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UNIVERSIDAD BOLIVARIANA

ESCUELA DE ANTROPOLOGÍA

CULTURA NEGRA; MEDITACIONES SOBRE LA DIMENSIÓN RITUAL DEL


ORDEN RASTAFARI BOBOSHANTI EN CHILE
PARTE I DE III

Tesis para Optar al Título de Antropólogo y al


Grado Académico de Licenciado en Antropología Social

AUTOR: Rafael Lagos Acuña Jora8590@hotmail.com


PROFESORA GUÍA: Alejandra Cornejo Espinosa

Santiago, Chile
Noviembre 2010

1
La dedicatoria de esta tesis está compuesta por cuatro partes de gratitud:
Para mis hermanos Boboshanti y mis compañeros antropólogos,
para mi familia y María Eugenia; en reconocimiento
por todo el amor compartido universalmente.

2
"Ahora es el momento en que la creencia verdadera en la relación del hombre con Dios
debe ser la base de todos los esfuerzos humanos para la cultura y conocimientos, las
bases para el entendimiento, cooperación y paz (…) el conocimiento prepara el camino
hacia el amor, y el amor a su vez promueve el entendimiento y lo conduce a uno a lo
largo del sendero de los grandes logros comunes."

(Haile Selassie I. Diciembre, 1961)

“Aunque él mismo era agnóstico, Malinowski atribuía a la religión una función


psicológica positiva que respondía a una necesidad universal… la religión concedía a
los creyentes un sentimiento de paz y bienestar, devolvía al hombre el control de su
destino, mientras que la ciencia se limitaba simplemente a controlar el mundo natural.”

(Brian Morris, 1995:186)

…Puedo expresar entonces, de acuerdo a mi entendimiento y conjugando los


planteamientos anteriores; referentes representativos de las culturas que han moldeado
mi pensamiento, que la ciencia y la divinidad no constituyen realidades
contradictorias ni se oponen mutuamente. Si Dios es conocimiento absoluto tornado
creación, la ciencia es por tanto un elemento constituyente de la deidad primigenia que
se manifiesta mediante la vía racional.

3
Índice

PARTE I
*Prefacio a la publicación on-line: 5
1. Prólogo: 6
2. Antecedentes Relevantes:
Filiación Religiosa: 12, Ras Tafari Makonnen: 13, Marcus Garvey: 18, Charles
Emmanuel Edward: 19, A los Cuatro Confines de la Tierra; Difusión Alrededor
del Mundo: 24
3. Problematización y Supuesto Investigativo: 30
4. Justificación y Relevancia de la investigación: 37
5. Objetivos de la Investigación:
Objetivo General y Objetivos Específicos: 39
6. Discusión Bibliográfica y Marco Teórico: 40
7. Metodología: 53

PARTE II
8. Resultados del Estudio de la Dimensión Ritual del Orden Rastafari Boboshanti En
Chile:
Introducción: 61, Resumen esquemático: 62, Descripción del comportamiento
observable y definición de los significados subyacentes: Blessed love: 66,
Reverence; bendiciendo el día a día: 68, Guardar Sabbat es guardar vida: 72,
Elementos Simbólicos: 74, Servicio sabbatical: 76, Servicio de celebración; 51
aniversario del EABIC: 81, Servicio de Roll Call: 103, Razonamiento: 107,
Seis días Bobo labra: 108, El ministerio de los alimentos; Los trabajos de la
Cocina Universal: 109, Romper ayuno: 112, Orden de purificación: 113

PARTE III
9. Meditaciones en torno a la dimensión ritual del orden Rastafari Boboshanti; una
aproximación explicativa desde la antropología:
Algunas consideraciones: 119, Recapitulación: 120, ¿Análisis o síntesis?: 124
10. Conclusiones:
Cumplimiento de objetivos: 140, Resumen de los resultados: 141, Limitaciones
y proyecciones: 145
11. Comentarios añadidos a la Publicación On-line: 147
12. Referencias Bibliográficas: 149
13. Documentos Anexos:
Notas de campo; bitácora de actividades en terreno: 154, Transcripción de los
datos obtenidos mediante la aplicación de Focus Group (Marzo 2009):172,
Entrevista con Carlos Montes, autor del trabajo: “Muhammad Iqbal:
contribución para una antropología de la religión”:188
14. Links recomendados: 193

4
* Prefacio a la publicación on-line *

¿Cree usted en los dioses?... ¿Cree en un solo dios?... de ser así, probablemente
los demás referentes del panteón sacro-santo no cumplan a cabalidad con engarzarse
coherentemente a su sistema de valores. Aunque esto el lector no se lo cuestione,
plausiblemente se manifieste de manera inadvertida dentro de cada uno de nosotros, en
todos los aspectos de la vida, prácticamente cada vez que emitimos un juicio sobre el
mundo que nos rodea. ¿Son acaso falsos ídolos aquellos representantes de la diversidad
experiencial mística religiosa? ... ¿Como logra saberse con certeza que una particular
manera de apropiarse de la tan preciada y verdadera-realidad es la correcta?... ¿Puede
acaso probarse esa divina existencia de alguna manera que trascienda la percepción
individual o colectiva en torno a un credo específico?

El trabajo realizado para obtener mi titulación como Antropólogo Social es ahora


compartido con quienes se interesen en conocer sobre una de las múltiples formas en
que se expresa la espiritualidad devota, las creencias y prácticas, los principios de
conducta y tantos otros elementos constituyentes de la cultura de una fracción integrante
de la Humanidad, valorable por el solo hecho de su presencia efectiva, de gran interés
por la compleja trama histórica, mitológica y social que la sustenta, esclarecedor de la
real condición de una colectividad que, desconocida y frecuentemente malentendida,
por lo general es configurada en el imaginario social errónea y prejuiciadamente.

Con una metodología participativa y un marco teórico que justifica la


compenetración profunda, este estudio pretende aportar la información y el análisis
necesario para formarse una representación clara acerca de este apasionante fenómeno
contemporáneo.

Puente Alto, 13 de Abril del 2011,


Mes de cosecha y regocijo.

5
1. Prólogo.

Aconteció que recién en el


quinto viaje efectuado a La Colina me
enteré sobre la mística de la ubicación
de aquel lugar. Los nombres de las
calles por las cuales es preciso
transitar para poder llegar traen
consigo una interesante constatación
Imagen 1. Frontis EABIC. Marzo 2010. Autoría Propia. para quienes hemos podido
interiorizarnos algo dentro de la cultura que allí se vive; estos nombres se encuentran
íntimamente relacionados con la esencia de quienes moran en dicha fundación y
aparecen en la ruta sugiriendo algo que evoca predestinación o búsqueda.
Para llegar desde la capital a esta embajada africana en territorio nacional, el
peregrino debe situarse en el paradero once y medio de avenida Valparaíso, ingresar a
Villa Israel y caminar por el pasaje Nazaret o Jerusalén, para luego continuar por la
estación de tren Las Américas y seguir por la calle de idéntico nombre hasta encontrarse
con Punta Arenas; entonces, un rústico camino de tierra asciende hasta el número 2309
de dicha calle, donde se encuentra la puerta en cuyo arco se anuncia: “Reino de
Rectitud de Melquisedec Igualdad y Justicia para Uno y Todos”.
Entender la relación a la que me refiero cuando menciono la mística de la
ubicación de aquel lugar, llamado coloquialmente La Colina, precisa tener
conocimiento de que en cierto momento de la historia, fue el mismo Profeta Marcus
Garvey quien arribó al puerto de Valparaíso, en medio de su infatigable lucha por
levantar en todas partes a aquellos a quienes alentaba llamando “Poderosa Raza”,
trayendo su mensaje a los afro ascendientes situados en estas tierras. Para entender la
relación a la que me refiero, es necesario saber también que de acuerdo al conocimiento
de la cultura sobre la que trata esta tesis, Israel, el pueblo elegido de Dios, se compone
por todos quienes permanecen fieles a los mandamientos del Padre, sin distinciones en
lo absoluto, pero sin desconocer que el origen de la humanidad se encuentra en el
continente de ébano y que por tanto, es esa la raíz donde es posible injertarse
espiritualmente y crecer. En la cultura que se vive el aquel sitio es reconocida la
existencia de un antiguo núcleo civilizatorio en el cual se desarrolló una perfecta
6
comunión con el dador de vida. Se tiene conocimiento de que los distintos pueblos
arraigados a su propia heredad natural emanaron de aquella matriz, cual difusión
cultural que posteriormente originaría las diversas manifestaciones desplegadas por las
distintas naciones del mundo.
En este sentido, el Cristo Negro en carne es reconocido como el maestro de
maestros de manera transversal para la humanidad, pese a que se le negara, porque se
sabe que su espíritu se encuentra presente desde el mismo origen de los de los cielos y
la tierra. El Libro Antiguo de la Profecía señala: “Aquel que es la Palabra estaba en el
mundo; y, aunque Dios hizo el mundo por medio de él, los que son del mundo no le
reconocieron” (Juan, 1. 11).
Quienes viven en La Colina, en sus alrededores o están vinculados a ella,
refieren que es posible observar los elementos culturales compartidos que expresan esta
matriz original: “Cristo es negro y viene de África y desde ahí se derraman todas las
culturas y todas las civilizaciones, por ejemplo la vestimenta de túnica y turbante es
una cultura muy ancestral, lo mismo que el ayuno” (Honorable [Hon.] Priest Igo,
Marzo 2009); “Las tradiciones de la mujer negra se encuentran también en otras
culturas, tejer, ser humilde, respetar cuando están hablando las cabezas, eso es la
enseñanza negra (…) entonces, todo lo bueno de la mujer mapuche [por ejemplo],
también lo practica la mujer etíope, lo practica antes también de los tiempos, porque
cronológicamente en Etiopia, se encuentran los mas antiguos fósiles de la tierra” (Hon.
Empress María Olga, Marzo, 2009).
Para entender la mística relación entre los nombres de las calles y la esencia de
aquel lugar es necesario saber también que entre los muchos lugares por los que caminó
Jes-Us Cristo se contaban las ciudades de Nazaret y Jerusalén, considerar además que
en estos tiempos nos encontramos situados en una extensión de tierras que antaño
fueran bautizadas como América -coincidiendo con el nombre de la cercana estación- y
que dentro de aquella gran masa continental existe un país en cuyo extremo más austral,
casi culminando ya, posee una ciudad llamada Punta Arenas –de igual manera que la
calle donde esta emplazado el lugar al que me refiero-; es entonces en un sencillo
camino que rememora esa parte del fin del mundo, donde efectivamente puede
afirmarse que se difumina Chile y sus costumbres, apareciendo de pronto un reino
distinto, con su propio gobierno y organización, donde para santificarse se levanta el
orden de vida sacerdotal del Dios altísimo.
7
De esta forma, al alero de la numeración del 2309, que coincidentemente
concuerda con la fecha de nacimiento del primer coronado en Chile dentro del orden
Rastafari Boboshanti, el Hon. Profeta Iván Espinoza, nacido el 23 del 09 hace ya 27
años o más, es posible sumergirse completamente en el pozo etíope y con manos limpias
y corazón puro llegar a ver a Dios caminar junto a los hombres: “¿A que vino al
Congreso sino a ver al Cristo Negro en Carne?”, puede que le expresen los Profetas,
así como en una oportunidad un hermano me lo dijo a mi.
Decía 27 años o más, quizás mucho más…porque como se enseña en aquella
congregación: “Somos espíritus antiguos que se han reencontrado en este tiempo”.
Damos gracias por ese reencuentro entonces y por la posibilidad de recordar este
antiguo conocimiento que se remonta al tiempo en que vivíamos en perfecta armonía
como dioses y diosas de la creación. Así enseñan los santos de Fari en este último
juicio y esta es la historia de la que yo puedo dar testimonio en virtud del entendimiento
que he ido adquiriendo, el cual sin duda constituye solo una porción de aquel inmenso
caudal de cultura, pero que sin embargo es más de lo que visioné conocer cuando
comencé este camino.
Se inició el recorrido entre Febrero y Marzo del año 2009, cuando comencé un
trabajo en terreno en la oficina de la rama en Chile del Congreso Negro Internacional
Etíope Africano (EABIC), La Colina, ubicada en la comuna de Villa Alemana en la
Quinta Región. Dicho trabajo etnográfico se abocó originalmente al conocimiento de
los aspectos rituales de la cultura Rastafari Boboshanti dentro de nuestro país, pero al
poco andar se hizo necesaria la contextualización de aquel fenómeno ritual, ya que
dicho comportamiento lógicamente no flota en el vacío, de manera que la tarea fue
llevada a cabo realizando una mirada a la historia, conocimiento y modos de vida del
grupo, logrando visualizar una gran cantidad de información referente a esta raíz de la
cultura Rastafari. Sin embargo, aquella vastedad abarcada no constituía, como es
previsible, el total de la cultura y tampoco mi análisis estaba nutrido de manera
vigorosa, no obstante la llama y la inquietud por continuar el aprendizaje se encendió
con vigor.
Quisiera señalar prontamente que cuando me refiero a la dimensión ritual de la
cultura Boboshanti estoy empleando evidentemente una conceptualización
antropológica, pero que en mi parecer no resulta forzada, ya que posee un correlato
dentro de la experiencia estudiada, así, para la cultura Boboshanti referirse a la idea de
8
orden, resulta equiparable al concepto de ritual empleado desde la terminología
académica, ya que se alude básicamente a lo mismo que yo refiero con el título de esta
tesis, pero con un lenguaje distinto. Y es que no existe nada equívoco en el término;
orden, de acuerdo con mi propia conceptualización al alero del aprendizaje en terreno,
implica una serie de distintas actividades en variados ámbitos, que poseen un sentido
subyacente, un significado profundo, cuya realización es parte constituyente de la
tradición cultural y cuyo carácter es obligatorio para quienes deciden abrazar esta
forma de vida. Al expresar la noción de orden puede referirse el Boboshanti tanto a la
celebración de servicios como a guardar Sabbat, tanto a determinados hábitos tales
como la forma de saludarse, el ingresar a una morada o barrer el suelo, como a los
horarios para alimentarse, por mencionar solo algunos elementos representativos.
Por su parte el concepto de ritual, parafraseando en conjunto a los distintos
autores que veremos más adelante (Aguirre 1993, Azcona 1991, Díaz 1998, Durkheim
1982 y Rubio 2002), involucra básicamente un conjunto de acciones que poseen un
valor en cierta medida simbólico y en cierta medida concreto, donde coexiste la
estructura de una sociedad junto a sus valores más sagrados, algo que en torno a un
formato ya establecido, trae a su vez la remembranza de los conocimientos y los pone
en práctica. Por ritual puede hacerse alusión tanto al ayuno cuaresmal, como a las
reverencias a determinadas horas del día, tanto a la forma de abrir la cocina y al sellado
de alimentos como al correcto traqueo de un himno.
En fin, nueve meses después de aquella primera experiencia en el exuberante
mundo tangible y simbólico descubierto a mis ojos, me propuse continuar la instrucción
iniciada sumergiéndome en una mayor profundidad; ir más allá de la descripción de los
ritos que se practican dentro del EABIC y definir su significación, para llegar a realizar
una aproximación a la explicación o compresión de aquel fenómeno en base al
entendimiento proporcionado por las meditaciones elaboradas al alero de los
aprendizajes en la Escuela de Jerusalén,1 en concordancia con la riqueza académica
antropológica.
Considero que en la reflexión disciplinaria: “Si bien hoy no se comparta el
optimismo de Radcliffe-Brown, que quiso convertir la antropología (…) en una ciencia

1
El EABIC constituye a la vez una escuela donde las personas se educan o edifican (según el concepto
utilizado por el grupo) en torno a los principios de rectitud de salvación.

9
de la sociedad, la mayoría de los científicos sociales piensan que su tarea es formular
leyes que expliquen el comportamiento social y religioso de los hombres y los pueblos”
(Marzal 2002:20). En esta misma línea de pensamiento, puede añadirse que incluso
tiempo antes, en la época donde surgió y destacó dentro del campo académico Sir
Edward Tylor: “La antropología se presentó durante muchos años con la pretensión de
hallar las leyes concretas de la voluntad y conducta humanas” (Azcona, 1991: 32).
En concordancia con estos autores, aunque sin pretender adjudicarme la autoría
de ley alguna, quisiera rescatar de las citas anteriores el ideal de búsqueda de la
comprensión como fin último, en este caso, sobre el comportamiento religioso en
relación a la cultura a la cual se aboca este trabajo.
Es preciso indicar en relación a este punto que dentro de la cultura Rastafari
Boboshanti, el concepto de religión no es particularmente apreciado, tampoco utilizado
para referirse al culto espiritual que se levanta como parte del orden de vida más
completo en el cual se encuentran inmersos. Sin embargo, en este trabajo el concepto de
religión pretende ser empleado de una forma que considero inocua, inofensiva, carente
de denostación.
Me explico; aunque soy conciente de que a la palabra aludida puede
adjudicársele una connotación negativa, pues a causa de las cuestionables
institucionalidades de las cuales la historia consigue dar numerosos ejemplos se ha
tornado sombría su reputación, en el sentido que quiero rescatar, siguiendo lo que
expone Fernández (2006), religión significa “vincular, atar fuertemente”, de acuerdo
con la divulgada etimología propuesta por Lactancio en el Siglo IV DC. Para aquel
escritor, la palabra derivaría del latín religar. Como añadidura puedo señalar también
que de acuerdo con Cicerón, la palabra religio se relaciona con el verbo relegare, que
significa “tratar con diligencia”, y que a su vez constituye un derivado del verbo lego
(reúno, recojo).
Como puede apreciarse, los significados del término que hasta ahora he señalado
están exentos de una connotación negativa. Como refuerzo a esta idea quisiera indicar
que La Vulgata (traducción de La Biblia al latín), emplea casi siempre la palabra religio
para trasladar del hebreo la palabra huqqat, que significa “ley, estatuto, ordenamiento
cultural”, por consiguiente, el concepto de religión utilizado en este trabajo, aludiendo a
las mentadas acepciones, quiere significar en principio, de acuerdo a mi comprensión,
un vinculo, una re-unión entre lo humano y lo divino que se trata con presteza y
10
vivacidad, en virtud de un ordenamiento cultural que obedece a un estatuto sagrado o
ley divina, entendiendo a su vez que constituye un aspecto de la cultura de la cual forma
parte. Sin embargo esta definición será complementada posteriormente en el marco
teórico. Una vez hecha esta salvedad, importante para no ofender a la congregación que
ha recalcado que no constituyen una religión, sino un orden de vida, proseguiré
explicando el contexto en el cual se enmarca la dimensión ritual de este estudio.

*********************
11
2. Antecedentes Relevantes.
2.1 Filiación Religiosa.
Me parece importante realizar algunas aclaraciones destinadas al lector no
familiarizado con el tema, sin incurrir en abarcar demasiadas temáticas a un nivel
superficial, sino generando una guía para entender mejor al grupo humano en cuestión,
cuyo credo puede resultar complejo y difícil de asimilar para algunas personas o bien
parecer simple y natural para otras, pero del cual de una u otra manera se desprende en
gran medida la forma en que esta congregación desarrolla su ritualizada vida cotidiana,
ya que finalmente es la sabiduría o conocimiento de una cultura la que determina como
se estructuran sus practicas rituales.
En la cultura Rastafari Boboshanti son utilizadas las mismas escrituras bíblicas y
el mismo libro de himnos que es posible encontrar en los servicios de otras
congregaciones. Precedentemente me referí a esta escritura con el nombre de Libro
Antiguo de la Profecía; cabe señalar en relación a este punto el entendimiento propio de
la cultura Boboshanti sobre el origen de la sabiduría recogida por aquel libro que llega
hasta nosotros con el nombre de “Biblia”, la cual desde un origen habría sido
patrimonio de la cultura africana: “Se re-trabajaron dibujos antiguos para dar la
ilusión de rasgos europeos; se falsearon eventos antiguos y los caracteres cambiaron
de color; de repente las antiguas reliquias y tesoros egipcios se volvieron la historia y
propiedad del hombre blanco, se tradujeron manuscritos antiguos y el Libro Antiguo
de la Profecía y los cuentos del Rey Salomón y sus minas (…) y entonces la historia del
hombre negro fue re-trabajada y re-escrita para acomodar el odioso intento del
bárbaro blanco y para amueblar su fantasía de logro y grandeza” (SA, 1986).
La cultura Boboshanti entiende que en un comienzo los hombres y mujeres
vivían en una perfecta armonía con el Dios de la creación cada pueblo en su tierra….
hasta que se produjo la caída. Dicho derrumbe habría estado predicho en el Libro
Antiguo de la Profecía, siendo la alegórica historia de Adán y Eva una metáfora acerca
del comienzo del declinamiento y del origen de la primera manifestación de la maldad.
El orden Boboshanti es concebido entonces como el retorno a los principios de vida de
aquella primera civilización en unión perfecta con Dios.
De las enseñanzas emanadas de este libro, son destacadas especialmente éxodo
20 y 31, pues allí están señalados los diez mandamientos y la sabiduría puesta por Dios
en los distintos tipos de trabajos [junto con la ordenanza del día de reposo],
12
conformando así una dimensión dual; espiritual y temporal que da forma a la vida
dentro del orden. [Sin embargo es señalado que el texto en su totalidad trae la revelación
de Rastafari].
Los Boboshanti constituyen un grupo caracterizado por una filiación religiosa
que reconoce como Mesías, a Jes-Us Cristo en carne, sin embargo lo hacen de una
manera radicalmente distinta a la forma en que estamos habituados en esta sociedad, esa
que enseña a adorar a un Cristo Blanco muerto en la cruz, no forma parte de esta
concepción, de manera que no hay que confundir esta cultura con el Cristianismo o
Catolicismo Romano, ni con sus disidencia luteranas protestantes; "El Hombre Negro
que habló las verdades de Ras Tafari entendió que solo un ser que comerció con sangre
y muerte podía usar -como símbolo de fe y promesa de vida eterna- una figura
remachada cruelmente a una cruz, con clavos que sobresalen de sus manos y pies y una
corona de espinas en su cabeza como símbolo de su vergüenza" (SA, 1986)2.
Poseedora de un particular conocimiento del Libro Antiguo de la Profecía, la
cultura Rastafari Boboshanti adscribe a las enseñanzas de los evangelios, a prácticas,
ritos y costumbres propias de los antiguos israelitas descritas en el Antiguo Testamento,
no obstante esta tradición se remonta aún más allá en el tiempo y el espacio; entiende
que existe una linealidad desde los albores de la primera civilización, cuya cuna natural
fue el continente africano, y que se extiende a través de Abraham, Moisés, David y
Salomón, pasando por todos los Profetas que le sucedieron, como Samuel, Isaías, Elías,
Ezequiel y Daniel, además del propio Jes-Us de Nazaret, hasta sellarse en la
manifestación de una divina trinidad revelada en estos tiempos, una manifestación de
Profeta Sacerdote y Rey que marca el retorno de Dios, elevado en sus distintos
caracteres y que desata en quienes reciben su enseñanza los siete sellos descritos en el
libro del Apocalipsis (Revelación 5.5), permitiéndoles adquirir la sabiduría y el
entendimiento de las cosas.

2.2 Ras Tafari Makonnen


“Es importante recordar que liderazgo no significa dominación. El mundo
siempre se encuentra lleno de pueblos que desean gobernar y dominar a otros. Un líder

2
“Líbranos del Mal…El Libro”; Documento propiedad de EABIC, Chile que relata las enseñanzas de
Emmanuel a través de la experiencia periodística de una autora cuyo nombre se desconoce.

13
verdadero es de otra clase (…) él inspira a otros a seguir
su estela, y sujetando en alto la antorcha de la sabiduría
señala el camino para que la sociedad cumpla
verdaderamente sus grandes aspiraciones” (Haile
Selassie I, 17 de Julio de 1959. En Lorne, 2000:10).
La cultura Rastafari Boboshanti toma su nombre
del Emperador de Etiopía Ras Tafari Makonnen (1892-
19753), la segunda parte del nombre con que se
denomina este grupo proviene de un vocablo en lengua
nativa en la cual la voz “Boboshanti” significa Niños de
África. La identificación con aquel monarca se funda al Imagen 2. Ras Tafari Makonnen. Cortesía
de Leonard P. Howell Foundation.
reconocer en su persona el cumplimiento profético del
Cristo encarnado en carácter de Rey, afirmación que para los Boboshanti puede ser
ilustrada entre otras, por la siguiente cita: “[Jehová a David] Dios le había jurado que
de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su
trono" (Hechos 2.30). El porqué se reconoce en este Emperador el mencionado
cumplimiento profético, tanto en el origen del movimiento como en estos tiempos,
puede ser respondido en primera instancia a través de la figura del Profeta Marcus
Mosiah Garvey y de las obras concretas por las cuales trascendió el propio Ras Tafari.
Se explica en relación a como se puede llegar a creer en dicha verdad, que la forma más
simple es la constatación que cualquiera que busque en el lugar adecuado puede hacer;
el cumplimiento histórico de las profecías: “y el mejor hecho es que está registrado (…)
porque 72 naciones se postraron ante el Rey para darle tributo a su nombre, por que
hubo un hombre que en 1930 fue coronado como Señor de Señores y Rey de Reyes, (…)
la mejor forma es revisar un poco la historia, ver quien es el Protector de la Paz y el
Defensor de toda la Fe Humana, quien ha venido y nos ha mostrado un camino, nos ha
dado un sacerdote para que nos guíe (…) analizar que Haile Selassie (…) fue uno de
los primeros participantes cuando se crean los Derechos Humanos de las Naciones
Unidas y es algo que rige Universalmente, entonces que mejor que ver los hechos
concretos que Rastafari ha hecho por todos nosotros, por toda la Humanidad” (Hon.
Profeta José, Marzo 2009). Se hace hincapié en que esto no constituye una

3
Ver página 15

14
manipulación de la historia, que ni siquiera es preciso que se reconozca a Rastafari
como Dios para verlo, porque los hechos están ahí, al alcance de todos para que los
aprecien en su justa medida. Por complemento se agrega la idea de que la fe y las obras
son dos mitades de la edificación personal, ya que el hombre es carne y espíritu: “El
hombre de rectitud siempre trae no solamente fe, sino también obras, porque si tu vas a
la escritura de Emmanuel dice que la fe sin obras es vana y la obra sin fe es muerte,
entonces van las dos cosas de la mano” (Hon. Profeta Iván, Marzo 2009).
Los anteojos de Etiopía a través de los cuales se llega a concebir a Ras Tafari
como un ser de carácter divino constituyen una elaborada manifestación donde influyen
diversos factores entre los cuales quisiera señalar en primera instancia el elemento
consanguíneo. Según el texto que narra la historia de los Reyes Etíopes, el Kebra
Nagast (traducido por Wallis, 1932) y a los registros históricos del Consejo de la
Corona Imperial de Etiopía (cf. Imperial Crown Council of Ethiopia, 2000), la
genealogía de la familia real se remontaría a Menelik I, hijo del Rey Salomón y la Reina
Makeda, y por lo tanto al Rey David de Israel, Padre de Salomón. En relación a estos
hechos la historia etíope narra como a través de Menelik I el Arca de la Alianza, la
portadora de las Tablas de la Ley, habría llegado a resguardarse a tierras etíopes, lugar
donde es custodiada hasta estos días, residiendo actualmente en un pequeño templo
llamado Nuestra señora de Sión. Es su ascendencia, ya sea genealógica o legendaria,
uno de los factores que toman en cuenta los fieles para entender que Ras Tafari
representa el retorno del salvador en carácter de Rey.
Cuando se sienta en el trono del Rey David, Ras Tafari asume la regencia de un
imperio antiguo de larga tradición monárquica asociado en algunas provincias a una
organización socio-económica similar al feudalismo, siendo por tanto la agricultura la
base y sustento económico de la nación. Caracterizada por su diversidad cultural, la
población etíope se encontraba constituida, tanto en ese entonces como ahora, por
diversos pueblos con variadas lenguas y costumbres. Con respecto al contexto histórico-
religioso del país, puedo indicar que el antiguo reino de Etiopía habría adquirido el
judaísmo como religión de estado a través de Menelik I en el siglo IX AC 4, para luego

4
La primera alusión a este hecho la obtuve en el tabernáculo donde se realiza la escuela Sabatical de la
casa Nyabinghi. En dicho templo donde se congregan los miembros de una casa Rastafari distinta a la
casa Boboshanti, sin embargo la noción histórica sostenida es transversal a las distintas ramas, de
acuerdo a la información obtenida en uno de los documentos de difusión del EABIC en Chile
(EABIC, Chile: 2009).
15
recibir el cristianismo en el siglo IV DC 5, siendo en aquel entonces una Iglesia ortodoxa
dependiente de la Iglesia copta de Alejandría en Egipto. En este contexto, al ser
coronado en 1930, Ras Tafari recibe los títulos de: “Rey de Reyes, Señor de Señores,
León Conquistador de la Tribu de Judá, Elegido de Dios y La luz de este Mundo. Su
Majestad Divina Emperador Haile Selassie I” (cf. Black-King.net, S.F.A), -Este
nombre de coronación, que reemplaza al de nacimiento, significa Poder de la Sagrada
Trinidad, siendo desde luego una importante señal a la hora de considerar la noción de
Dios como poseedor de una triple corona, manifestado en tres caracteres-. Tras una
subordinación de largas centurias, la Iglesia Etíope adquiriría su autonomía durante el
reinado de Ras Tafari (Descrito también en Peña, 1998), lo que significa que desde
1959 contó con la potestad para nombrar a sus propios obispos. Podría pensarse
entonces que a raíz de ese hecho, el culto al Emperador deriva de dicha Iglesia, sin
embargo no es así.
La concepción de Haile Selassie como un ser divino no emana desde la
autoridad del estado, como ha sido común en la historia de los reinos absolutistas
europeos por ejemplo, sino que surge por otros motivos asociados al contexto de la
diáspora africana, como la opresión de la gente negra en la zona del Caribe, de la mano
con un entendimiento o interpretación específica de las escrituras, cuya funcionalidad
parece radicar en una primera instancia, al menos en parte, en la dignificación del grupo
racial al que se pertenece y por consiguiente, son los devotos quienes exaltan la
divinidad del Emperador.
Cabe hacer notar que aunque Haile Selassie expresó en una oportunidad al ser
consultado por Bill McNeil (1967) sobre si se consideraba a sí mismo como el mesías:
"He escuchado sobre esa idea, de hecho he conocido a Rastafaris, les dije claramente
que yo soy un hombre, que soy mortal, y que seré reemplazado por la siguiente
generación y que nunca deben errar al asumir o pretender a un ser humano emana de
una deidad”6. Dicha afirmación, lejana a la jactancia y grandilocuencia, según lo
indagado en terreno, reforzó en los fieles su convicción. Sin embargo, y en

5
El bautismo en Gaza a manos de Felipe el Diacono hacia un eunuco etíope, alto funcionario de la
reina Candace de Etiopia, se considera el germen del cristianismo en aquellas tierras (Hechos 8. 26-
39).
6
"I have heard of that idea. I also met certain Rastafarians. I told them clearly that I am a man, that I
am mortal, and that I will be replaced by the oncoming generation, and that they should never make a
mistake in assuming or pretending that a human being is emanated from a deity."
16
concordancia con lo que el mismo planteara, se dice que en 1974 Haile Selassie habría
sido depuesto de su cargo a través de la acción militar de grupos disidentes al interior de
su propio país (respaldados por la Unión Soviética), y que en circunstancias poco claras
habría muerto en ese contexto.
Puede apreciarse en los discursos realizados en torno a la posible muerte del
Emperador, que el jefe de estado de Etiopía no tuvo una ceremonia de funeral pública ni
privada. Este hecho, considerando lo espectacular de su coronación y su relevancia
internacional en la esfera política, hacen pensar a los Boboshanti que todo lo relativo a
lo ocurrido en 1974 constituye una especulación montada por el mundo blanco. Es la
postura que opta por considerar todos los hechos de la muerte del Emperador como un
complot o sabotaje en contra de Dios en la tierra. Con respecto al acontecer político de
aquel momento histórico es postulado que Haile Selassie abandonó el poder cuando el
pueblo manifestó estar a favor de un cambio de mando, sin existir un golpe de estado
que lo removiera violentamente del cargo.
Dios no puede morir, sin embargo también se esboza una posibilidad distinta
pese a lo anteriormente señalado, Dios no puede morir, claro, aunque el cuerpo donde se
pose su espíritu posea un ciclo natural como el de cualquier ser humano. Quienes
mantienen viva las enseñanzas de Marcus, Emanuel y Selassie mantienen vivo a
Rastafari explica la congregación. De este modo, quienes perpetúan su memoria
manifiestan al reflexionar sobre este problemático tema, generalmente poco abordado:
“Uno tiene que ser cuidadoso en este tiempo de la fuente de información, de la misma
manera que tiraron gas mostaza y envenenaron el agua, de la misma manera ellos
quieren hacer ver a su Majestad como cualquier persona pero ahí estamos I and I,
dando la pelea y limpiando su nombre” (Hon. Profeta José, Marzo 2009).
Más allá de estas observaciones, es necesario continuar abordando ahora otro de
los caracteres de la sagrada trinidad. Como hubiera ya señalado, la proclamación del
retorno del Señor en carácter de Rey surge desde la isla de Jamaica, donde los
descendientes de los esclavos traídos antaño7 se encontraban viviendo bajo la
dependencia imperial británica. Esta historia de resistencia a la opresión colonial

7
Las colonias británicas en África hasta 1914 estaban formadas por Sierra Leona, Ghana, Nigeria,
parte de Libia, Chad y Somalia, Egipto, Sudán, Uganda, Kenia, Zambia, Zimbawe, Botsuana y Lesoto
(National Geographic, Sep. 2005 pp. 12).

17
cobraría un nuevo matiz después del contacto con la ideología del panafricanismo del
cual el hombre del que se hablará a continuación era uno de sus máximos exponentes.

2.3 Marcus Mosiah Garvey


“La U.N.I.A. se levanta por la Más Grande
Hermandad; se levanta por los derechos del
hombre, no solo para Negros, para todas las
razas, pero estamos determinados a que
400.000.000 de nosotros van a unirse para
liberar nuestra madre tierra de las garras del
invasor. Nosotros los de la U.N.I.A. estamos
determinados a unir 400.000.000 de Negros para
su propia emancipación industrial, política,
social y religiosa” (Garvey, 1922).
Imagen 3. Marcus Garvey. Cortesía de Black-
Es reconocido por los miembros de la King.net. (S.F.C)

cultura Rastafari Boboshanti, que Marcus Mosiah Garvey (1887-1940), un hombre


negro nacido en Jamaica que luchó tanto en su tierra natal como en EE.UU, que visitó
además numerosos países alrededor del mundo, como parte del trabajo de
reconocimiento sobre las condiciones en que se encontraban los descendientes de
esclavos para levantar la agitación en su favor, líder y fundador de la Asociación
Universal para el Mejoramiento del Negro (UNIA), asimismo de la empresa de vapores
clave para la Repatriación hacia África, la Black Star Line, es el más grande Profeta
nacido del vientre de una mujer negra, es quien encarna el espíritu de Juan el Bautista,
del Profeta Elías y quien vaticinó que la redención se acercaba con la coronación del
Rey de Reyes en África8, de manera que de este modo se generó el primer impulso para
el movimiento. Garvey habló a las masas diciendo: “El Salmista profetizó que
"Príncipes saldrán de Egipto; Etiopía extenderá sus manos a Dios" (Salmo 68.31). No
tenemos dudas que ese tiempo ha llegado. Etiopía esta ahora realmente extendiendo sus
manos. Este gran reino del Este ha sido ocultado por muchos siglos, pero gradualmente

8
Para la cultura Rastafari Boboshanti, naturalmente, no existe profecía verdadera si esta no es
cumplida, de manera que se considera que la redención efectivamente se está viviendo y constituye un
hecho que se puede experimentar, por ejemplo, a través del orden de vida practicado por los miembros
del EABIC.

18
se está levantando para tomar un lugar de liderazgo en el mundo y depende de
nosotros, los de la Raza Negra, ayudar en toda forma y tomar la mano del Emperador
Ras Tafari” (8 de Noviembre de 1930).
Hablar de Garvey Para los Boboshanti implica referirse a dos cosas: hablar del
Profeta y hablar de Repatriación. Pese a la adversidad a la que se enfrentaba no claudicó
en su labor; “El sabotaje se daba por ejemplo cuando él iba a dar cultura, a enseñar la
Repatriación en Jamaica, el gobierno de Jamaica organizaba una comida para la
gente. Es como si nosotros quisiéramos educar a los niños y el gobierno de Chile se
pone a repartir dulces más allá” (Hon. Profeta José, Marzo 2009).
Un Dios, un propósito, un destino exaltaba Marcus; aquella meta de repatriar a
los doscientos millones de hombres y mujeres Negros en la diáspora sólo se llevó a cabo
de manera germinal. El gobierno de Estados Unidos veía en los planes de Garvey un
peligro inminente para su estabilidad económica, basada en la explotación de la mano
de obra barata que constituían aquellos hombres subyugados, de manera que infiltró en
la UNIA a agentes saboteadores a través del FBI. Finalmente, perseguido y encarcelado
por cargos que años más tarde desmentirían y por los cuales pedirían disculpas, el
Profeta dejó la carne sin ver cumplido su propósito de un África libre y unida que
acogiera a sus vástagos diseminados por el mundo.
Sin embargo su legado perduró ya que sus palabras hicieron eco en la conciencia
de quienes le escucharon; "Los Valientes irán y tomarán el Rojo Negro y Verde de las
cumbres de África. No seremos sirvientes; seremos libres y cuidaremos de lo que ha de
venir. Algunos predicadores están en contra de nosotros diciendo que somos demasiado
radicales, pero solo los radicales encontrarán un lugar bajo el sol". La batalla por la
Repatriación Internacional sería recogida más tarde por el movimiento generado por los
Boboshanti a través de la representación ante las Naciones Unidas del EABIC, elevando
al precursor Marcus Garvey a conformar parte de una sagrada trinidad de gente negra;
donde su espíritu y obra vendría a encarnar al Honorable Profeta, a un contemporáneo
Juan el bautista que llamaba a enderezar los caminos antes del advenimiento del
redentor.

2.4 Charles Emmanuel Edward


“He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre
Emmanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mateo 1.23).
19
“Él vino con el poder redentor de salvar a todos los que se pierden en el mundo
del colonialismo y el imperialismo. Emmanuel ha venido a romper la opresión, a
liberar al cautivo, para llevarse la transgresión
y reinar en igualdad” (EABIC, Jamaica: 2010).
Se cuenta que los más ancianos que
conocieron al alto sacerdote dan fe de que él ya
era antiguo cuando ellos mismos eran jóvenes.
¿Quién es este hombre, llamado a veces El
Anciano de los Días?: “No se mencionan ni su
Padre ni su madre; aparece sin antepasados, la
figura del hijo de Dios, el Sacerdote que
permanece para siempre” (Hebreos 7:3). Imagen 3 Charles Emmanuel Edwards. Cortesía de
Black-King.net (S.F. D)
Para sus discípulos, Emmanuel trae de
vuelta el orden de Melquisedec, Rey de Salem y sumo Sacerdote que bendijo a
Abraham y recibió del patriarca el diezmo luego de vencer en la batalla (Génesis 14.18-
20, Hechos 7.1).
El tercer elemento de la Santa Trinidad Boboshanti, es por tanto el Cristo en
carácter de Sacerdote, y quien de acuerdo a la perspectiva del EABIC, habría unificado a
los distintos grupos Rastafari en 1959. Charles Emmanuel Edwards, el Cristo Negro en
carne, fundador9 del Congreso Negro Internacional Etíope Africano Iglesia de Divina
Salvación plantea tres objetivos claros e ineludibles para los miembros de la organización;
Libertad, Redención y Repatriación Internacional. Estos propósitos están trazados para
realizarse a través de las Naciones Unidas, ya que su Majestad Imperial, uno de los
fundadores de la organización, planteó que dicha instancia constituye una de las últimas
posibilidades reales de paz para el mundo, de modo que no cesará de agitarse hasta que los
estados esclavistas reparen el daño causado a los afro-ascendientes dispersados en la tierra
en contra de su voluntad, hasta que cada nación sea soberana de su propia heredad natural
y pueda entonces reinar la paz.
Es la revelación acerca del carácter místico de este sacerdote donde la rama

9
“Luego de años de lucha a favor de los DD.HH el príncipe Emmanuel Charles Edwards establece la
Fundación de Orden Nyabinghi, también conocida como Boboshanti, en el 54B de Spanish Town Road,
en Kingston, Jamaica. De esta manera queda asentada la piedra angular del Movimiento Rastafari”
(Black- King.net (S.F.D)

20
Boboshanti se diferencia de manera tangencial en cuanto al resto de la cultura Rastafari,
pues otros grupos, como la casa Nyabinghi o las Doce Tribus de Israel, por ejemplo,
consideran a Marcus Garvey como Profeta y a Ras Tafari como Cristo en carácter de Rey,
pero si bien, en el mejor de los casos, respetan a Emmanuel como a un anciano Rastafari,
no reconocen su ascenso; que en cierto momento el espíritu de Dios se posara en él, ni
tampoco practican los preceptos o formas de normar la vida establecidos en su fundación,
orden que se caracteriza principalmente por una cotidianeidad vivida en comunidad
organizada, a través una estructura ritual rigurosa, en rectitud de salvación, como parte
constituyente del día a día.
El EABIC posee una estructura Gubernamental, Estatal, Parlamentaria, Eclesiástica
y Sabatical. Estos distintos aspectos constituyentes derivan de la necesidad de cumplir con
los propósitos del Congreso ya señalados anteriormente. Basándose en esta estructura de
cinco cimientos la congregación del orden Boboshanti argumenta que no puede
considerárseles como una religión, debido a que no constituyen solamente una Iglesia, sino
que controlan todos los aspectos de su vida, tal como una nación con estado, leyes,
costumbres y además una dimensión religiosa que se mescla con lo anterior para formar un
reino teocrático.
Sucintamente, los requisititos para poder conformar parte oficial del Congreso son
“Reconocer a Emmanuel como cabeza, presidente y Dios de la asociación, el guardar el
Sabbat, no tomar parte en política, no usar armas de violencia y también, para entrar en
este reino, es solo tener manos limpias y corazón puro, no es como otras Iglesias del
mundo en que la salvación es con dinero” (Hon. Priest Igo, Marzo 2009).
El porqué de estas ordenanzas nos remite en parte a las escrituras bíblicas en las
cuales están fundadas y además a las enseñanzas del Cristo Negro en carne, las cuales
son seguidas en un contexto donde lo que se busca es dar cumplimiento a los objetivos
del Congreso de manera personal y colectiva; es en base a vivir dicha santidad como los
Boboshanti se preparan o edifican en el plano espiritual y terrenal, a través de la forma
en que se desarrollan sus interacciones cotidianas, viviendo de acuerdo a los preceptos
que Emmanuel restableció hace cincuenta y dos años en Jamaica.
En 1948 Emmanuel comenzó a trabajar por los DD.HH y en el año 1967 el
EABIC ingresó al Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. Haciendo
consciente a las distintas naciones acerca de la causa que defiende en Congreso, el
levantamiento de la Rama en Chile es parte de la red de trabajos levantado en aras de la
21
Repatriación, pese a los muchos obstáculos que han debido enfrentarse: “Porque ahora
la Repatriación no es un asunto que solo involucre a la gente negra sino que es un
asunto universal, porque es paz mundial” (Hon. Priest Igo, Marzo 2009).
Históricamente el EABIC ha buscado tener participación en Naciones Unidas, la
Corte Internacional de Justicia, la organización para la Unidad Africana y ante el
gabinete de la Reina Elizabeth Segunda, sin embargo, mientras aún se negocia el que
algún país miembro de ONU auspicie la causa no serán considerados como nación.
Existe seguridad dentro de la organización, pese a la oposición a la que se han
enfrentado, de que este proceso terminará llevándose a cabo de una u otra forma.
Con respecto a este tema de importancia capital, es reconocida la profecía que
reza: “El Señor juzgará entre las naciones y decidirá los pleitos de pueblos numerosos,
aún de los más lejanos. Ellos convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces.
Ningún pueblo volverá a tomar las armas contra otro ni a recibir instrucción para la
guerra. Todos vivirán entonces sin temor, y cada cual podrá descansar a la sombra de
su vid y de su higuera” (Miqueas 4. 3-4). De esta manera, la Repatriación Internacional
constituye un llamado a la acción para dar cumplimiento histórico a las palabras
proféticas, por lo tanto los miembros del EABIC se identifican como voluntarios
etíopes; declaran estar dispuestos a obedecer lo que dicte Dios en todo lo que sea
necesario para ayudar a la madre África: “Uno lo hace de corazón y por amor, (…) el
amor no tiene límites y eso te da fuerzas para hacer cualquier cosa que tu tengas en el
camino (…) se hace lo que el Padre diga y eso dice Cristo, es mejor la obediencia que
el sacrificio” (Hon. Profeta Iván, Marzo 2009).
El proceso de Repatriación posee grandes rasgos dos dimensiones; una espiritual y
otra temporal, el orden de vida Rastafari Boboshanti constituye ese aspecto espiritual que
posibilita que al momento de presentarse la repatriación a un nivel temporal, África sea
abrazada como el hogar: “El Profeta decía que primero debían ir los ingenieros, a
preparar el camino, a construir, a África hay que restaurarla de todo el daño que el
colonialismo y el imperialismo le ha causado (…) entonces la Repatriación tiene esas dos
aristas, la primera arista está cumplida porque estamos volviendo al modo ancestral de
vida” (Hon. Priest Igo, Marzo 2009).
De esta forma, si el proceso de repatriación temporal comenzara a levantarse
próximamente, naturalmente los esfuerzos de la congregación estarían dispuestos a apoyar
la causa, sin descuidar la conciencia acerca de la gran cantidad de pueblos que coexisten y
22
de la magnitud que significa la empresa; en este sentido se explicita que el medio por el
cual se buscaría lograr la armonía conjunta sería el ejemplo de vida: “Simplemente lo que
hace falta es que vallan sacerdotes y profetas que le enseñen a la gente acerca de la
Supremacía Negra10 (…), porque a través del colonialismo y el imperialismo que entró a
África, todo eso trajo confusión en la gente y por eso África en este tiempo aún no es
redimida completamente” (Hon. Priest Igo, Marzo 2009). Dicho ejemplo prevalecería
debido a que constituye la estructuración de un orden de vida que se entiende dominado
por los más altos valores: “Entonces porque el gobierno Rastafari (…), porque es el único
reino que trae paz y trae amor, y como se trae paz y amor, a través de igualdad de
derechos y justicia para uno y para todos” (Hon. Priest Igo, Marzo 2009).
En relación a la puesta en marcha para organizar la administración tendiente a
lograr unir todo en un solo gobierno, como se busca conseguir, se señala que es factible
emplear los patrones organizacionales con los cuales están socializados los miembros del
EABIC y en los cuales han adquirido experiencia y responsabilidad: “La estructura del
Congreso es una liga de gobierno nacional e internacional, entonces el Cristo negro a
través de esta estructura reconoce que millones y millones de personas no pueden ser
administrados por una sola persona (…) Rastafari y el orden nunca desconoce la
naturalidad de las cosas (…) esa misma estructura que tiene el Congreso también se puede
llevar a cabo para los distintos gobiernos que tenga que haber en África” (Hon. Profeta
Iván, Marzo 2009). Asimismo, es señalado en este contexto la práctica colectiva del
razonamiento, instancia deliberativa y resolutiva que toma decisiones que atañen a la
colectividad, es también fundamental: [Marcus Garvey] “Nos enseña a organizarnos, a
razonar, por eso aquí se hacen razonamientos generales, también allá en Jamaica se
hacen, y en Ghana y en Etiopia, en todos los lugares va a ser así” (Hon. Empress María
Olga, Marzo 2009).
Finalmente se alude al factor primordial de todo esto, el poder divino, ya que se
esgrime el argumento de estar realizando nada más que su voluntad, de manera que es el
todopoderoso mismo quien guía estas obras: “Hay una profecía en Apocalipsis que revela
que son 144.000 santos escogidos, escogidos de cada tribu y de cada nación y que detrás
de ellos es una multitud incontable, como las arenas de los mares” (Hon. Priest Igo,
Marzo 2009), “Nosotros tenemos un solo líder (…) que es Dios, entonces, por ello es

10
Este concepto alude a la supremacía del bien sobre el mal, no al color de la piel, pues se dice que “más
vale un blanco con corazón negro que un negro con corazón blanco”.
23
también que este trabajo se va a poder llevar a cabo de la mejor forma, porque él es la
cabeza de esto” (Hon. Profeta José, Marzo 2009).

2.5 A los Cuatro Confines de la Tierra; Difusión Alrededor del Mundo.


El orden de vida instaurado se difundió a través de la tierra y el EABIC posee
actualmente, además de la fundación original en la isla de Jamaica, sedes, embajadores o
representantes en Etiopía, Ghana, Sudáfrica, Inglaterra, Francia, Estados Unidos, México,
Bahamas, Martinica, Panamá, Colombia, Perú, Brasil y Chile11. En mi opinión, hay que
señalar que con respecto a la difusión de esta cultura, han jugado un rol importante la
música y los medios de comunicación masivos, siendo quizás la primera concepción
espiritual que a través de los factores señalados anteriormente propició su expansión a
personas de distintas latitudes del orbe (cf. Koubo, 2009), o al menos en el caso vivido en
Chile, del cual puedo hablar mas concretamente, y si bien pese a que dentro del EABIC el
Reggae12 cargado con letras referentes a Jah Rastafari no tiene cabida, por ser considerado
entre otras cosas como: “Satanismo, música capitalista y colonialista”, constituye de todos
modos uno de los medios por los cuales se realiza el contacto inicial en este marco. Son
mencionados en este sentido los aportes, aunque discretos, de algunos músicos de Reggae
que por los años 1999-2000 difundieron en persona y a través de su trabajo artístico
algunas cosas relativas a Boboshanti, pero sin profundidad: “Existían un par de Profetas,
Pablo Molina y Fidel Nadal
que eran músicos (…) pero
tampoco transmitían mucho
conocimiento concreto de lo
que significaba Boboshanti ni
el orden” (Hon. Profeta Iván
Espinoza, Marzo 2009). Se
enuncia además que toda la
congregación que yo he podido
conocer constituye un grupo Imagen 4. Congregación del EABIC en servicio de alabanza.
Villa Alemana Abril 2010. Autoría propia.

11
En Chile la sede del EABIC ubicada en Villa Alemana fue fundada en el año 2006.
12
Ritmo musical usualmente relacionado con este credo por el común de la gente.

24
pionero del movimiento en Chile, grupo que ha ido aprendiendo directamente desde la
cultura emanada del Bobo Camp en Jamaica, a través de los Profetas y Emperatrices que
han visitado la Fundación original en la isla: “Poco a poco comenzaron a llegar otros
Profetas (…) y nos dimos cuenta que el verdadero camino (…) era nuestra música
Nyabinghi y la cultura etíope que se tiene que rescatar” (Hon. Profeta Estuardo, Marzo
2009).
Por lo tanto, la música Reggae es un elemento del cual buscan apartarse, para
focalizarse plenamente en la cultura africana, incluido el ritmo musical. Es entonces el
Nyabinghi la música que identifica las raíces del movimiento, un pulso que se despliega al
compás de los tambores de los antiguos hebreos llamados Sadrac, Mesac y Abed Nego;
Bass, Funde y Kete son los instrumentos que utiliza La Banda de Daniel, en remembranza
de aquellos tres israelitas que no se doblaron ante el Dios del Rey Nabucodonosor y
prevalecieron ante las llamas a las que fueron arrojados.
Puede que existan dudas en nuestra sociedad acerca de la “negritud” de los
Boboshanti que viven en nuestro país, debido a la natural ascendencia criolla que
probablemente posean, o susceptibilidades con respecto a esta espiritualidad de origen
Africano-Antillano y su relación con quienes se identifican con ella en Chile.
El particular fenómeno acaecido en parte de la población que habita esta en esta
zona geográfica, que a grandes rasgos, si por algo se ha distinguido en cuanto a su
identidad, es por una tendencia a asimilar y hacer propios variados elementos culturales de
distinta procedencia, puede entenderse considerando que, si bien surge asociado a la raza
negra, este credo rápidamente se extiende ya que su mensaje es el de una religión
universal, no solo para una etnia en específico. Por otra parte, los Boboshanti que se
congregan en la sede en Chile del EABIC provienen no solo de distintas regiones de
nuestro país, sino de diferentes países del continente, tales como Perú, Colombia y
Argentina y poseen rasgos raciales diversos. Estas personas viajan hasta Villa Alemana por
ser allí donde se encuentra la oficina más cercana que disponen para aprender el orden
sacerdotal de Melquisedec, y si bien el entendimiento que adjudica a Ras Tafari el carácter
de Mesías encarnado tiene su auge entre los jamaiquinos de la década de los 30 durante
siglo pasado, la base escritural en que se apoya es la misma desde la cual se desprende la
concepción del Dios universal judeocristiano.
Como señala en este sentido Miguel Saidel: "Fuera de su unicidad, otro rasgo

25
fundamental del Dios judío es su universalidad. Se llegó a ella pasando previamente de la
creencia de un Dios personal, como el de Abraham, a la creencia de un Dios tribal, como
el de Moisés, y luego al de una nación; y fue por los Profetas que se transformó en el Dios
de lo existente y, desde luego, de todos los hombres” (1956: 52). A esto habría que agregar
que luego que dicha noción universal de un Dios para todos los hombres, surgida en lo que
hoy es conocido como oriente medio, pero transformada y re-significada por los europeos
fuera traída a estas tierras por los conquistadores, otra universal noción, con elementos en
común, pero subvirtiendo esa base imperialista, surgió en el Caribe producto de la
resistencia al colonialismo y que posterior a ello, a través de la difusión masiva de
información propia de esta era, logró ser asimilada y abrazada con fervor por un grupo
humano vinculado por adopción personal a esta manifestación cultural donde predomina
la dimensión ritual-religiosa.
Boboshanti enseña que el tiempo para que ocurra el histórico y trascendental
desenlace profético esta llegando. El camino ha sido enderezado por el Profeta, la santidad
a sido devuelta por el Sacerdote, las naciones ya fueron juzgadas por el Rey. La
manifestación del reino de Dios en la tierra está llegando para quienes se aprestan a dejar
las tribulaciones atrás, para quienes han abierto sus sellos y lo añoran con fe
inquebrantable. “ No llores más, pues el león de la tribu de Judá, que es descendiente del
Rey David, ha vencido y puede abrir el rollo y romper sus siete sellos (…) Tu eres digno
de tomar el rollo y romper sus sellos, porque fuiste sacrificado; y derramando tu sangre
compraste para Dios gentes de toda raza, lengua, pueblo y nación, de ellos hiciste un
reino, hiciste sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra (…) el que está
sentado en el trono los protegerá con su presencia. Ya no sufrirán hambre ni sed, ni los
quemará el sol porque el cordero, que está en medio del trono, los cuidará como a ovejas
y los guiará a manantiales de aguas de vida, y Dios secará toda lagrima de sus ojos”
(Apocalipsis 5. 5-17).
Si bien he señalado elementos como la proliferación de distintas sedes alrededor
del mundo, los medios de comunicación que permiten el flujo de información, la
concepción universal que adquirió a través de los Profetas el Dios de Abraham, y la
subversión antillana a las bases colonialistas del credo puesto en manos de los europeos, el
por qué un conjunto de prácticas y creencias en apariencia tan lejanas a nuestra cultura
logra manifestarse en este contexto aún puede explicarse por otros diversos motivos, los

26
cuales en conjunto, y sumados a los ya señalados proporcionan una idea del cuadro
general.
De acuerdo al testimonio recogido logro decir que este camino puede iniciarse
como una búsqueda de respuestas sobre como guiarse para poder desarrollarse en la vida
de una forma compatible con los sentimientos personales, partiendo por la lectura de La
Biblia, y guardando el Sabbat, compartiendo con personas con las mismas inquietudes e
intereses sobre Selassie y Marcus, hasta llegar a Emmanuel, quien sella la búsqueda a
través de la claridad con que orienta a quienes les haga sentido su doctrina: “Yo pase por
distintas etapas de mi vida que me hicieron cuestionarme la realidad que yo vivía, que si
era cierto lo que yo estaba haciendo o no, lo correcto (…) hasta que conocí a Emmanuel
quien me enseño el porque de las cosas (…) me iluminó la vida y todo se manifestó de esa
forma ” (Hon. Profeta Iván Espinoza, Marzo 2009). Este inicio en la cultura también puede
darse a través del ejemplo, mediante lo que podría denominarse socialización familiar: “Yo
me fui adentrando en la cultura Rastafari, viendo a mi hermana que es Rastafari y viendo
su forma de vida” (Hon. Empress María Olga, Marzo 2009).
Posteriormente, de acuerdo a lo observado en terreno, puede decirse que las
personas seducidas por las palabras espirituales que deciden interiorizarse más en esta
cultura encuentran en el orden Boboshanti lo que buscan por razones que oscilan y se
complementan, desde una postura crítica al sistema del “mundo blanco”13, un sentido
búsqueda mística o ascética, un modo de vida gratificante y una directriz que oriente el
comportamiento a seguir.
En este sentido de divulgación cultural, de iniciación en lo que es este orden de
vida, la Rama en Chile del EABIC tiene la misión de enseñar La verdad de Rastafari, de
ese Dios para toda la humanidad, a cada persona que desee aprender sobre dicha verdad:
“El que busca va encontrar, entonces las puertas aquí están abiertas, nosotros podemos
enseñar la mitad de la historia que nunca ha sido contada, y es la verdad de Rastafari, de
que Dios viene en carne, y que no se manifiesta en un espíritu sin carne” (Hon. Priest Igo,
Marzo 2009).
Sin embargo el elemento preponderante, basado en lo que he podido aprender en
terreno al compartir con la congregación, creo que es la búsqueda de lo divino y la

13
Se refiere a la ramera de Babilonia citada en las escrituras; entendida como la maldad misma expresada
en organizaciones políticas, sociales, económicas y morales que pervierten a la humanidad.

27
identificación con un Dios con el cual se sienta la experiencia extática religiosa, aquella
donde el alma se llena de admiración y alegría mediante la contemplación y el amor en
comunión con Dios. De esta forma, Rastafari como una deidad de triple corona -Profeta,
Sacerdote y Rey- y a la vez omnipresente (reinante en el corazón de toda carne), que libera
a los oprimidos y enjuicia la maldad, puede resultar fascinante para personas de orígenes
raciales y nacionales diversos; "Cuando los misterios de los justos sean manifiestos y los
pecadores juzgados y expulsados de la presencia de los justos y los elegidos, desde ese
momento los que dominan la tierra no serán poderosos ni elegidos por más tiempo ni
podrán ellos mirar a la cara de los santos, porque será la luz del Señor de los
espíritus”(El Libro de Enoc 38. 4-5).
De este modo, las personas renuentes a afiliarse a las institucionalidades
tradicionales o más conocidas del ámbito religioso o a continuar en ellas si es que
formaron parte, pero que no por eso desean rehuir la organización y el sentimiento de
hermandad en pos de enarbolar un culto colectivo, pueden encontrar refugio y sustento en
esta cultura, como ocurre actualmente en nuestro país con el orden Rastafari Boboshanti
conformado por miembros nacidos dentro de distintas fronteras, pero que se unificaron a
través de su elección en el reino de la nación etíope.
En el Roll call, o rito de pasado de lista efectuado en abril pasado, se nombraron al
menos a 62 personas entre Sacerdotes, Profetas, Profetizas, Príncipes y Princesas, por lo
tanto, oficialmente la rama en Chile del EABIC esta compuesta por al menos dicha
cantidad de integrantes. Sin embargo, hay que considerar que si bien algunos de ellos
figuran en el acta, han emigrado
a sus países de origen luego de
coronarse, otros, habiendo nacido
en Chile, se encuentran viajando
por el continente visitando a la
dispersa familia extendida y
también hay quienes siendo parte
del Congreso viven en el norte o
sur del país. No obstante,
permanentemente se encuentran
presentes en La Colina personas Imagen 5. Congregación almorzando del alimento preparado por la
Cocina Universal. Villa Alemana. Marzo, 2010. Autoría propia.
que buscan en dicha oficina su
28
coronación, de este modo, en el momento en que se realizó este trabajo habitaban el lugar
ciudadanos peruanos, colombianos y chilenos, quienes no figuran aún en el acta, pero que
de igual forma constituyen parte del grupo.
La característica de pronunciada movilidad hace variable la cantidad de personas
que reside en el lugar. En los últimos meses el total de individuos que vive en forma
permanente en aquel espacio (entiéndase la iglesia y la panadería) es aproximadamente de
7 personas, casi en su mayoría hombres solteros. Este número de residentes es inferior al
que se diera anteriormente debido a la accesibilidad que se ha logrado conseguir para
arrendar inmuebles en las inmediaciones. Las familias ya constituidas con su respectivos
hijos/as que habitan el sector que rodea La colina ascienden al menos a 8 y visitan
regularmente el lugar, sobre todo para guardar Sabbat. A su vez, en locaciones
relativamente cercanas como San Felipe o Santiago, también viven miembros de la
organización que recurrentemente visitan la comunidad ya sea solos o con sus familias. En
razón de las 11 celebraciones anuales que se efectúan se experimenta un aumento de la
concentración demográfica de la comunidad, destacándose la conmemoración del
nacimiento de Su Majestad Imperial el 23 de julio donde este año 2010 se reunieron
alrededor de 60 hermanos y hermanas a conmemorar el natalicio de Cristo en carácter de
Rey. La Iglesia además recibe de tanto en tanto la visita de personas que desean conocer
este modo de vida por diferentes razones y que se quedan a pasar la jornada, compartiendo
el quehacer cotidiano.
La congregación constituye un grupo humano joven, y está asociada en términos
generales a un rango etario donde predomina el segmento que va entre los 20 y 30 años.
La distribución por géneros arroja una mayor proporción masculina en tanto individuos
adultos, equiparándose en el caso de los niños. Por su parte estos aparecen en un rango de
1 a 3 por cada matrimonio y dado el largo período fértil que les queda por delante, se
vuelve probable que la tasa de natalidad continúe aumentando, multiplicando y haciendo
crecer al grupo.
Después de esta introducción aclaratoria, la cual hace referencia a los principales
elementos que conforman el marco de conocimiento en el cual se basa la cultura que trata
este estudio, así como también algunas de sus características demográficas, espero que el
lector se encuentre más cerca de entender el contexto general de la dimensión ritual del
orden Rastafari Boboshanti y por lo tanto, me parece adecuado continuar con la
elaboración de la problemática que guiará la presente investigación.
29
3. Problematización y Supuesto Investigativo.

Una problematización puede entenderse como una argumentación tendiente a


explicar el por qué de la elección de un fenómeno a estudiar, por su parte el supuesto
investigativo es una idea que se tiene sobre el ámbito de estudio previo a la elaboración
del análisis de los datos producidos en el terreno que concluye el proceso de trabajo. No
constituyen prejuicios ya que poseen ciertas bases justificadas, pero tampoco componen
necesariamente el razonamiento final con respecto al tema a tratar.
Iniciaré la problematización que me llevará a elaborar el supuesto de
investigación haciendo referencia a distintas situaciones a través de las cuales surgen
diferentes manifestaciones mesiánicas que tienen un punto como punto en común la
opresión hacia el pueblo que las enarbola y que resultan ilustrativas e importantes para
tenerlas presentes al trabajar en comprender y retratar a una cultura como la que se está
representando.
Para comenzar hablaré de Jes-Us de Nazaret, un hombre que emerge como
Mesías en una época donde el pueblo Judío, del cual formaba parte, se encontraba como
otras tantas veces en su historia, bajo el dominio de un reino extranjero (Egipcio, Asirio,
Babilonio), en éste caso del imperio Romano (cf. Saidel, 1956). Mi meditación es que
aquel escenario social dominante hacia los israelitas naturalmente fomentaba el anhelo
de la aparición del divino salvador, ya que la emancipación que no podía conseguirse
mediante la vía física terrenal y material, por las armas o las negociaciones, podría
lograrse mediante la intervención de una fuerza entendida como superior a todo aquello;
el poder de Dios a través de su Hijo. Si bien autores como Marvin Harris plantean que el
carácter pacífico de Jesús pudiera haber sido un elemento adjudicado posteriormente a
quien fuera en realidad un caudillo militar “como respuesta adaptativa a la victoria
romana” (Harris, 1998: 113), la concepción histórica que trasciende de este personaje,
más allá del momento exacto en que la hegemonía militar extranjera fue considerada un
hecho ineludible, es la de un Mesías pacífico.
Esta experiencia religiosa parece ser común en situaciones histórico-sociales
similares; cuando varios siglos más tarde son los Católicos españoles quienes sojuzgan a
los pueblos y civilizaciones indoamericanas, estando los indígenas desprovistos ya de su
organización autóctona y luego de numerosas revueltas que culminan en una derrota aún
mayor de sus fuerzas, levantan, cuando las posibilidades de un retorno al anterior orden
30
de vida resultan imposibles, una serie de movimientos milenaristas mesiánicos, como el
Taqui Ongo en las provincias centrales del Perú o La guerra de Mixton en la región
periférica de México. En ambas manifestaciones se profetiza la pronta caída de los
bárbaros invasores y de su Dios del terror simbolizado por la cruz, a través de la mano
de los Dioses nativos que retornaban (cf. Wachtel, 1976).
Más tarde, tras la avanzada imperialista europea en África, que convirtió
naciones, tribus y pueblos en colonias y transportó mano de obra esclava hacia las
tierras conquistadas siglos atrás, el dominio Británico, que se mantuvo en Jamaica hasta
1962 (cf. CIA, 2010), era vivido por la población negra, pese a la aparente abolición de
la servidumbre, como si el peso de unas cadenas aún se siguiera arrastrando.
Estos ejemplos ilustran en parte cómo han llegado socialmente a surgir las
ansias para la manifestación de lo que pueden denominarse fenómenos mesiánicos de
distinta índole, entre los cuales, desde mi perspectiva, es posible contar el auge de la
cultura Rastafari Boboshanti, la cual considero constituye, entre otras cosas, una forma
atrayente y única de devolver la dignidad (no solo a la vilipendiada raza negra, sino a
toda la humanidad), a través de una dimensión sacra, pues es en un panorama opresivo
donde aparece la figura de Garvey levantando su proclama de Repatriación
Internacional y la vuelta hacia la tierra de los antepasados14. Es una forma de
dignificación porque este combatiente planteaba la construcción de una poderosa nación
en el continente africano, libre de la subyugación extranjera, llevando todas las fuerzas
de vuelta para levantarlo con las propias manos de sus hijos cautivos en tierras lejanas.
Entiendo que para un defensor de los derechos de su pueblo, un creyente
acérrimo, pero más que nada un personaje vinculado a la reivindicación como un
movimiento social, la figura de un reino como el Etíope; una de las naciones más
antiguas del mundo, que durante siglos jugó un papel de importancia económica en su
región y que bajo el reinado de Menelik II fuera capaz de resistir la invasión italiana,
llegando luego a derrotar a dichas tropas en la batalla de Adwa y expulsando a los
invasores, constituía una matriz fértil donde proyectarse y que a su vez devolviera el
orgullo a la gente negra en la tierra que los había mantenido en cautiverio;

14
Aunque con antelación ya hayan existido otros caudillos panafricanistas. Ver: Diop, Cheikh Anta
(1983) La afirmación de la identidad cultural y la formación de la conciencia nacional en el África
contemporánea, en Historia general de África, Barcelona, Serbal/UNESCO, vol. 1.

31
constituyéndose el etiopianismo15 y el panafricanismo16 como dos formas ideológico
socio- políticas en interacción, como una esperanza real de emancipación a través del
retorno a las raíces, como el regreso a la tierra prometida, cual israelita cautivo en
Babilonia que añora el lugar donde fluye leche y miel.
Como señalara anteriormente, Garvey incitó a las masas a mirar hacia África,
aludiendo al salmo 68, y vaticinando la próxima redención de la raza negra. Mi
razonamiento con respecto a la exhortación que Garvey dirigió a la impresionante
cantidad de cuatro millones de afiliados de la UNIA y a la población negra en general, y
que es considerada por la cultura Rastafari Boboshanti como profética, es que alude a
un retorno al continente de los ancestros manifestándose la redención, al alcanzar una
existencia soberana, al trabajar por el mejoramiento de la calidad de vida humana en
conjunto; levantando industrias y mejorando la economía, todas proclamas relacionadas
a la visión que poseía la organización que Garvey presidía.
El hecho de que Etiopía “Alce sus manos a Dios” puede significar que los
hombres del continente de ébano estarán más cerca de lo divino por su propio actuar, ya
que el mismo Garvey señalaba que es la lucha para labrarse una subsistencia digna la
que trae consigo el beneplácito de Dios, siendo el comportamiento manso ante el
sometimiento el que trae aparejada su maldición. En concordancia con quienes
posteriormente comenzaron a denominarse a sí mismos "Rastafaris" y reconocieran la
connotación mística al Emperador Haile Selassie I, a quien Marcus Garvey llamaba a
apoyar.
El nacimiento y la coronación del Emperador, entre otros sucesos, son
entendidos como los hechos propios de la vida de un hombre que da cumplimiento a las
profecías, y son en mi visión, una forma de representar y enaltecer un bastión inmaterial
sagrado, con una dimensión muy humana y palpable, como aliado en todo este proceso
a través de un representante africano ¿Que elemento más poderoso podrían haber
concebido quienes luchaban por la reivindicación de su pueblo que la reencarnación del
mismo Señor en carácter de Rey en uno de su raza? Probablemente ninguno.
Además, las formas de coherencia lógica desarrolladas entre la fe Rastafari

15
“En el caso de los trabajadores negros, esclavos y libertos, la ideología de la resistencia se alimentaba
de la vuelta a África como espacio de redención, este providencialismo se conoce como etiopianismo”
(Sánchez, 2008: 16).
32
Boboshanti y las escrituras del Libro Antiguo de la Profecía son en sumo interesantes.
Ras Tafari Makonnen, que en idioma amárico significa Cabeza de la Creación,
coronado luego como Haile Selassie I o Poder de la Sagrada Trinidad, el monarca cuyo
linaje se remonta de acuerdo al Kebra Negast a la raíz de David y que luego en vida se
comportara en tantas formas que volvían a sus seguidores a corroborar lo que ellos ya
habían adquirido por acto de fe.
Su discurso ante la Liga de las Naciones en 1936 para enjuiciar a la agresión
imperialista y reclamar la justicia debida hacia su gente, considerado como el
cumplimiento profético vaticinado por Juan el teólogo donde se narra que el Cristo
viene a traer juicio a las naciones en su retorno y medirlas con vara de hierro
(Apocalipsis 2.23-29), se refuerzan poderosamente con los hechos relativos a la
posterior victoria sobre las tropas colonialistas: "Según la proclamación declarada el 17
de hamle de 1932 (según el calendario etíope y 24 de julio de 1940 de acuerdo al
calendario gregoriano) les anuncié que aconsejé a las derrotadas tropas invasores
italianas en Etiopia y quienes se encontraban completamente rodeados, que se
rindieran ante nuestras cabezas a fin de evitar ser asesinados (...) No les reprochen a
ellos las atrocidades que cometieron contra nuestra población, demuéstrenles que
ustedes son soldados que poseen sentimientos humanos y un corazón, elevando el honor
y el nombre de Etiopía" ( Haile Selassie I, Julio de 1940, en Lorne, 2000:189-190).
Además de dicha grandiosa hazaña militar y piadosa a la vez, su acción
incesante por el bienestar general de la población del continente a través de la
Organización Para la Unidad Africana, su importancia histórica humanitaria en el
llamado a crear una “Moralidad internacional” y su labor como regente que buscaba
conciliar los aspectos del pasado cultural tradicional de la nación junto con la tecnología
y ciencia contemporánea mediante el concepto de “Etiopianismo moderno”, hacían
olvidar cualquier forma de reproche hacia su régimen, el cual no estuvo exento de
críticas por parte de sus detractores que lo acusaban de mantener una estructura feudal,
atemporal para su época y apoyada en su figura autocrática.
Lo que ocurre posteriormente cuando Emmanuel reúne a un grupo de tres mil
Rastafaris en Back o Wall y forma el Congreso Negro Etíope Africano, cuna de los
Boboshanti, merece una mayor profundización donde se vive dicha cultura, aprendiendo

16
“El panafricanismo (…) se estructuró sobre la base del principio de defender a los negros del mundo de
todas las formas de abusos y explotaciones, el objetivo de la igualdad de derechos y la independencia de los
33
de quienes mantienen vivo el movimiento en Chile.
Las razones de por qué Emmanuel es reconocido como el Cristo en carácter de
Sacerdote según el orden de Melquisedec, que hasta ahora he podido conocer, indican
que constituye un potente acto de fe por parte de quienes creen en su palabra y obra.
Emmanuel "Dios con nosotros", quien se torna consciente en un momento de su vida
sobre su santidad, el hombre que dentro del EABIC es leído con el entendimiento de
toda la escritura lo profetiza, el Anciano de los Días del cual todo Israel habla, quien
proclama "Yo Soy, El Más Recto Honorable Príncipe Emmanuel Charles Edwards, El
Sirviente del Señor, Cristo Negro en Carne, El hombre de Justicia en Carne, Rey de las
Masas, Coronado Campeón de los Derechos Humanos y Justicia de la creación,
Secretario General Negro de las Naciones Unidas Negras, Representante de la
Organización de las Naciones Unidas, I.N.R.I. / I Negus Rule Israelites” (Charles
Emmanuel Edward, 16 agosto 1985. Black King. Net, S.F.E)
Dada, forma en que se le llama cariñosamente a Emmanuel enseña con claridad;
“El hombre de bien en Dios en carne, el hombre de mal es Satán en carne”. En este
sentido el Sacerdote hace un llamado a toda la humanidad para que haga brillar su
potencial divino que esta vivo en su interior pues: “Jahovia reina en los corazones de
toda carne”, por tanto es responsabilidad de cada ser sacarlo a la luz. En este sentido
considero que los ritos propios del orden de vida que Emmanuel trae a este tiempo, si
bien tienen origen en el Antiguo Testamento y en ciertos pasajes de la vida de Jes-us de
Nazaret, son promulgados como representantes el orden de Melquisedec traído a la
actualidad. De acuerdo a mi entendimiento, dicho orden no es señalado en las escrituras
con detalle, es Emmanuel quien lo reinstaura a través de la fundación del orden
Boboshanti y quien educa sobre las sutilezas de aquella disciplina, lo que puede
entenderse como un nuevo y grandioso acto de fe por parte de la Real Congregación de
Sacerdotes, Profetas, Profetizas, Príncipes y Princesas que le aman, ya que el hombre
de poca fe podría cuestionarse ¿Es esto el orden de Melquisedec realmente? Sin
embargo, estas formas de relacionarse entre las personas son asumidas en forma natural
y fluida, con el anhelo en entender el sentido subyacente a la práctica, lo que genera
preguntas cuyo fin es compenetrarse más cada vez, no contradecirle.
En una oportunidad en que me encontraba meditando junto al Profeta Iván
Espinoza este me señaló lo siguiente: “En la Biblia uno puede leer muchas cosas de las

pueblos africanos de la tutela colonial” (Devéz, Valdez; 2007: 4. En Raul Igancio Rumanutti 2010: 4).
34
que puede incluso llegar a dudar, pero en cambio Emmanuel es una certeza, es un
hombre al que puedes ver” (Villa Alemana, Diciembre 2009). De esta manera se alude
en cierta forma al ver para creer y aunque la fe requiere que el proceso sea
precisamente a la inversa, a saber, creer para ver, el Profeta indica como este hombre
llega a sobrepasar aquella condición, mostrándose para que todos lo podamos conocer.
El conocimiento de lo trascendente, de aquella realidad que posee una
dimensión material pero que es sobrepasada con la fuerza del espíritu, puede
considerarse como una constante transversal en la humanidad a través de sus distintas
manifestaciones a lo largo de la historia, pese a las diversas manifestaciones en que se
ha encarnado. En general, si dicha noción consigue incidir positivamente en la manera
de percibir la vida de quienes la experimentan, entonces se vuelve beneficiosa para la
cultura que la práctica. Sin embargo, en este caso, considero que estos factores se
encuentran anclados en dos ejes; por una parte el sentido de filiación grupal
experimentado por el grupo al vivir en una comunidad cohesionada donde se fomenta el
amor y el respeto y por otra la dimensión ritual de la cultura Rastafari Boboshanti, ya
que es en base al cual se establece prácticamente la totalidad de las interacciones
cotidianas, pues dicho orden posee una extraordinaria liturgia llena de simbolismos y
normas.
Mi supuesto o hipótesis es que se produce un fenómeno de retroalimentación, ya
que al participar en los ritos que esta cultura representa, se refuerza la fe individual del
sujeto y la filiación grupal de la comunidad por el solo hecho de practicar dichos actos;
de aprenderlos primero y de ejecutarlos con disciplina después, fenómeno que podría
entenderse como una forma de expresión a las mismas palabras apostólicas “¿De qué
aprovechará si alguno dice que tiene fe y no tiene obras?, ¿Podrá la fe salvarle?
(Santiago 2:14). Puede ser entonces el rito finalmente entendido como una verdadera
forma de salvación. Entonces, para justificar la adhesión a esta cultura las explicaciones
elaboradas desde dentro de la comunidad expresan fundamentos que podría decirse,
convierten todo este universo de entendimiento en algo palpable, volviendo empírica su
fe, su propia vida como corroboración de la dimensión religiosa de su cultura: "Usted
no puede decir que Emmanuel no ha hecho nada por la humanidad porque Emmanuel
salvo mi vida... yo vagaba por caminos de aflicción y de muerte y ahora ando por
caminos de luz" (Hon. Profeta Aliro, Diciembre 2009).
Es por esto que pretendo estudiar en profundidad los ritos de este orden de vida,
35
porque de acuerdo a mi meditación allí se encuentran los fundamentos de la acción
cotidiana que guarda el núcleo de esta cultura y porque asociado a ellos están presentes
las relaciones de filiación grupal que permiten a sus miembros sentir que se benefician
profundamente con esta forma de espiritualidad.

Imagen 6. Profeta, Sacerdote y Rey.

*******************

36
4. Justificación y Relevancia de la investigación

Los criterios normalmente establecidos para justificar una investigación han sido
denominados con los nombres de conveniencia, relevancia social, implicaciones
prácticas, valor teórico, utilidad metodológica y viabilidad, y hacen alusión al para que
sirve una investigación, a su trascendencia, a la posible solución de problemáticas
mediante ella, la generación de conocimientos nuevos, la creación de instrumentos de
producción de información y la factibilidad de la realización del trabajo (cf. Hernández,
Fernández, Baptista, 2003). Es común sin embargo que las investigaciones cumplan
solo con algunos de estos criterios.
Además de lo señalado en el capítulo precedente en relación a este tema,
considero que es importante llevar a cabo un trabajo sobre la dimensión ritual de la
cultura Boboshanti practicada por los miembros de la congregación del EABIC en Chile
por dos motivos; por una parte, existe una carencia de investigaciones en el ámbito
nacional acerca de este grupo humano, en sumo interesante; Trabajos como el de
Cooper (2007), si bien mencionan a la cultura Rastafari en Chile dentro de lo que la
autora considera “tribus urbanas” (afirmación de la cual discrepo), no hacen mención
alguna sobre orden Boboshanti. En el ámbito internacional, investigaciones como la de
Koubo (2009), tampoco hacen referencia a la rama del EABIC, pese a realizar un
recuento de la historia de la cultura Rastafari desde sus orígenes. Por último,
exposiciones como la de Jake Homiak (2008), antropólogo dedicado hace tres décadas
al estudio de la cultura Rastafari, pese a haber invitado a una delegación del Congreso
Negro a la muestra, sólo dedican una pequeña reseña a los santos de Emmanuel.
Por tanto la oportunidad de levantar información en terreno sobre la cultura
Rastafari Boboshanti para su posterior análisis antropológico, me resulta atrayente,
tomando en cuenta además la posibilidad de efectuar todo el proceso según la usanza
clásica, compartiendo la cotidianeidad con un grupo que se ajusta dentro de lo que se
suele denominar como “nativos” (debido a la tradición de estudiar culturas ancestrales),
al residir dentro de su comunidad y compenetrarme con aquel modo de vida.
Por otra parte, el estudio de la dimensión ritual puede asociarse a un factor de
tradición disciplinaria, ya que a lo largo del desarrollo de la antropología se ha
considerado al fenómeno ritual como un elemento clave para acceder a distintas
dimensiones culturales de los grupos estudiados, tales como los modos de vida, las
37
formas de pensamiento, la utilización del lenguaje y las relaciones sociales que
caracterizan a los distintos grupos humanos, siendo el ritual principalmente un espacio
donde se expresan principios, valores, realidades, fines y significados (cf. Díaz, 1998).
Finalmente, pero guardando la mayor importancia, se encuentra al mismo
tiempo el nivel más profundo y simple que prevalece por sobre todo; el desarrollo
espiritual y temporal al que contribuye esta manifestación cultural, tanto para quienes la
viven, como para aquellos que deseen conocer sobre este orden, junto con la
contribución que la difusión de esta cultura significa, para aumentar el entendimiento y
por añadidura el respeto entre los seres humanos que coexisten en esta sociedad,
proyectándose en que el producto de esta labor dará buenos frutos en dicho sentido.

Imagen 7. “Melchizedek conoce a Abraham”.

*******************

38
5. Objetivos de la Investigación

5.1 Objetivo General

Describir la dimensión ritual del orden Rastafari Boboshanti y definir sus


características, para así esbozar una explicación sobre la importancia del significado de
los fenómenos rituales practicados por los miembros de la rama en Chile del EABIC,
ubicado en la comuna de Villa Alemana.

5.2 Objetivos Específicos

1. Describir como se practican los ritos del orden Rastafari Boboshanti, es


decir, las características observables del comportamiento de los fenómenos estudiados.

2. Definir los significados de los rituales propios de este orden, lo que implica
la comprensión del sentido subyacente a aquellas manifestaciones observables.

3. Aproximar una explicación del porqué de la realización de dichas prácticas


en el marco de la experiencia religiosa analizable antropológicamente.

*******************
39
6. Discusión Bibliográfica y Marco Teórico

Este apartado tiene la finalidad de exponer algunos puntos que me parecen


relevantes a la hora de pensar en cómo se ha concebido desde las ciencias sociales los
fenómenos de orden religioso, analizar y descartar las ideas con las cuales no concuerdo
y optar por las teorías que considero válidas para el correcto encuadre de la
investigación, de manera de orientar la realización del estudio (cf. Hernández,
Fernández y Baptista, 2003), buscando no caer en la contradicción de refutar la cultura
estudiada, sino acoplando los saberes de manera armónica, fuerza con fuerza.
Según como está orientado el presente trabajo, este puede clasificarse dentro de
la especialidad antropológica de etnografía religiosa, inserto entonces en la llamada
antropología de la religión, aunque con una salvedad, ya que esta se define como una
rama de las ciencias sociales que “Describe y explica los sistemas religiosos de las
otras culturas, es decir, de las culturas diferentes a la del investigador, por medio de
las técnicas de investigación más cualitativas, sobre todo de la observación
participante y por medio del análisis de los datos con el método comparativo” (Marzal
2002:22). Hay que hacer notar que pese a que este autor hace patente la distinción
entre el “yo” y los “otros” mi intención no ha sido establecer dicha separación sino todo
lo contrario, compenetrarme y llegar a formar parte del grupo humano con el cual he
trabajado para así edificarme en dicha cultura y entender lo estudiado desde aquella
perspectiva, la cual para este caso particular me parece la más adecuada, pese a estar
consiente de que no es un proceso fácil que pueda tomarse a la ligera y de que dentro de
la antropología existen opiniones divergentes contra esta opción, ideas que se reflejan
en afirmaciones tales como que no existe “Nada más alejado de una adecuada
interpretación que la práctica de algunos antropólogos que pretenden cifrar la validez
de sus resultados en las respuestas dadas por los actores sociales” (Azcona 1991:63).
Sin embargo, pese a estos alegatos, las posiciones de este tipo parecen remitirse a una
crítica falta de propuestas alternativas. El mismo Azcona luego agrega en relación a lo
anterior que “nos hallamos muy lejos de haber alcanzado la claridad y la unanimidad
suficientes como para poder decir que sobre los mitos, los ritos y los símbolos todo se
halla resuelto” (Ibíd: 68), de manera que entre optar por una opción que sostiene una
suerte de ininteligibilidad sobre lo estudiado y una que proporciona una respuesta clara,
me parece que lo más acertado es reconocer el valor de las obras que se están llevando a
40
cabo por quienes son sus protagonistas, apreciar el valor de ese saber más que quedarse
sumido en océanos de problemáticas teórico-metodológicos sin solución aparente,
rescatando por supuesto los aportes conceptuales útiles para la presente situación.
Ahora bien, debido a un tipo de pensamiento denominado racionalista y
antropocéntrico, que marcó una época de auge intelectual, las disciplinas académicas
que han estudiado el fenómeno religioso, entre las cuales se encuentra la antropología,
han partido normalmente de la base de considerar a la religión como un fenómeno
cultural más, principalmente basado en “Creer en seres espirituales” (Tylor, 1871 en
Marzal 2002:19), sin concederle al fenómeno un origen realmente sacro, es decir,
constituyen para estos investigadores creaciones humanas. Esto supone luego que en
tanto constituyen constructos culturales, todas estas manifestaciones son válidas en su
contexto particular, lo que fomenta en cierto sentido el respeto y reconocimiento
universal, pero a su vez, trae consigo implícitamente la negación de la existencia de
Dios fuera de estas manifestaciones, lo que desde luego constituye para los creyentes
una falta de respeto y una falacia.
Anteriormente, Benedict Spinoza planteó que un mayor control y dominio de los
hechos que rodean a los seres humanos volvería innecesaria la existencia de la imagen
de Dios: “Pero como frecuentemente se ven en apuros y las reglas no funcionan o
funcionan miserablemente entre la esperanza y el miedo…suelen ser en su mayor parte,
muy propensos a la credulidad…el miedo pues, engendra, preserva y favorece la
superstición” (1951, en Morris 1995: 177).
Siguiendo una similar línea de pensamiento, que aunque no se acopla a la idea
que enfoca este trabajo corresponde señalar, a partir de una perspectiva llamada
posteriormente psicológica y funcionalista, David Hume piensa que: “La idea de
religión no había surgido de la razón sino de las incertidumbres inherentes a la vida y
de la inseguridad ante el futuro; funcionando para proporcionar confianza y esperanza
al individuo en su búsqueda ansiosa de la felicidad” (Hume 1956, en Morris 1995:178),
lo que implica básicamente entender el fenómeno como una especie de herramienta
mental que ayuda a la persona a obtener el soporte donde apoyarse en un entorno
material incapaz de proporcionárselo. Así, la idea de Dios pasaría a ser según este autor:
“Una simple idea hipotética, (…) cierta desde el momento que funciona para el
bienestar general de la humanidad” (Hume, en Morris 1995: 180). De este modo, no
se podrían encontrar religiones “falsas”: “Todas son verdaderas a su modo, todas
41
responden, aunque de maneras diferentes, a condiciones dadas de la existencia
humana” (Durkheim, 1968, en Marzal 2002:24-25).
En base a las condiciones descritas, de acuerdo a la perspectiva de Emile
Durkheim, serían articulados ciertos hechos sociales como la conformación de
comunidades religiosas; en su obra “Las formas elementales de la vida religiosa” el
autor afirma: “Si la religión a engendrado todo lo esencial de la sociedad, es porque la
idea de sociedad es el alma de la religión” (1968, en Marzal 2002: 24). La idea anterior
se clarifica si se considera que la definición de Durkheim sobre religión indica que ésta
constituye: “Un sistema solidario de creencias y practicas relativas a las cosas
sagradas, (…) creencias que unen en una misma comunidad moral, llamada iglesia, a
todos aquellos que se adhieren a ellas” (1968, en Marzal 2002:25). Si para este autor la
sociedad constituye el “alma de la religión, es porque para él lo esencial en este ámbito
resulta ser la conformación de una comunidad en torno a ciertos principios
trascendentes. De esta definición pueden extraerse los elementos básicos según el autor,
que conforman la religiosidad de un grupo; lo sacro y lo profano, las creencias, los ritos
o prácticas y la dimensión comunitaria, central para el planteamiento de Durkheim.
Más allá del escepticismo del cual parten estos autores, considero que los
elementos que señalan son efectivamente constituyentes del fenómeno religioso, es
decir, naturalmente la religión sostiene un conocimiento específico sobre la
espiritualidad, ayuda a superar incertidumbres y miedos de la vida cotidiana
contribuyendo al bienestar de un grupo social unido en virtud de ella. De manera que
pese a que los académicos citados no conciban la trascendencia de lo divino, han
conseguido en base a su entendimiento, comprender algunos de sus aspectos
constituyentes, de hecho para Durkheim “En los primeros estados de las humanidad, la
sociedad se manifiesta como realidad sagrada y consiguientemente, incuestionada e
intocable” (Azcona 1991: 48). Esta idea, aunque expresada con un sentido distinto en el
autor, puede remitirnos a un aspecto de la cultura Boboshanti ya mencionado; la
conciencia sobre la civilización primigenia que vivía en armonía perfecta con el
Creador.
Complementando los aportes anteriores con las ideas relativamente más
recientes de Clifford Geertz, se podría plantear que los elementos básicos ya señalados
sobre la religión, obrarían para “Establecer vigorosos, penetrantes y duraderos estados
anímicos y motivaciones en los hombres, formulando concepciones de un orden general
42
de existencia y revistiendo estas concepciones con una aureola de efectividad tal, que
los estados anímicos y motivaciones parezcan de un realismo único” (2003:88). En este
caso, Geertz nos habla básicamente de un estado de poder efectivo experimentado por el
homo religiosus, basado en algo real de acuerdo a su experiencia, y que se manifiesta en
la motivación para obrar en base a la visión que se posea sobre el devenir, para construir
el destino. Desde este autor, basado en un enfoque interpretativo y simbólico, el
fenómeno puede definirse en cuatro puntos clave; en primer lugar, permite que los
sujetos entiendan que las denominadas creencias constituyen una perspectiva verdadera
de la realidad, que esta realidad está operada por símbolos que a su vez refuerzan e
interiorizan dicha perspectiva religiosa en el creyente, que dicha perspectiva es aceptada
en base a la autoridad de Dios y que ésta, finalmente, da sentido a la vida de quienes la
practican (cf. Geertz, en Marzal, 2002).
Los paradigmas desde los cuales plantean sus argumentos Durkheim y Geertz si
bien son distintos no me parecen incompatibles sino más bien complementarios, debido
a que Durkheim pone el énfasis en las creencias, los ritos y lo comunitario, mientras que
Geertz hace hincapié en la dimensión simbólica y en cómo dichos símbolos inciden en
las motivaciones y estados anímicos humanos. Estos dos acercamientos, al hacer
referencia a elementos distintos, pero que forman parte de lo constituyente de la
religión, logran de manera conjunta penetrar de manera más exhaustiva en el objeto de
estudio.
A partir de la complejidad que característica la forma de concebir el fenómeno
religioso desde la ciencia, Marzal piensa la religión como un sistema donde existen
cinco dimensiones; creencias, ritos, organización (mencionadas por Durkheim),
sentimientos (aporte de Geertz) y normas éticas, dimensiones que se encuentran en
constante interrelación. Un sistema cuyo objeto es lo divino y otorga un sentido
trascendente a la vida, entendiendo este sentido como el contacto con una realidad
superior, ya sea en vida o después de la muerte (cf. Marzal 2002:28-29).
Considero que este planteamiento es en parte acertado, pareciera pertinente
entonces tomar la religión desde un marco teórico que la conciba como un sistema de
elementos interrelacionados, sin embargo esto plantea un nuevo desafío dado que, como
expone Ludwig Von Bertalanffy, precursor de la teoría general de sistemas, el objeto de
estudio debiera ser entonces la complejidad organizada, o la teoría general de la
organización; es decir, desde esta lógica ya no bastaría estudiar las partes que componen
43
el todo, se debe poseer una visión de la totalidad y el orden que une a dichas partes en
interacción dinámica (cf. Bertalanffy, 1976).
El grupo humano del cual trata este trabajo utiliza precisamente el concepto de
“orden”, para referirse a su modo de vida particular; el “orden Boboshanti”, en alusión a
la totalidad de sus relaciones. Este orden, como he podido observar, constituye una serie
de normas que los miembros pertenecientes a aquel grupo viven como parte
fundamental de su cultura y que les sirve, entre otras cosas, para organizarse e
interactuar entre ellos. Si un sistema es concebido como una totalidad interrelacionada
tendiente al cumplimiento de objetivos y cuyas propiedades no son atribuibles a la
adición de sus componentes, entonces surge la siguiente interrogante ¿Cómo obrar para
obtener una visión de la totalidad del fenómeno a estudiar basada en estos postulados?
Dado que tras la revisión de diversos autores de la llamada corriente sistémica17
no se clarificó esta pregunta, si bien intentar comprender el orden Boboshanti desde la
visión sistémica de una totalidad indivisible resulta atractivo, la teoría de sistemas no
me parece práctica para la presente investigación dado que, tomando en cuenta la
complejidad de elementos existentes en la cultura del grupo de estudio, que como
sistema se conecta a su vez con otros sistemas, además de insertarse dentro de otros
sistemas mayores, finalmente se puede caer en la confusión de que existen tantos
factores que resultaría imposible entender las manifestaciones culturales. Ya que mi
intención es desarrollar una aproximación comprensiva y/o explicativa, tomaré por
tanto, la dimensión ritual que considero es la principal para este grupo en particular, ya
que destaca particularmente en este contexto. Así como para otras manifestaciones de
espiritualidad pueden ser sobresalientes dimensiones distintas dentro de las que
componen el sistema religioso,
Para entender la dimensión ritual es necesario referirse antes al concepto de mito
ya que se encuentran en directa relación, siendo uno la base lógica del otro. Lejos de
aquella visión que concibe al mito como una historia ficticia, me ubico en una posición
de acuerdo con Mircea Eliade, (1991:7) para quien el mito “Cuenta una historia
sagrada (…), cuenta como, gracias a las hazañas de los seres sobrenaturales, una
realidad ha venido a la existencia (…) es pues siempre el relato de una creación (…) en

17
Anaf, Sophie, Drummond, Claire y Sheppard, Lorraine (2007), Arnold, Marcelo y Osorio, Francisco
(1998), Bertalanffy, Ludwig Von, (2000), Lee, Daniel (2000), Vanderstraeten, Raf (2005).

44
suma los mitos describen las diversas irrupciones de lo sagrado (o de lo sobrenatural)
en el mundo. Entendiendo que el autor emplea el concepto de sobrenatural como
homólogo del concepto de sagrado, podría decirse entonces que en la cultura estudiada,
los seres sobrenaturales o sagrados que irrumpen en el mundo serían Marcus Garvey,
Charles Emmanuel Edwards y Haile Selassie I, entendidos en su conjunto como un ser
que pese a tener una naturaleza humana, llega a trascender dicha naturaleza debido al
soplo celestial que habita en su espíritu, debido a esa esencia divina expresada en una
Santa Trinidad.
Desde el funcionalismo, a través de Bronislaw Malinowski, se expresa
básicamente que un mito constituye un relato sobre hechos que se consideran reales y
que satisface variadas necesidades humanas, siendo además un agente de cohesión
social; “Algo que se cree sucedido en los tiempos primigenios y que, a partir de
entonces, influye sobre el mundo y los destinos humanos... el mito no es un símbolo,
sino la expresión directa de su tema; (…) la resurrección de una realidad primitiva
mediante el relato, para satisfacción de profundas necesidades religiosas, aspiraciones
morales, convenciones sociales y reivindicaciones; inclusive para cumplimiento de
exigencias prácticas” (Malinowski, 1926 en Rubio, 2002:65). Pese a que como
agnóstico, el autor plantee siempre escépticamente, que el mito constituye algo que “se
cree que ocurrió”, esta concepción de mito es en cierto sentido coherente con lo
anteriormente rescatado desde el pensamiento Durkheim y Geertz, en cuanto plantea
una función social de lo religioso: la satisfacción de distintas necesidades. Sin embargo,
si el mito no es un símbolo ¿Dónde encontramos la dimensión simbólica de la religión?
La respuesta se encuentra en parte en las prácticas destinadas a mantener viva la
sabiduría de la cultura mediante acciones concretas, es decir, los ritos “La fe no puede
mantenerse si no se celebran ritos religiosos, como una amistad entre dos personas no
se conserva si estas no intercambian, al menos de vez en cuando gestos de amistad”
(Marzal 2002:27).
En cuanto al fenómeno ritual existen varias definiciones conceptuales que
considero complementarias entre sí, dado que ponen énfasis en diferentes aspectos. Para
Aguirre Baztán, por ejemplo, el ritual constituye un “acto o secuencia de actos
simbólicos, altamente pautados, repetitivos, en concordancia con ciertas
circunstancias, en relación con las cuales tiene carácter obligatorio y de cuya
ejecución se derivan consecuencias que total o parcialmente, son de orden simbólico”
45
(1993: 538). La definición anterior da relevancia a la estructura litúrgica rígida que
compone al fenómeno, donde a través de cada acto o secuencia de actos “[como la
plegaria o el acto penitencial] los creyentes tratan de comunicarse con los seres
superiores” (Marzal 2002: 28), resaltando en este caso cómo el fenómeno se presenta
como un vehículo de comunicación con la esfera de lo sacro, amoldándose esta
definición coherentemente con lo que he podido observar en terreno, ya que las
secuencias de actos de este tipo abundan por doquier.
Por otra parte los ritos “patentizan la estructura de la sociedad en que se
practican” (Azcona 1991:24). En un perfil similar de pensamiento, otro estudioso del
fenómeno ritual precisa que la finalidad de este fenómeno consiste en “no perturbar la
vida social, de manera que la sociedad no experimente molestia ni perjuicio” (Arnold
Van Gennep, en Azcona 1991:27). La idea, planteada de diferente forma, remite a lo
mismo que la cita anterior, señalar que los ritos tienen internalizada la estructura social
del grupo que los practica, en forma similar “La acción ritual, opina Durkheim,
vehicula las representaciones colectivas y las relaciones sociales” (Azcona, 1991: 28),
y además “está destinada a suscitar, mantener o rehacer ciertos estados mentales de
esos grupos (…) En fin, los ritos son reglas de conducta que prescriben como el
hombre debe comportarse con las cosas sagradas (…) las cosas sagradas son símbolos
y la esencia de un símbolo reside en su valor de representación (…) cualquier objeto
sagrado es una representación simbólica de la sociedad, o la expresión ideal de esa
entidad moral que es la sociedad ” (Durkheim 1982, en Rubio 2002:13-14). De manera
que si sumamos los distintos elementos que se manifiestan a la hora de realizar una
acción ritual, el potencial para comprender a la cultura que los efectúa es de gran
riqueza.
Con respecto a la variedad de componentes insertos en el rito, puede decirse que
se encuentran todos amalgamados: “En las primeras teorías del ritual (…) sobresalen
dos modelos de argumentación constitutivos [de estas teorías]: El de instaurar una
radical dicotomía entre creencias y acciones; una dicotomía, sin embargo, que los
rituales tienen la capacidad de disolver (...) el ritual congrega o reintegra —suscitando
una suerte de unidad, pues disuelve en sí las dicotomías señaladas—las creencias y las
acciones, los decires y los haceres (…) entre legomenon y dromenon—, entre mito y
rito, entre la comunicación verbal y la no verbal, que los rituales se encargan también
de congregar: por ellos habla la tradición”(Rodrigo Díaz, 1998: 307-308).
46
El rito de carácter religioso guarda cierta especificidad en relación a ritos de otro
orden como pueden ser los ritos mágicos por ejemplo. Se ha escrito que “los ritos
religiosos consisten en solicitaciones por medio de ofrendas o de peticiones, cuando la
acción se ejerce por un intermediario, sea un dios o un espíritu (…) un indio hace un
rito mágico cuando, al salir de caza, se considera capaz de parar el sol colocando una
piedra a una altura determinada de un árbol, y Josué hacía un rito religioso cuando,
para parar el mismo sol invocaba al todopoderoso Yahvé” (Mauss 1971, en Rubio
2002: 22)
Además de de lo señalado precedentemente, un aspecto fundamental que me
interesa destacar, tanto en cuanto a la ritualidad como a la forma de trabajar en terreno y
hacer antropología, es lo que ha llegado a denominarse experiencia vital del fenómeno,
entendiendo por experiencia vital lo irreductible de la vida misma a sólo la esfera
material; Van Der Leeuw, por ejemplo, explica que “el hombre religioso siempre ve
aquello de lo que trata su religión como lo primario, lo causante. Sólo para la reflexión
se transforma en objeto de experiencia observada. En la religión, Dios es el agente de
la relación con el hombre; la ciencia puede solamente hablar de la actividad del
hombre en relación con Dios, pero nada puede decir de la actividad de Dios” (1964, en
Marzal 2002: 23). Este argumento se basa en la idea de que el pensamiento científico es
sustentado por individuos escépticos y que por lo tanto no son capaces de aprehender la
dimensión religiosa más que a través del estudio de los creyentes. Si bien estoy de
acuerdo con lo anteriormente enunciado, en el sentido de que muchos de los autores
trabajan desde una perspectiva irreligiosa, creo que es posible superar dicha limitación a
través de otras representaciones, entre las que pueden mencionarse aportes como los
expresados por el sociólogo chileno Cristián Parker.
Parker considera que la razón que explica la vida para los hombres de fe, lo que
los anima y sustenta, es una fuerza; por más que las explicaciones verbales que se den
acerca de la creencia en Dios sean de orden argumentativo. Esto quiere decir
básicamente, y en cierta concordancia con Van Der Leeuw, que junto a la existencia de
saberes míticos y su refuerzo mediante la ritualidad, la cohesión comunitaria, o las
necesidades psicológicas que puedan satisfacerse, la experiencia religiosa posee algo de
orden trascendente en su sentido místico. Sin embargo, a diferencia de Van Der Leeuw,
afirma que si bien existen elementos que la observación científica no podría percibir,
estos podrían ser experimentados en la medida que el investigador se hiciese partícipe
47
de aquella conexión con lo divino (cf. Parker, 1993). En un trabajo dedicado a la
religión en América Latina, este autor no oculta su posición cristiana al momento de
hacer sociología, (aunque tampoco la exalta) debido a ello, al ser partícipe de una fe, se
acerca a una posición vitalista, complementaria al plano de la observación científica. Es
decir le es “observable” la sacralidad en la medida que él mismo es parte de un grupo
humano que percibe aquella experiencia religiosa como “vital”.
En este mismo sentido, las palabras de Muhammad Iqbal, otro autor que escribe
desde una mixtura entre ciencia y religión sin considerarlas excluyentes, pueden ser
clarificadoras para entender mejor el concepto de experiencia vital. Iqbal expresa que
“la religión no se satisface con meros conceptos; busca un conocimiento más íntimo del
objeto que persigue y una asociación más íntima con él. Precisamente, la experiencia
que conduce a este descubrimiento no es un hecho intelectual manejable
conceptualmente. Es un hecho vital, una actitud que no puede ser captada por la
urdimbre de las categorías lógicas” (2002: 169).
Efectivamente, la experiencia espiritual tal como ha sido descrita, no es posible
traducirla completamente a palabras en el marco de un estudio, pero si puede, y esto no
es menor, ser perceptible través de los sentidos perceptible para el investigador imbuido
en la fe y, pese a que en un principio fuera planteándome desde una posición más
cercana a una mirada escéptica propia de la “ciencia de la religión”, más propia del área
de estudios que curso, considero luego de reflexionar a la par que se ha ido
desarrollando tanto este marco teórico, como el trabajo en general, junto a mi
edificación dentro de la experiencia cultural en la estoy abocado, que un acercamiento
donde confluyan el punto de vista científico junto a uno abierto a reconocer y vivir la
existencia divina, resulta más apropiado y puede enriquecer la experiencia de trabajo en
si misma y quizás el análisis y síntesis antropológico del fenómeno, en lo que podría
considerarse como una expresión un tanto más desarrollada de la habitual técnica de
observación participante.
Puede decirse que la experiencia vital es la dimensión ontológica de la
experiencia religiosa. Lo ontológico, definido como aquellas características
trascendentales que emanan del ser (RAE, 2005), referidas a la realidad, pero que
exceden los límites de la experiencia, es lo que finamente se dice que “compromete
psíquicamente al individuo, las otras [dimensiones] lógicamente los comprometen como
sociedad, pero si no hubiera esa dimensión ontológica, no creo que se produzca esa
48
compenetración profunda con esa fe. (…) la dimensión ontológica de la religión tiene
que ver con que los individuos auto-referentemente no pueden definir su experiencia y
visión del mundo como meras creencias y eso es ya una visión del mundo que se
considera consistente y por lo tanto esa consistencia se puede traducir en carácter de
ontología, en carácter de realidad” (cf. Montes, 2010).
Se ratifica a través del trabajo de Montes en el ámbito de la antropología de la
religión, expuesto en el VI Congreso de antropología chilena y captado posteriormente a
través de la entrevista efectuada, la visión sostenida por Parker e Iqbal, donde se señala
que la experiencia vital no requiere necesariamente para existir de la argumentación
lógica, aunque de todos modos puede tenerla. Por otra parte, se señala que es a través de
la fuerza que confiere la experiencia vital (aunque sea incluso en el ámbito secular de
una ideología), al otorgar sentido a la vida, lo que permite el reproducirse y perdurar en
el tiempo a una determinada fe, ya sea en Dios o en el proletariado. Esto no quiere decir
necesariamente que quienes son partícipes de una experiencia de este tipo no puedan
operar en ámbitos de índole distinta a través de métodos propios de la técnica científica,
(como efectivamente sucede), y también viceversa, es decir, personas donde es
preponderante la racionalidad netamente lógica pueden, en ciertos planos, desempeñarse
en base a un constructo de fe.
En este mismo sentido hay que ser consiente que en el mundo secular como en el
mundo religioso si se separan los elementos que cohesionan a la sociedad, la ideología o
la fe, lógicamente no habría explicación para los actos de ninguna de estas dos
naturalezas. Es por esta razón que en ningún análisis académico se ha llegado a
prescindir de la dimensión simbólica de la sociedad y el ser humano, ya que quienes no
consideran que esta dimensión sea tan relevante si bien le asignan una jerarquía inferior,
no pueden negarla, ya que constituye parte de lo que es el lenguaje humano en general
como pueden ser un gesto, un ritual, o una poesía explica Montes, de manera que quizás
no sería pertinente clasificar a las sociedades entre religiosas o seculares sino entender
que todas las sociedades son simbólicas, solo que sus símbolos son de orden distinto,
sentencia finalmente.
Más allá de estas consideraciones, para llevar la experiencia vital a la practica
antropológica es preciso entonces, pensando que Iqbal le atribuye a esta un carácter
sintético (composición de un todo por la suma de sus partes), y no analítico (separación
de las partes de un todo para conocer sus principios), conocer la teleología y analizarla
49
más allá de lo enunciado explícitamente, ya que dicho carácter es un configurador del
sentido que plantea propósitos y moviliza la existencia. Sin embargo esta acción sería ir
en contra del principio sintético en pos de una aproximación analítica. Para este autor
por lo tanto se produce una problemática al intentar llevar a cabo la experiencia vital y
la investigación científica simultáneamente, ya que al transformar en investigación la
experiencia vital que no es analítica, esta pierde su vitalidad.
Se parte además desde experiencias distintas, los creyentes no están preocupados
de buscar la coherencia entre lo vivido y los objetivos de una investigación o de citar
correctamente, sin embargo parece válido y positivo incorporar a esa experiencia
analítica, la idea de que existe algo que no se reduce a ese ámbito y que existen
elementos que no pueden traducirse literalmente, lo que quiere decir nuevamente, que es
reconocido el valor de no negar la existencia que trasciende el plano material.
Es posible además meditar acerca de la propia experiencia vital sin necesidad de
estudiar a los otros. Expresa Montes que el hecho de hacer una investigación puede
constituir una experiencia tan vital como un acto de fe por parte de un creyente,
entonces… ¿Además de concebir que la experiencia estudiada es una realidad e intentar
plasmar aquella realidad en el papel, pese a que parte de la vitalidad se perderá en ese
proceso, no es mucho más lo que puede hacer un autor que se plantea en estos términos?
Claro, a menos que precisamente se cuestionara el propio método antropológico que se
esta usando para acercarse a aquello que se busca conocer y en este sentido un escritor,
un literato, se encontraría más cercano a plasmar esa vitalidad debido a su proximidad
artística que uno de los llamados “cientistas sociales”.
¿Como detalla un autor como Iqbal entonces su propia experiencia vital? Debido
a que lo que Iqbal visualiza sobre la sociedad islámica donde vive era que dicha
sociedad se encuentra sumida en una experiencia superficial carente de vitalidad y que
este estado era producto, al menos en parte, de la lejanía existente entre ciencia y
religión y de la dificultad de conciliarlas argumentativamente, el punto de interés para él
es otorgarle vitalidad a la ciencia occidental por una parte y renovación al Islam por
otra: “repensar la ciencia occidental, con la experiencia de la historia de la ciencia
musulmana, desde paradigmas científicos desde su propia tradición científica (… )
donde los elementos metafísicos no son incoherentes con el modelo científico, donde
por ejemplo (…) el espacio y el tiempo pueden entenderse como los pensamientos de
Dios, entonces si tu te dedicas a la ciencia, en el fondo te dedicas a los pensamiento de
50
Dios, lo que tu haces es dedicarte a pensar lo que Dios piensa y eso ya es una forma de
acercamiento a la experiencia vital del universo” (cf. Montes, 2010).
Si bien entender el espacio y el tiempo como los pensamientos de Dios
constituye una línea muy diferente de la ciencia a la que estamos acostumbrados, la
puesta en practica de ese planteamiento no deja de ser, al parecer, la tradicional, tal
como la que se está empleando en este trabajo, es decir, estudiar una realidad y
plasmarla a través de un documento, acorde con los métodos disciplinarios existentes, es
un cambio de visión de lo que se hace, pero sin modificar realmente el como se hace.
Sin embargo, es a través de la oración finalmente como este autor concibe que se
experimenta más nítidamente la experiencia vital, superando en calidad a cualquier otro
tipo de experiencia, pese a que su externalidad no sea en apariencia tan esplendorosa.
En este sentido, coherentemente con este postulado, aseguro desde mi testimonio que
han sido las oraciones congregacionales expresadas en los servicios de alabanza, las
experiencias más poderosas vividas dentro del EABIC, y que por tanto merecen un
trato preferencial a la hora de detallar la dimensión ritual del orden Rastafari Boboshanti
en Chile.
Para redondear, puedo decir en síntesis que el marco teórico a emplear se
encuentra fundado a nivel general en el amplio campo que puede denominarse ciencia
de la religión; partiendo desde algunos elementos útiles proporcionados por la
perspectiva psicológica funcionalista, que destaca el bienestar que es capaz de producir
la experiencia religiosa, entendiendo a su vez que cada manifestación de este orden
responde a distintas condiciones de existencia humana y que conllevan a la formación
de particulares y determinados tipos de comunidades, de acuerdo a la variabilidad de
dichas condiciones o circunstancias.
El constructo teórico al cual me refiero será complementado con ciertos aspectos
emanados desde el enfoque simbólico que resalta ámbitos tales como los estados de
ánimo, las motivaciones y las perspectivas de los sujetos inmersos en la esfera de lo
religioso, elementos que se constituyen como una noción efectiva de realidad y que a su
vez se encuentra maniobrada por símbolos que fortalecen los conocimientos que son
admitidos al reconocer la soberanía de Dios, proporcionando así un sentido específico a
la existencia.
En forma transversal a los aspectos ya señalados se manifiestan las normas
éticas; los distintos elementos que conforman lo religioso se encuentran, como es
51
lógico, en constante interrelación, sin embargo, pese a que la variable interrelacional
puede ser abordada desde la teoría de sistemas para obtener una visión total de la
cultura, se corre el riesgo de caer en la confusión al tropezar con la abrumadora cantidad
de factores a considerar si se opta por este paradigma, volviendo contraproducente la
tarea, ya que tiende a complicar la realidad en lugar de ayudar a su comprensión. Por
tanto, pese a hacer notar el hecho de que los distintos elementos se encuentran
imbricados, se priorizará la dimensión más sobresaliente del caso de estudio, la cual de
acuerdo a mi perspectiva es la dimensión ritual, la que además posee un gran potencial
para la investigación.
Continuando con el esquema, desde el estudio filosófico histórico comparado de
las religiones surge una noción conceptual de mito útil para este trabajo, ya que adhiero
a la idea de que el mito es la base lógica del rito (aunque ambos elementos se potencian
mutuamente), siendo el mito básicamente la historia de la convivencia de los seres
sagrados con la humanidad. En este sentido, considero válida además la concepción
expuesta desde el funcionalismo, la cual defiende la labor del mito como satisfactor de
necesidades y agente de cohesión social. A su vez, el rito, concebido a partir de la
antropología filosofía teológica, constituye el aspecto simbólico que través de la
realización de una serie estereotipada y obligatoria de actos concretos, mantiene
viviente la fe.
En complementariedad con lo ya trazado, utilizaré el enfoque denominado
experiencia vital, emanado desde la historia y filosofía de la religión, así como también
desde la sociología de la religión y en general de distintas intelectualizaciones que
compatibilizan el hacer ciencia junto con la percepción, experimentación y vivencia de
la fuerza que anima y sustenta dicha expresión cultural, es decir, el universo de lo
divino, lo sacro como un tangible factible de volver empírico, en busca del
conocimiento más intimo posible de Dios.

********************
52
7. Metodología

Este concepto alude comúnmente a una determinada forma de desarrollar una


actividad o a los pasos establecidos para solucionar un problema concreto, refiriéndose
en ciencias sociales a la manera de realizar una investigación y donde los supuestos
desde los que se parta, en conjunto con las intenciones del investigador, serán los que
encausen su elección. Por ejemplo, un enfoque positivista que supone que los
fenómenos sociales se constituyen en forma independiente al observador que los
estudia, y que estos consiguen ser aprehendidos en forma objetiva, puede implicar un
método distinto al que utilizaría un enfoque interpretativo o fenomenológico, que opina
que uno de los aspectos relevantes al estudiar un fenómeno es la perspectiva que los
propios sujetos de estudio consideren significativa (cf. Taylor y Bogdan, 1986).
Algunos de los autores utilizados en el marco teórico de este trabajo se ajustan tanto
a una como a otra perspectiva; Durkheim con una visión positivista y Geertz con una
interpretativa, por ejemplo. En este sentido, al considerar la interacción entre lo
observado y el observador, me interesa resaltar una idea que es asociada por algunos
autores a la tradición neopositivista, un suerte de punto intermedio entre el paradigma
positivista y el paradigma interpretativo, ya que si bien acepta la existencia de una
realidad, la forma como ésta es concebida dependerá de la manera en que sea
interpretada, así, un fenómeno al ser estudiado recoge: “Una interacción entre
conocedor y conocido, dependiendo de múltiples factores de naturaleza biológica,
psicológica, cultural, lingüística etc.” (Bertalanffy 1976, en Arnold y Osorio 1998:5).
Con lo anterior quiero indicar la idea de que la aproximación explicativa que
realizare, si bien puede ser una comprensión valida del fenómeno cultural estudiado y
poseer coherencia en base al contraste empírico a través de mi experiencia en terreno,
no constituye la forma única de concebir el tema, ya que otras personas pueden de
acuerdo a una variación en los factores descritos precedentemente, obtener resultados
que difieran en relación a los de este estudio, ya sea al alero de una investigación o de
otro tipo de experiencia.
El marco metodológico empleado en este trabajo es de tipo cualitativo, pues
engloba técnicas de investigación e interpretación que permiten describir las
características del fenómeno dado y establecer relaciones entre sus elementos [a partir
de percepciones e interpretaciones tanto del investigador como de los sujetos de

53
estudio]. Se orienta a reconstruir lo observado más que su cuantificación, defendiendo la
existencia de relaciones abiertas [más que de causa y efecto], permitiendo acceder a la
perspectiva de los propios actores sociales y sus procesos subjetivos, llegando a co-
construir sus percepciones respecto al tema tratado (cf. Gabriel, 2001), lo que implica
que se incorpora al investigador en este proceso.
Es importante estudiar cualitativamente el fenómeno del cual trata el presente
trabajo porque dicha metodología permite comprender los significados que los actores
sociales adscriben a sus actos, sus vidas y experiencias y a los acontecimientos y
situaciones en los que participan, además de comprender el encuadre en que se
desarrollan estos actos y la influencia que dicho contexto ejerce en los actores,
acercándose a entender los procesos por los que ocurren actos y sucesos (cf. Vasilachis,
2006).
Dentro de la metodología cualitativa existen variados diseños de investigación,
entre los cuales el diseño etnográfico guarda estrecha relación con la definición de
investigación cualitativa señalada anteriormente, ya que busca “describir y analizar
creencias, significados, conocimientos y prácticas de grupos, culturas y comunidades”
pudiendo abarcar dimensiones más amplias como la historia y variados subsistemas del
grupo (cf. Salgado, 2007:72), y pese a que la descripción etnográfica tiene como
objetivo generar una mirada integral de la cultura, en el presente caso se aplica el mismo
principio constituyente aunque enfocado a una dimensión más específica. Además el
diseño utilizado debe ser considerado tanto descriptivo como explicativo, en coherencia
con el marco teórico empleado y los objetivos de investigación elaborados.
La unidad de análisis de esta investigación esta compuesta por los miembros del
orden Rastafari Boboshanti reunidos en la sede del EABIC en Villa Alemana;
congregación conformada por hombres, mujeres, niños y niñas, asociados en términos
generales a un rango etario donde predomina el segmento que va entre los 20 y 30 años.
La participación en el estudio de estas personas fue variable, de acuerdo a la natural
rotación que se experimenta, debido a la movilidad suya como mía, y al grado de
disponibilidad de tiempo de los participantes (mujeres y niñas por ejemplo, pasan
catorce días del mes separadas del resto de la congregación) y si bien frecuentemente se
hacen presentes en el lugar, mi contacto cotidiano se llevó a cabo en forma más
acentuada con el genero masculino.

54
Una vez establecido el diseño es necesario hacer referencia a las técnicas de
investigación utilizadas, las cuales han sido principalmente la observación directa y la
observación participante, en conjunto con entrevistas abiertas incluyendo la realización
de una entrevista grupal o focus Group, de acuerdo a un formato semi estructurado.
Dada la flexibilidad que permite la metodología cualitativa no se descartó en un
comienzo el uso de otras técnicas que pudieran resultar apropiadas, tales como análisis
de documentos propios de la cultura estudiada, y efectivamente, mucho contribuyó este
punto en la constante re-redacción y enriquecimiento del texto, a raíz del material
escrito al que tuve acceso durante mi estadía en la congregación.
Con respecto a las técnicas utilizadas es necesario efectuar una descripción
acerca de ellas. De este modo, la observación directa, herramienta natural empleada
cotidianamente, puede definirse como “La descripción sistemática de eventos,
comportamientos y artefactos en el escenario social elegido para ser estudiado” (cf.
Marshal y Rossman 1989, en Kawulich 2005: 2)
Constituye además una herramienta sumamente utilizada que permite observar
los eventos de interés sin someterlos a manipulación, [al menos disminuyen esta
irrupción] ya que ocurren en una instancia de desarrollo normal, sobre todo si la
presencia de quien se encuentra conociendo ha sido asimilada por la comunidad, como
creo que a ocurrido en este caso debido a mi interés en formar parte del grupo y no ser
considerado un agente extraño. Esto me ha permitido llevar a cabo de manera más
apropiada la observación participante, técnica entendida como la inmersión total o
parcial en la cultura del grupo estudiado, efectuando junto a ellos su vida cotidiana,
practicando sus ritos y normas (cf. Mella 1998). En concordancia con esta definición, la
observación participante es concebida también como “El proceso que faculta a los
investigadores a aprender acerca de las actividades de las personas en estudio en el
escenario natural a través de la observación y participando en sus actividades,
proveyendo el contexto para desarrollar guías de entrevistas” (cf. Dewalt y Dewalt
2002, en Kawulich 2005:2).
Con respecto a las entrevistas abiertas, llamadas indistintamente “En
profundidad o no estructuradas, aparecen como una forma importante en la recogida
de los documentos personales (…) siendo representativas de una reacción contra la
entrevista estándar y robotizada [y que no se entienden] sin los modelos de entrevista

55
etnográfica y entrevista biográfica (…) pues han formado parte consustancial de la
naturaleza de las entrevistas cualitativas desde el principio” (cf. Valles 2007:28-29).
Es por esto que representa un complemento ideal para las técnicas ya señaladas
de observación y observación participante, ya que permite, una vez determinada una
guía básica sobre lo que se desea conocer, elaborar preguntas en la medida que las
situaciones así lo permitan, pudiendo por ejemplo, en el contexto de observación y
participación de un ritual, formular consultas sobre cómo ejecutarlo correctamente, y
luego, sobre su significado subyacente, elaborando reflexiones en torno a dicha
experiencia (cf. Mella 1998).
El registro de la información producida en terreno en base a las técnicas
descritas ha sido efectuado en parte mediante notas de campo, las que en un comienzo
fueron planeadas para organizar a diario la data en forma escrita para ser presentada en
formato de bitácora. Sin embargo el periodo en terreno relativo a la Cuaresma fue
vivido de forma distinta debido a la exhortación que me realizara el Hon. Sacerdote
Rodrigo Calderón [Priest Igo], para edificarme en dicho tiempo, dejando las notas de
campo para el fin de aquel período.
Naturalmente la toma de notas de campo no detalla el total de las actividades
diarias, han sido realizadas poniendo énfasis en los elementos estimados como
primordiales para la elaboración de esta tesis, sirviendo además como una ayuda a la
memoria para rememorar ciertas situaciones. A su vez, he procurado complementar lo
anterior con un registro audiovisual de ciertas actividades relevantes para esta
investigación, para así poder presentar las dimensiones del grupo de estudio, tanto de
manera escrita, como en un formato que integre nuevas esferas ya que obviamente “Los
textos audiovisuales muestran una densidad de significado y una complejidad retórica
fruto de su configuración textual (…) que transmite información mediante dos canales;
el acústico y el visual” (Chaume 2001:77, en Chaume y Agost 2001), y por tanto, al
igual que un texto escrito, lo audiovisual en antropología constituye “una mirada
construida y como tal, su adecuada lectura e interpretación puede entregarnos valiosa
información sobre lo que esperamos representar” (cf. Lezama 2001:1).
Por otra parte, no está demás señalar una dimensión que nunca debiera caer en el
olvido por parte de quienes realizan labores académicas como la presente, donde de
una u otra forma se está mediando con la intimidad de las personas. Se entiende por
tanto, a través del Código de Ética de la Asociación Antropológica Americana, que el
56
ejercicio de la disciplina, al relacionarse con personas, comunidades y sus culturas, no
debe lesionar la dignidad, libertad, privacidad (si fuese solicitada) y vida de los demás
(ni la propia), instando al respeto y bien común de las comunidades. Por tanto, señalo
que durante la ejecución de los trabajos en terreno, se ha contado con el consentimiento
informado de los sujetos de estudio, es decir, los informantes han accedido a participar
de la investigación conociendo de qué se trata (cf. American Anthropological
Association [AAA], 2009). A su vez, he hecho devolución de los documentos
realizados previamente a modo de gesto mínimo de reciprocidad, como también he
procurado retribuir la ayuda obtenida mediante el trabajo en actividades productivas
dentro de la comunidad y la contribución con material bibliográfico relativo a la cultura
Boboshanti18, pero sobre todo, siendo honesto y comportándome en la forma más
fraterna posible.
A la par con la co-producción de datos en terreno he ido realizando el análisis de
la información, en torno a lo cual, tras la revisión de diferentes propuestas
metodológicas (cf. Mella, 1998, Krause, 1995, Vasilachis, 2006, Gabriel, 2001) me he
guiado a través de la propuesta realizada por Huberman y Miles (2000, en Salgado,
2007), quienes plantean tres subprocesos del análisis, vinculados entre sí:
a) La reducción de datos; que consiste básicamente en seleccionar y condensar la
información registrada, mediante resúmenes, categorías y clasificaciones, etc.
b) La presentación de datos; que facilita la reflexión en torno a la información,
puesto que la sistematiza, por ejemplo en resúmenes estructurados o diagramas, entre
otros.
c) La elaboración y verificación de conclusiones, en la que se busca obtener los
significados de los datos registrados mediante técnicas comparativas o de contraste, y la
búsqueda de relaciones entre los datos.
El método de análisis presentado por Huberman y Miles me parece más adecuado
para este trabajo puesto que permite mayor flexibilidad en cuanto al uso de diferentes
herramientas, en contraposición a otras propuestas como la de Marianne Krause (1995)
por ejemplo, quien remite el análisis sólo a la codificación abierta o cerrada y la
posterior obtención de categorías, modelo en parte útil, pero que me parece desalentador

18
“El tercer Testamento: Los versos escogidos de su majestad imperial Haile Selassie I”, ofrenda
entregada a la Congregación para su libre lectura.

57
debido a su énfasis esquemático, en mi opinión, más tendiente a la rigidez de la forma
que al trasfondo del estudio.
Para dotar de un mayor rigor cualitativo al análisis he decidido considerar los
criterios descritos por Leininger (en Mella, 1996); en primer lugar la credibilidad, que
asegura que los datos obtenidos refieren a la realidad a la que se ha accedido a través de
la investigación, para lo cual he realizado, la triangulación de los datos, corroborándolos
a través de distintos informantes, llevando a cabo una práctica presente en la cultura en
cuestión; relativa a la discusión y análisis de ciertos temas, llamada en este contexto
razonamiento o meditación y que contribuye además a la confirmación de los datos,
puesto que permite revisar la información obtenida junto con las fuentes primarias. Pese
a esto, no hay que olvidar que se transita siempre en terreno de la intersubjetividad, y
que aunque se ha llegado en muchos casos a la elaboración de meditaciones
consensuadas, aún puede haber elementos de los cuales la cultura Boboshanti discrepe.
Sin embargo, a través de la inmersión total dentro del fenómeno (dentro del acceso
al que puedo optar en mi condición), espero llegar a conocerlo tan completa y
comprensivamente como me sea posible, realizando una exploración exhaustiva acerca
del tema de estudio y alcanzando una saturación de los datos que me permita encuadrar
de forma más adecuada las ideas y experiencias obtenidas dentro de la situación total;
dándoles un significado en contexto.
Para finalizar, planeo revisar los resultados obtenidos con personas de mayor
experiencia, tanto con la misma congregación, como en el plano de la investigación a
través de mi profesora guía, para así llegar obtener una mirada externa, disminuyendo el
sesgo de mi análisis.
La presente investigación puede ser dividida temporalmente en tres etapas:
1) Primer acercamiento en terreno a la comunidad, desde el 27 de febrero al 2 de marzo,
año 2009, previo al cual realicé una recopilación de documentos relativos al grupo de
estudio y establecí los contactos necesarios para asistir a la comunidad. El proceso post-
terreno consistió en la transcripción y análisis de los datos y tuvo como resultado un
documento que fue devuelto a la congregación.
2) Segunda etapa; se inició el 10 de diciembre, año 2009, y consistió en buscar las algunas
referencias teórico-metodológicas que permitiesen un nuevo acercamiento, con mayor
profundidad, a la par que se gestionaba vía telefónica una segunda visita que se extendió
desde el 21 hasta el 24 de diciembre. El análisis de los datos obtenidos culminó el 29 de
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diciembre, teniendo como resultado un segundo informe (sin embargo este análisis ha
sido re-conceptualizado y ordenado de manera más madura con el correr de los meses).
3) La tercera fase iniciada durante el mes de Enero del año 2010, consistió en una
recopilación y análisis bibliográfico más extenso, conducente a la elaboración de un
proyecto de investigación que ha sido ejecutado en terreno entre los meses de Marzo y
julio. El análisis de los datos se realizado conjuntamente al trabajo en terreno y pretende
ser finalizado en Julio del presente año con la redacción de la tesis para optar al grado
de Antropólogo Social.

Imagen 8. Marcus Garvey junto a la U.N.I.A.

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