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La verdadera obediencia a Dios

Talvez usted conoce a alguien que piensa que si una


persona está yendo en dirección correcta en la vida,
eso es lo que realmente le importa a Dios. Son
muchas las personas que creen estar demostrando
obediencia a Dios ayudando a los demás de vez en
cuando, evitando las tentaciones, y asistiendo a la
iglesia. Pero la obediencia es mucho más que eso. La
verdadera obediencia a Dios implica hacer lo que
Dios dice, cuando lo dice, como lo dice, por cuanto
tiempo lo diga, hasta que lo que Él dice se ha
logrado.

Lamentablemente, este concepto es a menudo


rechazado por la cultura de hoy. Nuestra sociedad es
corrupta, y como resultado hemos racionalizado la obediencia al punto de perder las
mejores bendiciones de Dios.

¿Se ha preguntado usted por qué, muchas veces, Dios no responde sus oraciones, o por qué
es que a pesar de que intenta hacer las cosas una y otra vez, las situaciones de su vida
siguen sin funcionar? La respuesta puede estar en su medida de obediencia a Dios. Si usted
ha recibido a Cristo, pero todavía sigue experimentando una gran frustración espiritual,
puede haber una área de desobediencia en su vida que no ha enfrentado.

Posiblemente, Dios le ha pedido algo, y como respuesta usted ha ignorado Sus palabras o
ha hecho sólo parte de lo que Él le ha pedido.
Antes de que trate de hacer una lista de todo lo que Dios le ha pedido que haga o que no
haga, piense en lo siguiente: ¿Hay una área particular de su vida en la que tiene una lucha
para poder ser obediente a la Palabra de Dios? Cuando lee la Biblia, ¿le recuerda Dios
constantemente algún pecado específico? Cuando ora, ¿le viene a la mente una y otra vez
el mismo asunto? Si el Señor le está recordando algo en este mismo momento, piense en
esto: Pudiera ser que usted ha estado viviendo en la misma situación durante años porque,
en algún momento, decidió hacer las cosas a su manera en vez de hacerlas a la manera de
Dios.

El comprender esta diferencia clave entre nuestra manera de actuar y la manera como Dios
quiere que hagamos las cosas, puede hacer una diferencia tremenda en la vida de todo
cristiano. Esto es lo que quiero compartir con usted hoy. Tenemos que poner a la
obediencia en el primer lugar de nuestra lista de prioridades. Pero, para hacer esto,
necesitamos comprender completamente el porqué la obediencia juega un papel tan
importante.

Desobediencia: Adán y Eva


Cuando hay desobediencia, hay siempre consecuencias dolorosas. Algunas veces, esas
consecuencias afectan sólo a la persona, y a veces también a otras. Quizás la ilustración
más clara de esta verdad la vemos en Adán y Eva.

Dios creó un ambiente perfecto para esta joven pareja, y les dio sólo dos mandamientos:
“Fr ucti
ficadymul t
ipli
caos ”( Génesis1:28)y“ De lá rboldel acienc i
ade lbi
enyde lmalno
comer ás ”(Gé nesis2:17).Sa bemosqueAdá nys umuj erentendi eronbi enest
ass enci
ll
as
instrucciones, porque Eva fue capaz de repetirlas al tentador antes de sucumbir a su
perverso plan (Génesis 3:3).

Ahora bien, usted podría pensar: Bueno, las cosas son diferentes hoy. No hay serpientes
que hablen, y tenemos muchas instrucciones sobre cómo conducirnos en la vida. Es cierto,
pero una cosa no ha cambiado: Dios nos ha propuesto una senda de obediencia a cada uno
de nosotros, y tenemos la alternativa de seguirla o de escoger nuestro propio camino. Por
tanto, si usted quiere desobedecer a Dios, simplemente aléjese de Su senda. No lea la
Biblia, no vaya a la iglesia, y ni siquiera trate de escuchar Su voz, porque si lo hace va a
saber la verdad y tendrá que enfrentarse a ella.

Por el contrario, para evitar la desobediencia, debemos someter nuestros pensamientos,


acciones y palabras a la voluntad perfecta de Dios. Pero más importante aun, si Dios nos da
palabras de dirección, de sabiduría o de advertencia, debemos obedecerlas completamente.
La desobediencia es rebelión contra Dios, una ofensa hacia Él. Es el testimonio de su
corazón que dice que usted ha elegido su propio camino por encima del de Dios. Cuando
usted desobedece, está esencialmente rechazando reconocer la autoridad, el derecho y el
poder de Dios sobre su vida.

Obediencia parcial: El rey Saúl


Contrario a la creencia de mucha gente equivocada, la obediencia perfecta no significa que
tenemos que ser personas perfectas. El obedecer a Dios no exige una obediencia
intachable. Examinemos la vida de alguien, que demuestra el porqué son tantas las
personas insatisfechas e infelices en su vida cristiana. En 1 Samuel 10 podemos ver el caso
del rey Saúl y de su lucha con la obediencia total.

Saúl recibió la orden de Dios de que fuera a Gilgal y esperara allí durante siete días al
profeta Samuel, quien se le uniría. Ambos ofrecerían un solo holocausto (1 Samuel 10:8).
Saúl comenzó bien, pero a medida que se acercaba el séptimo día se fue poniendo nervioso
y sintiéndose frustrado, y finalmente decidió hacer la ofrenda sin Samuel. Pero la Biblia
nosdi ceque“ cuandoé la caba badeof recere lholoc austo,hea quíSa mue lqueve nía”( 1
Samuel 13:10). Saúl había esperado bastante tiempo, pero la obediencia parcial no es
obediencia.

Enl osve rsí


culos13y14pode mosl eere lresultadodee stedr ama :“Ent once sSa mue ldijo
a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te
había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre.
Ma sa horature i
nonos erádur adero”.

Dios no promete que podremos ver o comprender de qué manera se revelará Su plan en
nuestras vidas. Más bien, con frecuencia nos llama a que le obedezcamos momento a
momento, confiando en que arreglará las cosas en el tiempo de Él. Esto quiere decir que
muchas veces tendremos que esperar, pero si lo hacemos con obediencia Dios bendecirá el
resultado.

Obediencia completa: Noé


Cuando leemos acerca de la vida de Noé en Génesis, capítulos 6 al 9, vemos una clara
descripción de obediencia completa. Dios llamó a este hombre para que hiciera algo
extraordinario, algo que parecía imposible e ilógico, pero Noé obedeció sin hacer
preguntas.
Noé obedeció a Dios, aun a pesar de lo que los demás pensaban de él. Cuando escogemos
la senda de la obediencia, también tenemos que estar preparados para la respuesta negativa
que sin duda alguna recibiremos de los demás.

¿Siempre le traerá a usted popularidad el obedecer a Dios? No. ¿La gente lo criticará? Sí,
probablemente. ¿Pensarán que son ridículas algunas cosas que usted hace? Sí. ¿Se reirán
de usted alguna vez? Sí. Pero quiero que tenga presente algo: Noé fue un hombre que
eligió caminar con Dios en medio de una sociedad depravada. De hecho, era tan perversa
que Dios decidió exterminar a todos los seres humanos de la tierra, a excepción de una
familia. Imaginamos lo que estas personas le decían a Noé, día tras día, al observarlo.

De la vida de Noé podemos deducir una clave importante en cuanto a la obediencia: Si


Dios nos dice que hagamos algo, no debemos concentramos en las cosas o en las personas
que tratan de evitar que lo hagamos. Esas personas quieren apartarnos de lo que Dios nos
ha llamado a hacer. Si Noé hubiera comenzado a escuchar a sus críticos, no habría
construido el arca, y habría sido barrido con el resto de la tierra. Antes bien, eligió ser
absolutamente obediente a Dios.

Obediencia suprema: Jesús


Consideremos, finalmente, la vida de Jesús. Por supuesto, Jesús era perfecto: Dios en
forma humana. Pero hay algo muy importante que podemos aprender de su vida. Aunque
no podemos ser perfectos e intachables como Jesús, el Espíritu Santo puede facultarnos
para que obedezcamos a Dios todas las veces que Él nos ordene hacer algo. Si esto no
fuera posible, Dios no sería un Dios justo. Por tanto, cualquier cosa que Él requiera de
nosotros, ya sea doloroso o placentero, beneficioso o costoso, nuestro Padre celestial nos
ayudará a ser obedientes a Él.

El Dios a quien servimos es un Dios misericordioso, amoroso, maravilloso, indescriptible y


formidable. Sé por experiencia propia que la obediencia tiene que ser una prioridad en la
vida de todo creyente. Es la única manera como usted puede llegar a ser la persona que
Dios quiere que sea, y el único modo para que pueda alcanzar las cosas que Él ha
preparado tan maravillosamente para usted en su vida.

Si usted recibe a Jesucristo como su Salvador, su primer acto de obediencia debe ser esta
oración:“ Pa dre,pe rdóna mepormi spe cados.Hepe c
adoc ont rati;hee st
adovi vie ndoe n
rebeldía. Te pido ahora que me perdones por mis pecados; no porque soy bueno, sino
porquec reoquet uHi joJ es
úspa gót otalme ntelade udademipe cado” .Ene lmi smo
momento que usted hace eso, el Espíritu Santo viene a su corazón y le capacita para que
ande en obediencia, contando con Su fortaleza y poder.

Mi oración por usted es que sea obediente a Dios. Que llegue a ser la persona que Él quiere
que sea; para que haga la obra que Él quiere que haga; para que dé el fruto que Él le
permitirá dar, a fin de que pueda recibir las bendiciones que ha preparado para usted.