Anda di halaman 1dari 19

INSTITUTO DE ESTUDIOS SOCIALES DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA.

MAESTRÍA EN CIENCIA, TECNOLOGÍA Y SOCIEDAD


PROBLEMAS DEL DESARROLLO EN AMÉRICA LATINA
MAESTRANDA: NORA L. DARI

Una cuestión pendiente en la agenda educativa argentina . ¿Se puede educar para el
desarrollo?

Algunas cuestiones del hoy:

Según el Informe sobre Desarrollo Humano, publicado por el Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 1996, "el fin es el desarrollo humano; el crecimiento
económico es un medio. El propósito del crecimiento económico debe ser enriquecer la
vida de la gente. Pero con demasiada frecuencia no lo hace. En los últimos decenios se ha
puesto claramente de manifiesto que no existe un vínculo automático entre crecimiento
económico y desarrollo humano. Incluso cuando tal vínculo se establece, puede ir
erosionándose gradualmente, a menos que se lo refuerce en forma constante, por medio de
una gestión política hábil e inteligente".

Ahora si tomamos como fuente el informe sobre Educación y Pobreza(UNESCO;


2001) en América Latina los datos históricos se tornan en contundentes acerca de la
incidencia de la educación en una mayor equidad social. En Brasil el 10% de la población
con mas ingresos gana casi mas de sesenta veces que el 10% de menos ingresos, en
Uruguay y en México la relación es de 18 y 40 veces, respectivamente. Como contrapartida
todos aquellos países que hicieron de la expansión educativa una prioridad política son los
que hoy poseen un menor grado de desigualdad negativa.

Sin embargo, para algunos autores como Tenti Fanfani, los sistemas educativos
latinoamericanos, nacieron desiguales, en términos de oportunidades de acceso,
rendimiento y calidad, y siguen manteniéndose desiguales; ahora acompañados por
procesos de globalización, tanto económicos como sociales que se reafirman en la región.
El incremento de la desocupación y la pobreza entre los individuos menos instruidos y aún
las dificultades que tienen los que llegaron a mejores niveles de instrucción para , ya no

1
sólo trabajar sino también para conformar espacios de participación social y política
llevaron a varios países latinoamericanos a formular reformas en su sistema educativo, mas
o menos exitosas, principalmente en sus niveles medio y superior, aunque no todas ellas se
ven reflejadas de igual manera en el desarrollo propio de los países de la región.

Esbozos históricos de la educación en la región:


Cuando se consolidaron en América Latina los Estados Nacionales, en la mayoría
de los casos lo hicieron bajo la égida de organizaciones que estaban centradas en la
participación económico política de un solo grupo de la sociedad, la oligarquía tradicional.
En el caso argentino estos grupos sociales estaban vinculados al comercio internacional de
productos agropecuarios, esto hacía que estuvieran ligados al campo y al puerto, cuya
producción era necesaria para los países centrales. Este modelo productivo incorporó un
volumen significativo de población inmigrante desde estos países, lo que a la vez produjo
una heterogeneidad cultural y social y un crecimiento de los sectores medios. Esto exigió
de una presencia del Estado como agente integrador y hegemónico que, en general, no
permitió la incorporación de los diversos sectores sociales, sino por el contrario el acceso a
los niveles políticos seguía siendo altamente restrictivo, basado en amplias libertades
civiles y restringidas libertades políticas. “Mientras la política de los sectores medios
estuvo concentrada en garantizar la vigencia de las instituciones que les permitían el
ascenso social, su enfrentamiento con la oligarquía tradicional se circunscribió, la
mayoría de las veces, a los problemas políticos derivados de las trabas que se intentaba
colocar para la democratización del acceso a dichas instituciones”1 Tedesco(1993).
Este modelo no brindó el acceso masivo a la propiedad o a la participación
política pero encontró en la educación un mecanismo efectivo para integrar a la sociedad.
El sistema educativo se constituyó en primer lugar como una fuerte función política, ya
que “a través de ella se tendió a formar un tipo de hombre apto para cumplir papeles
políticos, excluyendo otros objetivos, tales como el de formar un hombre apto para las
actividades productivas” Tedesco(1993)2. El Estado Nacional asumió, entonces, la tarea
educadora, tanto por su propia gestión como ejerciendo el control de las instituciones

1
Tedesco, J.C.: Educación y sociedad en la Argentina. (1880-1945). Solar Ediciones. Buenos Aires,1993.pág
205.
2
Tedesco, J.C. op cit

2
privadas, constituyéndose entonces como el espacio donde se condensó el conflicto y el
consenso. Los diferentes actores que participaron en la sociedad diseñaron estrategias y
movilizaron todo tipo de recursos para influir sobre este actor central buscando intervenir
en la construcción de la agenda pública, resultante de la puja entre intereses que utilizan al
cuerpo institucional y administrativo del Estado como la arena en la que desenvolvió la
competencia. La educación jugó en este entorno un fuerte papel en torno a la integración
social, tratando de consolidar la identidad nacional, la propia construcción del Estado y la
generación de consenso antedicha. Por otra parte la educación se vinculó con la economía
desde dos puntos. Por un lado la estructura escolar permitió generar un sistema de
estratificación social acorde a las necesidades e intereses de los sectores dirigentes, por el
otro estableció una estructura y un curriculum centralizados y elaborados desde la ciudad-
puerto, que contribuyó con el proyecto económico agroexportador, si bien esto está
planteado desde los sectores dirigentes, se puede también tener en cuenta la posición de
aquellos que demandaban educación, esta demanda fue cada vez más creciente, ya que se
veía a la falta de la misma como indicador de baja capacidad para actuar, y solicitar respeto,
en la arena política, así como la imposibilidad de acceder a los bienes culturales, que
implicaban algún grado de movilidad social.
Con la llegada del gobierno radical al poder, y con él de los “nuevos” grupos
sociales conformados por una incipiente corriente industrializadora y por los profesionales
hijos de inmigrantes, se comenzó a cuestionar los aspectos restrictivos y elitistas del
modelo educativo de la etapa anterior, cabe rescatarse que cuando el radicalismo asume se
encuentra con que la amplia mayoría de los niños estaba fuera del sistema educativo.
El nuevo tipo de Estado va a contar con diversas denominaciones según cada
etapa histórica, pero va a estar signado, en todos los casos, por una fuerte intervención del
mismo en todas las esferas sociales, principalmente en la económica, y caracterizado por su
reconversión: en el terreno de lo social, de protector de los derechos individuales a garante
de los derechos sociales; en lo económico de propulsor del liberalismo a ultranza hacia una
actividad cada vez mas marcada por el intervencionismo. Según Tiramonti(1995) “el
desarrollo del Estado de Bienestar politizó amplias esferas de la vida social que pasaron a
ser resueltas en la esfera pública. El caso más claro es el de los servicios sociales, tales
como la educación y la salud. La paulatina reducción de la actividad del Estado generada

3
por los procesos de ajuste deja un espacio político disponible que comienza a ser ocupado
por ciudadanos que se articulan en nuevas organizaciones que intentan, por un lado,
suplir la acción del Estado ausente y por otro conservar un espacio político y por tanto
público para la resolución de estas acciones”.
Un giro muy fuerte pasa a darse en el ámbito de la educación cuando ésta deja de
ser solo un derecho del ciudadano y utilizarse para la formación del mismo, para
convertirse en una estrategia de formación para el trabajo, formación que diera respuesta a
la industria emergente, ya que se necesitaba para ella no solo una alfabetización básica, sino
ciertos niveles técnico profesionales y nuevos conocimientos acerca de oficios y
especialidades.
Durante la etapa del Estado de Bienestar, la educación deja de verse como un
gasto, pasando a convertirse en una inversión, que va a generar un crecimiento tanto en el
nivel individual, como en lo económico y social. Esto se va a ver reflejado en los diferentes
períodos, aunque el auge será en la etapa desarrollista. En la década del cuarenta se
desarrollaron varias modalidades de capacitación básica y profesional, a partir del Primer
Plan Quinquenal del gobierno peronista se introdujeron reformas en el sistema educativo,
que pugnaban por redefinir la relación pedagógica entre la educación y el trabajo, que
permitieran dotar al alumno de una formación profesional más definida. Con la caída del
gobierno peronista y la asunción del gobierno militar, el Estado centró su accionar en la
promoción y conducción del desarrollo económico, y se comenzó a abandonar la
perspectiva de la educación como un derecho de los ciudadanos que debía ser garantizado
por el Estado. Los nuevos grupos sociales de mayor poder y cercanos al capital extranjero,
concibieron a la participación de los sectores populares, de la etapa anterior como
peligroso. En el ámbito educativo se marcó esta contradicción que existía entre el sentido
modernizante, propio de las esferas económicas, y el sentido elitista, que el Estado
planteaba frente a la participación política y social del resto de los sectores de la población;
mostrándose más que nada en la formulación de discursos, modernizantes y tecnocráticos,
por una parte, y la implementación de políticas, en las que el Estado se desentendía de la
distribución social de conocimientos, lo que generó un marco de deterioro de la calidad
educativa.

Una mirada desde la economía:

4
La inserción como periférica de América Latina, de carácter bastante precoz con
respecto a otras “periferias”, en la economía internacional permitió que ciertos sectores
sociales, en general las elites dirigentes, se vieran favorecidos y que se generaran, y
reforzaran, mayores desigualdades en la distribución. El auge del “crecimiento hacia
afuera” colocó en manos de esos sectores un interesante excedente económico que no fue
reinvertido en innovaciones, ya que el florecimiento económico poco tenía que ver con
ellas, ni con realizar mejoras en lo social.
Los procesos, latinoamericanos, de industrialización se alejaron, por tanto, de los
ocurridos en otras zonas del mundo. La excepción estuvo dada de la mano del Brasil y por
las corrientes migratorias europeas, que generaron espacios muy localizados. La innovación
técnico productiva fue una contribución de la inmigración.
A partir de 1900 comienzan a aparecer los límites del crecimiento hacia fuera.
Nuevas áreas de producción aparecían en el panorama internacional y los países centrales
tendían a fortalecer sus posiciones en la división internacional del trabajo, por la misma
primacía tecnológica y por mecanismos cercanos a lo comercial y financiero.
Entre 1900 y 1905, según Furtado en la Argentina “la expansión de las
exportaciones engendraba un fuerte crecimiento de ese mercado interno, el cual inducía a
la industrialización, en México el crecimiento de ese mercado interno era mucho más
lento”. La industrialización, en su primera fase, en estos países estaba fuertemente
influenciada por los productos primarios que se exportaban. De esta manera, siguiendo a el
mismo autor, el procesamiento de productos agropecuarios constituyó el núcleo inicial de la
industria moderna argentina, y el procesamiento de productos minerales, el de un
importante sector de la industria mexicana, ya sea para exportación o para el mercado
interno.
La economía argentina desde sus orígenes remite a las relaciones con el comercio
exterior en el ámbito de país proveedor de insumos o materias primas, y recepción de
productos manufacturados. Ésta primacía de una postura de poco riesgo, en tanto a
inversiones tecnológicas, le dio al país una característica peculiar en tanto altamente
dependiente de las fluctuaciones externas. Con el crack del ´29 se agravan las condiciones
político-económicas y sociales. La crisis, que se exporta desde Wall Street a los países del
área capitalista, tanto desarrollada como periférica, termina imponiendo “la diplomacia del

5
dólar”, consolidando los nacionalismos económicos, realineando el mercado mundial y
acentuando la caída de los precios de los productos primarios. El Estado liberal entra en
crisis y se activa la polarización social y el derrumbe del mercado del capital internacional.
A lo largo de la década del ´30, por una coyuntura mundial desfavorable, la
Argentina comienza a transitar el camino hacia el posterior desarrollo industrial de forma
casi espontánea. Es decir, al contexto de desabastecimiento mundial que se vive a raíz de la
Gran Depresión, se le suma en la Argentina la existencia de determinados factores
favorables que dan lugar al nacimiento de lo que mas tarde se conocerá como
ISI(Industrialización Sustitutiva de Importaciones), en el cual el sector industrial funcionó
durante largos años (entre 1930 y 1978) como motor de la economía.
La ISI no tuvo las consecuencias tan negativas que sugiere la interpretación
neoclásica convencional, intentemos adoptar un juicio más balanceado y menos derogativo
del proceso sustitutivo que el que nos brinda el main stream profesional. La ISI trajo
implícitas ciertas determinaciones tecnológicas. Por una parte, se estableció un
condicionamiento funcional en la dinámica de expansión de la industria local, que tendió a
demandar crecientes cuotas de importación de tecnología. Por otra, el adecuar la tecnología
importada a las condiciones locales significó modificaciones o innovaciones menores,
buscando realizar ajustes de escala, diferencias en los insumos o condiciones de uso de los
bienes producidos. La ISI generó, de alguna manera, un proceso de aprendizaje
tecnológico que aunque limitado, tuvo su importancia. Sin embargo esta estrategia no
implicaba una lógica de producción de nuevos productos o procesos, por lo que no se hizo
necesaria la realización de innovaciones mayores. “En una suerte de división internacional
del trabajo innovativo, la ISI no implicó la necesidad de ampliar y diversificar la base
científica y tecnológica local3.
Después de la II Guerra, la Argentina queda en una situación favorable gracias al
superávit de la balanza de pagos, se implementan entonces desde el Estado dirigista,
políticas tanto educativas como en ciencia y tecnología sustentadas en cuatro elementos
ofertismo, transferencia de tecnologías, vinculacionismo y autonomía restringida.
Desde fines de la década del cincuenta, algunos países de América Latina
intentaron generar una base científica y tecnológica en áreas consideradas estratégicas. Lo
3 Dagnino, R, Thomas, H y Davyt, A: “El pensamiento en ciencia, tecnología y sociedad en Latinoamérica, REDES Nº7, UNQ Buenos Aires, 1997

6
interesante es observar que los gobiernos que se dieron a esta tarea fueron tanto
democráticos como de facto, civiles como militares, populistas como conservadores. Esto
implica que la percepción de la necesidad de disponer de una ‘comunidad científica local’
atravesaba las fronteras ideológicas de los diferentes regímenes políticos. No parece
arriesgado afirmar que esto formaba parte del ‘sentido común’ o de la mentalidad reinante
que esa era la misión del Estado durante el período.
En la Argentina, con la llegada al gobierno de Frondizi en 1958, se intentó poner
en práctica una línea económica consistente, basada en las tesis del desarrollismo. Esto
implicaba desarrollar las manufacturas, hasta transformarse en una economía enteramente
industrializada y desbalancear esta estructura industrial, ligada a las producciones
agropecuarias y de industrias livianas, dando paso a una economía fuertemente industrial.
En este período, domina intelectualmente la corriente estructuralista que tiene
como centro de generación de conocimiento a la CEPAL (Comisión Económica para
América Latina y el Caribe). Esta corriente plantea como agente clave del desarrollo
económico al Estado, basando el crecimiento sustentable de un país en la generación de
capacidades productivas y tecnológicas propias, acordes con las instituciones de cada
sociedad. Esta postura se presenta como opuesta a la teoría neoclásica que, además de
plantear al mercado como mejor asignador de recursos, sostiene una mejor y única forma
de desarrollo, pautada generalmente por el camino ya recorrido en y por los países
desarrollados.
Hacia los ´70 el nuevo patrón tecnológico hizo más potente el proceso de
acumulación y centralización de recursos, protagonizado por los conglomerados
transnacionales a escala mundial. A la par de esto la aparición de alternativas tecnológicas
de procesos y productos y la aceleración del ritmo de cambio aumentaron el nivel general
de incertidumbre. En esta década el “Nuevo Orden Económico Internacional” se constituyó
como vertebrador del progresismo periférico. En el Tercer Mundo se hizo patente la
dimensión tecnológica de la dependencia, con respecto al capitalismo avanzado.
A partir de 1975, según Roberto Bisang4, se inicia el desmontaje del modelo
industrial de sustitución de importaciones, que se afirma a partir de los ´90, y en el cual
coexisten comportamientos ofensivos- defensivos con disparidad del crecimiento según los
4
Bisang y otros: La transformación industrial de los ´90. Un proceso con final abierto. Revista Desarrollo
Económico, 1996

7
sectores. Este proceso significó una disminución de la mano de obra, con crecimiento de la
productividad laboral. La apertura externa tuvo como corolario un mayor desequilibrio
entre las importaciones y las exportaciones y la inversión revistió un carácter de
“concentración sectorial”. El proceso de globalización comienza también en esta etapa,
aproximadamente después de los ´70, en el ámbito financiero y arrastra, según Miotti y
Quenan5, “la convergencia de las empresas transnacionales”(ET). El desarrollo de las
telecomunicaciones permite la construcción de nuevas redes de tecnología e información,
con un nuevo modo de conocimiento y de gestión del mismo.
En la década de los ´80 y en la etapa siguiente las innovaciones intensivas y sus
modificaciones casi constantes, en términos de conocimientos científicos, modificaron el
proceso productivo, además de disminuirse los tiempos que van desde el momento de la
concepción de una idea o variante tecnológica hasta su aplicación. Según sostienen
Thomas, Davyt y Dagnino a partir de los ochenta. “en la teoría económica, por lo menos,
el nuevo locus de la innovación es la empresa misma, eximiendo así al estado de realizar
políticas activas de CyT”6. El acceso a tecnologías, fabricadas, diseñadas, pensadas en el
exterior llegan con mayor velocidad, y permitidas por la situación económica, se
implementan directamente en la sociedad, ¿se hace necesario, entonces, pensar en
innovaciones propias teniendo algo “mejor” desde fuera?. Pero no solamente esta
incorporación tecnológica se ve reflejada en los productos, sino también en la organización
empresarial, planteando estrategias defensivas(tratando de absorber el impacto de la
reestructuración) u ofensivas(para alcanzar niveles de competitividad internacionales). Lo
que se ve, en general es un cambio en el modelo organizacional, una actitud negativa ante
la innovación y la recuperación de la experiencia, y una extranjerización de la industria
Algunas cuestiones de la problemática ambiental:

En primer lugar, debemos considerar que los temas ambientales no se desarrollan


sin un sustento material, por el contrario lo hacen en un único, común y principal escenario,
la biosfera. En este sentido, cabe recordar y analizar que es la superficie terrestre, el
principal componente, fragmentado en espacios políticos, que se organizan en Estados. En
otras palabras, los recursos naturales, y las sociedades se corresponden con un territorio; y

5
Miotti,L y Quenan; C: Globalización, regionalización y competitividad tecno- industrial, sin data.
6
Dagnino, Thomas y Davyt: op cit

8
esto pasa a ser relevante cuando se observan los diversos manejos ambientales, los límites
espaciales y los estados nacionales.
Por otro lado, debemos señalar que el espacio y el lugar, y el territorio y la
territorialidad son conceptos que encuadran a los problemas ambientales y/ o a los
desastres, llamados "naturales". Las escalas, también son un concepto central: sea lo local,
lo regional o lo planetario, no olvidemos que los problemas ambientales no tienen fronteras,
pero si tienen diferentes impactos ambientales en los territorios y respuestas probables y
posibles , a los mismos.
A esto podemos agregar el interés, de la sociedad en su conjunto, acerca del
conocimiento sobre las disfuncionalidades emergentes de las relaciones entre los grupos
sociales y su asentamiento, reconocidas como problemas ambientales, es actualmente, muy
grande.
Si repasamos rápidamente las condiciones históricas socio-territoriales anteriores
al despegue de la moderna industria, a fin de compararlas con las actuales, encontraremos
que por el siglo XVIII había, ante todo, un mundo predominantemente rural. Es más, aún
en las sociedades más avanzadas de ese momento habitaban en el espacio rural, tenían algo
más del 80% de la población se dedicaba, básicamente, a la actividad agrícola.
La actividad industrial desde su consolidación hace mas o menos dos siglos, ha
generado fuertes efectos territoriales, ambientales y sociales. La revolución industrial,
inició cambio importantes a escala planetaria y efectos en la organización social en la
humanidad comparable, por ejemplo, con la revolución agrícola.
Desde la década de los setenta la variable ambiental ha tomado un papel central en
el proceso productivo sobre todo en los países europeos. Se pueden recordar los impactos
negativos en la salud de la población de los fenómenos como la lluvia ácida, la
contaminación del agua potable, de los mares, la acidificación de suelos agrícolas por el
efecto indirecto de los contaminante, entre otros. Desde entonces, los grupos o
movimientos “verdes” han presionado al Estado y a la Comunidad Europea para la
implementación de un control ambiental en los términos de los procesos productivos a
través de fuertes políticas ambientales en el sector industrial. Estas políticas son tan activas
y la participación de la sociedad tan intensa, a punto tal que definen la radicación o no de
determinadas industrias que generan importantes efluentes u otros tipos de contaminación.

9
Cada vez toman una más amplia difusión las cuestiones vinculadas al manejo del
ambiente. Por un lado, se hacen sentir los efectos difusos de impactos locales sobre el
medio, suscitados, a su vez, por las diversas acciones humanas, los que importan un riesgo
para la calidad de vida de la población y su seguridad ambiental; por otro lado, aparece
cada vez más comprometido el derecho de los habitantes al disfrute actual, así como de las
generaciones futuras de los bienes que configuran el valor patrimonial de los recursos
naturales y culturales.
Entre otras preocupaciones aparecen: el tema de la actividad industrial, la
organización del espacio y sus efectos ambientales, no sólo referidos a la Región sino a las
consecuencias que el desarrollo de los mismos en los países latinoamericanos pueden llegar
a tener en los países desarrollados. Kennedy nos comenta algo al respecto, que puede
mostrarnos cual es el estado de esta cuestión en las agendas centrales, “Aunque son pocos
los dirigentes políticos -en caso de que haya alguno- que parecen dispuestos a enfrentarse
a este hecho, la mayor prueba a la que se verá sometida la sociedad humana en el siglo
XXI consistirá en el modo de utilizar “el poder de la tecnología” para satisfacer la
demandas planteadas por “el poder de la población”; esto es, cómo encontrar soluciones
globales eficaces con el fin de librar a las tres cuartas partes más pobres de la humanidad
de la creciente trampa malthusiana de la malnutrición, la hambruna, el agotamiento de los
recursos, la agitación social, la emigración forzosa y los conflictos armados;
consecuencias que, aunque menos directamente, también pondrán en peligro a los países
más ricos”Kennedy(1993).
Hay que destacar otras dimensiones del actual dilema ecológico a nivel mundial,
por una parte en muchos países en desarrollo la presión ejercida por el crecimiento
demográfico está produciendo un agotamiento de la tierra y sus recursos muy rápido, por
una parte. Por la otra la inclusión de nuevas tecnologías del Primer Mundo en los países del
Tercero están produciendo un efecto diferente al de mejorar su situación , por el cual fueron
insertas, empobreciéndolos en términos de convertir en superfluas a las propias actividades
económicas de estos últimos.
La movilidad de los factores productivos, sean estos capitales, mano de obra, otras
fuentes alternativas de energía es un fenómeno recurrente para la localización industrial
contemporánea, lejos del determinismo ambiental de siglos pasados. Sin embargo, esta

10
movilidad es relativa cuando se analiza de dónde, efectivamente, provienen los recursos
naturales. Esto demuestra que la movilidad de los factores, entre otros aspectos, está
condicionada, directa o indirectamente, por las estrategias de las empresas transnacionales e
inversiones internacionales o a las condiciones tecnológicas para mejorar o aprovechar
mejor los recursos.
Las recientes estrategias de producción industrial planetaria, no ha superado
totalmente y erradicado los riesgos de la contaminación y los efectos no deseados de la
industria o de la energía nuclear. A tal punto, que las industrias más contaminantes, buscan
a los países emergentes para localizarse allí donde las exigencias del control ambiental sean
bajas o nulas, a pesar que cada vez más, los consumidores alemanes, por ejemplo, exigen
en los productos la "etiqueta verde". O la implementación de las normas ISO en el proceso
productivo del bien para su importación a los países desarrollados. Sin embargo, en los
países subdesarrollados, la realidad ambiental e industrial tomará otros rumbos, aunque
estos sean todavía inciertos.

Acerca de la exclusión(y de la mujer) en la región:

El Banco Mundial presentó recientemente su Informe Mundial sobre Pobreza.


“No estamos ganando la batalla contra la pobreza”, señaló su presidente Wolfensohn. La
pobreza sigue aumentando en el mundo. El número de personas que ganan menos de un
dólar diario era de 1200 millones en 1987 y se pronostica que llegará a 1900 millones en el
2015. Ese ingreso irrisorio significa sufrir de pobreza crítica, como agregado las brechas de
desigualdad cada vez son mayores. Si tomamos como base el pensamiento económico
convencional tiene la única política que importa es la económica. Lo social sería una
consecuencia de lo económico. Los cambios en las variables macroeconómicas generará
crecimiento que se “derramará” hacia la población pobre y la sacará de sus dificultades.
Para esto los recursos y las energías deben concentrarse en el espacio económico. La
política social, tiene en este enfoque, una sola función la de atenuar los impactos más
graves del período de ajustes. Ya se ha visto que en la práctica la teoría del “derrame” no
se cumple. Se plantea entonces la necesidad de generar nuevas ideas sobre lo social de
manera prioritaria. Las nuevas ideas deben apuntar a la revisión de planos centrales ya que
los objetivos del desarrollo ya no pueden ser unidimensionales.

11
Como sostiene Bernardo Kliksberg, la inquietud por lo social que recorre la Región
Latinoamericana tiene razones muy concretas en qué basarse. Vastos sectores de la
población sufren dificultades y carencias que afectan duramente sus condiciones básicas de
existencia.
Si retomáramos a Kennedy, esta cuestión también estaría signada por 95% del
aumento demográfico previsto desde el hoy hasta el año 2025 que tendrá lugar en los países
emergentes o en vías de desarrollo.
La pobreza está fuertemente ligada, además, a los difíciles problemas que se
presentan actualmente a la población para obtener un trabajo estable. La región tiene en
primer término una alta tasa de desocupación abierta. Tasa que ha venido ascendiendo en
los últimos tiempos. Las tasas de desempleo de los jóvenes duplican a las altas tasas
generales. También puede apreciarse que hay un fuerte problema de género. El desempleo
entre las mujeres jóvenes es mayor al que se da entre los hombres jóvenes y, si bien se ve
una apertura en las oportunidades igualitarias de ingreso en los niveles de educación, las
oportunidades disminuyen para el caso de las mujeres. De hecho, casi 2 de cada 3 personas
adultas que no saben leer ni escribir en Latinoamérica son mujeres.
Desde 1995 el Informe sobre Desarrollo Humano (IDH – PNUD 1990-1995-
1996) incorpora la potenciación del rol de las mujeres como una de sus metas. Considera
que el desarrollo humano es un proceso injusto y discriminatorio si la mayoría de las
mujeres quedan excluidas de sus beneficios y que avanzar hacia la igualdad en la condición
de los sexos es un proceso político. Asimismo, plantea que las mujeres deben ser agentes y
beneficiarias del cambio, de forma que puedan tener igualdad de oportunidades para ejercer
sus opciones. Del análisis que con esta perspectiva hace el informe se desprende que la
desigualdad que existe entre los sexos no depende del nivel de ingresos de los países.
A pesar de los avances que se han dado en algunos indicadores en el período
1970-1990, como el aumento de la esperanza de vida, la disminución de las tasas de
fecundidad ligada a una ampliación de opciones de las mujeres, o el aumento de la
alfabetización y matriculación femeninas, sigue habiendo muchas desigualdades tanto en la
condición de las mujeres como, sobre todo, en su posición. La mayoría de las personas que
viven en la pobreza absoluta son mujeres, su participación en la población activa es
reducida y las mujeres que trabajan reciben salarios que de media son de tres cuartas partes

12
el salario medio masculino, lo que hace que su participación en los ingresos sea muy
inferior a la masculina. Su papel en la toma de decisiones políticas es muy bajo y las
mujeres sólo ocupan un 10% de los escaños parlamentarios y un 6% de los ministerios de
cada país de media.
El Informe plantea dos índices para medir la situación de las mujeres. El índice de
desarrollo relacionado con la mujer (IDM) que se compone de las mismas variables que el
IDH centrándose en la desigualdad entre mujeres y hombres juntamente con el grado de
adelanto medio de ambos sexos, y el índice de potenciación de la mujer (IPM) que se
compone de tres variables que reflejan la participación femenina en la adopción de
decisiones políticas, su acceso a oportunidades profesionales y su capacidad de obtener
ingresos. Estos dos índices se incorporan establemente en los informes sucesivos para
poder seguir su evolución y cambian su denominación para introducir el término género,
quedando en la actualidad como IDG e IPG respectivamente.

De nuevo a la educación del hoy:

Si bien se han hecho importantes progresos en educación en la región, tales como


el avance en la matriculación en las escuelas primarias o el leve descenso las cifras de
analfabetismo, aún queda mucho camino por recorrer. Problemas tales como la alta
deserción o los niveles de repetición son los determinantes, en gran medida de los bajos
logros en la materia. Las cifras dan cuenta de profundas inequidades en las oportunidades
educativas que se agudizan aún más si se toma en cuenta la calidad de la educación
recibida. Las escuelas públicas tienen condiciones mucho más desfavorables para la
enseñanza que las privadas. El deterioro que se ha producido en muchos casos en cuanto a
inversiones en edificios, mantenimiento, medios modernos de educación, y salarios las ha
colocado en una posición muy desventajosa. Esta situación puede extrapolarse al nivel
superior, prácticamente en toda la región.
A todo esto debemos agregarle, hoy, las modificaciones que se están generando en
todos los ámbitos por la incorporación de las Nuevas Tecnologías de la Información y la
Comunicación (NTCI), estas están trazando constantemente nuevos límites de inclusión y

13
exclusión, adoptarlas resuelve algunos problemas, pero plantea otros nuevos y por ello, se
torna tan importante conocer y debatir sobre ellos.
En la llamada Sociedad de la Información, que se “genera” a partir de la década de
1970 a raíz de una revolución tecnológica sin precedentes, en su locus económico,
particularmente en los países centrales, hay una tendencia común hacia el aumento del peso
relativo de la ocupación informacional. Se produce un crecimiento de los empleos
dedicados al procesamiento de la información que oscilan entre el 33,4% de Japón y el
48,3% de Estados Unidos (Castells, 1997-1998). Los revolucionados procesos de
industrialización y el modo de producción capitalista reconvirtieron a las economías
locales, que aún se sostenían, en una economía mundial altamente relacionada. A finales de
siglo, y debido a la infraestructura proporcionada por la revolución tecnológica, la
economía mundial característica del industrialismo se hace global.
Los diferentes agentes económicos y sociales se organizan en redes, que interactúan
entre ellas, en un proceso que afecta a todos los componentes del sistema económico y
social, que se basa en el manejo de la información, factor clave de la competitividad. Esta
economía y la sociedad que le da marco se presentan como una dicotomía informacional y
global.
En educación, esta dualización se concreta en el hecho de que la sociedad de la
información prioriza el dominio de ciertas habilidades. Las personas que no poseen las
competencias necesarias para crear y tratar la información o aquellos conocimientos que la
Sociedad- Red valora, quedan excluidas. Esta “situación” va caracterizando una sociedad
en la que la educación, vuelve a convertirse en un elemento clave que permite el acceso a
estas oportunidades o agudiza las situaciones de exclusión.
Ahora bien ¿si las TICS están cambiando las formas de producción y de
comunicación en la sociedad en que vivimos, no sería coherente preguntarse si los sistemas
educativos no deberían reformarse para captar esos cambios y necesidades del mundo
actual? La presencia de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación
(NTIC) cambia la forma en que nos comunicamos y nos relacionamos. En el campo de la
educación esta presencia ha generado profundas discusiones, planteando fuertes posiciones
a favor como resistencias por la incorporación de las mismas. Fenómenos como Internet, la
realidad virtual o la presencia de modalidades de multimedia comienzan a ser parte de la

14
vida cotidiana en algunas zonas de la Argentina y de Latinoamérica, y también de las
formas de trabajo de los docentes y de los medios a través de los cuales el alumno se
inscribe en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo en otras ni siquiera es
una idea remota. Según Rafael Castro y Lluria (1995) “los cambios tecnológicos son
cruciales en la historia de la transmisión cultural, al alterar el sustrato material, los medios
de producción y recepción de los que depende ese proceso”
Esta sociedad actual requiere, además, de una educación intercultural en cuanto a
los conocimientos y los valores así como la voluntad de corregir la desigualdad de las
situaciones y las oportunidades. Esta educación debe basarse en la utilización de
habilidades comunicativas que permitan a los individuos, participar reflexiva, activa y
críticamente en la sociedad. Ahora bien, si la forma en que se organiza, se codifica y se
transmite el conocimiento, coincide con la de los grupos privilegiados, con un mayor o
mejor manejo del capital cultural(en palabras de Bourdieu) , aquellos que no dominan las
habilidades que imponen dichos grupos corren el riesgo de quedar excluidas de los
diferentes ámbitos de la sociedad de la información . Socialmente, lo que se produce aquí
es una suerte de "efecto Mateo", en el que más se le da a quien más tiene (Merton, 1977).
Los grupos privilegiados tienen un mayor acceso a la información, con lo que se
constituyen en grupos conectados a la red y a las tecnologías , en general, con un manejo
muy superior de los espacios que en ellas se producen.
Las habilidades como la selección y el procesamiento de la información, la
autonomía, la capacidad para tomar decisiones, el trabajo cooperativo, la poli o
multivalencia, la flexibilidad, se transforman entonces en imprescindibles en los diferentes
contextos societales: sea el mercado de trabajo, las actividades culturales o la vida social en
general, pero no todos están capacitados para poder interactuar de esa manera.
Como señala Tedesco (1998), la incorporación de las innovaciones tecnológicas a
la educación se justificaría principalmente en la necesidad de evitar la marginalidad de
quienes no dominen los códigos comunicativos que manejan las NTIC, ya que la
acumulación de conocimientos se produce, y cada vez en mayor medida, dentro de los
mismos circuitos de desarrollo de esas tecnologías.
El modelo educativo en vigencia, antes de la explosión de la sociedad de la
información, se caracterizaba por delimitar al aula, ya sea de la escuela o de la universidad,

15
como el espacio de transmisión del conocimiento preexistente en la sociedad. Este
conocimiento era un cuerpo de datos y hechos legitimados por autoridad propia, y válido
independiente del modo en el que se transmitiera.
Desde la introducción de las nuevas tecnologías de la información y la
comunicación se genera una nueva concepción acerca del conocimiento, tanto de su
generación como de su transmisión. En esta nueva concepción, el conocimiento, en
constante transformación, existe por las personas y las comunidades que lo construyen, y
hacen un uso significativo de él.
Ahora bien esta Revolución de la Informática nos ha hecho más “productivos”, pero
como dice Reich(1991) “también ha generado una enorme acumulación de datos, los
cuales deben ser procesados con métodos tan rutinarios como los de las líneas de montaje
de una fábrica. Los empleados de esto servicios rutinarios habitualmente trabajan junto
con una serie de otras personas que cumplen la misma tarea, dentro de amplios y cerrados
espacios. Se orientan en su tarea a través de procedimientos estándar y normas
codificadas,.....Estos trabajadores deben saber leer y efectuar cálculos simples. Pero sus
virtudes esenciales son la fiabilidad, la lealtad y la capacidad para cumplir las directivas.
Para eso basta normalmente con una educación estándar sobre la base de principios
tradicionales”. Esto nos llevaría a pensar, de la misma forma que en la cuestión ambiental,
que no toda introducción de nuevas tecnologías en cualquiera de los sistemas, implica
necesariamente una mejora en los niveles donde están se incorporaran.

Concluyendo:
La globalización, en términos tanto económicos como políticos, sociales o
ecológicos, plantea un desafío impostergable para el hombre o la mujer contemporáneos,
que pone en la disyuntiva de procurar crear un mundo multicultural, en el que nos
aceptemos unos a otros, como habitantes del mismo planeta, o uno en el que las brechas
sean cada vez mas insalvables.

16
Comprender, entonces , la conformación del pensamiento de los sujetos
contemporáneos implicaría no ubicarse solamente en lo local o particular sino en el
contexto mas amplio de la responsabilidad y la solidaridad y el vínculo entre los humanos.
La complejidad de la sociedad actual remite entonces a repensar cualquier reforma,
educativa o social, en estos términos pero también en el marco de lo global y multicultural.
El proceso para la organización de los conocimientos implica operaciones de unión y
separación es circular, pasa de la separación a la unión, del análisis a la síntesis y de la
síntesis al análisis, implicándolas a todas en un mismo momento.
La educación en la Sociedad de la Información debería basarse en la obtención y
utilización de habilidades comunicativas, de tal modo que permita participar activamente y
de forma más crítica, pero también reflexiva en la sociedad. Si pretendemos superar la
desigualdad, que genera el reconocimiento de unas determinadas habilidades, y la exclusión
de aquellas personas que no tienen acceso a ellas y al procesamiento de la información, lo
que debemos hacer entonces es reflexionar en relación al tipo de habilidades que se están
potenciando en los contextos formativos, y si con ello se facilita o no la interpretación y
conformación de la realidad desde una perspectiva transformadora.
El sistema educativo debe fomentar desde su base, entonces, un aprendizaje que
potencie estas habilidades dentro de un marco de aprendizaje dialógico y comunicativo,
para poder, real y concretamente, configurar al Individuo como un Ser completo. El estado,
y las instituciones que lo componen, deberían proponerse redefinir políticas, tanto
educativas, como de innovación y desarrollo, en la esfera económica y social, de modo tal
que contribuyan a fortalecer , recuperar y aprovechar todos los recursos, sean humanos,
naturales o económicos, que a su vez permitan reconstruir el país.
Las condiciones principales del desarrollo, de la modernización y de la
integración social son, según Touraine(1998), resultado de la convergencia de todos los
factores de producción, pero también de la reducción de los niveles de desigualdad y de
exclusión. Si lo consideráramos así formaría parte, entonces, de una concepción más amplia
del desarrollo.

Bibliografía:

17
Arocena, R: Ciencia, tecnología y sociedad. Cambio tecnológico y desarrollo. Centro
Editor de América Latina. Buenos Aires. 1993.
Baumann, P. (2000): "Usos sociales de las TIC. Gobiernos locales y participación
ciudadana", en Ciudadanos, a la Red!, Ed. La Crujía, Buenos Aires.
Bisang, R: “Libremercado, intervenciones estatales e instituciones de ciencia y
tecnología”, en REDES N°3, UNQ ediciones, Bernal 1995
Bisang y otros: La transformación industrial de los ´90. Un proceso con final abierto.
Revista Desarrollo Económico, 1996
Bourdieu, P y Loic, W. (1995): "Habitus, illusio y racionalidad", en Respuestas. Por una
antropología reflexiva. Grijalbo, México.
Bourdieu, P (1996): "Espacio social y poder simbólico" y "El sondeo, una ciencia sin
sabio", en Cosas dichas, Gedisa, Barcelona.
Burbules, N. y Callister, T. : Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de
la información. Granica, Buenos Aires. 2001.
Carballo, C: “Inundación, degradación urbana y construcción social del riesgo" en:
Estudios Socioterritoriales. Revista de Geografía. Año 1 Nº1. CIG-FCH-UNCPBA, Tandil
2000
Dagnino, R, Thomas, H y Davyt, A: “El pensamiento en ciencia, tecnología y sociedad en
Latinoamérica, REDES Nº7,UNQ Buenos Aires, 1997
Gerchunoff , P y Llach, L : El ciclo de la ilusión y el desencanto. Un siglo de políticas
económicas argentinas. Ariel Sociedad Económica. Buenos Aires 2000.
Kennedy, P: Hacía el siglo XXI, Plaza & Janes, Barcelona,1993
Kosacoff, B: La industria argentina. Un proceso de reestructuración desarticulada
Kosacoff, B y Ramos, A: Cambios Contemporáneos en la Estructura Industrial
Argentina(1975-2000), UNQ, Bernal, 2001
Miotti,L y Quenan; C: Globalización, regionalización y competitividad tecno- industrial,
sin data.
Piscitelli, A.: "Tecnologías, antagonismos sociales y subjetividad". En Diálogos de
Comunicación, Nº 032, marzo/1992.
Putman, R.: "Un nuevo concepto, el de capital social, asoma en el debate de las políticas
para el desarrollo". En Observatorio Social, Nº 7.

18
http://www.observatoriosocial.com.ar/fr-n3-3.html
Reboratti C: Ambiente, Sociedad y Territorio, UNQ, Bernal, 2000.
Reich, R: El trabajo de las Naciones, Javier Vergara Editores, Buenos Aires 1993
Savater Fernando: El valor de elegir, Ariel, Buenos Aires Octubre 2003.
Schvazer, J: La industria que supimos conseguir Una historia político - social de la
industria argentina Planeta. 1999
Sen Amartya: Desarrollo y Libertad, Buenos Aires, Planeta, 2000.
Tenti Fanfani, E: La educación básica y la “cuestión social” contemporánea , Congreso
sobre Pedagogía, Universidad Luis Amigó, Colombia, 2000.
Touraine, A.: "El sistema y los actores". En Revista CLAD, Nº 18, 1998.
Williams, Raymond, "La tecnología y la sociedad". En Causas y Azares, Buenos Aires,
N° 4, 1996.

19