Urrutia y Eduardo Aznar, con el objetivo de aprovechar los
recursos hidráulicos de la cabecera del río Duero y que en los seis años inmediata-
mente posteriores ampliará su área de acción, obteniendo concesiones para el apro-
vechamiento de diversos saltos en los ríos Urdón, Júcar, Segura y Tajo. Sería poste-
riormente el origen, junto a Saltos del Duero, de Iberduero.

Hidroeléctrica del Chorro se funda en Málaga en junio de 1903. Tenía en explota-


ción el Salto del Chorro (2.000 CV) en el río Guadalhorce y suministraba su energía
a Málaga. Se fusionaría en 1967 con Compañía Sevillana de Electricidad. Promovida
por Carlos de Mendoza y Sáez de Argandoña y otros dos Ingenieros de Caminos, en
1904 se constituyó Mengemor, que disponía de varios saltos en los ríos Guadalimar,
Guadalquivir y Ohanes, situados en Jaén y Almería. También se fusionaría, por
absorción, con Compañía Sevillana de Electricidad en 1951.

el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx 41


En enero de 1905 se crea en Madrid Hidráulica de Santillana, por el Marqués de
Santillana; poseía dos saltos en el río Manzanares y distribuía su producción en
Madrid capital.

Por su parte, Electra de Viesgo fue fundada en Bilbao en julio de 1906, con unas
instalaciones iniciales que se componían de una central hidráulica de 440 kV sobre
el río Pas en Puente Viesgo, una línea trifásica de 25 km entre esta localidad y
Santander, y una central en Santander de dos grupos de gas pobre acopladas a dina-
mos de 300 kW. Después construyó varios saltos en el río Urdón, y compraría tres
más en los Picos de Europa con un total de 30.000 CV. Uno de estos aprovechamien-
tos tenía el mayor salto neto de España en ese momento.

Finalmente, en mayo de 1907 don Lucas de Urquijo, en colaboración con don Juan
de Urrutia, crea Hidroeléctrica Española, con el objetivo fundamental de abastecer
la demanda eléctrica de Madrid y Valencia, contando para ello con los derechos de
construcción del Salto del Molinar (28.000 CV) en el río Júcar y el de Villoria (16.000
CV) en el Cabriel. Transportaba la energía producida a la zona de Madrid y Valencia,
teniendo, además, varias concesiones en el río Tajo.

Como puede observarse, en la denominación social de varias de estas empresas


figura el término “hidroeléctrica”. No es un hecho casual, sino que pone de mani-
fiesto el importante esfuerzo que las nuevas empresas llevan a cabo para el aprove-
chamiento energético de los saltos de agua existentes en el país. Se trata de una cir-
cunstancia que volverá a repetirse en las décadas siguientes.

El segundo decenio del siglo XX va a consolidar la aparición de nuevas empresas


eléctricas. En este proceso tendrá una importancia grande el sector bancario como

Presa y compuertas del


Molinar. Era la mayor de
Europa en su momento.
(Iberdrola)

42 el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx


instrumento de financiación de grandes inversiones. La posición neutral adoptada
por España ante la I Guerra Mundial la situó en una favorable coyuntura económica
que tuvo como consecuencia, entre otras, la consolidación definitiva de las institucio-
nes financieras del país, las cuales contribuyeron a su vez al surgimiento de nuevas
empresas eléctricas y al fortalecimiento de las existentes.

Entre las sociedades constituidas más importantes se encuentra Riegos y Fuerzas


del Ebro, fundada en Barcelona en diciembre de 1911, como filial de “Barcelona
Traction Light and Power”, domiciliada en Toronto (Canadá), por lo que la llamaban
popularmente la Canadiense. Empezó construyendo saltos en el río Noguera
Pallaresa.

También en Barcelona se constituye en noviembre de 1911 Energía Eléctrica de


Cataluña. Con capital franco-suizo, esta empresa construye primeramente la cen-
tral de Capdella en el río Flamisell, con 31.600 CV de potencia, y después absorbe la
Transformador Zipernowsky y Deri. Núcleo de hilos Sociedad Productora de Fuerzas Motrices, que había construido varios saltos en el
de hierro dulce con bobinas alternas para formar los mismo río. En este mismo año y dependiendo de Catalana de Gas y Electricidad, se
devanados primario y secundario. (Unión Fenosa).
crea en la Ciudad Condal la Sociedad General de Fuerzas Hidroeléctricas, que
disponía de concesiones de saltos en el río Esera del Pirineo Aragonés. Después
sería absorbida en 1928 por la sociedad catalana Cooperativa de Fluido Eléctrico.

En Madrid se constituyó en febrero de 1912 Unión Eléctrica Madrileña, nacida de


la fusión de la Compañía General Madrileña de Electricidad, primera entidad que
distribuyó energía eléctrica en Madrid (1890), y la Sociedad de Gasificación
Industrial y el Salto de Bolarque (14.000 CV), que suministraba a Madrid a través de
una línea de 78 km. a 50 kV de tensión. Unión Eléctrica Madrileña controlaría des-
pués, a partir de 1930, Eléctrica de Castilla, Sociedad Saltos del Alberche y Eléctrica
Centro de España.

En Zaragoza se crea, en diciembre de 1911, Eléctricas Reunidas de Zaragoza,


que comenzó explotando dos saltos de 6.000 CV cada uno en el río Gállego, y la
energía se transportaba por una línea de 30 kV a Zaragoza. Y siete años después, en
abril de 1918 se constituyó Energía e Industrias Aragonesas (EIASA), que era
titular de diversos saltos en el río Gállego, para suministrar energía para la fabrica-
ción de compuestos químicos en las factorías de Sabiñánigo (Huesca) y cuyo exce-
dente se distribuía en Zaragoza. Era, por tanto, una empresa autoproductora.

En julio de 1918 se promueve la Sociedad Hispano-Portuguesa de Transportes


eléctricos – Saltos del Duero, con el objetivo de construir los saltos del tramo inter-
nacional del Duero, que por un largo litigio con Portugal no se pudieron comenzar
hasta agosto de 1926. Se fusionó en 1944 con Hidroeléctrica Ibérica para formar
Iberduero.

En diciembre de 1919 nace Hidroeléctrica del Cantábrico, constituida en Oviedo


para la distribución de electricidad en el triángulo Oviedo-Gijón-Avilés. Surge de la
compra de la empresa Narciso H.Vaquero, que tenía saltos en Somiedo y suministraba
electricidad a Oviedo y Gijón. Más tarde, en 1929, absorberá a la Sociedad Popular
Ovetense (1898), y en 1942 a la Compañía de Gas y Electricidad de Gijón (1900).

En esta segunda década del siglo XX merece señalarse, además, que la Sociedad

el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx 43


General Gallega de Electricidad amplía su dimensión empresarial, mediante su
fusión con Electra Popular de Vigo-Redondela y con la Sociedad de Gas y
Electricidad de Santiago, y la adquisición de capital de Cooperativa Santiaguesa,
Electra Pontevedra-Marín, Hulla Blanca y Eléctrica de Orense. Estas tres últimas
sociedades serían posteriormente absorbidas por la Sociedad General Gallega de
Electricidad en 1935.

La tercera década del siglo XX puede ser considerada la del aprovechamiento inte-
gral de diversas cuencas, fundamentalmente los ríos Ebro y Duero. Este criterio de
aprovechamiento integral marcará la evolución del parque hidroeléctrico español
desde entonces.

El desarrollo del Duero tiene como personaje central a José Orbegozo Gorostegui. El
gran proyecto de Orbegozo era lograr su aprovechamiento integral, mediante la
construcción de embalses de regulación en los ríos Esla y Tormes. El Duero ofrecía
magníficas condiciones para su aprovechamiento; desde la cota de Ricobayo o
Ledesma hasta la de Saucelle existen 600 metros de desnivel, con profundos caño-
nes en donde almacenar el agua. En los 160 kilómetros de curso del Duero interna-
cional el desnivel es de 400 metros. Estas condiciones naturales de excepción eran
las que deseaba aprovechar Orbegozo, y con ello podría quintuplicar la producción
nacional de la época, ya que su plan permitía una producción media anual de 10.000
millones de kilovatios-hora.

Pero el aprovechamiento del Duero internacional implicaba contar con Portugal. Las
negociaciones fueron difíciles. Como se indicó en párrafos anteriores, para conseguir
este objetivo fue creada, en 1918, la Sociedad Hispano-Portuguesa de Transportes
Eléctricos, con un capital social de 150 millones de pesetas. Tras largas y tensas nego-
ciaciones, se llegó finalmente a un acuerdo con el país vecino en el año 1927, y con
ello se pudo acometer el aprovechamiento integral de este río, que se inicia con el
salto hidroeléctrico de Ricobayo, que sería uno de los pilares básicos de la empresa
propietaria durante muchos años.

En este tercer decenio nacen además nuevas empresas eléctricas, produciéndose


también fusiones en el sistema extrapeninsular. Entre los hechos más importantes
en este sentido, cabe recordar la constitución de la Compañía de Luz y Fuerza de
Levante (LUTE), fundada en marzo de 1930. Esta empresa absorbe a varias socie-
dades de la zona de Levante, como son, entre otras, Energía Eléctrica de Mijares
(1923), Hidroeléctrica Castellonense, Sociedad Valencia de Electricidad (1901) y la
Unión Eléctrica Levantina. Posteriormente fue absorbida por Hidroeléctrica
Española.

En 1927 se crea Compañía de Gas y Electricidad (GESA) como consecuencia de


la fusión de la Sociedad de Alumbrado por Gas (Mallorca, 1858) y la Compañía
Mallorquina de Electricidad (1903). En 1952, el Instituto Nacional de Industria (INI)
toma el control de la empresa balear, que posteriormente se integraría en el Grupo
ENDESA.

Y en abril de 1930 se crea Unión Electrice Company (UNELCO) mediante la


fusión de la Compañía Insular-Colonial de Electricidad y Riegos (CICER-1926), la
Sociedad de Electricidad de Las Palmas (SELP-1898) y la Compañía eléctrica e

44 el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx


Los primeros saltos
hidráulicos se acometían
con penuria de medios.
(Endesa)

Industrial de Tenerife (1893). El INI adquirió también esta empresa, que se fusionará
años más tarde con Riegos y Fuerzas de la Palma y, posteriormente, se incorporaría
al Grupo ENDESA.

Hay que poner de relieve el alto grado de concentración al que había llegado el
Sector Eléctrico español en 1930. Las cinco empresas mayores de entonces (Unión
Eléctrica de Cataluña, Hidroeléctrica Española, Hidroeléctrica Ibérica, Cooperativa
de Fluido Eléctrico de Barcelona y Saltos del Alberche) representaban el 53% de la
potencia total instalada en España y el 50% de la producción nacional. Además,
estas sociedades habían tenido que construir grandes líneas de transporte para hacer
frente a sus propias necesidades de abastecimiento.

2.2 Desarrollo del parque eléctrico: la Cámara de Productores y Distribuidores


de Electricidad

Como consecuencia del esfuerzo de las empresas eléctricas que se habían ido cons-
tituyendo, a comienzos de la década de los treinta el parque eléctrico español tenía
un perfil muy diferente al de comienzos del siglo. Si la estadística oficial de 1901
registraba una potencia de 30,6 MW en centrales hidráulicas y 47,8 MW en térmicas
–con una producción total de 154 GWh–, es decir, había una preponderancia de cen-
trales térmicas, los datos oficiales del año 1930 reflejaban una significativa inversión
de la situación. En aquella fecha la producción eléctrica se situaba en 2.616 millones
de kWh, de los cuales más del 90% provenía de centrales hidroeléctricas y algo
menos del 10% restante de centrales térmicas. Asimismo, en treinta años la produc-
ción total se había multiplicado por diecisiete, con un predominio de la generación
hidroeléctrica. La capacidad de los embalses de interés hidroeléctrico alcanzaba ya
en el año 1930 más de 700 hectómetros cúbicos.

el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx 45


Cuadro 2.1.
Evolución de la potencia y consumo de electricidad en España (Período 1901-1944)1
Años Potencia instalada (MW) Consumo en GWh
Hidroeléctrica Térmica Total Hidroeléctrica Térmica Total

1901 30,6 47,8 78,4 – – 154


1902 – – 96 – – 170
1903 33 68 101 – – 179
1904 – – 102 – – 198
1905 – – 128 – – 212
1906 – – 162 – – 235
1907 – – 179 – – 250
1908 60 126 186 – – 291
1909 – – 197 – – 332
1910 – – 206 – – 357
1911 – – 230 – – 424
1912 – – 234 – – 462
1913 – – 260 – – 500
1914 – – 285 – – 533
1915 202 109 311 – – 567
1916 – – 336 – – 705
1917 220 156 376 – – 848
1918 – – 477 – – 815
1919 – – 487 – – 672
1920 – – 497 – – 957
1921 – – 507 – – 874
1922 – – 517 – – 1.040
1923 – – 575 – – 1.186
1924 – – 633 – – 1.352
1925 – – 690 – – 1.539
1926 – – 736 – – 1.622
1927 555 227 782 – – 1.768
1928 – – 843 – – 2.410
1929 – – 899 1.982 451 2.433
1930 – – 1.095 2.389 227 2.616
1931 809 327 1.136 2.382 299 2.681
1932 916 350 1.266 2.489 315 2.804
1933 966 372 1.338 2.646 251 2.897
1934 992 361 1.353 2.763 263 3.026
1935 1.102 378 1.480 2.993 279 3.272
1936 1.154 373 1.566 2.593 203 2.796
1937 – – 1.527 2.306 166 2.472
1938 – – 1.568 2.236 512 2.784
1939 – – 1.551 2.844 267 3.111
1940 1.350 381 1.731 3.353 264 3.617
1941 1.355 385 1.740 3.659 231 3.890
1942 1.376 395 1.771 4.065 373 4.438
1943 1.408 410 1.818 4.385 433 4.818
1944 1.412 415 1.827 4.016 704 4.720
1
Fuente: Revista “Energía”. AEE (J. Fraile, J.R. Wilhemi
y otros). Año 2001.

46 el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx


Posteriormente, en el año 1935 los datos oficiales seguían reflejando aún más el pre-
dominio de las centrales hidráulicas (1.102 MW de potencia instalada y 2.993 GWh
de producción) frente a las térmicas (378 MW de potencia instalada y 279 GWh de
consumo). Estos datos demuestran las importantes inversiones realizadas por las
empresas en la construcción de centrales hidroeléctricas durante los primeros treinta
y cinco años del siglo XX. Como se observa en el Cuadro 2.1, en este período de
tiempo la potencia instalada se multiplica por un factor de diecinueve veces, mien-
tras que la energía se multiplica por un factor de veintiuno.

La política hidráulica estuvo basada en el ordenamiento jurídico existente entonces,


que tenía como principal elemento la Ley de Aguas de 13 de junio de 1879, que ha
sido considerada como texto modélico, manteniéndose en vigor durante más de un
siglo, hasta el año 1985, cuando fue sustituida por la nueva Ley de Aguas vigente
actualmente.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que hasta 1930 los crecimientos del consumo
pudieron no ser tan importantes como se indica en el citado Cuadro 2.1. Parte de los
incrementos eran consecuencia de una mejora en las estadísticas eléctricas, ya que
su fiabilidad aumenta a partir de 1930, al ser elaboradas por la Asociación de
Productores y Distribuidores de Electricidad, que obtenían información directa de
sus empresas asociadas. La Asociación se transformaría después en la Cámara de
Productores y Distribuidores de Electricidad, que sería el germen para la crea-
ción de UNESA en 1944.

El incremento de la producción eléctrica era más que suficiente para cubrir la


demanda. En efecto, aunque el consumo crecía a un ritmo bastante notable, se situa-
ba en términos absolutos a niveles todavía modestos. El bajo índice de consumo por
habitante mostraba que la electrificación del país, aun cuando avanzaba, era escasa
en comparación con las naciones vecinas más desarrolladas. A pesar de ello, el uso
de la electricidad se iba extendiendo: desde comienzos de siglo hasta el año 1922, la
demanda nacional de energía eléctrica fue creciendo a una tasa media anual del 8%;.
desde 1922 hasta 1930, el ritmo de incremento fue de un 10% medio anual, y entre
1930 y 1936 el aumento medio se situó en un 5%. Esta evolución de la demanda se
encontraba en clara consonancia con el ritmo de crecimiento de la economía espa-
ñola en este período, lo que ponía de manifiesto ya la estrecha relación existente
entre la actividad económica y el consumo eléctrico.

Antes de continuar con este relato, resulta de interés detallar algunos aspectos sig-
nificativos de la situación del parque eléctrico en esta etapa inicial del siglo XX.
Como ocurrió en otras naciones de nuestro entorno, las empresas productoras y dis-
tribuidoras de electricidad, aisladas en sus orígenes, habían formado grupos o zonas
regionales, al relacionarse entre ellas mediante contratos de compra-venta de elec-
tricidad, o a través de fusiones para obtener una dimensión más adecuada.

Las estadísticas de aquel tiempo, en especial las elaboradas por la referida Cámara
de Productores y Distribuidores de Electricidad, clasificaban el parque eléctrico espa-
ñol en ocho grupos o zonas eléctricas, que si se toma como referencia el año 1934,
se caracterizaban cada una de ellas por las variables que se presentan en el Cuadro
2.2.

el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx 47


Cuadro 2.2.
Parque eléctrico existente en España peninsular (Año 1934)
Número de Centrales Potencia Producción
Hidroeléctrica Térmica (kW) (kWh Miles)

1) Zona Eléctrica Cataluña


Riegos y Fuerzas del Ebro 26 4 286.180 663.027
Productora Fuerzas Motrices 2 – 28.000 71.283
Cooperativa Fluido Eléctrico 4 3 80.500 88.041
Fuerzas Hidroeléctricas de Andorra 1 – 25.500 13.355
S.E. Construcciones Eléctricas 10 – 680 1.265
Fuerza y Alumbrado 1 – 400 2.702
Total Zona Eléctrica Cataluña 44 7 321.260 839.673
2) Zona Eléctrica Aragón
Eléctricas Reunidas Zaragoza 5 1 14.990 75.263
Electro-Metalúrgica Ebro 2 – 18.890 69.346
Energía e Industrias Aragonesas 3 – 15.480 93.389
Hidráulica del Moncayo 7 2 3.620 13.099
Hidroeléctrica de Huesca 1 1 1.140 2.291
Total Zona Eléctrica Aragón 18 4 54.120 253.388
3) Zona Eléctrica Vasco-Navarra
Hidroeléctrica Ibérica 10 1 128.290 264.266
La Papelera Española 6 5 14.560 41.478
Cía. Eléctrica del Urumea 5 1 8.750 20.256
Saltos del Cortijo 2 – 4.300 11.500
Fuerzas Eléctricas de Navarra 1 – 4.250 10.000
Distribuidora E. Guipuzcoana 4 2 3.950 11.905
Electra Agüera 2 – 3.700 3.714
Electra Recajo 2 – 2.900 7.000
Hidráulica Urederra 1 – 2.700 3.000
Electra de Pamplona 3 – 2.300 7.266
Hidráulica Alavesa 2 – 924 3.605
Irurak-Bat 7 – 700 1.092
Saltos del Río Ondárroa 4 1 390 996
Compañía. Eléctrica San Sebastián 3 1 1.620 2.830
Total Zona Eléctr.Vasco-Navarra 52 11 179.330 389.008
4) Zona Eléctrica del Norte (Santander, Asturias y Galicia)
Electra de Viesgo 8 2 79.740 151.250
Cooperativa Eléctrica de Langreo – 2 29.400 55.521
Saltos de Somiedo 2 – 10.380 27.065
Popular Gas y Electricidad de Gijón 2 1 6.520 29.062
Electra Vasco Montañesa 4 1 670 1.265
Electra del Esva 2 1 900 2.084
Ercoa 4 – 1.410 7.534
Montaña 1 – 320 1.587
Empresas Gallegas 15 12 30.050 79.564
Total Zona Eléctrica del Norte 38 17 159.070 343.344

48 el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx


Cuadro 2.2. (cont.)
Parque eléctrico existente en España peninsular (Año 1934)
Número de Centrales Potencia Producción
Hidroeléctrica Térmica (kW) (kWh Miles)

5) Zona Eléctrica de Centro


Hidroeléctrica Española (1/3) 2 1 66.000 135.210
Unión Eléctrica Madrileña 2 1 44.000 86.149
Saltos del Alberche 2 – 46.200 52.064
Hidráulica Santillana 4 – 8.820 19.856
Canales de Lozoya 1 – 4.000 15.480
Hidroeléctrica Guadiela 1 – 4.780 7.635
Total Zona Eléctrica del Centro 12 2 173.800 316.394

6) Zona Eléctrica de Levante


Hidroeléctrica Española (2/3) 4 2 132.000 270.420
Electra Valenciana – 1 1.200 32
Sociedad Valenciana Electricidad 18 9 33.530 54.314
Compañía de Riegos de Levante 2 1 16.200 45.140
Eléctrica del Segura 6 1 9.320 18.887
Energía Eléctrica del Mijares 2 2 2.540 8.481
Teledinámica Turolense 2 3 1.410 3.762
Total Zona Eléctrica de Levante 34 19 196.200 301.016

7) Zona Eléctrica Andaluza


Mengemor 21 – 30.490 104.183
Canalizaciones Guadalquivir 3 – 29.400 38.809
Sociedad Minera y M. Peñarroya – 2 33.900 46.100
Sevillana de Electricidad 8 10 56.560 75.050
Hidroeléctrica del Chorro 2 12 10.960 33.627
Fuerzas Motrices V. Lecrin 7 2 15.940 16.020
Hidroeléctricas del Genil 4 2 2.100 6.901
Hidroeléctrica Centro España 3 1 4.240 4.221
Total Zona Eléctrica Andaluza 48 19 183.590 324.911

8) Zona Eléctrica Castilla-León


El Porvenir de Zamora 1 – 3.600 20
Eléctrica Popular Vallisoletana 6 3 7.840 16.979
H. Navarra-Salamanca 5 4 4.720 9.478
Saltos del Duero 1 – 135.000 –
Total Zona Eléctrica Castilla-León 13 7 151.160 46.275

Fuente: Archivos de UNESA.

Además, en el Cuadro 2.3 siguiente se hace un resumen de las capacidades de los


equipos instalados en cada una de estas zonas eléctricas.

En este año de 1934, la producción de las empresas asociadas a la Cámara de


Productores y Distribuidores de electricidad representaba el 90% de la producción
total española.

el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx 49


Cuadro 2.3.
Las zonas eléctricas en 1934
Centrales Potencia Producción
Hidroeléctricas Térmicas (kW) (kWh Miles)

Catalana 44 7 321.260 839.673


Aragonesa 18 4 54.120 253.388
Vasco Navarra 52 11 179.330 389.008
Santander, Asturias, Galicia 38 17 159.070 243.344
Centro 12 2 173.800 316.394
Levante 34 19 196.200 301.016
Andaluza 48 19 183.590 324.911
Castilla-León 13 7 151.160 46.265
Total 259 86 1.418.530 2.814.009

Anotemos que, años más tarde, esta subdivisión geográfica se reagruparía en seis
zonas eléctricas (Catalana, Centro-Levante, Centro-Norte, Noroeste, Aragonesa y
Andaluza), en base a las cuales tradicionalmente ha elaborado UNESA las estadísti-
cas eléctricas del sistema peninsular.

2.3 Hacia una Red Eléctrica Nacional

La idea de construir una Red Eléctrica Nacional (REN) no constituía un tema nuevo
en España. De hecho, pueden localizarse antecedentes relativos a la misma en algu-
nos artículos publicados en la revista “Ibérica”entre 1915 y 1920 por el Padre Pérez
del Pulgar, fundador del ICAI, y por Juan de Urrutia, fundador de Hidroeléctrica
Ibérica.

En el año 1918, el Marqués de Cortina, entonces Ministro de Fomento, encargó a la


Comisión Permanente de Electricidad un dictamen sobre los criterios básicos que
debería tener la Red Eléctrica Nacional para recogerlos en una Ley. Esta Comisión
había sido creada en 1912 mediante un Real Decreto en el que, entre otras, se le
asignaban funciones consultivas y de asesoramiento al Gobierno en relación con “las
aplicaciones de la electricidad”. También se le adscribía la misión de representar a
España en los foros internacionales. Estaba compuesta por un Presidente, un
Secretario Delegado, seis Profesores de electricidad de las Escuelas de Caminos,
Minas, Montes, Agrónomos, Industriales y de la Universidad Central, cuatro repre-
sentantes ministeriales y uno de las Compañías de Electricidad establecidas en
España.

En el Real Decreto en el que se formalizaba el encargo, Fomento definía que la red


propuesta debía tener un desarrollo de 4.400 km, con un presupuesto de unos 130
millones de pesetas, comprendiendo las líneas de mayor interés, a la tensión de 120
kV, y constituyendo las arterias nacionales sin perturbar a las redes regionales ni
locales. Su trazado era casi periférico a la península, con líneas radiales al centro
(Madrid), enlazando las cuencas carboníferas e hidráulicas más importantes (ver
Cuadros 2.2 y 2.3). Por su indudable valor documental, el informe que en relación

50 el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx


con este encargo elaboró la Comisión Permanente de Electricidad está recogido en
el Anexo IV de este libro.

Sin embargo, la Ley prevista por el Ministerio de Fomento no llegó a dictarse final-
mente, pero en el Congreso de Ingeniería celebrado en Madrid en 1919 se recogió,
entre sus conclusiones, que la construcción de la Red Eléctrica Nacional era del
máximo interés para el desarrollo económico de nuestro país.

Posteriormente, en abril de 1920, el Padre Pérez del Pulgar publicó en la revista


“Ibérica”un nuevo proyecto de REN, proponiendo la creación de una empresa para
llevarla a cabo, con un capital de 200 millones de pesetas, adoptando la forma de
sociedad anónima y que estaría intervenida por el Estado. En esta propuesta se cal-
culaba que la longitud total de la red sería de unos 6.500 km y costaría del orden de
30.000 pts/km.

En el esquema del proyecto se procuraba seguir el curso de los ríos y ferrocarriles


Una de las primeras centrales térmicas en las que se principales, pasar cerca de los centros de producción y consumo y utilizar al máximo
destaca el gran volante. (Endesa). las líneas eléctricas ya existentes.

el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx 51


Después de los anteriores intentos, mediante el Real Decreto de 4 de abril de 1926 y
las RR.OO. de 9 de julio de 1925 y 25 de marzo de 1927, la Administración convocó
un concurso invitando a tomar parte en él a las entidades nacionales interesadas en
el tema. Se exigía que el proyecto presentado velara por los intereses generales del
país. Además, se pedía una justificación de las razones y fundamentos de las solu-
ciones propuestas. Las bases del concurso fueron:

a) Que las redes eléctricas pudieran servir a las líneas ferroviarias actuales y a las
futuras cuya electrificación pudiera preverse.

b) Que los proyectos que acudan al concurso los estudie, e informe sobre ellos, la
Comisión Permanente de Electricidad (entidad oficial dependiente del Ministerio
de Fomento).

c) Que los proyectos aceptados gozarán de las ventajas que otorgan en casos seme-
jantes la Ley de Obras Públicas, concediéndose el derecho de tanteo.

Entre los proyectos presentados a este concurso merecieron la mayor atención tres:
el elaborado por la Cámara de Productores y Distribuidores de Electricidad, el firma-
do por Hullera Nacional y el correspondiente a la Sociedad Española de Montajes
Industriales. Como cada uno de ellos tenía, lógicamente, sus ventajas e inconvenien-
tes, la decisión final no pudo ser rápida. Pero entre los tres proyectos, la alternativa
presentada por la Cámara Oficial de Productores y Distribuidores de Electricidad iba
a tener años más tarde una especial relevancia en la creación de UNESA.

En concreto, la Cámara proponía, en una primera fase, complementar las líneas ya


previstas por las propias empresas eléctricas, con sólo tres nuevas líneas de trans-
porte, que suponían una longitud total de 326 km. y un costo de unos 23 millones
de pesetas; la tensión a utilizar sería entre 80 y 130 kV. (Véase Cuadro 2.4).

Cuadro 2.4.
Propuesta de REN por la Cámara de Productores y Distribuidores de Electricidad: 1ª fase
Línea Longitud Inversión
propuesta (en km) (en ptas.)

Línea 1: Lafortunada-Seira
(Conectaba Zonas Catalana-Vasco/Navarra) 27 2.996.000
Línea 2: Castellón-Tarragona
(Conexión Catalana-Levante) 100 8.000.000
Línea 3: Puertollano-Madrid 199 12.097.000
Total 326 23.093.000

De acuerdo con los estudios que justificaban su propuesta, los responsables de la


Cámara estimaban que esta ampliación, aparentemente modesta, permitía conectar
las cuencas de regímenes hidráulicos distintos, y éstos con las zonas carboníferas
más importantes, de forma que se alcanzaba el máximo aprovechamiento de los
recursos energéticos del país, aumentando la disponibilidad del parque generador
en casi un 50%.

52 el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx


En la propuesta de la Cámara se ofrecía, además, ella misma para hacerse cargo de
la gestión técnica, comercial y económica de la REN. Como alternativa, la Cámara
proponía la creación de una nueva Sociedad con capital suscrito por las propias
empresas, y financiada con préstamos blandos, para hacer viable la construcción de
las líneas de transporte que no fueran rentables económicamente. La gestión a reali-
zar requería líneas de actuación definidas por el Estado de acuerdo con los intereses
generales, que permitieran obtener todas las ventajas de la interconexión: máxima
eficiencia de las instalaciones, seguridad de los servicios, evitar duplicación de redes,
planes de electrificación rural no viables económicamente, etc. Cabría decir que se
trataba de una especie de dispatching, que contrataría la energía de intercambio o
venta directa a modo de una “gran central de ventas”.

Sin embargo, bien por el inicio de la guerra civil en 1936, bien por otras razones, no
pudieron llevarse a efecto estos planes, que luego, en 1944, se relanzarían con la
constitución de UNESA.

2.4 Del exceso de oferta al déficit de producción

Como se anotaba en páginas precedentes, la situación al iniciarse el año de 1936 se


caracterizaba por un exceso de oferta de electricidad frente a una demanda que,
aunque crecía de manera constante, se mantenía aún a niveles bajos, como corres-
Poste de transformación y distribución en Coria del
Río, Sevilla, en el año 1910. (Foto Hijos de Pérez pondía al débil desarrollo industrial del país.
Romero). (Sevillana).
Un detalle anecdótico puede ser significativo a este respecto. Cuando en aquellos
años se instaló la central hidroeléctrica de Ricobayo, en el río Esla, la mayoría de los
especialistas de la época insistieron en que la producción que proporcionaría esta
planta tardaría muchos años en poder ser aprovechada de manera eficiente, dada la
debilidad de la demanda. El exceso de la producción parecía que iba a ser una carac-
terística que iba a marcar el desarrollo del sector por mucho tiempo.

La guerra civil cambió de manera brusca este panorama. Aunque durante la contien-
da, por sorprendente que parezca, se construyeron algunas nuevas centrales eléctri-
cas, no se pudo continuar con la expansión del parque eléctrico al ritmo de los años
precedentes. Hay que tener en cuenta, además, que un número apreciable de insta-
laciones eléctricas quedaron destruidas o parcialmente inutilizadas. Como conse-
cuencia de todo ello, en 1939 la potencia en servicio sumaba 1.551 MW, es decir,
apenas 71 MW más que cuatro años antes.

La situación no mejoró en los años inmediatamente posteriores. Como se ha recor-


dado antes, por la difícil situación económica del país se tropezaba con importantes
dificultades para la realización de grandes obras y sobre todo, para la importación de
los bienes de equipo necesarios; se trataba de unos efectos que se veían, además,
ampliados por los efectos del bloqueo económico internacional y por las consecuen-
cias de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, el Sector Eléctrico español padeció
esta escasez, no sólo en lo que a equipos electromecánicos se refiere, sino también
en otros elementos básicos de la construcción, como cemento, acero, cobre, medios
de transporte, etc.

el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx 53


La industria eléctrica siempre creó
puestos de trabajo. Fábrica de
bombillas en los años treinta.
(Endesa).

Como resultado de todo este conjunto de circunstancias, el crecimiento de la poten-


cia instalada fue de tan sólo un 1,4% anual en el período 1940-1944. Pero en cuanto
a la producción, la situación era aún peor. Los 3.272 millones de kWh de 1935 se
convirtieron en sólo 3.111 millones de kWh en 1939: un descenso de 161 millones
de kWh. A finales de 1944, la producción se cifró en 4.720 millones de kWh, lo que
suponía un incremento del 4,6% anual acumulativo en el período 1940-1944. Esta
evolución acortaba sensiblemente la diferencia que separaba hasta entonces la pro-
ducción disponible y el consumo, ya que este último creció a un ritmo del 5,4%
anual acumulativo en el mismo período.

El panorama se agravó aún más debido a la sequía de los años 1944 y 1945, la más
severa que había sufrido el país en mucho tiempo. Téngase en cuenta que, en esos
años, la potencia en servicio del parque eléctrico español se distribuía entre un 92%
en centrales hidráulicas y sólo un 8% en centrales termoeléctricas. Con tal estructu-
ra, es fácil comprender que la sequía terminara con las posibilidades de atender con-
venientemente a una demanda en alza.

Además, como se recordaba en páginas precedentes, no existía realmente una red


eléctrica de ámbito nacional, y las empresas explotaban sus propios sistemas de
forma independiente. Los intercambios de electricidad entre ellos eran pequeños y
las líneas de transporte importantes sólo conectaban a las centrales de cada empresa
con sus propios mercados.

A agravar la situación contribuía también, por una parte, la herencia que venía arras-
trando la situación financiera de las empresas eléctricas desde los años difíciles de la
preguerra y de la guerra; y por otra, la crisis que afectaba a otros muchos sectores
económicos, que propiciaba el encarecimiento de los equipos y materiales autócto-

54 el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx


nos. Todo ello, además, se producía sin la contrapartida de una adecuación de las
tarifas a la nueva situación, ya que los precios de la electricidad no se movieron
desde 1933 hasta 1953, fecha del establecimiento de las Tarifas Tope Unificadas.

Había una gran dispersión entre las diversas zonas geográficas en materia de tarifas,
que en aquellos años eran fijadas en función de las concesiones de los aprovecha-
mientos hidroeléctricos y de las concesiones municipales, para establecer las canali-
zaciones que utilizaban las compañías en las zonas urbanas. La declaración del
suministro de electricidad como servicio público, realizada por un Real Decreto-Ley
de 1924, amplió las competencias de la Administración para una mayor intervención
en la industria eléctrica. Las regulaciones administrativas se limitaban hasta enton-
ces a velar por la seguridad de las instalaciones, pero a partir de esta declaración de
servicio público podían exigir la obligatoriedad y regularidad de los suministros y
fijar tarifas máximas “de aplicación”, que no excederían de las tarifas “de concesión”
existentes.

En definitiva, en apenas diez años, la situación de claro exceso de oferta se había


invertido completamente.

el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx 55


CAPÍTULO 3
La creación de UNESA

l escenario de dificultades señalado en el capítulo anterior tendía claramente a


E agravarse, dado que si la producción eléctrica resultaba insuficiente para aten-
der una demanda que crecía a un ritmo del 5,4% hasta 1944, aún más difícil hubiera
resultado satisfacer crecimientos del 18%, 22% y hasta el 27% anual, como efectiva-
mente tuvieron lugar en años posteriores a 1945. Los expertos del Sector eran cons-
cientes de que las únicas posibilidades de cubrir el consumo eran las de ampliar el
parque existente, es decir, construir nuevas centrales, y utilizar de la manera más efi-
ciente las instalaciones de producción y transporte que estaban en funcionamiento.

Pero como los períodos de construcción de una central, tanto hidráulica como térmi-
ca, se fijaban entonces en unos cinco años, el problema de las restricciones era ya
una realidad prácticamente ineludible, dado que aún no se contaba con una red
nacional adicional ni con suficiente capacidad de interconexión internacional, que
hubieran podido aliviar coyunturalmente el problema.

En tales circunstancias, las diecisiete principales empresas que en estos años com-
ponían el Sector Eléctrico comprendieron que la única mejora posible, sobre todo
teniendo que actuar en el corto plazo, exigía una explotación más eficiente y racio-
nal, interconectando los medios de producción disponibles. Para ello, debía consti-
tuirse una sociedad de carácter sectorial que se encargara de esta tarea y que, en
cierta forma, retomara las actuaciones que años antes había previsto la Cámara de
Productores y Distribuidores de Electricidad.

3.1 Creación de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA)

El objetivo que se planteaba entonces era, por tanto, “coordinar el conjunto del sistema
eléctrico nacional a nivel suprarregional y supraempresarial, de modo que las instalaciones
de cada empresa se pusieran al servicio del abastecimiento integral de la demanda del país,
y se pudieran, asimismo, efectuar los intercambios de energía eléctrica necesarios, consi-
guiendo que los excedentes de las zonas regionales en las que hubiera en un momento dado
exceso de producción cubrieran el déficit de oferta existente en otras”. Para llevar a cabo

la creación de unesa 57
Primera Sede Social de UNESA (1944-1969).

58 la creación de unesa
esta coordinación, constituyeron Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA), formalizada
mediante escritura pública autorizada el 3 de agosto de 1944, teniendo como accio-
nistas a las empresas eléctricas (Cuadro 3.1), que se integraron de manera volunta-
ria, conservando su personalidad jurídica y capacidad de gestión en el desarrollo de
sus intereses privativos. En el momento de la constitución, este conjunto de empre-
sas representaba aproximadamente el 80% de la producción eléctrica total.

Primer logotipo de UNESA. Aunque se juzgó conveniente adoptar la fórmula de Sociedad Anónima, UNESA no
se concebía como una empresa mercantil lucrativa, puesto que en sus actividades no
se contemplaba la obtención de beneficios; por el contrario, sus objetivos sociales
radicaban en la coordinación de una serie de actividades comunes, tal y como se
especificaba en sus estatutos, en los que quedaban fijados los objetivos de la
Sociedad en los siguientes términos:

— Conjugación de las producciones mediante los programas de utilización de la energía


conducentes a lograr el aprovechamiento más completo posible de las fuentes generado-
ras y un amplio abastecimiento de los mercados.

— Construcción de las interconexiones necesarias de los sistemas regionales y de éstos con


las centrales térmicas, para completar con las que realicen las empresas aisladamente o
agrupadas; la red eléctrica primaria se dedicará a conjugar económicamente los medios
de producción de energía y a alimentar en toda la amplitud de sus necesidades los cen-
tros de consumo de la nación.

— Estudiar la tipificación de los materiales e instalaciones eléctricas de más frecuente


aplicación, con vistas a reducir su coste, nacionalizar su producción y perfeccionar los
servicios eléctricos.

Cuadro 3.1.
Sociedades fundadoras de UNESA
— Hidroeléctrica Española
— Sociedad General Gallega de Electricidad.
— Saltos del Duero.
— Hidroeléctrica Ibérica
— Electra de Viesgo.
— Mengemor.
— Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya.
— Energía Eléctrica de Cataluña.
— Compañía de Riegos y Fuerzas del Ebro.
— Compañía Sevillana de Electricidad.
— Compañía de Fluido Eléctrico.
— Eléctricas Reunidas de Zaragoza.
— Energía e Industrias Aragonesas.
— Compañía Eléctrica de Langreo.
— Unión Eléctrica Madrileña.
— Saltos del Alberche.
— Hidroeléctrica del Chorro.

la creación de unesa 59
— Estudiar cuantas cuestiones de carácter general interesen a la economía y a la técnica
eléctrica, creando para ello los centros de investigación y asesoramiento adecuados.

— Ejercer todas las misiones y facultades que el Consejo de Administración estime de inte-
rés común para cumplir los fines señalados en los apartados anteriores.

Como enseguida se pudo comprobar, la iniciativa que dio lugar a la creación de


Unidad Eléctrica, S.A., de la que don José María de Oriol y Urquijo, entonces pre-
sidente de Hidroeléctrica Española, fue su principal impulsor, resultó de gran tras-
cendencia.

La idea de establecer una coordinación conjunta de la explotación de los sistemas


eléctricos era una necesidad sentida en todos los países de nuestro entorno y que
acabaría por imponerse. Para hacer frente a este reto, en la mayor parte de los países
se optó por la tutela, cuando no directamente la intervención, del Estado, hasta el
punto de que en no pocos casos se llegó por esta vía a la nacionalización de sus sec-
tores eléctricos.

En este sentido, los casos de Francia, Inglaterra, Portugal o Italia pueden ser ejem-
plos representativos, en los que las fórmulas nacionalizadoras se concretaron en la
Juan Antonio Suanzes Fernández, primer Presidente
creación de empresas públicas en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. del Instituto Nacional de Industria (INI).
Así nacieron entonces Electricité de France (EDF), Central Electricity Generating
Board (CEGB), Electricidade de Portugal (EDP) y Ente Nazionale per l’Energia
Elettrica (ENEL).

En el caso español, para afrontar este reto de eficiencia, las razones eran incluso más
urgentes, dado que los efectos ya se venían arrastrando desde nuestro conflicto béli-
co, anterior a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, a la hora de acometerlo se
produjo un hecho diferencial muy relevante con respecto a las naciones vecinas: en
nuestro caso, fueron los propios empresarios eléctricos quienes tomaron la iniciativa
y ofrecieron al Gobierno, en fecha tan temprana como 1944, una vía original para
coordinar el conjunto del sistema de una manera eficaz y racional. Se dio lugar así a
un instrumento como UNESA, que resultó desde su inicio de gran importancia y uti-
lidad para la aplicación de los criterios de política energética nacional, así como para
otras actuaciones de carácter sectorial.

Como si se retomaran las iniciativas pendientes desde la década de los años 30, pro-
movidas por el marqués de Cortina, entre las primeras tareas que fueron encomen-
dadas a UNESA se encontraba, precisamente, la de promover la construcción de las
interconexiones de los subsistemas eléctricos regionales, que eran necesarias para
completar la red eléctrica de transporte y distribución de energía, posibilitando la
conexión entre los centros de producción y consumo de electricidad en todo el país.

Este empeño, desarrollado con notable eficacia, quedó formalizado mediante el


“Plan de Conjugación del Sistema Regional” de producción de energía eléctrica,
aprobado por el Ministerio de Industria el 2 de diciembre de 1944 y encomendado
en su desarrollo a UNESA, tanto en lo que se refería a la coordinación de los dife-
rentes sistemas regionales como al impulso de la construcción de las líneas de inter-
conexión necesarias.

60 la creación de unesa
Asimismo, en UNESA se decidió la creación de una Oficina Central de Coordinación
para la explotación conjunta del sistema eléctrico nacional, que en cada momento
decidía los intercambios de electricidad entre zonas de acuerdo con las necesidades
para asegurar el abastecimiento del conjunto del país.

Aunque la gestión de esta Oficina venía siendo ya de hecho responsabilidad de


UNESA, en 1953 el Ministerio de Industria le asignó formalmente tal función con
carácter permanente. La Oficina pasó entonces a denominarse Repartidor Central
de Cargas (RECA) y asumió las competencias administrativas para la gestión de la
Red General Peninsular y de los intercambios necesarios de energía a través de ella.

En definitiva, esta coordinación puesta en marcha por las propias empresas eléctri-
cas evitó la nacionalización del sector, a diferencia de lo ocurrido en otros países,
como Gran Bretaña, Francia, Italia o Portugal.

3.2 Organización de UNESA

Buena parte de las 17 Sociedades que habían constituido UNESA en 1944 fueron
posteriormente concentrándose, al fusionarse entre ellas o con otras empresas
José María Oriol y Urquijo, impulsor y primer públicas y privadas que se fueron constituyendo en los siguientes años. Estas reor-
Presidente de UNESA. denaciones empresariales venían obligadas por razones técnicas y económicas para,
en definitiva, adecuarse mejor al marco regulador establecido en cada época.

La propia organización de UNESA ha ido, también, adaptándose en el tiempo a las


nuevas necesidades que se iban creando. Desde el primer momento se trató de que
su organización fuese lo más ágil posible, para conseguir con ello la máxima eficien-
cia. Su esfuerzo estaba dedicado a resolver las cuestiones sectoriales de interés gene-
ral por medio de Comisiones, Comités o Grupos de Trabajo formados por especialis-
tas de las sociedades adheridas. En unos casos, éstos se creaban con carácter
“adhoc” para tratar un tema en particular y, por lo tanto, una vez resuelto éste se
disolvían; otras veces eran permanentes y servían como medio de relación constan-
te entre las empresas y UNESA.

Esta filosofía de organización, que se demostró adecuada, se ha mantenido inaltera-


ble desde el inicio hasta el día de hoy, cuando la antigua Unidad Eléctrica, S.A. se ha
transformado en Asociación empresarial, una transformación que se hizo necesaria
como consecuencia del proceso de liberalización del Sector en el período 1998-2003.

Dentro de la organización y funcionamiento de UNESA tenían y continúan tenien-


do, por tanto, una gran importancia las Comisiones y Comités permanentes, que
asesoraban al Consejo de Administración -en la actualidad, a la Junta Directiva- y
han actuado establemente en estrecha relación con los distintos Departamentos o
Direcciones de área del “staff”de cada una de las Empresas y de la propia UNESA.

Las Comisiones y los Comités han ido evolucionando a lo largo de la historia de


UNESA en función, lógicamente, de los asuntos sectoriales más importantes que
van apareciendo en cada momento. Así, hay Comités de Directores, Planificación,
Tarifas, Económico-Financiero, Jurídico, Compensaciones, Ponencia de Aplicación
del Reglamento (PAR), Comunicación, Nuclear, Relaciones Laborales, Regulación,
etc. Los Grupos de Trabajo dependen de estos Comités, y evolucionan con mucha

la creación de unesa 61
mayor flexibilidad, dada su menor vigencia en el tiempo del tema tratado por los
mismos.

La organización del “staff”de UNESA venía a ser un reflejo de la estructura organi-


zativa de los Comités. Sin embargo, han permanecido siempre dos órganos funda-
mentales a lo largo de la historia de UNESA: el Consejo de Administración y la
Dirección General.

Como órgano máximo de gobierno de la sociedad, tras la Junta General de


Accionistas, el Consejo de Administración tenía encomendada la administración de
UNESA y estaba formado por las distintas Sociedades que se integraban en ella.
Como es usual, el Consejo elegía a su Presidente; si bien en una primera etapa se
mantuvo otro criterio, a partir de 1969 se optó por la fórmula de encomendar esta
función a una Empresa, que como persona jurídica desempeñaba el cargo a través Repartidor Central de Cargas (RECA).
de su Presidente. El período de nombramiento solía ser de duración variable, depen-
diendo de las circunstancias concretas de cada momento. No existían, por tanto,
unas reglas fijas en este sentido, tal y como puede verse en el citado Cuadro 3.2
adjunto.

Cuadro 3.2.
Presidentes del Consejo de Administración de Unidad Eléctrica, S.A.
1. D. José María de Oriol y Urquijo. Fue designado Presidente el 30 de agosto de 1944. Ocupó la
presidencia hasta el 5 de abril de 1949.
2. D. Julio de Arteche. Desde el 5 de abril de 1949 hasta el 23 de marzo de 1955.
3. D. Pedro Barrié de la Maza. Desde el 23 de marzo de 1955 hasta el 18 de marzo de 1959.
4. D. Carlos Mendoza Gimeno. Desde el 18 de marzo de 1959 hasta el 26 de marzo de 1969.
5. Cía. Sevillana de Electricidad, S.A. (D. Carlos Mendoza Gimeno). Desde el 26 de marzo de
1969 hasta el 28 de marzo de 1973.
6. Hidroeléctrica Española, S.A. (D. José María de Oriol y Urquijo). Desde el 28 de marzo de 1973
hasta el 3 de octubre de 1977.
7. Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. (D. Juan Alegre Marcet). Desde el 3 de octubre de 1977
hasta el 21 de enero de 1987.
8. Hidroeléctrica Española, S.A. (D. Íñigo de Oriol e Ybarra). Desde el 21 de enero de 1987 hasta
el 4 de octubre de 1989.
9. Iberduero, S.A. (D. Manuel Gómez de Pablos). Desde el 4 de octubre de 1989 hasta el 4 de octu-
bre de 1990.
10. Unión Eléctrica-Fenosa, S.A. (D. Julián Trincado Settier). Desde el 4 de octubre de 1990 hasta
el 1 de octubre de 1991.
11. Empresa Nacional de Electricidad, S.A. (D. Feliciano Fuster Jaume). Desde el 1 de octubre de
1991 hasta el 15 de octubre de 1992.
12. Cía. Sevillana de Electricidad, S.A. (D. Fernando de Ybarra y López-Dóriga). Desde el 15 de
octubre de 1992 hasta el 21 de enero de 1994.
13. Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. (D. Luis Magaña Martínez). Desde el 21 de enero de 1994
hasta el 17 de enero de 1995.
14. Hidroeléctrica del Cantábrico, S.A. (D. Martín González del Valle y Herrero). Desde el 17 de
enero de 1995 hasta el 21 de marzo de 1996.
15. Iberdrola, S.A. (D. Íñigo de Oriol e Ybarra). Desde el 21 de marzo de 1996 hasta el 24 de marzo
de 1998.
16. Unión Eléctrica-Fenosa, S.A. (D. José Mª Amusátegui de la Cierva). Desde el 24 de marzo de
1998 a 13 de septiembre de 1999.

62 la creación de unesa
Por su parte, la Dirección General de UNESA, junto a su propia actividad como res-
ponsable del funcionamiento del “staff”, es la encargada de llevar a la práctica los
acuerdos del Consejo de Administración, así como la de coordinar la actuación de
las Comisiones o Comités permanentes. Cuenta para ello con la colaboración de
Departamentos o Direcciones de área, así como de una Secretaría General y de la
Oficina Central de Coordinación de la Explotación, después llamada Repartidor
Central de Cargas.

Llama la atención la gran estabilidad que esta Dirección ha tenido a lo largo de los
más 60 años de vida de UNESA. Baste recordar que, durante todo este tiempo sólo
ha habido tres Directores Generales, como se refleja en el Cuadro 3.3.

Enrique Roig, Director, durante más de veinte años, Cuadro 3.3.


del Repartidor Central de Cargas (RECA). La Dirección General de UNESA
— D. José Luis Redonet Maura (desde la creación de UNESA hasta 1964)
— D. Teodomiro González-Baylín (desde 1964 hasta diciembre de 1981)
— D. Pedro Rivero Torre* (desde diciembre de 1981 hasta la transformación de Unidad Eléctrica,
S.A., en agosto de 1999, y hasta la actualidad)
(*) Desde el 4 de octubre de 1989 es, asimismo, Vicepresidente Ejecutivo.

Una reseña biográfica de los Presidentes y Directores Generales de UNESA se reco-


ge en el capítulo final de este libro, dedicado al capital humano de la Sociedad.

3.3 Repartidor Central de Cargas (RECA)

A pesar de las medidas adoptadas para la coordinación del sistema eléctrico, lo cier-
to es que la Oficina Central de Coordinación de UNESA tuvo inicialmente una acti-
vidad bastante limitada, debido fundamentalmente a la insuficiencia de líneas de
transporte. Por ello, en sus primeros años de funcionamiento, los intercambios de
energía eléctrica se llevaban a cabo principalmente entre empresas que operaban
dentro de la misma zona eléctrica. Por otro lado, esta Oficina no funcionaba de
manera permanente, sino únicamente en las horas del día, ya que para la noche no
era necesario su concurso por el bajo consumo.

Sin embargo, poco a poco se fueron ampliando las líneas de interconexión y


aumentando el parque de centrales existente. Ello, unido a la continua expansión
de la demanda –el consumo eléctrico de 1953 alcanzó la cifra de 10.047 millones de
kWh, más del doble del registrado en el momento de la creación de UNESA–, fue
haciendo que la Oficina adquiriera progresivamente importancia y fueran cada vez
más intensas sus actividades. Así, en 1953 se consideró necesaria una reorganiza-
ción global de la misma, pues su dimensión, medios y forma de funcionamiento
resultaban ya inadecuados para que la oficina fuera realmente eficiente.

En consecuencia, UNESA preparó en dicho año, a petición del Ministerio de


Industria, un proyecto de ampliación de la Oficina Central. Como fruto de esta
reforma, la oficina pasó a denominarse Repartidor Central de Cargas (RECA), y
adquirió un auténtico carácter nacional. Fueron creados, además, cinco Despachos

la creación de unesa 63
Regionales delegados del RECA, correspondientes a las zonas Andaluza, Catalana,
Centro-Norte, Galicia-Ponferrada2 y Centro-Levante, quedando adscrito a la
Dirección General de la Energía.

El RECA estaba conectado telefónicamente con cada uno de estos Despachos


Regionales, y éstos, a su vez, lo estaban con cada una de las empresas que funcio-
naban en las zonas respectivas, de manera que los Despachos Regionales transmi-
tían a éstas las comunicaciones del RECA y este último recibía, por medio de dichos
Despachos Regionales, las informaciones pertinentes de las empresas.

Desde entonces, el RECA empezó a funcionar durante las veinticuatro horas del día
y a lo largo de todos los días del año. Este carácter permanente, junto con el alcan-
ce nacional que registraba su actividad, hizo por fin realidad el objetivo de gestio-
nar, bajo el control del Ministerio de Industria, el sistema eléctrico de manera unifi-
cada.

A partir de ese año de 1953, el RECA se encargó de elaborar, de acuerdo con las
directrices que recibía de la Dirección General de la Energía, los programas diarios
de explotación; es decir, unos programas en los que se detallaban las centrales que
debían estar en servicio en cada momento, de acuerdo con las fuentes energéticas
que era conveniente utilizar y en función de la cuantía y localización del consumo.
De estos programas se derivaban los intercambios que debían llevarse a cabo entre
las diversas zonas eléctricas para atender de manera coordinada el conjunto de la
demanda. Además, el RECA vigilaba el cumplimiento de estos programas y elabora- La prevención del riesgo eléctrico siempre ha sido
una constante en las preocupaciones de las empresas
ba un informe diario que reflejaba las incidencias horarias de la explotación, el cual de UNESA. En la foto, trabajos en Tensión.
era enviado para su conocimiento a la Dirección General de la Energía.

Asimismo, el RECA coordinaba también los intercambios internacionales de electri-


cidad que se hacían con Francia, Portugal y Andorra para adecuar el suministro,
liquidando mensualmente la energía eléctrica entregada o recibida por cada una de
las empresas de UNESA.

Este impulso dado al RECA llegaba en el momento oportuno, pues se entraba en ese
año en un período caracterizado por una expansión continua del parque generador
y un ritmo alto de crecimiento de la demanda de electricidad. En el período que va
desde 1944 hasta 1955, el consumo de electricidad se había multiplicado por 2,4,
aumentando a un ritmo cercano al 8% anual acumulativo.

3.4 Asociaciones de UNESA

Como complemento del espíritu de coordinación y colaboración entre las empresas


eléctricas que dio lugar a la creación de Unidad Eléctrica, S.A. y con las previsiones
estatutarias, en la década de los años sesenta y principios de los setenta se decidió
la puesta en marcha de tres asociaciones de carácter supraempresarial, cuyas activi-
dades complementaban las que ya desarrollaba de UNESA: la investigación y el
desarrollo tecnológico en el campo eléctrico (ASINEL), la prevención de riegos labo- 2
Esta zona eléctrica se denominó posteriormente
rales (AMYS) y el uso eficiente y aplicaciones de la electricidad (ADAE). zona Noroeste.

64 la creación de unesa
Conviene señalar que, desde el punto de vista organizativo, la filosofía utilizada en
estas asociaciones era análoga a la de UNESA: estructura flexible del “staff”para aco-
modarse a las circunstancias existentes en cada momento, Consejo Rector y Comités
técnicos que gestionaban los trabajos de cada asociación y Grupos de Trabajo
“adhoc”, que desaparecían al concluir el tema tratado, o de tipo estructural, si así lo
requería el asunto. Con objeto de que existiese una buena coordinación en los
temas, el Director General de UNESA era, a su vez, el Presidente del Consejo Rector
de las asociaciones.

Tras muchos años de actividad de estas asociaciones y, como consecuencia del pro-
ceso de liberalización iniciado en 1998, ASINEL, AMYS y ADAE fueron disueltas en
Vista general de las instalaciones de ASINEL. los años 1999 y 2000, pasando la mayor parte de sus actividades a ser realizadas en
el seno de la nueva Asociación Española de la Industria Eléctrica, constituida en
junio de 1999 a tal efecto.

a) ASINEL (Asociación de Investigación de la Industria Eléctrica) y la Investigación


Eléctrica (PIE)

Para el Sector Eléctrico la investigación ha sido siempre una tarea permanente, asu-
mida por las empresas desde el inicio de la industria eléctrica en España. En las
páginas de este libro queda suficiente constancia del espíritu innovador que hizo
posible que España protagonizara algunas de las primeras experiencias mundiales
en el transporte de electricidad a distancia y en el alumbrado público urbano.

Como fruto de esta labor, las empresas españolas protagonizaron en la primera parte
del siglo XX algunos de los primeros y más importantes avances en el desarrollo
eléctrico:

— En 1886, Gerona se convirtió en la segunda ciudad de Europa totalmente ilumi-


nada con corriente alterna.

— En 1901, se realizó entre el Molino de San Carlos y Zaragoza una de las primeras
experiencias mundiales en el transporte de electricidad a larga distancia.

— En 1909, España puso en servicio entre la central de Molinar y Madrid la línea de


mayor tensión y longitud de Europa en ese momento

— En los años 20, se iniciaron ya en aprovechamiento integral las cuencas hidráuli-


cas españolas, empleando en una gran parte tecnología nacional.

— En los años 40, comenzó, con la creación de UNESA, la explotación coordinada


del sistema eléctrico a través una Red de Transporte Peninsular.

— En los años 50, se consolidó en España la utilización de carbones nacionales de


muy baja calidad para la producción de electricidad, lo que exigió un desarrollo
tecnológico nacional adecuado a este tipo de combustible.

— En el año 1968, se puso ya en servicio la primera central nuclear española, José


Cabrera.

la creación de unesa 65
Relevo en la presidencia de
UNESA.
En la foto, pasa de Endesa,
Feliciano Fuster,
a Cía. Sevillana,
Fernando de Ybarra.

No es de extrañar, por tanto, que en la década de los sesenta las empresas eléctricas
integradas en UNESA creyesen conveniente la constitución de una asociación para
desarrollar las actividades de investigación eléctrica a nivel sectorial, que comple-
mentase y potenciase las actuaciones que se realizaban individualmente en las
empresas.

Nació así, el 28 de abril de 1965, la Asociación de Investigación de la Industria


Eléctrica (ASINEL), con el objetivo de realizar actividades de investigación, estu-
dios, asesoramiento y otros servicios a sus empresas miembros. Formaban parte de
ASINEL, además de las empresas integradas en UNESA, otras sociedades dedicadas
a la fabricación de material eléctrico y a la realización de servicios para la industria
eléctrica, hasta sobrepasar ampliamente el centenar de empresas.

Las actividades de ASINEL han sido fundamentalmente los proyectos de investiga-


ción, los ensayos de laboratorio y diversas actividades de estudio y normalización
que se realizaban a través de grupos de trabajo, formados por representantes de las
empresas que componían la asociación. (Gráfico 3.1.)

Los proyectos de investigación que se llevaron a cabo en ASINEL cubrían esencial-


mente las áreas de las energías renovables, la mejora del funcionamiento de las cen-
trales eléctricas, el análisis de materiales y sus aplicaciones, el desarrollo de equipos
eléctricos, el aprovechamiento de subproductos procedentes de las centrales de car-
bón, las mejoras de eficiencia en redes de distribución, el medio ambiente, etc.

A partir de los años ochenta, buena parte de estas investigaciones se vieron reforza-
das en el marco de un plan de investigación llamado Programa de Investigación y
Desarrollo Tecnológico Electrotécnico (PIE). Este programa fue creado en 1980, y lo
llevaron a cabo –con la coordinación de UNESA– las empresas eléctricas, ASINEL y

66 la creación de unesa
otras asociaciones del sector, colaborando en su desarrollo numerosas entidades de
I+D nacionales y extranjeras, tal y como se expone al final de este apartado.

Los ensayos de laboratorio han constituido una actividad fundamental dentro de


ASINEL, tanto por su volumen económico como por el número de personas a ello
dedicadas. Se han realizado numerosos ensayos en cada uno de los once laborato-
rios con que contaba la asociación. La petición de estos ensayos provenía, además
de las empresas asociadas, de entidades nacionales y extranjeras, pertenecientes a
sectores de certificación, fabricantes de equipos eléctricos, empresas de montaje, etc.
Merece destacar, por su prolongada actividad desde los comienzos de ASINEL, el
Centro de Investigación y Ensayo de Torres (CIET), que gozaba de un gran prestigio
a nivel internacional, conseguido a través de la gran cantidad de ensayos realizados
sobre torres de tendido eléctrico para empresas extranjeras.

ASINEL contaba con 16 Grupos de Estudio, en los cuales los técnicos de las empre-
sas asociadas intercambiaban experiencias e información al mismo tiempo que ela-
boraron numerosos documentos necesarios para su trabajo, como por ejemplo pro-
cedimientos de ensayos químicos, guías de mantenimiento de centrales eléctricas, o
normas de uso de nuevas tecnologías y materiales de telecomunicación. Estos gru-
pos de estudio estaban agrupados en tres áreas referentes a centrales térmicas, cen-
trales hidráulicas y comunicaciones.

Respecto a los grupos de normalización, ASINEL llevaba las secretarías de dos


Comités Técnicos de Normalización de AENOR: el CTN 206 sobre “Producción de
Ensayo del colapso de un apoyo eléctrico en las
Energía Eléctrica” y el CTN 207 sobre “Transporte y Distribución de Energía
instalaciones de ASINEL.
Eléctrica”. Dentro del CTN 206 había constituidos cinco grupos de trabajo y en el
CTN 207 quince grupos, que celebraban numerosas reuniones a lo largo del año.
Esta actividad normalizadora a nivel nacional se complementaba con la colabora-
ción de los técnicos de ASINEL en grupos internacionales.

Aparte de estas actividades principales que se acaban de señalar, ASINEL mantuvo


colaboraciones con numerosas entidades nacionales e internacionales relacionadas
con sus actividades, como fueron, entre otras, las siguientes:

Nacionales:

— Asociación Española para la Calidad (AEC).


— Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR).
— Asociación de Usuarios de Telecomunicaciones (AUTEL).
— Coordinadora de los Laboratorios de Telecomunicaciónes (COLATEL).
— Entidad Nacional de Acreditación (ENAC).
— OCIDE, entidad encargada de la gestión del Programa de Investigación
Electrotécnica (PIE).

Internacionales:

— Comisión Electrotécnica Internacional (CEI).

la creación de unesa 67
Laboratorios eléctricos
de ASINEL.

— Comité Europeo de Normalización Electrónica (CENELEC).


— Conferencia Internacional de Grandes Redes Eléctricas (CIGRE).
— Comité Internacional Especial para Perturbaciones Radioeléctricas (CISPR).
— Instituto Europeo de Normas de Telecomunicación (ETSI).
— Unión Internacional de Productores y Distribuidores de Electricidad (UNIPEDE).

Asimismo, ASINEL tenía un extenso catálogo de publicaciones técnicas fruto de sus


actividades, como eran guías y especificaciones para el funcionamiento de las cen-
trales eléctricas, procedimientos en redes de distribución eléctrica y telecomunica-
ciones, regulación y control de equipos electromecánicos, etc.

El personal de ASINEL era esencialmente técnico y varió su número a lo largo de sus


45 años de existencia en función del nivel de actividades realizadas en cada época.
Una cifra orientativa podría ser la del centenar de empleados entre el personal fijo y
el contratado para el desarrollo de proyectos específicos. El presupuesto anual de la
asociación también variaba, lógicamente, en función de la carga de trabajo; un valor
orientativo del mismo podría ser el de 6.000.000 de euros, de los que entre el 60% y
el 70% se financiaba con los trabajos realizados tanto para las empresas asociadas
como para las sociedades exteriores.

Finalmente, cabe señalar que ASINEL ha desarrollado un amplio número de equi-


pos eléctricos sobre telemandos, automatismos, transmisores de señales y otros ele-
mentos que han permitido incrementar sustancialmente la fiabilidad y seguridad del
sistema eléctrico español.

68 la creación de unesa
Como ya se ha indicado, en el año 1980 se estableció el Programa de Investigación
de UNESA (PIU) mediante un Real Decreto que establecía que las sociedades eléc-
tricas debían destinar el 0,3% de los ingresos por venta de electricidad al desarrollo
de proyectos I+D. Posteriormente, en agosto de 1983, una Orden Ministerial cambió
la denominación del mismo, pasando a llamarse Programa de Investigación
Electrotécnico (PIE), y su gestión se encomendó a la Oficina de Coordinación de
Investigación y Desarrollo Electrotécnico (OCIDE). En 1977 se suprimió esta asigna-
ción específica de I+D de la Tarifa, creándose entonces la Comisión Liquidadora para
finalizar con los proyectos que estaban en curso.

Desde que este Programa se puso en marcha hasta su final, un total de 1.285 pro-
Unidad móvil del Servicio de Dosimetría de AMYS. yectos de investigación fueron desarrollados dentro del mismo. Estos proyectos se
repartieron en seis áreas de actividad: sistemas eléctricos (504), combustibles fósiles
(215), energía nuclear (108), utilización racional de la energía (75), energías renova-
bles (250) y planificación y proyectos diversos (133). La realización completa de estos
1.285 proyectos ha exigido una inversión total de 795 millones de euros, de los cua-
les con cargo al PIE fueron 435 millones. El resto, es decir 360 millones de euros, fue-
ron financiados con las aportaciones directas de las empresas y, complementaria-
mente, con las provenientes de otras entidades colaboradoras en la realización de
los proyectos.

La importancia de este Programa no se derivaba sólo del amplio número de proyec-


tos que se desarrollaron, sino también de su efecto multiplicador sobre la capacidad
investigadora del país. En efecto, al aunar los esfuerzos de empresas eléctricas, aso-
ciaciones sectoriales, empresas fabricantes de material eléctrico y centros de investi-
gación y universidades, el PIE contribuyó a mejorar la actividad investigadora del
país y a lograr una mayor independencia tecnológica y energética.

b) AMYS (Asociación de Medicina y Seguridad en el Trabajo)

Las empresas eléctricas integradas en UNESA han dado también gran importancia a
la prevención de riesgos laborales, siendo pioneras en nuestro país en diversos
temas de este campo, fundamentalmente en los relacionados con el riesgo eléctrico
en la construcción de instalaciones eléctricas. Esta actividad, al igual que sucedía con
otros temas, era llevada por el sector a dos niveles: individualmente por cada empre-
sa a través de sus correspondientes departamentos, y sectorialmente en aquellas
actividades que pudieran generar sinergias entre las empresas asociadas.

Por ello, en el año 1969, las empresas de UNESA consideraron conveniente la crea-
ción de la Asociación de Medicina y Seguridad en el Trabajo de UNESA para la
Industria Eléctrica (AMYS), que tenía como objetivo fundamental coordinar a
nivel sectorial las actividades relativas a la prevención de los riesgos profesionales.
Las empresas que se asociaron voluntariamente en AMYS en el momento de su cre-
ación fueron, además de las 21 sociedades que integraban entonces UNESA, otras
tantas empresas relacionadas con la construcción y el montaje de instalaciones eléc-
tricas, los trabajos en tensión, la seguridad e higiene en el trabajo, etc.

la creación de unesa 69
Esta Asociación llevó a cabo numerosas actividades en las áreas de la medicina pre-
ventiva y asistencial, prevención de riesgos eléctricos, normalización de materiales
de seguridad, protección contra incendios, prevención de riesgos mecánicos, traba-
jos en tensión, seguridad laboral en centrales eléctricas y en el montaje de líneas,
protección radiológica, higiene industrial, etc.

AMYS vio aumentadas sus actividades tradicionales en los años ochenta con una
serie de trabajos relativos al área medioambiental y a la protección radiológica, des-
tacando los estudios sobre modelos de difusión de gases en la atmósfera, los posi-
bles efectos de la producción y el transporte de energía eléctrica sobre el entorno y
la salud de las personas, estableciendo además un Servicio de Dosimetría Interna
que disponía de dos contadores móviles. En estos trabajos cabe destacar los referen- Las Asambleas de AMYS siempre constituyeron una
tes a los posibles efectos biológicos de los campos electromagnéticos (CEM), en actividad muy importante en la Asociación.
donde esta asociación fue una de las entidades pioneras de nuestro país. Además,
ha desarrollado numerosos proyectos de I+D relativos al empleo de pantallas de
visualización, posibles efectos de las bajas dosis de radiación, utilización de disol-
ventes orgánicos, evaluación de riesgos en puestos de trabajo de instalaciones eléc-
tricas, ropa de trabajo frente al arco eléctrico, posibles efectos de los CEM, etc. (Véase
Gráfico 3.2).

AMYS tuvo también una actuación intensa en el campo formativo, a través de cur-
sos, seminarios y jornadas, elaborando anualmente una detallada estadística de los
accidentes laborales habidos en el Sector Eléctrico, haciendo un seguimiento de los
indicadores más interesantes. Asimismo, la asociación realizaba numerosas publica-
ciones como los carnets de seguridad, prescripciones para trabajos en tensión, folle-
tos de carácter divulgativo, resultados de los proyectos de I+D, etc. Otra actividad
significativa de la Asociación era la realización de una Asamblea anual en la que téc-
nicos y expertos en prevención laboral procedentes de empresas del ramo de toda
España intercambiaban experiencias y conocimientos sobre temas novedosos rela-
cionados con la Prevención.

AMYS representó al Sector Eléctrico en numerosos organismos nacionales e inter-


nacionales relacionados con la prevención y normalización de materiales de seguri-
dad, como fueron el Comité de Prevención de Riesgos Profesionales (CEOE), el
Grupo de Trabajo de Seguridad y Salud Ambiental de UNIPEDE-EURELECTRIC, el
Comité de Prevención de Riesgos Laborales de la Asociación Internacional de
Seguridad Social (AISS), Asociación Española de Normalización y Certificación
(AENOR), Comité Europeo de Normalización Electrotécnica (CENELEC), etc. Cabe
destacar que la siniestralidad laboral de las empresas eléctricas de UNESA es com-
parable, en muchos casos favorablemente, con la que tienen los países más avanza-
dos de la Unión Europea.

Finalmente debe indicarse que la plantilla y el presupuesto de AMYS han variado,


lógicamente, a lo largo de su existencia. Como cifras orientativas para su etapa de
mayor actividad puede darse una veintena empleados con un presupuesto de 1,5
millones de euros. Una gran parte de las actividades de AMYS se están realizando
actualmente en el seno de UNESA.

70 la creación de unesa
Jornadas de Prevención de Riesgos Laborales de 1964,
que dieron lugar a la creación de AMYS. En ellas
puede verse a D. Enrique Malnboysson, alma mater
de AMYS; José González-Ruiz, Secretario General de
UNESA; y a José Mª Zubeldia, Jefe de Dpto. Técnico-
Económico de UNESA, entre otras personalidades.

c) ADAE (Asociación de Aplicaciones de la Electricidad)

La tercera asociación del Sector Eléctrico, cronológicamente hablando, fue la


Asociación de Aplicaciones de la Electricidad (ADAE), creada en 1973 con el fin de
informar, formar y asesorar a los consumidores sobre la mejor manera de utilizar la
energía eléctrica y las instalaciones más adecuadas para su mejor aprovechamiento.

Dado el año de su fundación –el del inicio de la primera crisis energética–, no resul-
ta difícil entender que buena parte de los esfuerzos de esta asociación fueron enca-
minados a informar y formar, según los casos, a los consumidores para que hicieran
un uso eficiente y racional de la electricidad, evitando gastos inútiles y despilfarros
energéticos. Se asociaron también a ADAE, además de las empresas eléctricas de
UNESA, fabricantes de equipos eléctricos, promotores inmobiliarios, instaladores y
entidades públicas y privadas relacionadas con las aplicaciones de la electricidad y el
ahorro energético.

La asociación se estructuró en ADAE Nacional y en tres Delegaciones provinciales:


ADAE Centro (Madrid), ADAE Norte (Bilbao) y ADAE Cataluña (Barcelona). Cada
Delegación regional se especializó en alguna de las actividades objeto de ADAE: la
Delegación Centro en formación, la Norte en asesoramiento y la de Cataluña en
información y asesoramiento.

Las actividades de ADAE Nacional se llevaban a cabo también, como en los casos de
ASINEL y AMYS, mediante Grupos de Trabajo encargados de cada uno de los temas
más importantes desarrollados en la asociación: Gestión de Demanda, Energía en
Edificios Públicos, Domótica (viviendas),Vehículo Eléctrico y Formación. En ellos se
estudiaron temas referentes al agua caliente sanitaria, aire acondicionado, calefac-

la creación de unesa 71
ción eléctrica, alumbrado, bomba de calor, congelación, economía doméstica, ener-
gías renovables, así como cualquier otra actividad relacionada con las aplicaciones
de la electricidad. (Ver Gráfico 3.3).

ADAE organizaba también cursos, seminarios y otras actividades de formación; edi-


taba publicaciones, folletos, boletines de carácter divulgativo; facilitaba asesoramien-
to técnico a profesionales y usuarios; desarrollaba investigaciones sobre iluminación
y empleo de aparatos electrodomésticos, participando en las jornadas, ferias y certá-
menes relacionados con el ahorro energético y el uso racional de la electricidad.

ADAE Nacional mantuvo colaboraciones con numerosas entidades relacionadas con ADAE jugó un papel muy importante en el asesora-
sus actividades, tanto a nivel nacional como internacional, como fueron, entre otros, miento para el uso racional de la electricidad.
la Unión Internacional de Productores y Distribuidores de Electricidad (UNIPEDE),
el Comité Español de Electrotecnia (CEE), la Agencia Internacional de la Energía
(AIE), varias Universidades y Laboratorios de Investigación, el Instituto para la
Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), etc.

Respecto a la plantilla y el presupuesto anual de ADAE Nacional, debe señalarse


que, al igual que el resto de las asociaciones de UNESA, varió sensiblemente a lo
largo de su existencia. En las épocas de mayor actividad pueden darse como cifras
orientativas las de unos 15 empleados, y un presupuesto anual del orden del millón
de euros. Además contaba con presupuestos de carácter extraordinario para la reali-
zación de las campañas de promoción que se llevaron a efecto.

3.5 La Asociación Electrotécnica y Electrónica Española (AEE)

La Asociación Electrotécnica y Electrónica Española (AEE) fue constituida en el año


1938, siendo adaptados sus Estatutos posteriormente a lo establecido en la Ley
1/2002 reguladora del Derecho de Asociación.

Son socios de la AEE, además de las empresas eléctricas a través de UNESA, otras
entidades relacionadas con la electrotecnia y la electrónica, como son el Instituto
Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), el Laboratorio del Ejército y la sociedad
Fabricación y Estudios de Protección Eléctricas (FEPESA).

Los principales fines de la AEE, tal y como se recogen en sus Estatutos, son los
siguientes:

— Estudio, preparación y redacción de documentos técnicos e instrucciones sobre


aparatos, máquinas y otros elementos, relacionados con la electrónica y la elec-
trotecnia.
— Comprobación y vigilancia del cumplimiento de las condiciones impuestas en las
autorizaciones administrativas, comprobación del proyecto y verificación de la
ejecución de las instalaciones eléctricas.
— Inspección y verificación de las condiciones reglamentarias en instalaciones eléc-
tricas en servicio.
— Asesoría y consultoría técnica referente a instalaciones y material eléctrico.
— Investigación y desarrollo de la electrotecnia y electrónica en todas sus manifes-

72 la creación de unesa
taciones, divulgando sus procedimientos por medio de publicaciones, reuniones,
congresos, cursos de instrucción, normas de fabricación e instalaciones, estable-
cimiento de marcas de calidad etc., contribuyendo así al conocimiento científico,
técnico, económico de sus aplicaciones industriales, agrícolas, de servicios socia-
les y domésticas.
— Formar, para uso de sus asociados, bibliotecas especializadas en electrotecnia y
electrónica y nutrirla con libros y revistas del ramo, nacionales y extranjeras, pro-
curando abarcar todas las especialidades electrotécnicas y electrónicas.
— Promover la publicación de revistas y libros que versen sobre temas concernien-
tes a su misión específica.
— Y, en general, desarrollar cualquier tipo de actividad que pueda representar un
mejor conocimiento y utilización de la electrotecnia y electrónica.

Es de destacar la labor realizada por la Asociación en el ámbito de la normalización


electrotécnica y electrónica hasta el año 1985, año en que por Real Decreto del
Ministerio de Industria y Energía queda reconocido y designado AENOR como
Organismo de Normalización en nuestro país. A partir de esa fecha la AEE se ha
incorporado de forma activa a los órganos de Gobierno y Comités Técnicos de
AENOR, llevando hasta la fecha diversas presidencias y secretarías.

Finalmente debe señalarse que la plantilla de empleados de esta entidad ha variado


mucho a lo largo del tiempo, llegando en algún momento a alcanzar la cifra de 30
empleados.

3.6 La Federación Empresarial de la Industria Eléctrica (FEIE)

La Ley 19/77 del año 1977 reguladora del derecho de Asociación Sindical y el Real
Decreto 873/77 constituyeron el soporte jurídico para la sustitución de las anteriores
estructuras sindicales y patronales, en cuyo seno funcionaba la Agrupación referente
a las empresas eléctricas. Las nuevas realidades sociales, políticas y jurídicas requerí-
an establecer para el Sector Eléctrico un nuevo enfoque en el tema patronal. Por
consiguiente, en mayo de 1977 las principales empresas eléctricas suscribieron el
Acta de Constitución de la Federación Empresarial de la Industria eléctrica (FEIE).

En la FEIE, junto a las empresas fundadoras, Hidroeléctrica Española, Endesa y


Unión Fenosa, se integraron casi inmediatamente la Asociación Catalana-Balear,
FECSA, ENHER, GESA, ENDESA, HIDRUÑA, Hidroeléctrica del Cantábrico,
Eléctricas Reunidas de Zaragoza, Sevillana, UNELCO,Viesgo, Ascó, Red Eléctrica de
España, Central N. de Trillo y C.N. de Vandellós.

La nueva Entidad nació como complemento de UNESA, sociedad anónima de dis-


tinta naturaleza jurídica, y con objetivos diferentes. La FEIE se encargó de las rela-
ciones laborales, así como de la interlocución y concertación con los demás agentes
sociales, especialmente las Centrales Sindicales.

Sus objetivos principales eran los siguientes:


— Representar, promover y defender en todos los órdenes los intereses profesiona-

la creación de unesa 73
les de sus miembros.
— Intervenir, sin perjuicio de las facultades que a cada empresa corresponden en su
ámbito, en la negociación colectiva y en la regulación de las condiciones genera-
les de trabajo entre sus miembros y el personal empleados, relacionándose con
los Poderes y Administraciones Públicas, los Órganos Jurisdiccionales de cual-
quier orden, las Centrales Sindicales y los Organismos y Asociaciones
Internacionales.
— El estudio específico de los aspectos laborales relativos a salarios, conflictividad,
contratación colectiva, seguridad social, productividad y seguridad e higiene,
estableciendo las oportunas relaciones con Sindicatos, Administraciones Públicas
y Órganos Jurisdiccionales.
— Confederarse o integrarse en organizaciones empresariales de ámbito superior,
tanto nacional como internacional y participar en Asociaciones, Fundaciones,
Sociedades y Organizaciones Nacionales e Internacionales reconocidas legal-
mente, bien directamente o a través de otras en que se encuentren integradas.
— Cualquier otra actividad lícita para la defensa de los intereses de sus miembros y
los generales y comunes.

Los órganos rectores eran la Asamblea General, la Junta Directiva y la Comisión de


Asuntos Sociales, integrada por los Directores de Organización y Recursos
Humanos de las empresas asociadas. Esta Comisión estaba encargada de coordinar
los diversos temas relativos a la contratación colectiva, conflictos colectivos, relacio-
nes laborales, sindicales y formación, así como dictaminar en materia de política
laboral y sindical en todos los asuntos objeto de consideración por CEOE.

A lo largo de sus veintidós años de servicio, la FEIE desarrolló sus actividades en las
cuatro áreas siguientes:

1. Relaciones internas, coordinando la política socio-laboral de las empresas asocia-


das.
2. Relaciones con la CEOE, participando en la elaboración de las instrucciones
generales de la política socio-laboral del movimiento patronal.
3. Relaciones institucionales, contactando con cuantas organizaciones de carácter
público o privado estudiaban, participaban o decidían sobre temas de política
socio-laboral.
4. Relaciones internacionales, manteniendo contactos con organizaciones empresa-
riales sectoriales de naturaleza laboral de otros países y participando en Foros y
Organizaciones de carácter internacional de dicha naturaleza.

En el ámbito institucional, FEIE participó tanto en la CEOE como en otras institu-


ciones y órganos de encuentro entre Gobierno y Agentes Sociales: Consejo
Económico y Social, comisión Consultiva Nacional de Convenios Colectivos del
Ministerio de Trabajo; Consejo General del Instituto de Seguridad e Higiene en el
Trabajo; Consejo General de la Formación; Comisión Nacional de Elecciones;
Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación, Fundación para la Prevención de
Riesgos Laborales, etc.

74 la creación de unesa
Entre los logros obtenidos a través de la FEIE, junto con su política de diálogo social
y concertación, pueden citarse: la sustitución de la Ordenanza Laboral para la
Industria Eléctrica por nuevos modelos de relaciones laborales; los acuerdos
Sectoriales sobre Formación Continua suscritos entre FEIE, las Centrales Sindicales
(FIA-UGT) y la Federación Minerometalúrgica de Comisiones Obreras que supusie-
ron, durante el período 1985-1999, más de 7.000 millones de pesetas en subvencio-
nes para actividades de formación en las empresas asociadas; el acuerdo Sectorial de
la Industria Eléctrica sobre Solución Extrajudicial de conflictos Laborales, igualmen-
te suscrito entre FEIE y las citadas Centrales Sindicales, que hizo posible la utiliza-
ción por las empresas eléctricas del Servicio Interconfederal de Mediación y
Arbitraje, institución dependiente del Ministerio de Trabajo.

En resumen, puede afirmarse que la FEIE contribuyó eficazmente al diálogo y nego-


Cursos de Formación de ADAE. ciación laboral tan necesaria para el buen funcionamiento y desarrollo de las empre-
sas eléctricas.

Finalmente, debe señalarse que la Federación Empresarial de la Industria Eléctrica


fue disuelta por acuerdo de su Asamblea General de 24 de Junio de 1999. Sus con-
tenidos quedaron recogidos en el estatuto jurídico de la Asociación Española de la
Industria Eléctrica (UNESA).

la creación de unesa 75
GRÁFICO 3.1
ESQUEMA DE ACTIVIDADES Y GRUPOS DE TRABAJO DE ASINEL

Área de Proyectos de Investigación Área de Ensayos y Laboratorios Área de Grupos de Trabajo


• Energías renovables • Telecomunicación G.T. De Estudios
• Funcionamiento de las centrales eléctricas - Laboratorio de fibra óptica • Generación de Centrales Térmicas
• Redes de distribución - Laboratorio de Telecomunicación y - Producción
• Análisis de materiales y aplicaciones Teleprotección - Mantenimiento
• Equipos eléctricos • Compatibilidad Electromagnética - Química
• Medio Ambiente (CEM) • Generación Hidráulica
• Diversos - Laboratorio de CEM
• Comunicaciones
• Mecánica - Planificación
- Centro de Investigación y - Fibra óptica
- Ensayo de Torres (CIET) - Tecnologías
- Laboratorio de Ensayos no - Arquitectura de redes
destructivos
• Electrotecnia G.T. De Normalización
- Laboratorio de Cables • Producción Eléctrica (CTN 206)*
- Laboratorio de Fuego
• Transporte y Distribución de Energía
- Laboratorio de Material Eléctrico
Eléctrica (CTN 207)*
• Bomba de Calor
- Laboratorio de Bomba de Calor *CTN: Comité Técnico de Normalización
de AENOR
• Ingeniería de Materiales
- Laboratorio de Materiales
• Medio Ambiente
- Laboratorio de Protección
Ambiental

76 la creación de unesa
GRÁFICO 3.2
ESQUEMA DE ACTIVIDADES Y GRUPOS DE TRABAJO DE AMYS

Área de Medicina del Trabajo Área de Seguridad en el Trabajo Área de Higiene Industrial y Área de Protección Radiológica
• Protocolos médicos y • Evaluación de Riesgos de la Ergonomía • Actividades de coordinación y
enfermedades profesionales Industria Eléctrica • Asesoramiento a las empresas asesoramiento
• Estudios epidemiológicos • Auditorías de Seguridad • Toxicidad de productos • Colaboración con el Consejo de
Incapacidad y morbilidad en el • Informes de accidentes • Mapas de ruidos en la Industria Seguridad Nuclear
Sector laborales Eléctrica • Procedimientos técnicos
• Efectos biológicos CEM(1) • Planes de emergencia en las • Legislación(4) • Legislación(4)
• Asesoramiento y Mediciones CCTT Grupos de Estudio
• Legislacion(4) Grupos de Estudio
de CEM • Higiene industrial y ergonomía • Protección radiológica
• Legislación(4) Grupos de Estudio Proyectos de I+D
• Riesgo eléctrico Proyectos de I+D
Grupos de Estudio • Análisis de disolventes en la • Efectos de las dosis bajas de
• Medicina preventiva y • Protección de incendios radiactividad en instalaciones
• Formación en seguridad Industria Eléctrica
Asistencial • Pantallas de visualización nucleares
• Grupo Médico de CCNN • Trabajos en tensión • Varios
• Secretaría del CTN 204(2) sobre • Trabajos en redes subterráneas
Proyectos de I+D Seguridad Eléctrica Laboratorio de Higiene Industrial Servicio de Dosimetría Interna(3)
• EURELEX (con EDF y ENEL) sobre • Análisis de muestras y ensayos • Unidades móviles de dosimetría
evaluación de riesgos Proyectos de I+D • Calibración de equipos
• Efectos CEM-mecanismos de • Análisis de accidentes de trabajo
acción a través de modelos de • Ropa de trabajo frente al arco
animales eléctrico
• Efectos CEM-posible efecto Estadísticas de Accidentes de
sobre la reproducción animal y Trabajo
la cancerogénesis • Evolución y clasificación
• Indicadores más interesantes
• Análisis estadísticos

(1) CEM (Campos Electromagnéticos)


(2) Comité Técnico de Normalización de AENOR
(3) Contaba con una Unidad Móvil de Dosimetría interna para apoyar a las centrales nucleares en las recargas y paradas, simulacros de emergencia y calibración de equipos
(4) Este tema se canalizaba a través del Grupo de Trabajo de Aspectos Legales de la Prevención

GRÁFICO 3.3
ESQUEMA DE ACTIVIDADES Y GRUPOS DE TRABAJO DE ADAE

Área de Gestión de Área de Energía en Área de Domótica Área de Vehículo Eléctrico Área de Energías
Demanda Edificios Públicos • Prescripciones técnicas • Campañas de Promoción Renovables
• Colaboraciones con el • Prescripciones técnicas • Operaciones de • Exposiciones y • Solar
Ministerio de Industria y -Alumbrado demostración Conferencias • Eólica
otros Organismos -Calefacción • Viviendas piloto • Operaciones de • Fotovoltaica
públicos y privados • Etiquetado de Demostración • Bomba de Calor
-Climatización
• Informes técnicos electrodomésticos • Representación en foros
• Etiquetado energético
• Reglamentación • Asesoramiento a nacionales e
• Asesoramiento de
• Representación en foros clientes internacionales
Clientes
nacionales e • Seminarios y
• Campañas de promoción
internacionales Conferencias

NOTA: En todas las áreas se desarrollaban numerosas actividades para la información y formación de clientes y del público en general, todo ello a través de los Grupos de Trabajo
correspondientes

la creación de unesa 77
CAPÍTULO 4
El sector eléctrico desde la creación de UNESA hasta la crisis
energética (1944-1973)

urante el primer período de treinta años desde la creación de UNESA, pueden


D considerarse tres etapa de características distintas La primera, que comprende
desde 1944 hasta 1952, se caracteriza por el modelo autárquico de nuestra econo-
mía; la segunda, que comprende de 1953 hasta 1959, en donde hay una mayor libe-
ralización y estabilidad del marco económico; y, finalmente, los años de desarrollo
de nuestra economía, que llegan hasta 1973, con el inicio de la primera crisis ener-
gética.

Durante la primera etapa, que se circunscribe a los años de postguerra, el Sector


Eléctrico tuvo que desenvolverse en el marco de una política económica caracteriza-
da por la autarquía, con un elevado grado de intervención por parte del Gobierno y
en el marco de aislamiento internacional a que fue sometido nuestro país, todo lo
cual dificultaba de manera especial el desarrollo de la industria eléctrica. Con todo,
durante este período se crearon nuevas empresas para el aprovechamiento integral
de las cuencas hidrográficas, mientras que el Instituto Nacional de Industria (INI)
ponía en marcha nuevas empresas para la construcción de centrales térmicas que
aprovecharan los carbones nacionales

Este panorama comienza a cambiar al inicio de la década de los años cincuenta, muy
en paralelo con el primer incremento significativo de la renta nacional. La tasa del
crecimiento industrial fue, en algunos años, espectacular, superando claramente los
índices de cualquier período anterior. Gracias a ello, la economía nacional pasó de
ser mayoritariamente agraria a semi-industrial. Signifiquemos que al final de esta
etapa se pudieron superar las restricciones eléctricas, que habían sido especialmente
importantes en 1944 y 1945.

Finalmente, entre 1960 y 1973 se produce una expansión continua del uso de la elec-
tricidad, por lo que el Sector, además de gestionar de manera eficaz el sistema en
operación, tiene que incrementar en la cuantía necesaria la capacidad del parque
eléctrico nacional para poder atender una demanda creciente. En estos trece años la
potencia en servicio se multiplicó casi por cuatro, pasando de 6.567 MW a 23.207
MW.

el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética 79


4.1 Creación de nuevas empresas

Además de potenciar la coordinación de la explotación del sistema existente, era


necesario, como se ha dicho, desarrollar nuevas instalaciones para hacer frente a la
evolución de la demanda. En esta exigencia se encuentra el origen de la creación, en
estos años, de una serie de importantes empresas, cuya puesta en marcha contribu-
yó a aumentar el aprovechamiento de los recursos energéticos de la península, que
hasta entonces no estaban siendo utilizados. Las nuevas sociedades creadas, junto a
un proceso de concentración que se produce a lo largo del período, van a configurar
el Sector Eléctrico en 1973 de forma muy parecida a como ha llegado hasta años
muy recientes.
Red de Transporte e Interconexión existente en 1944.
(Endesa).
Así, en 1943 se crea la empresa Fuerzas Eléctricas del Noroeste, S.A. (FENOSA)
-fundada por el Banco Pastor y las empresas Hijos de Olimpo Pérez e Industrias
Gallegas-, cuyo objetivo inicial era el aprovechamiento de los recursos hidroeléctri-
cos de los ríos Miño, Tambre y Eume, así como contribuir a garantizar el abasteci-
miento eléctrico de Galicia. En 1955, FENOSA absorbió a la Sociedad General
Gallega de Electricidad y se convirtió en la mayor empresa de producción y distribu-
ción de electricidad en su región. Posteriormente, a comienzos de la década de los
ochenta, FENOSA se fusionaría con Unión Eléctrica, S.A., dando lugar a la actual
Unión Fenosa, S.A.

Por su parte, el Estado comenzó su participación en el sector eléctrico creando en


1942 la Empresa Nacional Calvo Sotelo (ENCASO) con el objetivo de construir
centrales térmicas para aprovechar el carbón nacional. Además, en 1944 funda la
Empresa Nacional de Electricidad, S.A. (ENDESA), cuya primera actuación tuvo
como objetivo instalar una central térmica en Ponferrada. El accionariado de ambas
sociedades pertenecía al Instituto Nacional de Industria (INI). La utilización del car-
bón nacional en las centrales termoeléctricas venía a equilibrar la estructura del par- Red de Transporte e Interconexión existente en 1950.
que eléctrico nacional, que en esos años mantenía una fuerte dependencia de los (Endesa).
recursos hidroeléctricos y determinaba que la producción de electricidad tuviera una
componente de aleatoriedad excesiva.

También en 1944 se produjo la fusión de Hidroeléctrica Ibérica con Saltos del Duero,
que da lugar a Iberduero. Además, en julio de 1945 nace la sociedad Saltos del Sil,
S.A. para aprovechar el tramo del río Sil desde la desembocadura del Cabrera hasta
la confluencia con el Miño. Esta empresa sería absorbida en 1965 por Iberduero. De
este modo, en la zona centro-norte actúan al final del período contemplado:
Iberduero (País Vasco y Castilla-León), Electra de Viesgo (Santander) e Hidroeléctrica
del Cantábrico (Asturias y parte de Galicia).

Por otra parte, en 1946 se constituyeron dos compañías en la zona catalana. En pri-
mer lugar, Hidroeléctrica de Cataluña, S.A. (HIDRUÑA), creada por Catalana de
Gas y Electricidad y los Bancos Urquijo e Hispano Americano; esta empresa se fusio-
naría en 1965 con la Compañía de Fluido Eléctrico. En segundo lugar, el Estado
fundó también la Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana, S.A.
(ENHER), con el objetivo de llevar a cabo el aprovechamiento integral del río
Noguera Ribagorzana y sus afluentes, así como el de un tramo del río Ebro.

80 el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética


Asimismo, como se recordará, en 1951 se produjo la quiebra y liquidación del grupo
de la Barcelona Traction, que solicitó el financiero Juan March Ordinas. Como el
grupo era propietario de Riegos y Fuerzas del Ebro -la popular Canadiense, constitui-
da en 1911 y que era titular de algunos saltos en el Noguera Pallaresa-, este episodio
propició, entre otras derivaciones, la constitución de la Sociedad Fuerzas Eléctricas
de Cataluña (FECSA), para atender el abastecimiento eléctrico de una gran parte
de Cataluña y algunas zonas geográficas colindantes. La nueva empresa, cuyo pri-
mer presidente fue don Juan March Servera, realizó entre otras actuaciones la cons-
trucción de varios saltos de agua en el Valle de Arán y la central térmica Badalona I.
Asimismo, absorbió a Unión Eléctrica de Cataluña y a Productora de Fuerzas
Los medios que se utilizaban para la explotación del Motrices.
carbón nacional tampoco eran mejores que en el caso
de los hidroeléctricos. En la foto se muestra la mina de En resumen, en Cataluña y en parte de Aragón actuarán FECSA, ENHER,
lignito de Puentes de García Rodríguez en los años
HIDRUÑA y FUERZAS HIDROELECTRICAS DEL SEGRE, S.A. El resto de la zona
cuarenta. (Endesa).
aragonesa estará cubierta por Eléctricas Reunidas de Zaragoza, ENCASO (C.T
Escatrón), y EIASA como autoproductora.

En los años cincuenta se produjeron también algunos importantes cambios estruc-


turales en el sector eléctrico. En este sentido, la Compañía Sevillana de
Electricidad reforzó su presencia en Andalucía y en el sur de Extremadura, llevando
a cabo la absorción de numerosas empresas distribuidoras en la región y, sobre todo,
la fusión con Mengemor en 1952. Después, en 1967, se fusionaría, por absorción,
con Hidroeléctrica del Chorro y adquiriría al INI las centrales construidas en
Andalucía, quedando así configurada durante muchos años la zona eléctrica del sur
de nuestro país.

En la zona centro-levante, Hidroeléctrica Española (HIDROLA) adquirió peque-


ñas sociedades eléctricas de la costa levantina, fundamentalmente LUTE y sus filia-
les, hasta formar la Empresa eléctrica más importante de esta región. También
Hidrola cubrirá el suministro eléctrico de la zona castellano-manchega y de Cáceres
como consecuencia de construir centrales en el río Tajo en la década de 1960.

Por otro lado, en la región centro actúa Unión Eléctrica Madrileña, que absorbe en
la década de 1960 a Eléctrica de Castilla, Saltos del Alberche, Eléctrica Castellana y
Saltos del Tajo y que en 1970 cambia su denominación por la de Unión Eléctrica,
S.A., más acorde con los nuevos límites de su actuación empresarial y con una pro-
ducción hidroeléctrica muy reforzada.

4.2 La autarquía (1944-1952)

Como se recordó, la precariedad económica de España en los años cuarenta provocó


importantes dificultades en el desarrollo del parque eléctrico. Además, pese a atra-
vesar unos años de elevada inflación, los precios de la electricidad se mantenían muy
estables, lo que originaba a las empresas dificultades añadidas. Se provocó así un
desfase importante entre el ritmo de construcción de nuevas instalaciones de gene-
ración y el crecimiento de la demanda, por lo que el déficit de oferta de 1944 se con-
virtió en crónico durante los años siguientes. Así, aunque en el período 1945-1952 el
incremento medio anual del parque generador fue del 6,7%, los crecimientos de la
demanda fueron mucho más altos.

el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética 81


Como en el caso de nuestro país se daba, además, la circunstancia de que las posibi-
lidades de importación de energía eléctrica estaban muy limitadas, necesariamente
hubo que acudir a racionalizar el consumo en las épocas de estiaje de los años en
que la hidraulicidad fue baja o media. No pueden dejar de recordarse de nuevo las
tremendas sequías de los años 1944, 1945 y 1949; en este último año las restriccio-
nes supusieron del orden del 20% de la demanda, y únicamente el año 1952, que fue
muy húmedo, pudo transcurrir sin “apagones”(Cuadro 4.1). Como se puede obser-
var en el cuadro adjunto, entre 1944 y 1950 la demanda creció a un ritmo anual del
9,95%, superior al que lo hizo la potencia instalada, que fue del 6,7%.

Central térmica convencional de Compostilla I.


Cuadro 4.1.
Evolución del Consumo Eléctrico y de las Restricciones: 1943-1959
Años Potencia Consumo Bruto* Restricciones Demanda Aumento Anual
(MW) Total (Estimación) Bruta Total de la Demanda
(GWh) (GWh) (GWh) Bruta

1943 1.818 4.940 0 4.940 5,1


1944 1.827 4.881 300 5.271 6,7
1945 1.876 4.443 1.200 5.643 7,1
1946 1.937 5.681 370 6.051 7,4
1947 2.112 6.217 350 6.567 8,3
1948 2.334 6.322 600 6.922 5,4
1949 2.481 5.793 1.533 7.331 5,9
1950 2.553 7.246 645 7.891 7,6
1951 2.660 8.615 90 8.735 10,7
1952 2.963 9.884 0 9.884 12,9
1953 3.302 10.032 534 10.556 7,1
1954 3.436 10.512 475 10.987 4,0
1955 4.103 12.250 34 12.284 11,8
1956 4.722 13.643 10 13.853 11,1
1957 5.510 14.635 250 14.885 9,0
1958 6.073 16.715 40 16.755 12,2
1959 6.384 17.707 0 17.707 5,6
(*) Incluye Consumos Propios de UNESA. Fuente: UNESA

Durante aquellos años fueron frecuentes las puestas en servicio de pequeñas unida-
des térmicas móviles, de entre 2,5 y 5 MW, que se montaban y conectaban a la red
en pocos meses para paliar el déficit en varias regiones españolas. Algunas de estas
unidades permanecieron en servicio, en distintos emplazamientos, hasta la década
de los sesenta, y parte de ellas se montaban en barcos para facilitar su movilidad.

Para paliar la dependencia que tenían las instalaciones hidráulicas –mayoritarias en


estos años– de las condiciones climatológicas, las nuevas instalaciones de potencia
térmica de carbón nacional crecieron más deprisa que las centrales hidráulicas, evo-
lucionando, por tanto, hacia un parque generador más equilibrado y con mayor
seguridad de suministro.

Esta situación justificó, como ya se ha indicado, la creación por el INI de la Empresa


Nacional Calvo Sotelo y de la Empresa Nacional de Electricidad en 1944 (posterior-

82 el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética


mente la primera se integraría en la segunda), con el fin de potenciar la producción
eléctrica a partir de combustibles fósiles en centrales térmicas. Se ponía de manifies-
to el interés del Gobierno en corregir el déficit de producción existente en este perí-
odo, sobre todo en algunas zonas geográficas de nuestro país.

En los Cuadros 4.2 y 4.3 se recoge la evolución de la potencia instalada y de produc-


ción de energía eléctrica en España en el período total 1944-1973, objeto de análisis
en este Capítulo.

Cuadro 4.2.
Las restricciones pudieron paliarse con pequeñas
centrales móviles. En la foto, la central flotante Nuestra Evolución de la potencia del parque eléctrico de España: 1944-1973
Señora de la Luz. (Endesa). Años Hidroeléctrica Térmica Nuclear Total

1944 1.412 415 — 1.827


1945 1.458 418 — 1.876
1946 1.500 437 — 1.937
1947 1.662 450 — 2.112
1948 1.756 478 — 2.234
1949 1.890 591 — 2.481
1950 1.906 647 — 2.553
1951 1.986 674 — 2.660
1952 2.192 771 — 2.963
1953 2.527 775 — 3.302
1954 2.553 883 — 3.436
1955 3.200 903 — 4.103
1956 3.659 1.063 — 4.722
1957 3.900 1.610 — 5.510
1958 4.195 1.878 — 6.073
1959 4.436 1.948 — 6.384
1960 4.600 1.967 — 6.567
1961 4.768 2.242 — 7.010
1962 5.190 2.298 — 7.488
1963 5.895 2.492 — 8.387
1964 7.020 2.706 — 9.726
1965 7.193 2.980 — 10.173
1966 7.680 3.457 — 11.137
1967 8.227 4.671 — 12.898
1968 8.543 5.292 153 13.988
1969 9.335 6.165 153 15.653
1970 10.883 6.888 153 17.924
1971 11.057 7.403 613 19.073
1972 11.136 9.615 1.120 21.871
1973 11.470 10.617 1.120 23.207

Fuente: Memoria Estadística de UNESA.

el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética 83


Cuadro 4.3.
Evolución de la producción de electricidad en España: 1944-1973
Años Hidroeléctrica Térmica Nuclear Total
1944 4.016 704 - 4.720
1945 3.180 993 - 4.173
1946 4.587 824 - 5.411
1947 5.178 773 - 5.951
1948 5.172 939 - 6.111
1949 3.965 1.603 - 5.568
1950 5.017 1.836 - 6.853
1951 6.869 1.355 - 8.224
1952 7.722 1.620 - 9.342
1953 7.411 2.211 - 9.622
1954 7.128 2.943 - 10.071
1955 8.937 2.899 - 11.836
1956 11.182 2.491 - 13.673
1957 9.670 4.853 - 14.523
1958 11.285 5.065 - 16.350
1959 14.256 3.097 - 17.353
1960 15.625 2.989 - 18.614
1961 15.981 4.898 - 20.879
1962 16.073 6.832 - 22.905
1963 21.139 4.758 - 25.897
1964 20.646 8.880 - 29.526
1965 19.686 12.037 - 31.723
1966 27.278 10.421 - 37.699
1967 22.680 17.957 - 40.637
1968 24.428 21.366 57 45.851
1969 30.691 20.604 829 52.124
1970 27.959 27.607 924 56.490
1971 32.747 27.246 2.523 62.516
1972 36.458 27.695 4.751 68.904
1973 29.524 40.203 6.545 76.272

Fuente: Memoria Estadística de UNESA.

Por otra parte, las empresas eléctricas españolas iban utilizando los avances tecnoló-
gicos que se producían a lo largo del período. A este respecto, merece la pena seña-
lar que de los 14,4 MW de potencia que tenía el mayor grupo de los que estaban en
operación en 1945 -el primero de la central térmica de Figols-, se pasó a 25 MW en
los grupos instalados al finalizar el año 1952 -primero y segundo de la central térmi-
ca de Compostilla, primero y segundo de la de Lada y primero de la de Escatrón-.
Un salto mayor se produciría en los años siguientes, ya que al finalizar 1958, los gru-
pos llegaron ya a los 140 MW de potencia unitaria -tercer grupo de la central térmi-
ca de Escombreras-.

Esta evolución del Sector hacia un parque eléctrico más equilibrado y de mayor
tamaño de los grupos no sólo estaba condicionada por la necesidad de alcanzar una

84 el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética


En los años cincuenta y sesenta se construyeron
grandes aprovechamientos hidroeléctricos.
En la foto, presa y embalse de Aldeadávila.
(Foto I. Aranguren).

mayor seguridad de suministro en el sistema, sino por conseguir un parque mixto


hidráulico-térmico que proporcionara un menor coste de producción del kWh gene-
rado y una mayor capacidad en el suministro.

4.3 Liberalización de la economía (1951-1959)

Al comenzar los años cincuenta se dan los primeros pasos para una mayor liberali-
zación de la economía en España, consiguiéndose un significativo aumento de la
renta nacional. Además, se inicia el desbloqueo internacional, fundamentalmente a
partir de la visita del Presidente de los Estados Unidos a nuestro país.

Algunos de los primeros créditos extranjeros, principalmente de EEUU, fueron


empleados precisamente para la adquisición de equipos que las compañías eléctri-
cas necesitaban de manera urgente. Por otro lado, la transformación de la política
económica supuso para la industria eléctrica, entre otros efectos, una reforma y
actualización de las tarifas -hasta 1953 fueron las mismas que existían en 1933- y
con ello se abrió la posibilidad de la construcción de nuevas centrales eléctricas.

Para consolidar el nuevo ciclo inversor, resultó necesario modernizar la gestión del
sistema eléctrico y reformar, además de actualizar, sus tarifas eléctricas. Éste fue el

el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética 85


Red de Transporte e Interconexión existente en 1970.

objetivo del Decreto de 12 de enero de 1951, que es de especial importancia en la


historia eléctrica de nuestro país.

En aquella disposición, el Gobierno comenzaba recordando que la nacionalización


de la industria eléctrica acontecida en otros países tenía como razón económica la
coordinación de los medios a través de las redes de transporte. Sin embargo, en
nuestro caso el Estado, que se declaraba respetuoso con la iniciativa privada, se pro-
ponía conseguir esos mismos objetivos por medio de regulaciones que produjeran
resultados similares a los que se obtendrían con la concentración de las empresas en
una sola sociedad pública. Por ello, la nueva organización del servicio eléctrico man-
tenía la propiedad entonces existente de los medios de producción y la pluralidad de
sus gestores, pero procedía a la unificación de su explotación en todo el ámbito
nacional.

A tal fin, este Decreto estableció y reguló el régimen de la Red General Peninsular,
integrada por los sistemas eléctricos de las sociedades que produjeran o distribuye-
ran al menos 25 GWh anuales. Las empresas integradas en esa Red estaban obliga-
das a efectuar los transportes e intercambios de energía acordados con otras empre-
sas u ordenados por la Administración por razones de utilidad pública.

Este Decreto de 1951 estableció además un sistema único de tarifas, las denomina-
das Tarifas Tope Unificadas, de aplicación en todo el país, determinadas según una
fórmula polinómica que tomaba en consideración los diferentes factores de coste de

86 el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética


Central de José Cabrera.
Primera nuclear construida
en España.

la electricidad con referencia al año 1935. El valor resultante de la aplicación de esta


fórmula se incrementaba en un porcentaje, “el recargo r”, destinado a una Oficina
Liquidadora de Energía (Ofile), que ésta destinaba a compensar el mayor coste de
producción de la energía térmica, el mayor coste de instalación de las centrales cons-
truidas a partir de 1939 y ciertos suministros especiales para los que la tarifa genera-
ría pérdidas.

Para compensar el mayor coste de la energía térmica, las empresas propietarias de


este tipo de instalaciones tenían dos opciones. La “fórmula A”sólo compensaba los
costes del combustible y dejaba a la sociedad propietaria de la central libertad de
funcionamiento. La “fórmula B”garantizaba el pago de todos los gastos de explota-
ción debidamente justificados, más un 6 por ciento del capital invertido en la insta-
lación, pero condicionaba el funcionamiento de la central a las instrucciones del
RECA, como central de reserva. En cualquiera de sus dos modalidades, la compen-
sación del sobrecoste de la energía térmica era imprescindible para que ésta conti-
nuara generándose en un sistema de tarifa única nacional y explotación unificada.

La prima que estableció el sistema para las nuevas construcciones fue decisiva para
que las empresas intensificaran un amplio programa de aprovechamientos hidroeléc-
tricos, dimensionados en algunos casos con potencia alta para percibir una mayor
prima, pero que dotaron a nuestro parque generador de una gran flexibilidad, lo que
permitió posteriormente satisfacer la demanda cuando se dieron condiciones críticas.

En resumen, al término de la década de los años 50 y el comienzo de los 60, el par-


que eléctrico había experimentado una gran expansión, lo que permitió acabar con
las restricciones en el año 1958, a la vez que daba pie a afrontar con más optimismo
los tiempos de expansión económica que ya se anunciaban en esta época.

4.4 Los años del desarrollo (1960-1973)

Aunque se había iniciado ya una cierta recuperación económica, todos los estudio-
sos coinciden en afirmar que el definitivo cambio de la política económica no se pro-
dujo hasta que se estableció el Plan de Estabilización de 1959. Posteriormente, los

el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética 87


Central térmica de carbón Soto de Ribera.

Planes de Desarrollo jugaron también un papel relevante, pero el verdadero motor


radicó en el Plan de Estabilización, cuyos resultados ya fueron apreciables a partir de
1961.

Con el Plan de Estabilización se inicia la aparición del turismo y, sobre todo, la aper-
tura al exterior de nuestra economía, hechos que dieron pie a una fase de crecimien-
to económico a ritmos muy elevados. Una de las consecuencias de esta nueva diná-
mica se localiza en los importantes incrementos de la demanda eléctrica que se pro-
dujeron.

La nueva coyuntura energética puso claramente de manifiesto la ventaja que supo-


nía contar ya con una importante red interconectada para atender una demanda cre-
ciente a elevado ritmo, permitiendo aumentar sustancialmente la garantía de sumi-
nistro a los clientes, y aprovechar al máximo la potencia total disponible. A esto tam-
bién contribuyó la reducción de costes por economía de escala que supuso el
aumento de potencia unitaria de los grupos generadores.

En los años que van de 1960 a 1973, se restableció el equilibrio oferta/demanda,


efectuándose el suministro de energía eléctrica con una mayor calidad; se llega
incluso, en años húmedos, a tener un superávit de potencia instalada, que permite
exportar electricidad a Francia y Portugal, gracias a las interconexiones que se fueron
construyendo durante este período.

En definitiva, asistimos a un aumento muy importante de la potencia instalada, que


pasó de 6.567 MW a finales de 1960 a 23.207 a finales de 1973, lo que permitió que
la generación eléctrica se cuadruplicase, alcanzándose la cifra entonces récord de
76.272 GWh.

La estructura de la generación se modificó también sustancialmente: la producción


hidroeléctrica pasó de suponer un 84% de la producción en 1960 a tan sólo un 39%

88 el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética


en 1973, a pesar de que durante esta década se continuó con el desarrollo del equi-
po hidroeléctrico. Juntamente con las centrales de carbón, se incrementaron tam-
bién las centrales de fuelóleo, en un contexto de bajos precios del petróleo.

Buena parte de las centrales construidas entre 1955 y 1973 siguen hoy en servicio y
figuran entre las de mayor potencia del parque eléctrico español. Así, entre las hidro-
eléctricas pueden citarse las de San Esteban (265 MW de potencia), cuyos grupos
entraron en servicio entre 1955 y 1957; Saucelle (285 MW), en 1956; Aldeadávila, en
donde se pusieron en servicio varios grupos, con una potencia total de 718 MW,
entre 1962 y 1963; Mequinenza (324 MW), en 1964; Puente Bibey (285 MW), entre
1964 y 1966; José Mª Oriol (915 MW), entre 1969 y 1970; Villarino, cuatro de cuyos
grupos, con una potencia de 540 MW, se conectaron a la red en 1970; etc.
Central térmica de carbón La Robla.
Por su parte, entre las centrales termoeléctricas convencionales que fueron puestas
en funcionamiento en esta misma etapa, cabe mencionar las de fuelóleo de
Escombreras (858 MW), cuyos grupos fueron entrando en servicio entre 1956 y 1968;
Santurce (936 MW), entre 1969 y 1972; y Castellón (1.083 MW), en 1972-1973. Y
entre las termoeléctricas de carbón, fueron conectados a la red tres grupos de la cen-
tral de Compostilla, con 612 MW de potencia conjunta, entre 1961-1972; dos de Soto
de Ribera, con 322 MW, en 1962 y 1967; uno de Guardo, de 155 MW, en 1964; y otro
de La Robla, de 270 MW, en 1971. Posteriormente, como luego se verá, estas últimas
centrales de carbón vieron incrementada notablemente su potencia con la incorpo-
ración de nuevos grupos, como consecuencia de las actuaciones procedentes del
Plan Acelerado del Carbón.

Conviene recordar también que en el año 1968 se incorporó la primera central


nuclear al parque de generación nacional: la Central José Cabrera, en Zorita de los
Canes (Guadalajara). Después entrarían en servicio otros dos grupos nucleares más,
Vandellós I y Santa María de Garoña, en los años 1971 y 1972, respectivamente.

En definitiva, el Sector Eléctrico cerraba 1973 con un parque de 23.207 MW y una


generación de 76.272 millones de kWh. Una etapa que, sobre todo desde 1955, se
había caracterizado por una fuerte expansión de las actividades del RECA
(Repartidor Central de Cargas de UNESA), de modo que el conjunto del sistema
eléctrico nacional funcionaba de manera unificada, y con un considerable incremen-
to en la capacidad del sistema, basado en la puesta en servicio de centrales hidroe-
léctricas, de fuelóleo –combustible entonces barato– y de carbón. Además, las pri-
meras centrales nucleares españolas habían hecho ya su entrada en escena y el con-
siguiente reforzamiento de la Red Nacional Interconectada.

4.5 El papel de UNESA: los Planes Eléctricos Nacionales y otras actividades

Para el Sector Eléctrico resultó también significativo en esta etapa la ya comentada


aparición de un primer ensayo planificador en el ámbito de la energía, con ocasión
del Plan de Desarrollo de 1964 y, sobre todo, el primer Plan Eléctrico Nacional de
1969 realizado en UNESA, que programaba las instalaciones de generación a aco-
meter en los siguientes años. Otro hecho importante a destacar, en especial durante
la última etapa del período, radicó en el gran impulso dado a la electrificación rural,

el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética 89


Uso de la electricidad en el sector
residencial. Anuncios publicitarios de
los primeros electrodomésticos
(Revista Siemens. Hemeroteca
Municipal. Sevilla). (Sevillana).

gracias al cual se consiguió prácticamente la universalización del servicio eléctrico


en España.

La labor de coordinación de UNESA fue necesariamente muy intensa. Las áreas de


trabajo eran numerosas, pues junto a las actividades propias del RECA, se hacían
trabajos sobre tarificación eléctrica, análisis económico-financieros, colocación de
emisiones de obligaciones, estudios técnicos de cobertura de la demanda a nivel
nacional, evaluación de los recursos energéticos autóctonos, optimización de los
intercambios internacionales, etc. Además, como una labor complementaria del
RECA se realizaban las liquidaciones dinerarias correspondientes a las energías
intercambiadas diariamente entre las empresas.

Para llevar adelante todos estos estudios y trabajos, la sección de estadística de


UNESA estaba diariamente en contacto telefónico con las empresas, recogiendo
información sobre los consumos de combustible, aforos más representativos de los
ríos hidroeléctricos, curvas de carga diarias, etc. Era un trabajo de base fundamental
para el resto de las actividades y que permitía la elaboración de las estadísticas del
Sector.

Por otro lado, el trabajo de UNESA alcanzó una gran importancia en lo que se refie-
re a su labor de coordinación de los planes de construcción de nuevas centrales y
líneas de transporte y distribución, teniendo en cuenta la magnitud que alcanzaban
las inversiones eléctricas.

Como puede cotejarse en el Cuadro 4.4, las inversiones de la industria eléctrica


española realizadas en el período 1953-1968 alcanzaron la cifra de 261.000 millones
de pesetas; las correspondientes al año 1968 –año anterior al primer Plan Eléctrico
Nacional– fueron de 40.000 millones de pesetas, cifra realmente considerable si se
tiene en cuenta que suponía casi el 2% del Producto Interior Bruto de ese año. El

90 el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética


encontrar estos recursos dentro de las propias empresas y en los mercados naciona-
les de capital constituía un reto muy importante.

En cualquier caso, estas cifras ponen claramente de manifiesto el gran esfuerzo


financiero que estaba realizando el Sector, especialmente a partir de los años cin-
cuenta, que es cuando realmente se deja sentir más la labor coordinadora de UNESA
en este campo, en la medida que resultaba esencial definir, a nivel sectorial, un plan
óptimo para estas inversiones.

La Administración del Estado también consideró importante para el país que estas
inversiones fueran asignadas adecuadamente. Por ello, en el año 1968 el Ministerio
Uso de la electricidad en el sector transporte. de Industria encargó a UNESA la elaboración del Plan Eléctrico Nacional, que opti-
mizase las inversiones del Sector. Lo hizo mediante la Orden del 30 de septiembre
de 1968, en la que se fijaba un plazo de seis meses para que UNESA presentara una
propuesta inicial del Plan Eléctrico Nacional.

En el preámbulo de la Orden se decía lo siguiente:

“Por Orden de este Ministerio –el de Industria– de 2 de diciembre de 1944 se apro-


bó el Plan de Conjugación de Sistemas Regionales de Producción de energía eléctri-
ca, a efectos de un mejor aprovechamiento de las centrales térmicas e hidráulicas y
de las redes de interconexión de alta tensión, encomendándose su ejecución a
UNESA, habiendo demostrado la práctica que la explotación conjunta y coordinada

Cuadro 4.4.
Evolución del PIB y de las Inversiones Eléctricas 1953-1968
PIB Inversiones Eléctricas
Millones de ptas. Millones de ptas.
Años corrientes corrientes % del PIB

1953 489.508 4.963 1,0


1954 515.630 5.535 1,1
1955 533.434 6.237 1,2
1956 565.879 6.732 1,2
1957 605.312 10.406 1,7
1958 633.432 9.125 1,4
1959 654.895 10.742 1,6
1960 679.188 9.320 1,4
1961 777.522 9.490 1,2
1962 905.972 13.776 1,5
1963 1.069.196 16.431 1,5
1964 1.208.794 20.056 1,7
1965 1.402.135 26.924 1,9
1966 1.626.756 33.800 2,1
1967 1.842.059 38.137 2,1
1968 2.079.659 40.010 1,9

Fuente: INE y UNESA

el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética 91


de las centrales eléctricas españolas ha constituido un importante avance en la téc-
nica de la explotación y ha permitido obtener significativas economías en los costes
de generación”.

Este párrafo venía a ser un reconocimiento oficial de la eficaz labor que se había des-
arrollado en UNESA durante este período.

En la mencionada disposición ministerial se enunciaban así los objetivos del Plan:

— Una previsión de la demanda a lo largo del período considerado por el Plan.


— Una optimización a escala nacional del reparto de la potencia que debe de instalarse
para cubrir la demanda prevista entre centrales hidráulicas, térmicas convencionales y
nucleares. Uso de la electricidad en el sector comercial.

— Una previsión del balance energético optimizado.


— Previsiones de las centrales a construir de acuerdo con los estudios anteriores.
— Una previsión del sistema primario de interconexión y transporte.
— Previsión de las inversiones necesarias.
— Previsión de los combustibles primarios requeridos.

Además, la Orden añadía que, para lograr estos objetivos, se deberían tener en
cuenta los criterios económicos y técnicos siguientes:
— Los criterios de optimización se basarán en la economicidad de las soluciones, desde el
punto de vista del coste de la energía suministrada al centro de consumo.
— Se procurará la máxima utilización de los recursos nacionales compatibles con la eco-
nomicidad de las soluciones.
— Se estudiará el marco económico de las inversiones según los cálculos de financiación y
rentabilidad deducidos de las condiciones del momento y de las previstas en el período
objeto de estudio.
— Se procurará obtener la máxima utilización posible de la potencia de las centrales
actualmente instaladas y autorizadas, colocando en la base del diagrama de cargas las
centrales nucleares y las centrales térmicas de carbón a bocamina.

Conjuntamente con sus empresas asociadas, UNESA presentó al Ministerio de


Industria su propuesta para el Primer Plan Eléctrico Nacional, que quedó aprobado
por Orden Ministerial del 31 de julio de 1969. El Plan comprendía el período de 1 de
enero de 1972 a 31 de diciembre de 1981, y establecía las previsiones de demanda y
del equipo generador adecuado para hacer frente a la misma. De acuerdo con la pro-
pia Orden, el Repartidor Central de Cargas, que se había constituido en Unesa, con-
tinuaría como hasta entonces, efectuando la conjugación de las diferentes zonas de
producción de energía eléctrica, utilizándolas como una sola unidad de explotación,
para el mejor aprovechamiento de los recursos energéticos, siempre siguiendo nor-
mas y directrices de la Dirección General de Energía y Combustible, así como bajo la
supervisión directa de los Servicios Energéticos del Ministerio de Industria.

En concreto, se establecía que la prioridad de funcionamiento de las centrales se

92 el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética


ordenaría por costes marginales de menor a mayor, teniendo en cuenta los costes
inherentes a la interconexión y transporte de energía, procurando la máxima utiliza-
ción de los recursos nacionales compatibles con la economicidad de la explotación, y
tendiendo a la colocación en la base del diagrama de cargas, de las centrales nuclea-
res y de las centrales térmicas de carbón a bocamina.

Este Plan Eléctrico se fue actualizando periódicamente, hasta que quedaron englo-
bados en los Planes Energéticos Nacionales, que nacieron como consecuencia de la
primera crisis energética.

La realización de todos los trabajos derivados de la elaboración y seguimiento de


estos Planes exigió una potenciación de los equipos de planificación económica y
Uso de la electricidad en el sector agrícola. técnica, tanto de las empresas como en el “staff”de la propia UNESA. Por ello, exper-
tos de UNESA, en colaboración con el Ministerio de Industria, participaron directa-
mente en el proyecto MARKAL de análisis de sistemas energéticos, llevado a cabo
por la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El objetivo principal de este pro-
yecto radicaba en evaluar el impacto de nuevas tecnologías para la sustitución del
petróleo.

El trabajo se desarrolló durante tres años en el Brookhaven National Laboratory


(EEUU) y en Kerforschungsanlage (Alemania), y permitió la utilización del Modelo
MARKAL en la planificación de nuestro sistema energético. Además, se diseñaron
nuevos modelos de planificación de carácter econométrico, de optimización de ofer-
ta (programación lineal -PL1 y PL2-, dinámica -SIMON-, etc.), de previsión de
demanda, etc.

El establecimiento de este “know how”permitió al Sector Eléctrico colaborar des-


pués con la Administración en la parte eléctrica de los Planes Energéticos
Nacionales. En el Ministerio de Industria también se formó un equipo de planifica-
ción formado por grandes profesionales, dirigidos por el entonces Subdirector
General de Planificación Energética, D. Joaquín Ortega Costa.

La planificación eléctrica de 1969 hizo ver la necesidad de modificar el sistema de


Tarifas Tope Unificadas, vigente hasta entonces. Por ello, el Gobierno sentó las bases
para su perfeccionamiento ese mismo año y, mediante un Decreto de 16 de agosto
de 1969, se establecieron Tarifas de estructura binómica, cuyo objetivo era estimular
el uso racional de la electricidad y mejorar las condiciones de explotación de las ins-
talaciones eléctricas. Con la nueva normativa se retribuía no sólo la energía consu-
mida, sino también la potencia contratada, que es la que obligaba a las empresas a
aumentar su capacidad instalada de generación y a realizar cuantiosas inversiones.
Las tarifas binomias se aplicaron a partir del 1º de enero de 1971.

El Sistema Integrado de Facturación de Energía, régimen tarifario que sustituyó a


las Tarifas Tope Unificadas de 1951, no se implantó hasta más tarde, por Decreto de
21 de diciembre de 1972. El cambio del sistema de tarificación, por el que se modifi-
có y racionalizó el sistema de compensaciones entre empresas, se aprovechó para
suprimir las primas y compensaciones de Ofile y para extinguir este organismo, que
arrastraba un gran déficit. Fue sustituido por la Oficina de Compensación de la
Energía Eléctrica (OFICO), que al seguir siendo la tarifa única en todo el territorio

el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética 93


nacional, compensaría solamente el sobrecoste de la energía térmica, fuera conven-
cional o nuclear, el de las instalaciones extrapeninsulares y ciertos suministros espe-
ciales (Cuadro 4.5).

Cuadro 4.5.
Precio medio de venta de la energía eléctrica: 1959-1973
Precio Medio Índices Precios Medios
Años (pts/kWh) Deflactor (ptas./kWh)
(pesetas 1959=100 ** (pesetas constantes)
corrientes) * 1959=100

1959 0,998 100,0 100,0


1960 0,988 101,1 97,9 El Subdirector General de Planificación Energética,
Joaquín Ortega Costa, visita con un ingeniero de
1961 0,983 103,3 95,4
UNESA,Vicente Gil, el Sandia Laboratory en New
1962 0,977 109,2 89,7 Mexico (EEUU.)
1963 0,981 118,8 82,7
1964 0,983 127,0 77,6
1965 0,995 143,8 69,3
1966 1,055 152,7 69,2
1967 1,092 162,6 67,3
1968 1,134 170,6 66,5
1969 1,153 174,4 66,2
1970 1,252 184,3 68,0
1971 1,354 199,5 68,0
1972 1,367 216,0 63,4
1973 1,477 240,8 61,5

(*) Según estado de cuenta de OFICO (facturación ptas./facturación kWh).


(**) INE. Índice de Precios al Consumo, valores medios.
Fuente: UNESA.

Al dejar de aplicarse en abril de 1973 la “fórmula B”de OFILE, que era la utilizada
para retribuir la electricidad generada por ENDESA, hubo que buscar alternativas
para el pago de este suministro. Después de analizar varias opciones, se llegó a un
acuerdo por el que el resto de sociedades de UNESA se comprometían a adquirir,
conjunta y solidariamente, toda la electricidad generada por ENDESA, que en aque-
llos años aún no distribuía directamente a los consumidores finales. El contrato se
firmó en junio de 1974 y se renegoció en diciembre de 1980, permaneciendo vigen-
te, con algunas vicisitudes y controversias, hasta principios de 1988, en que entró en
vigor el régimen tarifario establecido por el Marco Legal Estable. En UNESA se
negociaron las compensaciones económicas y demás condiciones que dieron lugar
al correspondiente acuerdo para finiquitar el contrato ENDESA-Grupo de empresas,
que además marcó la entrada de ENDESA en la distribución de consumidores fina-
les.

Finalmente, conviene señalar que, por Orden ministerial del día 23 de diciembre de
1972, se establecieron las “Bases para el desarrollo y explotación conjunta del siste-
ma eléctrico peninsular”. En ellas se reiteraban los criterios seguidos desde la pro-
mulgación del Decreto de 1951 –“la conjugación y puesta en común de las produc-
ciones”de cada empresa, para su explotación unitaria en el transporte y la distribu-

94 el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética


ción–, avanzando en la gestión global del sistema eléctrico, y se aprobaba también la
construcción de las nuevas instalaciones, conforme a las previsiones recogidas en el
Plan Eléctrico Nacional.

4.6 Presencia progresiva de UNESA en Foros Nacionales e Internacionales

En otro orden de actividad, una particular relevancia ha tenido en la historia de


UNESA la misión de representar al Sector en numerosos foros de carácter nacional
e internacional relacionados con la energía. Pero tan relevante como esta participa-
ción, que ha ido creciendo de forma progresiva, ha sido el papel impulsor que
UNESA ha tenido en la creación y puesta en marcha de no pocas de estas organiza-
Centro de Cálculo de UNESA, en donde se elaboraron ciones.
los primeros Planes Eléctricos Nacionales. 1970.
En el ámbito nacional, algunas de las principales organizaciones con las que desde
sus orígenes colabora habitualmente el Sector a través de UNESA son las siguientes:

— Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR). Es el organis-


mo encargado oficialmente de las actividades de normalización en España.
— Sociedad Nuclear Española (SNE). Reúne a la mayoría de los profesionales
nucleares del sector eléctrico y de la industria nuclear.
— Comité Español de Iluminación. Representa a España en las organizaciones
internacionales que desarrollan actividades en el terreno de la iluminación.
— Foro de la Industria Nuclear Española. Agrupa a las empresas eléctricas que lle-
van a cabo actividades nucleares, y a empresas de fabricación de componentes y
de suministro de servicios para instalaciones nucleares. Su objetivo principal es
mejorar el estado de la opinión pública en relación con la energía nuclear.

Cabe citar, asimismo, el Comité Español de Electrotermia, el Club Español de la


Energía, la Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPP), etc., sin olvidar la
participación activa indirecta en otras organizaciones a través de FEIE, ASINEL,
ADAE y AMYS, principalmente.

Posteriormente, UNESA ha representado al sector en las nuevas entidades impor-


tantes que se han ido estableciendo a nivel nacional, como es el caso de la
Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), el Operador del
Mercado Eléctrico (OMEL), Red Eléctrica de España (REE), el Consejo Consultivo
de la Comisión Nacional de la Energía, el Consejo Nacional del Agua (CNA) y el
Consejo Económico y Social (CES), entre otros.

UNESA es también miembro de organizaciones profesionales y de estudios como la


Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), la Asociación Española de
Contabilidad y Administración de Empresas (AECA) y otras entidades en las que se
participa a través de cuotas, ponentes u otras formas de colaboración.

En el ámbito internacional el Sector participa, o ha participado, tanto como miem-


bro de pleno derecho como en el desarrollo de actividades concretas, entre otras
organizaciones, en las siguientes:

el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética 95


Sedes centrales de los organismos internacionales relacionados con el Sector Eléctrico español.

AEN de la OCDE: Agencia para la Energía Nuclear de la Organización EEI: Edison Electric Institute.
para la Cooperación y Desarrollo Económico. EPRI: Electric Power Research Institute.
AIDN: Asociación Internacional de Derecho Nuclear. EURELECTRIC: Unión de la Industria Eléctrica.
AIE: Agencia Internacional de la Energía. INPO: Instituto de Explotación de Energía Nuclear.
AISS: Asociación Internacional de la Seguridad Social. NEI: Nuclear Energy Institute.
CEI: Comisión Electrotécnica Internacional. OIEA: Organismo Internacional de Energía Atómica.
CENELEC: Comité Europeo de Normalización Electrónica. OLADE: Organización Latinoamericana de Energía.
CIER: Comisión de Integración Eléctrica Regional. UCTE: Unión para la Coordinación del Transporte de Electricidad.
CIGRE: Conferencia Internacional de Grandes Redes Eléctricas. UIE: Unión Internacional de Aplicaciones de la Electricidad.
CIRED: Conferencia Internacional de Redes Eléctricas de UNICE: Unión de Confederaciones de la Industria y de los
Distribución. Empresarios de Europa.
CME: Consejo Mundial de la Energía. WANO: World Association of Nuclear Operators.
ECOBA: Asociación Europea para el Uso de los Subproductos WANO MC: World Association of Nuclear Operators, Moscow Center.
procedentes de Centrales Térmicas. WANO PC: World Association of Nuclear Operators, Paris Center.

96 el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética


Una actividad fundamental de UNESA es la
presentación anual de su Memoria Estadística
Eléctrica a los Medios de Comunicación.

— La Unión Internacional de Productores y Distribuidores de Energía Eléctrica


(UNIPEDE) y la Agrupación Europea de Empresas Eléctricas (EURELECTRIC).
— Como se sabe, UNIPEDE es una organización de la industria eléctrica europea,
con afiliados de los otros cuatro continentes, dedicada a trabajos de carácter
estratégico y experto. Fue creada en 1925 y agrupa a 28 miembros de pleno dere-
cho, 27 miembros afiliados y 26 miembros asociados: en total se encuentran
representados en UNIPEDE 58 países, de los cuales 39 son europeos. EURELEC-
TRIC es la asociación que representa los intereses de la industria eléctrica de los
países comunitarios ante las instituciones de la Unión Europea. Durante 1997
estas dos organizaciones desarrollaron un proceso de reestructuración común,
que culminó con la fusión de ambas en 1999, formando la Unión de la Industria
Eléctrica, con sede en Bruselas.
— Una prueba de la intensa colaboración del Sector Eléctrico Español con estas ins-
tituciones es que la Presidencia de UNIPEDE ha sido ostentada dos veces por
representantes de la Industria Eléctrica Española: D. Enrique Redonet, desde
1964 a 1967, y D. Pedro Rivero Torre, desde 1991 a 1994.
— Comisión de Integración Eléctrica Regional (CIER), más tarde transformada en
energética. Desde su creación en 1964, esta organización iberoamericana es el
foro natural para el intercambio de informaciones, conocimientos y experiencias
de interés para los sectores eléctricos de la región, así como el impulsor de pro-
yectos de integración multinacional. Agrupa como miembros de pleno derecho a
los diez sectores eléctricos iberoamericanos y, como afiliados internacionales, a

el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética 97


UNESA siempre ha estado presente en los
foros nacionales e internacionales
relacionados con la electricidad.

entidades de Portugal, Francia, Italia, México, Reino Unido, Suecia y España,


entre ellas UNESA en representación de las empresas eléctricas españolas.
— Consejo Mundial de la Energía (CME). Creada en 1923, esta organización reúne
a más de cien países de los cinco continentes. Sus objetivos son estudiar, analizar
y debatir todos los aspectos relacionados con la energía y ofrecer sus puntos de
vista y recomendaciones a Gobiernos, opinión pública y cuantos han de tomar
decisiones en el campo energético.
— World Association of Nuclear Operators (WANO). Organización de ámbito
mundial a la que pertenecen todas las centrales nucleares en explotación.
Promueve intercambio de información, conocimiento y experiencias entre las
empresas que operan centrales nucleares para incrementar la seguridad, fiabili-
dad y eficacia de estas instalaciones. Está estructurada a través de cuatro centros
regionales (París, Atlanta, Moscú y Tokio) y un centro de coordinación en
Londres. Forman parte de WANO unas 130 empresas eléctricas de 29 países.

Otras organizaciones internacionales con las que colabora, o ha colaborado, el


Sector Eléctrico español con muy diversos grados de vinculación y cooperación, son
la Unión Franco Ibérica para la coordinación de la Producción y el Transporte (UFIP-
TE), la Unión para la Coordinación de la Producción y el Transporte de Electricidad
(UCPTE), el Comité de Energía Eléctrica de la Comisión Económica para Europa de
las Naciones Unidas, la Comisión Electrotécnica Internacional (CEI), el Comité
Europeo de Normalización Electrotécnica (CENELEC), la Conferencia Internacional
de Grandes Redes Eléctricas (CIGRE), la Conferencia Internacional de Redes
Eléctricas de Distribución (CIRED), la Unión Internacional de Electrotermia (UIE), la

98 el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética


Interconexión Eléctrica del Sudoeste de Europa (IESOE), la Agencia Internacional de
la Energía (AIE), el Nuclear Energy Institute (NEI), la Agencia para la Energía
Nuclear (AEN) de la Organización para la cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE), el Information System on Occupation Exposure (ISOE) de la AEN(OCDE,
el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el Edison Electric
Institute (EEI), la Asociación Europea para el Uso de los Subproductos procedentes
de Centrales Térmicas (ECOBA), el Electric Power Research Institute (EPRI), la
UNESCO, la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), la Conferencia
Internacional de Derecho Nuclear (IDN), la Asociación Internacional de la
Seguridad Social (AISS), la International Federation of Industrial Energy Consumers
(IFEC), el Fórum Atómico Europeo (FORATOM), el Foro de Transporte y Energía de
la CE y otras.

el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética 99


CAPÍTULO 5
La crisis energética y sus consecuencias (1973-1982)

l año 1973 constituye una fecha de excepcional importancia para los sectores
E energéticos de todos los países industrializados. En esa fecha comienza una
espectacular escalada de los precios del petróleo, que no detendrá su camino ascen-
dente hasta finales de 1983. Entre mayo de 1973 y marzo del siguiente año, el precio
del barril de petróleo pasó de 1,62 dólares a 9,31 dólares, una subida que fue bauti-
zada como “primera crisis del petróleo”.

Tras varios años de nuevos incrementos de precios, aunque menos espectaculares,


en 1979 tuvo lugar la llamada “segunda crisis”. El barril pasó de 13,50 dólares en
junio de dicho año a 35 dólares en enero de 1981. Como el petróleo era la principal
fuente de energía primaria –el 44% del consumo final en 1973–, la economía mun-
dial entró en una crisis de alcance sin precedentes, que obligó a los países más
industrializados a adoptar serias medidas para contener el consumo de esta energía
(Cuadro 5.1).

Montaje de un transformador de
132 kV en la Central de Burceña.

la crisis energética y sus consecuencias 101


Cuadro 5.1.
Precios mundiales del petróleo - Período 1973-1984
Precio petróleo Índice precio petróleo
Dólares-barril 1973=100
1973 – Enero 1,62 100
1973 – Mayo 1,62 100
1974 – Marzo 9,31 575
1975 – Febrero 10,14 626
1975 – Noviembre 11,17 690
1977 – Marzo 12,10 747
1977 – Julio 12,70 784
1979 – Junio 13,50 833
1979 – Julio 18,00 (1) 1.111
1980 – Enero 28,00 (2) 1.728
1980 – Julio 30,00 1.852
1981 – Enero 35,00 (3) 2.160
1981 – Abril 35,00 2.160
1982 – Enero 35,00 2.160
1983 – Enero 35,00 2.160
1983 – Octubre 29,00 (4) 1.790
1984 – Enero 29,00 1.790
(1)
La subida se establece dentro de un abanico, cuyo mínimo se fijó en 18 dólares y el máximo en 23,5
dólares.
(2)
Precio medio tras los acuerdos de Caracas.
(3)
Precio medio tras la Conferencia de Bali.
(4)
Precio medio acordado en la Conferencia de Londres.
Fuente: OCDE, INH y elaboración propia

Fue el fin de una era. Hasta entonces, la Humanidad había vivido como si la energía
fuera un bien del que se pudiera disponer en grandes cantidades y a precios baratos.
Los informes del Club de Roma, elaborados a comienzos de la década de los seten-
ta, habían advertido además sobre un posible agotamiento físico de diversas mate-
rias primas básicas si el consumo mundial seguía creciendo de manera desordenada,
lo que introducía nuevas incertidumbres.

La creación de la OPEP y la “primera crisis”del petróleo demostraron que se había


entrado en una nueva era marcada por una energía cara, debido a las limitaciones
impuestas a su producción, sometida a presiones políticas internacionales y con el
riesgo de que se produjera a medio plazo un agotamiento físico de sus reservas que,
posteriormente, no se está viendo confirmado.

La totalidad de los países industrializados –Estados Unidos incluido– se abastecían


de combustible mediante importaciones procedentes de las naciones productoras de
crudo, la mayor parte de las cuales se encontraban integradas en la OPEP. Es decir,
naciones que intentaban obtener rápidamente cuantiosos ingresos amparadas en la
fuerza que les daba el formar parte de un cártel. Países, por otro lado, situados en
zonas geopolíticas de alta inestabilidad: recuérdese, por ejemplo, que la guerra entre
Irán e Irak fue uno de los desencadenantes de la “segunda crisis”del petróleo.

102 la crisis energética y sus consecuencias


Las centrales de bombeo juegan un
papel importante en la operación del
sistema eléctrico. En la foto, la
Central de Aguayo.

En esta situación, el entonces Secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger,


impulsó la creación de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), con sede en
París, con objeto de fomentar políticas energéticas en los países desarrollados –eran
los mismos socios de la OCDE, excepto Francia– orientadas hacia escenarios con
menores consumos de petróleo. La idea, por tanto, era sustituir el consumo de deri-
vados del petróleo por el de otras materias primas energéticas, potenciando el apro-
vechamiento de las fuentes autóctonas y diversificando también al máximo el abas-
tecimiento procedente del exterior, tanto en lo que se refiere a las energías primarias
utilizadas –carbón, gas, uranio, etc.– como en cuanto a los países de procedencia de
las mismas.

la crisis energética y sus consecuencias 103


Central nuclear de Almaraz.

Cada país llevó a cabo, con mayor o menor fortuna, sus Planes Energéticos
Nacionales, que también se formularon con carácter supranacional –UE, AIE,
OCDE–, lo que sirvió para orientar las políticas energéticas de los principales países
consumidores, así como sensibilizar a sus poblaciones.

Conviene recordar también que se produjo un importante esfuerzo de exploración


de hidrocarburos en todo el mundo para lograr nuevas zonas productoras, así como
elevadas inversiones en el desarrollo de nuevas tecnologías de extracción. La conse-
cuencia fue el descubrimiento de zonas productoras de proporciones importantes,
tales como el Mar del Norte, Alaska, Brasil, Malasia, Egipto y el incremento de pro-
ducción en países ya productores como Méjico, Oriente Próximo, Indonesia, etc. La
mayoría de estas nuevas zonas se hubieran considerado anteriormente no explota-
bles, bien por las profundidades y condiciones meteorológicas, como es el caso del
Mar del Norte, bien por las bajas temperaturas, como ocurre en Alaska o Siberia,
bien por los precios bajos entonces esperados para estas materias primas.

5.1 Diversificación energética y sustitución del petróleo

En el campo económico general, la “crisis del petróleo”trajo consigo, en las naciones


desarrolladas y de un modo particular en España, un incremento fuerte del precio
de las materias primas energéticas, que condujo a un proceso inflacionario generali-
zado, acompañado del estancamiento o la recesión económica, altas cifras de des-
empleo y fuertes déficits de las balanzas de pagos.

104 la crisis energética y sus consecuencias


Para el Sector Eléctrico, en particular, la nueva situación se tradujo en el encareci-
miento del combustible utilizado por buena parte de su potencia en servicio. Por
ello, a partir de 1974 comenzó a plantearse como objetivo una menor dependencia
del petróleo, y como consigna, una mayor diversificación.

Entre 1955 y 1973 España había basado de manera significativa la expansión de su


parque eléctrico en la puesta en marcha de centrales termoeléctricas que consumían
fuelóleo. Pero nuestro país no era un caso excepcional: buena parte de las industrias
eléctricas de las naciones desarrolladas habían fundamentado también el aumento
de su potencia instalada en centrales que consumían productos petrolíferos, puesto
que hasta entonces eran baratos y fáciles de transportar.

Pactos de la Moncloa. 1977. Por tanto, la mayor parte de los sectores eléctricos eran muy dependientes del petró-
leo y, en consecuencia, de los países exportadores. Los expertos internacionales
insistieron en la importancia de reducir al máximo esta dependencia, por dos moti-
vos evidentes: por un lado, para no comprometer el necesario abastecimiento ener-
gético de los países; por otro, para que, reduciendo el ritmo de consumo de los pro-
ductos petrolíferos, se aliviara la presión en el mercado de crudos; ya que, con la
información existente en esos momentos, se temía por el agotamiento físico de sus
reservas en apenas tres o cuatro décadas.

Esta lucha por una mayor independencia energética, mediante la diversificación y el


aprovechamiento de las fuentes energéticas nacionales, debía verse acompañada, según
los expertos, por otras dos medidas generales: potenciar el ahorro energético, evitando
todo despilfarro y consiguiendo una utilización eficiente y racional de los recursos exis-
tentes, y acabar con la aplicación de precios subvencionados de la energía.

En lo que se refiere a la primera de estas dos medidas, el objetivo era, en otras pala-
bras, reducir la elasticidad de la demanda energética respecto del crecimiento eco-
nómico; es decir, reducir el consumo energético por cada unidad de Producto
Interior Bruto generado. En cuanto a la segunda, consistía en aplicar lo que se cono-
ce como “política de precios reales para la energía”. Hasta la crisis del petróleo de
1973, la tendencia general se encaminaba a aprobar precios subvencionados para las
materias primas energéticas, esto es: por debajo de su coste real de producción, en la
creencia de que incentivando el consumo de energía se aumentaba el ritmo de la
actividad económica. Por ello, la política llevada hasta entonces no impulsaba preci-
samente un consumo racional y eficaz de los productores energéticos; pero dado que
se consideraba que la energía era barata y existían grandes reservas, ello no importa-
ba en exceso.

Con la “crisis del petróleo”, el escenario cambió de manera radical y los expertos
internacionales insistieron en que, para impulsar una utilización racional de la ener-
gía y lograr una correcta asignación de los recursos económicos, era preciso que los
precios de los productos energéticos recogieran en su totalidad los costes de produc-
ción.

Para la práctica totalidad de los sectores eléctricos de los países desarrollados, los cri-
terios de actuación estaban, pues, claros: por un lado, sustituir el empleo de deriva-
dos del petróleo en la producción de electricidad, potenciando la utilización de fuen-

la crisis energética y sus consecuencias 105


tes energéticas alternativas, fundamentalmente entonces carbón y energía nuclear;
por otro, aplicar tarifas eléctricas que permitieran que el precio del kWh resultante
se correspondiera con los costes reales de suministro, y asegurar un uso racional de
la electricidad. Se planteaba, no obstante, para España el hecho de que como conse-
cuencia de las políticas anteriores, existía, construido recientemente, un moderno y
eficiente parque de centrales de fuelóleo de más de 8.000 MW.

La aplicación de estos criterios de política energética en España se plasmó en los


Planes Eléctricos Nacionales y en el establecimiento de nuevas políticas tarifarias
para el consumo eléctrico. Aquí se puede establecer el origen causal del ya analizado
cambio del Sistema de Tarifas Tope Unificadas por el Sistema Integrado de
Facturación Eléctrica (SIFE), realizado en 1973 y que permitía una mayor racionali-
dad en el establecimiento de los precios eléctricos, si bien, como se verá más adelan-
te, su aplicación política con el correspondiente aumento de tarifas se retrasó más de
lo deseado, sobre todo si se compara con las actuaciones que en este aspecto tuvie-
ron la mayoría de los países desarrollados.

5.2 La Planificación Energética

El ya comentado rápido crecimiento de la demanda eléctrica que se registró en la


década de los sesenta había aconsejado una planificación del Sector que fijara los
objetivos de desarrollo del parque eléctrico para un plazo determinado de tiempo y
que en 1969 se tradujo en un primer Plan Eléctrico Nacional, como ya se dijo.

A partir de la crisis energética y al igual que hacían los otros países de la Agencia
Internacional de la Energía (AIE), el Gobierno español, comenzó a plasmar su políti-
ca no sólo eléctrica sino energética, en este tipo de Planes, cuyas primeras experien-
cias habían aportado, además, resultados positivos. Se trataba de documentos cuya
elaboración correspondía al Ministerio de Industria y Energía, que luego pasaban a
ser debatidos y aprobados por el Congreso de los Diputados. En ellos se especifica-
ban los objetivos fijados para un período móvil que habitualmente abarcaba diez
años. Concluido todo el proceso de aprobación, eran también presentados en la
Agencia Internacional de la Energía, dado que esta institución tenía, entre sus obje-
tivos, el encargo de repartir el petróleo disponible en caso de haber escasez en su
abastecimiento.

En lo referente al Sector Eléctrico, los Planes Eléctricos quedaron englobados en los


Planes Energéticos Nacionales, en los que se establecían las previsiones sobre la
evolución de la demanda de energía eléctrica y se fijaban al sector los criterios de
actuación, que abarcaban aspectos tan concretos como las centrales que debían ser
construidas a lo largo del período de vigencia del mismo, los recursos autóctonos
que debían ser desarrollados, las medidas de ahorro eléctrico a establecer, etc.

La existencia de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) permitió que se pudieran canalizar


hacia el Sector las directrices de la Administración en estas materias, la colaboración
con ella para la realización de los Planes Energéticos, y que las mismas fueran
implantándose de manera coordinada; un aspecto especialmente relevante en una
época, como era ésta, con grandes dificultades.

106 la crisis energética y sus consecuencias


Jornadas internacionales sobre
Planificación Energética en 1980. De
izda. a dcha.: el Director General de
Unesa, Teodomiro González-Baylín; el
Comisario de Energía, Luis Magaña; el
Presidente de UNESA, Juan Alegre; y el
Ministro de Industria, Ignacio Bayón.

5.3 Plan Energético Nacional de 1975: la Acción Concertada del Sector Eléctrico

El primer Plan Energético Nacional no fue aprobado por las Cortes Españolas
hasta 1975, con cierto retraso sobre lo que resultaba aconsejable, en especial por la
fuerte dependencia del petróleo en España –el 68% del consumo de energía prima-
ria en 1974–. Sin embargo, las circunstancias políticas y sociales por las que atrave-
saba el país no dieron demasiado margen al Gobierno y se produjo esta demora en
la aplicación de las medidas correctoras y de contención del consumo, teniendo que
absorber las cuentas del Estado una parte relevante del incremento del coste de los
productos petrolíferos.

Mientras que la mayoría de los países industrializados se aprestaban a poner en


práctica los criterios de política energética ya mencionados –reducción del consumo
del petróleo, sustitución del crudo por otras fuentes, política de precios reales para la
energía, etc.–, en España se asistía entre 1973 y 1977, es decir, tras la “primera crisis”
del petróleo, a un incremento del consumo de crudo, que pasó de 39.455 miles de
toneladas equivalentes de petróleo (tep) en 1973 a 47.353 miles de tep en 1976.

También las medidas para aproximar los precios de la electricidad a los costes reales
de la producción sufrieron retrasos apreciables. En lo que se refiere al Sector
Eléctrico, frente a este factor negativo, un aspecto importante para paliar en parte
este retraso fue la Acción Concertada, establecida por Decreto 175/1975. Con esta
medida se establecía un régimen de concierto entre la Administración Pública y el
Sector Eléctrico, en virtud del cual se concedían beneficios y desgravaciones fiscales
para asegurar el cumplimiento de los objetivos fijados en el PEN-1975 que, como es

la crisis energética y sus consecuencias 107


lógico, trataba de reducir en lo posible la utilización del petróleo. Como contraparti-
da, las empresas eléctricas debían comprometerse al desarrollo del parque eléctrico
contemplado en la planificación energética.

5.4 Plan Energético Nacional de 1979: Ley de Conservación de la Energía

El agravamiento de la crisis energética, como consecuencia de la “segunda crisis”del


petróleo, hizo aconsejable la elaboración de un segundo Plan Energético Nacional,
que en este caso se estableció para el período 1979-1987. El PEN 1979 fue aprobado
por el Congreso de los Diputados en julio de 1979 y comenzó a dar sus frutos muy
pronto, ya que a partir de 1980 fue reduciéndose progresivamente el consumo de
petróleo en el sector energético de España (Cuadro 5.2).

Cuadro 5.2.
Consumo total de derivados del petróleo en España: 1973-1984
Años Miles de tep
1973 39.455
1974 42.095
1975 42.230
1976 47.353
1977 45.714
1978 47.389
1979 49.134
1980 50.070
1981 46.439
1982 44.393
1983 43.712
1984 40.907

Fuente: Secretaría General de la Energía y Recursos Minerales (Ministerio de Industria y Energía).

Por lo que respecta al consumo de productos petrolíferos para la producción de elec-


tricidad, la trayectoria fue parecida: la utilización de fuelóleo en las centrales termo-
eléctricas clásicas pasó de 6 millones de toneladas en 1973 a un máximo histórico
de 10,1 millones de toneladas en 1976. Tras la “segunda crisis”, el consumo volvió a
aumentar, pasando de 6,3 millones en 1979 –un año eléctricamente húmedo– a 9
millones en 1980. A partir del este año comienza también a bajar el consumo de
estos combustibles en el sector eléctrico.

Estas consideraciones prueban que en España la nueva política, motivada por la cri-
sis energética, se aplicó con retraso. Sólo tras la aprobación, en julio de 1979, del
segundo Plan Energético Nacional, empezó realmente a ponerse en marcha una
verdadera estrategia de diversificación y de sustitución del uso del petróleo.

El PEN-1979 se complementó con el desarrollo normativo que regulaba numerosos


aspectos relacionados con el sector energético en general, y el eléctrico en particular.
Entre esta normativa destaca la Ley de Conservación de la Energía 88/1980, toda-

108 la crisis energética y sus consecuencias


vía vigente, y que perseguía tres objetivos: reducir la dependencia del petróleo en
nuestro sistema, fomentar el ahorro de energía y promover las fuentes de energía
renovable.

En desarrollo de esta ley, se promulgó el R.D. 1217/1981 de abril para el fomento de


las minicentrales hidráulicas, que contemplaba una simplificación en las tramitacio-
nes de concesiones y beneficios –créditos blandos y exenciones fiscales– para las ins-
talaciones menores de 5.000 kW, lo que permitió la rehabilitación y actualización de
1.400 MW en minicentrales desde su promulgación hasta el año 2000.

También se promulgó el R.D. 907/1982 sobre el fomento de la autogeneración de


energía eléctrica, definida como la realizada por aquellos agentes del sistema que,
Las crisis energéticas obligaron a realizar fuertes sin ser el fin primordial de sus actividades la producción de electricidad, puedan
inversiones, especialmente en el Sector Gas. generar ésta por sus propios medios, utilizando subproductos energéticos o cual-
quier otro método que mejore la eficiencia del consumo energético.

Esta norma fijó, en fin, las directrices para el fomento de la cogeneración y las ener-
gías renovables, es decir, la mayor parte de las tecnologías que actualmente se inte-
gran en el llamado “Régimen Especial”(*) de generación eléctrica, y que son:

— Derecho a interconectar la instalación a la red de la empresa distribuidora.


— Obligación de compra de la electricidad excedentaria por la empresa distribuidora.
— Un precio fijado reglamentariamente que incentiva su fomento.

5.5 La reducción del fuelóleo para la producción de electricidad: el Plan Acelerado


del Carbón

En el ámbito específico de las actividades eléctricas, la política energética funda-


mentalmente perseguía, como en el resto de los países desarrollados, impulsar la
construcción y conexión a la red de nuevas centrales de carbón y de tecnología
nuclear, así como seguir aprovechando, en la medida de lo posible, los recursos
hidráulicos del país, recursos que estaban ya siendo explotados en su mayor parte, y
fomentar las otras energías renovables.

Del esfuerzo realizado por las empresas eléctricas en este terreno son prueba los
siguientes datos: entre 1980 y 1986 fueron conectados a la red cinco reactores nu-
cleares con más de 4.500 MW de potencia conjunta –Almaraz 1 y 2, Ascó 1 y 2 y
Cofrentes– y catorce unidades de carbón con más de 5.000 MW en total –siete de
ellas, con 3.000 MW de potencia conjunta, pertenecientes a un Plan Acelerado de
Centrales Térmicas de Carbón, elaborado en el año 1980 como complemento a lo
dispuesto en el PEN-1979–. Formaban parte de este Plan las centrales de carbón
nacional de Narcea III, Robla II, Soto de Ribera III y Guardo II, con 350 MW cada
una, y Aboño II, con 543 MW. De carbón importado estaban Carboneras I y Los
Barrios I, con 550 MW cada una.
(*) Se denominan así desde la aprobación de su Como resultado de esta expansión del parque de generación, el consumo de fueló-
desarrollo reglamentario por el RD 2366/1994, siendo
recogido este término en la LOSEN (1994) y en la Ley leo fue reduciéndose a un ritmo muy superior al que se seguía en los demás sectores
del Sector Eléctrico (1997). económicos. De hecho, se pudo pasar desde los 9 millones de toneladas de 1980 a

la crisis energética y sus consecuencias 109


algo menos de 2,8 millones en 1984 e, incluso, en 1986 bajó hasta los 1,5 millones
de toneladas; por su parte, el de carbón pasó de 26 millones de toneladas a 39 millo-
nes de toneladas en el mismo período de tiempo (Cuadro 5.3). Resulta aconsejable
resaltar que al término de 1986, el carbón, con el 45%, y la energía nuclear, con el
30%, se habían convertido ya en las principales fuentes energéticas para la produc-
ción de electricidad en España, mientras que en 1973, al inicio de la crisis energética,
representaban solamente el 18% y el 8% respectivamente.

Cuadro 5.3.
Consumo de combustibles de las centrales térmicas de UNESA: 1973-1984
Años Hulla Antracita Lignito Total Fuelóleo Total Gaseosos*
(miles Tm) (Tm) (Tm) Carbón (miles Tm) (millones m3)

1973 3.555 2.244 2.949 8.749 5.994 541


1974 3.308 1.774 2.388 7.472 7.078 163
1975 4.401 1.967 3.137 9.506 7.576 1.348
1976 4.233 2.047 3.574 9.854 10.092 1.383
1977 5.295 1.951 5.907 13.154 5.411 1.143
1978 5.415 1.965 7.469 14.851 6.732 1.310
1979 5.446 2.203 10.051 17.701 6.299 1.801
1980 7.250 2.197 16.131 25.578 9.026 2.206
1981 8.068 2.431 20.473 30.973 8.547 2.706
1982 9.278 3.641 22.998 35.918 6.912 2.517
1983 9.698 4.763 24.282 38.743 5.781 1.651
1984 10.314 4.112 24.280 38.707 2.797 1.889

(*) Gas Natural + Gas de Altos Hornos


Fuente: UNESA

Además, la Red de Transporte Peninsular, que a finales de 1973 alcanzaba 30.197


kilómetros, creció en los siete años siguientes más de un 30 por ciento y en 1980
contaba ya con una longitud de 39.964 kilómetros, de los que 8.517 km. (el 21 por
ciento) eran a 380 kV, 14.124 km. (el 35 por ciento) a 220 kV y los restantes 17.323
km. (el 44 por ciento) a 110/132 kV. (Gráfico 5.1).

Lógicamente todo ello había sido posible, en una medida fundamental, porque las
empresas de UNESA realizaron un importante esfuerzo inversor. En este sentido,
baste recordar que entre los años 1980 y 1986 las inversiones sumaron más de 3,5
billones de las antiguas pesetas, es decir, alrededor de 500.000 millones de pesetas
anuales (unos 3.000 millones de euros) por término medio. Con todo ello se habían
puesto en marcha unas instalaciones cuya característica fundamental radicaba en la
sustitución de los costes variables por los costes fijos; es decir, instalaciones que exi-
gían un elevado volumen de inversión por kilovatio instalado. Por eso, no sin razón
algún experto afirmaba entonces que como combustible, el petróleo había sido sus-
tituido por los intereses y amortizaciones derivados de la gran deuda que fue nece-
sario asumir para atender a las inversiones.

No pasa desapercibido que una actuación de esta naturaleza y dimensión originó


importantes problemas de financiación. El mercado nacional de capitales no tenía

110 la crisis energética y sus consecuencias


Una de las múltiples jornadas celebradas en
UNESA. Año 1980. De izda. a dcha. en la
primera fila: el Director General de
Aseléctrica, Antonio Gordon; el Secretario
General de UNESA, José González-Ruiz; y el
entonces Jefe del Dpto. Técnico-Económico
de UNESA, Pedro Rivero.

dimensión suficiente –y mucho menos en medio de una situación de aguda crisis


económica– como para que las empresas del Sector pudieran obtener de él todos los
recursos financieros precisos para llevar adelante las realizaciones contenidas en el
PEN-79. Por ello, se hizo necesario acudir a los mercados internacionales, en los que
se contrataron numerosos préstamos en moneda extranjera, principalmente dólares
americanos, que se vieron bruscamente encarecidos por la continua apreciación de
la moneda estadounidense, cuya cotización respecto de la moneda nacional, pasó de
71 pesetas por dólar USA en 1980 a 183 en marzo de 1985; es decir, un incremento
del 158% en cinco años.

Estas circunstancias adversas se agudizaban al registrarse situaciones desiguales


entre las empresas eléctricas, afectadas de diferente forma en función del esfuerzo
inversor acometido por ellas. En general, las empresas que habían realizado mayores
inversiones eran las que se encontraban en una situación más delicada. Por ello en
UNESA se crearon unos sistemas de compensaciones entre Empresas (CEUN, FOR-
FAIT, etc.) que hicieron posible la asimilación por éstas –habida cuenta de las dife-
rentes estructuras de sus medios de producción y de una tarifa unificada– de los
enormes encarecimientos de los combustibles fósiles, puesto que no sólo afectaron a
los derivados del petróleo, sino que después se trasladaron también a los carbones.

Aunque en determinados momentos existieron opciones enfrentadas entre algunas


empresas, la estrecha relación entre ellas, gracias a la plataforma común que repre-
sentaba UNESA, permitió que los problemas tuvieran solución e, incluso, que fuera
posible la aplicación de acciones solidarias raramente existentes en otros sectores.
Pero también el esfuerzo empresarial por introducir nuevos sistemas de gestión más
eficaces permitió sustanciales ahorros en los gastos necesarios para poder absorber
el pago de los costes crecientes y los inferiores aumentos tarifarios registrados res-
pecto a la evolución del IPC.

En la vertiente empresarial, en esta etapa se produce un nuevo proceso de concen-

la crisis energética y sus consecuencias 111


traciones en el Sector.Y así, en 1973, Saltos del Sil se fusionó con Iberduero, con lo
que ésta reforzó la supremacía en la generación hidroeléctrica y, consiguientemente,
la importante función que venía desempeñando en la regulación secundaria del sis-
tema eléctrico en la mayor parte del territorio nacional. Dos años más tarde, en 1975,
Hidroeléctrica Española absorbió a la Compañía de Riegos de Levante y en 1980 for-
muló una OPA sobre las acciones de la Compañía Eléctrica de Langreo. Por su parte,
Unión Eléctrica y Fuerzas Eléctricas del Noroeste acordaron en 1981 fusionarse en
Unión Eléctrica-Fenosa, que más tarde cambiaría de nombre por el de Unión
Fenosa.

5.6 Creación de ASELÉCTRICA

Como se ha relatado en páginas precedentes, UNESA asumió desde su creación la


responsabilidad de aplicar el Plan de Conjugación de Sistemas Eléctricos Regionales,
actividad precursora de la explotación unificada del sistema eléctrico nacional
mediante la gestión del Repartidor Central de Cargas (RECA).

En la revisión del Plan Energético Nacional en 1979, se vio que podía mejorarse la
gestión del RECA. Por un lado, se transformó en 1980 en el Centro de Control
Eléctrico (CECOEL); por otro, se dispuso que la responsabilidad de la gestión del
CECOEL fuera realizada, a partir de entonces, por una nueva sociedad: la
Asociación de Empresas para la Explotación del Sistema Eléctrico
(ASELÉCTRICA), bajo la supervisión de un Delegado del Gobierno. Además, el
acuerdo del Gobierno implicaba que la nueva sociedad se separara de UNESA.

Desde el momento de su creación por Real Decreto de mayo de 1980,


ASELÉCTRICA quedó integrada por las empresas del Sector que llevaban a cabo
tareas de producción, transporte y distribución de energía eléctrica. La dirección de
la sociedad era gestionada por un Consejo Rector compuesto por representantes de
dichas empresas y de Unidad Eléctrica, S.A. Por su parte, el Delegado del Gobierno
tenía derecho de veto sobre las decisiones adoptadas por el Consejo Rector.

La nueva sociedad quedó encargada de la coordinación de la explotación del


Sistema Eléctrico peninsular en su conjunto, con el objetivo de conseguir un aprove-
chamiento racional y eficaz de los recursos energéticos nacionales y obtener el mejor
rendimiento posible de las instalaciones de producción, transporte y distribución de
energía eléctrica.

Para ello, la Dirección General de la Energía del Ministerio de Industria le comuni-


caba los criterios que debían seguirse en la explotación del Sistema y el CECOEL se
encargaba de concretar esas directrices generales en programas diarios de explota-
ción, que eran posteriormente controlados por la propia Dirección General.

Asimismo, ASELÉCTRICA se ocupaba de los intercambios de energía eléctrica que


eran necesarios realizar entre las distintas zonas peninsulares, así como de la autori-
zación y programación de los intercambios internacionales de electricidad con
Francia, Portugal y Andorra, pendiente aún la conexión eléctrica con Marruecos.

112 la crisis energética y sus consecuencias


El Plan Acelerado del Carbón
complementó el equipo del PEN-1979.
En la foto, la central térmica de carbón
de Narcea.

5.7 Efecto sobre los precios de la electricidad

Al brusco encarecimiento de los préstamos en moneda extranjera, derivados de la


crisis económica internacional y que el Sector Eléctrico no podía obviamente con-
trolar, se unió la insuficiencia de los ingresos por venta de energía eléctrica, tanto
como consecuencia de la ralentización del crecimiento del consumo que tuvo lugar
a causa de la crisis económica, como porque las tarifas eléctricas no fueron aumen-
tadas en la cuantía necesaria.

Los precios de la electricidad en España se encontraban totalmente regulados.


Estaba en vigor un sistema de tarifas común para todas las empresas y zonas del
territorio nacional, cuya cuantía era determinada por el Gobierno cada cierto tiempo
–generalmente cada año–, una vez formulada la petición de subida por parte del
Sector a través de UNESA y oídos los diversos sectores económicos, sociales e insti-
tucionales implicados en ellas. Pues bien, aunque desde 1973 los expertos interna-
cionales venían insistiendo en que las tarifas debían reflejar la totalidad de los costes
de producción del kWh, los precios eléctricos españoles no siguieron esa trayectoria,
por entender la Administración que en esos años el objetivo prioritario debía ser la
contención de la inflación. Como consecuencia de ello, y pese a que entre 1973 y
1983 se aprobaron varios incrementos de tarifas, las subidas resultaban insuficientes
para cubrir los costes reales de producción de kWh y se relacionaban sólo básica-
mente con el aumento de los precios del petróleo.

En el momento del inicio de la crisis, el precio medio del kWh en términos reales –es
decir, en moneda constante– era un 38,5% inferior al existente en 1959.
Paradójicamente, la recomendación de que eran necesarios “precios reales para la
energía”no mejoró la evolución de estos precios, que siguieron descendiendo en tér-
minos reales hasta situarse en 1979 un 50,9% por debajo de los vigentes en 1959 y
un 20,2% por debajo de los de 1973. Aunque en años posteriores a 1979 se registró
un incremento en términos constantes del nivel de los precios eléctricos, muy espe-
cialmente tras la “segunda crisis”del petróleo, todavía seguía siendo insuficiente para
recuperar los niveles de precios anteriores.

la crisis energética y sus consecuencias 113


Cuadro 5.4.
Incrementos de las tarifas eléctricas: 1973-1984
⌬% Tarifas(1) IPC(2)
1973 – Mayo 5,00 14,65
1974 – Marzo 15,85 17,62
1975 – Febrero 15,00 (3)

1975 – Noviembre 16,50 14,23


1977 – Marzo 13,80 (3)

1977 – Julio 5,36 26,30


1979 – Julio 21,19 15,43
1980 – Enero 17,00 (3)

1980 – Julio 19,50 15,4


1981 – Enero 19,17 (3)

1981 – Abril 7,68 14,55


1982 – Enero 12,60 13,92
1983 – Enero 7,50 (3)

1983 – Octubre 6,00 12,33


1984 – Abril 8,75 8,97
(1)
Incremento medio de tarifas del Gobierno (BOE).
(2)
Aumento acumulado en el conjunto del año.
(3)
No pueden compararse directamente.
Fuente: Memorias Estadísticas de UNESA.

La situación, por lo tanto, resultaba difícil y preocupante. Por un lado, el Sector debía
cumplir el compromiso, adquirido a través del PEN-1979, de la puesta en marcha de
una urgente política de diversificación, como consecuencia de la política energética
nacional, que se concretaba en la construcción y entrada en servicio de numerosas y
costosas instalaciones. Por otro, se veía obligado a acudir a préstamos en moneda
extranjera para financiar parte de estas cuantiosas inversiones, y se encontraba ade-
más con un encarecimiento de los mismos por la continua apreciación del dólar.
Pero, además, el Sector veía cómo sus ingresos por venta de energía eléctrica no
aumentaban en la cuantía necesaria, debido a que los incrementos de las tarifas
eléctricas no recogían en su totalidad los costes de producción del kWh, ni tampoco
se permitían la amortización ni las cargas financieras de la enorme obra en curso,
que deberían ser “activadas”en los balances como mayor importe de las inversiones
en construcciones hasta su entrada en funcionamiento, con lo que se retrasaba y
agravaba el problema de la recuperación en años posteriores de las inversiones rea-
lizadas y su coste de reposición, cosa que no sucedía en otros países como Inglaterra,
Francia, los países nórdicos, etc. Las consecuencias no pudieron ser otras que el
deterioro de las Cuentas de Resultados y Balances de Situación de las empresas eléc-
tricas y la bajada de sus cotizaciones en Bolsa.

La coyuntura era, por tanto, delicada, y había trascendido a la opinión pública. Se


puso en marcha, lógicamente, la única vía posible para superar esta situación: un
esfuerzo importante de saneamiento financiero por parte de las empresas.

114 la crisis energética y sus consecuencias


la crisis energética y sus consecuencias 115
Gráfico 5.1. Red de Transporte e Interconexión existente en 1980.

la crisis energética y sus consecuencias 116


CAPÍTULO 6
Los protocolos y el marco legal estable:
un período de importantes cambios (1983-1990)

a sustitución del petróleo por fuentes energéticas alternativas, la racionalización


L del uso de la energía y la aplicación de una política de precios que trasladase las
variaciones de los precios de sustitución y de los internacionales del petróleo al con-
sumidor, habían sido los ejes básicos de las políticas energéticas de los países des-
arrollados y, en consecuencia, de la aplicada en España, durante la crisis energética

Esta estrategia constituyó uno de los pilares fundamentales del ajuste de la econo-
mía española, en su proceso de convergencia con los sistemas económicos de los
países europeos integrantes de la CE, en la que España ingresaría a partir de 1985.

Al comienzo de este período, año 1983, y de acuerdo con lo expuesto en apartados


anteriores, el Sector Eléctrico español se encontraba en una situación que podía ser
resumida de la siguiente forma:

— Se había moderado el elevado ritmo de incremento del consumo eléctrico regis-


trado hasta el año 1980, fruto de la menor actividad económica del país.

— El nivel de endeudamiento del sector era alto, como consecuencia del esfuerzo
inversor realizado en los años anteriores para cumplir la sustitución del petróleo,
y ascendió en 1983 a 2,76 billones de pesetas. Los recursos ajenos se situaron en
2,13 billones de pesetas, cifra que representaba aproximadamente el 54% de los
recursos permanentes del sector.

— La continua devaluación de la peseta respecto a las principales monedas extran-


jeras tenía un efecto negativo sobre los intereses pagados por los préstamos exte-
riores y sobre las amortizaciones de estas deudas. Además, las expectativas de
nuevas devaluaciones de la peseta, que luego serían confirmadas, oscurecían aún
más la situación existente.

— Resultaba necesario continuar con el importante esfuerzo inversor que estaba


realizando el sector, tanto en la expansión de las nuevas instalaciones de genera-
ción como en la red de transporte y distribución. Así, la potencia instalada en
1982 ascendía a 30.949 MW, mientras que la prevista para 1987, según el PEN-

los protocolos y el marco legal estable 117


79, era de 44.738 MW. Las inversiones necesarias para poner en operación este
aumento de potencia se estimaban en torno a los 2,8 billones de pesetas de 1982,
al corresponder en buena medida a nuevas centrales nucleares que estaban en
construcción.

— Era preciso reducir la inflación española a niveles más próximos a los registrados
en los principales países europeos. Así, por ejemplo, el incremento del IPC en
España en 1982 fue del 14,4%, tasa sin duda inferior a la registrada en 1976
(24,5%), pero aún muy alejada de las existentes en la CE (9,5%), Estados Unidos
(6,0%) o Japón (2,7%).

Cuadro 6.1.
Endeudamiento del sector eléctrico; 1981-1986
(datos a 31-XII de cada año, en millones de pesetas).
1981 1982 1983 1984 1985 1986
Empréstitos 526.871 680.839 809.678 1.043.641 1.251.370 1.485.394
Préstamos en
moneda nacional 276.631 464.776 647.692 696.276 1.022.833 1.492.879
Préstamos en moneda
extranjera 694.186 975.298 1.302.940 1.673.275 1.421.884 1.072.239
TOTAL 1.497.688 2.120.913 2.760.310 3.413.192 3.696.087 4.050.512

(*) No incluye endeudamiento a corto plazo.

La coyuntura del Sector era, por tanto, compleja y delicada. La estrategia que se puso
en marcha desde UNESA fue la única posible: un esfuerzo muy importante de sane-
amiento financiero por parte de las empresas, en un marco de constante diálogo y
negociación con la Administración.

La política energética que aplicó el Gobierno del PSOE, que había tomado posesión
a finales de 1982 tras su victoria electoral, abarcó tres aspectos en lo que afecta al
Sector Eléctrico: acciones dirigidas a adecuar a los consumos eléctricos más modera-
dos la capacidad del equipo eléctrico, mediante la revisión del PEN-79 vigente en
esos momentos; actuaciones dirigidas a reordenar las empresas eléctricas, tanto en
lo que se refiere a sus activos como a sus mercados; y propuestas orientadas a esta-
blecer un sistema de retribución tarifaria más estable y transparente.

En este sentido, las bases de la política energética aplicada por el Gobierno se crista-
lizaron, fundamentalmente, a través del Protocolo de acuerdo entre el Gobierno y el
Sector Eléctrico, suscrito en mayo de 1983, conocido como el “Primer Protocolo”. En
él se acordó, fundamentalmente, la nacionalización de la red de transporte eléctrico,
la necesidad de revisar el PEN-79 y el establecimiento de un marco tarifario más
estable y transparente.

Como consecuencia de ello, en marzo de 1984 se aprobó un nuevo Plan Energético


Nacional (PEN-1983), en el que se revisaba la planificación energética del sector
hasta el año 1992 y se establecía la moratoria nuclear. Por otro lado, se procedió a la
constitución de una empresa con mayoría pública, Red Eléctrica de España, con el

118 los protocolos y el marco legal estable


Se firmaron cuatro Protocolos de
acuerdos entre la Administración y
UNESA. En la foto, firma del Protocolo
del gas-electricidad con el Ministro
Joan Majó.

objetivo de gestionar la explotación unificada del sistema, a través de la red de alta


tensión.Y, finalmente, se ponían las bases para realizar un intercambio de activos y
mercados entre empresas eléctricas, para conseguir un mayor equilibrio económico-
financiero de las mismas, además de establecer un nuevo Sistema de
Compensaciones entre las empresas.

El Segundo Protocolo de acuerdo entre el Gobierno y el Sector Eléctrico, firmado en


febrero de 1986, recogía, principalmente, un plan de medidas para reducir costes en
el sector, así como el establecimiento de una política tarifaria que permitiese dismi-
nuir el desequilibrio financiero de las empresas, partiendo del reconocimiento de la
buena gestión que habían realizado hasta entonces.

Finalmente, se procedió al establecimiento del Marco Legal Estable, cuyo objetivo


era incentivar a las empresas eléctricas a continuar realizando una gestión eficiente,
a cambio de que la tarifa eléctrica permitiese la recuperación de inversiones a lo
largo de la vida útil de las instalaciones y una adecuada remuneración de los capita-
les invertidos.

Por otro lado, en el contexto en el que se desenvolvían las empresas eléctricas, pare-
cía conveniente que se revisara también el contrato hasta entonces en vigor entre el
Grupo de Empresas y ENDESA para la adquisición de la energía que generaba.
Debe tenerse en cuenta que como consecuencia de los menores crecimientos de la
demanda y de la entrada en servicio de las nuevas centrales, para el resto de las
compañías del Sector era necesaria en menor medida esta energía. Por ello, tras una
larga negociación, se pudo llegar a un principio de acuerdo en julio de 1983. Sin
embargo, con posterioridad, en 1986, en el Grupo de Empresas hubo diferencias de
criterio respecto al reparto de esta energía; incluso, ante la falta de acuerdo, una
empresa, Electra de Viesgo, se desvinculó unilateralmente del contrato. Ante esta
situación, las partes tuvieron que elevar sus diferencias al Ministro de Industria,

los protocolos y el marco legal estable 119


quien en noviembre de 1986 dictó una resolución en base a la cual, un mes más
tarde, se procedió a la firma de un nuevo contrato. No obstante, siguieron existiendo
algunas diferencias, que de hecho persistieron hasta la extinción del Contrato, el 1
de enero de 1988, con la entrada en vigor del Marco Legal Estable. Finalmente, las
divergencias se saldaron con un acuerdo amistoso, gestionado en el seno de
UNESA, en febrero de 1988.

6.1 El Primer Protocolo Eléctrico

En el mes de mayo de 1983 y como fruto de una larga serie de reuniones celebradas
entre la Administración y UNESA como representante del Sector, el Ministro de
Industria y Energía y los Presidentes de las principales empresas del sector firmaron
el Primer Protocolo de acuerdo, que contenía aspectos muy importantes para el
desarrollo eléctrico, entre los cuales figuraba la constitución de una Sociedad de
mayoría pública encargada de gestionar el parque eléctrico español y los procedi-
mientos más adecuados para la revisión del Plan Energético Nacional (PEN 79),
vigente en aquel momento. Se establecían también principios referentes a la volun-
tad del Ministerio de aplicar “una política tarifaria que permita una rentabilidad sufi-
ciente a las empresas, garantice una remuneración de los capitales y asegure la ade-
cuada dotación a amortizaciones”.

En este Protocolo se acordaba, además, la nacionalización de la Red de Transporte a


Alta Tensión y se establecía que esta intervención sería “la única programada por el
Gobierno en dicho sector, quedando garantizada a las actuales empresas la propie-
dad y gestión del resto del mismo”.

Asimismo, como puede comprobarse en el texto del Protocolo que se reproduce


íntegramente en el Anexo IV, se recogían criterios sobre el desarrollo del parque
eléctrico a medio plazo –en particular, los referentes a la expansión del parque elec-
tronuclear– y las medidas necesarias para lograr una adecuada rentabilidad y finan-
ciación del sector.

En el ámbito empresarial, conviene destacar que, poco después de la firma de este


Primer Protocolo, el Consejo de Ministros autorizó al INI a reordenar sus participa-
ciones en el sector eléctrico y traspasarlas a ENDESA, por lo que esta empresa pasó
a ser, en 1983, la sociedad matriz y cabecera del Grupo Eléctrico Público, que enton-
ces comprendía, además de ENDESA, a las sociedades ENHER, GESA, UNELCO Y
ENCASUR; posteriormente se incorporaría ERZ. Fue un paso más en el proceso his-
tórico de concentraciones del sector eléctrico español, en el que también se registró
en estos años la OPA formulada por Hidroeléctrica Española sobre Hidroeléctrica de
Cataluña para tomar el control de la misma.

6.2 Plan Energético Nacional de 1983

Al Plan Energético Nacional de 1983, aprobado tras la correspondiente tramitación


por el Consejo de Ministros en marzo de 1984, se le debe conceder una especial inci-
dencia en el desarrollo de las actividades del Sector Eléctrico.

120 los protocolos y el marco legal estable


Partía el nuevo PEN de realizar una previsión del crecimiento de la demanda de
energía eléctrica del 3,3% anual durante el período 1983-1992, lo que suponía una
disminución de 1,5 puntos anuales respecto al considerado en el Plan de 1979. Una
primera consecuencia de esta nueva previsión fue la disminución del ritmo de creci-
miento del parque de generación contemplado en el anterior PEN para el horizonte
de1990. Traducido a términos económicos, esta estimación representaba una dismi-
nución de la inversión de, aproximadamente, 500.000 millones de pesetas constan-
tes de 1982 durante el período de vigencia del nuevo Plan. La segunda consecuencia
relevante radicó en el establecimiento de la moratoria nuclear, que afectó a 5 grupos
cuya construcción había sido ya iniciada y estaban debidamente autorizados.

Por otro lado, para el sistema peninsular el Plan de 1983 establecía, durante su pe-
Presentación a los Medios de Comunicación de la
Memoria Estadística Eléctrica en 2004 con los ríodo de vigencia (1984-1992), la conexión de los siete grupos que formaban el ya
máximos representantes de UNESA. citado Plan Acelerado del Carbón –plan elaborado y puesto en marcha en 1980,
principalmente para dar mayor rapidez al proceso de sustitución del petróleo en la
generación de electricidad tras la “segunda crisis”–; además, contemplaba la puesta
en operación del grupo V en la central de Compostilla, también de carbón, así como
siete grupos nucleares: Almaraz 1 y 2, Ascó 1 y 2, Cofrentes,Vandellós 2 y Trillo 1.

En efecto, a finales de 1986 se conectaron a la red todas estas centrales, salvo


Vandellós 2, que lo hizo a finales de 1987, y Trillo 1, a comienzos de 1988. Cabe
subrayar, por tanto, que las empresas eléctricas fueron conectando a la red todas las
instalaciones de producción térmica contempladas para el período 1984-1992 dentro
de los plazos, o incluso con antelación al calendario fijado por el propio Plan. En
paralelo, se desarrolló de forma importante la Red de Transporte Eléctrico, en conso-
nancia con la expansión del parque generador (Gráfico 6.1).

Cabe destacar, asimismo, que la estrategia de reducción del consumo de petróleo


para la generación eléctrica había tocado prácticamente su techo. La generación con
fuelóleo era la mínima técnicamente posible. Así, por ejemplo, en 1986 se emplea-
ron solamente 1,5 millones de Tm de este combustible, ya que en el sistema penin-
sular los grupos de fuelóleo funcionaban solamente como equipos de punta, para
apoyo a la red o para mezcla con carbón. En lo referente al sistema extra peninsular,
se produjeron en el mismo año de 1986 unos 3.000 millones de kWh con derivados
del petróleo, debido a la inexistencia entonces de otras fuentes alternativas en canti-
dades suficientes. En definitiva, puede afirmarse que el Sector estaba ya consumien-
do en 1986 la mínima cantidad de derivados del petróleo que los medios técnicos
disponibles entonces permitían.

6.3 Moratoria nuclear

Como ya se ha indicado, el parque electronuclear, aprobado en el PEN-83, contaba


con siete grupos, que unidos a los tres que estaban ya en funcionamiento, represen-
taban una potencia nuclear conectada a la red de unos 7.600 MW.

Sin embargo, en el momento de la aprobación del Plan había otros cinco grupos con
las obras ya empezadas y en período de desarrollo: los dos grupos de Lemóniz, pró-
ximos a entrar en servicio, pero cuyas obras se habían paralizado en 1982, porque se

los protocolos y el marco legal estable 121


habían convertido en objetivo del terrorismo; los dos de Valdecaballeros, cuya cons-
trucción estaba bastante avanzada, y el grupo 2 de la central de Trillo, en fase de ini-
ciación. En total, sumaban una potencia de 4.850 MW.

El PEN-83 excluía, por tanto, la puesta en marcha durante su vigencia de estos cinco
proyectos. Con todo, el Plan señalaba también que, de acuerdo con una llamada
“cláusula de revisión”, en el caso de que la demanda eléctrica creciera por encima de
las previsiones y su evolución aconsejase la adición de nueva potencia al parque en
servicio antes de 1992, podría ser aprobada alguna de las unidades cuyas obras que-
daban paralizadas como consecuencia de esta moratoria nuclear, extremo que final-
mente no llegó a cumplirse.

Para financiar esta moratoria nuclear, el Ministerio de Industria y Energía estableció


la Orden Ministerial del 14 de octubre de 1983, por la que las empresas eléctricas
habrían de ingresar hasta el año 2007 un porcentaje del incremento de las tarifas
eléctricas (inicialmente se fijó un 2,89%, después fue del 3,9%) en una cuenta inter-
venida, cuyos fondos se destinarían a la mencionada financiación. Su efecto econó-
mico fue importante. Por una parte, se paralizó parcialmente el programa previsto,
puesto que había que mantener la posibilidad de reactivar el esfuerzo inversor reali-
zado hasta entonces en las centrales afectadas; por otra, originó un encarecimiento
de la tarifa eléctrica a través del recargo establecido. A las compañías afectadas por
la moratoria les causó, lógicamente, un grave perjuicio financiero. Once años más
tarde, en 1996, se permitió la titularización de la deuda asociada a esta moratoria
para paliar dicho perjuicio financiero.

En este punto, resulta oportuno destacar que España había ido avanzando mucho
en el desarrollo de una capacidad tecnológica y de construcción nuclear propia, lo
cual tuvo su reflejo en la participación de la industria nacional en la construcción de
las centrales nucleares que iban entrando en servicio.

Así, en la “primera generación”de plantas –los tres primeros grupos–, el grado de


participación global medio de la industria española fue aproximadamente de un
43%; en la “segunda generación” –los cinco grupos siguientes–, la participación
media aumentó significativamente hasta un 80%: la construcción y obra civil eran
enteramente nacionales, la ingeniería lo era en un 75% aproximadamente, y los
equipos mecánicos y eléctricos tenían un 75% u 80%. Sin embargo, en lo que se
refería al equipamiento específicamente nuclear, la industria española no llegó a
alcanzar más que un 35%.

En la “tercera generación”–los dos últimos grupos puestos en operación–, la partici-


pación nacional en los equipos mecánico y eléctrico alcanzaba ya un 90%; en inge-
niería se situaba entre el 85% y el 95%. Puede afirmarse pues, que en conjunto, la
participación nacional en la construcción y diseño de las últimas centrales nucleares
llegó a casi el 90% del total invertido.

Todo ello supuso el alto grado de formación adquirido por los expertos españoles en
esta área, una experiencia y unos conocimientos que permitieron su participación en
otros proyectos en distintos países.

122 los protocolos y el marco legal estable


Una de las múltiples reuniones de
Presidentes de las empresas de
UNESA. En la foto, de izda. a
dcha.: Julián Trincado, Presidente
de Unión Fenosa; Juan Alegre,
Presidente de FECSA y de
UNESA; Manuel Gómez de
Pablos, Presidente de Iberduero;
Íñigo de Oriol, Presidente de
Hidroeléctrica Española; y
Manuel Cortázar, Presidente de
Cía. Sevillana. Año 1986.

6.4 La creación de Red Eléctrica de España (REE)

Para dar cumplimiento a uno de los puntos fundamentales del Primer Protocolo, el
de la nacionalización de la red de transporte, el Gobierno aprobó, en el Consejo de
Ministros celebrado el 9 de mayo de 1984, el Proyecto de Ley de Explotación
Unificada del Sistema Eléctrico Nacional.

En el proyecto se establecía la creación de una empresa mixta en la que el 51% del


capital, como mínimo, habría de estar en manos del sector público, y se detallaban las
bases de acuerdo según las cuales se habría de regir el reglamento técnico de explo-
tación del sistema: las empresas habrían de presentar previsiones diarias y semanales
de evolución de la demanda, así como sus programas de producción e intercambios;
a partir de estos datos, la nueva empresa procedería a las sustituciones en los progra-
mas de producción e intercambios que fueran necesarias para obtener una explota-
ción óptima del conjunto de las instalaciones de producción y transporte.

Este Proyecto de Ley fue aprobado, con ligeras modificaciones, por el Congreso de
los Diputados y, posteriormente, por el Senado, entrando en vigor con su publica-
ción en el Boletín Oficial del Estado, en diciembre del año 1984.

El desarrollo y concreción de ese texto legal fue determinado por el Real Decreto
91/1985, publicado en el BOE del 28 de enero de 1985, en el que se autorizaba la cre-
ación de la Empresa Red Eléctrica de España, S.A., bajo forma de Sociedad
Anónima, y teniendo por objeto social “la gestión del servicio público de explota-
ción unificada del sistema eléctrico nacional a través de la red de transporte de alta
tensión”.

En este Decreto se concretaban de manera detallada cuáles eran los objetivos de esta
empresa:

los protocolos y el marco legal estable 123


— Asegurar la optimización de la explotación del conjunto de las instalaciones de
producción y transporte de energía eléctrica, garantizando la seguridad y calidad
del servicio y consiguiendo un coste medio total mínimo en el abastecimiento del
mercado eléctrico nacional.

— Determinar y controlar el nivel de garantía nacional del sistema eléctrico espa-


ñol, definiendo en particular las pautas generales de explotación de las reservas
hidroeléctricas.

— Establecer directrices para la explotación del sistema eléctrico, comunicarlas a los


despachos regionales –o, en su caso, a los despachos técnicos de las empresas
eléctrica y comprobar su cumplimiento.

— Aprobar y modificar los programas de generación y los convenios de intercam-


bios de energía eléctrica programados anualmente por las empresas eléctricas,
así como programar y disponer los intercambios de sustitución de energías.

— Explotar, mantener y ampliar la red eléctrica nacional a 220 kV y tensiones supe-


riores que desempeñen funciones de transporte e interconexión.

— Coordinar los planes de mantenimiento de las instalaciones de producción y


transporte de energía eléctrica y autorizar la interrupción voluntaria del servicio
de las que puedan afectar directamente al transporte.

— Realizar las operaciones de intercambios internacionales de energía eléctrica que


se consideren convenientes para asegurar el servicio, reducir costes de produc-
ción a escala nacional, etc.

La constitución jurídica de Red Eléctrica de España, S.A., se llevó a cabo al día


siguiente de la publicación de este Decreto, esto es, el 29 de enero de 1985. Desde
entonces, ha venido desarrollando su actividad, asumiendo a partir de esa fecha la
propiedad y gestión del CECOEL y el resto de las actividades y competencias que
realizaba desde el año 1979 ASELÉCTRICA, entidad que, en consecuencia, desapa-
reció al integrarse en REE.

De esta forma, la generación de electricidad y su transporte quedaban ahora sepa-


radas e independizadas funcionalmente de las empresas eléctricas.

El proceso de creación de REE constituyó, asimismo, un ejemplo de colaboración


entre el Sector y la Administración, ya que fue la consecución de los acuerdos en ins-
talaciones, valoraciones de las mismas e integración de equipos humanos, que se
realizó en el seno de la Comisión creada al efecto entre UNESA y la embrionaria
REE, junto con los grupos de trabajo correspondientes, lo que supuso más un tras-
paso mejorado de personas y bienes que una operación pura de nacionalización
impuesta.

6.5 Hacia el saneamiento financiero del Sector

Para hacer frente a las dificultades planteadas por el enorme esfuerzo inversor reali-
zado en condiciones económico-financieras muy desfavorables, se estableció un

124 los protocolos y el marco legal estable


programa de trabajo en común de las empresas, desarrollado en el seno de UNESA,
y de éstas con la Administración, con el objetivo de establecer unas pautas para ini-
ciar un período de saneamiento financiero.

El plan de saneamiento se acometió en las mismas fechas en que se aprobaba el


PEN-83, en el que el Gobierno revisó las tarifas y destinó un porcentaje de las mis-
mas a este programa, al que podían acogerse aquellas empresas que cumplieran
determinados requisitos de transparencia y de carácter económico financiero. La
Administración completó estas medidas estableciendo en 1984 un Nuevo Sistema
de Compensaciones entre empresas, para tener en cuenta las diferencias de pro-
ducción y mercado existentes entre ellas y su repercusión en los costes de abasteci-
El transporte eléctrico se integra en el medio ambien- miento del sistema.
te. (Foto: I. Aranguren).
Asimismo, con el objetivo de reducir los costes de explotación, el Gobierno estudió
una nueva configuración de los mercados de las compañías distribuidoras, dispersos
y entremezclados en algunas áreas geográficas, pero finalmente se abandonó esta
idea, sustituyéndola por un acuerdo para la reordenación del Sector y un sanea-
miento económico-financiero, negociado en el seno de UNESA, a la que el
Ministerio se dirigió para solicitar una propuesta.

En este contexto, la situación financiera en la que se encontraban algunas de las


empresas del Sector determinó la conveniencia de realizar una importante opera-
ción de Intercambio de Activos, dirigida a conseguir un mejor equilibrio económi-
co-financiero de las mismas. Este intercambio debería abarcar la titularidad de las
centrales de generación o participaciones en ellas, instalaciones de transporte y dis-
tribución, terrenos e, incluso, mercados.

a) Intercambio de activos

El objetivo de esta importante operación solicitada por el Gobierno era la puesta en


marcha voluntaria de una serie de compras y ventas de instalaciones eléctricas –y,
en menor medida, de mercados–, entre las empresas del Sector, para lograr una más
adecuada relación entre la capacidad de producción y el mercado de cada una de
ellas y, paralelamente, alcanzar un mayor equilibro económico-financiero.

La situación derivada de la crisis del petróleo había obligado a adoptar las medidas
correctoras necesarias, que ya fueron analizadas y que tuvieron efectos muy dispares
en cada una de las empresas eléctricas. Frente a esta realidad, la transferencia de una
parte de la capacidad de producción de las empresas con excedentes a aquellas otras
con déficit de producción permitió lograr dos objetivos simultáneamente: reequili-
brar la producción y el mercado de las empresas y redistribuir el problema econó-
mico-financiero.

La hipótesis de la que se partió para llevar a cabo esta operación fue determinar que
el Sector Eléctrico en su conjunto era viable económicamente y que, por tanto, lo
deberían ser todas y cada una de las empresas que lo integraban. El acuerdo de prin-
cipio quedó diseñado en sus líneas maestras a finales de 1984 y recibió la aproba-
ción del Ministerio de Industria y Energía en diciembre de ese mismo año. Como

los protocolos y el marco legal estable 125


Reunión de Presidentes y
Altos Ejecutivos de UNESA
con motivo de un relevo en la
presidencia. Año 1990.

consecuencia de ello, el Ejercicio de 1985 fue escenario de intensas negociaciones


entre las distintas empresas para concretar y perfilar en detalle las líneas maestras
presentadas a la Administración y, muy especialmente, para llegar a un acuerdo
sobre el cálculo del precio de las instalaciones que eran objeto de intercambio.

El acuerdo exigió un notable esfuerzo por parte de las sociedades y de Unidad


Eléctrica, S.A. (UNESA), hasta el punto de que esta última, como representante de
los intereses del conjunto del Sector Eléctrico español, fue la encargada por las
empresas para la función de arbitraje en la fijación del precio de las instalaciones
objeto de compraventa, puesto que no se había logrado un acuerdo entre compra-
dores y vendedores.

UNESA emitió su arbitraje, que constituyó la base para que el 31 de diciembre de


1985, último día en que podía efectuarse con los beneficios fiscales de la Ley
49/1984, se procediese asimismo en UNESA a la firma ante notario de las escrituras
en las que quedaba formalizada la compraventa. De la importancia de esta opera-
ción de intercambio, sin precedentes por su dimensión en la historia económica de
España, cabe señalar que el precio total de los activos involucrados se acercó al billón
de pesetas, y las centrales implicadas en el acuerdo alcanzaban una potencia cercana
a los 7.000 MW (Cuadro 6.2)

126 los protocolos y el marco legal estable


Cuadro 6.2.
Resumen de los intercambios de activos
Instalación Vendedor Comprador
Centrales nucleares
Almaraz I y II UE-FENOSA (16,66%) IBERDUERO
UE-FENOSA (2,68%) HID. ESPAÑOLA *
UE-FENOSA (2,68%) CÍA. SEVILLANA
Trillo I UE-FENOSA (33,5%) IBERDUERO
ENDESA (13%) IBERDUERO
ENDESA (7%) HID. CANTÁBRICO
Ascó I FECSA (40%) ENDESA
Ascó II ENHER (40%) ENDESA
Vandellós II ENHER (54%) ENDESA
FECSA (8%) ENDESA
HID. SEGRE (10%) ENDESA
Centrales térmicas
Anllares UE-FENOSA (33,33%) ENDESA
Litoral de Almería ENDESA (33,33%) CÍA. SEVILLANA
Centrales hidráulicas
Prada UE-FENOSA (100%) ENDESA
Porto UE-FENOSA (100%) ENDESA
San Agustín UE-FENOSA (100%) ENDESA
San Esteban UE-FENOSA (100%) ENDESA
Eume UE-FENOSA (100%) ENDESA
Instalaciones de distribución
En Ávila y Madrid UE-FENOSA IBERDUERO
En León y Palencia UE-FENOSA IBERDUERO
En Asturias UE-FENOSA HID. CANTÁBRICO
En Lugo IBERDUERO UE-FENOSA
En Aragón y Cataluña FECSA ENHER
Terrenos
En Almaraz HID. ESPAÑOLA UE-FENOSA
En Almaraz HID. ESPAÑOLA CÍA. SEVILLANA
En Vandellós ENHER FECSA
En Vandellós ENHER HID. SEGRE
En Ascó FECSA ENHER
En Ascó FECSA HID. SEGRE
En Ascó FECSA HID. CATALUÑA
Acciones
475.000 de Guadisa UE-FENOSA CÍA. SEVILLANA
3.350.415 de ERZ IBERDUERO ENDESA
3.091.985 de ERZ FECSA ENDESA
335.800 de Pucarsa ENDESA CÍA. SEVILLANA

(*) Previamente a la operación de intercambio de activos, pero ya dentro del Plan de Saneamiento del
Sector y como parte de dicho intercambio, Hidroeléctrica Española había adquirido el 80% del capital de
Hidroeléctrica de Cataluña mediante una Oferta Pública de Adquisición de acciones realizada entre
diciembre de 1984 y enero de 1985.
Fuente: UNESA

los protocolos y el marco legal estable 127


b) Segundo Protocolo Eléctrico.

En este proceso de concertación, en febrero de 1986 se alcanza el acuerdo que per-


mitió la firma de un Segundo Protocolo de acuerdo entre la Administración y el
Sector Eléctrico, que contenía, entre otros puntos de interés, referencias a la “implan-
tación de un Programa Cuatrienal, conducente a una reducción de costes y mejora
de la gestión empresarial y las bases de una nueva política tarifaria.

La elaboración del plan de reducción de costes contemplado en el Protocolo ocupó


buena parte de las actividades conjuntas del sector en los meses siguientes, de forma
que, en agosto de 1986, las empresas eléctricas presentaron a través de UNESA a la
Administración un Programa definitivo de actuaciones para la mejora de la eficien-
cia. Consistió, fundamentalmente, en una reducción de costes en las cuentas de
explotación de las empresas, retribuyendo sus recursos propios en función de los
resultados de explotación y saneando los ajustes reconocidos por las auditorías esta-
blecidas a tal efecto.

Sin embargo, la política tarifaria siguió prácticamente igual. Así, en los años 1986 y
1987, los aumentos de la tarifa eléctrica fueron inferiores en 1,5 puntos porcentuales
a los registrados en el IPC y, aunque es cierto que en estos años descendió sustan-
cialmente el precio de los productos petrolíferos, no lo es menos que por aquel
entonces las centrales de fuelóleo aportaban solamente el 3,7% de la producción del
parque eléctrico.

En consecuencia, la reordenación del sector acometida con los intercambios de acti-


vos en 1985 no pudo alcanzar todos los efectos positivos previstos. Aunque las
empresas disminuyeron el reparto de dividendos, FECSA no pudo hacer frente a su
deuda, por lo que, tras la suspensión de su cotización en Bolsa el 10 de febrero de
1987, tuvo que poner en práctica un plan de saneamiento muy estricto en el que,
además de interrumpir el pago de dividendos, solicitó de los Bancos acreedores la
refinanciación de su deuda.

La noticia tuvo gran repercusión entre inversores y entidades crediticias, españolas y


extranjeras, con riesgo de endurecer y encarecer la financiación de todo el Sector,
por lo que tanto éste como el propio Gobierno y la Generalitat hubieron de acom-
pañar las gestiones para dar confianza respecto al Plan preparado por FECSA y sus
acuerdos nacionales e internacionales. Las empresas eléctricas llegaron en UNESA
al compromiso de suscribir ampliaciones del capital de la compañía catalana por un
importe de 75.000 millones de pesetas, para que ésta incrementara sus fondos pro-
pios y pudiera reducir su endeudamiento, aplicando el plan de saneamiento estu-
diado por la dirección de la compañía.

Estos hechos pusieron en evidencia que el problema del Sector ya no era exclusiva-
mente financiero, sino que también iba siendo de carácter económico, como conse-
cuencia de la insuficiencia del incremento de la tarifa eléctrica durante estos años
para hacer frente a los elevados costes del sector, muchos de ellos ajenos a su ges-
tión.

Por ello, fijadas las tarifas para el año 1987, las conversaciones entre UNESA y el

128 los protocolos y el marco legal estable


El Presidente de UNESA, Íñigo de Oriol, y
el de ENDESA, Feliciano Fuster, firman en
1988 la extinción del contrato Grupo de
Empresas-Endesa.

Ministerio de Industria y Energía convergieron en la necesidad de poner en marcha


un nuevo sistema tarifario, que asegurara una revisión automática de los precios
eléctricos en función de los costes y de las necesidades financieras del sector, y sus-
tituyera, por tanto, a las negociaciones que cada año eran precisas para llegar a un
acuerdo sobre la modificación porcentual de las tarifas eléctricas.

6.6 Marco Legal Estable

Con el fundamento de un nuevo acuerdo de amplio alcance entre UNESA y la


Administración, conocido como Marco Legal Estable (MLE), el Gobierno anunció
la implantación de este nuevo sistema de cálculo de la tarifa eléctrica, que daría
solución al problema de sobrecapacidad existente por el menor incremento de la
demanda y la sustitución del petróleo por carbón y nuclear y aseguraría a las empre-
sas una remuneración suficiente. La tarifa cubriría todos los costes estándares (es
decir, normalizados de todas las ineficiencias de gestión) de explotación de las
empresas eléctricas y garantizaría la total recuperación de sus inversiones, a lo largo
de la vida útil de las instalaciones.

Antes del establecimiento del Marco Legal Estable, un paso esencial fue el acuerdo
al que llegaron la Administración y UNESA sobre la valoración de los activos netos
de las empresas. Esta valoración resultaba imprescindible para la fijación de un
marco tarifario que permitiera a las empresas la recuperación total de sus inversio-
nes, puesto que, como se ha dicho, sólo deberían recuperarse aquellos costes de
inversión y explotación que resultaran de una eficiente gestión por parte de las
empresas.

los protocolos y el marco legal estable 129


Merced a este acuerdo, la Administración y el Sector imputaron un valor determina-
do a los activos fijos netos –3,5 billones para los activos netos de producción y 1,2
billones para los de distribución–, que debería ser recuperado por las empresas
durante la vida útil de los mismos mediante una tarifa anual automática, que reco-
gería, además, los costes variables soportados por el sector en cada ejercicio –unos
250.000 millones de pesetas en 1987, según cálculo de previsiones consensuado por
la Administración y UNESA–.

El nuevo régimen tarifario se implantó en virtud del Real Decreto de 11 de diciem-


bre de 1987 que desarrollaba el “Sistema para determinar la Tarifa de Suministro de
energía Eléctrica”y entró en vigor a partir de 1º de enero del año siguiente.

Un Decreto aprobado unos meses antes, el 11 de septiembre, había desarrollado la


metodología del Marco Legal Estable, que estaba basado en la asignación de valores
estándares a cada uno de los costes a los que debían hacer frente las empresas eléc-
tricas para efectuar el suministro. De manera general, puede afirmarse que estos cos-
tes estándares serían los que, según la Administración, habrían tenido que afrontar
dichas empresas si hubieran realizado una gestión razonablemente eficaz de sus
recursos.

Así, el MLE recogía cuál era el valor estándar de cada una de las instalaciones de
producción, transporte y distribución del sector eléctrico. Una vez establecidos estos
valores, la Administración se comprometía a garantizar la recuperación total del
mismo –actualizado a través del índice de precios y remunerado mediante la aplica-
ción de una tasa de retribución– a lo largo de la vida útil de las instalaciones –25
años en el caso de las centrales termoeléctricas clásicas y nucleares y 65 años en el
caso de las hidroeléctricas– merced a un sistema de amortización anual. Como com-
plemento de esta recuperación de costes de inversión, cada año se calculaban asi-
mismo los costes de operación y mantenimiento fijos y variables del sector (es decir,
los de combustibles, personal, estructura, etc.).

Algunos costes variables y otros parámetros técnico-económicos, que influían asi-


mismo en la determinación de la tarifa –por ejemplo, la estimación de cuál sería la
demanda de electricidad o el crecimiento del índice de precios–, no podían tener la
consideración de estándares. Por ello, el MLE incluía un sistema de corrección de las
desviaciones que podían producirse entre las estimaciones iniciales de los costes y
parámetros no estándares y los valores reales que finalmente tenían dichos concep-
tos al término del Ejercicio, puesto que las tarifas se fijan a primeros de año. Para
ello, los excesos o defectos que hubieran tenido lugar en un año eran compensados
en la modificación de las tarifas que se aprobasen en ejercicios posteriores.

La suma de todos los conceptos de costes fijos y variables, estándares y estimados,


que debían ser recuperados cada año, dividida entre la demanda de energía eléctrica
prevista para el mismo, representaba el precio medio que debía tener el kWh para que
las empresas pudieran recuperar sus costes y que, por tanto, debería repercutir en
tarifa.

El nuevo sistema establecido incorporaba importantes ventajas respecto al sistema


anterior, aunque no estaba exento de inconvenientes. Entre las ventajas principales

130 los protocolos y el marco legal estable


cabe destacar su transparencia, la incorporación de mecanismos que permitían tras-
ladar los costes incurridos en los primeros años de operación de las centrales a los
años posteriores, laminando así el efecto de acumulación de costes durante la obra
en curso de las nuevas instalaciones que habían aprobado. En los anteriores siste-
mas de tarifas que no tenían en cuenta este factor durante los períodos de construc-
ción (entre 5 y 8 años), se establecía un procedimiento que permitía la revisión de la
tarifa aplicando criterios objetivos basados en parámetros estadísticos de tipo gene-
ral, como IPC, coste de dinero, etc.

Entre los inconvenientes destacaban la no transparencia en las fórmulas que deter-


minaban la tasa de remuneración de las inversiones realizadas por el Sector, la dis-
crecionalidad de la que gozaba la Administración para determinar la producción
hidroeléctrica esperada en el año hidráulico medio, y el procedimiento especial de
retribución aplicado a empresas fundamentalmente productoras, que se fijó en un
10%.

En general, puede decirse que el MLE fue bien recibido por el Sector. Las críticas que
éste formuló posteriormente fueron dirigidas, más que al sistema en sí, al reparto
que hacía de la tarifa entre las diferentes empresas. Precisamente para corregir las
desigualdades y falta de transparencia que se achacaban al MLE, éste sería modifi-
cado posteriormente en diciembre de 1993.

Independientemente de las posibles críticas a este sistema, la conjunción del final de


un ciclo inversor del Sector y la aplicación del Marco Legal Estable permitió a las
empresas superar sus problemas financieros y sanear sus cuentas, de suerte que su
situación económica en 1998, cuando el MLE dejó de aplicarse, era radicalmente dis-
tinta a la de diez años antes, cuando entró en vigor. Se hizo posible así que las
empresas se encontraran ya en condiciones de hacer frente a la competencia, conse-
cuencia directa de la liberalización del mercado eléctrico que iba a acometerse.

Red de Transporte e Interconexión existente en 1990.

los protocolos y el marco legal estable 131


CAPÍTULO 7
Los años anteriores a la liberalización: 1990-1997

l iniciarse la última década del siglo, la empresa eléctrica como elemento bási-
A co y por su carácter estratégico se mantenía, en casi todos los países, como
industria regulada e intervenida. En grandes líneas, esta intervención procedía, de
un lado, de las políticas de planificación de las instalaciones de generación y trans-
porte; de otro, del control de la tarifa eléctrica. En la mayoría de los casos, el modelo
resultante consistía en estructuras empresariales verticalmente integradas, que abar-
caban todas las actividades de producción, transporte, distribución y suministro de
electricidad. En la mayor parte de los países europeos era de titularidad pública.

Este modelo estructural de la industria eléctrica, que también regía en España, aun-
que combinando empresas de titularidad pública y privada, comenzó a cambiar en
los primeros años de la década de los noventa, cuando desde la UE se fomentaron
los procesos de privatización de las empresas públicas y la liberalización gradual en
las actividades de generación y comercialización de la energía eléctrica.

Así, con la aprobación en febrero de 1986 del Acta Única Europea, se fijó el objetivo
de alcanzar, el 1 de enero de 1993, un Mercado Interior Único en la UE y también,
después de largo tiempo de deliberaciones sobre qué sectores quedarían excluidos
del mismo, en un mercado único en el sector energético. Este mercado se presenta-
ba como un medio para la adecuada asignación de recursos, la disminución del coste
de la energía y como un factor que contribuiría a la seguridad de abastecimiento a
través de la competencia entre empresas.

Pero existía una evidente falta de homogeneidad entre los modelos de gestión de los
sistemas eléctricos europeos y, fiscalmente, también se producían sensibles diver-
gencias. A estas dificultades venía a sumarse una normativa medioambiental que
afectaba económicamente de manera diferente a los países de la UE. Después de un
proceso complejo de discusiones, un primer intento resultó fallido, al recomendar el
Consejo de Ministros de Energía de la Comunidad que se pospusiera esta liberaliza-
ción del sector, invitando a la Comisión a revisar sus propuestas, pero sin señalar un
plazo determinado para el establecimiento del mercado único.

los años anteriores a la liberalización 133


En los sectores eléctricos de los países comunitarios, no es hasta 1990, con la publi-
cación de la Directiva 90/547/CEE relativa al “Tránsito de electricidad por las Grandes
Redes”, y, sobre todo, hasta 1996, con la Directiva 96/92/CE sobre “Normas comunes
para el Mercado Interior de la Electricidad”, cuando se inicia realmente la equipara-
ción en el tratamiento de la energía eléctrica, con cualquier otra mercancía o servicio
en la consecución del Mercado Interior Único de la UE.

Por lo que respecta al Sector español, en los primeros años de la década de los
noventa tenía, de acuerdo con lo expuesto en capítulos anteriores, un marco regula-
dor cuyas principales características podrían resumirse de la siguiente manera:

— Planificación centralizada de la nueva capacidad de generación y transporte por


parte de la Administración. Continuidad de las revisiones de los Planes
Energéticos Nacionales (Plan Eléctrico Nacional de 1991). De esta forma se ase-
guraba el suministro de un servicio considerado estratégico.
— Explotación unificada y despacho centralizado, gestionado por Red Eléctrica de
España, teniendo en cuenta consideraciones de política energética y los costes
reales de los combustibles. Esta sociedad de mayoría pública era el único agente
capacitado para realizar intercambios internacionales de electricidad.
— Marco Legal Estable. Existencia de unas tarifas únicas en todo el territorio nacio-
nal, fijadas con carácter anual que, en base a costes estándares, debían garantizar
la recuperación de la totalidad de los costes de suministro.

Como puede verse, el modelo de funcionamiento era el tradicional, existente tam-


bién en una mayoría de países de nuestro entorno, y en el que la regulación presen-
taba a las empresas y consumidores unas posibilidades de gestión muy limitadas.

Por ello, se formaron ciertas iniciativas en aras de una mayor liberalización. En este
sentido, en 1994 se promulgó la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico (LOSEN),
que representó un primer paso en la liberalización del sistema, aunque aún se man-
tenía lo sustancial de la regulación anterior, por más que su aplicación se hiciera
compatible con algunos elementos de competencia. Por eso, se comenzó a hablar de
un Sistema Eléctrico Integrado, en tanto se configuraba un nuevo “Sistema
Independiente”, en régimen de libre iniciativa y competencia.

La corta vigencia de la ley, derogada antes de que se cumplieran dos años desde su
promulgación, hizo que los limitados elementos de competencia existentes en ella
no llegaran a ponerse suficientemente en vigor.

Sin embargo, debe reconocerse que la LOSEN sí dio solución satisfactoria al viejo
problema de la moratoria nuclear, ordenando, en una de sus disposiciones adiciona-
les, la paralización definitiva de las instalaciones en moratoria y compensando a las
empresas propietarias con un porcentaje de la tarifa eléctrica, durante un plazo
máximo de veinticinco años. Además, permitió la titulización de esta deuda.

Por otro lado, aunque el denominado Régimen Especial nace con la Ley 82/1980
de Conservación de la Energía, fue el RD 2366/1994 el que verdaderamente estable-
ce todo el marco regulador de este tipo de instalaciones, dándoles condiciones de
estabilidad en el tiempo.

134 los años anteriores a la liberalización


Asimismo, la estructura empresarial del sector era reflejo de la evolución histórica,
que hasta el momento había vivido nuestro sistema. La construcción de grandes
grupos –sobre todo de las centrales nucleares– en los años setenta y ochenta, exigió
inversiones que sólo empresas de un determinado tamaño podían afrontar. Como el
entorno económico fue bastante difícil debido a las crisis económica y energética, la
consecuencia natural no podía ser otra que la de propiciar diversos procesos de con-
centración empresarial, animado también por la propia política de liberalización.

7.1 Mercado Interior de la Energía

Firma del Tratado de Adhesión a la Comunidad El tratamiento de la electricidad como mercancía o servicio en la consecución del
Europea el 12 de junio de 1985 en el Palacio Real de Mercado Interior Único no comienza realmente hasta la aprobación de la Directiva
Madrid.
de Tránsitos, de 1990, sobre el principio de libre acceso y utilización de las redes
europeas por agentes compradores y vendedores de energía eléctrica ajenos a la
propiedad de las mismas. Esto supuso el final de un derecho exclusivo para sus titu-
lares y la consideración de la red eléctrica como soporte físico de transacciones
comerciales, cualquiera que fuera el origen y destino de la energía implicada.

Posteriormente se aprobó la Directiva de Normas Comunes, de 1996, que precisaba


el papel de los operadores o gestores de las redes de transporte de cada sistema, e
introducía conceptos decisivos, como son la separación jurídica (unbundling) de las
actividades reguladas (Transporte y Distribución) y no reguladas (Generación y
Comercialización) de las empresas eléctricas, y la exigencia a los Estados Miembros
para que adoptasen “las medidas necesarias para garantizar una apertura de sus
mercados de electricidad”.

Un resumen de los principios fundamentales de la regulación de esta Directiva cabe


establecerlo en los siguientes términos:

— Libertad de instalación de centrales y construcción de nuevas líneas. Permite el esta-


blecimiento libre de nuevos grupos de generación y de líneas. La Directiva ofre-
cía a los Estados la elección de dos posibilidades: autorización reglada; o concur-
so mediante licitación (Arts. 5º y 6º).

— Libertad de acceso de terceros a las redes (ATR). El contenido de esta libertad se


manifiesta, de una parte, en el derecho de los agentes o empresas de acceder
–mediante el pago del correspondiente peaje– a la red eléctrica propiedad de un
tercero; y de otra, en la correspondiente obligación del titular de la red de ceder
el paso, salvo casos especiales o excepcionales circunstancias debidamente moti-
vados, al eventual peticionario.

— El ATR no agotaba este principio básico del modelo de apertura eléctrica a la


competencia, ya que la autoridad comunitaria permitía a los Estados que organi-
zasen las fórmulas de acceso tanto a través del citado ATR (que podía ser nego-
ciado o regulado), como mediante el reconocimiento de un sistema de
Comprador Único, defendido principalmente por Francia.

— Gestión independiente de la red. La Directiva establecía que la red de transporte


debía contar con un gestor independiente de las empresas que actuasen en ella,

los años anteriores a la liberalización 135


pero permitía, en aplicación del principio de subsidiariedad, que los Estados
decidiesen las formas de implementación –responsable del nombramiento, plazo
del mandato, etc.– de esta exigencia.

— Libertad de importación y exportación de energía eléctrica.

— Separación contable de las actividades eléctricas: generación, transporte, distribu-


ción y comercialización, a fin de evitar subvenciones cruzadas.

— Libertad de elección de suministrador por parte de los clientes: estableciendo perío-


dos graduales.

Los plazos de apertura definidos en la propia Directiva determinaban actuaciones


de transposición de la Directiva a las legislaciones de los Estados Miembros, por las
que los derechos de libre suscripción de contratos de suministro en todo el ámbito
de la Unión eran otorgados gradualmente a un número creciente de consumidores,
llamados “consumidores cualificados”.

Finalmente, el fomento de las interconexiones internacionales era una de las actua-


ciones comunitarias prioritarias para acelerar la creación del Mercado Interior de la
Electricidad.

7.2 El Plan Energético Nacional (1991-2000): regulación de las Instalaciones de


Régimen Especial

Después de un período de reestructuración tan importante como el que había vivido


el Sector Eléctrico, el Ministerio de Industria creyó conveniente elaborar un Plan
Energético Nacional para el período 1991-2000 (PEN-1991), que fue redactado con
un criterio de transitoriedad, por lo que tuvo más de indicativo que de concreto en la
mayoría de los temas tratados.

Visita del Comisario Moser, de la Unión


Europea, a UNESA en 1990.

136 los años anteriores a la liberalización


A pesar de que la previsión de crecimiento de la demanda de energía eléctrica para
el decenio 1991-2000 se estableció en un 3,4% anual, el Plan pretendió reducir sen-
siblemente las inversiones necesarias en equipamiento de generación y en amplia-
ción de las redes de transporte y distribución. Estas inversiones las valoraba en dos
billones de pesetas constantes de 1992; de esta cifra, algo menos de la mitad estaba
destinada a nuevas centrales de producción y el resto a instalaciones de transporte y
distribución, para permitir una mejora en la calidad del servicio eléctrico.

La cobertura de las necesidades de capacidad del parque generador corría, funda-


mentalmente, a cargo del equipo ya existente a principios de la década, que se man-
Jornadas Jurídicas celebradas en 1991 en colaboración
tendría operativo en su práctica totalidad a lo largo del período contemplado (1991-
con la UNESCO, presididas por el entonces 2003). El alargamiento de la vida útil del parque de las centrales existentes era consi-
Secretario General de esta Organización, derado como la alternativa de menor coste, comparada con cualquier otra opción de
Federico Mayor Zaragoza.
nuevas construcciones.

La opción del nuevo equipamiento intentaba conjugar los objetivos de minimiza-


ción de costes –alargamiento de la vida útil de las instalaciones, importación de
energía eléctrica de Francia, uso de turbinas de gas como potencia de reserva, etc.–,
potenciación de recursos autóctonos –uso del carbón nacional y recursos hidráuli-
cos–, protección medioambiental –aumento del uso del gas natural, hidráulica y de
energía eléctrica importada, además de la utilización de nuevas tecnologías limpias
en centrales de carbón nacional– y diversificación –aumento del peso del gas natural
y reducción de la importancia relativa de la energía nuclear–.

Esta alternativa del nuevo equipamiento debía permitir, asimismo, minimizar la


inversión del sector y, por consiguiente, el impacto financiero sobre las empresas
eléctricas. Además de la flexibilidad para la elección de la fecha de suministro del
contrato de importación de energía eléctrica con Francia y la posibilidad de modular
mejor el proceso de inversión, permitía adaptar el ciclo inversor del Sector Eléctrico
a la evolución real de la demanda de electricidad a lo largo de la década.

Asimismo, entre sus prioridades de política energética este Plan Energético Nacional
incluyó la de aumentar la contribución de los autogeneradores, que debía pasar del
4,5 por 100 en 1990 al 10 por 100 para el año 2000, contemplando en este apartado
dos tipos de actividad claramente diferenciados: la cogeneración y la generación a
partir de energías renovables. La primera suponía un ahorro de energía primaria y
contribuía a reducir pérdidas en transporte y generación. Por su parte, con las ener-
gías renovables se disminuiría, obviamente, el consumo de energía primaria conven-
cional, y aportaban ventajas medioambientales. La participación de estas energías
en la producción nacional, tenía una incidencia relevante en la explotación unifica-
da, por lo que la gestión de sus instalaciones, considerando las especificidades que
les eran propias, debería estar incentivada, para que su régimen de producción
pudiera ajustarse a las necesidades del sistema eléctrico.

Para todo ello se aprobó el Real Decreto 2366/1994 sobre “Producción eléctrica por
instalaciones hidráulicas de cogeneración y otros abastecidos por recursos o fuentes
de energía renovables”, que tenía por objeto el desarrollo reglamentario del Capítulo
II de la Ley 82/1980 sobre Conservación de la Energía, en lo relativo a los requisitos

los años anteriores a la liberalización 137


y procedimientos para acogerse al Régimen Especial, a las condiciones de entrega de
la energía y al régimen económico.

La producción de las instalaciones de Régimen Especial en la década de los noventa


se multiplicó por 15, alcanzando porcentualmente los valores medios existentes en
la UE. En el Cuadro 7.1 se ha recogido la evolución de los excedentes de electricidad
de este tipo de generación para el período 1990-2003.

Cuadro 7.1.
Excedentes de electricidad del Régimen Especial (GWh)
Año Demanda Total %
Régimen Especial Régimen Especial/Demanda

1990 135.306 1.630 1%


1991 140.116 3.138 2%
1992 141.474 4.014 3%
1993 141.582 5.697 4%
1994 153.348 8.519 6%
1995 159.248 10.006 6%
1996 164.060 14.108 9%
1997 170.777 16.499 10%
1998 182.001 20.413 11%
1999 194.053 25.095 13%
2000 205.448 27.474 13%
2001 216.929 31.187 14%
2002 222.056 36.226 16%
2003 235.820 41.934 18%

Fuente: Comisión Nacional de Energía.

Por lo demás, el PEN-1991 incluía también un modelo de reordenación del sector,


cuyo marco regulador quedaría plasmado en una nueva Ley del Sistema Eléctrico
(LOSEN), así como también unas estrategias de actuación para promover la mejora
de la calidad del servicio eléctrico.

7.3 La Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional de 1994 (LOSEN)

Cuando la Administración decidió la modificación del Marco Legal Estable en 1993,


el Sector demandaba una solución al problema de la moratoria nuclear, que lastraba
las cuentas de algunas empresas. Entre las opciones posibles, el Gobierno rehusó
resolver el problema mediante una ley específica para ello, como jurídicamente pare-
cía preciso, prefiriendo, en cambio, posponer la solución hasta que aprobara una
nueva ordenación legal del sector eléctrico

Esta ordenación era a todas luces necesaria, en primer término, para dar seguridad
jurídica a un Sector que estaba siendo regido por normas dispersas de muy diverso
rango. Pero, además, resultaba aconsejable consolidar y perfeccionar el modelo de
regulación aplicado en los últimos años, así como avanzar en la adecuación de la

138 los años anteriores a la liberalización


legislación española a los criterios de liberalización y competencia que inspiraban
las Directivas de la Unión Europea en fase de discusión en Bruselas.

A estos objetivos respondía la iniciativa legislativa del Gobierno que se concretó en


la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (LOSEN), que tras la corres-
pondiente tramitación parlamentaria se convirtió en la Ley 40/1994, de 30 de
diciembre, y que entró en vigor en enero de 1995.

La nueva Ley se configuró como una norma ordenadora de la legislación hasta


entonces vigente, pero modificaba también las formas de operar en el Sistema
Eléctrico, para converger con las iniciativas comunitarias. De este modo se contri-
buía desde la legislación española a la construcción del Mercado Interior de la
Electricidad.

Según quedó establecido, el Sistema Eléctrico Nacional comprendía dos modelos


diferentes, denominados Sistema Integrado y Sistema Independiente. Las activi-
dades comprendidas en el Sistema Integrado conservaban el modelo tradicional del
ordenamiento de servicio público. Como tal, y salvo en lo referente a la explotación
unificada, que se reservaba a la titularidad del Estado, podía ser prestado por los par-
ticulares en régimen de libre iniciativa, en un marco reglamentario que salvaguarda-
se los intereses generales. Por su parte, el Sistema Independiente estaba definido por
la libertad de instalación y operación económica, sólo restringido por la preservación
Línea de dos circuitos a 380 kV de la central de de los derechos de terceros y por las limitaciones técnicas inherentes a la propia
Alcántara a la subestación de Morata de Tajuña.
naturaleza de la industria eléctrica; en este caso, la energía producida no se integra-
ba en un conjunto único, a diferencia del otro sistema.

Por otro lado, las tarifas eléctricas, que se mantenían únicas en todo el territorio del
Estado, seguirían siendo fijadas por el Gobierno con criterios de suficiencia y efica-
cia, aplicando un procedimiento uniforme y explícito previsto en la Ley. Las activi-
dades comprendidas en el sistema independiente se retribuían en las condiciones
pactadas por las partes. La Ley reconocía las competencias necesarias a la
Administración del Estado para la aplicación de tarifas únicas y el cumplimiento de
lo establecido en materia de retribución.

Un aspecto importante recogido también en la LOSEN era la creación de la


Comisión del Sistema Eléctrico Nacional con el objetivo de velar por la objetivi-
dad y transparencia de su funcionamiento, para lo cual garantizaba la independen-
cia de sus miembros.

La Ley también prestaba particular atención a la energía producida en Régimen


Especial, atendiendo a su carácter accesorio de otra actividad industrial, a la energía
primaria utilizada (renovable), o a la potencia reducida de la instalación.

Por lo demás, la LOSEN no alteraba los principios generales de regulación de la


explotación unificada del sistema eléctrico establecidos en la Ley 49/1984, que creó
Red Eléctrica de España, pero, por razones sistemáticas, los incorporaba a su texto
con las modificaciones que la ordenación general y la experiencia obtenida en los
años de vigencia aconsejaba.

La Ley facultaba también al Gobierno para regular, como actividad diferenciada


dentro del Sistema Eléctrico Nacional, la comercialización de la energía eléctrica

los años anteriores a la liberalización 139


consistente en su venta a los usuarios y demás actuaciones relacionadas con el uso
final de la energía.

No obstante, la vía elegida por la LOSEN para introducir competencia y a la vez pro-
teger a las empresas de las consecuencias de un cambio súbito –la coexistencia entre
el sistema integrado y el sistema independiente–, se separaba de las fórmulas que se
empezaban a emplear en otros países de la UE. Además tenía dificultades de
implantación, a veces innecesarias. Por todo ello, esta Ley no llegó a desarrollarse
por completo, aunque algunos de sus postulados fueron recogidos en el Tercer
Protocolo Eléctrico de 1996 y en la Ley del Sector Eléctrico de 1997, que se estable-
cerían posteriormente.
Fernando de Ybarra, presidente de Sevillana, y
Feliciano Fuster, presidente de Endesa, tras la firma
del Acuerdo suscrito entre ambas empresas (1991).
7.4 Reordenación del Sector Eléctrico

Independientemente de las incidencias que la puesta en marcha del Mercado Único


estaba sufriendo, la proximidad de la apertura a la libre competencia que propugna-
ba la UE empezó a calar durante los primeros años de la década de los noventa en el
mundo empresarial.

En el caso del Sector Eléctrico, la conveniencia de disponer de empresas fuertes y


mejor preparadas para la competencia con las grandes compañías europeas aconse-
jó un nuevo proceso de reordenación del sector, que se llevó a cabo en los años 1991
y 1992, impulsado desde las más altas autoridades energéticas nacionales.

Radica aquí el origen de los grandes grupos empresariales actuales, uno de capital
público nucleado en torno a Endesa, que luego fue privatizado en su totalidad, y
otros de carácter privado: IBERDROLA, UNIÓN FENOSA e HIDROELÉCTRICA
DEL CANTÁBRICO. Posteriormente, como luego se verá, aparecerá en el año 2001
un quinto grupo de carácter privado, Enel Viesgo.

a) Grupo ENDESA

Como se sabe, en 1983 se había constituido ya el Grupo Endesa, mediante la adqui-


sición de las acciones que el Instituto Nacional de Industria (INI) mantenía en las
compañías de Enher, Gesa, Unelco y Encasur. Después, a lo largo de la década de los
90, siguió aumentando el tamaño de este grupo, a la vez que se fue privatizando.
Algunas de las etapas más importantes de la adquisición de participaciones de otras
empresas eléctricas son las siguientes:

— 1991. Adquisición del 87,6% de Electra de Viesgo, 40% de Fecsa, 33,5% de


Sevillana de Electricidad y 24,9% de Nansa.
— 1993. Adquisición del 55% de la sociedad Hidroeléctrica de Cataluña (Hecsa).
— 1996. Ampliación de la participación hasta el 75% del capital de FECSA y de
Sevillana de Electricidad.
— En abril de 1999 Endesa completa su integración corporativa, al aprobar la fusión
por absorción en todas las Juntas Generales de Accionistas de las empresas par-
ticipadas.

140 los años anteriores a la liberalización


En cuanto a la privatización del Grupo ENDESA, un hecho de suma importancia en
la reordenación empresarial del sector eléctrico, pueden destacarse las siguientes
fases:
— 1988. Primera Oferta Pública (OPV) de Venta de acciones de ENDESA, por la que
el Estado reduce su participación en la empresa al 75,6%.
— 1994. Segunda OPV de acciones, por la que el Estado reduce su participación en
el capital de ENDESA al 66,89%.
— 1998. Tercera OPV por el 33% del capital de la empresa, con lo que ENDESA
pasa a ser una compañía privada.

Asimismo, durante este período, Endesa adquirió activos eléctricos en otros países
como Argentina, Perú, Chile, Marruecos, etc., así como también compra participa-
ciones de empresas con actividades en otros campos, como son telecomunicaciones,
petróleo, aguas, etc.

La privatización de Endesa constituyó un hito importante para lograr el paso a un


mercado competitivo, como ya habían hecho otros países, especialmente Inglaterra,
y permitía asegurar la competencia en el mercado libre al separar al Regulador de la
propiedad de la primera empresa eléctrica por su tamaño, garantizando así la inde-
pendencia del Regulador.

b) Grupo Iberdrola

En el año 1991, por mutuo acuerdo se decide la integración de Hidroeléctrica


Española e Iberduero, creando Iberdrola, que quedó constituida formalmente en
noviembre de 1992.

Relevo en la presidencia de
UNESA: de Unión Eléctrica-
Fenosa, Julián Trincado, a Endesa,
Feliciano Fuster.
Año 1991.

los años anteriores a la liberalización 141


Esta empresa adquiere, también, activos eléctricos en otros países, como Bolivia,
Chile, Brasil, Guatemala, Méjico, etc., y diversifica también sus actividades en otros
sectores, como son el gas y las telecomunicaciones.

c) Unión Fenosa

Como ya se ha expuesto, Unión Eléctrica Fenosa nació como resultado de fusión, en


noviembre de 1982, de Unión Eléctrica y Fuerzas Eléctricas del Noroeste (FENOSA).
Posteriormente, en el 2001, pasó a denominarse UNIÓN FENOSA.

Este Grupo comenzó en 1986 su actividad internacional en Uruguay y, al igual que


los grupos anteriores, en 1992 inició sus inversiones internacionales en activos eléc- UNESA colaboró con el Programa ADO de
Barcelona’92. En la foto puede verse el equipo
tricos y de otros sectores (gas, telecomunicaciones, servicios, etc.), inversiones que Olímpico de Remo con el Presidente y Vicepresidente
actualmente abarcan hasta un total de catorce países. de UNESA en 1990.

d) Hidroeléctrica del Cantábrico

Desde su creación en 1920 como Sociedad Anónima denominada Hidroeléctrica del


Cantábrico-Saltos de Agua de Somiedo, HC ha ido creciendo y expansionándose a
lo largo del tiempo paralelamente al resto del Sector Eléctrico. En el año 2000 vivió
un proceso de OPAS, que transformó de forma significativa la estructura accionarial
de la empresa. También ha diversificado sus actividades, constituyendo en 1987 la
Sociedad HC Gas de Asturias, para la distribución de gas en numerosos municipios
del Principado. Esta empresa cuenta también con una presencia importante en el
Sector de las telecomunicaciones por cable, centrándose esta actividad en Asturias y
Castilla y León.

e) Enel Viesgo

Posteriormente, en el año 2001, se creó la nueva empresa Enel Viesgo, mediante la


compra de Viesgo Generación y Viesgo Distribución por parte de Ente Nazionale per
l’Energia Elettrica, tal como se expone en el capítulo 8 de este libro.

142 los años anteriores a la liberalización


los años anteriores a la liberalización 143
Organigrama de la evolución (1880-2000) de las Sociedades de UNESA. Posteriormente, en 2001, se constituiría Enel Viesgo.

los años anteriores a la liberalización 144


CAPÍTULO 8
La liberalización del sector eléctrico: 1997-2003

l cambio de modelo estructural de la Industria Eléctrica en los países de la


E Unión Europea, que se comenzó a implantar en la década de los ochenta y
sobre todo en los primeros años de los noventa, no era un hecho aislado en el ámbi-
to geográfico del Viejo Continente. Desde hacía ya varios años, un conjunto amplio
de naciones desarrolladas de otras partes del mundo –EEUU, Canadá, Australia,
Noruega, Nueva Zelanda, Argentina, etc.– habían emprendido este mismo camino
de liberalización y competencia.

En España, el nuevo impulso vino de la mano de la victoria electoral del Partido


Popular en 1996, cuyo programa electoral contenía la liberalización del sector eléc-
trico.Y, en efecto, ésta fue una de sus primeras actuaciones al formar Gobierno. Las
bases de la nueva regulación fueron discutidas con el Sector, acordándose un Tercer
Protocolo, que el Ministro de Industria y Energía y los Presidentes de las empresas
eléctricas y de UNESA firmaron en diciembre de 1996.

Para poner en práctica los acuerdos de este Protocolo, el Gobierno preparó un pro-
yecto de Ley del Sector Eléctrico que, tras su tramitación parlamentaria, fue aproba-
da el 27 de noviembre. Esta Ley 54/1997 liberalizaba el Sector e iba en muchos
aspectos más allá de lo que exigía la Directiva 96/92/CE sobre Normas Comunes
para el Mercado Interior de Electricidad que, en diciembre de 1996, había sido apro-
bada por la Unión Europea. En España se tenía, además, otro referente, como era la
Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (LOSEN), de diciembre de 1994.

El desarrollo práctico de las medidas contenidas en la nueva Ley suponía pasar de


un sistema fuertemente intervenido por los poderes públicos a un sistema en el que
las actividades eléctricas se realizarían sobre la base de criterios de mercado, sin
otras limitaciones fundamentales que las que imponen determinados factores técni-
cos, ambientales y económicos, referentes al transporte y la distribución de electrici-
dad.

Una vez establecidas las bases de la nueva regulación y en cumplimiento también


del planteamiento programático del propio Gobierno, se abría la puerta a la privati-

la liberalización del sector eléctrico 145


zación mayoritaria del Grupo ENDESA. Antes de que esta privatización se produje-
ra, se dio un nuevo paso más en el proceso de concentración empresarial del sector
eléctrico español: en octubre de 1996, ENDESA tomó la mayoría del capital y el con-
trol de Fecsa y Sevillana.

En este ámbito de reestructuración empresarial, debe destacarse el hecho de que en


la segunda mitad del año 2000 se produjeron intentos de mayores fusiones y absor-
ciones de sociedades eléctricas que no llegaron a buen fin; en mayo de 2000, el
Gobierno desestimó la oferta pública de Unión Fenosa sobre Hidroeléctrica del
Cantábrico; en septiembre de 2000, también Ferroatlántica lanza una OPA sobre
Hidrocantábrico que fue rechazada; en septiembre, Endesa e Iberdrola plantean una
fusión amistosa, con el objetivo de desarrollar un proyecto de expansión internacio-
nal y de diversificación, que en febrero del 2001 desestimaron como consecuencia
de las excesivas restricciones impuestas por el Gobierno y la aprobación del RD Ley
2/2001, que, asimismo, desincentivaba este proceso.

En el sentido inverso, es decir, de descentralización en septiembre de 2001, Endesa


Generación adjudicó al Grupo ENEL la Sociedad de Nuevo Viesgo, vendiéndole los
activos de generación compuestos por un 28% de hidráulica, un 32% de fuel-gas y
un 40% de carbón. Posteriormente ENEL compró el 100% de las participaciones de
Viesgo (Distribución), creándose la empresa Enel Viesgo.

La nueva normativa ha supuesto una transformación radical del Sector, introducien-


do la competencia en las actividades de generación y comercialización, y dando
lugar a un vuelco conceptual respecto a la regulación existente en períodos prece-
dentes. Baste decir que, desde el 1 de enero del 2003, todos los consumidores espa-
ñoles (más de 25 millones) pueden elegir a su suministrador de electricidad, si así lo
desean, o bien acogerse a la tarifa eléctrica regulada por la Administración.

El Sector se enfrenta, así, por primera vez en su historia, a la competencia en y por el


mercado. Las directivas europeas y la creciente globalización de los mercados han
conducido a que esa competencia sea no sólo con las otras empresas españolas, sino
también con sociedades extranjeras. En este escenario nuevo, los actuales agentes
del sector han podido moverse mejor, gracias a la concentración empresarial que en
él se ha producido a lo largo de su historia. Cada empresa puede y debe establecer
sus propias políticas industriales y comerciales.

De forma paralela, al tener que abandonar unas y modificar otras de las funciones
que desempeñaba desde su creación, Unidad Eléctrica, S.A., acordó en 1998 su
transformación jurídica en la Asociación Española de la Industria Eléctrica, con
carácter, además, de patronal.

8.1 Tercer Protocolo Eléctrico

La Administración consideró conveniente alcanzar un acuerdo básico con los princi-


pales agentes del sistema eléctrico, de cara a modificar el marco regulador existente
en aquel momento, propiciando una mayor liberalización, asegurando la competen-
cia entre las empresas integrantes del mismo y tomando las medidas oportunas para

146 la liberalización del sector eléctrico


Los Presidentes de las cuatro
empresas que protagonizaron la
transformación de Unidad
Eléctrica, S.A. en Asociación
Española de la Industria Eléctrica,
con el Vicerpresidente.

garantizar un menor coste de la energía eléctrica para el conjunto de la economía


española.

Por ello, el objetivo de este Tercer Protocolo Eléctrico para el Establecimiento de una
Nueva Regulación del Sistema Eléctrico Nacional, acordado por el Gobierno con las
empresas eléctricas ENDESA, IBERDROLA, FECSA, SEVILLANA y UNIÓN-
FENOSA a través de UNESA, y al que meses después se adhirió Hidroeléctrica del
Cantábrico, era establecer las bases operativas que habrían de regir el funcionamien-
to del Sistema (véase Anexo IV).

En el pacto suscrito se definían los plazos, medidas y salvaguardias que deberían ser
puestos en práctica durante el período transitorio hasta alcanzar los objetivos de
liberalización del mercado eléctrico; se establecían, además, criterios para definir la
estructura del Sector, garantizando la competencia entre las empresas que lo inte-
graban y la competitividad de las mismas, así como se sentaban las bases de retribu-
ción adecuada para cada una de las actividades que se realizaban en régimen de
monopolio natural. Esta regulación trataba, a su vez, de contemplar los intereses de
los consumidores, de los trabajadores y de los accionistas, que conjuntamente sus-
tentan el negocio de la empresa eléctrica.

También se establecía la aportación que, de manera puntual, las empresas eléctricas


integradas en UNESA deberían realizar en 1997 como contribución a la competitivi-
dad de la economía española, vía reducción de un 3% en términos nominales de la
tarifa eléctrica para dicho Ejercicio y otros porcentajes menores para los cuatro años
siguientes.

La normativa necesaria para el desarrollo del Protocolo fue elaborada por los
Grupos de Trabajo creados al respecto, que presentaron sus conclusiones en marzo

la liberalización del sector eléctrico 147


de 1997. Estos trabajos constituyeron la base del desarrollo normativo de la impor-
tante Ley del Sector Eléctrico de noviembre de 1997.

8.2 La Ley del Sector Eléctrico

El nuevo modelo de funcionamiento del Sector Eléctrico español está basado, pues,
en la Ley del Sector Eléctrico 54/1997, de 27 de noviembre de 1997, y en la numero-
sa normativa que la desarrolla. Los elementos del nuevo marco regulador abarcan
multitud de aspectos, tales como el funcionamiento de un Mercado Mayorista de
producción de electricidad, el tratamiento de la energía procedente de autoproduc-
tores, actividades realizadas en nuestro sistema por agentes eléctricos extranjeros
nuevos entrantes, una nueva metodología para el cálculo de la tarifa integral, tarifas
de acceso, etc.

Ya en la exposición de motivos, la nueva Ley dejaba claro que si su fin básico respon-
día a objetivos tradicionales –garantía de suministro y calidad de éste, al menor coste
posible–, la ley se asentaba en el convencimiento de que para lograr tales objetivos
“no se requiere de más intervención estatal que la que la propia regulación específi-
ca supone”.

Las características fundamentales del proceso de liberalización y competencia a que


da lugar esta Ley y el desarrollo normativo posterior de la misma pueden resumirse
del siguiente modo:

— Se sustituye el concepto de servicio público por servicio básico esencial y univer-


sal con la expresa “garantía de suministro eléctrico a todos los consumidores”dentro
del territorio español.

— La explotación del sistema eléctrico nacional deja también de ser un servicio


público de titularidad estatal, siendo ejercido por una empresa –Red Eléctrica de
España– que deberá perder la mayoría pública en su accionariado.

— La tradicional planificación estatal para la instalación de nuevas centrales eléctri-


cas desaparece, siendo sustituida por la libertad de instalación sometida sola-
mente a autorizaciones administrativas. Tan sólo el desarrollo de la red de trans-
porte eléctrico queda sujeto a la planificación vinculante del Estado y condicio-
nado por las exigencias de la planificación urbanística y de ordenación del terri-
torio, manteniendo el carácter de monopolio.

— Se establece el principio de la separación jurídica entre “actividades reguladas”


–transporte y distribución– y “no reguladas”–generación y comercialización–.

— El funcionamiento de las centrales generadoras deja de estar sometido a una


gestión económica conjunta del sistema. En su lugar, la utilización de tales cen-
trales pasa a basarse en las decisiones de sus titulares, en el marco de un Mercado
Mayorista de Producción Eléctrica. Consecuentemente con ello, la retribución de
las actividades de generación deja de hacerse en función de los valores estánda-
res de costes reconocidos, pasando a basarse en los resultados del mercado
mayorista.

148 la liberalización del sector eléctrico


— Se establece el principio del Derecho de Acceso a Terceros a las redes de transporte
y distribución, que pasan a considerarse monopolio natural en razón de la efi-
ciencia económica que representa la existencia de una red única, la cual “se pone
a disposición de los diferentes sujetos del sistema eléctrico y de los consumido-
res”. La retribución económica de estas actividades seguirá siendo fijada admi-
nistrativamente.

— La comercialización se identifica plenamente como actividad singularizada en la


nueva ley, con arreglo a los principios de libertad de contratación y de elección
de suministrador por el cliente, pero sometida a criterios de gradualidad en su
implantación. El plazo previsto en principio para que tal libertad llegue a todos
los clientes se fijó en diez años; sin embargo, este período ha sido acortado pos-
teriormente por el Gobierno y, a partir del 1 de enero de 2003, todos los consu-
midores españoles pueden elegir a su suministrador de electricidad.

— Libertad de comprar o vender electricidad a empresas y consumidores de otros paí-


ses miembros de la Unión Europea.

Un aspecto importante de esta Ley radicó en el reconocimiento de los denominados


Publicaciones de UNESA.
“Costes de Transición a la Competencia (CTS’s)”. Conviene recordar que las
empresas eléctricas españolas iban a pasar, con la aplicaciones de la nueva regula-
ción, de un sistema de intervención administrativa –en razón del cual se acometie-
ron las inversiones programadas mediante planificación centralizada y cuya recupe-
ración, según el Marco Legal Estable, estaba garantizada por el propio sistema–, a
otro basado en el precio del mercado. En consecuencia, se hacía necesario que se
garantizara la recuperación íntegra de aquellas inversiones realizadas en función de
la planificación obligatoria, para poder acceder al libre juego del mercado. Además,
la ley incorpora otros compromisos regulatorios, cuya recuperación completa tam-
poco quedaba asegurada por el nuevo sistema, como es la obligación de adquirir
energía acogida al Régimen Especial a un precio primado, o la de aceptar determi-
nados contratos de compra de energía de combustibles autóctonos, como el caso del
carbón nacional, etc.

Precisamente por esta razón se establece el importe de los costes pendientes de


recuperar en el anterior sistema de estándares (1,73 billones de pesetas), estable-
ciendo un plazo de transición (hasta el año 2010) en el que anualmente y por dife-
rencias entre lo ingresado en la libre contratación del mercado mayorista, si el precio
del pool supera el límite de 6 ptas/kWh (que era el coste estimado medio entre dos
centrales eficientes de carbón y gas), no se tendrá derecho a percibir este importe
diferencial, y se descontaría de la cifra correspondiente de los derechos de cobro
pendientes por CTC’s. Sólo cuando el precio de mercado esté por debajo de un lími-
te de 6 ptas/kWh se percibirá la diferencia correspondiente en concepto de CTC.

Por consiguiente, los CTC’s aparecen como una consecuencia directa del cambio en
las “reglas del juego”para garantizar los derechos adquiridos en la legislación ante-
rior, y así es reconocido tanto en la Directiva de la UE relativa a Normas Comunes
para el Mercado Interior, como en la legislación española: la disposición transitoria
sexta de la Ley del Sector Eléctrico 54/1997 y el Decreto 2017 de 26 de diciembre de
1997 que la desarrolla. En esta normativa se reconoce la existencia de unos costes

la liberalización del sector eléctrico 149


derivados del “tránsito de un sistema de retribución regulado a otro en el que el fun-
cionamiento de la generación y comercialización eléctricas está organizado bajo el
principio de libre competencia”.

Finalmente, conviene señalar la complejidad de la normativa que ha desarrollado el


nuevo modelo liberalizador del Sector, tal y como puede verse en el Gráfico 8.1
adjunto.

8.3 Principales agentes del sistema

Como consecuencia del nuevo modelo regulatorio, creció el número de entidades y


empresas que pasaban a jugar un papel relevante en el funcionamiento del nuevo
sistema. El hecho se debía a que este modelo se caracterizaba por: la capacidad que
tienen todos los consumidores de elección de suministrador; la libertad de instala-
ción para las nuevas centrales; la creación de nuevos órganos de gestión y regula-
ción del sistema; la liberalización de los intercambios internacionales de electricidad;
la separación entre las actividades de transporte y distribución (reguladas) de las de
generación o comercialización (totalmente liberalizadas), etc.

Los agentes que a partir del ordenamiento de 1996 pasan a actuar en el sistema eléc-
trico son, fundamentalmente, los siguientes:

— Los Agentes productores de energía eléctrica, cuya función es, lógicamente, generar
energía eléctrica para ofertarla en el Mercado Mayorista de Producción, y por
tanto, deberán construir, operar y mantener las instalaciones necesarias para ello.

— Los Agentes productores del “régimen especial”. Son titulares de instalaciones de


potencia no superior a 50 MW que generan electricidad a partir de sistemas de
cogeneración, energías renovables, residuos, etc., y que tienen una normativa
específica. La energía procedente de estas instalaciones está excluida de las
reglas de competencia del Mercado de Producción, ya que ha de ser integrada
obligatoriamente en el sistema, sin necesidad de pasar por el sistema de ofertas
competitivas de dicho mercado. Además, en la mayoría de los casos, tienen un
precio primado para fomentar su desarrollo. Entre estos agentes se encuentran
los autoproductores, que son empresas de otras ramas de la industria que pose-
en plantas de producción para cubrir, fundamentalmente, sus propias necesida-
des energéticas. Deben estar autorizadas para entregar al sistema la energía
excedentaria que generen con dichas plantas.

— Los Agentes externos, es decir, sujetos de sistemas eléctricos extranjeros que ven-
den o compran electricidad del sistema eléctrico español, en el marco de la libe-
ralización de los intercambios internacionales de energía eléctrica.

— Las Empresas Distribuidoras. Empresas cuya función principal es distribuir la


energía eléctrica, y que deben desarrollar, operar y mantener las instalaciones
necesarias para tal fin. Asimismo, pueden vender electricidad a los consumidores
finales que optan por la tarifa regulada, o a otras empresas distribuidoras.

— Las Empresas Comercializadoras. Empresas encargadas de vender energía eléctrica


a los consumidores finales que optan por abastecerse de energía en el mercado

150 la liberalización del sector eléctrico


Firma del III Protocolo Eléctrico
con el Ministro, Josep Piqué, y
altos representantes del
Ministerio y del Sector.

liberalizado, o a otros agentes cualificados del sistema (empresas generadoras,


distribuidoras u otras comercializadoras).

— Los Consumidores. Actualmente todos los clientes finales tienen reconocida su


capacidad para elegir el suministrador de la electricidad que consumen. También
pueden optar por pagar la electricidad de acuerdo con lo fijado en la tarifa regu-
lada establecida por la Administración.

— Los Órganos de Gestión: el Operador del Mercado y el Operador del Sistema. Son los
organismos encargados de la gestión económica y técnica del sistema, respecti-
vamente. (En el punto 8.4 se exponen sus funciones).

— Finalmente, los Órganos Reguladores del sistema. Fundamentalmente son la


Administración General del Estado, a través del Ministerio responsable en mate-
ria energética, y de la Comisión Nacional de Energía (CNE). Asimismo, las
Comunidades Autónomas van adquiriendo una participación cada vez mayor en
el desarrollo y funcionamiento del sistema.

Un esquema del flujo de Transacciones que son posibles entre los agentes del siste-
ma en el Mercado de Electricidad viene reflejado en el Gráfico 8.2.

8.4 El papel actual de las Administraciones Públicas

Desde el punto de vista ejecutivo, la responsabilidad máxima en materia de regula-


ción quedó adjudicada a la Administración General del Estado, a través del
Ministerio competente en materia energética, al que la nueva legislación define
como el “Órgano Regulador Principal”del sistema. Algunas de las responsabilida-
des más importantes que la Ley del Sector Eléctrico le encomienda son:

la liberalización del sector eléctrico 151


— Establecer la regulación básica de las actividades eléctricas.

— Regular la organización y funcionamiento del Mercado de Producción de electri-


cidad y los mercados que puedan derivarse de él.

— Autorizar las instalaciones eléctricas cuando su aprovechamiento afecte a más de


una comunidad autónoma.

— Fijar la tarifa eléctrica regulada y los peajes por el uso de las redes.

— Establecer los requisitos mínimos de calidad y seguridad del suministro.

Por otro lado, la Administración General del Estado pasó a contar con un nuevo
organismo, la Comisión Nacional de Energía (CNE), cuyo objetivo se cifra en “velar
por la competencia efectiva en el sistema y por su objetividad y transparencia, en
beneficio de todos los sujetos que operan en él y de los consumidores”.

Respecto a las Comunidades Autónomas, el nuevo modelo les reconoce competen- Publicaciones de UNESA.
cias de gran importancia. Entre ellas se encuentra el desarrollo reglamentario de la
Ley del Sector Eléctrico en el ámbito de competencia de cada comunidad, la inspec-
ción de las instalaciones eléctricas que no afecten a otra comunidad autónoma, etc.
También tienen un elevado nivel de participación en la promoción de las instalacio-
nes de cogeneración y energías renovables, en la elaboración de planes de ahorro y
eficiencia energética, y en el nivel de calidad de servicio en su ámbito territorial.

8.5 Órganos de Gestión del Sistema

Dentro del esquema organizativo anterior, el funcionamiento diario de las centrales


eléctricas era determinado por Red Eléctrica de España (REE), de acuerdo con los
criterios de política energética elaborados por el Ministerio de Industria y Energía, y
sobre la base de la optimización de los costes de explotación del sistema eléctrico,
definida a través de valores estándares. Ninguna central podía enviar electricidad a
la red si no estaba incluida en la programación de REE.

En el nuevo sistema, la gestión económica del Mercado Mayorista de electricidad


pasaba a estar gestionada por el Operador del Mercado, y la técnica y de seguridad
correspondía al Operador del Sistema.

a) Operador del Mercado de Electricidad (OMEL)

En el Mercado Mayorista de Electricidad, y desde el 1 de enero de 1998, el funciona-


miento de las instalaciones de producción de electricidad es el resultado de la “casa-
ción”de las ofertas y demandas de energía eléctrica que se lleva a cabo diariamente
por la Compañía Operador del Mercado Español de la Electricidad (OMEL).

En el Mercado Mayorista, las empresas productoras tienen la obligación de comuni-


car cada día libremente las condiciones, en cantidad y precio, a las que están dis-
puestas a vender la electricidad de sus instalaciones, en cada una de las veinticuatro
horas del día siguiente. La selección del funcionamiento de estas instalaciones se

152 la liberalización del sector eléctrico


Las Primeras Jornadas de
Marketing del Sector
Eléctrico se celebraron en
1990, previendo ya la
liberalización del Sector.

lleva a cabo teniendo en cuenta los precios ofertados para cada período horario,
hasta cubrir la demanda existente en dicho período, y se retribuye toda la energía en
función del precio de la oferta marginal. Esta casación económica permite elaborar
el “programa diario base”. Además, deben tenerse en cuenta las posibles restriccio-
nes técnicas y de seguridad de la red de transporte, por lo que el programa de casa-
ción es enviado al Operador del Sistema, para que con los mínimos cambios posi-
bles cumpla todos los requisitos para dar un servicio de calidad adecuada.

A este mercado tienen acceso los distribuidores, los comercializadores de electrici-


dad y los propios consumidores. Para que sea posible acudir al mercado o establecer
contratos con los comercializadores, se reconoce el libre acceso de terceros a las
redes de transporte y distribución, que son las dos únicas actividades eléctricas que
quedan reguladas. Los suministros a tarifa continuarán siendo efectuados por los
distribuidores.

Asimismo, el Operador del Mercado informa a los agentes de las liquidaciones de


cobros y pagos que, como consecuencia de dichos precios, tienen que hacerse entre
ellos. Además, ha de poner a disposición de los agentes del sistema toda la informa-
ción relativa a las ofertas y demandas, casadas y no casadas, en cada sesión horaria;
y publicar en los medios de difusión nacional toda la información de carácter públi-
co sobre el mercado que sea de interés general.

Este mercado mayorista de producción es, pues, una pieza básica del nuevo esque-
ma regulador español, y los principios de su funcionamiento se desarrollan en el
Real Decreto 2019/1997 de 26 de diciembre.

Para supervisar el funcionamiento de la gestión económica del mercado, existe un


Comité de Agentes del Mercado. Sus funciones primordiales son comprobar los pro-

la liberalización del sector eléctrico 153


cesos de “casación y liquidación”del mercado de producción, asesorar al OMEL y
proponer las medidas regulatorias que puedan redundar en un mejor funcionamien-
to del mismo. El Comité de Agentes del Mercado está integrado por representantes
de los diversos agentes que operan en el sistema (productores, distribuidores,
comercializadores, generadores en régimen especial, autoproductores y consumido-
res cualificados), además del Operador del Mercado y del Operador del Sistema.

OMEL es una sociedad mercantil en la que, a fin de garantizar su neutralidad e


independencia, ningún accionista puede poseer más de un 30% del capital social;
además, la suma de las participaciones directas o indirectas de los sujetos que llevan
a cabo actividades eléctricas no pueden superar el 40% del mismo.

b) El Operador del Sistema

Al Operador del Sistema le corresponde garantizar la correcta coordinación del


sistema de producción y transporte de electricidad, a fin de asegurar la calidad y la
seguridad en el suministro de energía.

Las funciones del Operador han sido encomendadas por la Ley a Red Eléctrica de
España (REE), encargada también de las funciones de Operador de Transporte Único
de la Red, es decir, de su gestión, de la planificación de su expansión y del manteni-
miento de las instalaciones de tensión igual o superior a los 220 kV, así como de las Publicaciones de UNESA.

interconexiones con otros países.

El Operador del Sistema elabora el funcionamiento diario de las instalaciones de


producción de electricidad a partir del “programa diario base” elaborado por el
Operador del Mercado. Para ello, ha de tener en cuenta las restricciones técnicas
existentes en la red de transporte, que pueden obligar a efectuar algunas pequeñas
modificaciones en las “casaciones económicas”entre ofertas y demandas de energía.
Sobre la base de todo ello y ajustados los desvíos, se elabora finalmente el “progra-
ma diario viable definitivo”del funcionamiento del sistema.

Asimismo, gestiona los programas de intercambios internacionales de electricidad


con otros países que sean necesarios para mantener o incrementar la seguridad y
calidad del suministro.

Este operador tiene la obligación de informar a los reguladores de la capacidad de


transporte e interconexión del sistema eléctrico, así como de las necesidades de
interconexión con otras redes eléctricas; analizar todas las nuevas solicitudes de
conexión a la red y limitar el acceso a ésta cuando no se disponga de capacidad sufi-
ciente o existan riesgos para la seguridad del suministro; y establecer, en coordina-
ción con los agentes del sistema, planes de maniobra para garantizar la reposición
del servicio en caso de interrupciones.

Como puede deducirse fácilmente, el Operador del Mercado y el Operador del


Sistema han de funcionar con un elevado grado de coordinación. Esto es de especial
importancia para hacer frente adecuadamente a todas las situaciones que puedan
ocurrir en la red de transporte o en el sistema de generación.

154 la liberalización del sector eléctrico


8.6 Empresas comercializadoras

Otra de las bases principales del nuevo sistema radica en la liberalización de la acti-
vidad de comercialización, es decir, de todo lo relacionado con la contratación y
venta del servicio eléctrico a los consumidores. La comercialización está considerada
en la Ley como una actividad con naturaleza propia –al igual que la generación, el
transporte y la distribución– y debe ser desarrollada de forma liberalizada, evitando,
en consecuencia, su realización en régimen de monopolio y el disfrute de derechos
exclusivos.

No obstante, la Ley prohibe expresamente que un agente que efectúa operaciones


en el ámbito de las actividades reguladas –es decir, transporte o distribución– pueda
realizar también operaciones no reguladas –generación o comercialización–; unas y
otras han de ser ejecutadas por empresas jurídicamente diferentes. Sí permite, en
cambio, que una empresa que realiza actividades reguladas y otra que lleva a cabo
actividades no reguladas pertenezcan a un mismo holding empresarial; y también
que una misma empresa lleve a cabo las dos actividades no reguladas, es decir,
generación y comercialización.

La liberalización de la actividad de comercialización ha permitido la creación de un


nuevo tipo de empresas, las comercializadoras, dedicadas exclusivamente al sumi-
nistro de electricidad a través de la contratación con los generadores y consumido-
res. Estas empresas no necesitan disponer de generación ni de redes de distribución
propias para el suministro de electricidad y se ocupan fundamentalmente de las
relaciones con los clientes: contratación de las condiciones del suministro, factura-
ción, cobro, otros servicios, etc.

Además, las empresas comercializadoras deben fomentar el uso racional de la ener-


gía y poner en práctica los planes de gestión de la demanda que apruebe la
Administración. Asimismo, pueden exigir a sus clientes que sus instalaciones cum-
plan con las condiciones técnicas y de uso adecuadas, a fin de que su utilización no
perjudique la calidad del servicio a otros consumidores.

8.7 Transformación jurídica de Unidad Eléctrica, S.A. en Asociación Española de la


Industria Eléctrica

El nuevo marco sectorial hizo también necesario que UNESA dejara algunas de sus
funciones y modificara otras de las que venía realizando desde su creación en 1944.
Para ello se hizo necesario que en 1999 abandonara su forma de sociedad mercantil
para convertirse en asociación empresarial.

Con la denominación de Asociación Española de la Industria Eléctrica, pero mante-


niendo su anagrama tradicional de UNESA, pasa a ser una organización profesional
de carácter sectorial y patronal, cuyos objetivos se centran en la coordinación, repre-
sentación, gestión, fomento y defensa de los intereses empresariales y profesionales
de sus miembros, dotada de personalidad jurídica y plena capacidad de obrar.

Como correspondía al nuevo modelo sectorial, la Asociación no incluía aquellas


cuestiones que son propias de la competencia entre las empresas asociadas. En cam-

la liberalización del sector eléctrico 155


La electricidad fue
decisiva en el brillo
de la Expo-92 en
Sevilla.

bio, sí incluyó entre sus nuevas funciones aquéllas que anteriormente eran realiza-
das por sus asociaciones –ASINEL, AMYS y ADAE–, y las de carácter patronal, que
desarrollaba la FEIE.

La Asociación se constituyó al amparo de la Ley 19/77 (BOE 4 de abril) y del Real


Decreto 873/77 (BOE 28 de abril), normas declaradas vigentes por la Disposición
Derogatoria de la Ley Orgánica 11/85 (BOE 8 de agosto) en cuanto se refiere a las
Asociaciones Empresariales, y los estatutos fueron aprobados por su Asamblea
General. Tiene carácter abierto, funcionamiento democrático, se declara apolítica,
independiente de partidos y organizaciones políticas y carece de fines lucrativos.

Entre sus funciones, acordes con la nueva regulación, que están recogidas en el artí-
culo 5 de sus Estatutos, pueden citarse las siguientes:

— La representación institucional del Sector Eléctrico, defendiendo los intereses de


las empresas asociadas ante la Administración en todos sus niveles, los organis-
mos jurisdiccionales, el Parlamento, los partidos políticos, las organizaciones sin-
dicales y en aquellas entidades públicas y privadas que se considere preciso.

— La representación en foros europeos e internacionales de carácter sectorial ener-


gético o de alcance general.

— El ejercicio de todo tipo de acciones legales y jurídicas, así como formulación de


consultas y escritos de toda clase ante las Administraciones Públicas y los órga-
nos jurisdiccionales en todos sus órdenes, en representación de los intereses de
sus miembros.

— La elaboración de estudios e informes de oficio o a petición de sus asociados,


sobre cualquier materia relacionada con sus fines.

156 la liberalización del sector eléctrico


— La elaboración, mantenimiento y difusión de las estadísticas de naturaleza secto-
rial sobre las vertientes de la actividad eléctrica.

— El desarrollo de las iniciativas de comunicación de naturaleza sectorial para


fomentar el diálogo del Sector Eléctrico con los diferentes colectivos sociales y
promover la imagen del Sector Eléctrico en los medios de comunicación social
españoles y extranjeros.

En resumen, la Asociación Española de la Industria Eléctrica (UNESA) ha dejado


algunas funciones que tenía Unidad Eléctrica, S.A. (las no compatibles con un régi-
men de competitividad entre las empresas asociadas), ha modificado otras y ha asu-
mido gran parte de las llevadas a cabo por las antiguas Asociaciones de Unidad
Eléctrica, S.A.

la liberalización del sector eléctrico 157


CAPÍTULO 9
Un Sector Eléctrico moderno y eficiente

ara alcanzar el nivel de eficiencia y modernidad que en la actualidad tiene el


P Sector Eléctrico español, han sido necesarios muchos años de una labor empre-
sarial y técnica intensa, desde que se produjo el primer kWh en una farmacia catala-
na en el siglo XIX, pasando por la creación de UNESA, desarrollando la mayor parte
de nuestro potencial técnico hidroeléctrico, construyendo centrales térmicas para
aprovechar el carbón nacional o de importación, centrales de combustibles líquidos,
de tecnología convencional o de gas natural con ciclo combinado, así como un par-
que nuclear notable, cuya primera central se puso en marcha hace treinta y cinco
años. También se han desarrollado notablemente otras energías renovables, como es
el caso de la energía eólica, en la que España es el segundo o tercer país del mundo
en el aprovechamiento de esta fuente de energía. De todo ello, las empresas eléctri-
cas y la propia UNESA han sido sus principales promotores.

Una valoración que puede desprenderse de estas páginas es la preocupación cons-


tante que las sociedades eléctricas han tenido siempre por dar el mejor servicio posi-
ble a los consumidores, cualquiera que fueran las circunstancias.Y eso, incluso en
épocas de gran dificultad económica y técnica, como fueron la postguerra y los años
de aislamiento internacional, o las dos crisis energéticas generadas por la escasez y
carestía del petróleo.

Sin embargo, y a pesar de algunas de estas singularidades, el Sector Eléctrico espa-


ñol ha podido siempre compararse en los aspectos técnico y económico con los sis-
temas de los países más desarrollados, en parte, quizá, porque la interconexión de
los sistemas eléctricos, aunque históricamente limitada a la cooperación en el mejor
aprovechamiento de energías primarias y mayor seguridad en condiciones difíciles,
ha exigido una estrecha relación entre las empresas eléctricas de países vecinos.
Además, se ha podido ver que en algunos temas y épocas, España ha estado a la
vanguardia de determinadas tecnologías eléctricas.

Tras este largo recorrido, el Sector Eléctrico español se encuentra a finales del año
2004 con un parque de generación que tiene una gran diversidad y flexibilidad de
explotación, una red de transporte y distribución muy mallada, y con un modelo que

un sector eléctrico moderno y eficiente 159


fluye rápidamente a la liberalización, propio de un país que está actualmente entre
los más desarrollados del mundo.

9.1 El parque generador

La composición actual del parque generador eléctrico, es decir, en el año 2004, es el


resultado de un adecuado aprovechamiento de nuestros recursos autóctonos, como
pueden ser los hidroeléctricos, el carbón o los parques eólicos, así como de una
intensa utilización del desarrollo tecnológico, como es el caso del parque nuclear o,
recientemente, de las centrales de gas natural con ciclo combinado. Por todo ello, el
Sector Eléctrico español tiene actualmente un sistema de generación eléctrica mod-
erno, diverso y de una gran flexibilidad, capaz de hacer frente a situaciones difíciles
Las centrales de ciclo combinado con gas natural
por aumentos puntuales del consumo, condiciones climatológicas adversas, fallos juegan un papel muy importante en el desarrollo del
no previstos en la disponibilidad de algunas unidades de generación, etc., en niveles Sector.
similares e incluso superiores a los de otros países desarrollados.

En diciembre de 2003, la potencia total de las centrales eléctricas españolas era de


66.438 MW, de los cuales 25.623 MW (38,6%) correspondían a centrales renovables
(incluían la hidroeléctrica, 18.492 MW; la eólica, 6.214 MW; y la biomasa y otras, el
resto), 26.922 MW (40,5%) a centrales térmicas (incluía las centrales de ciclo combi-
nado y cogeneración) y 7.896 MW (11,9%) a centrales nucleares. (Cuadro 9.1 y
Gráfico 9.1).

Cuadro 9.1.
Potencia instalada en España (MW) a 31-XII-2003
2003 %
Renovables y Residuos 25.623 38,6
Hidroeléctrica 18.492 27,8
Eólica 6.214 9,4
Biomasa y otras 475 0,7
Residuos (RSU, RI, …) 442 0,7
Cogeneración y otros (*) 5.997 9,0
Térmica (**) 26.922 40,5
Nuclear 7.896 11,9
Total 66.438 100,0

Fuente: Memoria Estadística Eléctrica de UNESA. 2003.


(*) Incluye la cogeneración y el tratamiento de residuos agrícolas y ganaderos.
(**) Incluye centrales de gas con ciclo combinado.

Las empresas eléctricas miembros de la Asociación Española de la Industria Eléctrica


(UNESA) son propietarias de un parque de centrales con 50.322 MW, lo que supo-
ne, aproximadamente, el 76% de la potencia total española en servicio. Por tipos
de centrales, estas empresas poseen 16.812 MW de potencia hidroeléctrica, lo que
supone el 91% de la potencia hidroeléctrica total, 25.614 MW de centrales térmi-
cas y 7.896 MW (el 100%) de la potencia nuclear. El resto del parque eléctrico es
propiedad de empresas eléctricas que operan, principalmente, en el llamado
Régimen Especial, en el que están ampliamente presentes también las empresas

160 un sector eléctrico moderno y eficiente


eléctricas integradas en UNESA a través de empresas filiales, debido a exigencias
normativas.

Las instalaciones hidroeléctricas españolas con mayor potencia en el año 2004 eran
las de Aldeadávila, con un total de 1.139 MW; José María de Oriol, con 915 MW; el
aprovechamiento de Cortes-La Muela, con 908 MW; Villarino, con 810 MW;
Saucelle, 570 MW; Estany Gento, 451 MW; y Cedillo, 440 MW. Cabe también desta-
car que 23 de las centrales hidráulicas en servicio, con una capacidad conjunta de
4.858 MW, eran de bombeo. Asimismo, debe destacarse que la capacidad de los
embalses de interés hidroeléctrico que hay repartidos en las distintas cuencas hidro-
eléctricas españolas es de unos 43.000 hectómetros cúbicos.

Entre las centrales térmicas con tecnología convencional destacan, por su mayor
potencia, las de carbón de Puentes de García Rodríguez, con 1.400 MW;
Compostilla, con 1.312 MW; Litoral de Almería, con 1.100 MW; Teruel, con 1.050
MW; y Aboño, con 903 MW. En cuanto a las centrales de fuelóleo, están las de
Castellón, con 1.083 MW; y Santurce, con 936 MW; también destaca la de San
Adrián, que utiliza fuelóleo/gas, con 1.050 MW.

Las centrales nucleares españolas actualmente en operación son: Trillo I, con 1.066
MW; Cofrentes, con 1.094 MW; Vandellós II, con 1.087 MW; Cofrentes, con 1.025
MW; Ascó I, con 1.032 MW; Almaraz II, con 983 MW; Almaraz I, con 980 MW;
Garoña, con 466 MW; y José Cabrera, con 160 MW, que fue la primera central nucle-
ar que entró en operación en nuestro parque, en 1968, y cuyo cierre está previsto
para el año 2006.

Asimismo, conviene señalar que en el año 2002 ya comenzaron a entrar en funcio-

un sector eléctrico moderno y eficiente 161


Equipo Directivo de UNESA en
2004.

namiento las primeras centrales de gas natural que utilizan la nueva tecnología de
ciclo combinado. A 31 de diciembre de 2003, la potencia total instalada de estos gru-
pos alcanzaba la cifra de 4.693 MW, de los cuales un alto porcentaje pertenecía a las
empresas asociadas en UNESA, y el resto era propiedad de nuevos agentes incorpo-
rados como consecuencia del proceso liberalizador.

Durante el año 2004 ha continuado la entrada en operación de nuevos grupos de


ciclo combinado, instalaciones de energía eólica y otras energías renovables. Como
muestra del esfuerzo realizado en la generación eólica por la industria eléctrica
nacional, hay que señalar que España disponía a finales del año 2004 de 7.953 MW
instalados en 405 parques eólicos, con un incremento en ese año de unos 1.745 MW.
En potencia eólica instalada, España ocupa hoy la segunda posición en el mundo,
solamente por detrás de Alemania.

La industria eólica española, con sus más de 300 empresas relacionadas con esta tec-
nología, es líder mundial en fabricación de aerogeneradores, con una cuota de mer-
cado del 13,1% de las ventas mundiales, que la sitúa como tercer país del mundo,
sólo por detrás de Dinamarca y Alemania y por delante de los EEUU. La apuesta por
la exportación será, sin duda alguna, fundamental para mantener este importante
aumento previsto de la actividad.

La industria eólica contribuye además de manera considerable al crecimiento eco-


nómico español, al tratarse de una industria líder mundial, con un gran potencial
exportador, generadora de empleo, y que contribuye intensamente a la inversión en
I+D en España y a la formación de capital productivo. La inversión en I+D por parte
de los fabricantes españoles asciende al 11% del valor añadido bruto de las empre-
sas, superior al de otras industrias consideradas innovadoras.

162 un sector eléctrico moderno y eficiente


De cara al futuro próximo, la preservación del medio ambiente, el mayor fomento de
la eficiencia energética, el desarrollo de nuevas tecnologías, fundamentalmente
energías renovables y modernización de equipos de carbón, y el impulso dado a la
utilización de gas natural en ciclos combinados para la producción de electricidad,
van a marcar previsiblemente el desarrollo del parque eléctrico español.

9.2 La producción de electricidad

La estructura de la producción eléctrica está, lógicamente, muy relacionada con la


del parque generador.Ya se ha expuesto en estas páginas que durante el primer ter-
cio del siglo XX fue fundamentalmente hidroeléctrica. Luego fue aumentando la
En las Convenciones de UNESA siempre se han producción térmica, y aproximadamente en los primeros años setenta superó a la
tratado temas de gran interés para la sociedad. producción hidráulica.

En el año 2003, la producción total de energía eléctrica ascendió a 262.731 millones


de kWh. De dicha cantidad, 92.357 millones de kWh (35,1%) procedieron de centra-
les de energías renovables y cogeneración, 108.480 millones de kWh (41,3) de cen-
trales térmicas, y 61.894 millones de kWh (23,6%) de centrales nucleares. (Cuadro
9.2 y Gráfico 9.2). Hay que tener en cuenta que la estructura de la producción eléc-
trica puede variar de año en año, entre otros factores, por la aleatoriedad de la pro-
ducción en las instalaciones de energías renovables (hidráulicas, eólicas, etc.).

Cuadro 9.2.
Producción de energía eléctrica en España en 2003
GWh %
Renovables y Residuos 59.936 22,8
Hidroeléctrica 43.927 16,7
Eólica 11.987 4,6
Biomasa y otras 1.705 0,6
Residuos (R.S.U., R.I. …) 2.317 0,9
Cogeneración y otros (*) 32.421 12,3
Térmica(**) 108.480 41,3
Nuclear 61.894 23,6
Total 262.731 100,0

(*) Incluye la cogeneración y el tratamiento de residuos agrícolas y ganaderos.


(**) Incluye centrales de gas con ciclo combinado.
Fuente: Memoria Estadística Eléctrica UNESA. 2003.

Las centrales de las empresas asociadas en UNESA generaron en el año 2003, en


Régimen Ordinario, 204.627 millones de kWh, lo que representa, aproximadamente,
el 78% de la producción conjunta del país. El resto fue producido, principalmente,
por instalaciones acogidas al Régimen Especial (energías renovables y cogenera-
ción).

Esta producción eléctrica está desigualmente distribuida entre las Comunidades


Autónomas. Actualmente, en un año de hidraulicidad media, Cataluña, con aproxi-
madamente el 18%; Castilla-León, con el 17%; Galicia, con el 11,5%; y Extremadura,

un sector eléctrico moderno y eficiente 163


con el 11%, son las Comunidades Autónomas que tienen una mayor participación
en la producción de electricidad en España.

9.3 El consumo eléctrico

El consumo eléctrico está muy relacionado con el incremento de la actividad econó-


mica del país, que puede medirse a través del Producto Interior Bruto (PIB) genera-
do. Aun cuando las medidas de eficiencia energética y de ahorro de energía dismi-
nuyan la intensidad de esta relación, el crecimiento del PIB sigue siendo un factor
muy importante en el consumo eléctrico. Se sabe que los períodos de elevado creci-
miento económico van, generalmente, ligados a períodos de fuertes aumentos del
consumo energético. En contrapartida, los períodos de estancamiento o recesión
económica suelen ir acompañados de aumentos moderados de este consumo, si
bien hay que esperar que los programas de ahorro y eficiencia energética, cada vez
más importantes, atenúen estos procesos como medida importante para la conser-
vación del medio ambiente.

En el año 2003, el consumo neto de energía eléctrica en España fue de 228.796


millones de kWh; el 95,3% de dicho consumo corresponde al mercado atendido por
las empresas distribuidoras y comercializadoras y el 4,7% restante a una estimación
del autoconsumo de los cogeneradores del Régimen Especial.

En el Cuadro 9.3 se muestra el porcentaje de participación de las Comunidades


Autónomas en el consumo eléctrico, correspondiente a la energía distribuida por las
empresas asociadas en UNESA. La Comunidad de Cataluña es la mayor consumi-
dora de energía eléctrica, con una cuota del 18,3%. Le siguen en porcentajes las
Comunidades de Andalucía y Madrid, cuyos consumos eléctricos suponen, respecti-
vamente, el 14,0% y el 11,3% del total. Con cuotas situadas entre el 10% y el 5% se
encuentran, en orden descendiente, la Comunidad Valenciana, Galicia, el País Vasco

164 un sector eléctrico moderno y eficiente


y Castilla-León. El resto de las comunidades registran cuotas de consumo por deba-
jo del 5% del total de España.

Cuadro 9.3.
Estructura del consumo eléctrico por Comunidades Autónomas en el sistema
UNESA. Año 2003
Comunidad Autónoma %
Cataluña 18,3
Andalucía 14,0
Madrid 11,3
Comunidad Valenciana 10,0
Vista general de la II Convención del Sector Eléctrico,
celebrada en 2001.
Galicia 7,6
País Vasco 7,4
Castilla y León 5,0
Castilla-La Mancha 4,4
Principado de Asturias 4,2
Aragón 3,5
Canarias 3,3
Región de Murcia 2,8
Baleares 2,2
Navarra 1,8
Cantabria 1,7
Extremadura 1,6
La Rioja 0,6
Ceuta y Melilla 0,1
TOTAL 100,0

Fuente: Memoria Estadística Eléctrica UNESA. 2003.

La distribución del consumo de electricidad por sectores económicos ha ido varian-


do con el tiempo. Ello es debido a que la consecución de mayores niveles de confort
y calidad de vida suele exigir un mayor nivel de electrificación en las actividades
domésticas y comerciales. Asimismo, los sectores industriales más tecnificados, que
caracterizan el tejido industrial de los países desarrollados, exigen la utilización de
tecnologías de punta que, en general, son mayores consumidoras de electricidad.

En el año 2003 la desagregación del consumo de los más de 25 millones de clientes


que hay en España, por grandes sectores económicos, correspondientes a la energía
eléctrica distribuida por las empresas asociadas en UNESA, se muestra en el Gráfico
9.3. En dicho gráfico se observa cómo el mayor consumidor es el Sector Industrial,
con un 37,4% del total, mientras que el consumo de los Sectores Comercial y de
Servicios representa el 29,6% del total. Estos dos grandes sectores, junto con el
Residencial, 25,4%, suponen el 92,4% del consumo eléctrico total. En el grupo de
“otros”se incluyen los sectores de Agricultura, pequeños distribuidores, y la energía
no clasificada estadísticamente.

un sector eléctrico moderno y eficiente 165


9.4 La red de transporte y distribución de electricidad. La calidad del servicio

La red de transporte y distribución (líneas y centros de transformación) es funda-


mental para la seguridad y calidad en el servicio eléctrico, así como para la gestión de
los excedentes de generación regionales. Además, su topología influye y es influida
de forma importante en la elección del emplazamiento para las nuevas centrales.

Desde que en 1901 tuvo lugar en Zaragoza el primer transporte de energía eléctrica
a distancia, la red eléctrica española no ha dejado de crecer, tanto en longitud como
en niveles de tensión.

UNESA ha orientado muchas actividades hacia la comprensión de la producción de electricidad en los


jóvenes. En la foto, entrega de premios de un concurso escolar.

166 un sector eléctrico moderno y eficiente


Consejeros de la Asociación Española de la
Industria Eléctrica (UNESA) en 2004. Sentados,
de izda. a dcha.: Manuel Pizarro, Íñigo de Oriol y
Antonio Basagoiti. Detrás, de izda. a dcha.: Pedro
Rivero, Manuel Menéndez y Miguel Antoñanzas.

Cuadro 9.4.
Longitud de las líneas de transporte (220-400 kV) y distribución (110-132 kV) por
escalones de tensión. Año 2003
Km % s/Total
Renovables y Residuos 25.623 38,6
400 kV 16.560 30,8
220 kV 16.242 30,2
110 kV-132 kV 20.914 39,0
TOTAL 53.716 100,0

La red de transporte eléctrico mayor de 110 kV alcanza, a finales de 2003, una longi-
tud total de 53.716 kilómetros. Su distribución por escalones de tensión puede verse
en el Cuadro 9.4; en el Gráfico 9.4 se recoge un mapa de España con la Red de
Transporte actual de nuestro sistema.

Las redes de transporte y distribución eléctrica necesitan importantes inversiones


para su desarrollo, así como tener después un mantenimiento adecuado. La red de
transporte y distribución española presenta, actualmente, algunos problemas de
saturación en períodos de alta demanda, dado que su desarrollo se ha visto retrasa-
do, en bastantes casos, por el excesivo alargamiento de las autorizaciones adminis-
trativas.

Hay que tener en cuenta que el sistema de distribución español comprende más de
700.000 km. de líneas y más de 300.000 transformadores, sin contar los numerosos
elementos eléctricos que se instalan para la protección, control de tensión, comuni-
caciones, etc., del sistema, lo que exige una logística de almacenamiento y rapidez

un sector eléctrico moderno y eficiente 167


de reposición importante. Aunque los aparatos que se instalan están homologados y
son bastante fiables, la probabilidad de fallo de un conjunto tan numeroso de ele-
mentos no es despreciable.

Los índices de calidad del servicio del sistema español han mejorado de forma nota-
ble durante los últimos veinte años, pudiendo compararse sus valores con los de los
sistemas eléctricos más avanzados de los países europeos. Dado el nivel de calidad
del suministro alcanzado, las mejoras en el mismo exigen cada vez inversiones pro-
porcionalmente mayores. A modo de ejemplo de lo anterior, puede señalarse que la
energía no suministrada en el sistema eléctrico español por incidencias en la red de
transporte es inferior al 0,0004% de la energía eléctrica demandada, y el Tiempo de
Interrupción Equivalente de la Potencia Instalada en media tensión (TIEPI, indica-
dor sintético y global de las incidencias en el sistema de generación, red de trans-
porte y de distribución) se ha reducido en los últimos años hasta niveles mínimos de
2-3 horas/año.

En noviembre del año 2002, Red Eléctrica de España (REE) adquirió importantes
activos de transporte pertenecientes a empresas asociadas en UNESA, con lo que, a
finales de 2003, el 84% de la red de transporte de alta tensión era propiedad REE. En
2004 ha adquirido, asimismo, la red de transporte propiedad de Enel Viesgo y está
en negociación la que es propiedad de Hidroeléctrica del Cantábrico. La adquisición
de estos activos ha tenido gran influencia en la estrategia de REE, ya que supone un
paso decisivo para posicionar a la compañía como transportista único en España,
afianzarse en Europa como gran empresa transportista, y situarla en buenas condi-
ciones para posibles futuros procesos de consolidación europea que, casi con toda
seguridad, se irán produciendo a medio plazo en este campo del transporte.

9.5 Los precios de la electricidad

A lo largo de las páginas de este libro se ha tratado con suficiente extensión la evo-
lución de los precios medios de la electricidad en España. En general, puede afirmar-
se que la repercusión social de los aumentos de la tarifa eléctrica ha sido superior a
su incidencia real en los presupuestos familiares. Este hecho ha constituido una
característica tradicional que han tenido que soportar las empresas eléctricas en las
negociaciones que, a través de UNESA, celebraban cada año con la Administración
y otros colectivos afectados para determinar los incrementos de la misma.

La tarifa eléctrica española ha crecido, en general, menos que el Índice de Precios de


Consumo (IPC). Si se toma un período de tiempo suficientemente largo para sacar
conclusiones válidas, se observa que, en veintitrés de los treinta ejercicios transcurri-
dos desde 1973, año en que se implantó el Sistema Integrado de Facturación (SIFE),
hasta 2003, el incremento de la tarifa eléctrica ha sido inferior al IPC. Esto significa
que el precio de la electricidad ha contribuido a la moderación del IPC. Así, en el
período indicado, el precio medio de la electricidad ha crecido en España, aproxima-
damente, un 27% menos que el Índice de Precios al Consumo (IPC).

Conviene señalar a este respecto que, para el cálculo de la tarifa eléctrica media o de
referencia, el año 2003 fue primero en el que se aplicó el Real Decreto 1432/2002, de

168 un sector eléctrico moderno y eficiente


27 de diciembre, por el que se establece una nueva metodología para el cálculo de
esta tarifa, y que deberá aplicarse en los próximos años.

9.6 Algunos aspectos económico-financieros del conjunto de empresas asociadas


en UNESA

La Ley del Sector Eléctrico del año 1997 en la que se basó el cambio estructural del
Sector hacia un modelo liberalizado estableció, por razones de transparencia, la
separación jurídica por actividades –Generación, Transporte, Distribución y
Comercialización–. Esta separación comenzó a llevarse a efecto, por parte de las
empresas asociadas en UNESA, en el ejercicio de 1999 y fue terminada en 2000.

De acuerdo con los balances consolidados a 31 de diciembre del año 2003, el valor
del Inmovilizado material en instalaciones técnicas de energía eléctrica de las
empresas asociadas en UNESA asciendía a 40.642 millones de euros. Su distribución
por actividades se muestra en el Cuadro 9.5, pudiendo verse que la generación supe-
ra el 50% de esa cifra, mientras que la comercialización está todavía en una fase inci-
piente y, además, requiere menores inversiones.

Vista del interior del edificio de la Bolsa de Madrid. Cuadro 9.5.


Distribución del Inmovilizado material en instalaciones técnicas. Año 2003
Actividad Millones de euros %
Generación 23.490 57,8
Transporte y Distribución 16.928 41,6
Comercialización 224 0,6
Total 40.642 100,0

Fuente: Memoria Estadística Eléctrica UNESA 2003.

La cifra de negocios de las actividades eléctricas nacionales realizadas por las empre-
sas asociadas en UNESA ascendió a 15.639 millones de euros en el año 2003.

La deuda financiera de las actividades eléctricas desarrolladas en España por las


empresas asociadas en UNESA era a 31 de diciembre de 2003 de 18.823 millones de
euros. Su composición por tipo de instrumentos financieros se recoge en el Cuadro
9.6 y en el Gráfico 9.6. Las empresas han tenido que saber conjugar el control de su
deuda, con el intenso proceso inversor de los últimos años; así, en el año 2003 se
invirtieron 3.026 millones de euros, de los cuales 1.454 millones de euros se destina-
ron a aumentar la nueva capacidad de generación, y 1.572 millones para la amplia-
ción y mejora de la red de distribución.

un sector eléctrico moderno y eficiente 169


Cuadro 9.6.
Composición de la deuda financiera de las actividades eléctricas nacionales
(Millones de euros)
2003 %
Obligaciones y bonos 1.729 9,2
Préstamos y créditos 15.914 84,5
Pagarés 1.180 6,3
Total 18.823 100,0

El número de empleados que trabajan en las empresas asociadas en UNESA ascen-


día a unas 30.000 personas, cifra que supone, aproximadamente, el 80% del total de
personas que trabajan en este sector. A finales del año 2003, el reparto por activida-
des era el siguiente: el 36% trabajaban en la actividad de Generación, el 62% en
Transporte y Distribución y el resto, 2%, en Comercialización. Naturalmente, esta
estructura irá evolucionando en el tiempo, de acuerdo con el desarrollo de cada una
de estas actividades.

Conviene señalar también que el Sector Eléctrico genera un importante volumen de


empleo indirecto en la construcción de nuevas instalaciones de producción, trans-
porte y distribución de electricidad (ingeniería, diseño y montaje) y, asimismo, en las
empresas de servicios encargadas del mantenimiento de las instalaciones eléctricas,
así como en otros tipos de actividades, como son lectura de contadores, actividades
comerciales, etc.

Finalmente, y con relación a la propiedad de las empresas eléctricas asociadas en


UNESA, puede decirse que la misma está en manos de cientos de miles de accionis-
tas, bien directamente o de forma indirecta, a través de fondos de inversión y de
pensiones. Además participan las principales entidades financieras españolas y pres-
tigiosas instituciones internacionales. Es muy complicado hacer un análisis porme-
norizado de la estructura de su accionariado, ya que la globalización de los merca-
dos conduce a continuos cambios, motivados por adquisiciones, fusiones o alianzas
que hacen continuamente variar la composición del accionariado.

9.7 El medio ambiente y el Sector Eléctrico

En un trabajo como éste no puede faltar un apartado referente al tema ambiental,


aspecto que siempre ha sido del máximo interés por parte de las empresas eléctri-
cas. A lo largo de los años contemplados en este libro, el concepto de medio ambien-
te ha ido adquiriendo una dimensión global. Como consecuencia de esta progresiva
toma de conciencia, en el año 1970 se celebró una Conferencia internacional en
Estocolmo en la que se abordó por primera vez a fondo la cuestión medioambiental.
Esta Conferencia puede ser considerada, por tanto, como el origen de la preocupa-
ción mundial por los problemas medioambientales.

En el año 1979 ya existía un reconocimiento generalizado de que la temática


medioambiental tenía un carácter transnacional y debía contemplarse desde una
perspectiva mundial. Este hecho quedó claramente reflejado en la firma, en noviem-

170 un sector eléctrico moderno y eficiente


bre de ese mismo año, del Convenio de Ginebra de la Comisión Económica para
Europa de las Naciones Unidas, sobre transportes transfronterizos a gran distancia
de los contaminantes del aire. Es, pues, responsabilidad de los dirigentes de todos
los países del planeta, tanto políticos como empresarios o responsables de cualquier
entidad pública o privada, encontrar un equilibrio entre las necesidades del hombre
y la preservación del medio ambiente.

Un deterioro medioambiental al que el Sector Eléctrico ha dedicado especial aten-


ción es el derivado del fenómeno conocido como lluvia ácida. Aparece cuando se
queman combustibles fósiles, ya que se producen óxidos de azufre y de nitrógeno
que, al combinarse con el agua de las nubes, se precipitan en forma de lluvia ácida,
Instalaciones de energía eólica. (Foto: I. Aranguren).
pudiendo dañar los bosques, deteriorar la vida de los lagos o desertizar grandes
superficies terrestres. Las empresas eléctricas de UNESA han tenido en cuenta,
desde hace muchos años, este problema en sus centrales térmicas convencionales,
tanto en la instalación de numerosos equipos de descontaminación para limpiar los
gases resultantes de la combustión, como en la mayor utilización de combustibles
de mejor calidad medioambiental.

Desde el punto de vista del medio ambiente, siempre se ha considerado que la elec-
tricidad de origen hidráulico y la procedente del resto de energías renovables es una
alternativa energética limpia. Sin embargo, estas tecnologías no son ajenas a deter-
minados efectos ambientales, aunque en todos los casos se trata de efectos puntua-
les, siempre localizados en las proximidades del aprovechamiento y reversibles en el
tiempo. Cualquier análisis con criterios globales pone de manifiesto las ventajas de
estas alternativas para la generación de electricidad.

Por lo que respecta a las centrales nucleares, debe señalarse que, en cada una de
estas instalaciones, el potencial impacto de los efluentes gaseosos y líquidos genera-
dos son rigurosamente vigilados a través de los Planes de Vigilancia Radiológica
Ambiental. Por otra parte, los residuos sólidos radiactivos de las centrales son ges-
tionados por la Empresa de Residuos Radiactivos (ENRESA) a través de los Planes
Nacionales de Residuos Radiactivos, bajo criterios muy estrictos establecidos por el
Consejo de Seguridad Nacional.

Un tema de gran importancia en la actualidad es el del cambio climático, que con-


siste en el aumento de la temperatura ambiental como consecuencia de una mayor
concentración en la atmósfera de los gases de efecto invernadero (fundamentalmen-
te, CO2, N2O, CH4). Esta mayor concentración de gases, aunque permite que la
radiación solar llegue a la Tierra, impide que parte de la misma pueda volver al espa-
cio, al ser reflejada nuevamente, provocando así el aumento de temperatura en
nuestro planeta. Es, por tanto, un tema global.

Aunque hacía tiempo que la alarma por el cambio climático había sido denunciada
ante la opinión pública, no toman los Gobiernos medidas de compromiso hasta la
celebración, en 1992, de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Clima en la
Conferencia de Río de Janeiro. En ella, los países industrializados se comprometie-
ron a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Cinco años más
tarde, en diciembre de 1997, este esfuerzo común internacional se plasmó en la

un sector eléctrico moderno y eficiente 171


firma del Protocolo de Kioto (PK). En el mismo, los países industrializados se com-
prometieron a reducir un 5,2% sus emisiones de gases de efecto invernadero en el
período 2008-2012 con respecto a los niveles de 1990. La UE ha aprobado última-
mente una Directiva para la introducción del comercio de emisiones en una serie de
sectores industriales, entre ellos el Sector Eléctrico, con el fin de permitir esa reduc-
ción al menor coste posible.

Dada la importancia que el tema del Protocolo de Kioto tiene en el Sector Eléctrico
español, UNESA está realizando diversas actuaciones directas en este campo. A
nivel internacional merece destacarse el proyecto europeo sobre “Metodología para
la implementación de mecanismos flexibles de Kioto – Mecanismos de Desarrollo
Limpio (MDL)”, acogido al Programa Synergy-2000 de la Comunidad Europea, y
orientado hacia los países latinoamericanos. Este proyecto es liderado por UNESA y
participan en él varias instituciones de prestigio europeas y latinoamericanas, y tiene
como objetivo estudiar la aplicación del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) en
los países Latinoamericanos.

9.8 El Sector Eléctrico en el contexto internacional

El Sector Eléctrico español, al igual que ocurre en el resto de los sectores industria-
les, debe enfrentarse a un mundo cada vez más globalizado, que implica la competi-
tividad a nivel internacional. La concentración empresarial llevada acabo, sobre todo
en los últimos quince años, ha permitido a las empresas eléctricas españolas diversi-
ficar sus actividades en áreas geográficas cada vez más extensas, y con resultados al
día de hoy muy esperanzadores.

Ya se ha comentado que las empresas eléctricas asociadas en UNESA comenzaron


en los años noventa el crecimiento de su actividad empresarial a través de la diversi-
ficación geográfica de los mercados y de los negocios. Aunque esta estrategia la llevó
cada empresa acorde con sus mejores opciones, todas ellas se han encontrado en
numerosas ocasiones con problemáticas comunes; así, en el área Latinoamericana
pueden señalarse:

— Mercados muy competitivos para la adquisición de empresas o concesiones.

— Países con crecimientos económicos altos pero con variables macroeconómicas


muy volátiles.

— Precios de transacciones excesivamente elevados.

— Inestabilidad regulatoria y jurídica.

— Utilización de las tarifas eléctricas para mantener indicadores macroeconómicos.

— Escasa retribución a los inversores en mejoras de las infraestructuras energéticas.

Las empresas eléctricas asociadas en UNESA han ampliado las áreas geográficas de
expansión en la propia Europa, Norteamérica y Africa, reforzando sus planes de
rentabilidad país a país, y consiguiendo con ello una mejora sustancial en los resul-
tados de sus actuaciones.

172 un sector eléctrico moderno y eficiente


Otro hecho muy importante en el área internacional es la creación del Mercado
Ibérico de la Electricidad (MIBEL), el cual se concibe como un mercado supranacio-
nal impulsado por los Gobiernos de España y Portugal y como un avance regional
en base a los siguientes criterios:

— Ampliación de las interconexiones entre ambos países de acuerdo con un calen-


dario fijado.

— Creación de un mercado único basado en un mercado a plazo, un mercado spot y


la posibilidad de negociación bilateral, en donde los sujetos de ambos países
deben poder participar en condiciones de igualdad.
El Sector Eléctrico español, integrado internacional-
mente.
— Gestión económica única del sistema, para lo que se crea un Operador del
Mercado Único (OMI) con dos polos: uno en Lisboa, encargado del mercado a
plazo, y otro en Madrid, encargado de los mercados diario e intradiario.

— Gestión técnica separada, si bien sobre la base de un conjunto de procedimien-


tos de operación armonizados.

Después de la firma de un Acuerdo en julio de 1998, un Protocolo de Cooperación


en noviembre de 2001 y un Entendimiento en noviembre de 2003, los Gobiernos de
ambos países, España y Portugal, han firmado recientemente, el 1 de octubre de
2004, un Convenio para la constitución del MIBEL, que se espera empiece a funcio-
nar el 30 de junio de 2005. Este convenio entrará en vigor por un período de dos
años, renovándose automáticamente salvo denuncia efectuada por cualquiera de las
partes.

El funcionamiento del Mercado Ibérico es un paso importante para el desarrollo del


Mercado Único de la Energía en la UE. Este mercado, con las Directivas adoptadas
por el Consejo y el Parlamento en junio de 2003 –Directiva 2003/54/CE y Directiva
2003/55/CE sobre normas comunes para el mercado interior de la electricidad y gas,
respectivamente–, ha dado también un avance sustancial, ya que desde el 1 de julio
de 2004 todas las empresas de la UE pueden elegir libremente a su suministrador de
electricidad y gas. Los consumidores domésticos podrán también hacerlo a partir de
julio de 2007, a más tardar.

España, junto a un grupo de países como Inglaterra, Alemania, etc., tomó la decisión
de anticipar la apertura a 1 de enero de 2003.

Como en la mayoría de los mercados donde existe una competencia arraigada, los
precios eléctricos fluctuarán conforme a diversos factores relacionados con el merca-
do, como son la protección de los consumidores o del medio ambiente, la seguridad
del abastecimiento. A largo plazo, los efectos del nuevo Reglamento sobre el comer-
cio transfronterizo de electricidad, –Reglamento nº 1228/2003 relativo a las condicio-
nes de acceso a la red para el comercio transfronterizo de electricidad–, y una mayor
capacidad en la interconexión entre los países de la UE, contribuirán a seguir mejo-
rando el funcionamiento del Mercado Interior de la Energía.

un sector eléctrico moderno y eficiente 173


Gráfico 9.4. Mapa del Sistema Eléctrico
Ibérico en 2004.

174 un sector eléctrico moderno y eficiente


un sector eléctrico moderno y eficiente 175
ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL FUTURO DEL SECTOR ELÉCTRICO
ESPAÑOL

e han podido ver a lo largo de las páginas de este libro las numerosas vicisitudes
S y cambios por los que ha pasado el Sector Eléctrico español a lo largo de más de
ciento veinte años de historia. Todo ello, desde la perspectiva global que puede darse
desde una institución como UNESA, que durante sesenta años ha jugado un papel
fundamental en su desarrollo.

El Sector Eléctrico español ha venido avanzando para conseguir una mayor eficien-
cia, aprovechando las oportunidades que ofrece el mundo económico actual, carac-
terizado por la creciente liberalización de los mercados, el crecimiento y globalización
de los flujos financieros internacionales, la innovación tecnológica, y la evolución
hacia una economía con un mayor uso de las tecnologías de la información y las
comunicaciones.

El Sector Eléctrico ha asumido históricamente su cuota de responsabilidad en el


mantenimiento de un servicio eléctrico de calidad a un precio razonable para los con-
sumidores. Por todo ello, sus decisiones y planes de inversión se han ido adecuando
en cada momento a las necesidades de la Sociedad española.

Sin embargo, nuevamente el alto crecimiento del consumo eléctrico registrado en los
últimos años debe tenerse muy en cuenta a la hora de afrontar un tema tan impor-
tante como es la garantía de suministro. En este sentido cabe considerar que, para
asegurar el futuro suministro de electricidad, será aún más necesario que en el nuevo
contexto las señales económicas enviadas al sistema sean las adecuadas en todo
momento, que el marco regulatorio sea suficientemente estable para garantizar la
competencia y mantener la confianza de los inversores, mediante una adecuada ren-
tabilidad de las inversiones. En el caso particular del negocio de la distribución eléc-
trica, al ser una actividad regulada, la remuneración fijada por las Administraciones
públicas debe permitir una calidad en el suministro eléctrico correspondiente al nivel
de desarrollo alcanzado por España.

Precisamente por este compromiso con la garantía y calidad del suministro, como
constante histórica del Sector, la industria eléctrica ha continuado adelante durante

algunas reflexiones sobre el futuro del sector eléctrico español 177


los últimos años con su política de inversiones en el desarrollo de nuevas infraestruc-
turas, tanto de Generación como de Transporte y Distribución. Además, el Sector
Eléctrico español tendrá también que afrontar, a lo largo de los próximos años, la
renovación del parque generador, en parte por la finalización de la vida útil de algu-
nas instalaciones y en parte por la necesidad de adaptar las centrales existentes a las
exigencias que se derivan de los compromisos asumidos por el Gobierno español y
la UE en materia de reducción de gases de efecto invernadero, de acuerdo con el
Protocolo de Kioto.

Por consiguiente, el ciclo inversor deberá continuar adelante en los próximos años, y
para que estos proyectos de inversión culminen con éxito, los poderes públicos debe-
rán promover acciones que permitan una mayor agilización en la obtención de las
autorizaciones correspondientes, armonizando los requerimientos medioambienta-
les que emanan tanto de la Administración Central como de las Autonómicas y
Locales. Asimismo, estos poderes deberán ayudar a superar las dificultades de acep-
tación social de las instalaciones e infraestructuras necesarias.

Es importante reseñar, además, que desde el 1 de enero de 2003, todos los consumi-
dores de España, más de 25 millones, pueden elegir su suministrador de electricidad,
situación que acelera aún más el camino hacia la liberalización y competencia en los
mercados.

El Sector Eléctrico español tiene que hacer frente, pues, a importantes retos en el
futuro. Baste tener en cuenta que en los próximos años deberán implementarse una
serie de estrategias establecidas por la Administración, como son, entre otras: el Plan
de Fomento de Energías Renovables, la Planificación de las redes en los Sectores
Eléctrico y Gasista, el Plan de Eficiencia Energética, y la Estrategia Española del
Cambio Climático para el cumplimiento del Protocolo de Kioto.

Ahora bien, UNESA es consciente de lo mucho que en esta materia se ha avanzado


durante los últimos años. Por ello, conviene señalar la importancia de que todos los
agentes del sistema, Administraciones Públicas, empresas eléctricas, consumidores y
resto de agentes, trabajen juntos y en la misma dirección, para poder dar la calidad
de servicio que se corresponda con la España de hoy en día y que permita avanzar en
la senda de su desarrollo sostenible.

En definitiva, de cara al futuro, la posición del Sector Eléctrico español en los ámbi-
tos español y europeo es clara: apoyar las acciones encaminadas a asegurar en can-
tidad y calidad el suministro eléctrico; y hacerlo sobre la base de fuentes de energía
primaria diversificadas, introduciendo las nuevas tecnologías eléctricas con las inter-
conexiones adecuadas con los países vecinos, y con un nivel de costes razonable.
Todo ello en el contexto de un mercado liberalizado que funcione en condiciones de
competencia, y con un marco regulatorio estable que permita atraer las inversiones
necesarias. Además, el desarrollo del sector deberá ser sostenible y respetuoso con el
medio ambiente y los derechos de los consumidores.

Por su parte, la Asociación Española de la Industria Eléctrica (UNESA), se ha prepa-


rado para el próximo futuro, dejando algunas funciones que tenía la anterior Unidad
Eléctrica, S.A. (las no compatibles con un régimen de competitividad entre las

178 algunas reflexiones sobre el futuro del sector eléctrico español


empresas asociadas), ha modificado otras y ha asumido gran parte de las llevadas a
cabo por las antiguas Asociaciones y seguirá contribuyendo en el futuro al mejor des-
arrollo del Sector Eléctrico en el mejor espíritu de servicio y colaboración a los inte-
reses de las empresas, para la mejor atención en cantidad, calidad y precio al cliente,
compatible con las restricciones impuestas por los condicionantes ambientales y
favoreciendo toda la estrategia de eficiencia y ahorro energético.

Pedro Rivero Torre


Vicepresidente de UNESA
Mayo de 2005

algunas reflexiones sobre el futuro del sector eléctrico español 179


Presidentes y Consejeros de las empresas asociadas en UNESA en 2004.
II PARTE
PRESIDENTES Y DIRECTORES GENERALES DE UNESA
INTRODUCCIÓN

nidad Eléctrica, S.A. (UNESA) ha sido la sociedad constituida por las empre-
U sas eléctricas para canalizar hacia la Administración y hacia la generalidad de
los sectores sociales y económicos las inquietudes y aspiraciones del Sector durante
un largo período de tiempo, que va desde su constitución en 1944 hasta su más
reciente transformación jurídica en la Asociación Española de la Industria Eléctrica
(UNESA).

Pero UNESA también ha servido de plataforma para el intercambio multilateral de


opiniones y criterios en torno a las directrices en política energética de los Gobiernos
de turno. De hecho, en su seno se han analizado, y continúa haciéndose, las medi-
das de todo tipo que se consideran necesarias o convenientes para implementar la
gestión energética, conjugando siempre el interés del Sector Eléctrico con el interés
general.

Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) fue creada el 3 de agosto de 1944 por las 17 empre-
sas más importantes existentes en España en ese momento. En la escritura de cons-
titución figuran como fundadores las siguientes personas y sociedades:
— D. José María de Oriol y Urquijo, Presidente, en nombre y representación de
HIDROELÉCTRICA ESPAÑOLA y de la SOCIEDAD GENERAL GALLEGA DE
ELECTRICIDAD.
— D. Ricardo Rubio Sacristán, en nombre y representación de SALTOS DEL
DUERO.
— D. Jesús María de Rotaeche y Rodríguez de Llamas, en nombre y representa-
ción de HIDROELÉCTRICA IBÉRICA.
— D. Manuel Gutiérrez-Cortines, en nombre y representación de ELECTRA DE
VIESGO.
— D. Ángel García de Vinuesa y Díez, en nombre y representación de MENGE-
MOR.
— D. José Agudo Gutiérrez, en nombre y representación de SOCIEDAD MINERA
Y METALÚRGICA DE PEÑARROYA.

presidentes y directores generales de unesa 183


— D. José Puig Domenech, en nombre y representación de ENERGÍA ELÉCTRICA
DE CATALUÑA y de COMPAÑÍA DE RIEGOS Y FUERZAS DEL EBRO.
— D. Manuel Fernández Campos, en nombre y representación de COMPAÑÍA
SEVILLANA DE ELECTRICIDAD.
— D. Manuel Lozoya y Janer, en nombre y representación de COMPAÑÍA DE
FLUIDO ELÉCTRICO.
— D. Francisco Fernández de Navarrete y Rada, en nombre y representación de
ELÉCTRICAS REUNIDAS DE ZARAGOZA.
— D. Francisco Bustelo Vázquez, en nombre y representación de ENERGÍA E
INDUSTRIAS ARAGONESAS.
— D. Pedro Hernández-Vaquero, en nombre y representación de COMPAÑÍA
ELÉCTRICA DE LANGREO.
— D. José Cabrera Felipe, en nombre y representación de UNIÓN ELÉCTRICA
MADRILEÑA y de SALTOS DEL ALBERCHE.
— D. Francisco Benjumea y Heredia, en nombre y representación de SOCIEDAD
HIDROELÉCTRICA DEL CHORRO.

Pero desde la creación de Unidad Eléctrica, S.A. hasta nuestros días, las empresas han
sufrido numerosos procesos de concentración, para adecuarse mejor en cada
momento a las variaciones del marco regulatorio del Sector y, lo que es más impor-
tante, las necesidades del país y de sus ciudadanos.

La propia UNESA se transformó jurídicamente en agosto de 1999 en la Asociación


Española de la Industria Eléctrica, como respuesta al proceso de liberalización del
sector. Se disolvieron las asociaciones que en UNESA se habían ido constituyendo,
es decir, ASINEL, AMYS y ADAE, y hubo una reestructuración del personal de
UNESA.Y todo ello para adecuarse mejor a los objetivos de la nueva entidad.

En la escritura de constitución como Asociación de UNESA figuran como fundado-


res las siguientes personas y sociedades:
— D. Rodolfo Martín Villa, en nombre y representación de EMPRESA NACIONAL
DE ELECTRICIDAD, S.A.; de EMPRESA HIDROELÉCTRICA DEL RIBAGOR-
ZANA, S.A.; de ELECTRA DE VIESGO, S.A.; de UNIÓN ELÉCTRICA DE CANA-
RIAS, S.A.; de GAS Y ELECTRICIDAD, S.A.; de ELÉCTRICAS REUNIDAS DE
ZARAGOZA, S.A., y de SALTOS DEL GUADIANA, S.A.
— D. Íñigo de Oriol e Ybarra, en nombre y representación de IBERDROLA, S.A.
— D. José María Amusátegui de la Cierva, en nombre y representación de
UNIÓN ELÉCTRICA FENOSA, S.A.
— D. Antonio Tuñón Álvarez, en nombre y representación de HIDROELÉCTRICA
DEL CANTÁBRICO, S.A.
— D. Rafael Miranda Robredo, en nombre y representación de COMPAÑÍA SEVI-
LLANA DE ELECTRICIDAD, S.A. y de FUERZAS ELÉCTRICAS DE CATALUÑA,
S.A.
— D. Pedro Rivero Torre, Vicepresidente y Consejero de UNIDAD ELÉCTRICA,
S.A.

184 presidentes y directores generales de unesa


En la actualidad, y desde diciembre del año 2003 la Junta Directiva de la Asociación
está formada por los siguientes miembros:

Presidente: Íñigo de Oriol e Ybarra (Presidente de la Asociación y Presidente


de IBERDROLA, S.A.)

Vocales: D. Manuel Pizarro Moreno (Presidente de ENDESA, S.A.)


D. Antonio Basagoiti García-Tuñón (Presidente de UNIÓN
FENOSA, S.A.)
D. Manuel Menéndez Menéndez (Presidente de HIDRO-
ELÉCTRICA DEL CANTÁBRICO, S.A.)
D. Miguel Antoñanzas Alvear (Consejero Delegado de ENEL
VIESGO)
D. Pedro Rivero Torre (Vicepresidente y Director General de la
Asociación)

Secretario: D. Pascual Sala Atienza (Secretario General de la Asociación).

Para alcanzar los objetivos encomendados a UNESA, tanto cuando era Sociedad
Anónima como cuando es Asociación, su organización ha estado, y sigue estando,
estructurada en Comités, Comisiones y Grupos de Trabajo, formados por represen-
tantes de las empresas eléctricas especialistas en los temas tratados. Ello ha permiti-
do que a lo largo de estos 60 años de vida de UNESA, han sido miles los profesiona-
les de la más alta cualificación de las empresas y de la propia UNESA que han cola-
borado conjuntamente para encontrar soluciones a los problemas sectoriales plante-
ados.

Por parte de las Administraciones Públicas han sido también numerosos los
Ministros y altos cargos –Secretarios de Estado, Comisarios de la Energía,
Subsecretarios, Directores Generales de la Energía, etc.– de la cartera de Industria, o
en su caso, del Ministerio responsable de la política energética, que se han ido suce-
diendo para implementar las directrices del Gobierno existente en cada momento.

Finalmente, resulta obligado hacer referencia al personal de UNESA, que a lo largo


de su historia ha sido un colectivo que se ha distinguido siempre por su alta cualifi-
cación y disponibilidad, para poder apoyar, técnica y administrativamente, el desarro-
llo de los trabajos encomendados.

En definitiva, detrás del trabajo desarrollado en el seno de UNESA durante estos 60


años, hay miles de personas que por sus funciones pueden asociarse en tres colecti-
vos diferentes: Administraciones Públicas, Empresas Eléctricas y UNESA. Puede
decirse, sin pecar de inmodestia, que la labor desarrollada por este capital humano
ha sido tan importante que pertenece ya al acervo histórico del Sector Eléctrico, que
es tanto como decir a la historia económica de nuestro país.

Resulta imposible, lógicamente, enumerar a todos ellos, por lo que se ha creído con-
veniente presentar a las personas que han tenido institucionalmente la máxima res-
ponsabilidad en cada uno de estos colectivos: Ministros y altos cargos de la

presidentes y directores generales de unesa 185


Administración encargados de fijar las directrices del Gobierno en política energéti-
ca, Presidentes de UNESA y Directores Generales de la misma.

En los Apartados I y II se han expuesto, respectivamente, una reseña biográfica de los


Presidentes y Directores Generales de UNESA, haciendo énfasis, asimismo, en sus
actuaciones más destacables en el ámbito del Sector Eléctrico.

Creemos que esta información, además de complementar la historia del Sector reco-
gida en la parte primera del libro, puede servir de estímulo a los miles de personas,
directivos, técnicos y empleados que han conformado el capital humano de UNESA,
y que siempre han trabajado con ilusión y profesionalidad en un mundo tan atracti-
vo como es el de la electricidad.

186 presidentes y directores generales de unesa


I. PRESIDENTES DE UNESA

RELACIÓN DE PRESIDENTES DE UNESA: 1944 – 2004


Presidentes Períodos de Presidencia
José María de Oriol y Urquijo agosto 1944 - abril 1949
marzo 1973 - octubre 1977
Julio de Arteche y Villabaso abril 1949 - marzo 1955
Pedro Barrié de la Maza marzo 1955 - marzo 1959
Carlos Mendoza Gimeno marzo 1959 - marzo 1969
marzo 1969 - marzo 1973
Juan Alegre Marcet octubre 1977 - enero 1987
Manuel Gómez de Pablos González octubre1989 - octubre 1990
Julián Trincado Settier octubre 1990 - octubre 1991
Feliciano Fuster Jaume octubre 1991 - octubre 1992
Fernando de Ybarra López-Dóriga octubre 1992 - enero 1994
Luis Magaña Martínez enero 1994 - enero 1995
Martín González del Valle y Herrero enero 1995 - marzo 1996
José María Amusátegui de la Cierva marzo 1998 - agosto 1999
septiem. 1999 - junio 2002
Íñigo de Oriol e Ybarra enero 1987 - octubre 1989
marzo 1996 - marzo 1998
junio 2002 -

presidentes y directores generales de unesa 187


José María de Oriol y Urquijo (1905 – 1985)
Presidente de UNESA

Períodos de Presidencia:
agosto 1944 – abril 1949
marzo 1973 – octubre 1977

osé María de Oriol y Urquijo nació en Santurce (Vizcaya) el día 12 de agosto de


J 1905. Era hijo de José Luis de Oriol y Urigüen y de Catalina de Urquijo y Vitórica,
y contrajo matrimonio con María de Gracia de Ibarra y Lasso de la Vega, con la que
tuvo siete hijos.

Estudió el bachillerato en el Colegio de Areneros de los Padres Jesuítas, en Madrid, y


posteriormente cursó la carrera de Ingeniería Industrial en la hoy Universidad
Politécnica de Madrid.

José María de Oriol, una vez acabados sus estudios, entró a trabajar en Hidroeléctrica
Española, en la que fue nombrado consejero en el año 1928. Posteriormente, fue ele-
gido miembro de la Comisión Ejecutiva y, en marzo de 1941, cuando tan sólo tenía
35 años, fue elegido Presidente del Consejo de Administración.

Su dimensión empresarial queda bien reflejada con un solo dato: cuando José María
Oriol accedió a su presidencia, Hidroeléctrica Española producía unos 570 millones
de Kwh al año, y cuando falleció en 1985 generaba más de 18.400 millones de Kwh;
es decir, multiplicó por treinta su producción anual eléctrica.

Se trata de un trayectoria que pone en marcha desde el inicio de su mandato. Y así,


cuando tomó la máxima responsabilidad en Hidroeléctrica Española, estaba casi ago-
tado el potencial energético del río Júcar. Por eso, orientó la ampliación del parque
generador en el área hidroeléctrica. Primero fue hacia el aprovechamiento integral
del tramo inferior del río Tajo y sus afluentes, desde Talavera de la Reina (Toledo)
hasta la frontera con Portugal. El empeño se realizó a través de los saltos de
Valdecañas (1964), Torrejón (1966) y Alcántara (1970), que posteriormente, y a peti-
ción del Ayuntamiento de la villa de Alcántara, recibió el nombre de “José María de
Oriol”; después se construyeron el salto de Azután (1972) y, en la frontera portugue-
sa, el de Cedillo (1976). Finalmente, el aprovechamiento integral del tramo se conclu-
yó con la construcción en el río Alagón, afluente del Tajo, de las centrales de Gabriel
y Galán, Guijo de Granadilla y Valdeobispo, complejo hidroeléctrico que se puso en
marcha en su totalidad en el año 1976.

La ampliación del parque generador de Hidroeléctrica Española mediante centrales


térmicas comenzó en 1956, con la puesta en marcha de los grupos primeros de la
central de Escombreras, completándose después esta planta con las unidades IV y V
en 1966 y 1967, respectivamente. Asimismo, los dos grupos de la central térmica de
Castellón se inauguraron entre los años 1972 y 1974, así como la central térmica de
Aceca, que Hidroeléctrica Española construyó conjuntamente con Unión Eléctrica
Madrileña.

presidentes y directores generales de unesa 189


En el área nuclear, Hidroeléctrica Española constituyó, conjuntamente con Compañía
Sevillana de Electricidad y Unión Eléctrica Madrileña, la Sociedad Centrales
Nucleares (CENUSA), para la construcción de la central nuclear de Almaraz
(Cáceres); su primer grupo se acopló a la red en mayo de 1981, y el segundo en 1983.
Hidroeléctrica Española construyó también la central nuclear de Cofrentes, que se
sincronizó a la red eléctrica nacional en octubre de 1984. Finalmente, cabe señalar en
este campo de las plantas nucleares que en 1980 se iniciaron las obras para construir
la central de Valdecaballeros (Badajoz), pero que en 1984 el Consejo de Ministros
decidió parar las obras, de acuerdo con la moratoria contemplada en el Plan
Energético Nacional de 1983.

Pero durante el período de 1960 a 1965, Hidroeléctrica Española también adquirió


varias sociedades productoras y distribuidoras de electricidad de pequeño tamaño,
ubicadas en la zona del Levante y Centro del país. Posteriormente, en 1981
Hidroeléctrica Española adquirió la Compañía Eléctrica de Langreo (Asturias), que
era propietaria de la central térmica de Lada y de un tercio de la central de Soto de
Ribera, ambas de carbón.

Dentro del intercambio de activos que se realizó entre empresas eléctricas en 1984,
con el objetivo de lograr un mayor equilibrio financiero de las mismas, Hidroeléctrica
Española adquirió el 80% del capital de Hidroeléctrica de Cataluña.

Igualmente de una especial relevancia han sido unánimemente consideradas las


actuaciones sectoriales de José María de Oriol, entre las que una de las más relevan-
tes fue la de promover la constitución de Unidad Eléctrica (UNESA) en 1944, con el
objetivo, como es bien sabido, de coordinar las actividades eléctricas del país. Gracias
a esta iniciativa, secundada y apoyada eficazmente por los demás presidentes de
empresas eléctricas, en España la superación de la grave crisis energética de los años
40 se realizó desde la propia iniciativa privada, a diferencia de lo ocurrido en los
demás países de nuestro entorno, en los que los respectivos Gobiernos debieron
optar por nacionalizar el Sector.

José María de Oriol ocupó durante dos períodos de tiempo la Presidencia de UNESA:
la primera, desde su fundación en 1944 hasta 1949; la segunda, desde 1973 a 1977.

Durante su Presidencia en UNESA en la primera etapa, orientó y dirigió la organiza-


ción de la sociedad para el cumplimiento de las actividades de coordinación enco-
mendadas a la misma. Dados los tiempos difíciles por los que atravesaba España,
pero también nuestro entorno europeo, el prestigio y carisma de José María de Oriol
resultaron fundamentales para solventar los numerosos problemas que surgieron en
la andadura inicial de UNESA.

Entre sus numerosas actuaciones, cabría señalar los esfuerzos realizados para conse-
guir la aprobación por el Ministerio de Industria de las Tarifas Tope Unificadas, que
permitieron acabar con una etapa en que las tarifas eran muy arbitrarias y diferentes
en las regiones de España, basadas en antiguos criterios dispares –cánones de las
concesiones, arbitrios municipales, etc.–. De esta forma pudo acometerse la amplia-
ción del parque generador en nuestro país, que puso fin a las restricciones y consti-
tuyó un pilar importante para el desarrollo económico que tuvo España entre 1959 y
1973.

190 presidentes y directores generales de unesa


Su segundo período como presidente de UNESA se inicia precisamente en 1973, año
de comienzo de la crisis energética, por lo que en este período tuvo que dirigir la reo-
rientación producida en la estrategia del Sector hacia la sustitución del petróleo por
otras fuentes energéticas para la producción de electricidad.

Un aspecto muy importante a destacar en la actuación de José María de Oriol fue la


realizada en el ámbito laboral y social de las empresas que dirigió, a través de la cre-
ación de montepíos nacionales, la construcción de viviendas para empleados, la
implantación de seguros de viudedad y orfandad, los planes de formación para el
personal, la asistencia médica para las familias de los empleados, servicios de medi-
cina y seguridad e higiene en el trabajo, etc. En no pocos casos, las instituciones esta-
blecidas para atender estos servicios sirvieron de modelo para otras empresas y sec-
tores.

En el Sector Eléctrico fomentó también la investigación eléctrica, la prevención de


riesgos profesionales y, como consecuencia de la crisis, el uso racional de la energía,
por lo que impulsó la creación de las tres asociaciones de UNESA que permitieron la
coordinación sectorial de estas actividades. Estas asociaciones fueron: Asociación de
Investigación de la Industria Eléctrica (ASINEL), Asociación de Medicina y Seguridad
(AMYS) y Asociación de Aplicaciones de la Electricidad (ADAE).

A las innovaciones tecnológicas, José María de Oriol prestó siempre una particular
atención. Una muestra de ello fue la creación del Fórum Atómico Español, entidad de
carácter privado cuyo objetivo era estudiar las aplicaciones de la energía nuclear.
Presidió también, en 1966-1967, el Fórum Atómico Europeo, organización empresa-
rial de la que formaban parte quince países. Además, impulsó otros proyectos empre-
sariales, como fueron la creación de la Sociedad Patente Talgo y la constitución de
varias empresas agrícolas, ubicadas principalmente en Andalucía.

José María de Oriol tuvo una actividad intensa en el ámbito político para la renova-
ción de las instituciones surgidas como consecuencia de la guerra civil. Fue alcalde de
Bilbao entre 1939 y 1941, procurador en Cortes, en representación del Instituto de
Ingenieros Civiles, y consejero de Economía Nacional. Rechazó, sin embargo, la car-
tera del ministerio de Industria.

Asimismo, participó en numerosas instituciones culturales y científicas, tanto en


España como en el extranjero. Fue defensor de la libre empresa, y su pensamiento
económico-político quedó recogido en numerosos trabajos y conferencias. Merece
destacarse su ingreso, en 1971, como miembro de número en la Real Academia de las
Ciencias Morales y Políticas. Fue elegido, además, presidente del Instituto de
Ingenieros Civiles de España, de la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales,
del Centro de Estudios Superiores, y de otras entidades de gran prestigio.

A lo largo de su dilatada carrera profesional, José María de Oriol recibió numerosos


títulos, condecoraciones y reconocimientos, como son la concesión de la Gran Cruz
al Mérito Civil, miembro de Honor del Colegio de Economistas de España, “Hijo
Adoptivo de Almaraz”(Cáceres), etc. Ostentó el título de Marqués de Casa Oriol.

José María de Oriol falleció en Madrid el 4 de noviembre de 1985.

presidentes y directores generales de unesa 191


Julio de Arteche y Villabaso (1878 – 1960)
Presidente de UNESA

Período de Presidencia:
abril 1949 – marzo 1955

ulio de Arteche y Villabaso nació en Bilbao en agosto de 1878. Una vez acabada la
J enseñanza secundaria, estudió en la Escuela Técnica de Ingeniería Industrial de
Bilbao y en la Universidad de Deusto.

Comenzó su actividad profesional en el Banco de Bilbao, siendo nombrado en 1903


Consejero de esta entidad. Desde este puesto colaboró en la expansión del banco en
la década de 1920 – 1930, años muy difíciles para la Banca en general y el Banco de
Bilbao en particular, debido a la primera Guerra Mundial. En 1928, Julio de Arteche
dirigió el establecimiento de la primera sucursal del Banco de Bilbao en Londres, pri-
mera plaza financiera del mundo en aquel entonces.

En esos años, contactó con José Orbegozo y Goróstegui, Ingeniero de Caminos, que
había concebido el aprovechamiento integral del Río Duero. Julio de Arteche, con-
vencido del interés de este proyecto, lo apoyó de forma determinante a través de la
Sociedad Hispano-Portuguesa de Transportes Eléctricos, de la que era Vicepresidente
de su Consejo de Administración.

El acuerdo con los responsables portugueses para el aprovechamiento del tramo


internacional del río Duero resultó dificil y las negociaciones arduas. Pero, finalmen-
te, en 1926 se consiguió que se concedieran a la Sociedad Hispano-Portuguesa de
Transportes Eléctricos los saltos hidroeléctricos de la parte que, con arreglo al trata-
do de 1912, correspondía a España. El gran proyecto exigía cuantiosas inversiones,
por lo que fue necesario incorporar otros socios, tanto nacionales como extranjeros,
como fueron United Electric Securities Co., Banco E. H. Rolling & Sons o el Banco
Urquijo. Esta ampliación forzó una reestructuración de la empresa, que en el año
1928 pasó a denominarse Sociedad Hispano-Portuguesa de Transportes Eléctricos,
Saltos del Duero, llamándose a partir de entonces, de forma abreviada, Saltos del
Duero.

En 1933, Julio de Arteche fue nombrado Presidente de Saltos del Duero, inauguran-
do un año más tarde el Salto del Esla (Ricobayo). Como esta sociedad no tenía un
mercado propio de distribución, se firmó un contrato con numerosas empresas dis-
tribuidoras de la zona de Salamanca y Valladolid. Después, se amplió el contrato a
otras sociedades distribuidoras de las zonas Centro y Norte, como Hidroeléctrica
Española, Unión Eléctrica Madrileña, Electra de Castilla, Saltos del Alberche, Electra
de Viesgo, Cooperativa Eléctrica de Langreo, etc. De hecho, Saltos del Duero, con su
gran producción hidroeléctrica y una vez garantizada su venta con estos contratos, se
había constituido en una de las empresas eléctricas más importantes del país.

Desde 1934 se fueron incrementando las relaciones entre Saltos del Duero e
Hidroeléctrica Ibérica, hasta que en 1944 Julio de Arteche promovió la fusión de

192 presidentes y directores generales de unesa


ambas sociedades. Los Consejos de Administración aprobaron esta fusión en sep-
tiembre de 1944, creándose así Iberduero, de la que Julio de Arteche sería nombrado
Presidente, manteniendo este cargo hasta su muerte en 1960.

Durante este tiempo, Iberduero expansionó de manera notable su parque de genera-


ción, mediante la puesta en servicio de numerosos aprovechamientos hidroeléctricos,
como fueron, entre otros de menor tamaño, los de Cereceda (1948), Villalcampo
(1949), Bielsa (1949), Saucelle (1956), y el de Quintana-Martín Galíndez (1959). En el
momento del fallecimiento de Julio de Arteche se encontraban en construcción los
saltos del Sobrón, Aldeadávila, y el embalse de Santa Teresa.

Durante la presidencia de Julio de Arteche, la producción de Iberduero pasó de unos


800 millones de kWh en 1944, a aproximadamente 3.200 millones de kWh en 1960,
es decir, se multiplicó por cuatro su capacidad de generación. Además, amplió su
mercado de distribución y el capital social de la sociedad creció, lógicamente, de
forma paralela a estas ampliaciones.

En abril de 1949, Julio de Arteche sustituyó en la presidencia de UNESA a José María


de Oriol, cargo que ocupó hasta marzo de 1955. Durante este período se incremen-
taron de forma importante las actividades de coordinación de UNESA. Entre ellas
merece destacarse la aprobación, en 1951, de las Tarifas Tope Unificadas, que permi-
tieron la expansión del parque generador y de la red de transporte de nuestro siste-
ma. Esta nueva política tarifaria permitió acabar con las restricciones eléctricas de
períodos anteriores.

Asimismo, Julio de Arteche fue Presidente de empresas pertenecientes a otros secto-


res económicos, como fueron la Sociedad Nitratos de Castilla (NICAS), Papelera
Española, Construcciones Electrometalúrgicas (SECEM) y Sociedad Constructora
Nacional de Maquinaria Eléctrica. También fue llamado a formar parte del Consejo
de Administración del Banco de España, vicepresidente de la Compañía Telefónica
Nacional de España (CTNE) y de la Sociedad Española de Automóviles de Turismo
(SEAT).

En el ámbito político obtuvo, en 1923, el acta de Diputado por el distrito de Marquina


(Vizcaya).

Recibió numerosos reconocimientos y condecoraciones, entre los que cabe señalar la


Gran Cruz de Isabel la Católica y las Medallas de Oro de Vizcaya y de la villa de
Bilbao. Además, le fue concedido el título de Conde de Arteche.

Julio de Arteche y Villabaso falleció en Bilbao el 12 de julio de 1960.

presidentes y directores generales de unesa 193


Pedro Barrié de la Maza (1888 – 1971)
Presidente de UNESA

Período de Presidencia:
marzo 1955 – marzo 1959

undador y Presidente de FENOSA, Pedro Barrié de la Maza nació en La Coruña


F en diciembre de 1888. Después de realizar sus estudios de secundaria, se graduó
en 1905 en la Escuela de Comercio en esta ciudad; complementó luego su formación
en Inglaterra, Francia y Alemania, donde inició desde muy joven contactos con el
mundo empresarial internacional.

Al finalizar sus estudios en 1911, volvió a Galicia y comenzó a trabajar en el Banco


Pastor, del que sería nombrado Presidente de su Consejo de Administración en 1937.
Desde este puesto, y dada la amplia visión que su formación internacional le había
proporcionado, impulsó numerosas empresas en los sectores de la construcción
naval, fabricación del aluminio, hostelería, balnearios, transformación de productos,
etc., localizados, fundamentalmente, en su tierra, Galicia.

Su participación en el Sector Eléctrico se inicia en 1931 al ser nombrado Consejero


de la Sociedad Gallega de Electricidad, pasando a ser Presidente de esta Sociedad en
1937. Desde este cargo promovió en 1943 la constitución de Fuerzas Eléctricas del
Noroeste, S.A. (FENOSA), en la que quedaría posteriormente integrada la Sociedad
Gallega de Electricidad. A partir de ese momento, FENOSA se consolida como la
gran empresa productora y distribuidora de electricidad de Galicia.

Durante su larga presidencia en Fenosa (1943-1971), fue el impulsor de una serie de


obras de ingeniería hidroeléctrica de gran importancia en nuestro país. El salto de las
Conchas, inaugurado en 1949, puede considerarse la primera gran obra de FENOSA,
y en ella se utilizó la tecnología más moderna de la época. En este mismo año, el
embalse del Tambre pasó a denominarse oficialmente “Embalse Barrié de la Maza”.

En 1954 se inaugura el Salto de los Peares, en el río Miño, y en 1959 se construye el


embalse del Eume, que fue el primero de España que utilizó el sistema de bóveda.
En septiembre de 1963 se inaugura la más importante construcción de FENOSA: el
embalse de Belesar (Chantada-Lugo) en el río Miño. Su presa, tipo bóveda y con 130
metros de altura sobre cimientos, representó un hito de la ingeniería civil española.
Después se realizaron los Saltos de Velle, Vastrelo y Frieira, que integran el sistema
del Miño inferior, el último de los cuales está muy próximo a la frontera portugue-
sa.

Posteriormente, promovió en FENOSA la construcción de otros aprovechamientos


hidroeléctricos importantes, como son: Portodemouros en el río Ulla; la Presa de
Leboreiro en el río Mao; la Central de Regueiro en el Sil; el Salto de Salas –que per-
mite el trasvase de agua, para el incremento de la producción en la Central de Las
Conchas–, y el Salto de Alberellos en el río Avia.

En el campo de las centrales térmicas, FENOSA inició en 1967 la construcción de una

194 presidentes y directores generales de unesa


central térmica en el polígono de Sabón, que sería inaugurada en 1972, un año des-
pués del fallecimiento de Pedro Barrié de la Maza.

En 1959 se estableció la conexión de las líneas de transporte eléctrico de FENOSA


con la Red Nacional, a través de las instalaciones de ENDESA en Ponferrada. De esta
forma FENOSA consiguió evitar las restricciones de consumo de electricidad en
Galicia.

En mayo de 1955, Pedro Barrié fue elegido Presidente de UNESA, sustituyendo a


Julio de Arteche. En este cargo se mantuvo cuatro años, es decir, hasta mayo de 1959.
Durante este período de tiempo, las actividades de coordinación de UNESA conti-
nuaron consolidándose y las empresas eléctricas españolas ampliaron de forma nota-
ble la capacidad de sus parques de generación y redes de transporte, actuaciones que
acabaron con las restricciones eléctricas y, además, permitieron hacer frente a los
grandes incrementos del consumo eléctrico que iban a producirse precisamente a
partir del año 1959.

Asimismo, Pedro Barrié de la Maza promovió e impulsó el establecimiento de nue-


vas empresas en otros sectores económicos, como son: Aluminio de Galicia, S.A.,
Compañía Española de Industrias Electroquímicas, S.A. (CEDIE), Compañía
Madrileña de Alumbrado y Calefacción por Gas, S.A, Gas Madrid, S.A., Fabricaciones
Eléctricas Navales y Artilleras, S.A. (FENYA), Hullas del Coto Cortés, S.A., Minero
Siderúrgica de Ponferrada, S.A. y Barras Eléctricas Galaico-Asturianas, S.A.. Fue tam-
bién Presidente de la Junta de Obras del Puerto de La Coruña, Consejero del Banco
de España y Banco de Crédito Local, y miembro del Consejo Superior Bancario.

La intensa labor desarrollada por Pedro Barrié de la Maza fue premiada con nume-
rosos reconocimientos, como son, entre otros, las Cruces de Isabel la Católica, del
Mérito Naval, del Mérito Civil, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, y la Medalla
de Oro de La Coruña. En el campo académico fue nombrado Doctor “Honoris
Causa”por la Universidad de Santiago de Compostela y fue Académico de Honor de
la Real Academia de Bellas Artes. Además recibió el título de Conde de Fenosa.

Pedro Barrié de la Maza falleció en La Coruña en mayo de 1971.

presidentes y directores generales de unesa 195


Carlos Mendoza Gimeno (1905 – 1985)
Presidente de UNESA

Períodos de Presidencia:
marzo 1959 – marzo 1969
marzo 1969 – marzo 1973 1

arlos Mendoza Gimeno nació en Madrid en enero de 1905. Tras sus estudios de
C enseñanza secundaria, cursó la carrera de Ingeniero de Caminos, Canales y
Puertos en Madrid.

Comenzó a trabajar en el Sector Eléctrico en la sociedad eléctrica de Mengemor,


empresa que había sido fundada por su padre, Carlos Mendoza Sáez de Argandoña,
y otros dos Ingenieros de Caminos. Esta empresa contaba con varios saltos hidroe-
léctricos en los ríos Guadalhorce, Guadalquivir y Ohanes, y su producción se distri-
buía fundamentalmente en Jaén, Almería y Córdoba.

Años más tarde, asumió la Presidencia de la Sociedad y tras una fructífera gestión en
la misma, planteó con Pedro Galíndez, Presidente de la Compañía Sevillana de
Electricidad, S.A., la fusión de ambas compañías. Esta operación fue refrendada por
las Juntas de Accionistas de ambas empresas en noviembre de 1951.

En el año 1952, fue nombrado Vicepresidente de Sevillana, pasando a ser Consejero


Delegado en 1955; finalmente, en 1957, fue designado Presidente Ejecutivo, sustitu-
yendo a Pedro Galíndez. Tras dieciocho años en la presidencia, renuncia en 1976 a su
cargo, permaneciendo como Presidente de Honor hasta su fallecimiento en 1985.

Durante su etapa en la presidencia de la Compañía Sevillana de Electricidad, S.A., se


promovió en 1967 la fusión, por absorción, con la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro,
Sociedad, que disponía de varios saltos en los ríos Genil y Guadalhorce, y distribuía
la electricidad producida en el área de Málaga. Además, impulsó la compra por
Sevillana de unas 140 empresas pequeñas distribuidoras por la zona de Andalucía y
del sur de la provincia de Badajoz.

El parque generador de la sociedad se amplió con las centrales térmicas de Guadaira


(1957) y Cristóbal Colón en Huelva (1961-1964). Conjuntamente con el INI se crea
la empresa ENECO para explotar los carbones de Peñarrolla y Bermes (Córdoba),
mediante la central térmica de Peñarroya. Después se construyó la Central de
Algeciras en Cádiz y otra en Puertollano. Además se amplió de forma importante la
red de distribución de Sevillana.

Todas estas actuaciones significaron que, con la fusión de Mengemor realizada en


1951, de la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro en 1967 y la adquisición en 1968 de
las Centrales Térmicas de Auxini, localizadas en Cádiz, Málaga y Almería, Compañía
Sevillana de Electricidad, S.A. consiguió formar un mercado eléctrico en Andalucía.
Además, tenía distribución en el sur de Badajoz y el enclave de Puertollano en

1 En representación de la Compañía Sevillana de Electricidad, S.A.

196 presidentes y directores generales de unesa


Ciudad Real, con lo que se establecía un equilibrio entre la capacidad de producción
eléctrica y el mercado de distribución de la Sociedad.

En el área nuclear, junto con Hidroeléctrica Española, S.A. y Unión Eléctrica, S.A.,
Sevillana constituyó la empresa Centrales Nucleares, S.A., (CENUSA), con el objeti-
vo de construir la central nuclear de Almaraz, formada por dos grupos de 930 MW.
El primer grupo entró en funcionamiento en 1981.

Durante la presidencia, Carlos Mendoza llevó a cabo una política social importante
para los empleados de Compañía Sevillana de Electricidad, S.A., basada en ayudas en
educación y vivienda, estableciendo complementos en las pensiones de la Seguridad
Social para el personal pasivo, viudas, huérfanos, etc. Asimismo dedicó un especial
esfuerzo a la formación y capacitación del personal de la compañía.

En marzo de 1959 fue nombrado Presidente de UNESA, en sustitución de Pedro


Barrié de la Maza, ejerciendo este cargo hasta marzo de 1969. En este año, UNESA
modificó sus Estatutos, estableciéndose que la presidencia sectorial pasaba a ser des-
empeñada por las empresas asociadas. En la misma Asamblea, al ser designada para
la Presidencia Compañía Sevillana de Electricidad, Carlos Mendoza Gimeno, en
representación de la misma, fue ratificado en su cargo hasta marzo de 1973.

Durante su presidencia, y acabado el período de restricciones, la economía española


se liberalizó, aumentando su tasa de crecimiento de forma importante y continua, por
lo que las empresas eléctricas españolas debieron hacer frente a grandes aumentos
en el consumo de electricidad, que exigían duplicar, en algunos casos, la capacidad
del parque de generación cada siete años. Ello supuso una mayor coordinación entre
las sociedades eléctricas, dado el gran volumen de inversiones que gestionaba el sec-
tor. Para ello, el Ministerio de Industria encargó a UNESA la elaboración de los pri-
meros Planes Eléctricos Nacionales, con el objetivo de optimizar estas inversiones,
teniendo muy en cuenta la capacidad industrial de nuestro sistema productivo.

Carlos Mendoza ocupó, además, numerosos cargos de la máxima responsabilidad,


como fueron los de Presidente del Consejo de Administración de la Red Nacional de
Ferrocarriles Españoles (RENFE), y de la Compañía Metropolitana de Madrid, S.A.
También fue vicepresidente del Banco de Vizcaya y del Banco de Financiación
Industrial (INDUBAN).

También desarrolló una notable actividad en el ámbito público, siendo nombrado,


entre otros cargos, Procurador en Cortes en 1971 y Presidente de la Comisión de
Obras Públicas.

Como reconocimiento a la labor desarrollada, Carlos Mendoza recibió, entre otras, la


Encomienda de la Orden de Cisneros al Mérito Político, la Gran Cruz de la Orden del
Mérito Civil, la Orden de Isabel la Católica, y la Medalla al Mérito en el Trabajo.

Carlos Mendoza Gimeno falleció en Madrid el 7 de noviembre de 1985.

presidentes y directores generales de unesa 197


Juan Alegre Marcet
Presidente de UNESA

Período de Presidencia:
octubre 1977 – enero 1987

residente de UNESA en representación de Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A.,


P Juan Alegre Marcet nació en Tarrasa (Barcelona) en diciembre de 1917. Después
de los estudios de enseñanza secundaria, cursó la carrera de Derecho en la
Universidad de Barcelona.

En el año 1941 ingresó en el cuerpo de Abogados del Estado, siendo destinado al


Tribunal Contencioso-Administrativo de Barcelona. A finales del año 1950 pasó a la
situación de excedencia a petición propia.

Inició sus actividades profesionales en el ámbito privado, como asesor de la Banca


Arnús, que más tarde fue absorbida por el Banco Central. Posteriormente, se incorpo-
ró a Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. como asesor Adjunto a la Presidencia. En el
año 1958 entró a formar parte de su Consejo de Administración, y en enero de 1971
fue designado Director General de la misma. En el mes de abril del año 1974 fue nom-
brado Presidente de su Consejo de Administración, cargo que ocupó hasta 1987.

Durante la presidencia de Juan Alegre, el parque generador de FECSA casi se dupli-


có, pues pasó de 2.600 MW en 1974 a más de 4.400 en el año 1987. Otro tanto ocu-
rrió con su producción, ya que frente a los 11.800 GWh producidos en 1974, se gene-
raron más de 20.000 GWh en 1987.

En el período de su presidencia, de 1974 a 1987, se produjo la crisis energética, por lo


que FECSA, y el resto de las empresas eléctricas, tuvieron que hacer un esfuerzo
inversor de enormes dimensiones para sustituir el fuel-oil por plantas, fundamental-
mente, nucleares y de carbón. Este proceso trajo consigo algunos desequilibrios
financieros en determinadas empresas y se hizo necesario llevar a cabo un intercam-
bio de activos entre las mismas, intercambio en el que FECSA vendió participaciones
importantes de las centrales nucleares de Ascó I y Vandellós II.

Sin embargo, no fueron suficientes para el saneamiento financiero de la Sociedad, ya


que la política tarifaria que se establecería con el Marco Legal Estable llegó tarde, al
tiempo que la devaluación de la peseta frente al dólar puso en aprieto a empresas
que, como FECSA, se habían endeudado por la construcción de las nuevas centrales
recogidas en el PEN-79. Al no poder hacer frente a su deuda en el año 1987, su coti-
zación en Bolsa quedó suspendida por la Comisión Nacional del Mercado de Valores,
para a partir de ahí desarrollar el plan de reflotamiento.

En octubre de 1977, Juan Alegre fue designado Presidente de Unidad Eléctrica, S.A.
(UNESA), y ocupó este cargo hasta enero de 1987. Su entrada en la Presidencia de
UNESA coincidió con uno de los momentos más difíciles para el sector eléctrico,
tanto desde la vertiente energética (crisis 1973 y 1981) como de la política, pues
España atravesaba en ese tiempo el período de la transición.

198 presidentes y directores generales de unesa


Los nueve años en los que ocupó la Presidencia de UNESA coincidieron con el perí-
odo de aprobación y aplicación del Plan Energético Nacional-1979, plan al que se le
exigieron dos condiciones: que fuera aprobado por el Parlamento español y que cons-
tituyese una respuesta real a la crisis energética. Con este PEN se implantó una polí-
tica de diversificación energética y de sustitución del petróleo en nuestro sistema
energético.

Por lo que afecta al sector eléctrico, esta política consistió –como en el resto de los
países desarrollados– en instalar nuevas centrales de carbón y nucleares, aprove-
chando asimismo los recursos hidroeléctricos remanentes. Ello permitió, por ejem-
plo, pasar de consumir 9 millones de toneladas de fuel-oil en 1980 a solamente 1,5
millones en 1986.

Las empresas de UNESA tuvieron que hacer un esfuerzo inversor muy relevante,
sobre todo en el período 1980-1986, que no se reflejó suficientemente en la política
tarifaría, haciendo necesario un intercambio de activos entre las empresas en 1986, y,
posteriormente, el establecimiento del Marco Legal Estable. En todo este proceso el
papel jugado por UNESA resultó muy importante, y por ello también el de Juan
Alegre como Presidente.

A este respecto, es oportuno recordar algunas palabras que decía Juan Alegre en
1980: “No deja de resultar chocante que algunas veces en España se nos niegue el reconoci-
miento de méritos que han sido altamente valorados a nivel internacional, por países inclu-
so como Estados Unidos y Japón, como es el caso de la labor que viene desarrollando
UNESA, como instrumento de coordinación del sector y de canalización de la política ener-
gética instrumentada por los sucesivos Gobiernos”, y añadía: “Posiblemente existan muy
pocos sectores de la economía española que se hallen en condiciones de afrontar de forma
inmediata la integración en Europa como puede hacerlo el sector eléctrico. Creo que ésta es
una buena prueba para juzgarnos”.

La forma serena y profunda de enfocar los problemas sitúa a Juan Alegre como un
directivo reflexivo y conciliador. Profundo conocedor de los principios y funciona-
miento de un Estado de Derecho, en él se reúnen dos grandes características: hom-
bre moderno de empresa y brillante hombre de leyes. Era, además, un convencido de
la validez y eficacia del modelo de la economía de mercado.

Dentro del sector eléctrico, fue también Presidente de Sociedad Productora de


Fuerzas Motrices, S.A. y de Unión Térmica, S.A., así como Consejero de Eléctricas
Reunidas de Zaragoza, S.A., Hispano-Francesa de Energía Nuclear, S.A., Fuerzas
Hidroeléctricas del Segre, S.A. y Tecnatom, S.A. A nivel internacional fue
Vicepresidente de la Unión Internacional de Producción y Distribución de Energía
Eléctrica (UNIPEDE).

Fuera del ámbito eléctrico, desempeñó la Presidencia de Mutua Nacional del


Automóvil y fue Consejero de las sociedades Inversiones Balboa, S.A. y General
Europea de Seguros, S.A.

Juan Alegre Marcet ha recibido numerosos reconocimientos por su dilatada e inten-


sa labor empresarial, habiendo sido distinguido con la Gran Cruz del Mérito Civil,
entre otras condecoraciones.

presidentes y directores generales de unesa 199


Manuel Gómez de Pablos González
Presidente de UNESA

Período de Presidencia:
octubre 1989 - octubre 1990

anuel Gómez de Pablos nació en San Sebastián en agosto de 1922. Estudió el


M bachillerato en el Instituto Escuela y cursó la carrera de Ingeniero de Caminos,
Canales y Puertos en Madrid.

Comenzó su actividad profesional en Saltos del Sil, donde había trabajado mientras
estudiaba la carrera, siendo nombrado Jefe de la Oficina de Estudios y Proyectos de
esta sociedad.

Más tarde entró como funcionario del Ministerio de Obras Públicas, para encargarse
de la construcción de la carretera de Monforte de Lemos a Chantada, y de la Presa
de Montefurado. En 1953 trabajó en Renfe en diversos cometidos hasta el año 1956.

En ese año, marchó a Venezuela como Delegado para Latinoamérica de la empresa


privada Cimentaciones Especiales – Procedimientos Rodio. Después de una estancia
de 3 años, regresó a Madrid para coordinar, desde esta empresa, la construcción de
diversos saltos hidroeléctricos, pertenecientes a Iberduero, Hidroeléctrica Española,
Fenosa y Unión Eléctrica Madrileña. Su especialidad técnica era la de asegurar la
impermeabilidad de las presas.

En 1968, el Ministerio de Obras Públicas le ofreció la dirección del Servicio Geológico


del Ministerio y dos años más tarde fue nombrado Director General de Obras
Hidráulicas, puesto en el que estuvo más de tres años.

Dada su experiencia profesional en el área hidroeléctrica, Manuel Gómez de Pablos


recibió en febrero de 1978 la oferta de Iberduero para ocupar la Dirección General de
la misma. En marzo de ese mismo año, fue nombrado Consejero de Iberduero y en
1981 accedió a la Presidencia de su Consejo de Administración.

Dados los momentos difíciles que por razones extraempresariales atravesaba la


sociedad –recuérdse que había perdido dos de sus ingenieros del proyecto nuclear en
atentados terroristas–, su principal objetivo fue, además de buscar una solución al
problema de Lemóniz, el de reconducir el equipo humano de la empresa a los mis-
mos niveles de ilusión que existían cuando se construyeron los aprovechamientos del
Duero. Por ello, el excelente trabajo realizado por Manuel Gómez de Pablos en los
años de su presidencia resulta difícilmente ponderable.

En el año 1991 se fusionaron Iberduero e Hidroeléctrica Española, para formar la


actual Iberdrola, en la que Íñigo de Oriol ocupó la Presidencia, y Manuel Gómez de
Pablos la Presidencia de Honor. Esta fusión venía a ser un adelanto de la nueva etapa
que se avecinaba en el Sector, que se iba a sustanciar en el cambio hacia un modelo
liberalizado, proceso fomentado desde la Unión Europea.

200 presidentes y directores generales de unesa


En representación de Iberduero, Manuel Gómez de Pablos fue nombrado Presidente
de UNESA en octubre de 1989, sustituyendo a Íñigo de Oriol Ybarra. Aunque en esta
época, por una nueva previsión estatutaria, las presidencias de UNESA pasaron a ser
de duración anual, no por ello su mandato estuvo ausente de contenido, pues no
puede olvidarse que le correspondió dirigir las acciones sectoriales en circunstancias
como el accidente de tipo convencional de la central nuclear de Vandellós I, que sería
cerrada posteriormente en 1990, pero sobre todo cuando dio comienzo la crisis del
Golfo Pérsico, que estallaría en el siguiente año con una elevación drástica de los pre-
cios energéticos.

Por otro lado, en 1986 Manuel Gómez de Pablos fue nombrado Presidente del
Consejo de Administración del Patrimonio Nacional, responsabilidad que ocupó
durante 11 años. En 1992 presidió el XV Congreso Mundial de la Energía, ocupando
posteriormente la Presidencia de la Fundación Cruz Roja Española.

Ha recibido, entre otras, las Grandes Cruces al Mérito Civil, al Mérito Agrícola, al
Mérito Turístico y de Isabel la Católica, así como de la Medalla de Oro de la Cruz Roja
Española.

presidentes y directores generales de unesa 201


Julián Trincado Settier (1921 - 2000)
Presidente de UNESA

Período de Presidencia:
octubre 1990 – octubre 1991

ulián Trincado Settier nació en Valencia el 25 de junio de 1921. Realizó sus estu-
Jdios de enseñanza media en el Instituto Escuela de Valencia, y cursó posterior-
mente la carrera de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos en Madrid.

En el año 1946 entró a trabajar en Saltos del Sil, S.A. donde ocupó, sucesivamente,
los cargos de Ingeniero Jefe de la División de Construcción, Jefe de Explotación y
Subdirector, así como Director de la empresa Constructora del Sil, filial de Saltos del
Sil, S.A.

En 1965 fue nombrado Director de Eléctricas Leonesas, S.A. (ELSA), sociedad en la


que fue designado Presidente cuatro años después, cesando en esta función al fusio-
narse dicha sociedad con Unión Eléctrica en 1970. Durante este tiempo fue presiden-
te de los grupos de trabajo de Maquinaria Hidroeléctrica y Explotación Conjunta de
Sistemas Hidroeléctricos y Termoeléctricos de ASINEL, asociación de UNESA dedi-
cada a la investigación eléctrica.

Tras una breve estancia en Huarte y Cía, Julián Trincado volvió al Sector Eléctrico al
ser nombrado Director General de Fuerzas Eléctricas del Noroeste, S.A. (FENOSA).
En el año 1979 fue designado Consejero de esta Sociedad, ocupando tres años des-
pués el cargo de Consejero Delegado de la misma.

Al fusionarse FENOSA con Unión Eléctrica, S.A., pasó a ocupar el cargo de


Consejero Delegado de Unión Eléctrica-Fenosa, S.A., y a finales del año 1983 fue
nombrado Presidente de la Sociedad. En julio de 1993 renunció a su cargo de
Presidente, siendo nombrado Presidente de Honor y perteneciendo al Consejo de
Administración hasta enero de 1997, fecha en la que renunció a estos puestos de
acuerdo con las normas de edad vigentes en el Consejo.

Durante la Presidencia de Julián Trincado, el parque generador de Unión Fenosa se


amplió con la entrada en funcionamiento de los grupos térmicos de La Robla II y
Narcea III en 1984. Después, en 1988, entraría la central nuclear de Trillo, central con-
templada en el PEN-83 y que fue aprobada durante el primer año de su presidencia.

En el año de 1985, Unión Fenosa tuvo un destacado papel en el intercambio de acti-


vos y poco después, una vez aprobado el Marco Legal Estable en 1987, consigue el
objetivo de dar por finalizado el proceso de saneamiento de la empresa.

Con Julián Trincado se implantan en Unión Fenosa los sistemas informáticos y el


modelo de gestión basado en la Planificación Estratégica, modelo que ha sido una
pieza importante en el desarrollo de la Sociedad. Además, se firmó el primer contra-
to internacional con UTE (Uruguay-1988), y se inició la política de diversificación de
la empresa. En 1991 se firmó el Plan Cuatrienal para la Mejora Eléctrica de Galicia y

202 presidentes y directores generales de unesa


en el año siguiente adquiere una participación en Hidroeléctrica del Cantábrico.

En octubre de 1990, Julián Trincado accede a la Presidencia de UNESA en represen-


tación de Unión Eléctrica Fenosa, cargo que ocupó hasta octubre de 1991. Bajo su
presidencia en el Sector se produce la fusión de Iberduero e Hidroeléctrica Española
y Endesa lanza las OPA’s amistosas sobre Viesgo, Sevillana y Fecsa. Estos hechos
suponen la mayor reordenación empresarial del Sector en toda su historia. Además,
llega a su punto álgido la Guerra del Golfo Pérsico, que encarece drásticamente los
precios del petróleo.

Julián Trincado ha ejercido su carrera profesional sin ocupar ningún cargo público, y
toda su actividad laboral, a excepción de breves períodos de tiempo, ha discurrido en
el Sector Eléctrico, aunque supo compaginar esta dedicación con actividades en otros
ámbitos económicos. Así, por ejemplo, formó parte de la Junta Directiva del Círculo
de Empresarios desde marzo de 1984. Además, fue Presidente de la Sociedad
Autopistas del Atlántico Concesionaria Española, S.A. (AUDASA) y de la Sociedad
Ingeniería del Atlántico, S.A. (IDASA), consejero de Compañía Insular del Nitrógeno,
S.A. (CINSA), de Sociedad Material y Construcciones, S.A. (MACOSA), y de Red
Eléctrica de España, S.A. En el año 1973 fue nombrado Consejero Delegado de la
Sociedad Anónima La Toja, pasando a ocupar el puesto de Presidente de dicha
Sociedad en el año 1975.

En el campo cultural, Julián Trincado Settier ha estado siempre íntimamente influido


por el pensamiento liberal. En el año 1973 fundó, con un grupo de amigos, la Unión
Editorial con el objetivo de difundir en la sociedad española las ideas liberales.

Recibió numerosos reconocimientos, pudiendo destacarse la Medalla de Oro al


Mérito en las Bellas Artes (1996) y la Medalla Castelao de Galicia (1998); fue miem-
bro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (1988), y se le otorgó la
Medalla de Honor del Colegio de Ingenieros de Caminos Canales y Puertos (1989).

Julián Trincado Settier falleció en Madrid el 21 agosto del año 2000.

presidentes y directores generales de unesa 203


Feliciano Fuster Jaume
Presidente de UNESA

Período de Presidencia:
octubre 1991 – octubre 1992

eliciano Fuster Jaume nació en diciembre de 1924 en Santa Margarita (Mallorca).


F Cursó la carrera de Ingeniero Industrial en Barcelona y se graduó en el año 1949,
entrando después en el Cuerpo de Ingenieros Industriales del Ministerio de
Industria.

Después de algunos años en la Administración Pública, Feliciano Fuster comenzó a


trabajar en el año 1955 en Gas y Electricidad, S.A. (GESA), como Ingeniero Adjunto
a la Dirección. Tras ocupar diversos cargos de responsabilidad en esta empresa, fue
nombrado Director Gerente en 1968 y, finalmente, en el año 1973 fue designado
Presidente Ejecutivo de su Consejo de Administración, cargo que ocupó durante
veinticuatro años. En este período de tiempo, el parque generador de GESA se tripli-
có, ya que se pasó de producir 1.070 GWh en 1973 a los más de 3.500 GWh genera-
dos en 1997. En este año fue designado Presidente de Honor de la sociedad.

En el año 1984, Feliciano Fuster fue nombrado Presidente Ejecutivo de ENDESA y su


Grupo de empresas, en donde realizó también una brillante labor durante los más de
doce años que desempeñó el cargo. Bajo su presidencia, ENDESA amplió su parque
eléctrico en 1984, con la entrada de Compostilla II y del primer grupo de la central
térmica de Carboneras. Asimismo, entró en el campo nuclear con la puesta en ope-
ración de Ascó (1986) y Vandellós II (1987). En el área hidroeléctrica, amplió también
su potencia con la puesta en servicio de la centrales de La Remolina en 1990 y de Río
Oscuro en 1992.

Por otro lado, en 1985 ENDESA intervino de forma muy importante en el intercam-
bio de activos entre empresas eléctricas, con la compraventa de diversas centrales y
la incorporación de Eléctricas Reunidas de Zaragoza a su Grupo de Empresas.

Bajo su presidencia, ENDESA compró participaciones importantes de Cía. Sevillana


de Electricidad, S.A., Electra de Viesgo, FECSA, Saltos del Nansa, e Hidroeléctrica de
Cataluña, empresas que finalmente, en abril de 1999, quedaron integradas en el
Grupo ENDESA. Conviene señalar en este punto que en 1983, año anterior al nom-
bramiento de Feliciano Fuster como Presidente de ENDESA, GESA, ENHER, UNEL-
CO y ENCASUR se habían ya integrado en este Grupo, mediante la adquisición de
sus acciones por el Instituto Nacional de Industria. En 1988 se hizo la primera oferta
pública de acciones en ENDESA, y comenzaron a cotizarse en la Bolsa de Nueva York
(Wall Street).

Posteriormente el Grupo ENDESA amplió su área de actividades mediante su entra-


da en Aguas de Barcelona (1994) y, en el área de telecomunicaciones, en Airtel (1995).
Dentro del área eléctrica, ENDESA compró diversos activos de generación y distribu-
ción en Argentina (Central de Dock Sud, y Compañía de Electricidad del Norte de
Buenos Aires, en consorcio con otras sociedades).

204 presidentes y directores generales de unesa


En octubre de 1991, Feliciano Fuster fue designado Presidente de UNESA, cargo que
ocupó hasta octubre de 1992. Durante su mandato se produjo en el sector una reor-
denación importante entre las empresas de UNESA, surgiendo los grandes grupos
empresariales actuales, como anticipo de los cambios necesarios en orden a la aper-
tura del Sector a la libre concurrencia, tal y como propugnaba la Unión Europea por
esa época.

Feliciano Fuster ocupó otros importantes cargos relacionados con el sector energéti-
co, entre los que cabe citar: Presidente Ejecutivo de ENHER, Vicepresidente y
Consejero de Cía. Sevillana de Electricidad, Presidente de Saltos del Nansa,
Presidente de la Federación Empresarial de la Industria Eléctrica (FEIE), Consejero de
Red Eléctrica de España, S.A., Consejero del Centro de Investigación Energética
Medioambiental y Tecnológica (CIEMAT), Director de la División de Energía Eléctrica
del INI, y Director del Programa Energético UNESA-INI (P.E.U.I.). Otros puestos
desempeñados en sectores ajenos al energético fueron: Vicepresidente y Consejero
de la Sociedad General de Aguas de Barcelona, Vicepresidente y Consejero de IBE-
RIA, e Ingeniero Municipal del Ayuntamiento de Palma.

Ha recibido numerosos actos de reconocimiento a sus méritos y diversas condecora-


ciones, como son la Orden de Isabel la Católica, Caballero de la Orden de Leopoldo
de Bélgica, Encomienda de la Orden del Mérito Civil, Mejor Empresario del año 1990
en Baleares, y Mejor Empresario del año 1992.

Actualmente desempeña, entre otros cargos, la Presidencia de Honor de ENDESA y


GESA, y es Asesor de UNESA y de la Sociedad General de Aguas de Barcelona.

presidentes y directores generales de unesa 205


Fernando de Ybarra y López-Dóriga (1930 – 2001)
Presidente de UNESA

Período de Presidencia:
octubre 1992 – enero 1994

ernando de Ybarra y López-Dóriga nació en Guecho (Vizcaya) en 1930. Curso


F estudios de Economía y Derecho en la Universidad de Deusto, licienciándose en
esta última especialidad en la Universidad de Valladolid.

Participó desde muy joven en la creación y desarrollo de empresas en los sectores


químico, mecánico, montajes industriales, servicios financieros y de gestión empre-
sarial, inmobiliario, etc. Entre otras actividades empresariales, fue Consejero del
Grupo ICOA, S.A., Ganzler Ibérica, Talleres y Montajes Industriales, Banif, S.A.,
Alquiber, S.A., Electrificaciones del Norte, S.A., Altos Hornos de Vizcaya, Dow-
Unquinesa y vicepresidente de Naviera Vizcaina. Posteriormente, fue nombrado con-
sejero del Banco de Vizcaya, y luego de su sucesor el BBV,y de Iberduero

En 1977 fue nombrado miembro del Consejo de Administración de la Compañía


Sevillana de Electricidad y en septiembre de 1986 fue designado Presidente de su
Consejo de Administración, cargo que ocupó hasta la integración de la empresa en el
Grupo ENDESA, en el año 1999.

Con la llegada a la presidencia de Fernando de Ybarra se llevó a cabo una importan-


te reestructuración en Sevillana, basada en nuevos criterios organizativos y funciona-
les, para adecuar a la compañía a la nueva etapa de liberalización en el Sector
Eléctrico español, como consecuencia de nuestra entrada en la Unión Europea. A su
vez, se puso en vigor un nuevo esquema de funcionamiento, para adaptarse mejor a
los cambios que se estaban produciendo en el negocio eléctrico, y se implantaron
nuevas directrices en las áreas de la gestión empresarial de la sociedad.

En referencia al parque generador, Sevillana realizó inversiones importantes para la


entrada en funcionamiento los grupos nucleares de Almaraz I y II (Cáceres), Los
Barrios (Cádiz) y la central nuclear de Valdecaballeros. Pero desafortunadamente, esta
central se incluyó en la moratoria nuclear establecida por el PEN-83. Por otra parte,
compró a Unión Fenosa el 25% de Saltos del Guadiana (GUADISA), ampliando por
tanto la participación de Sevillana en esta sociedad hasta el 75%. En 1985 se mode-
ran las inversiones en activos de generación y se orientan principalmente hacia la
ampliación de la red de transporte y distribución, con el objetivo fundamental de
mejorar la gestión de la compañía y dar una mejor calidad de servicio.

Como se sabe, durante el bienio 1991-1992 se produce una reordenación en el sec-


tor eléctrico español. Y así como desde el campo privado se promueve la fusión de
Iberduero e Hidroeléctrica Española, desde el sector público ENDESA lidera la for-
mación de lo que hoy es su importante Grupo.Ya al comienzo de 1991, mediante una
OPA amistosa había adquirido Viesgo, pero en su plan estratégico también conside-
raba el control de Sevillana y FECSA, aunque no de modo simultáneo. Se consideró

206 presidentes y directores generales de unesa


prioritaria Sevillana, por ser los sistemas eléctricos de ambas compañías más comple-
mentarios. En consecuencia, los presidentes de ambas compañías comenzaron las
conversaciones, gracias a las cuales se llegó a un primer acuerdo de alianza en junio
de 1991, por el que ENDESA participaba en un 33% del capital de Sevillana, respe-
tando la gestión de la compañía andaluza y la continuidad de su equipo directivo.
Posteriormente, en julio de 1994, ENDESA compró algunos activos de generación de
Sevillana, a cambio de aumentar el límite de participación de ENDESA en su capital;
este pacto reforzó la integración operativa y estratégica, que finalmente, en abril de
1999, se completó al ser aprobada la fusión, por absorción, de todas las empresas del
Grupo público, y entre ellas Compañía Sevillana de Electricidad.

Por otro lado, un hecho muy importante en la presidencia de Fernando de Ybarra fue
la Expo 92 de Sevilla, donde la presencia de Sevillana contribuyó de forma importan-
te al éxito de este acontecimiento.

A la Presidencia de UNESA Fernando de Ybarra accedió en octubre de 1992, como en


representación de la Compañía Sevillana de Electricidad, S.A., ocupando el cargo
hasta enero de 1994. Durante este período, en el ámbito sectorial se realizaron estu-
dios y acuerdos para la modernización del sistema eléctrico, que luego sirvieron de
base para la posterior entrada en vigor de la Ley de La Ordenación del Sector
Eléctrico (LOSE).

En el área medioambiental representó a España en varias ocasiones ante el PNUMA


(programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), y fundó el Centro
Internacional de Formación Ciencias Ambientales (CIFCA).

Asimismo, Fernando de Ybarra participó en la vida pública española, desempeñando


diferentes cargos como Alcalde de Guecho y Presidente de la Diputación de Vizcaya,
Director General de Administración Local y Subsecretario de Planificación del
Desarrollo.

En el ámbito cultural fue miembro del Patronato de la Universidad de Deusto, del


Museo de Bellas Artas de Bilbao, del Instituto de Empresa, de la Fundación Cotec,
vocal de la Fundación Banco Bilbao Vizcaya, miembro del Patronato Príncipe de
Asturias y Vicepresidente de la Asociación Hispania Nostra, entre otras instituciones.

Además de recibir un amplio reconocimiento por su intensa y fructífera actividad


empresarial, estaba en posesión de varias condecoraciones nacionales, entre ellas, la
Gran Cruz de Isabel la Católica, del Mérito Civil, del Mérito Militar y de Alfonso X el
Sabio, y era Caballero de la Orden de Santiago. Ostentó el título de Marqués de
Arriluce de Ybarra.

Fernando de Ybarra y López-Dóriga falleció en Madrid el 15 de noviembre de 2001.

presidentes y directores generales de unesa 207


Luis Magaña Martínez (1937 – 1996)
Presidente de UNESA

Período de Presidencia:
enero 1994 – enero 1995

uis Magaña Martínez nació en Valencia en noviembre de 1937. Después de la


L enseñanza secundaria, cursó la carrera de Ingeniero de Minas en Madrid, obte-
niendo posteriormente el doctorado.

Desde 1964 hasta 1975 ocupó diferentes puestos en el sector del Petróleo relaciona-
dos con la ingeniería y construcción en REPESA y ENPETROL, tanto en la refinería
de Escombreras como en las oficinas centrales de dichas compañías. Entre otros car-
gos, fue Director de Ingeniería y Construcción del proyecto de la refinería de
Tarragona. En el año 1972 fue nombrado Director de la refinería de Escombreras
(ENPETROL), puesto que ocupó hasta 1975.

En diciembre de 1975 fue nombrado Director General de la Energía, y después pasó


a ser Comisario de la Energía y Recursos Minerales del Ministerio de Industria y
Energía, cargo que mantuvo hasta 1982.

Luis Magaña ocupó estos cargos de máxima responsabilidad en la política energéti-


ca durante los mandatos de cuatro Ministros de Industria: Carlos Pérez de Bricio,
Alberto Oliart, Agustín Rodríguez Sahagún e Ignacio Bayón. Fueron aquellos años
muy difíciles, debido a la crisis energética, por lo que las directrices principales de la
estrategia, al igual que en el resto de los países desarrollados, se orientó hacia la
diversificación energética y la máxima sustitución del petróleo. Esta política se plas-
mó, fundamentalmente, en el Plan Eléctrico Nacional de 1979 y en las medidas de
ahorro y eficiencia energética recogidas en la Ley 80/82 sobre conservación de la
energía. Luis Magaña fue el máximo impulsor de estos dos documentos, de tanta
importancia en España para hacer frente a la crisis energética.

En 1983 volvió al ámbito de la empresa privada, al ser nombrado Vicepresidente


Ejecutivo de la Compañía Española de Petróleos (CEPSA), cargó que ocupó hasta
comienzos del año 1987.

En febrero de 1987 fue nombrado Presidente de Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A.


(FECSA) que por entonces atravesaba una severa crisis económico-financiera.
Aunque en el año 1986, había mejorado sensiblemente la situación de las empresas
eléctricas, debido en una parte, al intercambio de activos realizado, y de otra, a que
estaban en la fase final del ciclo inversor, recogido, en los PEN-79 y PEN-83, el sane-
amiento financiero no había alcanzado por igual a todas las empresas eléctricas.

Tras definir un plan de saneamiento Luis Magaña solicitó a los Bancos acreedores la
refinanciación de su deuda. La noticia tuvo gran repercusión entre los inversores y
entidades crediticias, tanto españolas como extranjeras, por lo que las otras empresas
eléctricas, así como el Gobierno Central y la Generalitat acudieron en ayuda de
FECSA. Las empresas eléctricas se comprometieron a suscribir ampliaciones del

208 presidentes y directores generales de unesa


capital de la compañía para que ésta incrementara sus fondos propios y pudiera
reducir su endeudamiento, según el plan de saneamiento estudiado por la dirección
de la compañía. Estas ampliaciones se hicieron en 1988, y pudo con ello reanudarse
la cotización en Bolsa de las acciones de FECSA.

En el verano de 1991, ENDESA, que ya había acordado con Sevillana el lanzamiento


de una OPA amistosa sobre una participación significativa de ésta, decidió hacer una
operación análoga con FECSA. Por ello, los dos Presidentes, Feliciano Fuster (ENDE-
SA) y Luis Magaña (FECSA), llegando a un acuerdo que se sustanció en septiembre
de 1991, cuando los respectivos Consejos de Administración aprobaron la operación.
Luis Magaña continuó como Presidente de la Compañía, y las dos sociedades inten-
sificaron de forma notable su colaboración. Luis Magaña supo, por tanto, gestionar
con éxito esta crisis, que permitió alcanzar el saneamiento financiero de FECSA.

Lógicamente, durante esta etapa no pudieron realizarse en FECSA inversiones en


generación. Solamente se invirtió en mejorar la red de distribución, para conseguir
una mayor calidad del servicio prestado por la sociedad.

En enero de 1994, Luis Magaña fue nombrado Presidente de UNESA, sustituyendo


a Fernando de Ybarra y López-Dóriga, cargo que ocupó hasta marzo de 1995.
Durante su mandato se aprobó la Ley de Ordenación del Sector Eléctrico (LOSEN),
que recogía la amortización de los grupos nucleares en moratoria, tema que Luis
Magaña conocía muy bien al haber sido el máximo responsable del Plan Eléctrico-
1979, desde la Comisaría de Energía y Recursos Minerales del Ministerio de
Industria.

Luis Magaña ocupó otros cargos de gran importancia en el área energética. Además
de la Vicepresidencia Ejecutiva de la Compañía Española de Petróleos, S.A. (CEPSA)
en 1983, fue nombrado Presidente de esta sociedad en marzo de 1996, un mes antes
de su fallecimiento. Fue también Consejero de varias empresas energéticas, como
son: Enher, Endesa, Iberduero, Unión Fenosa, Instituto Nacional de Hidrocarburos,
Hunosa, Enpetrol, Hispanoil, Eniepsa y Petroliber.

Luis Magaña Martínez falleció en Madrid en abril de 1996.

presidentes y directores generales de unesa 209


Martín González del Valle y Herrero
Presidente de UNESA

Período de Presidencia:
enero 1995 – marzo 1996

artín González del Valle nació en Oviedo en 1918. Estudió bachillerato en esta
M ciudad y cursó la licenciatura de Derecho en la Universidad de Madrid,
ampliando posteriormente sus estudios en la Universidad de Lovaina (Bélgica).

Desde muy joven promovió diversas iniciativas empresariales, participando en la


constituciones de Sociedades como Química Ibérica, Esindus o Socelec, entre otras.
En el año 1952 entró a formar parte del Consejo de Administración de Hidroeléctrica
del Cantábrico, del que fue nominado Vicepresidente ejecutivo en 1966 y Presidente
del Consejo de Administración en 1987, cargo que ocupó hasta abril de 1999, cuan-
do fue nombrado Presidente de Honor.

Durante su presidencia, Hidroeléctrica del Cantábrico inició un proceso de creci-


miento y expansión, aprovechando las oportunidades que le ofrecía la liberalización
del sector energético español. Este proceso supuso que pasase de ser una empresa
regional a tener un ámbito nacional, ampliando de forma significativa tanto su par-
que de generación como las actividades de distribución y comercialización de electri-
cidad, así como el inicio de otro tipo de actividades, como es el caso de las telecomu-
nicaciones.

La potencia de generación de Hidroeléctrica del Cantábrico en 1987 era de 1470 MW


con una producción de unos 5.000 GWh, mientras que en 1999 la capacidad instala-
da era de más de 5.000 MW, con una producción anual superior a los 10.000 GWh,
es decir, el parque generador de Hidroeléctrica del Cantábrico se multiplicó por cinco
bajo su presidencia.

En 1987 se constituyó Hidroeléctrica Gas de Asturias, para el transporte y distribu-


ción de gas natural, consiguiendo alcanzar en el año 1999 la cifra de unos 125.000
clientes, localizados en diecinueve municipios de Asturias.

Con relación al sector de telecomunicación puede señalarse que, desde 1995,


Hidroeléctrica del Cantábrico participa activamente en Telecable y Retecal, amplian-
do sus servicios de telefonía, además de Asturias, a las provincias de Castilla y León.

En el año 1998, Hidroeléctrica del Cantábrico constituyó la empresa SINAE para el


desarrollo de actividades relacionadas con las energías renovables y la diversificación
energética, habiéndose complementado esta actividad en 1997 con la integración de
la empresa de servicios medioambientales Itsemap Ambiental.

En representación de Hidroeléctrica del Cantábrico, Martín González del Valle fue


nombrado Presidente de UNESA en enero de 1995, sucediendo a Luis Magaña
Martínez. De acuerdo con las previsiones estatutarias, ocupó el cargo hasta marzo de
1996.

210 presidentes y directores generales de unesa


En esta etapa comienza la aplicación de la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico
Nacional (LOSEN), que había entrado en vigor en 1994. Como se sabe, la Ley repre-
sentaba un intento de modernización del sistema eléctrico y su corta vigencia hizo
que los elementos de competitividad existentes en ella no llegaran a ponerse en
pleno funcionamiento, dado que sólo fue desarrollada de forma parcial. Sin embar-
go, dio solución satisfactoria al problema del Sector sobre la amortización de los gru-
pos nucleares en la moratoria nuclear, ordenando su paralización definitiva y com-
pensando a las empresas copropietarias con un porcentaje en las tarifas eléctricas,
permitiendo, además, la titulización de estas compensaciones.

Martín González del Valle ha ocupado otros cargos de gran responsabilidad, como
fueron su nombramiento de Consejero en el Banco Herrero, en Duro Felguera y la
Presidencia, durante cinco años, de Acción Social Empresarial. En 1996 fué designa-
do Presidente de la Fundación Hidroeléctrica del Cantábrico.

Entre los reconocimientos a su amplia labor profesional, fue distinguido con la Orden
de Leopoldo II de Bélgica, la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio y la Medalla al Mérito
en el Trabajo. Por otro lado, es miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas
y Financieras de Barcelona, de la Real Academia de Medicina de Oviedo. Ostenta el
título de Barón de Grado.

presidentes y directores generales de unesa 211


José María Amusátegui de la Cierva
Presidente de UNESA

Períodos de Presidencia:
marzo 1998 - agosto 1999
septiembre 1999 – junio 2002

osé María Amusátegui de la Cierva nació en marzo de 1932 en San Roque (Cádiz).
J Cursó la carrera de Derecho en la Facultad de la Universidad Central de Madrid.
En el año 1959 ingresó en el cuerpo de Abogados del Estado, prestando sus prime-
ros servicios en la Delegación de Hacienda de Madrid. En 1967 fue nombrado
Secretario del Consejo y Jefe de la Asesoría Jurídica de Altos Hornos de Vizcaya,
puesto que ocupa hasta 1970, año en el que es designado Vicepresidente del
Instituto Nacional de Industria (INI).

En el año 1974 pasa a la empresa privada dentro del grupo del Banco de Madrid,
como Vicepresidente de su holding industrial PRODINSA. Un año más tarde es nom-
brado Presidente de Industrias de Telecomunicación, INTELSA (Sociedad Mixta
TELEFONICA-ERICSON).

En 1980 vuelve al Sector Público como Presidente de Astilleros Españoles y Director


de la División de Construcción Naval del INI. En 1981 ocupa la Vicepresidencia del
Instituto Nacional de Hidrocarburos y, un año después, es nominado para la
Presidencia de CAMPSA, cargo que ocupó hasta 1985.

En 1985, José María Amusátegui fue nombrado Vicepresidente Ejecutivo del Banco
Hispano Americano, cargo que compatibilizó con la presidencia del Banco Urquijo-
Unión. En diciembre de 1985 pasa a ser Consejero Delegado del Banco Hispano
Americano, y en junio de 1991 fue nombrado Presidente de su Consejo de
Administración. Al producirse la fusión de los Bancos Central e Hispano Americano,
a partir de 1992 desempeñó la Presidencia Ejecutiva de la entidad resultante.

Con la fusión del Banco Central Hispano y el Banco Santander, José María
Amusátegui asume la Co-presidencia de la nueva Entidad, cesando en este puesto en
el año 2001, y siendo nombrado Presidente de la Fundación Santander Central
Hispano. Por tanto, José María Amusátegui ha protagonizado los principales proce-
sos de concentración bancaria en España durante los últimos años.

En el Sector Eléctrico comenzó su actividad en enero de 1991, al ser nombrado


Consejero y Vicepresidente de Unión Eléctrica-Fenosa, S.A. En junio de 1993 asume
la Presidencia de esta empresa, cargo que ocupó durante más de ocho años, hasta
marzo del año 2002.

Durante la presidencia de José María Amusátegui, Unión-Fenosa acometió un


importante programa de crecimiento en el Sector energético y de expansión en nego-
cios emergentes, tales como la consultoría, las telecomunicaciones y el gas natural. Se
reforzaron, además, los criterios estratégicos de este programa en las tres áreas de
negocio en que se estructura la empresa: energía, tecnología y servicios.

212 presidentes y directores generales de unesa


En los primeros años de su presidencia, hay un nuevo intercambio de activos entre
empresas eléctricas, reduciéndose el endeudamiento de Unión-Fenosa en un 17%, lo
que permitió iniciar un proceso diversificador de actividades con la adquisición de
participaciones en los sectores del petróleo (CEPSA) y de las telecomunicaciones
(AIRTEL). Se constituyen las sociedades Unión Fenosa Energías Especiales y Unión
Fenosa Inversiones, creciendo en 1995 rápidamente la actividad en consultoría inter-
nacional, con la presencia de la empresa en 17 países de Europa, América, Asia y Áfri-
ca, y consiguiendo un volumen de facturación significativo.

Unión Fenosa adquiere en 1997 una participación de la Compañía Manila Electric


Company (Meralco) de Filipinas, distribuye electricidad en Panamá y Guatemala,
gestiona la red de transporte de Bolivia y se convierte en el primer generador eléctri-
co independiente de Kenia.

En 1996 se firma el tercer Protocolo con el Gobierno, que define los fundamentos de la
liberalización del Sector que establecería la Ley del Sector Eléctrico de noviembre de
1997, y en 1998 se establece la Ley del Sector de Hidrocarburos que desregulariza el gas
natural. Asimismo se impulsa también la liberalización de las telecomunicaciones.

En el año 2000 se compra SOLUZIONA para integrar los servicios profesionales de


Unión Fenosa, creándose también AUNA, donde la empresa integra la mayoría de
sus participaciones en telecomunicaciones. Asimismo, en el 2001 pone en explota-
ción la central de ciclo combinado de gas natural en Hermosillo (México), y firma un
importante contrato de gas en origen con Egyptian General Petroleum Corporation.
También en este año firma un acuerdo con la ONE de Marruecos para suministrar
electricidad al mercado marroquí.

Finalmente conviene señalar que Unión Fenosa, denominación de la sociedad apro-


bada en mayo de 2001, recibe varios galardones y trofeos, destacando entre ellos el
Premio Edison, que es considerado como el galardón más prestigioso de la industria
eléctrica mundial.

En marzo de 1998, José María Amusátegui fue designado Presidente de Unidad


Eléctrica, S.A. (UNESA), en representación de Unión Eléctrica-Fenosa, S.A., ocupan-
do este cargo hasta su disolución como Sociedad Anónima en agosto de 1999. Al
transformarse en la Asociación Española de la Industria Eléctrica fue ratificado como
Presidente y ocupó este cargo hasta junio del 2002.

Bajo su presidencia, el Sector Eléctrico español inició el proceso de liberalización


basado en la Ley del Sector Eléctrico de noviembre de 1997, proceso de gran calado
y que terminó con la liberalización total de las actividades de generación y comercia-
lización en 1 de enero del 2003. Este cambio de modelo exigió un gran esfuerzo por
parte de todos los agentes del sector, incluidas las empresas eléctricas, dada la gran
complejidad que conlleva el proceso.

En el campo académico, José María Amusátegui ha sido profesor en la Cátedra de


Derecho Civil de la Universidad Central, de Madrid. Ha recibido numerosos recono-
cimientos y condecoraciones, destacando, entre otras, la Gran Cruz del Mérito Civil
y la Encomienda de la Orden de Mayo al Mérito de la República Argentina.

presidentes y directores generales de unesa 213


Íñigo de Oriol e Ybarra
Presidente de UNESA

Períodos de Presidencia:
enero 1987 – octubre 1989
marzo 1996 – marzo 1998
junio 2002 –

ñigo de Oriol e Ybarra nació en Madrid en junio de 1935. Es hijo de José María de
Í Oriol y Urquijo y María de Gracia de Ybarra y Lasso de la Vega. Estudió el bachi-
llerato en el Colegio de Areneros, de los Padres Jesuítas, en Madrid, y se licenció en
Derecho por la Universidad Complutense.

La vida profesional de Íñigo de Oriol está profundamente marcada por la larga tra-
dición empresarial de su familia. Por ello, sus actividades empresariales, aunque muy
variadas, se han desarrollado principalmente en el ámbito eléctrico. Entró a trabajar
en Hidroeléctrica Española en el año 1959, pasando a ser, en esta primera etapa, res-
ponsable de las relaciones institucionales de la empresa.

Durante este tiempo, Hidroeléctrica Española llevó a cabo el aprovechamiento inte-


gral del río Tajo, desde Talavera de la Reina hasta la frontera de Portugal, y se pusie-
ron en marcha los grupos IV y V de la central térmica Escombreras, así como las cen-
trales de Aceca y Castellón.

Después de desempeñar diversas responsabilidades empresariales y de ser nombra-


do en 1975 consejero, en 1985 pasó a desempeñar la presidencia de Hidroeléctrica
Española, tras la fecunda y carismática etapa de José María de Oriol al frente de la
sociedad. Una de las primeras actuaciones de Íñigo de Oriol en este puesto fue el
establecimiento de un plan de reducción de costes, de acuerdo con el Segundo
Protocolo firmado con la Administración, en 1986. Además, Hidroeléctrica Española
entró en los mercados financieros más importantes de Europa, como son Londres,
Ginebra, Zurich y Frankfurt.

Cuando España se preparaba para la efectiva integración en la Unión Europea (UE)


y comienza el proceso de liberalización del Sector Eléctrico fomentado desde
Bruselas, Íñigo de Oriol negocia con Manuel Gómez de Pablos, Presidente de
Iberduero, la fusión de ambas empresas, que fue realizada en 1991, con la constitu-
ción de Iberdrola. Íñigo de Oriol pasó a ser el Presidente de la nueva sociedad y
Manuel Gómez de Pablos fue nombrado Presidente de Honor.

Por otro lado, dentro del proceso de intercambio de activos llevado a cabo en 1993
Iberdrola vendió a Endesa algunos saltos hidroeléctricos y compró a Unión Fenosa
una participación en la central nuclear de Trillo.

Bajo la presidencia de Íñigo de Oriol, Iberdrola amplía y consolida su presencia en


Iberoamérica, comprando diversos activos en Brasil, Bolivia, Chile y Guatemala.
Además se construye una central de ciclo combinado de gas natural en Monterrey
(México) y otra en Altamira (Estado de Tamaulipas-México), así como el suministro

214 presidentes y directores generales de unesa


de agua potable en Monterrey. Para fortalecer su posición competitiva en
Latinoamérica, Iberdrola establece un acuerdo estratégico con Electricidade de
Portugal (EDP).

En el año 2001 se estudió, por ambas sociedades, una fusión amistosa de Iberdrola y
Endesa, con el objetivo de desarrollar un proyecto de expansión internacional y de
diversificación. Pero en febrero de 2001 se desistió de este intento como consecuen-
cia de las imposiciones del Gobierno y la aprobación por éste del Real Decreto-Ley
2/2001, que desincentivaba este proceso.

En el ámbito sectorial, Íñigo de Oriol fue nombrado Consejero de Unidad Eléctrica,


S.A. en representación de Hidroeléctrica Española en 1980, y ha sido designado
Presidente de su Consejo de Administración durante dos períodos de tiempo de gran
importancia: 1987-1989 y 1996-1998. En el primer mandato se culminó el ciclo inver-
sor de sustitución del petróleo en la producción de electricidad para hacer frente a las
crisis del petróleo.

Esta estrategia puso a las empresas eléctricas, en general, en una situación de dete-
rioro económico-financiero, una de cuyas consecuencias más importantes fue la cri-
sis de FECSA, a la que se debió hacer frente mediante una actuación solidaria del sec-
tor, y UNESA negoció intensamente con la Administración Pública para el estableci-
miento del Marco Legal Estable.

En su segundo período en la presidencia en UNESA, se estableció el Tercer Protocolo


Eléctrico con el Gobierno español, que sentaría las bases de la Ley del Sector
Eléctrico 54/1997, en la que se basó el marco de liberalización del sector. En estas
actuaciones el papel de Íñigo de Oriol, como representante máximo del sector, fue
decisivo para la culminación de este proceso, poniendo de manifiesto una gran
valentía y tenacidad en la defensa de los planteamientos del sector.

Realizado ya el tránsito institucional desde Unidad Eléctrica, S.A. a la Asociación


Española de la Industria Eléctrica, en junio de 2002 Íñigo de Oriol fue elegido
Presidente de su Junta Directiva, cargo que ocupa en la actualidad.

En otros campos profesionales, Íñigo de Oriol fue nombrado en 1968 Presidente de


la Cámara de Industria de Madrid, en la que una de sus principales actuaciones fue
la de fomentar un acuerdo con la Cámara de Comercio para la fusión de ambas ins-
tituciones, lo que se logró en el año 1970.

En 1971 fue nombrado Presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid,


cargo en el que se mantuvo hasta 1978, dejando esta institución fortalecida y con un
gran prestigio en su ámbito de actuación. Asimismo, ha sido vocal de la Asamblea
General y miembro de la Junta Directiva del Comité Ejecutivo de la CEOE durante
los períodos de 1987-1989 y 1996-1998, en ambas ocasiones en representación de
UNESA-FEIE (Federación Empresarial de la Industria Eléctrica).

En el ámbito público, Íñigo de Oriol formó parte del Consejo del Reino, por lo que
vivió de forma directa una época de especial importancia de la política española, en
la que se hizo la transición hacia la Monarquía Constitucional.

En el ámbito académico, Íñigo de Oriol firmó en 1973 la constitución de la Fundación

presidentes y directores generales de unesa 215


Universidad-Empresa de Madrid, primera de las creadas en España, y que permitió
acabar con unas relaciones anticuadas entre los mundos universitario y empresarial.

Otra iniciativa en este ámbito fue su participación en el año 2000, conjuntamente con
el embajador de Estados Unidos en España, en la creación de la cátedra Príncipe de
Asturias de Ciencias y Tecnología de la Información en la Universidad de Nuevo
México, Albuquerque (EEUU).

216 presidentes y directores generales de unesa


II. DIRECTORES GENERALES DE UNESA

RELACIÓN DE DIRECTORES GENERALES DE UNESA

Períodos de Dirección
José Luis Redonet Maura septiembre 1944 - marzo 1964
Teodomiro González-Baylín Antonini marzo 1964 - diciembre 1981
Pedro Rivero Torre diciembre 1981 -

presidentes y directores generales de unesa 217


José Luis Redonet Maura (1902 – 1983)
Director General de UNESA

Período de Dirección:
septiembre 1944 – marzo 1964

osé Luis Redonet nació en Madrid en febrero de 1902. Después de estudiar la


J enseñanza secundaria, en 1926 obtuvo el título de Ingeniero Industrial en la
Escuela Superior de Ingenieros Industriales de Madrid.

José Luis Redonet empezó a trabajar en 1926 como ingeniero en Standard Eléctrica.
En el año 1931 ingresó en el Cuerpo de Ingenieros de Estado, y fue destinado a la
delegación del Estado en CAMPSA. Posteriormente, pasó al departamento de cons-
trucciones de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, en el que ocupó durante
varios años el cargo de Ingeniero-Jefe. Pidió la excedencia voluntaria en este puesto
para trabajar en el ámbito de la empresa privada, entrando en Hidroeléctrica
Española como Secretario Técnico.

En agosto de 1944 fue nombrado Secretario General de Unidad Eléctrica, S.A., que
acababa de constituirse, y poco después fue designado Director General, cargo que
desempeñó por espacio de veinte años.

Durante los primeros años de UNESA, José Luis Redonet tuvo que organizar la
empresa para cumplir los objetivos que habían establecido las diecisiete empresas
constituyentes, es decir, “coordinar el sistema eléctrico nacional a nivel supraregio-
nal y supraempresarial, efectuando los intercambios de electricidad necesarios para
optimizar su gestión”. Para ello se creó en UNESA una Oficina Central de coordina-
ción de la explotación conjunta del sistema. Años más tarde, en 1953, el Ministerio
de Industria le asignó esta función con carácter permanente, pasando a llamarse
Repartidor Central de Cargas (RECA), y delegando en esta oficina las competencias
administrativas precisas para cumplir su función.

Como eran tiempos difíciles para la economía de nuestro país, la Dirección de


UNESA tuvo que crear, con pocos medios, una estructura organizadora que permi-
tiese responder con la máxima eficacia a los requerimientos exigidos por los Órganos
de gestión de la sociedad.

Las actuaciones de UNESA más significativas durante la primera etapa de la direc-


ción de José Luis Redonet fueron las relativas a la interconexión de los parques eléc-
tricos de las empresas propietarias, lo que permitió una mejor coordinación de sus
producciones, disminuyendo al máximo las restricciones eléctricas que se produjeron
en nuestro sistema hasta finalizar en el año 1958. En este año la capacidad del equi-
po generador y las interconexiones realizadas pudieron ya hacer frente a todo el con-
sumo demandado. En el año 1951 se habían establecido las Tarifas Tope Unificadas,
y ello permitió realizar las inversiones necesarias para el desarrollo del sistema.

Tras una etapa de estabilización y apertura de nuestra economía en los años finales
de la década de los cincuenta, el aprovechamiento de los recursos hidroeléctricos y

218 presidentes y directores generales de unesa


del carbón nacional permitió hacer frente al comienzo de una época con altas tasas
de crecimiento en el consumo eléctrico. En esta etapa UNESA jugó también un papel
importante en la gestión del Sistema Eléctrico Español.

Al cesar en 1964 José Luis Redonet como director de UNESA, continuó colaborado
con el Consejo de Administración de la misma como Asesor Técnico, encargado prin-
cipalmente de las relaciones con los organismos internacionales. Realizó una inten-
sa labor en este ámbito y, por ello, fue nombrado Presidente de la Unión
Internacional de Productores y Distribuidores de Energía Eléctrica (UNIPEDE), enti-
dad que agrupaba a las principales empresas eléctricas europeas. Fue, asimismo, el
responsable de la organización del Congreso de UNIPEDE que se celebró en Madrid
en el mes de mayo de 1967.

Recibió numerosos reconocimientos por el intenso trabajo realizado a lo largo de su


vida profesional en el Sector Eléctrico, tanto a nivel nacional como internacional.

José Luis Redonet Maura falleció en Madrid el 19 de diciembre de 1983.

presidentes y directores generales de unesa 219


Teodomiro González-Baylín (1916-1997)
Director General de UNESA

Período de Dirección:
marzo 1964 – 1981

eodomiro González-Baylín nació en Málaga en agosto de 1916, y estudió el


T bachillerato en el Colegio del Pilar de Madrid. Cursó la carrera de Ingeniero de
Minas en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Madrid.

Comenzó su actividad profesional en 1941 como ingeniero de Altos Hornos de Duro-


Felguera. Después, en 1943, fue llamado para desempeñar el cargo de Ingeniero en
la Dirección General de Minas, puesto en el que permaneció durante cinco años.
Posteriormente, en 1948, fue nombrado Director de Fundiciones y Talleres Mecánicos
del Manzanares (FUNTAM), cargo que desempeñó durante dos años.

En 1950, González-Baylín pasó a trabajar en el sector eléctrico, concretamente en


Hidroeléctrica Española, en donde, tras ocupar varios cargos de responsabilidad, fue
nombrado Ingeniero-Jefe de Producción.

En marzo de 1964 fue nombrado Director General de UNESA, cargo en el que per-
maneció hasta diciembre de 1981. Durante la primera parte del período de dirección
de González-Baylín, la economía española siguió creciendo de forma importante, por
lo que las empresas eléctricas tuvieron que satisfacer incrementos altos en el consu-
mo eléctrico (del orden del 10% de tasa anual), que exigían la duplicación del parque
eléctrico cada siete años. Ello exigió a UNESA realizar una importante labor coordi-
nando las cuantiosas inversiones precisas. Por ello, el Ministerio de Industria encar-
gó en 1969 a esta sociedad la elaboración del primer Plan Eléctrico Nacional. Este
Plan se fue revisando cada dos años, hasta que quedó integrado en el primer Plan
Energético Nacional del año 1975.

Después de la crisis energética del año 1973, hubo que diversificar las fuentes ener-
géticas, así como sustituir al máximo el uso del petróleo que, en el sector eléctrico
español, se hizo fundamentalmente en base al carbón y a la energía nuclear. Esta
estrategia fue establecida, principalmente, en el Plan Energético Nacional del año
1979, que impulsaba, además, numerosas medidas de ahorro y uso racional de la
electricidad. También en este período la labor de UNESA fue importante, colaboran-
do con el Ministerio de Industria para el análisis de las distintas alternativas de des-
arrollo del sector eléctrico.

Otro hecho relevante para el sector, consecuencia también del PEN-79, fue la cons-
titución de ASELÉCTRICA, sociedad que tenia como objetivo principal la coordina-
ción conjunta del sistema eléctrico, siendo la continuadora de las funciones que tenía
asignadas hasta ese momento el Repartidor Central de Cargas (RECA).

Asimismo, durante la dirección de González-Baylín se constituyeron en UNESA sus


tres Asociaciones: en 1965, ASINEL, encargada de la investigación eléctrica; en 1969,
AMYS, que coordinaba las actuaciones de las empresas en el área de la prevención

220 presidentes y directores generales de unesa


de los riesgos laborales; y en 1973, ADAE, cuyo objetivo principal era, como conse-
cuencia de la crisis energética, la formación e información para el uso racional de la
electricidad por parte de los consumidores. Como Director General de UNESA, era
institucionalmente Presidente de los Consejos Rectores de estas tres Asociaciones.

En otros ámbitos de su labor profesional, Teodomiro González-Baylín fue designado


en 1953 Presidente de la Cámara Oficial de Industria de Madrid, cargo que desem-
peñó a lo largo de quince años, durante los cuales fue nombrado Tesorero del
Consejo Superior de Cámaras. Ocupó también otros cargos importantes, como fue-
ron su pertenencia a la Comisión Nacional de Productividad y al Comité de Dirección
de la Unión Internacional de Productores y Distribuidores de Electricidad (UNIPE-
DE).

En el campo académico, fue Catedrático de Generadores y Motores Térmicos en la


Escuela Superior de Ingenieros de Minas de Madrid.

Recibió numerosos reconocimientos por su amplio trabajo realizado, tanto dentro del
Sector Eléctrico como en el campo académico.

Teodomiro González-Baylín falleció en Madrid el 10 de julio de 1997.

presidentes y directores generales de unesa 221


Pedro Rivero Torre
Director General de UNESA

Períodos de Dirección:
diciembre 1981 -

edro Rivero Torre nació en Guarnizo (Santander) en noviembre de 1938. Cursó


P los estudios de Perito y Profesorado Mercantil en la Escuela de Comercio de
Santander. Después hizo la Licenciatura y el Doctorado de Ciencias Económicas y
Empresariales en la Universidad Complutense de Madrid.

En 1960 inició su actividad profesional, como Jefe del Gabinete de Economía de la


Caja Rural Nacional. Después, en 1964, entró como Asesor del Gabinete de
Economía en el Ministerio de Agricultura, cargo que ocupó hasta el año 1967.

En ese año, Pedro Rivero se incorporó a Unidad Eléctrica, S.A. en el Departamento


Técnico-Económico, encargándose del área Económico-Financiera del mismo.
Después de desempeñar diversos cargos, fue nombrado Director General en diciem-
bre de 1981 y en octubre de 1989 fue nombrado, además, Vicepresidente. En ambos
cargos fue ratificado cuando se produjo la transformación jurídica e institucional de
UNESA, en agosto de 1999.

Cuando Pedro Rivero se hizo cargo de la Dirección General de UNESA eran tiempos
difíciles para el sector, puesto que las empresas estaban inmersas en la aplicación de
la política energética del PEN-1979 y en ella se buscaba sustituir al máximo la utili-
zación del petróleo para la producción de electricidad. La labor que en este período
correspondió a UNESA fue de una especial importancia.

En 1982, y tras la firma el Primer Protocolo con las empresas eléctricas, se revisó el
Plan Energético de 1979. Las principales consecuencias en el Sector Eléctrico del
nuevo PEN, aprobado en 1983, fueron la nacionalización de la Red de Transporte y
creación de Red Eléctrica, S.A. para la gestión del sistema conjunto, y la moratoria de
cinco grupos nucleares.

UNESA, además de negociar con el Gobierno la amortización de las inversiones


involucradas en moratoria nuclear, hubo de impulsar el Intercambio de Activos entre
las empresas, con el objetivo de equilibrar la producción y los mercados de las mis-
mas. Bajo la dirección de Pedro Rivero, estas actuaciones sectoriales resultaron esen-
ciales, ya que algunas empresas eléctricas tuvieron que apoyar económica y financie-
ramente a otras con objeto de salvar la continuidad de las mismas, haciendo UNESA
una labor de arbitraje que resultó fundamental para el Sector, y fue designado árbi-
tro en el intercambio de activos de 1985.

Como la política tarifaria llevada por el Gobierno había sido insuficiente, UNESA
hubo de impulsar un Segundo Protocolo para que, entre otros aspectos, se garanti-
zase la rentabilidad de sus activos en función de unos valores estándar. El resultado
de todo ello fue el establecimiento en 1987 del Marco Legal Estable, que estaría
vigente, con algunas modificaciones, hasta el proceso de liberalización del Sector.

222 presidentes y directores generales de unesa


En el bienio 1991/1992 comienza un proceso muy importante de reordenación del
Sector, preparándose las empresas eléctricas para una desregulación que venía de la
UE a través de sus Directivas. Por ello, UNESA tuvo que trabajar, primero, en el esta-
blecimiento de la LOSEN, y después, impulsar el Tercer Protocolo Gobierno-
Empresas Eléctricas, que sería la base de la Ley del Sector Eléctrico de noviembre de
1997, en la que quedó definido el marco de liberalización del sector, que empezó a
implantarse en enero de 1998 y en el que UNESA tuvo que realizar un importante
trabajo dada la enorme complejidad de este cambio en el Sector.

Pedro Rivero ocupa otros cargos de gran responsabilidad, como son: Consejero de
Red Eléctrica de España y de la Compañía Operadora del Mercado Español de
Electricidad (OMEL), miembro del Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de
Energía, vocal de la Asamblea General y de la Junta Directiva de la CEOE, Miembro
del Consejo Económico y Social y otros puestos en diversos organismos relacionados
con el Sector Eléctrico. Además, fue Presidente de la Unión Internacional de
Productores y Distribuidores de Electricidad (UNIPEDE), durante los años de 1991 a
1994.

En el campo académico, es Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la


Empresa, en la Universidad Complutense de Madrid, y miembro de diversas entida-
des nacionales e internacionales relacionadas con la economía, como son AECA,
ASEPUC, CEMIDE, REA, etc.

Ha recibido numerosos reconocimientos por su intensa actividad en el ámbito pro-


fesional y académico, entre los que cabe destacar la Cruz del Mérito Aeronáutico de
Primera Clase, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Castilla-La Mancha, y la
Medalla de Titulado Mercantil y Empresarial del año 2003. Asimismo, es miembro
desde 1991 de la Real Academia de Doctores.

presidentes y directores generales de unesa 223


224 presidentes y directores generales de unesa
presidentes y directores generales de unesa 225
Complejo-sede de los Ministerios de Economía y Hacienda y de Industria, Turismo y Comercio.
III PARTE
EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL SECTOR ELÉCTRICO ESPAÑOL A TRAVÉS DE UNESA
CRONOLOGÍA DE LOS HITOS MÁS IMPORTANTES DEL SECTOR
ELÉCTRICO ESPAÑOL A TRAVÉS DE UNESA

Antecedentes Históricos. (Período 1800-1900)


Años Hitos Observaciones
1800 Construcción de la primera Los fundamentos habían sido expuestos
Pila de Electricidad por A. Volta veinte años antes
(A. Volta)

1813 Primera experiencia de Obtuvo luz intensa pero por


iluminación por arco voltaico corto período de tiempo
(H. Davy)

1820/1821 Inducción Electromagnética Principio básico de los generadores


(H.C. Oersted y M. Faraday) eléctricos

1832/1867 Primeras máquinas Magneto-eléctricas Permiten transformar energía mecánica


para generar electricidad (Pixil, Clarke, en eléctrica.
Siemens, Nollet y otros)

1836 Se inventa la pila impolarizable Un electrodo de cobre en sulfato de cobre


(J.T. Daniell) y de zinc en ácido sulfúrico.
Es una fuente de electricidad más fiable

1838 Primera experiencia de la máquina Movió un barco por el río Neva


rotativa (motor eléctrico) en el sector (San Petersburgo)
transporte (K. Jacobe)
1852 Iluminación con electricidad de una Fue un acontecimiento nacional de
botica en las Ramblas de Barcelona primer orden
(F. Doménech)
Iluminación de la Plaza de la Armería Siguió a la experiencia de Barcelona
y del Congreso de los Diputados y se utilizó una pila galvánica
(Madrid)

1853 Instalación de los primeros telégrafos Las aplicaciones de la electricidad se amplían


eléctricos (Barcelona)

1858 R.D. que incluye la asignatura de Sería posteriormente, en la década de los


“Aplicaciones de la Electricidad y de setenta, cuando las E.S. de Ingenieros
la Luz”en las E.T.S. de Ingenieros Industriales darían un impulso grande
Industriales al estudio de la electricidad

1860 Se inventa la batería recargable al Este sistema es todavía utilizado en las


conectarla a la corriente eléctrica baterías de coche
(G. Plante)

1870 Se presenta la máquina Modelo más perfecto que podía utilizarse


Magneto-Gramme en la Exposición también como motor.
Universal de Viena (Z. Gramme)

1874 La E.T.S. de Ingenieros Industriales Estos profesores fueron los principales


de Barcelona compra una impulsores de la enseñanza de la electricidad
Magneto-Gramme (Profesores F. de en España. El empresario que importó la
Rojas y R. Manjarrés. Habían visitado Gramme fue T. Dalmau
la Exposición de Viena)

1875 Iluminación de Las Ramblas y el La fragata estaba anclada a 3 km. de distancia


Castillo de Montjuic con una magneto y la experiencia tuvo una gran repercusión
instalada en la fragata Vitoria (T. pública

evolución histórica del sector 227


Años Hitos Observaciones
1875 (cont.) Dalmau y N. Xifrá son los promotores) Puede considerarse la primera empresa que
La empresa Maquinista Terrestre y suscribió un contrato eléctrico
Marítima ilumina sus talleres con
máquinas Gramme
1879 Primer motor eléctrico para el ferrocarril Alcanzó una velocidad de 6,5 km./hora
(W. Siemens)
Primera lámpara incandescente (bombilla) Fue muy importante para el uso de la
(T.A. Edison -EEUU- y Swan -Inglaterra-) electricidad en todo el mundo.
Primera “Fábrica de la Luz”en la Rambla El ingeniero de la fábrica era N. Xifrá
de Canaletas
Ley de Aguas Primera regulación de las aguas continentales.
Estuvo vigente hasta 1985

1881 Constitución de la Sociedad Española de Es la primera empresa eléctrica de España,


Electricidad (Barcelona) con un capital social de 20 millones de pesetas.
Los socios fundadores fueron T. Dalmau y N.
Xifrá.

1885 Primer Transformador Eléctrico Presentado en la Exposición de Bucarest


(Zipermowsky, Deri y Blathy, de la de ese año
Empresa Gramme)
Primer R.D. dictando normas para la La gran expansión del uso de la electricidad en
concesión de instalaciones eléctricas el alumbrado exige esa primera regulación

1888 Real Orden que regula el alumbrado Prohibe el alumbrado con gas en estos locales.
eléctrico en los teatros españoles Solamente lo permite como sistema de emer-
gencia

1889 Constitución de la Compañía Madrileña Posteriormente, de la fusión con otras


de Electricidad (Madrid) sociedades resultaría Unión Eléctrica
Madrileña

1891 Primer transporte a larga distancia desde 175 km., a 15 kV. y utilizando un
el Salto de Lauffen a Frankfurt transformador trifásico (K Telsa) de AEG

1894 Constitución de la Compañía Sevillana Se crean numerosas sociedades de índole local


de Electricidad (Sevilla) y otras sociedades o regional, pues no estaba desarrollado
por todo el país suficientemente el transporte de electricidad a
larga distancia

1895 Primer transporte a larga distancia entre Mediante corriente alterna bifásica
la central de Niágara y Búfalo (EEUU)

1896 Entrada en Servicio de la C.T. de Mata Es propietaria la Compañía Barcelonesa de


(250 kW) Electricidad y la empresa alemana AEG

1900 Se alcanza la cifra de 75.000 kW El consumo eléctrico se aplicaba fundamental-


instalados (60% térmicos y mente en iluminación, 60% (lámparas incan-
40% hidráulicos) descentes y de arco) y como fuerza motriz,
40%
Constitución de la Sociedad Gallega de Para la explotación de los saltos de Segad
Electricidad (Galicia) y Fervenza. Antecesora de Fenosa

228 evolución histórica del sector


DESARROLLO DE LA INDUSTRIA ELÉCTRICA ANTES DE LA CREACIÓN DE UNESA
Período 1901-1943

Años Hitos Observaciones


1901 Se publica la primera estadística oficial Elaborada por los Ministerios de Agricultura,
eléctrica Industria, Comercio y Obras Públicas
Conexión del Molino de San Carlos con Longitud, 4 km. Fue el primer transporte a
la ciudad de Zaragoza distancia de electricidad en España
Constitución de Hidroeléctrica Ibérica Para el aprovechamiento de las cabeceras de
(Bilbao) los ríos Duero, Urdón, Júcar y Tajo

1903 Constitución de Hidroeléctrica del Chorro Para la explotación del Salto del Chorro en el
(Málaga) río Guadalhorce. Se fusionaría en 1967 con
Cía. Sevillana de Electricidad

1904 Constitución de Mengemor Para el aprovechamiento de los ríos


Guadalimar, Guadalquivir y Ohanes. Se fusio-
naría en 1952 con Cía. Sevillana de Electricidad

1905 Constitución de Hidráulica de Santillana Para el aprovechamiento del río Manzanares y


(Madrid) el suministro a Madrid
1906 Se inaugura el primer ferrocarril eléctrico Longitud del recorrido, 5 km.
(Barcelona-Sarriá)
Constitución de Electra de Viesgo (Bilbao) Para la explotación de los ríos Pons y Urdón y
una central de gas pobre en Santander.

1907 Constitución de Hidroeléctrica Española Para el aprovechamiento de los ríos Júcar,


(Madrid) Cabriel y Tajo. Distribuía electricidad en las
zonas de Madrid y Valencia

1909 Transporte de la C.H. de Molinar a Madrid La longitud de la línea era de 250 km.Y la ten-
sión, de 60 kV
1911 Constitución de Riegos y Fuerzas del Ebro Filial de la Barcelona Traction Light and Power
era conocida popularmente por “la
Canadiense”.
Construyó saltos en el Noguera-Pallaresa
Constitución de Eléctricas Reunidas de Para el aprovechamiento eléctrico del río
Zaragoza (ERZ) (Zaragoza) Gállego
1912 Constitución de Unión Eléctrica Nace de la fusión de la Compañía Madrileña
Madrileña (Madrid) de Electricidad y la Sociedad de Gasificación
Industrial y el Salto de Bolarque
Real Decreto para la creación de la Es el primer órgano consultivo de la
Comisión Permanente Española Administración en el área eléctrica, y debía
de Electricidad representar a España en las reuniones interna-
cionales

1914 Inicio de la I Guerra Mundial (1914-1917) Afectó de forma positiva a la economía españo-
la, suministrando bienes a las naciones conten-
dientes
1918 Constitución de Saltos del Duero (Bilbao) Para construir los saltos del tramo internacio-
nal del Duero. Un largo litigio con Portugal
retrasó el comienzo de estas centrales hasta
1927.
El Ministerio de Fomento encarga por R.D. El R.D. prevé una REN con 4.400 km.
a la Comisión Permanente de Electricidad de longitud, un presupuesto de 130 millones
un dictamen sobre los principios básicos de pesetas y las líneas más importantes a 220
que debe tener una Red Eléctrica Nacional kV.
(REN)

evolución histórica del sector 229


Años Hitos Observaciones
1919 Constitución de Hidroeléctrica del Compra los Saltos hidroeléctricos de Narciso
Cantábrico (Oviedo) H. Vaquero para la distribución de electricidad
en el triángulo Oviedo-Gijón-Avilés
1920 Creación de la Asociación de Productores El primer Presidente fue D. Luis Sánchez
y Distribuidores de Electricidad Cuervo, Catedrático de Electrotecnia de la E.S.
de Ingenieros de Caminos de Madrid
Propuesta de la primera Red Eléctrica Proponía la creación de una Sociedad
Nacional por el Padre Pérez del Pulgar, Anónima con un capital social de 200 millones
fundador del ICAI de pesetas, intervenida por el Estado. La red
tenía una longitud de 6.500 km.

1926/1927 Real Decreto y RR.OO. estableciendo un Acudieron al concurso varias entidades, entre
concurso para desarrollar una REN, ellas la Cámara de Productores y
invitando a todas las entidades nacionales Distribuidores de Electricidad. Este asunto se
interesadas en el tema retrasó, y al estallar después la Guerra Civil no
se llevó a efecto

1927 Constitución de la Compañía de Gas y Nace de la fusión de la Sociedad de


Electricidad (GESA) (Mallorca) Alumbrado por Gas (Mallorca 1958) y de la
Compañía Mallorquina de Electricidad (1903)

1929 Comienzan a publicarse las primeras Eran estadísticas más fiables que las oficiales,
estadísticas eléctricas por parte de la pues recibían la información directamente de
Asociación de Productores y Distribuidores las empresas eléctricas. Utilizaban Zonas
de Electricidad Eléctricas muy parecidas a las empleadas por
UNESA
1930 Constitución de la Compañía de Luz y Se fusiona posteriormente con otras empresas
Fuerza de Levante (LUTE) de la zona de Levante, siendo finalmente
absorbida por Hidroeléctrica Española
Constitución de la Union Electric Company Nace de la fusión de la Compañía Insular
(UNELCO) (Canarias) Colonial de Electricidad y Riegos (1926), la
Sociedad de Electricidad de Las Palmas (1898)
y la Compañía Eléctrica de Tenerife (1893)
Orden Ministerial creando la Cámara Fue prácticamente una transformación jurídica
de Productores y Distribuidores de de la Asociación. Fue la predecesora de
Electricidad UNESA

1938 Creación de la Asociación Electrotécnica Para coordinar las acciones en este campo.
Española (AEE) UNESA ha sido históricamente un socio fun-
damental de las actividades de esta Asociación

1940 Estalla la II Guerra Mundial (1040-1945) Se produce una escasez de los bienes y servi-
cios en los mercados exteriores que fomenta la
utilización de los recursos autóctonos

1943 El parque generador contaba con La mayor importancia del parque hidráulico,
1.818 MW, de los cuales 1.408 eran hacía muy vulnerable nuestro sistema a la
hidráulicos (77%) y 410 MW eran térmicos hidraulicidad de cada ejercicio
(el 23% restante)

230 evolución histórica del sector


LOS AÑOS DE LA AUTARQUÍA
Período 1944-1952

Años Hitos Observaciones


1944 Creación de Unidad Eléctrica, S.A. Su primer objetivo fue la coordinación de la
(UNESA) explotación del sistema eléctrico nacional,
mediante la construcción de una Red Eléctrica
Peninsular
D. José María de Oriol y Urquijo es Creador e impulsor de UNESA. Es nombrado
nombrado Presidente del Consejo Rector en agosto y su primer mandato se prolonga
de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) hasta abril de 1949
D. José Luis Redonet Maura es nombrado Primer Director General de UNESA, nombrado
Director General de Unidad Eléctrica,S.A. en septiembre. Su período en el cargo finalizó
(UNESA) en marzo de 1964
Creación de la Empresa Nacional de Su primer objetivo fue la Construcción de la
Electricidad, S.A. (ENDESA) C.T. de Ponferrada (Compostilla I)
Constitución de Iberduero Resultado de la fusión de Hidroeléctrica Ibérica
con Saltos del Duero
Año hidráulico extremadamente seco Fue, junto a 1945, uno de los años más secos
de las series hidrológicas de España
Comienza el período de restricciones Debido a la escasez de equipo generador y de
interconexiones entre regiones, junto con la
baja hidraulicidad del año (el equipo hidráulico
era el 77% del total)
1945 Creación de Saltos del Sil Su objetivo era desarrollar un tramo del río Sil
Año hidráulico extremadamente seco Afectaba de forma muy importante a la pro-
ducción del sistema, pues no había suficiente
capacidad de regulación
1946 Constitución de Hidroeléctrica de Su objetivo era operar en Cataluña. En 1965 se
Cataluña, S.A. (HIDRUÑA) (Barcelona) fusionó con la Compañía de Fluido Eléctrico
Constitución de Empresa Nacional Para el aprovechamiento de los ríos Noguera,
Hidroeléctrica del Ribagorzana, S.A. Ribagorzana y afluentes y un tramo del Ebro
(ENHER) (Barcelona)
Entrada en servicio de las primeras Tenían como objetivo el paliar las restricciones
centrales móviles en las zonas geográficas más necesitadas

1948 Entrada en servicio de la C.T. de Burceña Anteriormente se había construido la primera


(Bilbao) C.T. de Burceña en 1907, por Hidroeléctrica
Ibérica
1949 D. Julio de Arteche y Villabaso es Ocupa en cargo en abril y su mandato se
nombrado Presidente de Unidad prolonga hasta marzo de 1955
Eléctrica, S.A. (UNESA)
Entrada en servicio del primer grupo Fue la primera central construida y explotada
Compostilla I (León) por ENDESA

1950 Primer contrato internacional entre Para intercambio de energías estacionales


Iberduero y Electricité de France (EDF)

1951 Constitución de Fuerzas Eléctricas de Consecuencia de la quiebra y liquidación de la


Cataluña, S.A. (FECSA) (Barcelona) Barcelona Traction. Para el abastecimiento de
electricidad en Cataluña y alguna parte de
Aragón
Decreto para la implantación del sistema Comenzó su implantación en 1953. Hasta
de Tarifa Tope Unificada (TTU) y entonces no había un único sistema de tarifas
regulación del régimen de la Red General eléctricas con validez para todo el país
Peninsular

evolución histórica del sector 231


Años Hitos Observaciones
1951 (cont.) Entrada en servicio de la primera línea a Tres años antes había entrado en funciona-
220 kV (Villalcampo-Burgos-Bilbao) miento a 138 kV.
Creación de la Unión para la Coordinación Formaban parte ocho naciones de Europa
de la Producción y Transporte de Occidental (España no participaba) y su
Electricidad (UCPT) objetivo era promover las interconexiones eléc-
tricas

1952 Cia. Sevillana de Electricidad se fusiona Supone el primer paso importante para la
con Mengemor constitución de una gran empresa eléctrica en
Andalucía

LIBERALIZACIóN DE LA ECONOMíA ESPAÑOLA


Período 1953-1959

Años Hitos Observaciones


1953 Implantación de las Tarifas Tope Unificadas Tuvo un efecto muy positivo para ir acabando
(TTU) con el déficit de capacidad de producción
Creación de la Oficina Liquidadora de Consecuencia de la tarifa eléctrica única en el
Energía (OFILE) país, con diferencias en los costes de produc-
ción hidráulica y térmica
Creación del Repartidor Central de Cargas Extensión de la coordinación del sistema
(RECA) dentro de UNESA eléctrico a todo el ámbito nacional, bajo la
supervisión del Ministerio de Industria

1955 D. Pedro Barrié de la Maza es nombrado Es nombrado Presidente en marzo y su


Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. mandato se prolonga hasta marzo de 1959
(UNESA)

1956 Creación del Organismo Internacional de Organización mundial de la ONU para la


Energía Atómica (OIEA) seguridad y la cooperación en el uso pacífico
de las tecnologías nucleares
Entrada en servicio del primer grupo Fue la primera central que utilizaba
de Escombreras únicamente fuelóleo como combustible

1958 Final del período de restricciones Las Tarifas Tipo Unificadas habían dado sus
frutos
Entrada en servicio de la primera fase de Luego se convertiría en un gran centro de
la Subestación de La Mudarra Transporte de la Red Peninsular

1959 D. Carlos Mendoza Gimeno es nombrado Ocupa el cargo desde marzo. Durante su
Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. mandato, en 1969, las Presidencias de UNESA
(UNESA) pasan a ser desempeñadas por empresas aso-
ciadas. Su período de Presidencia finaliza en
marzo de 1973
Plan de Estabilización Económica Fue el motor del cambio en la política econó-
mica del país, hacia una mayor liberalización
El parque generador tenía 6.384 MW, Se ha producido un aumento en la
de los cuales 4.436 MW eran hidráulicos participación del equipo térmico convencional
(69%) y el resto, 1.948 MW, eran térmicos
convencionales (31%)

232 evolución histórica del sector


LOS AÑOS DEL DESARROLLO ECONóMICO
Período 1960-1972

Años Hitos Observaciones


1960-1972 Período de gran expansión del parque De 6.567 a 21.871 MW
generador, ya que en estos años se Cabe destacar la entrada de los primeros
constituyeron las grandes centrales grupos de grandes centrales:
hidroeléctricas y térmicas, y se ponen en
servicio los primeros grupos nucleares a) Hidráulicas
Aldeadávila: 1.139 MW. (1962)
José Mª Oriol: 915 MW. (1969)
Villarino: 810 MW. (1970)
b) Fuelóleo
Santurce: 936 MW. (1969)
Castellón: 1.083 MW. (1972)
San Adrián del Besós: 1.050 MW. (1973)
c) Carbón
Compostilla II: 1.312 MW. (1961)
Soto de Ribera: 683 MW. (1962)
Guardo: 516 MW. (1964)
La Robla: 655 MW. (1971)
d) Nuclear (Primeros grupos nucleares)
José Cabrera: 160 MW. (1968)
Vandellós I: 500 MW(1971)
Garoña: 466 MW. (1971)

1961 Primer contrato internacional El suministro de energía se garantizaba


ENHER/EDF con garantía anual durante todo el año (no sólo estacionalmente)
Constitución de la Unión Franco-Ibérica Posteriormente se integró en la UCPT.
para la Coordinación de la Producción y Comienzan los intercambios con Portugal de
el Transporte de Electricidad (UFIPTE) forma continuada

1964 Primer Plan de Desarrollo Plan indicativo para el desarrollo económico


del país
Nombramiento de D. José Luis Redonet, Es un reconocimiento tanto personal como a
Director General de UNESA, como la labor de representación y colaboración de
Presidente de UNIPEDE UNESA en este Organismo Internacional
Entrada en funcionamiento de la primera Tenía una longitud de 111 km. dentro de
línea a 380 kV Rubí-La Gaudière (Francia) España
D. Teodomiro González-Baylín Antonini Es nombrado en marzo de 1964. Ostenta el
es nombrado Director General de UNESA cargo hasta diciembre de 1981

1965 Absorción de Saltos del Sil, S.A. Facilita la puesta en explotación de


por Iberduero aprovechamientos del río Sil
Constitución de la Asociación de El objetivo era coordinar la investigación
Investigación de la Industria Eléctrica eléctrica a nivel sectorial. Eran socios las
(ASINEL) empresas de UNESA y numerosas sociedades
de fabricación de equipos eléctricos, montajes,
etc.

1967 Cía. Sevillana de Electricidad absorbe Representa un paso más en la creación de una
a Hidroeléctrica del Chorro única empresa regional en Andalucía
Entrada en servicio de la C.T. de Pasajes Primera central térmica de carbón de importa-
ción

1968 Orden Ministerial encargando a UNESA Supone un reconocimiento de la capacidad


el Primer Plan Eléctrico Nacional técnica de UNESA

evolución histórica del sector 233


Años Hitos Observaciones
1969 Aprobación del Primer Plan Eléctrico Su objetivo era el de adecuar las importantes
Nacional inversiones del Sector al gran crecimiento del
consumo eléctrico
Constitución de la Asociación de Medicina Su objetivo era la coordinación a nivel
y Seguridad en el Trabajo (AMYS) sectorial de las actividades de Prevención de
Riesgos Laborales. Eran socios las empresas
eléctricas y sociedades relacionadas con seguri-
dad y medicina en el trabajo.

1970 Entrada de ENDESA en UNESA Con ello estaban integradas en UNESA la


práctica totalidad de las empresas eléctricas
españolas
Constitución de Unión Eléctrica, S.A. Nace como consecuencia de la absorción de
(1970) varias sociedades por Unión Eléctrica
Madrileña

1971 Establecimientos de Tarifas binómicas Su objetivo era estimular el uso racional de la


electricidad, mejorando la explotación del sis-
tema generador

1972 La Red de Transporte de Alta Tensión La red de transporte se desarrolla de forma


alcanza los 30.000 km. de longitud importante en este período, acorde con la
(380 kV, 220 kV y 110/132 kV) expansión del equipo generador
La capacidad del parque generador tenía Sigue aumentando la participación del equipo
21.871 MW, de los cuales 11.136 MW térmico convencional y además hay un 6%
son hidráulicos (51%), 9.615 MW son de equipo nuclear
térmicos convencionales (43%) y 1.120
MW son nucleares (6%)

LA CRISIS ENERGÉTICA Y SUS CONSECUENCIAS


Período 1973-1982

Años Hitos Observaciones


1973 Primera Crisis Energética Se multiplica por cinco el precio del petróleo
en un año
Implantación del Sistema Integrado de Sustituye a las Tarifas Tope Unificadas
Facturación Eléctrica (SIFE)
Supresión de OFILE y Creación de OFICO Consecuencia del cambio del sistema tarifario
Creación de la Asociación de Aplicaciones Su objetivo era informar, formar y asesorar a
de la Electricidad (ADAE) los consumidores para el uso racional de la
electricidad. Eran socios las empresas eléctricas
y sociedades relacionadas con la fabricación de
electrodomésticos, construcción, energías reno-
vables, vehículo eléctrico, etc.

D. José María de Oriol y Urquijo vuelve a Segundo mandato en la Presidencia, desde


ser elegido Presidente de Unidad Eléctrica, marzo 1973 (esta vez en representación de
S.A. (UNESA) Hidroeléctrica Española, S.A.), hasta octubre de
1977

1974 Primer Contrato grupo de Consecuencia de la supresión de OFILE


Empresas/ENDESA (fórmula B)
Creación de la Agencia Internacional Creada por los países consumidores de
de la Energía (AIE) petróleo (países de la OCDE menos Francia)
para contrarrestar a la OPEP

234 evolución histórica del sector


Años Hitos Observaciones
1974 (cont.) Creación del Instituto para la Comenzó con el nombre de Centro de
Diversificación y Ahorro de la Energía Estudios de la Energía. Su objetivo es el
(IDAE) ahorro energético y el apoyo a las energías
renovables y a la cogeneración. En 1986 pasó a
ser Entidad Pública Empresarial

1975 Primer Plan Eléctrico Nacional Llegó tarde y fue poco efectivo
(PEN-1975)
Acción Concertada Sector Eléctrico Régimen de concierto entre Administración y
el Sector Eléctrico para conseguir los objetivos
del PEN-1975
Creación del Sistema de Compensaciones Consecuencia de la tarifa única en toda España
entre las empresas de UNESA (CEUN) y de la diferencia en los costes de producción

1977 Creación de la Secretaría de la Energía En su primera etapa se llamó Comisaría de


Energía
Constitución de la Federación Su objetivo eran las relaciones laborales y la
Empresarial de la Industria Eléctrica interlocución con los agentes sociales,
(FEIE) especialmente los centros sindicales. Era un
complemento de UNESA.
D. Juan Alegre Marcet es nombrado Es Presidente en representación de Fuerzas
Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. Eléctricas de Cataluña, S.A. (FECSA), desde
(UNESA) octubre de 1977 hasta enero de 1987

1979 Segundo Plan Energético Nacional Sustitución máxima posible de fuelóleo por
(PEN-1979) carbón y nuclear para la producción de electri-
cidad
Se sobrepasan los 100.000 GWh de De ellos, 47.473 GWh (45%) eran hidráulicos,
producción anual, alcanzando los 51.606 GWh (49%) térmicos convencionales
105.779 en este año y el resto, 6.700 GWh (6%), nucleares

1980 Segunda Crisis Energética Se duplica el precio ya muy alto del petróleo
Ley de Conservación de la Energía Fomenta el ahorro energético y promueve las
energías renovables
Creación del Centro de Control Eléctrico Según el PEN-79 es una transformación del
(CECOEL) RECA para mejorar su gestión
Creación de la Asociación de Empresas Para gestionar el CECOEL bajo supervisión de
para la Explotación del Sistema Eléctrico la Administración
(ASELÉCTRICA)
Plan Acelerado del Carbón Siete unidades de carbón con 3.000 MW de
potencia total. Se establece por retraso del Plan
Nuclear
Plan de rehabilitación y actualización de Se rehabilitan numerosas minicentrales por un
las minicentrales hidroeléctricas total de 1.400 MW. Además se establece deta-
lladamente por cuencas su potencial
Creación del Consejo de Seguridad Responsable de la seguridad y de la protec-
Nacional ción radiológica en las instalaciones nucleares
R.D. para la creación del Programa de Al comienzo se llamaba Plan de Investigación
Investigación Electrotécnica (PIE) de UNESA (PIU). Se desarrollaron 1.285 pro-
yectos de investigación con cargo de 795 millo-
nes de euros al PIE y el resto, 435 millones de
euros, se autofinanciaron por las empresas
eléctricas y otras entidades de I+D. El PIE se
financiaba con el 0,3% de los ingresos por
venta de electricidad

evolución histórica del sector 235


Años Hitos Observaciones
1980 (cont.) Hidroeléctrica Española absorbe a Cía. Su objetivo era adecuar a los nuevos escenarios
Eléctrica de Langreo el mix de generación de Hidroeléctrica
Española

La Red de Transporte de Alta Tensión Empieza a ser una red muy mallada, como
sobrepasa los 40.000 km. de longitud consecuencia del incremento del equipo
(380, 220 y 110/132 kV) generador y el aumento del consumo

1981 Segundo contrato Grupo de Empresas Adecúa el contrato establecido con los nuevos
ENDESA escenarios
Entrada en servicio del grupo nuclear Es el primer grupo nuclear de la serie de 1.000
Almaraz I MW. Utiliza un reactor de Agua Ligera a
Presión
Constitución de Unión Eléctrica-Fenosa, Resultante de la fusión de Unión Eléctrica y
S.A. FENOSA
D. Pedro Rivero Torre es nombrado Director Es nombrado en diciembre de 1981.
General de UNESA Actualmente es Vicepresidente-Director
General de UNESA

1982 Parada de la construcción de la C.N. Por razones de terrorismo


de Lemóniz
La potencia del parque eléctrico es de La potencia del parque térmico convencional
33.509 MW, de los cuales 13.821 MW son ha sobrepasado a la del equipo hidráulico
hidráulicos (41%), 17.637 MW son térmicos
convencionales (52%) y 2.051 MW son
nucleares (7%)

AÑOS DE IMPORTANTES CAMBIOS EN EL SECTOR ELÉCTRICO


Período 1983-1990

Años Hitos Observaciones


1983 Primer Protocolo Eléctrico Se acordó fundamentalmente:
— Nacionalización de la Red de Transporte
— Necesidad de revisar el PEN-79
— Marco tarifario más estable y transparente
Formación del Grupo ENDESA El INI integra todas sus participaciones en
ENDESA como cabecera del Grupo.
Comprende, además de ENDESA, a ENHER,
GESA, UNELCO y ENCASUR
Entrada en servicio del grupo nuclear Segundo grupo de la serie de 1.000 MW.
Almaraz II Utiliza un reactor nuclear de Agua Ligera a
Presión
Revisión del Contrato del Grupo Consecuencia del menor crecimiento del
Empresas/ENDESA consumo y de las nuevas centrales del Grupo
ENDESA
Entrada en servicio del grupo nuclear Tercer grupo de la serie de 1.000 MW. Utiliza
Ascó I un reactor nuclear de Agua Ligera a Presión

1984 Segundo Plan Energético Nacional — Revisión a la baja del consumo eléctrico
(PEN-83) — Establecimiento de la Moratoria Nuclear
— Expansión de la red de gas natural
Moratoria Nuclear Comprende la paralización de cinco grupos
nucleares en construcción: Lemóniz I y II,
Valdecaballeros I y II y Trillo II

236 evolución histórica del sector


Años Hitos Observaciones
1984 (cont.) Ley de Explotación Unificada del Sistema Establecía la creación de una empresa de
Eléctrico Nacional mayoría pública para gestionar la explotación
del sistema a través de la Red de Alta Tensión
Programa Financiero del Sector Eléctrico Su objetivo es que las empresas cumplieran
determinados requisitos de transparencia eco-
nómico-financiera
Nuevo Sistema de Compensaciones Consecuencia de los nuevos desequilibrios de
producción y mercado de las empresas, y de
sus costes de producción.
Entrada en servicio del grupo nuclear de Cuarto grupo de la serie de 1.000 MW.
Cofrentes Utilizaba un reactor de Agua Ligera en
Ebullición
Creación de la Empresa Nacional de Su objetivo es la gestión de los residuos de las
Residuos Radiactivos (ENRESA) instalaciones nucleares
OPA de Hidroeléctrica Española al 80% Operación que se contempla dentro del Plan
de participación de Hidroeléctrica de de Saneamiento Financiero del Sector
Cataluña

1985 Entrada de España en la UE Tras un período largo de negociaciones, España


entra en la UE de los doce países
Nacionalización de la Red de Alta Tensión El R.D. 91/1985 autorizaba su creación con el
– Constitución de Red Eléctrica de objetivo de gestionar la explotación unificada
España (REE) del sistema, a través de la Red de Alta Tensión.
Además debía explotar, mantener y ampliar
esta red.
Intercambio de activos Su objetivo era alcanzar un mayor equilibrio
económico-financiero de las empresas. El valor
total de los activos de generación y de mercado
intercambiados se acercó al billón de pesetas
Entrada en servicio la C.N. Ascó II Tercer grupo de la serie de 1.000 MW. Utiliza
un reactor de Agua Ligera a Presión
Aprobación de la Ley de Aguas Sustituye a la Ley más que centenaria de 1879.
Regula la utilización y el uso de las aguas con-
tinentales con criterios actuales
Absorción de ERZ por ENDESA Un paso más en el proceso histórico de con-
centración del Sector

1986 Implantación del IVA Consecuencia de la entrada de España en la


UE. Sustituye al Impuesto de Tráfico de
Empresas (ITE) en la factura eléctrica
Segundo Protocolo Eléctrico Programa Cuatrienial para completar el equili-
brio financiero del Sector:
— Plan de medidas para reducir los costes de
suministro
— Política tarifaria suficiente

1987 D. Íñigo de Oriol e Ybarra es nombrado Primer mandato en representación de


Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. Hidroeléctrica Española, S.A., desde enero de
(UNESA) 1987 hasta octubre de 1989
Aprobación del Marco Legal Estable Establece un nuevo sistema de tarifas basado
(MLE) en la estandarización de los costes de produc-
ción, recuperando las inversiones a lo largo de
la vida útil de las instalaciones. Estuvo vigente
hasta la liberalización del Sector con algunas
modificaciones

evolución histórica del sector 237


Años Hitos Observaciones
1987 (cont.) Crisis de FECSA A pesar del intercambio de activos, tiene que
refinanciar la deuda, y es paralizada su cotiza-
ción en Bolsa. Fue apoyada por las empresas
de UNESA y otras instituciones
Entrada en servicio la C.N. Vandellós II Quinto grupo de la serie de 1.000 MW y utiliza
un reactor de Agua Ligera a Presión

1988 Extinción del Contrato Grupo de Consecuencia de la entrada en vigor del MLE
Empresas/ENDESA
Entra en servicio el grupo nuclear de Trillo Sexto grupo de la serie de 1.000 MW. Utiliza
un reactor de Agua Ligera a Presión, pero con
tecnología alemana
Primera Oferta Pública de Venta (OPV) de Comienza el proceso de privatización de esta
acciones de ENDESA sociedad

1989 D. Manuel Gómez de Pablos es nombrado Ocupa la presidencia en el mes de octubre en


Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. representación de Iberduero. Su mandato se
(UNESA) prolonga hasta octubre de 1990

1990 Cierre de la C.N. de Vandellós I Consecuencia de un incidente convencional en


la turbina de la central
La capacidad del parque de generación en Aumenta de forma considerable la participa-
España alcanza los 45.376 MW, de los ción en potencia del equipo nuclear. En pro-
cuales 16.642 MW son hidráulicos (37%), ducción esta participación es mucho mayor
21.370 MW son térmicos convencionales (36%)
(47%) y 7.364 son nucleares (16%)
D. Julián Trincado Settier es nombrado Es nombrado en octubre en representación de
Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. Unión Eléctrica-Fenosa, S.A. hasta octubre de
(UNESA) 1991

LOS AÑOS DE LA PRELIBERALIZACIÓN


Período 1991-1996

Años Hitos Observaciones


1991 Tercer Plan Energético Nacional (PEN-91) Trata de reducir las inversiones en el parque de
generación. Fomenta el aumento de la cogene-
ración y del uso de energías renovables.
Abogaba por un modelo de ordenación del
sector que quedaría plasmado después en la
LOSEN
Oferta Pública de Acciones (OPA) de Supone la incorporación de Electra de Viesgo al
ENDESA sobre Electra de Viesgo Grupo ENDESA
Guerra del Golfo Pérsico Tiene una gran repercusión en los precios del
petróleo
D. Feliciano Fuster Jaume es nombrado Es Presidente en representación de Empresa
Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. Nacional de Electricidad, S.A. (ENDESA),
desde octubre de 1991 hasta octubre de 1992
OPA de ENDESA sobre Cía. Sevillana de Adquiere el 33,5% de las participaciones de
Electricidad Sevillana
OPA de ENDESA sobre FECSA Adquiere el 40% de las participaciones de
FECSA
Entrada en servicio de la C.T. de Escatrón Primera planta piloto de carbón en España con
lecho fluidificado a presión
Nombramiento de D. Pedro Rivero Torre, Supone un reconocimiento tanto personal
Director General de UNESA, como como a la labor desarrollada por UNESA en
Presidente de UNIPEDE este organismo internacional

238 evolución histórica del sector


Años Hitos Observaciones
1992 Constitución de IBERDROLA Resultante de la fusión de Iberduero e
Hidroeléctrica Española
Convención de las Naciones Unidas Los países industrializados se comprometen a
sobre el Cambio Climático reducir las emisiones de Gases de Efecto
(Río de Janeiro – Brasil) Invernadero (GEI)
D. Fernando de Ybarra y López-Dóriga Su nombramiento se produce en octubre de
es nombrado Presidente de Unidad 1992 en representación de Cía. Sevillana de
Eléctrica, S.A. (UNESA) Electricidad, S.A. Ocupa el cargo hasta enero
de 1994

1993 Segundo intercambio de activos Hay un nuevo intercambio de activos entre


empresas para seguir mejorando el equilibrio
financiero de las mismas. Su volumen fue
mucho menor que el de 1986.

1994 D. Luis Magaña Martínez es nombrado Es Presidente desde el mes de enero, en


Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. representación de Fuerzas Eléctricas de
(UNESA) Cataluña, S.A., hasta enero de 1995
Ley de Ordenación del Sector Eléctrico Es un primer intento de liberalización del
Nacional (LOSEN) Sector. Consideraba dos sistemas: el Integrado,
que seguía el modelo tradicional, y el
Independiente, que estaba liberalizado. No
llegó a desarrollarse totalmente.
Creación de la Comisión del Sistema Establecida en la LOSEN, era un ente
Eléctrico Nacional regulador del Sector para velar por la objetivi-
dad y transparencia de su funcionamiento.
Posteriormente quedaría integrada en la
Comisión Nacional de Energía
Segunda Oferta Pública de Venta (OPV) La participación del Estado en la sociedad se
de acciones de ENDESA reduce al 66,89%
R.D. 2366/1994 sobre “Producción Establece los requisitos necesarios para
eléctrica en instalaciones de cogeneración acogerse al Régimen Especial, cuya
y fuentes de energías renovables”. producción goza de un régimen técnico-
Puede considerarse el establecimiento económico ventajoso
efectivo de las instalaciones de Régimen
Especial

1995 D. Martín González del Valle y Herrero Ocupa la Presidencia, en representación de


es nombrado Presidente de Unidad Hidroeléctrica del Cantábrico, S.A., desde
Eléctrica, S.A. (UNESA) enero de 1995 hasta marzo de 1996

1996 D. Íñigo de Oriol e Ybarra vuelve a ser Segundo mandato, en representación de


nombrado Presidente de Unidad Iberdrola, desde marzo de 1996 hasta marzo
Eléctrica, S.A. (UNESA) de 1998
Solución definitiva a la Moratoria Nuclear Consecuencia de la LOSEN. Se paralizan defi-
nitivamente las instalaciones en moratoria y se
compensa a las empresas afectadas con un
porcentaje de la tarifa eléctrica
Tercer Protocolo Eléctrico Establece las bases operativas que habían de
regir en el período transitorio hasta la liberali-
zación del sistema eléctrico
Adquisición por ENDESA de nuevas Con estas adquisiciones ENDESA pasa a
participaciones en FECSA y Sevillana controlar el 75% del capital social de FECSA y
Sevillana
Entrada en servicio de la central de Primera central en España de gasificación del
ELCOGÁS (320 MW) carbón con ciclo combinado integrado. Es un
proyecto piloto en el que participan varios paí-
ses de la UE

evolución histórica del sector 239


Años Hitos Observaciones
1996 (cont.) Directiva 96/92/CE sobre “Normas Pieza fundamental para el Mercado Interior de
Comunes para el Mercado Interior de la la Electricidad en la UE. Se equipara la
Electricidad” electricidad a una mercancía o servicio en la
UE.
El parque generador es de 49.292 MW, El parque eólico comienza a tener una
de los cuales 17.834 MW son hidráulicos participación significativa. La potencia de los
y eólicos (36%), 23.960 MW son térmicos aerogeneradores ha ido en aumento a un
convencionales (49%) y 7.498 MW son elevado ritmo
nucleares (15%)

LIBERALIZACIÓN DEL SECTOR


Período 1997-2004

Años Hitos Observaciones


1997 Ley 54/1997 del Sector Eléctrico Es la base de la liberalización del Sistema
Eléctrico. Ha exigido un desarrollo normativo
muy importante
Creación Cía. Operadora del Mercado Responsable de la “casación”diaria entre la
Eléctrico Español oferta y la demanda de electricidad
Creación del Operador del Sistema Responsable de la seguridad y calidad técnica
Eléctrico (REE) del suministro eléctrico
Creación de la Comisión Nacional Energía Se crea en base a la Ley 54/1997 del Sector
Eléctrico y a la Ley 34/1998 del Sector de
Hidrocarburos. Es un órgano regulador de
carácter consultivo con competencia en los
mercados de electricidad, gas, petróleo y sus
derivados
Comienzan los intercambios de electricidad Es una actuación estratégica de gran
con Marruecos a través de un cable importancia
submarino por el estrecho de Gibraltar
Plan Nacional de la Minería (1998-2005) Plan de ayudas a la minería española del car-
bón
Firma del Protocolo de Kioto (PK) Los países industrializados se comprometen a
reducir el 5,2% de sus emisiones de GEI en el
período 2008-2012, con respecto a 1990. Está
pendiente de ratificación
Ley 66/1997 de Medidas Fiscales En su artículo 64 crea el Impuesto sobre la
Administrativas y de Orden Social Electricidad que grava específicamente el con-
sumo eléctrico

1998 D. José Mª Amusátegui de la Cierva es Es presidente, en representación de Unión


nombrado Presidente de UNESA Eléctrica-Fenosa, desde marzo de 1998 hasta
agosto de 1999, cuando Unidad Eléctrica, S.A.
se transforma jurídicamente en Asociación
Española de la industria Eléctrica. Continúa su
mandato en esta nueva asociación hasta junio
de 2002
Comienza el funcionamiento en A través del Mercado Mayorista de Electricidad
competencia de la generación eléctrica gestionado por OMEL
Comienza la liberalización del mercado Los consumidores de electricidad van
por escalones de consumo adquiriendo el derecho de ser clientes cualifi-
cados en función de su consumo anual
Tercera OPV de ENDESA por el 33% de Con esta operación ENDESA pasa a ser una
su capital social compañía privada

240 evolución histórica del sector


Años Hitos Observaciones
1998 (cont.) Primer acuerdo entre los Gobiernos de Paso importante para la constitución del
España y Portugal para el establecimiento Mercado Interior de la Energía. La necesidad
del Mercado Ibérico de la Electricidad. de armonización de ambos sistemas ha ido
(MIBEL) retrasando su implantación
Se sobrepasan los 1.000 MW de potencia España es de los países de la UE con mayor
eólica en el sistema eléctrico español aprovechamiento de la energía eólica. En el
2004 pasaría a ser el tercer país del mundo

1999 Plan de Fomento de Energías Renovables Cumple con una Disposición Transitoria de la
Ley del Sector Eléctrico y tiene como objetivo
el que estas energías alcancen el 12% del con-
sumo total de energía primaria en el 2010
ENDESA completa su integración Se aprueba por fusión por absorción en todas
corporativa las Juntas Generales de Accionistas de las
empresas participadas
Transformación jurídica de Unidad Consecuencia de la liberalización del Sector
Eléctrica, S.A. en Asociación Española Eléctrico español
de la Industria Eléctrica
Fusión de UNIPEDE y EURELECTRIC Unificar criterios en la defensa de los intereses
de las Industrias Eléctricas de los países de la
UE
La producción anual de España sobrepasa De ellos, 30.788 GWh fueron principalmente
los 200.000 GWh, siendo generados hidráulicos y eólicos (15%), 120.213 GWh
209.803 GWh este año térmicos convencionales (57%) y 58.852 GWh
nucleares (28%)

2000 I Convención del Sector Eléctrico: Esta Convención, primera en la historia de


“La relación de las empresas eléctricas y UNESA, permitió vislumbrar nuevos
los distintos agentes económicos escenarios socio-económicos de la industria
y sociales” eléctrica en la década 2000-2010
OPA de Unión Fenosa sobre El Gobierno desestimó esta OPA al considerar
Hidroeléctrica del Cantábrico que disminuía el número de agentes de pro-
ducción eléctrica
R.D. 277/2000 de separación jurídica de Obliga a la separación jurídica de las
actividades en las empresas eléctricas actividades reguladas, Transporte y
Distribución, de las liberalizadas, Generación y
Comercialización
Endesa e Iberdrola plantean una fusión Seis meses después abandonan el proyecto
amistosa que permitiría tener una ante las excesivas restricciones impuestas por
empresa eléctrica de gran proyección el Gobierno
internacional y de diversificación

2001 Directiva 2001/80/CE sobre grandes Se transfirió por R.D. 430/2004 a la normativa
Instalaciones de Combustión española. Fija valores límite de emisión de
(mayores de 50 MW) centrales térmicas y de combustibles fósiles
Directiva 2001/77/CE sobre el Fomento de Tiene como objetivos indicativos el lograr para
Energías Renovables para la Generación estas energías el 12% del consumo de energía
de Electricidad en el Mercado Interior de primaria en el año 2010 y el 22,1% para la
la Energía producción de electricidad en la UE (se incluye
toda la hidráulica)
Directiva 2001/81/CE sobre techos En octubre de 2004 no estaba transferida a la
nacionales de emisión de determinados normativa española
contaminantes atmosféricos
II Convención del Sector Eléctrico: Permitió analizar los aspectos sociales de la
“Energía y Sociedad” producción y distribución de la electricidad
Constitución de ENEL-VIESGO ENEL compró en dos etapas Viesgo
Generación (activos vendidos por ENDESA) y
Viesgo Distribución

evolución histórica del sector 241


Años Hitos Observaciones
2002 Entrada en servicio de San Roque I. Primera central de ciclo combinado con gas
(397 MW.) natural
“Planificación de Los Sectores de Tiene carácter de planificación indicativa en lo
Electricidad y Gas. Desarrollo de las referente a los medios de generación, y
Redes de Transporte (2002-2001)” vinculante en redes de transporte
R.D. 1432/2002 sobre la nueva Metodología Se aplicó por primera vez en el año 2003, y
para el Cálculo de la Tarifa Eléctrica permite una mayor estabilidad y transparencia
en las tarifas eléctricas
D. Íñigo de Oriol e Ybarra es nombrado Tercer mandato del Sr. Oriol, en representa-
Presidente de la Asociación Española de la ción de Iberdrola, esta vez en la nueva
Industria Eléctrica (UNESA) Asociación, desde junio de 2002 hasta la fecha

2003 Liberalización total de clientes para la Desde el 1 de enero de 2003, todos los
elección del suministrador de electricidad consumidores pueden elegir el suministrador
de electricidad, o acogerse a la Tarifa Regulada
“Estrategia para el Fomento del Ahorro Establece unos objetivos de ahorro energético
y Eficiencia Energética (2004-2012)” para los distintos sectores y actividades econó-
micas. Está pendiente su desarrollo
Directiva 2003/54/CE sobre Normas Adecúa la Directiva correspondiente de 1996.
Comunes para el Mercado Interior de Fija que el 1-7-2004 todas las empresas
la Electricidad pueden elegir suministrador y el 1-7-2007 lo
mismo para todos los consumidores domésti-
cos.
Directiva para el establecimiento del Establece el comercio de CO2 en la UE para
Comercio de Emisiones en la UE el año 2005

2004 R.D. Ley 5/2004 por el que se regula el Transposición de la Directiva 2003/87/CE y crea
régimen del Comercio de Derechos de la Autoridad Designada para Proyectos MDL
Emisión de GEI (Mecanismos de Desarrollo Limpio)
R.D. Ley 1866/2004 por el que se aprueba Para sectores afectados acogidos a la Directiva
el Plan Nacional de Asignaciones de 2003/87/CE, entre ellos el Sector Eléctrico
Derechos de Emisión para 2005/2005
Estrategia Española para el Cambio Aprobada por el Consejo Nacional del Clima
Climático
Directiva 2004/8/CE sobre el Fomento de Fomenta la cogeneración de alta eficiencia
la Cogeneración en el Mercado Interior de para la mejora del sistema energético
la Energía
Convenio para la Constitución del MIBEL Establece criterios para la armonización de los
sistemas eléctricos español y portugués, y
prevé su comienzo en julio de 2005
El parque de generación en enero de este El parque generador se distribuye de la
año alcanza los 66.438 MW. Observar que siguiente manera:
el parque eólico ya es comparable en Hidráulico 18.492 MW
capacidad instalada al equipo nuclear, y Eólico 6.214 MW
está previsto que lo sobrepase a corto plazo. Cogeneración 5.997 MW
La Red de Transporte de alta tensión tiene Biomasa y Residuos 917 MW
una longitud de 53.710 km. Térmica Convencional 26.922 MW
Nuclear 7.896 MW

242 evolución histórica del sector


Anexo I
RELACIÓN DE MINISTROS RESPONSABLES
DE LA POLÍTICA ENERGÉTICA: 1944-2004
continuación se recoge la relación de los Ministros que han estado encargados
A de la cartera de Industria, u otros ministerios responsables en su momento de
la política energética, desde la creación de UNESA en 1944 hasta el año 2004. No se
ha hecho una reseña completa de sus amplias biografías, sino solamente sus perío-
dos de mandato en tanto en cuanto tuvieron relaciones con el Sector Eléctrico y
UNESA, lo que lógicamente constituye sólo una parte de sus múltiples responsabili-
dades.

MINISTROS

Fecha de Fecha de
Nombramiento Cese
Demetrio Carceller Segura 16.10.40 29.07.45
Juan Antonio Suanzes y Fernández 20.07.45 19.07.51
Joaquín Planell Riera 19.07.51 10.07.62
Gregorio López Bravo 10.07.62 29.10.69
José María López de Letona y Núñez del Pino 29.10.69 30.12.73
Alfredo Santos Blanco 3.01.74 4.03.75
Alfonso Álvarez Miranda 4.03.75 11.12.75
Carlos Pérez de Bricio Olariaga 11.12.75 4.07.77
Alberto Oliart Sousol 4.07.77 24.02.78
Agustín Rodríguez Sahagún 24.02.78 5.04.79
Carlos Bustelo y García del Real 5.04.79 2.05.80
Ignacio Bayón Mariné 2.05.80 2.12.82
Carlos Solchaga Catalán 2.12.82 4.07.85
Joan Majó Cruzate 4.07.85 23.07.86
Luis Carlos Croissier Batista 25.07.85 11.07.88
José Claudio Aranzadi Martínez 11.07.88 12.07.93
Juan Manuel Eguiagaray Ucelay 13.07.93 5.05.96
Josep Piqué i Camps 6.05.96 27.04.00
Rodrigo Rato Figaredo 27.04.00 20.04.04
José Montilla Aguilera 20.04.04 —

anexo i 245
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Anexo II
DOCUMENTOS

Proyecto de Ley para el Establecimiento de una Red Nacional


de Distribución de Corriente Eléctrica.

Escritura de Constitución de Unidad Eléctrica, S.A.

Escritura de Constitución de la Asociación Española de la


Industria Eléctrica
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Proyecto de Ley para el


Establecimiento de una Red Nacional
de Distribución de Corriente Eléctrica.

BOE. 12 de Febrero de 1919


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250 anexo ii
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Escritura de Constitución de
Unidad Eléctrica, S.A.
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254 anexo ii
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270 anexo ii
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Escritura de Constitución de la
Asociación Española de la Industria Eléctrica
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278 anexo ii
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282 anexo ii
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284 anexo ii
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286 anexo ii
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288 anexo ii
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anexo ii 289
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Anexo III
SOCIEDADES MIEMBROS DE UNESA
Y SUS ASOCIACIONES:
ADAE, AMYS Y ASINEL
Sociedades de UNESA en diciembre 2004
Endesa
Iberdrola, S.A.
Unión Fenosa, S.A.
Hidroeléctrica del Cantábrico, S.A.
Enel Viesgo

Sociedades de UNESA en diciembre 1973


Iberduero, S.A.
Hidroeléctrica Española, S.A. (HIDROLA)
Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. (FECSA)
Compañía Sevillana de Electricidad, S.A.
Unión Eléctrica, S.A.
Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana, S.A. (ENHER)
Fuerzas Eléctricas del Noroeste, S.A. (FENOSA)
Electra de Viesgo, S.A.
Empresa Nacional de Electricidad, S.A. (ENDESA)
Hidroeléctrica del Cantábrico, S.A.
Hidroeléctrica de Cataluña, S.A. (HECSA)
Eléctricas Reunidas de Zaragoza, S.A. (ERZ)
Compañía Eléctrica de Langreo, S.A.
Gas y Electricidad, S.A. (GESA)
Energía e Industrias Aragonesas, S.A. (EIASA)
Unión Eléctrica de Canarias, S.A. (UNELCO)
Fuerzas Hidroeléctricas del Segre, S.A.
Empresa Nacional Eléctrica de Córdoba, S.A. (ENECO)
Saltos del Nansa, S.A.
Saltos del Guadiana, S.A. (GUADISA)
Minero-Siderúrgica de Ponferrada, S.A.

Sociedades fundadoras de UNESA. Agosto 1944


Hidroeléctrica Española
Sociedad General Gallega de Electricidad
Saltos del Duero
Hidroeléctrica Ibérica
Electra de Viesgo
Mengemor
Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya
Energía Eléctrica de Cataluña
Compañía de Riegos y Fuerzas del Ebro
Compañía Sevillana de Electricidad
Compañía de Fluido Eléctrico

anexo iii 293


Eléctricas Reunidas de Zaragoza
Energía e Industrias Aragonesas
Compañía Eléctrica de Langreo
Unión Eléctrica Madrileña
Saltos del Alberche
Hidroeléctrica del Chorro

Sociedades miembros de ADAE. Año 1998


a) Socios Numerarios
Iberdrola
Endesa
Unión Eléctrica Fenosa, S.A.
Cía. Sevillana de Electricidad, S.A.
Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A.
Red Eléctrica de España
Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana, S.A.
Hidroeléctrica del Cantábrico
Electra de Viesgo, S.A.
Hidroeléctrica de Cataluña, S.A.
Unión Eléctrica de Canarias, S.A.
Gas y Electricidad, S.A.
Eléctricas Reunidas de Zaragoza, S.A.
Empresa Nacional Eléctrica de Córdoba, S.A. (ENECO)
Saltos del Guadiana, S.A. (GUADISA)

b) Socios Colaboradores
ADAE tuvo numerosas empresas colaboradoras a lo largo de su existencia, pertenecientes,
principalmente, a los sectores de Fabricación de Electrodomésticos, Empresas de
Instaladores Eléctricos, Consultoras e Ingenierías.

Sociedades miembros de AMYS. Año 1998


a) Socios Numerarios
Iberdrola
Endesa
Unión Eléctrica Fenosa, S.A.
Cía. Sevillana de Electricidad, S.A.
Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A.
Red Eléctrica de España
Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana, S.A.
Hidroeléctrica del Cantábrico
Electra de Viesgo, S.A.
Hidroeléctrica de Cataluña, S.A.

294 anexo iii


Unión Eléctrica de Canarias, S.A.
Gas y Electricidad, S.A.
Eléctricas Reunidas de Zaragoza, S.A.
Empresa Nacional Eléctrica de Córdoba, S.A. (ENECO)
Saltos del Guadiana, S.A. (GUADISA)

b) Socios Adheridos
Asociación de Investigación Industrial Eléctrica
Instalaciones Abengoa, S.A.
Cobra Instalaciones y Servicios, S.A.
Elecnor, S.A.
Empresa Nacional del Uranio, S.A.
Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, S.A.
Sociedad Española de Montajes Industriales, S.A.
ABB Sadespa, S.A.
Lainsa, S.A.
Fapsa Instalaciones y Obras, S.A.
Benito, S.A.
Fomento Técnico Hispano-Alemán, S.A.
Tensa, S.S. Montajes Eléctricos
Segurinsa, S.L.
Isolux Wat
Potencial y Tensión, S.L.

Sociedades miembros y empresas colaboradoras de ASINEL. Año 1998


a) Empresas de Producción, Transporte y Distribución de Energía Eléctrica
Cía. Sevillana de Electricidad, S.A. (CSE)
Electra de Viesgo, S.A. (EV)
Eléctricas Reunidas de Zaragoza, S.A. (ERZ)
Empresa Nacional Eléctrica de Córdoba, S.A. (ENECO)
Empresa Hdroeléctrica del Ribagorzana, S.A. (ENHER)
Grupo Endesa
Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. (FECSA)
Gas y Electricidad, S.A. (GESA)
Hidroeléctrica de Cataluña, S.A. (HEC)
Hidroeléctrica del Cantábrico, S.A. (HC)
Iberdrola, S.A.
Red Eléctrica de España (REE)
Saltos del Guadiana, S.A. (GUADISA)
Termoeléctrica del Ebro, S.A. (TEE)
Unión Eléctrica de Canarias, S.A. (UNELCO)
Unión Fenosa, S.A.

anexo iii 295


b) Empresas de Fabricación, Servicios y Otros
ABB, S.A.
ABB Trafo, S.A.
Abengoa, S.A.
Alcatel España, S.A.
ALKARGO, S. Coop.
AMYS
APRESA-PLP Spain, S.A.
BICC General Cable Energía, S.A.
Cahors Española, S.A.
Cepsa Lubricantes, S.A.
CIDESPA
Claved, S.A.
Cobra Instalaciones y Servicios, S.A.
Comercial Electro Industrial, S.A.
DEGREMONT
DIMAT, S.A.
DENA Desarrollos, S.L.
ECN Cable Group, S.L.
ELECNOR, S.A.
Electrotécnica Arteche Hermanos, S.A.
ELIOP, S.A.
Empresa Nacional de Ingeniería y Tecnología, S.A.
ERICSSON Inforcom España, S.A.
Europea de Construcciones Metálicas, S.A.
FACEL
FERCABLE, S.A.
Fundación LABEIN
GE Power Management, S.A.
GHESA, Ingeniería y Tecnología, S.A.
GOULD Electric, S.A.
HAZEMEYER Española, S.A.
Hispano Mecano Eléctrica, S.A.
Ibérica de Aparellaje, S.L.
IMEFY, S.A.
INCASA
Industrias Arruti, S.A.
Industrias de Aparellaje Eléctrico, S.A. (INAEL)
Industrias Duero, S.A.
Ingeniería, Estudios y Proyectos NIP, S.A.
Internacional de Construcciones Eléctricas, S.A. (INCOESA)
Internacional de Ingeniería y Estudios Técnicos, S.A.

296 anexo iii


ISOLUX WAT, S.A.
Laboratorio Electrotécnico, S.C.C.L.
Lucent Technologies Network Systems España, S.A.
MADE, Tecnologías Renovables, S.A.
Manufacturas Eléctricas, S.A.
METREGA, S.A.
NALCO Española, S.A.
NKF Ibérica, S.L.
NORCONTROL, S.A:
NYNAS Petróleos, S.A.
Orbis Relojería Industrial, S.A.
Ormazábal y Compañía, S.A.
Philips Telecomunicaciones, S.A.
Phoenix Contact, S.A.
Pirelli Cables y Sistemas, S.A.
Postes Nervión, S.A.
Repsol, S.A.
RIESA Contadores Eléctricos, S.A.
RYMOIL, S.A.
SAINCO, S.A. de Instalaciones de Control
Saint Gobain La Granja S.L.
Schneider Electric España, S.A.
Schlumberger Industries, S.A.
SEG Ibérica
Shell España, S.A.
SIEMENS, S.A.
SIMÓN, S.A.
Sociedad Española de Montajes Industriales, S.A.
Sulzer España, S.A.
T&A Team Arteche, S.A.
Terasaki España, S.A.
Unidad Eléctrica, S.A.
Universal de Productos Eléctricos, S.A.
Urbar Ingenieros, S.A.
ZIV Aplicaciones y Tecnología, S.A.

c) Empresas Colaboradoras en los Grupos de Trabajo de Normalización


Alcatel Cable Ibérica, S.A.
Amper Telemática, S.A:
Aplicaciones Tecnológicas Medioambientales, S.A:
Construcciones Eléctricas Olmedo, S.A.
Crady Eléctrica, S.A.

anexo iii 297


DEHN Ibérica, S.A.
DF, S.A.
Draka Cables Industrial, S.A.
EASA Electro, S.A.
IBM Centro de Homologación y Normalización
IDS Protec, S.A.
INDRA Sistemas, S.A.
LAYBOX, S.L.
OASA Transformadores, S.A.
Porcelanas Industriales, S.A.
PRONUTEC, S.A.
Protecciones Eléctricas, S.A.
P.S.R., S.L.
Siemens Metering, S.A.
Trenzas y Cables de Acero, S.A. (TYCSA)

298 anexo iii


Anexo IV
PROTOCOLOS DE ACUERDO ENTRE EL GOBIERNO Y
EL SECTOR ELÉCTRICO ESPAÑOL A TRAVÉS DE UNESA

1983
Primer Protocolo sobre la Nacionalización
de la Red de Alta Tensión
1986
Segundo Protocolo sobre el Programa de Actuación
a Medio Plazo del Sector Eléctrico
1996
Tercer Protocolo sobre el Establecimiento de una
Nueva Regulación del Sistema Eléctrico Nacional
Año 1983
Primer Protocolo de Acuerdo sobre la Nacionalización de la Red de Alta Tensión

Conscientes del papel fundamental del Sector Eléctrico dentro del conjunto energético, como
utilizador de diferentes tipos de energía primaria, así como de su importancia estratégica
en la economía nacional en cuanto suministrador de energías finales a los sectores
doméstico e industrial, los Presidentes de las Empresas Iberduero, Endesa, Hidroeléctrica
Española, Fecsa, Sevillana de Electricidad y Unión Eléctrica-Fenosa, reunidos con el
Ministro de Industria y Energía, han acordado abordar la resolución de una serie de
problemas que afectan actualmente al Sector Eléctrico y eliminar posibles incertidumbres,
en base a los siguientes principios:

— El Ministerio de Industria y Energía practicará una política tarifaria que permita una
rentabilidad suficiente a las empresas, garantice la remuneración de los capitales y ase-
gure la adecuada dotación a amortizaciones.

— Se nacionalizará la Red de Alta Tensión mediante la participación mayoritaria del


Sector Público en una sociedad mixta que tendrá como objetivo asegurar la optimización
de la explotación del conjunto de instalaciones de producción y transporte. Para ello,
dicha sociedad, que tendrá la propiedad de los tramos de la Red de Alta Tensión necesa-
rios para dicha optimización, por cuya utilización por parte de las Empresas Eléctricas
percibirá el canon a convenir entre unas y otras, asumirá la titularidad del actual
Despacho Central de Aseléctrica (CECOEL). Se asegurará mediante el correspondiente
reglamento técnico de las empresas al Despacho Central (CECOEL).

— Dicha nacionalización será, por otra parte, la única programada por el Gobierno en
dicho sector, quedando garantizada a las actuales empresas la propiedad y la gestión del
resto del mismo.

A este fin, los abajo firmantes han acordado:

— Auditar los datos de balance y cuentas de explotación de las empresas eléctricas en base
a los cuales se establecerán las medidas necesarias para lograr una adecuada rentabili-
dad y financiación del sector, al tiempo que se asegura la minimización de los extracos-
tes de la explotación del sistema derivados de la desviación a la baja de la demanda de
energía eléctrica sobre las previsiones establecidas en anteriores programaciones, y la
evolución del tipo de cambio de la moneda.

— Analizar el procedimiento y las medidas más adecuadas para llevar a la práctica la revi-
sión prevista en el Plan Energético Nacional, con especial referencia a la entrada en fun-
cionamiento de nuevos grupos nucleares y su explotación conjunta con el resto de la
potencia instalada, así como los mecanismos económicos y de financiación para el tra-
tamiento de los retrasos que puedan tener lugar, tanto en el período del Plan como con
posterioridad.

— Estudiar de inmediato la creación de la sociedad mixta con mayoría pública a la que se


hace referencia anteriormente, a la que se afectarían los activos asimismo indicados,
procediéndose a una valoración de los mismos y al establecimiento de su forma de pago
por el Estado en la parte y cuantía que le corresponda.

anexo iv 301
Los Presidentes de las Empresas mencionadas manifiestan su voluntad de colaboración en
la reordenación mencionada del Sector Eléctrico, dentro de las directrices que emanen del
Ministerio de Industria y Energía, así como su aceptación de la conveniencia de una explo-
tación coordinada del sistema productivo y del transporte en alta tensión.

El Ministerio de Industria y Energía, por su parte, manifiesta la voluntad del Gobierno de


facilitar la gestión del sector por parte de las actuales compañías, cuyo grado de competen-
cia está acreditado, comprometiéndose a autorizar en el más breve plazo posible, una vez
cumplidos todos los trámites y requerimientos preceptivos, la entrada en funcionamiento de
las centrales de Almaraz (Grupos I y II) y de Ascó (Grupo I), y sucesivamente de las demás
instalaciones que queden incluidas en el Plan Energético Nacional revisado.

Madrid, 6 de mayo de 1983

302 anexo iv
Año 1986
Segundo Protocolo de Acuerdo sobre el Programa de Actuación a Medio Plazo
del Sector Eléctrico

Siguiendo el espíritu de concertación que dio origen al Protocolo de 6 de Mayo de 1983 y


como desarrollo y continuación del mismo, a partir del acuerdo alcanzado con los intercam-
bios activos, el ministro de Industria y Energía y los Presidentes de las Empresas Eléctricas
acuerdan establecer un programa de actuaciones a cuatro años con el objeto de completar las
medidas de equilibrio financiero ya iniciadas y de asegurar un abastecimiento eléctrico com-
petitivo.

A tal efecto acuerdan las siguientes actuaciones:

1. Saneamiento en los plazos compatibles con la viabilidad económico-financiera de las


empresas, de los ajustes, salvedades o excepciones reconocidos en las auditorías.

2. Las empresas establecerán unos criterios para la retribución de sus recursos propios en
función de los resultados de explotación.

3. Flexibilización de los criterios contables relacionados con anteriores normas de sanea-


miento dentro del estricto cumplimiento de los criterios fijados en el Plan Nacional
Contable.

4. Intensificación de las medidas conducentes a una reducción de costes mediante el esta-


blecimiento de un programam específico que atienda a cada uno de los componentes de
la cuenta de explotación.

5. Realización de los intercambios del mercado necesarios para mejorar la calidad de ser-
vicio en la región Cantábrica, Catalana y en las ciudades de Madrid y Barcelona.

6. Adopción por parte de las empresas propietarias de las centrales nucleares de un con-
junto de acciones tendentes a asegurar el establecimiento de cauces de información téc-
nica y programas globales de I+D y de formación de técnicos.

7. Establecimiento durante cuatro años de una política tarifaria que, teniendo en cuenta
los costes, permita disminuir progresivamente el desequilibrio financiero de las empre-
sas y del sector.

8. Implantación de una política positiva de captación neta de recursos mediante mayores


niveles de desembolso en las ampliaciones, la renegociación de la deuda y una utiliza-
ción más diversificada de los instrumentos financieros.

9. Realización de las inversiones hidráulicas previstas en el PEN, o en sus futuras revisio-


nes.

10. Elaboración de las resoluciones necesarias para que el cálculo de las compensaciones
pueda realizarse automáticamente.

11. Establecimiento de una política fiscal que suponga una bonificación a los rendimientos
de préstamos, créditos y obligaciones destinados a la inversión en el sector.

anexo iv 303
El desarrollo y concreción de los puntos a que hace referencia el presente acuerdo exigen el
establecimiento de programas sectoriales e individuales, disposiciones y seguimientos, a
cuyos efectos el Ministerio de Industria y Energía y las Empresas Eléctricas, dentro del espí-
ritu de concertación que se persigue, acuerdan la celebración de reuniones conjuntas para
establecer las propuestas correspondientes a cada uno de dichos puntos.

Madrid, 25 de Febrero de 1986

304 anexo iv
Año 1996
Tercer Protocolo de Acuerdo sobre el Establecimiento de una Nueva Regulación
del Sistema Eléctrico Nacional

El Ministro de Industria y Energía tiene la decidida voluntad de modificar el actual marco


normativo del sistema eléctrico, propiciando una mayor liberalización, asegurando la com-
petencia entre las empresas integrantes del mismo y tomando las medidas oportunas para
garantizar un menor coste de la energía eléctrica para el conjunto de la economía española.
Dada la complejidad del sistema eléctrico, el Ministerio de Industria y de Energía conside-
ra que antes de proponer al Gobierno para su remisión a las Cortes las modificaciones lega-
les correspondientes, es conveniente alcanzar un acuerdo básico con los principales integran-
tes del sistema eléctrico español. Como es obvio, el contenido del presente Protocolo no puede
prejuzgar las conclusiones del debate parlamentario, cuyos resultados se trasladarán a las
empresas firmantes, a los agentes sociales y a cualquier otra institución o entidad concerni-
da.

Por consiguiente, el objetivo del presente protocolo es establecer las bases operativas que han
de regir en el funcionamiento del Sistema Eléctrico Español, definir los plazos, medidas y
salvaguardias que deberán ser puestos en práctica durante el período transitorio hasta
alcanzar los objetivos de liberalización del mercado eléctrico, establecer aquellos criterios que
deberán regir la estructura del Sector Eléctrico Español, garantizando la competencia entre
las empresas que lo integran y la competitividad de las mismas, así como sentar las bases
de retribución adecuada para cada una de las actividades que se realizan en régimen de
monopolio natural, y cuya regulación debe contemplar los intereses de los accionistas que
conjuntamente sustentan el negocio de la empresa.

El presente Protocolo refleja adicionalmente el compromiso que las empresas eléctricas fir-
mantes y sus filiales o participadas eléctricas están dispuestas a asumir como participación
en el esfuerzo colectivo de los diferentes agentes económicos para la consecución de los obje-
tivos fijados en relación con la Unión Monetaria Europea. En este sentido, se establece de
manera puntual la aportación que el Sector Eléctrico integrado en UNESA deberá realizar
en 1997 como contribución a la competitividad de la economía española, vía reducción en
términos nominales de la tarifa eléctrica para 1997.

Por último, los firmantes constatan que la Ley 40/94, de 30 de Diciembre, de Ordenación del
Sistema Eléctrico Nacional y la posición común del Consejo de Ministros de la Unión
Europea sobre el proyecto de Directiva sobre Normas Comunes para el Mercado Interior de
la Electricidad, de 25 de julio de 1996, constituyen los puntos de partida en los que se basan
los acuerdos que a continuación se adoptan, siendo por tanto también estas normas, la refe-
rencia obligada en relación con las materias no contempladas en el presente protocolo, refe-
rentes al Sistema Eléctrico Nacional.

1. Hidroeléctrica del Cantábrico se adhirió tres meses después.

anexo iv 305
ACUERDOS

Primero: Modelo de funcionamiento del sistema eléctrico español

El Ministerio de Industria y Energía y las empresas eléctricas firmantes del presente proto-
colo acuerdan que las bases para el funcionamiento del Sistema Eléctrico Español, teniendo
en cuenta las diversas actividades que lo componen, serán las siguientes:

1. Generación A partir del 1 de enero de 1998, el orden de funcionamiento de los diferen-


tes grupos de generación se establecerá en función de la oferta que las empresas titulares de
dichos grupos efectúen para cada uno de ellos individualmente.

Todos los grupos de generación disponibles efectuarán sus ofertas de la manera que se esta-
blezca en el desarrollo del presente Protocolo, desarrollo que deberá contemplar la antelación
mínima con la que deben realizarse las ofertas, el horizonte de las mismas y el período de
programación y régimen de operación.

La programación de los grupos se realizará partiendo de la oferta más barata hasta igualar
la demanda, sin perjuicio de las posibles restricciones técnicas que pudieran existir en la red
o de otras alteraciones excepcionales en el orden establecido en el funcionamiento, cuyo tra-
tamiento se determinará como desarrollo de este Protocolo. Asimismo, se estudiarán, como
desarrollo de este Protocolo y a la vista de las experiencias internacionales disponibles al res-
pecto, los procedimientos más adecuados para incorporar a la demanda en el mecanismo de
ofertas y para que la respuesta de la misma a las señales de precio sea tenida en cuenta en
la determinación del coste marginal del sistema eléctrico.

La energía generada en cada período de programación será retribuida al coste marginal del
sistema eléctrico basado en la oferta realizada por el último grupo de generación cuya pues-
ta en marcha haya sido necesaria para atender la demanda. Adicionalmente, los generado-
res serán retribuidos con el factor de garantía de potencia establecido en el apartado 3, así
como, en su caso, por los servicios complementarios establecidos en el apartado 2. Para ello,
todos los generadores deberán estar dotados de los equipos de medida que, con criterios
homogéneos de ubicación y con la precisión requerida, permitan determinar, para cada uno
de dichos períodos de programación, la energía realmente vertida en las redes de transporte
o distribución.

El Gobierno se reserva el derecho de establecer las medidas necesarias para garantizar la


seguridad de suministro de energía eléctrica.

El sistema descrito será de aplicación a toda instalación de potencia instalada igual o supe-
rior a 50 MW, a las de menor potencia existentes que estén actualmente sujetas al Marco
Legal Estable, y aquellas otras de menor potencia que así lo deseen con las particularidades
descritas en el apartado 6.

El resto de instalaciones no estarán sujetas, en su funcionamiento, al régimen de programa-


ción por ofertas, y serán retribuidas al precio resultante indicado anteriormente en cada
período de programación que funcionen, incluido el factor de garantía de potencia, con las
particularidades descritas en el apartado 6.

Las instalaciones de generación y el consumo deberán asumir los costes derivados de su

306 anexo iv
posición con respecto a la red de transporte y al consumo, mediante un procedimiento de
determinación de coeficientes de pérdidas o por medio de mecanismos equivalentes. Dicho
procedimiento deberá incluir el adecuado tratamiento para las instalaciones de régimen
especial. La parte del consumo sometido a tarifa regulada y las ofertas recibidas de cada
grupo de generación que se encuentren en operación antes del 31 de diciembre de 1997 no
se verán afectadas por dicho procedimiento hasta el 31 de diciembre del año 2001.

En casos de emergencia en los que exista grave riesgo de desabastecimiento por indisponibi-
lidad de las centrales o fallos graves en las redes, el sistema de ofertas podrá ser modificado
para hacer frente a dichas situaciones. Se establecerá un procedimiento de asignación, repar-
to y retribución de los costes provocados por las situaciones de emergencia.

La energía generada podrá ser objeto de un régimen de contratación que adoptará la forma de:

— Contratos vinculados al precio derivado del sistema de ofertas.

— Contratos a precio pactado que se liquidarán por diferencias con respecto al precio resul-
tante del sistema de ofertas.

Además se estudiará la utilización de otros tipos de contratos, tanto físicos como financie-
ros, a la vista de las experiencias internacionales disponibles al respecto y atendiendo a con-
seguir la máxima flexibilidad en la participación de los agentes involucrados, manteniendo
la máxima eficiencia posible en la seguridad y en la operación del sistema eléctrico. Su apli-
cación estará supeditada a su compatibilidad con el sistema de ofertas.

La liquidación es la operación consistente en asignar a los grupos de generación que hayan


funcionado o hayan estado disponibles en cada período de programación, el precio de la
Energía y capacidad correspondiente, determinando los pagos y cobros concretos que deben
realizar los diferentes agentes.

A estos efectos, los contratos a precio pactado por diferencias, que se comunicarán en las con-
diciones que se determinen al operador de mercado, se liquidarán al precio resultante del sis-
tema de ofertas, estableciéndose por las partes el saldo por diferencias entre el precio pacta-
do y el citado precio resultante del sistema de ofertas.

Todos los generadores se adherirán a las condiciones establecidas por el Operador del
Sistema y por el Operador del Mercado para el funcionamiento del despacho y para la liqui-
dación y pago de la energía. Dichas condiciones se establecerán como desarrollo de este
Protocolo.

Se creará un Registro de Generadores y de otras Entidades que puedan realizar ofertas en el


sistema descrito, en el que deberán quedar reflejadas las características de las instalaciones
de generación. Sin perjuicio de otros que puedan ser creados en las Comunidades
Autónomas, dicho Registro estará ubicado en la Dirección General de la Energía.

Estas características de las instalaciones deberán ser puestas de manifiesto al Operador de


Mercado para que pueda ejercer sus funciones con la máxima efectividad.

2. Servicios complementarios Son los servicios que complementan la producción de ener-


gía eléctrica necesarios para que la electricidad llegue al consumidor, y se entregue en las

anexo iv 307
debidas condiciones de calidad y seguridad de servicio. Entre otros se incluyen los siguien-
tes:

— Regulación primaria de grupos generadores.


— Regulación secundaria de las zonas o seguimiento de carga.
— Reserva terciaria de generación.
— Energía reactiva/control de la tensión.
— Arranque autónomo.
— Otros que en el futuro puedan considerarse.

Los servicios complementarios, que no sean obligatorios para las empresas de generación,
serán objeto de contratación u oferta de las empresas eléctricas al operador del sistema, sien-
do retribuidos adicionalmente por los distribuidores-comercializadores, comercializadores o
clientes con capacidad de elección del suministro y formarán por tanto parte del precio de la
generación del sistema.

3. Capacidad y disponibilidad de las instalaciones de generación Se reconoce a todos


los grupos de generación existentes y de nueva construcción integrados en el sistema de ofer-
tas definido anteriormente, el derecho a ser retribuidos por la garantía de potencia que pres-
ten efectivamente al sistema.

La garantía de potencia se percibirá por todos los grupos según la potencia efectivamente
disponible y su valor podrá variar en función de las necesidades de capacidad a largo plazo
del sistema, de manera que el valor integrado de la energía origine señales correctas en el
mercado propiciando, si fuera necesario, nuevas inversiones. Su determinación y procedi-
miento de reparto, cuestiones de especial importancia, se realizará mediante un procedimien-
to que se acordará como desarrollo de este Protocolo.

La repercusión de este coste de garantía de potencia a los diferentes adquirentes se determi-


nará en ptas/kWh, será objeto de análisis y, en todo caso, se efectuará atendiendo a criterios
objetivos indicativos de la incidencia de los consumos en la capacidad total del sistema.

El valor inicial de la garantía de potencia y el procedimiento a seguir para su eventual


actualización serán fijados en el desarrollo de este Protocolo, atendiendo a criterios de esta-
bilidad de la señal y de fomento de nuevas inversiones eficientes para el sistema eléctrico en
su conjunto.

Con carácter indicativo y a la espera de los resultados de los trabajos de desarrollo del pre-
sente Protocolo, se estima que la repercusión de la retribución por garantía de potencia efec-
tivamente disponible podría situarse en torno a 1,30 ptas/kWh.

4. Libertad de establecimiento La instalación de nuevos grupos de generación eléctrica


se considerará liberalizada a todos los efectos, sin perjuicio de la obtención de las autoriza-
ciones previstas en la normativa vigente para la ejecución de la instalación y sujeta a la
regulación medioambiental y de ordenación del territorio establecida por la autoridad com-
petente en cada materia.

El Ministerio de Industria y Energía podrá establecer medidas adicionales a la retribución


por garantía de potencia para garantizar la seguridad del suministro a largo plazo.

308 anexo iv
5. Liberalización del suministro de energías primarias para la generación Las par-
tes firmantes del Protocolo acuerdan que, para una efectiva liberalización y competencia en
el sector eléctrico, es necesario propiciar un acceso sin restricciones a las diversas fuentes de
energía primaria utilizadas para la generación de electricidad.

A partir del 1 de enero 1998, con las excepciones que se recogen en los párrafos siguientes,
los abastecimientos de materias primas para la generación de energía eléctrica se efectuarán
sin restricciones, sin que quepan limitaciones en materia de política energética o de fijación
de precios o de acceso a las infraestructuras, según lo previsto en el Real Decreto Ley 7/1996
de 7 de Junio y el Real Decreto 2033/96, de 6 de Septiembre. El Ministerio elaborará la nor-
mativa correspondiente para hacer efectivo este compromiso.

En el caso del carbón autóctono, se estará a lo dispuesto en el Plan de Futuro de la Minería


del Carbón y Desarrollo de las Comarcas Mineras. El uso de este carbón se atendrá a crite-
rios de racionalidad económica y social. El Ministerio elaborará la normativa correspon-
diente para hacer efectivo este compromiso negociándola con los agentes sociales.

En el marco del Plan de Futuro de la Minería del Carbón y Desarrollo de las Comarcas
Mineras, cuyo contenido no se prejuzga en el presente Protocolo, las compañías eléctricas for-
malizarán contratos a medio y largo plazo de adquisición de carbón nacional, retribuyéndo-
se el coste a un determinado volumen de existencias por encima del stock de seguridad. El
proceso de suscripción de contratos se efectuará con la supervisión del Ministerio de
Industria y Energía y de los agentes sociales. El Ministerio se compromete a que este com-
promiso de las empresas eléctricas se lleve a cabo de forma efectiva, de acuerdo con las can-
tidades garantizadas que en su caso se fijen en el Plan de Futuro de la Minería del Carbón
y Desarrollo de las Comarcas Mineras. Adicionalmente, el Ministerio hará uso a partir de
la transposición de la Directiva de la Unión Europea sobre normas comunes para el merca-
do interior de la electricidad de las facultades que le confiere el artículo 8 del citado proyec-
to de Directiva, con objeto de dar estabilidad al sector minero del carbón. El Ministerio se
compromete a tratar de mejorar todos los aspectos que se refieren al carbón en el citado pro-
yecto de Directiva.

En todo caso, el Ministerio de Industria y Energía entiende que la gradualidad es un prin-


cipio básico que debe regir la evolución del sector minero. Asimismo, el Plan de Futuro de la
Minería del Carbón y Desarrollo de las Comarcas Mineras supondrá un marco estable en
el que la Minería del Carbón se desenvolverá en el futuro. Para ello, el Ministerio elevará al
Gobierno la solicitud de que se promueva un debate parlamentario que contribuya a dotar
de estabilidad la política que se establezca con respecto a la minería del carbón.

En casos de emergencia como los definidos por la Agencia Internacional de la Energía para
el caso del petróleo o en situaciones similares que pudieran afectar a los mercados del gas
natural, uranio o del carbón, o si se produjeran graves distorsiones en los mercados interna-
cionales de materias primas que pudieran afectar a España en sus relaciones exteriores, el
Ministerio de Industria y Energía podrá determinar salvedades a lo dispuesto durante el
período de tiempo que durara la situación.

La titularidad de las responsabilidades en relación con la segunda parte del ciclo de com-
bustible nuclear seguirá siendo asumida por el Estado a través de la Empresa Nacional de
Residuos Radiactivos, S.A. (ENRESA).

anexo iv 309
6. Instalaciones de producción en régimen especial El Ministerio de industria y
Energía y las empresas eléctricas son conscientes de la importancia de este tipo de produc-
ción y de la aportación que la misma, en especial la procedente de fuentes renovables, reali-
za bajo el punto de vista medioambiental, y de ahorro de energías primarias y de eficiencia
energética.

Por ello, para su adaptación a un modelo competitivo, ambas partes acuerdan que el funcio-
namiento de estas instalaciones debe adecuarse a la nueva regulación e introducción de com-
petencia.

A las instalaciones de este tipo, de potencia instalada superior o igual a 50 MW, les será de
aplicación el modelo de ofertas competitivas definido en el apartado 1.

Para el resto de instalaciones, sus excedentes de energía eléctrica serán adquiridos al precio
que resulte de las ofertas definidas en el apartado 1, incluida la garantía de potencia a que
se refiere el apartado 3.

No obstante, se establecerán primas que se aplicarán sobre los precios resultantes del siste-
ma de ofertas o instrumentos económicos equivalentes para incentivar a las instalaciones de
energías renovables (minihidráulica, eólica y otras), biomasa, residuos y a las instalaciones
de cogeneración de hasta 25 MW de potencia instalada, que contribuyan a la mejora del
medio ambiente o al ahorro de energía primaria y eficiencia energética.

Las primas que se establezcan para las energías renovables (minihidráulica, eólica y otras),
biomasa y residuos, tendrán en consideración el nivel de tensión de entrega de la energía, la
contribución a la mejora del medio ambiente, y los costes, al efecto de conseguir unas tasas
de rentabilidad razonables con referencia al coste del dinero en el mercado de capitales. El
precio de adquisición resultante se fijará dentro de una banda porcentual referida a la media
de las tarifas para los consumidores finales que no tengan la categoría de clientes con capa-
cidad de elección, incluyendo los correspondientes factores de discriminación horaria.

En el caso de las instalaciones que utilicen residuos, estos incentivos se establecerán previo
informe de la autoridad competente en materia de medio ambiente sobre el desimpacto
ambiental que produzcan dichas instalaciones y teniendo en cuenta asimismo el porcentaje
de combustible principal y de residuos utilizado en la instalación.

Las primas que se establezcan para las instalaciones de cogeneración de hasta 25 MW, ten-
drán en consideración el nivel de tensión de entrega de la energía y los costes de inversión,
al efecto de conseguir unas tasas de rentabilidad razonables con referencia al coste del dine-
ro en el mercado de capitales. La percepción de esta prima se mantendrá como máximo hasta
la supresión de la retribución fija incluida en los costes de transición a la competencia defi-
nidos en el apartado 7 del presente Acuerdo.

A las instalaciones acogidas en la actualidad al régimen previsto en el Real Decreto


2366/94, continuará siendo de aplicación dicho Real Decreto hasta los cinco años de su
entrada en explotación, o bien podrán optar por acogerse al régimen económico que en apli-
cación del presente Protocolo se establezca.

Con la excepción de lo establecido en los párrafos anteriores y del compromiso regulatorio


establecido en el Acuerdo Segundo, apartado 1, el funcionamiento del régimen especial de

310 anexo iv
producción eléctrica no podrá ser objeto de discriminación, en relación al funcionamiento del
resto del sistema.

7. Formación de precios La formación de precios de la electricidad para los consumido-


res finales se realizará de conformidad con los criterios que figuran en el apartado 11. Se
relacionan a continuación los distintos componentes del coste de suministro, agrupados por
conceptos para facilitar una elaboración correcta y gradual de las tarifas:

a) Costes de generación, que constan de:


— La retribución de la energía producida por cada generador, según el coste marginal
del sistema y, en su caso, de los ajustes que se establezcan por las pérdidas incurridas
en la red de transporte y de los costes derivados de las alteraciones del régimen nor-
mal de funcionamiento del sistema de ofertas.
— La retribución por capacidad y disponibilidad de las instalaciones de generación.
— Los costes por servicios complementarios que se establezca que hayan de ser remune-
rados.

b) Costes permanentes de funcionamiento del sistema eléctrico, que incluyen:


— Los incentivos o efectos económicos adicionales derivados del Real Decreto 2366/1994
a la producción en régimen especial.
— Los costes de la entidad a cargo de la explotación del sistema, y los del operador del
mercado.
— Los costes de la CSEN.

c) Costes de transporte, que constan de los reconocidos a las entidades transportistas por el
ejercicio de sus actividades de construcción, operación y mantenimiento de sus instalacio-
nes.

d) Costes de distribución, que constan de los reconocidos a las entidades de distribución por
el ejercicio de sus actividades de construcción, operación y mantenimiento de sus instala-
ciones, así como de los costes de las pérdidas en estas redes.

e) Costes de gestión comercial y gestión de la demanda, en su caso, derivados de las activi-


dades necesarias para suministrar energía a los consumidores considerados no elegibles.

f) Costes de transición a la competencia, que constan de:


— La retribución fija establecida durante el período transitorio en el Acuerdo segundo.
— Los costes asociados al stock estratégico de combustible nuclear y el tratamiento pos-
terior de los residuos.
— Los costes asociados a la moratoria nuclear.

g) Costes de seguridad de abastecimiento, que constan de:


— Los costes asociados a la minería del carbón, al exceso de stock de carbón nacional en
su caso y los costes indirectos relacionados con el Plan de Futuro de la Minería del
Carbón y Desarrollo de las Comarcas Mineras.

Todos estos conceptos se repercutirán como costes de energía o de potencia en el proceso de


formación de precios.

anexo iv 311
El valor Integrado de la Energía (VIE), en cada tramo de programación que se establezca,
comprenderá los conceptos incluidos en (a) y la imputación que fije el Ministerio de
Industria y Energía de los conceptos establecidos en (b).

Los costes de transición a la competencia y los costes de seguridad de abastecimiento, se


imputarán a todos los consumidores de acuerdo con las directrices que se establezcan por el
Ministerio de Industria y Energía, teniendo en cuenta las características de su consumo y
sus niveles de tensión de suministro.

8. Despacho, transporte y operador de mercado Las partes firmantes consideran que


el desarrollo de la función de Operación del Mercado que se desprende del presente Protocolo
exige la creación de una entidad, jurídicamente separada de RED ELÉCTRICA DE
ESPAÑA, S.A., que tenga a su cargo todos los mecanismos de recepción de ofertas, casación
y comunicación necesarios para establecer el mercado de generación y demanda. La entidad
Operador del Mercado realizará las liquidaciones que correspondan a las transacciones
mercantiles efectuadas bajo su operación.

Esta entidad, Operador del Mercado, se constituirá como Sociedad Anónima antes del
31.12.1997. En el marco del desarrollo del presente Protocolo se establecerá la composición
accionarial de esta sociedad.

La actuación de la entidad Operador del Mercado estará sometida, sin perjuicio de las com-
petencias que correspondan al Ministerio de Industria y Energía y a la Comisión del
Sistema Eléctrico Nacional, al seguimiento y control de un Comité de Agentes del Mercado
(CAM) cuya composición y funcionamiento se establecerán como desarrollo del presente
Protocolo.

RED ELÉCTRICA DE ESPAÑA, S.A. continuará ejerciendo las actividades contempladas


en la LOSEN como empresa de Transporte y Operador del Sistema siendo exigible, en cual-
quier caso y de acuerdo con la ley, la separación contable de ambas actividades.

En el marco del desarrollo del presente Protocolo se establecerá el adecuado esquema de fun-
cionamiento de la sociedad. Para ello se tomarán en cuenta, por un lado, las sinergias deriva-
das de la utilización compartida de activos comunes y, por otro lado, los conflictos de intereses
que pudieran afectar a su funcionamiento. Asimismo, se estudiará el marco regulador de las
actuaciones de Red Eléctrica de España, S.A. en el desarrollo de sus actividades y funciones.

No se impone restricción alguna de titularidad pública a RED ELÉCTRICA DE ESPAÑA,


S.A.. Su accionariado se reestructurará pudiendo participar en su capital cualquier agente
que intervenga en el funcionamiento del Sistema Eléctrico Nacional. Ningún accionista
podrá tener una posición de dominio directa o indirectamente y el conjunto de accionistas
garantizará la neutralidad de sus actuaciones. Esta reestructuración deberá culminarse
antes del 31.12.1997.

La normativa sobre la gestión de los intercambios internacionales se elaborará partiendo de


lo establecido al efecto por la posición común del Consejo de Ministros de la Unión Europea
sobre el proyecto de Directiva sobre Normas Comunes para el Mercado Interior de la
Electricidad y por la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional. Para ello se otorga-
rá la máxima libertad a los agentes del Sistema Eléctrico Nacional, atendiendo a que esto

312 anexo iv
sea compatible con salvaguardar la eficiencia y seguridad del Sistema Eléctrico Nacional y
el interés público, aplicando para ello la condición de reciprocidad del proyecto de Directiva
cuando sea necesario.

Se tomarán las medidas oportunas para garantizar que Red Eléctrica de España, S.A. pueda
cumplir los actuales compromisos internacionales que tiene establecidos.

La retribución de la actividad de transporte se realizará teniendo en cuenta el reconocimien-


to de costes de inversión unitarios y costes de Operación y Mantenimiento por instalación
con criterios transparentes, objetivos y no discriminatorios. Las actividades de RED
ELÉCTRICA DE ESPAÑA, S.A. como Operador del Sistema tendrán un coste reconocido. A
estos efectos la retribución global de RED ELÉCTRICA DE ESPAÑA, S.A. para 1997 se
establece en 49.358 Mpta. Esta cantidad se revisará anualmente con el IPC-1 así como cada
cuatro años para tener en cuenta la evolución de su inmovilizado (neto).

El peaje por utilización de la red de transporte que, como contraprestación de dicha utiliza-
ción deberán satisfacer las empresas distribuidoras-comercializadoras, comercializadoras y
aquellos clientes que se acojan a la libertad de elección, se establecerá en ptas/kWh tenien-
do en cuenta el nivel de tensión del suministro y las características del uso que hagan de la
red.

9. Distribución y comercialización El Ministerio de industria y Energía y las empresas


eléctricas acuerdan que los costes reconocidos a estas actividades de las empresas firmantes
de este Protocolo y sus filiales o participadas peninsulares, ascenderán en 1997 a la canti-
dad de 528.894 Mpta., incluidos los 25.000 Mpta. que se contemplan en 1997 en la parti-
da de otros ingresos a que se refiere la disposición adicional quinta del Real Decreto
1538/1987, excluidos los costes de estructura de la distribución que ascienden a la cantidad
de 16.857 Mpta. e incluidos los costes de las instalaciones de transporte cuya propiedad
corresponde a estas empresas eléctricas y que asciende a 41.161 Mpta., cuya retribución se
realizará con los mismos criterios que los correspondientes a las instalaciones propiedad de
RED ELÉCTRICA DE ESPAÑA, S.A..

Se dispondrá de una cuantía máxima de 10.000 Mpta. cada año de coste reconocido adicio-
nal con objeto de retribuir planes de mejora en la calidad del servicio de las empresas dis-
tribuidores, de acuerdo con el artículo 46.2 de la LOSEN, siempre que en dichos planes par-
ticipen las Comunidades Autónomas.

Adicionalmente, se podrán considerar costes relativos a programas de incentivación de la


gestión de la demanda a realizar por los distribuidores-comercializadores y comercializado-
res, por una cuantía máxima de 5.000 Mpta. para el año 1997 y siguientes.

La retribución global de la distribución se actualizará anualmente teniendo en cuenta el


IPC-1 y las variaciones del mercado afectadas estas últimas por un factor de eficiencia. El
reparto de la retribución global entre las diferentes empresas de distribución responderá a
un modelo que caracterice las distintas zonas de distribución, y variables objetivas de la acti-
vidad y que evolucione en función de parámetros objetivos de calidad del suministro y
reducción de pérdidas.

Se establecerá el procedimiento de determinación de los peajes por utilización de las redes de

anexo iv 313
distribución que serán únicos, teniendo en cuenta el nivel de tensión de suministro y las
características de consumo.

Tendrán derecho a la utilización de las redes de transporte y distribución los clientes con
capacidad de elección y las compañías que realicen funciones de comercialización. Todas las
compañías que realicen funciones de comercialización figurarán en un registro que llevará
el Operador de Mercado.

Igualmente, el sistema que se establezca deberá prever las especificidades de los sistemas
extrapeninsulares.

Al objeto de garantizar que las empresas que realizan actividades de distribución perciban
la retribución que se determine con el modelo descrito en el párrafo anterior, se establecerá
un sistema de liquidación entre las empresas distribuidores. En dicha liquidación se inclui-
rán además los incentivos de las compras que hayan realizado los distribuidores a la gene-
ración en régimen especial con derecho a las mismas.

Todos los distribuidores y comercializadores se adherirán a las condiciones establecidas por


los operadores del sistema y del mercado para el funcionamiento del despacho de generación
y para la liquidación y pago de la energía.

10. Liberalización del suministro eléctrico El Ministerio de Industria y Energía y las


Empresas Eléctricas acuerdan que, a partir del 1 de enero de 1998, las empresas distribui-
doras-comercializadoras, los comercializadores y clientes con capacidad de elección a los que
se refieren los párrafos siguientes podrán contratar el suministro de energía eléctrica, ya sea
al valor integrado de la energía o mediante contratos que se liquidarán por diferencias con
respecto a dicho valor integrado de la energía. Los contratos deberán ser comunicados en las
condiciones que se establezcan al operador del mercado y constituirán un compromiso firme
de suministro a los precios pactados entre el comprador y el vendedor.

En una primera etapa la capacidad de elección de suministro será otorgada a aquellos con-
sumidores cuyo consumo anual sea superior a 20 GWh/año y a aquellos distribuidores-
comercializadores, cuyo mercado alcance dicho nivel y a los comercializadores en la parte de
su mercado que corresponda a sus clientes con capacidad de elección.

En el año 2000, la capacidad de elección será posible para aquellos consumidores cuyo con-
sumo sea superior a 9 GWh/año y en el año 2001 para aquellos consumidores con un con-
sumo mayor o igual a 5 GWh/año. Dicha capacidad de elección será igualmente posible para
aquellos distribuidores-comercializadores cuyo mercado alcance dichos niveles.

Hasta el año 2002, los clientes con capacidad de elección que no deseen ejercitarla tendrán
la posibilidad de contratar su suministro de electricidad a tarifa regulada.

A partir de esta fecha para consumos superiores a 5 GWh/año no habrá tarifas de suminis-
tro de electricidad. No obstante, el Ministerio de Industria y Energía podrá mantener deter-
minadas tarifas más allá del año 2002, para ciertos tipos de consumos superiores a 5
GWh/año, dadas sus especiales características.

Las menciones anteriores a consumos anuales se refieren a consumos por punto de suminis-

314 anexo iv
tro o por instalación para consumo propio en el caso de los consumidores y por el mercado
servido por sus propias redes para los distribuidores-comercializadores.

A partir del 2002, se irá ampliando la capacidad de elección de los consumidores adaptán-
dola a la evolución del mercado pudiendo llegar hasta la total liberalización del suministro
de energía eléctrica. En el proceso de revisión del presente Protocolo a que se hace referencia
en el apartado 3º del Acuerdo 2º, a realizar en el año 2001, se precisará el ritmo de liberali-
zación del mercado.

Hasta el año 2002 o mientras el Ministerio de Industria y Energía haga uso de la facultad
de mantener tarifas a partir de dicha fecha, existirá un sistema de liquidación entre los dis-
tribuidores-comercializadores y comercializadores que tenga en cuenta las diferencias que se
puedan producir entre el valor integrado de la energía y el coste de la energía incorporado
en determinadas tarifas reguladas que serán establecidas por el Ministerio de Industria y
Energía.

A estos efectos se creará un Registro de Distribuidores-Comercializadores, comercializado-


res y clientes con capacidad de elección que, sin perjuicio de otros que puedan ser creados en
las Comunidades Autónomas, estará ubicado en la Dirección General de la Energía.

Se deberán establecer los requisitos a exigir a los distribuidores y comercializadores para el


desempeño de su actividad en relación a la capacidad legal, técnica y económica.Todas aque-
llas sociedades que en la fecha de firma de este Protocolo tengan la propiedad de redes de
distribución para el suministro y venta de energía eléctrica a terceros, tienen derecho auto-
máticamente a quedar incluidos en el Registro citado, sin más requisito que el de solicitar
su inscripción en el mismo en el plazo de seis meses desde la fecha de entrada en vigor de la
normativa correspondiente que desarrolle este punto.

Todos los distribuidores-comercializadores, comercializadores y consumidores, a los que se


vaya confiriendo progresivamente el derecho a elegir suministrador de energía eléctrica ten-
drán, asimismo, derecho de acceso a las redes de transporte y distribución, debiendo abonar
por ello las cantidades fijadas como peaje por el acceso a estas redes.

Todos los distribuidores-comercializadores, comercializadores y clientes con capacidad de


elección que ejerzan esta opción, se adherirán a las condiciones establecidas por los opera-
dores del sistema y del mercado para el funcionamiento del despacho de operación, para la
liquidación y pago de energía, incluidos los costes de transición a la competencia.

11. Estructura de tarifas Los firmantes del Protocolo manifiestan la necesidad de estable-
cer una estructura de tarifas que permita mantener el régimen de tarifas máximas y únicas
en todo el territorio nacional, de acuerdo con lo dispuesto en la LOSEN.

Antes del 31 de Julio de 1997 el Ministerio de Industria y Energía presentará al Gobierno


un proyecto de Real Decreto que desarrolle un modelo de estructura tarifaria basado en lo
posible en un acuerdo con los principales agentes interesados, cuyos objetivos sean los
siguientes:
— Diseño de una estructura tarifaria que progresivamente pueda tomar en considera-
ción la estructura de precios resultantes del valor integrado de la energía y los costes de
transporte, distribución y gestión comercial.

anexo iv 315
— Diseño de un esquema de transición adaptado en el tiempo al proceso de liberaliza-
ción del mercado que deberá finalizar en el 2002 para los consumidores con capacidad de
elección y que podrá ser revisado por el Gobierno con carácter trienal en atención al des-
arrollo de las relaciones contractuales que se produzcan en el contexto de la liberalización
y de los umbrales de elegibilidad para los consumidores que reglamentariamente se esta-
blezcan.
— Diseño de conceptos tarifarios que permitan que el término variable de la tarifa
corresponda al coste marginal de suministrar una unidad, permitiendo prácticas comer-
ciales a las compañías eléctricas.

El Ministerio de Industria y Energía se reserva la capacidad de establecer un marco tarifario


o de mantener determinadas tarifas más allá del año 2002, para cualquier tipo de cliente.

12. Consideración de especialidades extrapeninsulares Las actividades que se des-


arrollen en los territorios insulares y extrapeninsulares serán reguladas de forma específica
de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 9 de la Ley 40/1994, de 30 de diciembre, de
Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional, y su retribución se establecerá con criterios,
objetivos y congruentes con respecto a los aplicados en el sistema peninsular.

Segundo: Implantación del nuevo modelo

La nueva regulación del sistema eléctrico, al introducir competencia, conducirá a una reduc-
ción en los precios de la energía eléctrica, lo cual supondrá una reducción de los ingresos de
las empresas que debería ir acompañada de la correspondiente reducción de costes. En caso
de que la aproximación entre precios y costes se produjera de manera no gradual, se altera-
ría el equilibrio financiero de las empresas.

1. Período transitorio Al efecto de permitir un proceso gradual y garantizar la viabilidad


financiera de las empresas durante la transición a un mercado en competencia, se conside-
ra necesario un período transitorio, en el que se establezcan unos precios que permitan un
paso razonable a los que prevalecerían en una situación de competencia efectiva. Dado que
el inicio de este período transitorio sería en el año 1998, las tarifas para el 1997 deben fijar-
se con el mismo criterio de acercarlas a los precios en competencia. Las bases para este perío-
do transitorio son las siguientes:

1. Este período tendrá una duración de 10 años, del año 1998 al 2007, ambos inclusive.

2. La evolución de las tarifas será la siguiente:


— 1997 - Reducción nominal del 3%.
— 1998 - Reducción nominal del 2%.
— 1999 a 2001 ambos inclusive - Reducción nominal del 1 %.
— 2002 al 2007 ambos inclusive - Se tendrá en cuenta lo dispuesto en el punto 5.

Estas reducciones de tarifas se considerarán mínimas, pudiendo incrementarse de acuerdo


con las condiciones que más adelante se establecen.

3. Las empresas firmantes del presente Protocolo percibirán durante el período transitorio
una retribución fija, expresada en ptas/kWh, que se calculará como la diferencia entre los
ingresos medios de tarifa y el conjunto de costes recogidos en el apartado 7 del Acuerdo

316 anexo iv
1º, excepción hecha de esta retribución fija, a la que se hace referencia en el apartado 7
f).

Esta retribución fija incorpora en todo caso el abono de 1 pta/kWh, para aquellos grupos
de generación que hayan efectivamente consumido carbón nacional y por la cuantía
equivalente de este consumo.

En todo caso, el valor actual neto de los importes a recuperar con cargo a este concepto,
a 31.12.97, por las empresas eléctricas firmantes y sus filiales o participadas eléctricas
peninsulares ascenderá, como máximo, a 1.988.561 Millones de ptas. No obstante, si el
coste de generación a que hace referencia el apartado 7. a) del Acuerdo 1º excediera el
valor medio anual de 6 pta./kWh, este exceso se deducirá del valor actual neto antes cita-
do.

La percepción de esta retribución fija en ningún caso se prolongará más allá del año
2007.

4. Las reducciones de tarifas expresadas en el punto 2 podrán ser superiores si se diera algu-
na de las siguientes condiciones:
a) Si la retribución fija expresada en pta/kWh a la que se refiere el punto 3 anterior resul-
tara un año superior a la del precedente.
b) Si se produjesen eventuales reducciones en las externalidades existentes en las tarifas.
c) Si se produjera un crecimiento de la demanda superior al 3,5%.
d) Si se produjera un descenso de la media anual del Mibor a tres meses por debajo del
6,5%.

5. En el año 2001, y coincidiendo con la revisión general del modelo prevista en el aparta-
do 3º, se evaluarán los resultados de la primera etapa en términos de: funcionamiento de
dicho modelo, importe global recuperado con cargo a la retribución fija, evolución del pre-
cio del mercado en relación con el precio de referencia estimado de 6 pta/kWh, evolución
económico-financiera de las empresas, resultado para los consumidores y evolución con-
junta de las variables macroeconómicas a que se refiere el punto 4º anterior. Esta evalua-
ción tendrá por objeto establecer, en la forma que proceda, los criterios que regirán la evo-
lución de tarifas y de la retribución fija durante el período 2002-2007.

6. De acuerdo con lo establecido en los párrafos 2º y 3º del punto 3, el importe de 1.988.561


Mpta. incluye 295.276 Mpta. destinados a aquellos grupos de generación que hayan
efectivamente consumido carbón nacional. El importe restante, 1.693.285 Mpta., se
repartirá de acuerdo con el siguiente esquema:

Hasta el 75,4% del importe del valor recuperado cada año se repartirá de acuerdo con
los siguientes porcentajes:
IBERDROLA, S.A. 21,7%
ENDESA 28,6%
UNIÓN FENOSA 10,3%
SEVILLANA 4,3%
FECSA 8,0%
ELCOGÁS 2,5%

anexo iv 317
El 24,6% será asignado a las distintas empresas firmantes del presente Protocolo, a sus
filiales y participadas eléctricas peninsulares, y eventualmente, a otras empresas eléctricas
peninsulares pertenecientes a UNESA, mediante un procedimiento general de reparto.

Estas normas de reparto deberán tener en consideración los variables relevantes del
balance de las compañías, la evolución del equilibrio económico-financiero de las empre-
sas a lo largo del período transitorio, el impacto de contingencias en el funcionamiento de
determinados grupos de generación, y en su caso, otros criterios que puedan considerar-
se. En este marco, si durante el período transitorio se observaran especiales dificultades
financieras en alguna empresa, el Ministerio, previo informe de la CSEN, podrá autori-
zar un plan de financiación extraordinaria a partir de la asignación específica de parte
de esta retribución básica. En sentido contrario, si se observara una evolución muy favo-
rable de las cuentas financieras de alguna empresa, el Ministerio de Industria y Energía,
previo informe de la CSEN, podrá ajustar un plan especial para esa empresa que reduz-
ca su participación en esta parte de la retribución fija. En todo caso, para aprobarse un
plan de este tipo, se debe justificar razonablemente que el margen observado en las cuen-
tas financieras se debe a un exceso de valoración del importe a recuperar con cargo a la
retribución fija a esa empresa y no a la gestión eficiente de la misma.

En el caso de que en el desarrollo de los trabajos del presente apartado no se alcanzase


un consenso sobre las posiciones y puntos de vista entre las diferentes empresas antes del
31 de marzo de 1997, sobre el procedimiento de asignación del citado 24,6% restante,
UNESA elaborará un informe que contendrá la posición de las diferentes empresas eléc-
tricas, y el Ministerio de Industria y Energía establecerá, previo informe de la CSEN y
si se considera oportuno, previo informe de un tercero designado por las partes que rea-
lice los estudios adicionales que fueran necesarios, los criterios de asignación.

2. Tarifa para 1997 Por la especial importancia del proceso de convergencia europea y la
necesidad de mantener la competitividad de la industria española, el Ministerio de Industria
y Energía y las Empresas Eléctricas acuerdan que estas últimas renuncien a parte de lo que
les correspondería en aplicación del Real Decreto 1538/1987 y normas de desarrollo, acep-
tando, por consiguiente, una reducción en la tarifa para 1997 en términos monetarios del
3%, instrumentada atendiendo a los conceptos que se citan en el ANEXO I. La estructura de
esta reducción para las diferentes tarifas en 1997 será la establecida en el ANEXO II.

3. Comprobación del nuevo modelo Durante el ejercicio de 1998, en el que se inicia el


nuevo sistema descrito se realizarán las comprobaciones necesarias de funcionamiento del
mismo, comprometiéndose el Ministerio de Industria y Energía a introducir las modificacio-
nes del modelo que resulten convenientes o necesarias para lograr los objetivos propuestos.
Durante el ejercicio 2001 se producirá una evaluación de los resultados de funcionamiento
del nuevo modelo y se propondrán las modificaciones que a la vista de la experiencia sobre
el mismo resulten convenientes, convocando a los firmantes del Protocolo y a los agentes
sociales si las modificaciones tuvieran relación con la minería del carbón.

Tercero: Separación de actividades, estructura de mercado y régimen accionarial

La Ley 40/1994, de 30 de diciembre de ordenación del Sistema Eléctrico Nacional, en su dis-


posición transitoria tercera dispone, como fecha límite para que las empresas realicen la exi-

318 anexo iv
gencia de separación jurídica de las actividades de generación y distribución, el 31 de
diciembre del 2000.

Considerando la complejidad y los efectos que se puedan producir en las sociedades afecta-
das, así como en el tratamiento retributivo de las sociedades y la necesidad de que la
Comisión del Sistema Eléctrico Nacional emita su informe preceptivo, el Ministerio de
Industria y Energía se compromete a no exigir la separación jurídica de actividades antes de
la citada fecha.

En tanto no se haga efectiva dicha separación jurídica, las Empresas Eléctricas procederán
a la separación contable de sus actividades de generación, transporte, distribución, comer-
cialización, distinguiendo entre comercialización a clientes a tarifa y comercialización a
clientes con capacidad de elección, y otras, debiendo presentar al Ministerio de Industria y
Energía auditorías separadas.

El Ministerio de Industria y Energía y las Empresas Eléctricas firmantes del presente


Protocolo, UNESA, el ICAC y la Comisión del Sistema Eléctrico Nacional, analizarán las
peculiaridades contables de esta separación de cuentas a los efectos del establecimiento de la
correspondiente normativa contable.

Las empresas eléctricas firmantes del presente Protocolo se comprometen a no ser propieta-
rias, ni directa ni indirectamente, de ninguna acción del capital del resto de las empresas fir-
mantes, con la excepción de la participación de ENDESA en Cía. Sevillana de Electricidad,
S.A. y FECSA, y la de estas compañías en ENDESA.

Los firmantes del presente Protocolo coinciden en la necesidad de evitar la presencia en los
diferentes Consejos de Administración de los mismos representantes de un mismo accionis-
ta, aun cuando dicho accionista pudiera participar simultáneamente en el capital de las dis-
tintas compañías. Por ello, se comprometen a promover de forma simultánea, con la excep-
ción ya citada del grupo ENDESA-FECSA-SEVILLANA, las modificaciones necesarias en
la composición de sus órganos de Gobierno.

Cuarto: Desarrollo del Protocolo

Para el análisis de la normativa necesaria en el desarrollo del presente Protocolo, el


Ministerio de Industria y Energía y las Empresas firmantes acuerdan la creación de los gru-
pos de trabajo que se definen en el párrafo siguiente. Estos grupos serán convocados por el
Ministerio de Industria y Energía y estarán formados por representantes del propio
Ministerio, de las empresas firmantes del presente Protocolo, de UNESA y de la Comisión del
Sistema Eléctrico Nacional, así como en los grupos que se considere necesario Red Eléctrica
de España, S.A., debiendo presentar sus conclusiones antes del 31 de marzo de 1997.

Se creará un grupo de trabajo para cada una de las siguientes materias:


— Formación de precios en generación y diseño del mercado.
— Servicios complementarios.
— Transporte.
— Distribución y comercialización.
— Estructura de tarifas.
— Extrapeninsulares.

anexo iv 319
— Normativa contable.
— Autoproducción.
— Asignación de la retribución fija integrada en los costes de transición a la competencia.

Los Sindicatos participarán en los grupos de trabajo:


— Formación de precios en generación y diseño del mercado.
— Estructura de tarifas.

Podrán participar, asimismo, en las tareas de estos grupos de trabajo las Comunidades
Autónomas y otros agentes o colectivos interesados en las citadas materias.

El Ministerio de Industria y Energía se compromete a proponer al Gobierno las modifica-


ciones necesarias de la normativa existente sobre el Sector Eléctrico que se deriven del con-
tenido del presente Protocolo y de las conclusiones de los grupos. En las modificaciones nece-
sarias en el proceso de desarrollo del presente Protocolo, se informará previamente a los fir-
mantes y a los agentes sociales.

El desarrollo del presente Protocolo se realizará en lo posible en el marco de la Ley 40/1994,


de 30 de Diciembre, de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional a través de los desarro-
llos reglamentarios que sean necesarios para ello.

Y en prueba ded conformidad, las partes otorgantes firman el presente documento en septu-
plicado ejemplar, en la ciudad y fecha al principio mencionadas.

320 anexo iv
Anexo I: Tarifa de 1997

Con objeto de contribuir a la mejora de la competitividad de la economía española en el


ejercicio 1997, que será un año clave por constituir el ejercicio previo a la puesta en mar-
cha de la tercera fase de la Unión Monetaria Europea, las empresas eléctricas y el
Ministerio de Industria y Energía consideran que la reducción del 3% en términos nomi-
nales de la tarifa eléctrica correspondiente a 1997 puede alcanzarse sobre la base de las
siguientes medidas:

— Reducción de los costes expresados como porcentajes de facturación en la determinación


de la tarifa de 1997 es 16.088 Mpta., según las últimas estimaciones al día de hoy, cuya
distribución sería la siguiente:

0,35% (7.155 MPTA.) Programa I + D. (Derogación del art. 11 del RD 1486/1980)


0,09% (1.840 MPTA.) Stock básico uranio (ENUSA)
0,2% (4.088 MPTA.) 2ª parte del ciclo combustible nuclear (ENRESA)
0,025% (505 MPTA.) CSEN + OFICO
2.500 MPTA. Red Eléctrica de España, S.A.

— Laminación de costes correspondientes a la tarifa de 1997 en ejercicios posteriores, de


acuerdo con las siguientes partidas:

31.487 MPTA. Corrección de desviaciones


46.607 MPTA. Ampliación de 25 a 30 años del plazo de amortización de las
C. Nucleares.
10.834 MPTA. Omisión de inversiones extraordinarias.
8.951 MPTA. Reducción sobrecoste por intercambio de activos nucleares.
14.741 MPTA. Reducción del pago correspondiente a extensión de vida útil.

— Contribución por reducción directa de costes reconocidos con las siguientes partidas:

13.000 MPTA. Reducción del pago correspondiente a extensión de vida útil.


19.500 MPTA. Reducción del importe del contrato de importación EDF.
30.000 MPTA. Reducción del sobrecoste por intercambio de activos.

Los costes que se relacionan en el concepto de laminación se han incluido íntegramente en


ejercicios posteriores como costes de transición de retribución fija. Las desviaciones, inclui-
da la hidraulicidad, que se produzcan en el ejercicio 1997 se integrarán en dichos costes.

La retribución de la actividad de distribución se verá incrementada en 25.000 Mpta., que


se contemplará en la partida de otros ingresos a que se refiere la disposición adicional quin-
ta del Real Decreto 1538/1987, de 11 de diciembre, por el que se estableció el procedimien-
to de determinación de la tarifa de las empresas gestoras del servicio. A su vez, se incluirá
para el ejercicio 1997 y siguientes una partida de 5.000 Millones de ptas. para programas
de gestión de la demanda.

El incremento de 25.000 Mpta., que será percibido por las empresas en función de su por-
centaje de mercado, debe considerarse como provisional, en tanto no se produzca el desarro-
llo reglamentario de la LOSEN correspondiente a la retribución de la distribución a que se

anexo iv 321
refiere el apartado 8 del acuerdo Tercero y que el Ministerio se compromete a enviar al
Gobierno con anterioridad al 30 de junio de 1997.

Con carácter adicional, la retribución de la distribución podrá verse incrementada en una


cuantía máxima de 10.000 Mpta., correspondiente a inversiones susceptibles de acogerse
al último párrafo del punto tercero de la O.M. de 22 de diciembre de 1988, por el que se
rigen los costes estándares de distribución y procedimientos para su reestructuración, siem-
pre que figuren en Protocolos suscritos entre el Ministerio de Industria y Energía y las
Comunidades Autónomas, y cuyo objeto sea el aumento de la calidad del servicio en el
ámbito rural.

322 anexo iv
Anexo II: Estructura de tarifas de 1997

La estructura de tarifas para 1997 experimentará modificaciones mínimas, habida cuenta


de que la introducción de elementos diferenciales sustanciales requiere la realización de estu-
dios adicionales a los actuales, en colaboración con las compañías eléctricas, así como su
consideración como desarrollo reglamentario de la LOSEN, en un contexto de introducción
progresiva de competencia en generación y del desarrollo de un sistema completo de peajes
por la utilización de las redes de transporte y distribución.

En consecuencia, los principios de modificación para 1997 obedecerán a los siguientes crite-
rios:
— Simplificación de la tarifa 2.0.N.
— Reducción de la tarifa 2.0 en torno al 1%.
— Concentración de las rebajas fundamentalmente en la tarifa 3.0, 4.0 y corta utilización
de alta tensión para impulsar la mejora de la competitividad a las PYMES.
— Mantenimiento de la tarifa G.4.
— Reducciones moderadas en las tarifas específicas y variaciones en la tarifa D.
— Modificación de la tarifa horaria de potencia introduciendo determinadas modulaciones
por tensión y flexibilidad en su aplicación.
— Introducción de ventas de energía a precios distintos a los de tarifa, de acuerdo con un
esquema de convergencia a costes marginales, teniendo en cuenta la disponibilidad y
restricciones del sistema eléctrico.

anexo iv 323
324 anexo iv
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de imprimir el día 15 de mayo de 2005,
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su impresión se utilizó papel estucado
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