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Las escuelas eficaces en Honduras

Tabaré Fernández Aguerre Virginia Trevignani Gagneten Carlos Silva Forné

371

Fernández Aguerre, Tabaré

F39

Las escuelas eficaces en Honduras / Tabaré Fernández Aguerre. -1 a . ed. -- Tegucigalpa:

PNUD, 2003.

25 p.

ISBN 99926-667-5-7

1. ESCUELA-PLANES

Colección Cuadernos de Desarrollo Humano Sostenible 16

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

Colonia Palmira, Ave. República de Panamá, Tegucigalpa, Honduras. Marzo, 2003

Diseño y diagramación: Giovani Fiallos Ilustración de portada: “Madre con flores“ de Helio Lorenzo Flores (Tomado del Catálogo de Pintores, colección Banco Atlántida)

Las ideas expuestas en los Cuadernos de Desarrollo Humano Sostenible son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente la visión del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Prólogo

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Honduras, como un aporte destinado a facilitar los procesos de democratización y difusión del conocimiento y la información pertinente para el desarrollo del país, inicia la publicación de tres colecciones: Visión de País, Cuadernos de Desarrollo Humano Sostenible y Prospectiva.

Estas series son fruto del trabajo de la Unidad de Prospectiva y Estrategia (UPE) de la oficina del PNUD en Honduras y están destinadas a difundir el pensamiento de académicos, intelectuales, técnicos e investigadores hondureños y extranjeros que desde diferentes perspectivas se enfoquen en la construcción del paradigma del desarrollo humano sostenible.

La difusión y creciente adopción a escala internacional y nacional de un nuevo paradigma del desa- rrollo humano sostenible, cuya premisa y finalidad es ampliar las capacidades y oportunidades de los individuos, conlleva el desafío de insertarlas y aplicarlas como un eje transversal en la construc- ción de un proyecto de país. Éste es el propósito de las reflexiones y análisis presentes en cada uno de los trabajos publicados en estas colecciones.

Nuestro propósito es contribuir al análisis y diseño de estrategias y políticas públicas, globales y sectoriales, que reflejen y respondan a la realidad hondureña. Estamos seguros de que la comuni- dad nacional e internacional encontrarán aquí un espacio para la reflexión y el diálogo en torno a los problemas del desarrollo y el fortalecimiento de la democracia en Honduras.

Jeffrey Avina Representante Residente del PNUD en Honduras

Colección de Desarrollo Humano Sostenible

Uno de los principales retos planteados a inicios de este nuevo siglo es la construcción de un nuevo paradigma del desarrollo. Para ello se requieren aportes de carácter científico, académico e intelec- tual, desde diferentes perspectivas y disciplinas, partiendo de diversos tipos de conocimientos, saberes y experiencias que puedan nutrir e incidir en la generación y aplicación de un pensamiento de desarrollo humano sostenible en el contexto nacional, regional y local.

La Colección de Desarrollo Humano Sostenible es un aporte de la Unidad de Prospectiva y Estrategias (UPE) del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a los procesos de pensamiento y reflexión en torno a los problemas y planteamientos del desarrollo. De tal forma, pretendemos complementar otros esfuerzos realizados por la UPE en esta dirección, tales como la preparación del Informe Nacional sobre Desarrollo Humano en Honduras.

La Colección de Desarrollo Humano Sostenible es un espacio abierto para difundir las contribu- ciones de intelectuales, académicos y técnicos nacionales y extranjeros cuyos trabajos respondan a los parámetros de calidad, originalidad y fundamento a la construcción de este paradigma del desarrollo humano.

Esta serie se propone reforzar las iniciativas de la sociedad hondureña en torno a un proyecto de visión de país y la aplicación del Acuerdo Nacional de Trasformación para el Desarrollo Humano Sostenible en el siglo XXI. Nuestro propósito es tender un puente entre el mundo académico y técnico, los intelectuales y los formuladores de políticas públicas para contribuir conjuntamente, a través de las ideas y la praxis, a la formulación de las bases del desarrollo humano en Honduras.

Sergio A. Membreño Cedillo Coordinador Unidad de Prospectiva y Estrategia (UPE)/PNUD/Foro para el Fortalecimiento de la Democracia (FFD)

Indice

Introducción

7

A. La “organización marca la diferencia”

8

B. La perspectiva clásica sobre las escuelas eficaces

9

C. La investigación contemporánea sobre la eficacia escolar

10

D. La agenda pendiente para Honduras

13

E. La medición de la eficacia escolar

14

F. Enfoques para medir la eficacia escolar

15

G. Eficacia terminal de la escolarización primaria

17

H. Estimación de la eficacia interna

18

I. Factores contextuales asociados a la eficacia

19

Bibliografía

22

INTRODUCCIÓN

Honduras enfrenta un doble desafío histórico: al- canzar una escolarización universal en la educación básica y lograr que sus estudiantes desarrollen las com- petencias de alto orden requeridas para el más libre ejercicio de la ciudadanía y para una plena inserción de los diferentes sectores sociales hondureños en la economía globalizada. Todos los actores son conscien- tes de estos desafíos: lo cual se refleja desde media- dos de los noventa, en la importantísima producción de documentos en los que se formular propuestas de reforma educativa. Si bien en los objetivos finales se observa gran co- incidencia nacional, las discrepancias parecerían sur- gir, tal como era de esperar, en los instrumentos y en las secuencias. El Estado, pero también todos los de- más actores sociales y políticos del país, se encuen- tran frente a una encrucijada de caminos en la que, por un lado, se requiere que las prioridades y relacio- nes entre los diversos instrumentos de las políticas públicas tengan una fuerte consistencia intersectorial;

y por el otro, que el conjunto de las políticas públicas

estén decididamente orientadas a la promoción de la dignidad de todas las personas. La coyuntura mundial es propicia para las reformas estructurales, así como también lo es para extraer lecciones profundas de al- gunas experiencias que se han mostrado equivocadas. El país viene arrastrando grandes déficit de desarrollo en los últimos 50 años y no se pueden dar pasos que agraven estos problemas.

Como se dijo anteriormente, los consensos suelen ser difíciles de concretar cuando se ingresa en el te- rreno de las decisiones operativas de la política públi- ca. Durante los años noventa, la tendencia regional ha sido privilegiar algunos instrumentos de política macroeconómica, marginando a la política social a un carácter supletorio, paliativo o coyuntural de la pobre- za. Entre otras razones, porque en ciertos círculos in- telectuales sigue predominando la tesis de que sólo con nuevas estructuras económicas es posible el de- sarrollo. Sin embargo, algunas experiencias contemporáneas

y muchos ejemplos históricos de política educativa muestran que la política social no es meramente un instrumento marginal, sino estratégico. Si el objetivo es expandir la estructura de oportunidades para que las personas desarrollen al máximo sus capacidades y realizar de forma moralmente digna sus planes de vida, el Estado debe atender especialmente la calidad y la equidad de los aprendizajes; aún si se entienden éstos en el sentido más restringido de “formales”, “escola- res” y “básicos”. Dentro de esta premisa general de política, el pro- pósito es bien preciso. Los desafíos que se ponen frente

al sistema educativo hondureño, requieren de un exa- men detallado de las relaciones empíricamente obser- vables entre los resultados educativos, las escuelas, las redes sociales y el diseño institucional del sistema edu- cativo. Este capítulo tiene como propósito presentar un modelo de análisis, basado en la “perspectiva clási- ca de las escuelas eficaces”, en los desarrollos poste- riores de la investigación sobre los efectos de la es- cuela y la teoría del capital social. Dado el contexto general en que se inscribi, resulta pertinente señalar dos limitaciones del análisis. Por un lado. no es ni ex- haustivo ni excluyente: la perspectiva organizacional y local adoptada no excluye otras, por más que reclame para sí rendimientos diferenciales .Por otro lado, sos- tenemos que la política educativa es un instrumento privilegiado y por tanto necesario para el desarrollo humano; pero no es suficiente. Este documento consta de dos grandes partes. La primera parte está dedicada a la teoría sobre las escuelas. El acento se ha puesto en el cambio de pre- guntas, de hipótesis y de teorías producido a finales de los setenta y el presente; un verdadero cambio de paradigma que se ha dado desde la investigación so- bre la eficacia escolar y que constituyen un giro organizacional que ha repercutido tanto a nivel de la comprensión como de la gestión de las escuelas. Una breve pero condensada cita muestra, en el apartado (a), cuál es el estado actual del conocimiento sobre los determinantes de los aprendizajes, para luego re- señar uno de los consensos más notables de la políti- ca educativa de fines de los noventa, la importancia del modelo de organización de la escuela. Luego,(b), se presenta la perspectiva clásica de las escuelas efica- ces a fines de los años 70. En el apartado (c) se rese- ñan resultados de investigaciones realizadas entre 1998 y el 2000, tanto a nivel regional en México, Perú y Uru- guay, como internacional (PISA 2001). Esta reseña per- mite relacionar directamente la idea de eficacia esco- lar con los ideales más venerables de la pedagogía moderna, Todos los niños pueden ser educables a con- dición de que la organización del entorno escolar de aprendizaje se centre en objetivos claros y conocidos, en altas expectativas de los adultos, en comunicacio- nes fluidas sobre los avances y problemas, en relacio- nes de cooperación y cuidado de los más desprotegidos. Todos estos enunciados constituyen un mojón central en la rehabilitación de la política educa- tiva como instrumento de promoción humana. La segunda parte, está dedicada al análisis de la efi- cacia las escuelas hondureñas. Para esto, se discuten en el apartado (d) distintos enfoques meto-dológicos corrientemente utilizados para construir indicadores de eficacia, para luego en el apartado (e), presentar la metodología adoptada para este estudio y que se basa en una combinación de un resultado educativo “tradi- cional” con el enfoque del valor agregado. Dado que no fue posible acceder a los microdatos de la reciente

Evaluación de Aprendizajes realizada por la Unidad Externa de Medición de la Calidad de la Educación (UMCE 2001), se han debido utilizar variables aproxi- madas. El indicador utilizado es una estimación de cuál es la probabilidad de que un niño que ingresa en pri- mer grado concluya sus estudios primarios en seis años, sin abandonar antes o repetir algún grado. Con esta tasa de eficacia terminal como variable dependien- te, se ajusta luego un modelo de regresión usando como determinantes, distintas propiedades sociales e institucionales. Las escuelas son clasificadas en tres categorías, “bloqueadas”, “predecibles” y “eficaces” con base en el saldo de valor agregado y luego se descri- ben algunas características generales de estas escue- las.

I

A. La “organización marca la diferencia”

En el más reciente informe internacional elabora- do sobre factores condicionantes del aprendizaje es-

colar entre los jóvenes de 15 años, se incluyen las si- guientes afirmaciones: “El nivel de conocimiento y destrezas adquiridas depende de la extensión con que los estudiantes tienen acceso a entornos efectivos de aprendizaje, tanto en la escuela como en el

] Importantes factores que afectan tanto

el desempeño de las escuelas como de los países [eva- luados] están correlacionados con el nivel socioeconómico de la escuela. Entre los factores exa- minados, no hay un único factor que explique por qué algunas escuelas o algunos países, tienen mejo- res resultados que otros. Más precisamente, los des- empeños exitosos son atribuibles a una constelación de factores que incluyen los recursos, la política [o gestión] escolar y las prácticas de aula.” (PISA 2001:

160, 207). Este párrafo presenta sintéticamente el es- tado actual de nuestro conocimiento sobre los facto- res sociológicos (no psicológicos) que inciden en los aprendizajes. En él se destacan tres grandes premisas:

a) el fuerte peso que tienen la clase social y la sociali- zación familiar, tanto a nivel individual como composicional; b) los varios niveles de incidencia que tiene la escuela en tanto sistema organizacional; y c) la correlación empírica entre factores de escuela y fac- tores de clase social, por la cual se puede inferir que una parte de las variaciones observadas en la desigual- dad educativa deben atribuirse al nivel más general de los niveles de desigualdad presentes en una sociedad. En el contexto complejo de un conocimiento que

hogar.[Pero

1 Con la excepción más notoria de la obra pionera de Willard Waller (1932) The Sociology of Teaching, un sociólogo de la Escuela de Chicago.

enfatiza la interacción entre los determinantes del aprendizaje, los caminos de las políticas educativas de los noventa, tanto en los países centrales como en la región latinoamericana, han enfatizado la segunda pre- misa y sostienen la tesis de que “la organización marca la diferencia; las escuelas importan” (Savedoff 1998). Este consenso general trasciende los enunciados de la gran política y permea fuertemente las demandas de cambios en el modelo de gestión de las organizacio- nes. Tal es el caso en la propia Honduras de los docu- mentos de política más recientes: “Transformación del Sistema Educativo en Honduras” de enero de 1999, “Educación y Desarrollo. Estudio Sectorial - Plan Decenal” y la “Propuesta de la Sociedad Hondureña para la Transformación de la Educación Nacional” de noviembre del 2000. Los instrumentos de política “organizacional” sugeridos son la descentralización, la

autonomía de los centros, la participación de las fami- lias, la planificación por proyectos a nivel de centros y la evaluación de resultados. La postura se ancla en una respetable acumulación de conocimiento científico generado. Casi 25 años de investigación sobre los efectos de la escuela en distin- tos países, particularmente centrales, han aportado suficiente evidencia empírica como para sostener que el tipo o modelo de organización que caracteriza a una escuela, es un factor significativo para explicar el nivel de conocimiento alcanzado por sus alumnos, tanto en la educación básica como en la educación media. De aquí la legitimidad científica que tienen en general las propuestas gerencialistas y otras propuestas de ges- tión educativa que convendrá distinguir a lo largo de este artículo. Estas ideas, sin embargo, no son ni universales ni pacíficamente aceptadas por varias razones. La escue- la como organización no ha sido sino desde hace poco tiempo, un objeto de investigación relevante y específico 1 .Un breve recorrido por los manuales de sociología de la educación americanos de los años se- senta mostraría sólo recurrencias y variaciones del es- quema clásico de Parsons sobre el “aula como un sis- tema social”; una réplica en miniatura de la sociedad. Tanto los funcionalistas como los marxistas desarro- llaron sus teorías suponiendo que la escuela era un factor constante para cualquier explicación; y en con- secuencia, descartaron teóricamente elaborar un mo- delo explicativo que incluyera ciertas propiedades variables de la organización. Una conclusión similar se puede extraer cuando se analiza la investigación educativa en América Latina. Aunque ésta surgió con bastante retraso relativo, recién a fines de los ochenta empiezan a ser realizados estudios de caso sobre cen- tros educativos. En los diagnósticos de los ministerios de educación de la región no existía una idea clara de la escuela como sistema organizacional. Los capítulos de diagnóstico por lo general hacían énfasis en descri- bir la calidad y cantidad de “insumos” de la “función

de producción educativa”: tasa de alumnos por maes- tro, cantidad de textos disponibles en cada escuela, edificios y programas oficialmente aprobados. Otro factor que contribuyó a este rezago en la compren- sión y en la gestión educativa fue la falta de indicadores estandarizados sobre la finalidad central de la educa- ción: el aprendizaje de los niños y adolescentes.

B. La perspectiva clásica sobre las escuelas eficaces

La investigación sobre los determinantes sociológi- cos del aprendizaje tuvo un cambio trascendental a fines de los años setenta con la emergencia de la “pers- pectiva de las escuelas eficaces”, la cual vino a despla- zar el extendido pesimismo despertado por el famoso Reporte Coleman de 1966, y los trabajos fundacionales de la Teoría de la Reproducción (Bernstein 1971; Bourdieu & Passeron 1971). ¿Cómo dar cuenta de los casos desviados? Es decir, ¿cómo explicar que hubiera escuelas que logran que sus alumnos tengan altos niveles de rendizaje a pesar de que aquellos proveniesen de medios sociales po- bres, marginados y con escasos estímulos culturales? Edmonds (1979) realizó una amplia revisión de pequeños estudios de caso que habían pasado des- apercibidos desde principios de los años setenta. Al esquematizar los hallazgos de cada uno, permitió con- figurar un nítido perfil de explicaciones que resulta- ban convergentes en cada uno de los casos para la efi- cacia de las escuelas eficaces en barrios pobres. Su propia explicación general adoptó la forma de una teo- ría “intermedia” que luego fue denominada como “de los cinco factores”. Estos eran: a) el liderazgo peda- gógico del director del centro; b) la obtención de con- sensos activos por parte de los actores de una escuela en torno a la enseñanza de competencias básicas; c) la construcción de fuertes redes de cooperación y co- responsabilidad profesional entre los profesores; d) la existencia de un clima ordenado con reglas precisas, conocidas y estables; e) una apertura significativa de la escuela hacia las demandas y evaluaciones. Una de las teorías más exhaustivas construidas fue presentada también en 1979 por parte de un grupo de investigadores británicos en un informe titulado “Quince mil horas: las escuelas secundarias y sus efec- tos sobre los niños”. En su introducción presentaba las preguntas provocativas típicas de estos trabajos:

Por casi doce años durante un período formativo de su desarollo, los niños gastan la mitad de su tiem- po de vigilia tanto en la escuela como en su hogar. Tomado en su conjunto esto representa 15 mil horas (desde la edad de 5 años hasta dejar la escuela), tiem- po durante el cual las escuelas y los maestros debie- ran dejar un impacto en el desarrollo de lo niños a su cargo. ¿Tiene las experiencias escolares algún efec- to?; ¿tiene importancia a cuál escuela asiste?; ¿cuá-

les son las características que sí importan respecto a una escuela?” (Rutter et al 1979:1). Para contestar esas interrogantes, Michael Rutter y sus colaboradores realizaron una investigación longitudinal en 12 escuelas secundarias comprensivas de la zona central de la ciudad de Londres durante 4 años. Los hallazgos principales pueden resumirse sumariamente en seis rasgos y una conclusión global. En primer lugar, las escuelas estudiadas diferían significativamente en los cinco indicadores de resulta- dos escolares estudiados, incluso cuando estos fue- ron controlados por variables antecedentes tanto so- cio familiares como personales del niño. En segundo lugar, las diferencias se mantuvieron para las distintas cohortes de alumnos y a lo largo del período en estu- dio. En tercer lugar, los indicadores de resultados mostraron correlaciones altas y significativas entre ellos para una misma escuela. Cuarto, que las diferencias en los resultados no se debieron ni a la infraestructu- ra, ni al equipamiento ni tampoco al status administra- tivo de las escuelas. En quinto lugar, las diferencias se relacionaron sistemáticamente con factores de las es- cuelas como organizaciones, tales como el grado de énfasis académico; las prácticas docentes en las activi- dades de enseñanza; la existencia de estímulos y re- compensas para los alumnos y en el grado en que los alumnos podían tomar responsabilidad en distintas áreas. “Todos estos factores estaban abiertos a modi- ficaciones realizables por el staff, más que fijadas por restricciones externas”(Rutter et al 1979:178). En sép- timo lugar, se halló que los resultados escolares sí es- taban asociados al balance socio-académico propio de la población escolar que llegaba a cada escuela. Los resultados eran mejores cuando existía un núcleo im- portante de “alumnos intelectualmente promedio”. O lo que es lo mismo, cuando no existía una distribu- ción de las habilidades de partida sesgada en contra de la escuela. Los autores finalizan señalando que “la asociación entre la medida combinada de los pro- cesos escolares con cada una de las medidas de re- sultado fue mucho más fuerte que cualquier asocia- ción entre las variables individuales de proceso es- colar. Esto sugiere que el efecto acumulado de estos distintos factores sociales era considerablemente mayor que cualquier otro individualmente conside- rado. La implicancia es que las acciones o medidas individuales robablemente se combinan creando un ethos particular, un conjunto de valores, actitudes y comportamientos que devienen en características de la escuela como totalidad” (Rutter et al 1979: 179). Este enunciado fundó lo que podríamos denominar, la teoría de la organización social de la escuela, con ascendencia en las tesis de clima organizacional intro- ducidas por la Escuela de las Relaciones Humanas (Fernández 2001: cap. 3). Diez años más tarde, la evidencia conllevó a una complejización muy superior de la explicación dado

que implicó combinar la teoría de los cinco factores de Edmonds con la teoría sobre la organización social de la escuela.Mortimore y colaboradores concluyen en Gran Bretaña, el Junior School Project (1988). Este es ya un extenso proyecto de investigación que combina análisis cualitativo y cuantitativo de datos longitudinales sobre una muestra intencional de 50 escuelas primarias de Londres. En una forma muy sim-

plificada, se pueden resumir sus conclusiones dicien- do que los factores de la eficacia hallados eran: (a) liderazgo con una visión fuerte no sólo del director sino también de otros directivos; (b ) compromiso y participación de los profesores; ( c ) coherencia y co- ordinación entre los profesores; (d ) actividades de aprendizaje estructuradas y planificadas para los alum- nos en cada asignatura; (e) enseñanza intelectualmen- te desafiante para los alumnos; ( f) procesos muy interactivos entre cada estudiante y su profesor; ( g) hábitos escolares sistemáticos de registro de activida- des de aprendizaje; ( h) involucramiento y participa- ción de los padres; e ( i) “feedbacks” positivos hacia los estudiantes (Stringfield 1994). En síntesis, en el marco de esta perspectiva teórica, una escuela fue denominada eficaz en el caso en que hubiera obtenido “buenos resultados académicos” en las áreas básicas de la educación escolar (matemática

y lengua), a pesar de estar trabajando con una pobla-

ción estudiantil proveniente de clases sociales subal- ternas, obreras o urbano-marginales o también con minorías étnicas marginadas (como son los hispanos

y los negros en Estados Unidos). Estos “buenos resul-

tados” estarían confirmando lo que Edmonds (1979:20) denominó su tesis central: “que todos los niños son eminentemente educables”. El término tiene una con- notación adicional. La obtención de tales resultados más allá de la clase social de origen, convertiría a estas escuelas en “eficaces” en relación a los ideales de “igual- dad” en las oportunidades de acceso a un mínimo ni- vel común de los conocimientos científicos y artísti- cos que la sociedad define como su patrimonio cultu- ral. La idea de eficacia combinó calidad con equidad en educación.

C. La investigación contemporánea sobre la eficacia escolar

En la última década, la investigación educativa dio un paso fundamental al realizar estudios con “estrate- gias mixtas” en los que se combinaron los estudios cualitativos de caso propios de las “Escuelas Eficaces” con los estudios cuantitativos usuarios de grandes muestras representativas de todos los estudiantes nor- teamericanos. El objetivo de la nueva ola de investiga- ciones ha sido explicar las características de las escue- las eficaces más allá de que sean públicas o priva- das. Resulta de interés reseñar brevemente dos inves- tigaciones cualitativas, una uruguaya y otra mexicana,

basadas en la estrategia de estudios de casos, y com- parar luego la consistencia teórica de todos los hallaz- gos con tres investigaciones cuantitativas que constru- yeron modelos multinivel (HLM).

C.1. Estudios cualitativos

El equipo técnico de la Unidad de Medición de Re- sultados Educativos (UMRE) de Uruguay, realizó un análisis de diez escuelas primarias públicas ubicadas en contextos socioculturales desfavorables que habían tenido indicadores de eficacia extremos en la evalua- ción de 6tos. años de 1996 (Ravela et al 1999). Cuatro escuelas que tuvieron resultados muy debajo de lo esperable dadas las características sociales de su alumnado fueron denominadas “bloqueadas”, en tan- to que seis escuelas que tuvieron resultados educati- vos por encima de lo predecible fueron denominadas “eficaces”. En cada escuela se ubicaron al menos tres maestros que hubieran tenido a cargo la generación evaluada en algún momento de su trayectoria escolar. Con cada uno de estos maestros se realizaron obser- vaciones de aula, entrevistas y análisis de documen- tos. A modo de síntesis general, se hallaron cuatro gran- des dimensiones que diferenciaban a las escuelas efi- caces de las bloqueadas. En primer lugar, las primeras contaban con un estilo de dirección que fue denomi- nado como institucional”, en tanto en las escuelas blo- queadas se aproximaban a un estilo de“administración de recursos”. Los directores de las seis escuelas efica- ces desarrollaban su gestión poniendo gran énfasis en distintos aspectos relativos al proceso de enseñanza- aprendizaje a nivel del aula, sea directamente compar- tiendo clases, sea a través de visitas de orientación di- dáctica a las maestras nuevas. Todos presentaban una alta motivación y satisfacción con la tarea que habían desarrollado en la escuela, en la medida en que sen- tían que estaban cumpliendo con su vocación. Este relativo optimismo era transmitido a todos los miem- bros de la escuela. En segundo lugar, las escuelas eficaces presenta- ron relaciones positivas y fluidas entre maestros y fa- milias, aunque con matices. Más que la participación de los padres en reuniones, clases abiertas o actos culturales, la diferencia decisiva se hallaba en la valo- ración recíproca que padres y maestros se tenían. In- cluso en unas escuelas, los maestros sentían que en ocasiones los padres se extralimitaban en sus cuestionamientos al ingresar al terreno pedagógico. Sin embargo, aún en estas circunstancias, apreciaban esta crítica en la medida en que la consideraban indi- cativa de un alto interés por el aprendizaje de los ni- ños. En tercer lugar, las escuelas eficaces se diferencia- ban de las bloqueadas en el tipo de clima institucional que construían. Las primeras habían establecido una

demarcación simbólica nítida entre escuela y barrio. Este “adentro/afuera” luego se replicaba en un alto respeto por los horarios de entrada y salida de clases; en el silencio que reinaba en las escuelas durante las horas de clases; todo lo cual repercutía en estimular el trabajo académico. El conocimiento y claridad con que se daban las normas de disciplina y convivencia en la escuela permitía que niños y maestros pudieran regu- lar su comportamiento sin incertidumbres y además, bajo una cierta expectativa de que se hacía lo correc- to” en cada situación. En cuarto lugar, en las escuelas eficaces fue posible constatar la existencia de una visión organizacional que nucleaba el consenso de maestros y directores sobre qué función tiene la escuela en el contexto en que es- taba ubicada y con la cultura local con que trabajaba. Esta visión incluía tres aspectos centrales: por un lado, una clara percepción acerca de la importancia del co- nocimiento y la capacidad de uso de información para la vida y el futuro de los niños; simultáneamente, un conjunto de expectativas positivas sobre las posibili- dades de aprendizaje de los niños; por último, ideas definidas acerca de qué características debe tener una escuela para alcanzar aquellos fines. Las expectativas positivas se traducían en altos niveles de exigencia y en señales positivas a los niños que se preocupaban por superarse. Asimismo, los docentes reconocían y asumían que lo que los niños aprendieran dependía fuertemente de los procesos de enseñanza que ellos mismos desarrollaban. Finalmente, en todas las escuelas eficaces y por oposición a las bloqueadas, fue posible constatar una alta importancia otorgada a la lengua como eje trans- versal del currículo. Sea en matemática, en historia o en ciencias, los maestros de estas escuelas eran cons- cientes y trabajaban explícitamente el papel instrumen- tal que juega el dominio del lenguaje en la compren- sión de textos y en la producción de argumentos. Sin embargo, más allá de esta diferencia no se encontra- ron diferencias marcadas en las prácticas de aula de los maestros estudiados. La explicación dada a este resultado es que la formación docente predominante en el país ha disminuido al mínimo las diferencias didácticas, promoviendo prácticas centradas en la apli- cación mecánica de algoritmos, un bajo uso de la re- solución de problemas como estrategia. Desde este hecho, la conclusión fue que “las diferencias de los resultados en el área de matemática no parecen obe- decer a un escenario en que ciertas escuelas ense- ñan bien y otras lo hacen mal, sino a un escenario en que unas escuelas se esfuerza por enseñar y otras ya no lo hacen”(Ravela et al 1999:131). La Dirección General de Evaluación de la Secreta- ría de Educación Pública de México presentó el año 2001 un documento en el que se sintetiza un amplio estudio de casos realizado en 128 escuelas primarias durante dos ciclos escolares (desde 1997 a 1999). Las

escuelas fueron seleccionadas según si sus resultados se habían incrementado o decrementado de un ciclo escolar a otro. A los efectos de presentar una breve síntesis de estos hallazgos conviene comenzar dicien- do que este estudio encontró diferencias en los mo- delos de gestión entre las escuelas incrementales y decrementales, pero que sólo se observó un modelo pedagógico básico con variaciones entre las escuelas (SEP 2001:16). Las escuelas increméntales mostraron cinco mode- los de gestión escolar diferentes, aunque dos de ellos fueron predominantes. el liderazgo académico y el modelo de capital social positivo. El primero de ellos tenía por objetivo fundamental y prioritario la aten- ción al proceso de aprendizaje de los alumnos en to- dos sus aspectos condicionantes. Por esta razón se evaluaba frecuentemente problemas de aprendizaje; se detectaban necesidades de actualización entre los docentes; se gestionaban materiales y equipos didácticos; se motivaba la activa participación en con- cursos escolares; se tenía especial cuidado con las es- tadísticas de fracaso escolar (reprobación y deserción); se ofrecía ayuda especial para atender a los alumnos con rezago, y se comunicaba de manera clara una intencionalidad de mejoramiento permanente. El se- gundo modelo de gestión de las escuelas incrementales, denominado “de capital social positi- vo” se basaba en asignar máxima prioridad a crear y mantener un clima de confianza entre padres, maes- tros, directivos y supervisores. Los instrumentos ge- neralmente seleccionados con este fin eran la partici- pación en instancias de discusión y resolución y la crea- ción de espacios de trabajo colegiados entre los do- centes. Se promovía la comunicación franca, directa y cordial. Las actitudes positivas y las buenas relaciones eran valoradas incluso más que la exigencia académi- ca.

Las escuelas decrementales por su parte no presen- taron un modelo predominante de gestión, sino que se distribuyeron entre seis distintos. El modelo de “ca- pital social negativo“ se caracterizó por el alto nivel de tensión en el clima de la escuela. Se observó descon- fianza ya sea entre maestros como entre maestros y familias. Esto obstaculizaba las comunicaciones y con- llevaba múltiples problemas de información incomple- ta o errónea. La escuela solía levantar murallas simbó- licas o incluso físicas, frente a sus enemigos externos. Un segundo modelo, denominado “formal-normativo” se basaba en asignar máxima prioridad al cumplimien- to de las reglas, normas o acuerdos de manera más o menos inflexible, así como considerar los aspectos administrativos de la escuela como los más importan- tes en términos de esfuerzo, tiempo y reatividad. El tercer modelo identificado se designó como “inercial decremental”. Al igual que el modelo inercial de las escuelas incrementales, en este tipo de escuelas no se detectaron estrategias especiales orientadas a la inno-

Cuadro 1 Factores organizacionales que inciden en los aprendizajes: comparación de cuatro modelos multinivel

     

Eficacia

 

Dimensiones

Variables

Perú 1998

Uruguay 1999

PISA 2000

 

Entorno institucional (estatal =1; otros=0)

0

0

 

Contexto de la escuela

Región geográfica en que se ubica la escuela

(Selva = 0) Costa + Sierra +

(Interior=0)

 

Ar. Met. 0

Posición social de la familia

Porc. Indice socioeconómico de los alumnos de la escuela

+

+

+

Años experiencia docente del maestro

(*)

-, +

+

 
 

Años estabilidad maestro en la escuela

 

+

 

Práctica

Indice de actividades pedagógicas no tradicionales

0

   

docente

Indice de actualización pedagógica de los maestros

 

+

 

Maestro c/ formación universitaria en matemáticas

   

+

Num. Horas enseñanza matemática

+

   

Biblioteca de aula

+

   

Clima

Ind. De clima disciplinario en el grupo

 

+

+

Ind. De relaciones maestro / alumnos del grupo

   

+

Clima organizacional

 

+

 

Escala y recurso de la escuela

Tamaño de la escuela / grupo

0

0

(*) +, -

Razón alumnos por maestro mayor que 50

   

-

Infraestructura de la escuela

0

0

 
 

El director dice que no hay apoyo de los padres

0

   

% maestros de la escuela que participan en

   

+

Gestión

programas de desarrollo profesional

     

Evaluación que las familias hacen sobre la escuela

 

+

 

Porcentaje de

Nivel niños (intra escuela)

59%

70%

11%

varianza

Nivel escuela / grupo (entre escuelas)

41%

30%

68%

explicada

Nivel países (entre países)

***

***

32%

Fuente: elaborado en base a Boletín UMC No. 8 (2001) del Ministerio de Educación de Perú; Fernández 2002c; PISA (2001). (*) Variable incorporada con una forma funcional cuadrática. Los casilleros en blanco indican que esa variable no fue medida y/o incluida en los modelos.

vación. Predominaba la percepción de que las cosas “caminaban bien”, pero que podrían ir mejor. Estas escuelas se mostraron extremadamente sensibles a cambios en el contexto institucional y local. (SEP 2001:

13 y ss). Como se indicó más arriba, este estudio de la SEP halló análogamente como la UMRE: una escasa dife- renciación entre las prácticas docentes de uno y otro tipo de escuela. Entre las escuelas mexicanas, predo- minaba un estilo que la bibliografía designa como “fron- tal”. El proceso pedagógico estaba centrado en el maes- tro; la preocupación estaba en la enseñanza y no en el aprendizaje; la explicación verbal era la principal for- ma de transmisión pedagógica apoyada en el libro de texto como única o principal fuente de información. En matemática, se realizaban ejercicios más o menos mecánicos, se memorizan los procedimientos y las rutinas de cálculo. Era extraño que se incentivara la reflexión sobre alternativas de resolución frente a si- tuaciones problemáticas. Las variaciones observadas no alcanzaban a alterar el núcleo del modelo pedagó- gico general. Entre las más importantes se hallaron la introducción de juegos, dinámicas, planeación y uso de recursos didácticos diversificados. El estudio ter-

mina concluyendo enfáticamente: “No se encontraron evidencias de operación de actividades en la pers- pectiva construccionista, que es la que se ha reco- mendado en los últimos años en los cursos de actua- lización.” (SEP 2001: 17)

C.2. Los estudios multinivel (HLM)

Ahora bien, los estudios cualitativos regionales en- frentan dos tipos de problemas metodológicos: la se- lección no aleatoria de casos que puede generar sesgos de selección y la generalización de los hallazgos al universo de escuelas. Ambos problemas intentan ser en parte resueltos por los estudios basados en gran- des muestras aleatorias de alumnos y de escuelas. Li- teralmente “en parte”, porque la ganancia en representatividad implica, por lo general, una pérdida en profundidad de los factores estudiados. Con esta clara limitación en mente, las evaluaciones de apren- dizaje han incorporado regularmente en sus estudios, cuestionarios organizacionales y pedagógicos orienta- dos a relevar aquellos factores que la investigación precedente señala como relevante. Entre 1998 y el 2001, la UMRE de Uruguay, como

de la Unidad de Medición de la Calidad (UMC) del Perú

y el Programa Internacional para la Evaluación de Es-

tudiantes (PISA del cual México forma parte), especi- ficaron modelos multinivel con los cuales analizaron de qué variables dependían los resultados en mate- mática de los alumnos evaluados. Si bien, la compara- ción no puede ser directamente realizada ya que las poblaciones evaluadas no son las mismas ni se utilizó una prueba equiparada, los resultados son interesan- tes. En el cuadro 1 se han incluido sólo los factores organizacionales y pedagógicos medidos para los es- tudios. Los resultados en líneas generales confirman las tesis levantadas por las escuelas eficaces. Las varia- bles contextuales tienen un comportamiento diferen- te según el tipo. Por ejemplo, se observa que no es significativa la relación entre el carácter privado o pú- blico de la escuela ni en Perú ni en Uruguay. En cam- bio, tanto el área geográfica como índice socioeconómico medio presentan efectos que privile- gian a los niños que viven en las áreas más densamen- te pobladas o que asisten a escuelas con una pobla- ción de más alto status. Las variables relativas al maestro del grupo se com- portan distinto para los estudios latinoamericanos y para el estudio del PISA. En Perú y Uruguay, priman las características de la trayectoria profesional (expe- riencia y estabilidad en la escuela); en cambio para los países de la OCDE la propiedad significativa radica en que el maestro tenga a nivel universitario una forma- ción disciplinaria específica en el área que enseña. Es de notar que para el caso de Uruguay, también se avan-

zó en identificar en 1999 como se había hecho en 1996, el efecto positivo y significativo que tiene la actualiza- ción pedagógico didáctica del maestro, hallazgo que está en la línea de la preparación disciplinar. Otras dos variables relativas a las interacciones maestro-alumnos

a nivel del aula también son significativas en estos es- tudios: el tipo de relaciones entre maestros y alumnos

(PISA), el clima disciplinario del grupo (Uruguay , PISA)

y

el número de horas que efectivamente se dedican a

la

enseñanza de matemática, descontando problemas

y

demoras (Perú). Estas variables condicen con la lí-

nea de investigación sobre las salas de clase efectivas (Slavin 1997). A nivel de la escuela han resultado relevantes el cli- ma organizacional (Uruguay), la evaluación que los padres hacen de la escuela (Uruguay), la disposición de equipamiento satisfactorio (Perú) y el tamaño de la

escuela (PISA). El clima y la relación con las familias se corresponde tanto con los hallazgos cualitativos co- mentados más arriba en este mismo apartado, como también con la teoría clásica de Edmonds sobre los cinco factores de eficacia. La escasa evidencia relativa

a la incidencia de la infraestructura debe sin embargo

interpretarse con cautela, dadas las graves carencias que en general aquejan a casi todas las escuelas pri-

marias tanto de Perú como Uruguay. 2 Finalmente, conviene resaltar la variabilidad obser- vada en la magnitud en que incidirían los factores organizacionales según lo estima cada uno de estos estudios. El mínimo valor es el de Uruguay, que se encuentra en el 30%; para el Perú asciende al 41% en tanto que el PISA estima en el 68% para el estudio de los 32 países participantes, el más alto nivel de todos. Esto supone que un amplio margen de acción le que- da abierto a las políticas educativas que buscan mayo- res niveles de igualdad en la educación.

D. La agenda pendiente para Honduras

El examen realizado de la teoría sobre los efectos de la organización escolar sobre los aprendizajes ha recibido atención entre los especialistas hondureños, particularmente los que trabajan en la UMCE. La pu- blicación en 1997 de Factores asociados al rendimien- to académico proporcionó un detallado panorama so- bre el origen de las desigualdades educacionales ob- servadas tanto en tercer como en sexto año de la en- señanza primaria. La exploración bivariada desarrollada por la UMCE (1997:105 y ss) permite extraer tres conclusiones. En primer lugar, no existe una variabilidad grande en los aprendizajes, aunque es mayor en español que en matemática y más importante en tercer grado que en sexto grado. En segundo lugar, las variables identificadas como significativas resultan en general consistentes con los hallazgos internacionales y que fueron revisadas más arriba: área geográfica de residencia, la clase de escue- la, el tamaño de la escuela, la razón entre alumnos y docentes por grupo, el grado de cobertura del pro- grama, el tipo de administración escolar, el capital cul- tural familiar y la ocupación. Sin perjuicio de que el análisis se mantiene en el nivel bivariado sin construir un modelo multivariado, de los cuadros presentados surge como razonable la hipótesis de que las desigual- dades más grandes se encuentran al considerar el ca- pital cultural familiar medido a través de los años de escolaridad, las disposiciones educacionales futuras medida a través de la expectativa de máximo grado a alcanzar, la posición ocupacional y el equipamiento familiar. Lo cual confirma la tesis central de la estratifi- cación social de los aprendizajes. En lo que respecta estrictamente a los factores es- colares los hallazgos muestran relaciones bivariadas débiles. El tipo de administración ordena a las escue- las desde las más exitosas (privadas bilingües) hasta las menos exitosas (las rurales); pero dado que no se controla la composición de la escuela no se puede dis-

2 Respecto de Uruguay ver UMRE 1997.

Cuadro 2 Honduras: factores sociofamiliares asociados al rendimiento en Matemáticas, 1997

Factor

Matemática

Matemática

asociado

3er. Año

6to.

Actividad económica del padre

 

Obrero

48.5%

47.0%

Agricultura

49.0%

48.1%

Profesional

59.6%

50.7%

Educación

3.6%

55.8%

Escolaridad de los padres

 

Ningún año

50.9%

47.9%

6 años

51.1%

49.4%

Más que 12 años

57.7%

57.0%

Fuente: Elaboración propia a partir de UMCE 1997.

tinguir si el más alto resultado es debido al tipo de administración o a los orígenes sociales. Las escuelas que tienen un más alto nivel de equipamiento didácti- co y edilicio logran también un más alto promedio en matemática (r=0,17). También se observa una relación positiva pero débil entre tamaño de la escuela y resul- tados matemáticos de sexto (r=0,14). Llaman la aten- ción otros dos resultados: por un lado, las escuelas con docentes multigrados tienden a disminuir el re- sultado del alumno en sexto (r=- 0,13); por otro, cuán- to más alto fue el contenido cubierto en el desarrollo del curso de matemática, más alto fue el resultado fi- nal en matemática de sexto (r=0,18). Esto hace pen- sar si no habrían relaciones entre ambas variables y la desventaja del multigrado no estaría explicada en gran parte por la imposibilidad de concluir el programa. Ahora bien, el avance que se ha realizado en la in- vestigación constituye un paso importante, aunque su naturaleza es meramente preparatoria, al menos por razones fundamentales. Por un lado, la investigación sobre la eficacia escolar ha confirmado la tesis de Rutter et al (1979) al mostrar que los determinantes del ren- dimiento son configuraciones o interacciones entre factores y no meramente factores aditivos. Por otro lado, la teoría elaborada ha recibido corroboración en países con alto o medio alto desarrollo humano, en los cuales está presente un alto grado de institucionalización de la asistencia y obtención de la credencial educativa primaria y una alta y sostenida inversión educativa. En consecuencia, es necesario ser cautelosos con la extensión acrítica de las teorías a Honduras. Se hace necesaria nueva y más profunda investigación sobre eficacia escolar que incluya el ajuste de un modelo multivariado especificado correctamen- te con los indicadores derivados de la teoría organizacional.

II

E. La medición de la eficacia escolar

Para realizar un estudio sobre efectividad escolar es necesario adoptar tres grandes definiciones concep- tuales y metodológicas: i) cuál es el objetivo de la edu- cación formal que va a ser evaluado; ii) cuál es el me- jor indicador disponible para medir ese objetivo; y iii) qué metodología permitirá determinar si una escuela es o no eficaz en el sentido en que este concepto ha sido desarrollado en los apartados anteriores. Tomar estas decisiones implica resolver serios problemas teó- ricos y metodológicos, en un contexto en que, para la región latinoamericana, no hay demasiados consen- sos elaborados al respecto de estos temas. Para comenzar, la teoría clásica introdujo el con- cepto de “escuela eficaz” para distinguir las escuelas a partir de los aprendizajes cognitivos que obtenían sus alumnos. Esta selección de un objetivo último de la educación, el aprendizaje, implica como consecuen- cia, minimizar otros objetivos morales, cívicos o reli- giosos, a la vez que considerara insuficiente un análi- sis de los objetivos elementales de la escolarización (cobertura, abandono, acreditación del nivel, grado de avance). Si bien el consenso mundial sostiene que es necesario evaluar la calidad de los aprendizajes en las áreas de matemática, ciencias y lenguaje, para varios países de la Región entre los que Honduras se incluye, no es posible desconocer los objetivos pendientes de incluir universalmente en las escuelas a todos los ni- ños de cada cohorte o de que éstos finalicen en seis años acreditando el nivel. Lo ideal en este contexto, sería combinar ambos tipos de indicadores. El segundo tipo de problemas tiene relación con los indicadores. A partir de una respetable acumula- ción de investigaciones sobre prácticas de evaluación en el aula y en las escuelas, se ha formado un consen- so amplio sobre la necesidad de evaluar la eficacia, utilizando pruebas estandarizadas en las áreas de ma- temática, lengua o ciencias, aplicadas de acuerdo a estrictos procesos que garanticen la validez y confiabilidad de las mediciones. En otras palabras, los resultados educativos administrativamente generados por las escuelas, tales como tasas de repetición, de abandono y de promoción, no son los más adecuados para medir la eficacia. Pero inmediatamente surge la pregunta de cómo diseñar una prueba de aprendiza- jes válida para todos los niños de al menos un país, cuando cada escuela y cada maestro en su aula enfatizan distintos objetivos y proyectos. La respuesta a esta pregunta supone a la vez una fuerte discusión sobre las curricula obligatorias, las competencias a desarrollar y los objetivos terminales para cada grado en particular. Por esta razón, la definición de indicadores de aprendizaje en cada país ha requerido

de un proceso de concertación con dimensiones polí- ticas y pedagógicas interrelacionadas del cual depen- de en buena medida el éxito de las evaluaciones

(Benveniste 2000). Estos acuerdos se suelen documen- tar entre otros medios, en una “tabla de especificacio- nes de las pruebas” en las que se detallan las distintas competencias y subcompetencias involucradas en cada área, así como los indicadores alternativos para su medición que se plantean en términos de estándares

a ser alcanzados al cabo de un ciclo (Ravela et al 1999;

Ravela 2001). Ahora bien, en tercer lugar para estimar cuáles son los efectos propios de la escuela es necesario distin- guir teóricamente los efectos que pueden ser atribui- dos a las características familiares o innatas del alum- no. Como los niños comienzan la escuela primaria pre- sentando ya diferencias importantes tanto en el pro- ceso de socialización primaria, los resultados educati- vos deben ser controlados o depurados través de al- gún método de análisis estadístico multivariado. Esto se ha realizado en general, de dos formas. Por un lado, levantando a través de encuestas dirigidas a los padres, una amplia batería de variables sociofamiliares relati- vas a la ocupación, tenencia de bienes, estructura fa- miliar, educación de los padres, y diferentes disposi- ciones culturales. Estas variables son luego incorpora- das a un análisis de regresión. Por otro lado, también

se han considerado realizar mediciones de desarrollo cognitivo y/o lingüístico al inicio de la escolaridad (Mara 2001). Cuando se disponen de estas variables, es fre- cuente que se cree una nueva medida de aprendizaje

a partir de la “ganancia” entre el inicio y el final; o que

se incorpore como un regresor más al análisis multivariado (Rutter et al 1979;Lee & Croninger 1994). Estas exigencias teóricas abren varios problemas adicionales. El más importante de todos es que para ser análisis sólidos de efectividad escolar es necesario contar con un sistema nacional de evaluación que pro- porcione con regularidad una estimación de resulta- dos educativos válidos y confiables respecto de la po- blación de alumnos que cursan la educación básica. 3 En América Latina, esta exigencia metodológica pue- de ser satisfecha porque varios países cuentan ya con organismos especializados en la realización de evalua- ciones estandarizadas: Argentina (IDECE, actual DGE), Brasil (SAEB), Chile (SIMCE), Honduras (UMCE), Méxi- co (SNEE), Paraguay (SNEPE), Perú (UMC), Uruguay (UMRE). A su vez, es imprescindible para el desarrollo de estos estudios, que los investigadores accedan a tra- bajar directamente con el conjunto de los microdatos de una evaluación. Tal exigencia se ha resuelto con criterio restrictivo por vía de permisos o licencias de investigación, o con criterio amplia publicidad, median- te la liberación pública de las bases a través de Internet, como ha sido el caso de Argentina o del propio TIMSS. En general, esta exigencia aún está por cumplirse en

la mayoría de los países de la región, donde incluso se

han verificado episodios de ocultamiento de las eva- luaciones de aprendizaje, como el sucedido con el Laboratorio Latinoamericano de la UNESCO. En este contexto, el caso de Honduras es bastante particular. Por un lado resulta una fortaleza institucional que el país cuente desde el año 1995 con una unidad externa de evaluación, concertada entre la Secretaria de Edu- cación y la Universidad Pedagógica. La UMCE ha reali- zado dos relevamientos a nivel de la Educación Prima-

ria: en los años 1996 y 1999 fueron evaluados los 3eros

y los 6tos años. Pero, por otro lado, es una debilidad

que sólo se haya tenido acceso a estos datos mediante

publicaciones escritas.

F. Enfoques para medir la eficacia escolar

Estos problemas y las alternativas de decisión pue- den sistematizarse en un conjunto de “enfoques” ge-

nerales. Varios autores han discutido la validez y ex- tensión de estos enfoques, entre ellos, Rutter et al (1979), Brian Rowan et al (1983) Craig Richards (1991)

y Schafer, Yen & Rahman (2000). A partir de estas revi-

siones, se pueden identificar cuatro grandes estrate- gias sobre cómo medir la eficacia de una escuela: a) el enfoque comportamental; b) el enfoque la calidad re- lativa o del valor agregado; c) el método combinado de Edmonds; y d) los diseños longitudinales de panel. Cada una de ellas implica tres elementos: un indica- dor de resultado educativo, una fuente de informa- ción y un control estadístico de las variables de con- texto. La estrategia comportamental resulta la más sim- ple y a la vez más cuestionable de todas, ya que opera con resultados educativos “tradicionales” admi- nistrativamente generados. Aún con estos problemas, puede resultar ser el único disponible en varias situa- ciones. 4 Este tipo de enfoques se concentra en exami- nar las variaciones existentes entre escuelas con res-

pecto a ciertos comportamientos estudiantiles que son definidos como básicos para el desarrollo de los pro- cesos de aprendizaje: la asistencia y el buen compor- tamiento disciplinario. La asistencia regular a la escue- la es considerado a la vez como un prerrequisito comportamental para la internalización de las pautas de orientación cognitivas y morales transmitidas por

la socialización escolar. Se podría fundamentar que las

características de la enseñanza y de la etapa psicológi- co-evolutiva tanto de la infancia como de la pre-ado-

3 Tal vez esta sea una buena razón por la que esta perspectiva haya podido ser

recibida solamente en aquellos países que han desarrollado un sistema de eva-

luación educativa que se esfuerzan por cumplir esos estándares de calidad en el diseño.

4 En una investigación realizada en 1998 sobre una muestra nacional de cen-

tros públicos uruguayos que imparten el ciclo básico de educación media, esta fue la estrategia finalmente utilizada.

lescencia, requieren de la interacción diaria entre los profesores y los alumnos. Las ausencias prolongadas

o reiteradas por más de un período de tiempo deter-

minado, permitiría inferir una discontinuidad no re- parable en el proceso de enseñanza y por tanto, una presunción fuerte de falta de carencias en el dominio cognitivo de los contenidos y competencias exigibles en ese grado escolar. Coexiste también otra interpre-

tación: desde la Teoría de Sistemas, se enuncia que una escuela es un sistema de decisiones cuya caracte- rística central es el condicionamiento de la membrecía. Las organizaciones, más allá de cuál sea el tipo especí- fico, requieren alcanzar y estabilizar la membrecía a través de decisiones de inclusión/exclusión de las per- sonas y así garantizar la reciprocidad en el desempeño normal de sus papeles, y la reducción de la contingen- cia. En una organización escolar, la inasistencia pro- longada de un miembro pone en cuestión el éxito de

la

organización en condicionar su inclusión. Respecto

al

comportamiento disciplinario hay menores antece-

dentes de su uso como indicador de eficacia en la bi- bliografía, con la excepción notable nuevamente de Rutter et al (1979: 47 y ss). Estos investigadores defi- nieron un estándar mínimo de buen comportamiento que luego fue contrapuesto con un conjunto de com- portamientos indeseables tales como faltas, mentiras, ruidos molestos en el aula, palabras consideradas gro- seras, rayados en las paredes, etc. Una crítica radical dirigida contra este enfoque es que no atiende estrictamente al aprendizaje cognitivo sino que se concentra en aspectos morales y que por tanto, está más ligado a la perspectiva funcionalista que al nuevo paradigma sobre la educación. Otra crítica frecuente señala que este enfoque opera sobre fuen- tes administrativas de información, que en general son de reducida confiabilidad por múltiples motivos. El enfoque de la calidad relativa relativa, tam- bién denominado “del valor agregado”, intenta supe- rar las críticas hechas al anterior enfoque mediante el uso de indicadores de resultado generados mediante evaluaciones estandarizadas y controlados esta- dísticamente con variables antecedentes so- ciofamiliares opersonales. De acuerdo a Schafer et al (2000), existen tres técnicas estadísticas distintas para estimar un efecto ajustado de la escuela controlando los factores sociofamiliares; éstos son: i) el modelo de mínimos cuadrados ordinarios (OLS); ii) el modelo de regresión ponderado (WLS)y iii) el modelo jerárquico lineal (HLM). El más frecuentemente utilizado es el primero. En él, se estima la eficacia a través de una análisis de regresión lineal múltiple, en el que al resul- tado de aprendizaje observado se le resta el resultado previsto según la clase social de la escuela. Estos “resi- duos” son estandarizados y finalmente recategorizados en tramos. La UMRE de Uruguay utilizó este enfoque para su informe con los resultados de la evaluación de 1996. En esa ocasión, aquellas escuelas que quedaron

Recuadro 1

“Nosotros también utilizamos una definición particular de una escuela eficaz: es aquella en la que la proporción de niños de bajo nivel socioeconómico que demuestran maestranza en las competencias básicas es virtualmente idéntica a la proporción de los alumnos de clase media que lo hacen. Si una escuela no cumple con este test, ninguna otra cosa podrá cualificarla como efectiva. Su- pongamos que una escuela tiene el 50% de alumnos de clase media y un 50% de alumnos de clase baja, que el 96% de los alumnos de clase baja demuestran maestranza anualmente: esa escuela podría ser nominada como efec- tiva sólo si el 96% de los alumnos de clase baja demues- tra anualmente maestranza académica. Esto no significa que las escuelas necesariamente lleven a los niños a des- empeñarse iguales. Incluso en las escuelas efectivas, los niños de clase media como grupo todavía sobrepasan a los niños de clases bajas como grupo. Esto no viola nues- tro estándar porque nosotros requerimos solamente que la proporción de aquellos que exceden el mínimo deben ser aproximadamente la misma”. (Edmonds 1979:95)

en el tramo superior, de más una desviación, fueron definidas como “efectivas”, dado que obtuvieron re- sultados por encima de los previstos según los capita- les culturales con los que ingresaron sus alumnos. En otras palabras promovieron una movilidad cultural as- cendente en sus alumnos. Por el contrario, las escue- las que tuvieron residuos de menos de una desviación estándar negativo (S<-1), fueron definidas como “blo- queadas”, dado que sus resultados eran peores de lo

que cabría esperar de acuerdo a las características so- ciales de sus alumnos. Las demás escuelas fueron de- nominadas como “predecibles” (Ravela et al. 1999). Se señalan debilidades a este enfoque. Por un lado, este enfoque permite clasificar como eficaces también

a aquellas escuelas que obtuvieron bajos niveles abso-

lutos de logro, asignando prestigio a escuelas a las que

la opinión pública no definiría como tal. Por otro lado,

si bien Schafer et al (2000) compararon los resultados

obtenidos por los tres métodos y señalaron altas co-

rrelaciones entre las estimaciones obtenidas, recomen- daron que “el abordaje de HLM debería ser utilizado para las medidas de efectos de la escuela sobre la base de su estabilidad”. El enfoque combinado de la calidad y de la equidad se presenta como crítico tanto del primero

y del segundo. El centro de la discusión es el carácter

encubridor que puede tener un indicador de logro pro- ducto de la agregación (promedio) de resultados indi- viduales en una escuela que generalmente es policlasista. Por lo tanto, un promedio alto puede no estar indicando eficacia en el sentido aquí dado, sino por el contrario una situación análoga a la que existe en el sistema educativo: que los niños de más alto ni- vel social obtienen en esa escuela los más altos resul- tados. Dicho en otras palabras, se requiere de un indi- cador de eficacia que describa precisamente qué pasa

con la relación individual entre clase social y logro, y no relaciones promediadas a nivel de escuelas entre estas propiedades analíticas de los colectivos. En este sentido, la medida de logro preferida es por lo gene- ral, aquella que indica el dominio o maestranza de las competencias escolares básicas: en lugar del prome- dio se prefiere utilizar el “porcentaje de alumnos sufi- cientes” pero dentro de cada categoría social existen- te en la escuela. El diseño longitudinal de panel, utilizado en general con el método combinado, constituye una “so- fisticación” en relación al problema de la eficacia al tras- ladar la determinación de los indicadores al momento del diseño de la investigación. Se ha puesto en prác- tica a través de la medición de logro en una misma población estudiantil de la escuela secundaria en los estudios del Departamento de Educación de Estados Unidos High School & Beyond (HSB 1982-1984) y National Educational Longitudinal Study (NELS1988- 1990-1992). El argumento crítico que promovió tal extensión es que los modelos no contaban con varia- bles de control que permitieran conocer el nivel de desempeño inicial de los estudiantes. Esto suponía que no podía saberse realmente si la escuela había inter- venido logrando un cambio en el nivel de logro del alumno a través del tiempo de escolarización. El indi- cador de eficacia de la escuela pasa a ser ya no el resul- tado absoluto sino el nivel de ganancia o pérdida de cada alumno en la escuela (Lee & Croninger 1994).

G. Eficacia terminal de la escolarización primaria

Tal como se desprende de la anterior sección, el análisis de la eficacia escolar debiera basarse en un di- seño de panel, que relevara aprendizajes medidos por pruebas estandarizadas y equiparadas y que fuera acompañado por encuestas a las familias y a las orga- nizaciones escolares. Este desiderátum teóri- cometodológico, difícilmente es realizable en nuestros países por el momento. Es necesario por lo tanto, rea- lizar aproximaciones al objeto de estudio a través de los datos disponibles. En los países con acceso a los microdatos generados por los sistemas de evaluación los problemas son menores en este sentido, dado que se puede trabajar con información válida y confiable. Sin embargo, en el caso de Honduras, las dificultades para acceder a los microdatos de UMCE , nos llevaron a adoptar un enfoque comportamental y credencialista para aproximarnos a nuestro objeto. El objetivo mínimo de una política de escolarización universal en la Educación Primaria, consiste en demo- cratizar el acceso de todos los niños al nivel, bajo con- diciones equitativas de prestación del servicio. Este objetivo correspondió a la etapa fundacional de los sistemas educativos. Un segundo objetivo derivado de aquel, es la democratización del egreso, es decir que

los niños reciban su acreditación formal de haber rea- lizado todo el ciclo, sin consideraciones de clase so- cial, geográficas o de género. A mediados de los años sesenta, en toda la región esta fue una preocupación muy extendida en todos los países de la región, y en este sentido, las altas tasas de abandono escolar reci- bieron gran atención. El paso siguiente ha sido poner el objetivo de la acreditación del nivel en el tiempo curricularmente establecido, considerando a la vez las tasas de repetición y de abandono escolar. Los proble- mas de alta repetición en los dos primeros grados de Primaria pasaron a tener gran importancia dentro de este objetivo que recibió el nombre de “eficiencia ter- minal”. Finalmente, el cuarto objetivo en profundidad, es alcanzar niveles altos de calidad y equidad en la dis- tribución de los aprendizajes de los niños. Evidente- mente, cuando se llega a este plano, las soluciones administrativas de suprimir la repetición resultan tri- viales: de nada servirá que el niño egrese de sexto año si no desarrolló las competencias que se supone que debería haber adquirido. La credencial sin contenido creíble y corroborable sufre un acelerado proceso de devaluación. Nosotros nos situaremos en la consideración del tercer objetivo, la democratización de la acreditación en un tiempo óptimo y proponemos un análisis sobre la eficacia terminal. No se trata de una mera relación de maximización de resultados o de minimización de gastos; lo cual sin dudas está involucrado. Más bien se trata de la capacidad del sistema educativo de que los alumnos egresen titulados en el tiempo en que el cu- rrículum prevé que es óptimo para adquirir los apren- dizajes que la sociedad definió como básicos. Se trata por lo tanto, de la eficacia terminal del sistema. Es claro que Honduras se encuentra en la coyuntu- ra del tercer objetivo: lograr no solo una alta escolarización sino una democratización de la acredi- tación del nivel primario. En consecuencia, el estudio de la eficacia escolar focalizado en este concepto de acreditación en tiempo óptimo, permite evaluar cuán bien se desempeñan las escuelas en este contexto de las políticas. Pero, así como consideramos que puede ser un enfoque aproximativo solvente, es necesario explicitar y adelantar algunos riesgos. El más impor- tante de todos consiste en suponer que la mayor efi- cacia se alcanza suprimiendo la repetición en los gra- dos inferiores mediante algún tipo de promoción au- tomática. La experiencia muestra que cada vez que en nuestros países se implementó esto, tuvo resultados catastróficos sobre la calidad de los aprendizajes. 5 Este abordaje ha sido trabajado anteriormente en varios países (Muñoz Izquierdo ) y también en Hon- duras. El cuadro 3 presenta la serie publicada para el período 1990-1997. Se puede apreciar que durante los años 90 la tasa ha fluctuado en forma significativa en

5 Por ejemplo, ver Rama 1992.

Cuadro 3 Eficacia terminal de la Educación Primaria de Honduras para los años 90

 

1990-

1991-

1992-

1993-

1994-

1995-

1996-

1997-

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

Tasa

49.7%

72.7%

65.7%

65.1%

60.4%

64.7%

64.2%

64.0%

Fuente: «La educación en cifras 1990-1999».

cerca de 23 puntos, con grandes oscilaciones entre los ciclos escolares, desde niveles tan bajos como el 50% del año 91 al 73% en 1992 para caer al 60% en el año 1995. La serie que llega al año 1998, antes del Mitch, muestra una tendencia a estabilizar la eficiencia inter- na del sistema educativo hondureño debajo de los dos tercios de ingresados.

H. Estimación de la eficacia interna

Con base en estos antecedentes, procederemos ahora a construir un indicador de resultado que mida

la eficacia del sistema para acreditar el nivel primario en cada escuela a la que asisten los niños hondureños desde el primer grado. Los indicadores de resultado educativo que se utilizarán son aquellos generados administrativamente por las escuelas como parte de su ciclo anual: repetición y deserción. En esta ocasión estos han sido relevados a través del Censo de Educa- ción realizado por la Secretaría en el año 2000. El Cen- so relevó para cada grado de primaria, cuántos niños habían matriculados, cuántos habían abandonado y cuántos habían desertado. Los períodos de referencia para cada pregunta no son necesariamente iguales:

Marque la letra que corresponde a sección del gra- do que atiende, el número de alumnos, el número de repitentes del año anterior y el número de deser- tores del presente año.”(SE 2000: 8).

A los efectos de trabajar con esta información se

formularon los cinco supuestos relativos a la estabili-

dad de los estadísticos relevados en el Censo (Recua- dro ). En la medida en que hubiera información publi- cada sobre estos aspectos, se han contrastado la razonabilidad de estas suposiciones.

El universo inicial de 10034 escuelas tuvo variacio-

nes importantes en razón de las sucesivas decisiones adoptadas. En principio, se retiraron del análisis nove- cientas escuelas que carecían de información (9,4%). Siguiendo algunas decisiones tomadas por la UMCE (2001: 13 y ss) se retiraron del análisis las escuelas in- completas, es decir aquellas que reportaron “cero” alumnos en alguno de los grados de 1º a 6º . Esto im- plicó sacar del análisis casi tres mil escuelas. Sencilla- mente no era razonable estimar una tasa de eficacia terminal para escuelas en las que no se dispone de esta posibilidad por no contar con todos los grados. En otras pocas escuelas, las cifras de deserción y de repetición superaban a los alumnos inscriptos en el grado, lo cual implicaba resultados negativos. Se su- puso que estas escuelas presentaban gran movilidad

de la población estudiantil a lo largo del año debido a migraciones, problemas metereológicos, etc, y por tan- to se fijó la tasa de eficacia en 0. En otras, faltaron da- tos para al menos un grado, lo que imposibilitaba el cálculo. Quedaron en total fuera del análisis 4035 es- cuelas que representan el 40,2% del universo inicial existente en la base de datos. El conjunto de decisio- nes han supuesto un descarte de escuelas oficiales rurales (267,7%), de privadas urbanas (40,4%) y priva- das rurales (37,4%). En consecuencia, con mayor ra- zón aún es imperioso tomar con prudencia las conclu- siones a que se pueda arribar con este análisis exploratorio. Con esta advertencia en mente, se procedió a cal- cular para cada escuela una nueva variable a partir de la combinación de las anteriores que mide la probabi- lidad que tiene un niño que ingresa a la escuela en primer año de finalizar exitosamente la educación pri- maria al cabo de 6 años. Esta medida se ha interpreta- do en general como la tasa de eficiencia terminal o coeficiente de eficiencia interna para una cohorte hi- potética. Entrando al análisis sustantivo de los resultados (Cuadro 4), el primer aspecto a destacar es el magro desempeño que tienen las escuelas primarias hondu- reñas contrastado con las urgentes tareas educativas planteadas en el contexto de la globalización. Este pri- mer indicador de resultados muestra que un niño que

Recuadro 2 Supuestos para el cálculo de una tasa de eficacia

1)

Las cifras de alumnos que abandonaron o que repitie-

2)

ron, relevadas por el Censo a través de la encuesta a los maestros de primaria son válidas y confiables. Las tasas de repetición y de deserción se mantuvieron

relativamente estables entre el ciclo escolar 1999 y el

2000.

3)

Las tasas de repetición para cada grado se han mante- nido estables y que por tanto, las relevadas en el año

2000

resultan buenos estimadores de las que se podrían

observar en los próximos años manteniendo constantes

4)

las condiciones actuales. Las tasas de abandono para cada grado se han mante-

nido estables y que por tanto, las relevadas en el año

2000

resultan buenos estimadores de las que se podrían

5)

observar en los próximos años manteniendo constantes las condiciones actuales. La inscripción o matrícula en las escuelas declarada en el año 2000 resulta un buen estimador de la matrícula promedio de la escuela en un período más amplio de año.

Cuadro 4 Honduras: indicadores de Eficacia Terminal estimado para las Escuelas Primarias (2000)

Estadístico

Magnitudes

Promedio nacional

62.50%

Mínimo

0.00%

Máximo

100.00%

Desvío estándar

24.65%

Coeficiente de variación

39.44%

Fuente: Elaboración propia en base del Censo Escolar del año 2000 realizado por la Secretaría de Educación de Honduras.

ingresa a la escuela tiene una probabilidad de 62,5% de finalizar acreditando el ciclo en 6 años. A la inversa, más de uno de cada tres niños hondureños que ingre- sa a primer año de Primaria no completará el ciclo en el tiempo curricularmente estipulado. El nivel de eficacia varía en forma significativa entre escuelas, observándose ambos valores extremos. Los niños no tienen las mismas probabilidades de concluir el ciclo, importando y mucho a cuál escuela asista un niño para anticipar si concluirá exitosamente su Edu- cación Primaria. Las diferencias entre escuelas refie- ren a una desigualdad en las oportunidades educati- vas. Es necesario contextualizar este dato con otros indicadores del desempeño del sistema y que se rela- cionan con la escolarización. La tasa de cobertura en educación primaria ha alcanzado un nivel alto para todo el país, aunque con diferencias regionales impor- tantes que señalan la existencia de grandes problemas de escolarización. Al año 1999, un 10% de los niños en edad escolar no asistían a la escuela primaria. Esto sig- nifica que aproximadamente una mitad de los niños hondureños pueden concluir la Primaria en seis años y que muy probablemente el resto abandone la escue- la sin terminarla. Esto imposibilita seriamente la for- mación de capital humano a mediano plazo por más que el promedio de años de escolaridad pueda seguir incrementándose. Un rezago histórico en la formación de capital tan importante sumado a las urgencias con- temporáneas que impone la globalización, exigen un desempeño compensador francamente más elevado que el actual. Para esto es necesario lograr a breve pla- zo que por lo menos el 90% los niños permanezcan, aprendan y concluyan el ciclo primario. Este es un problema de escolarización en el que la escuela está en el centro. ¿Qué hace que los niños completan el ciclo escolar en los años previstos?.

I. Factores contextuales asociados a la eficacia

Aún aceptando la tesis de que los problemas de la educación primaria son de tipo organizacional, no se

puede desconocer los factores del entorno que con- dicionan, restringen o favorecen el desempeño de la escuela. Este apartado se ocupa de identificar el im- pacto de estos factores a través de observar las dife- rencias de eficacia que existen de acuerdo al entorno que enfrentan las escuelas hondureñas. El análisis exploratorio se realizará controlando contextos: las propiedades socioterritoriales, e institucionales de las escuelas; y socioculturales de los municipios en que

se encuentran las escuelas. Dado que, como se señaló más arriba, no se disponen de los datos sobre las ca- racterísticas socioculturales de la población escolar en

sí misma y por tanto deberán aproximarse a aquellas a

través de propiedades del contexto. Se utilizará la in- formación proveniente de la Encuesta de Hogares más

recientemente disponible (setiembre de 1999) y se seleccionarán indicadores de escolarización e ingreso para dos tramos de edades. La cobertura será evalua- da en la subpoblación de niños entre 5 y 13 años, en tanto que los logros de ingresos y de capital escolar serán evaluados en la subpoblación entre 14 y 65 años. Existe una moderada pero estadísticamente signifi- cativa heterogeneidad en los niveles de eficacia para cada una de las mayores jurisdicciones políticas del país (Cuadro 5). Observando el indicador de eficacia terminal para los departamentos del país, se encuen-

tra que la más alta eficacia se encuentra en Copán (69)

y cotepeque (68), en tanto que la más baja es propia

de los departamentos de Gracias a Dios (43) y Comayagua (53,0). Por debajo del promedio nacional, se encuentran ocho departamentos en tanto que por encima de la media hay nueve. Colón y Paraíso tienen un nivel de eficacia terminal similar al promedio na- cional. La variabilidad dentro de cada departamento medida por el coeficiente de variación, también resul- ta significativa de considerar. Los departamentos de Copán y La Paz resultan ser los menos heterogéneos, en tanto que Gracias a Dios presenta la más alta varia- bilidad. El comportamiento de la tasa de eficacia por de- partamento parecería seguir un patrón de regularidad fuerte y lógico cuando se la relaciona con la tasa de cobertura bruta de la Educación Primaria. Tal como se puede apreciar en el gráfico 1, el crecimiento de la cobertura bruta tiene una fuerte relación (R2 = 0.63) pero parabólica con la tasa de eficacia. En una primera fase es positiva: cuanto más alta es la cobertura, ma- yor es la eficacia. Se destacan los departamentos de Lémpira, Yoro, Paraíso, Olancho y Copán. Esto hace pensar en la incidencia que tiene lograr que la pobla- ción objetivo valore la escuela y asista a ella. Llegado a cierto punto próximo al 90%, la repetición empieza a presionar a la baja la eficacia terminal. Es la situación de los Departamentos de Cortés, Colón, Intibucá y particularmente, Gracias a Dios. Una forma más precisa de observar las diferencias en la eficacia atribuible a cuestiones territoriales, es a

Cuadro 5 Honduras: eficacia terminal estimada para las escuelas primarias según departamento, 2000

 

Eficacia

 

Coeficiente

Total

Departamento

terminal

Desvío

variación

escuelas

Atlántida

65.9

24.7

37.1

300

Colón

62.6

23.2

43.5

211

Comayagua

52.7

23

32.1

434

Copán

68.8

22.1

34.6

218

Cortés

65.5

22.7

37.4

496

Choluteca

62.1

23.2

40.8

498

El Paraíso

62.5

25.5

34.6

552

Morazán

66.7

23.1

76.1

687

Gracias a Dios

43.2

32.9

37.5

68

Intibucá

61.1

22.9

43.7

259

Islas de la Bahía

64.1

28

33.9

30

La Paz

66.2

22.4

44.3

277

Lempira

56.5

25

36.7

296

Ocotepeque

68

24.9

42

140

Olancho

65.7

27.6

44.5

598

Santa Bárbara

54.2

24.1

34.8

389

Valle

67.4

23.4

38.3

191

Yoro

60.8

23.3

39.5

354

Total

62.5

24.7

39.5

5999

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Censo Escolar del año 2000 realizado por la Secretaría de Educación de Honduras.

través de las grandes áreas urbanas denominadas “do- minios”. Los resultados forman tres grandes “escalo- nes”: las dos grandes ciudades, el resto del país urba- no y los municipios rurales. Las escuelas ubicadas en las áreas de Tegucigalpa y San Pedro Sula presentan aproximadamente siete puntos más en el indicador de eficacia que las escuelas de las restantes ciudades. A su vez, se observan reducidas diferencias entre peque- ñas y medianas ciudades y las zonas rurales. El com- portamiento de las escuelas ubicadas en municipios rurales resulta importante de destacar; en particular porque aquí se han eliminado un porcentaje impor- tante de escuelas incompletas que eran rurales del análisis. Al considerar la dispersión dentro de cada estrato, se observa una heterogeneidad significativa que se incrementa al disminuir la concentración de la pobla- ción. Una primera conclusión de estos datos podría desprenderse es que los niveles de eficacia no respon- der estrictamente a la escala urbana del entorno, sino a sus características socioculturales. La alta dispersión del medio rural indica que existen márgenes de ac- ción importantes ahí. Un detalle aún mayor sobre las desigualdades terri- toriales asociadas a la eficacia terminal puede realizar- se observando qué proporción de la varianza está ex- plicada por los tres niveles de análisis hasta ahora con- siderados: escuela, municipio y departamento. Utili- zando un modelo HLM de tres niveles, se calcula el

coeficiente de correlación intraclase. Los resultados muestran que los niveles contextuales tiene una in- fluencia marginal sobre la eficacia terminal de la es- cuela. Las diferencias entre los departamentos apor- tan poco a la varianza, en tanto que las diferencias en- tre los municipios aportan un 11%. Esto significa que son las propiedades de la escuela las que estarían en definitiva explicando las variaciones observadas. Existe gran discusión sobre la verdadera naturaleza de los efectos del entorno institucional sobre las es- cuelas, y sobre todo, de la mayor eficiencia y eficacia del sector privado. La investigación contemporánea ha

Gráfico 1 Eficacia terminal según tasa de escolaridad

bruta en primaria 75 COPAN 70 MORAZAN OCOTEPEQUE CORTES 65 OLANCHO ISLAS INTIBUCA COLON PARAISO
bruta en primaria
75
COPAN
70
MORAZAN
OCOTEPEQUE
CORTES
65
OLANCHO
ISLAS
INTIBUCA
COLON
PARAISO
60
YORO
LEMPIRA
55
COMAYAGUA
50
45
GRACIAS A DIOS
40
60
70
80
90
100
110
120
130
Tasa bruta total primaria

Cuadro 6 Honduras: eficacia terminal de las escuelas primarias según dominios geográficos

 

Eficacia

 

Coeficiente

Dominio

terminal

Desvío

variación

Distrito Central

71.3%

19.38

27.17

San Pedro Sula

71.6%

18.71

26.12

Ciudades Medianas

63.8%

22.73

35.65

Ciudades Pequeñas

65.0%

23.61

36.33

Municipios Rurales

60.7%

25.44

41.91

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Censo Escolar del año 2000 realizado por la Secretaría de Educación de Honduras.

Cuadro 7 Descomposición de la varianza en la eficacia con un modelo HLM3

Estadístico

Eficacia terminal

Años de escolaridad promedio

0.155

% de analfabetos en la población de 14 y más años del municipio de la escuela

-0.132

% niños entre 6 y 14 años que abandonaron la escuela sin completarla

-0.071

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Censo Escolar del año 2000 realizado por la Secretaría de Educación de Honduras.

Cuadro 8 Honduras: eficacia terminal de las escuelas primarias según sector institucional, 2000

 

Eficacia

 

Coeficiente

Sector

terminal

Desvío

variación

Privada urbana

85.4%

16.57

19.40

Privada rural

70.5%

25.46

36.10

Oficial urbana

61.3%

17.98

29.32

Oficial rural

61.7%

25.32

41.02

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Censo Escolar del año 2000 realizado por la Secretaría de Educación de Honduras.

mostrado que en realidad el efecto “escuela privada” desaparece cuando se introducen variables de control apropiadas, tales como el status socioeconómico de la escuela y otras características organizacionales. Pre- cisamente partiendo de la fuerte asociación entre sta- tus socioeconómico de la escuela y sector institucional, producto de la autoselección familiar, es posible utili- zar esta variable como un proxy de las desigualdades sociales observadas en la eficacia terminal. El examen que sigue se ha realizado construyendo una clasifica- ción del entorno de las escuelas que combina sector (público/privado) con área geográfica (urbano/rural). Las variaciones observadas en la eficacia terminal al controlar por sector resultan de importancia. El sec-

tor privado urbano presenta altos niveles de desem- peño muy por encima de la media nacional y próxi- mos a la universalidad; adicionalmente resulta ser un sector de escuelas relativamente más homogéneas en cuanto a este indicador. Un comportamiento similar se observa también en las escuelas privadas rurales que obtienen una eficacia que es nueve puntos porcentua- les más alta que la obtenida por el sector de escuelas oficiales urbanas. A su vez, el sector oficial rural tam- bién presenta un promedio levemente más alto que su contrapartida urbana, aunque también se caracteri- za por una importante heterogeneidad. Finalmente, corresponde controlar los niveles ob- servados de eficacia terminal según las propiedades contextuales de tipo sociocultural. Se han elegido 6 variables, siendo solo dos de ellas relativas a la dimen- sión socioeconómica: una estimación del ingreso me- dio per cápita en el municipio de la escuela y de la tasa de hacinamiento en los hogares (Cuadro 9). Tal como se ha expresado, los efectos composicionales tienen una magnitud importante en los procesos y resulta- dos educativos. Un contexto de más altos ingresos y promedio de años de escolarización municipal tiene un efecto positivo sobre la eficacia terminal. En cam- bio, aquellos municipios con mayor peso de la pobla- ción analfabeta, a la vez presentan una menor eficacia terminal. Para concluir esta sección, se hace necesario con- frontar el indicador educativo construido con otros indicadores de eficacia más apropiados. Para esto se utilizarán los resultados globales en español corres- pondientes a la 4ta. Evaluación de Aprendizajes reali- zada en tercero y sexto año de Educación Primaria en el año 2000. El sentido de esta comparación consiste recuperar en el análisis, la distinción entre el éxito de la acreditación y el éxito de la calidad educativa, en momentos en que desde algunos sectores se reclama la “promoción automática” en los primeros grados. El riesgo más crucial para la política educativa es confun- dir ambos objetivos o pensar que entre ellos pueda existir una relación lineal. El problema en cuestión puede ser formulado de la siguiente manera: ¿cuál es la relación entre una más alta acreditación de Primaria

Cuadro 9 Correlaciones r de Pearson entre la eficacia terminal y variables socioculturales contextuales a la escuela derivadas de la EHPM (1999)

 

Estadístico

Eficacia terminal

Años de escolaridad promedio

0.155

% de analfabetos en la población de 14 y más años del municipio de la escuela

-0.132

% niños entre 6 y 14 años que abandonaron la escuela sin completarla

-0.071

% niños entre 6 y 14 años que nunca asistieron

-0.58

Ingreso percápita del municipio

0.147

%

hogares con hacinamiento

-0.125

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Censo Escolar del año 2000 realizado por la Secretaría de Educación de Honduras.

Gráfico 2

Resultados globales según eficacia terminal por departamento, 2000 55 COPAN 50 MORAZAN YORO COMAYAGUA CORTES
Resultados globales según eficacia terminal por departamento, 2000
55
COPAN
50
MORAZAN
YORO
COMAYAGUA
CORTES
LEMPIRA
45
VALLE
UMCE 6to
INTIBUCA
COMAYAGUA
Eficacia terminal
CORTES
YORO
40
LEMPIRA
VALLE
UMCE 3to
COLON
Eficacia terminal
35
ISLAS
30
43.00
48.00
53.00
58.00
63.00
68.00
Tasa de eficiencia
y la calidad de los aprendizajes?. El gráfico 2 ensaya
lograda a través de la promoción automática, no lo-

una respuesta provisoria que debe ser tomada con

cautela por razones metodológicas. Antes de analizar- lo, es necesario explicitar ciertas advertencias.La efica- cia terminal y los promedios de los resultados de UMCE están medidos a nivel de departamentos. Toda agre- gación implica suprimir varianza intra-departamental, por lo que la relación registrada puede encubrir gran- des diferencias entre escuelas. Por otra parte, no es lícito extraer conclusiones para las escuelas de rela- ciones verificadas entre otras unidades de análisis. Con estas advertencias en mente, se puede extraer algunas conclusiones. A nivel de los departamentos, se observa una relación positiva pero en forma de parábola entre la eficacia y los resultados globales en

la prueba de español. La magnitud de esta relación es

mediana para el tercero (R 2 = 0.23) año pero modera- da para sexto año (R 2 =0.40), lo cual permite inferir nuevamente que hay una regularidad importante en

el comportamiento de las variables educativas a nivel

departamental. Copán es el departamento con más alta eficacia terminal y también alcanza el promedio en español más alto. Ahora bien, ¿qué significa que la re- lación sera parabólica?. Una posible interpretación tie-

ne que ver con la tesis del “trade off ” entre “inclusión

y calidad”. El incremento en la tasa de eficacia termi-

nal conlleva un primer período de reducción en la ca- lidad promedio de los aprendizajes. Es el caso de los departamentos de Comayagua, Lémpira, Santa Bárba- ra, Yoro e Intibucá. Sin embargo, una vez superado cierto umbral en el nivel de inclusión, se observa un cambio en el sentido de la relación, la cual se torna positiva. En los departamentos de Colón, Cortés, Morazán y Copán, por ejemplo, una mayor inclusión está acompañada de mayor calidad en los aprendiza-

jes. En síntesis, esta gráfica muestra que un mero in- cremento de la acreditación como meta de política

grará por sí mismo resolver los problemas más graves de baja calidad en los aprendizajes. Las altas repeticio- nes tienen que ver con problemas de aprendizajes; su- primirlas por decreto puede ser una medida de efi- ciencia educativa pero no de calidad y muy proba- blemente menos aún de equidad.

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