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Un caracol gigante de África amenaza a Venezuela

No es cuento aquello de que la ruptura de la cadena ecológica trae severos daños. Prueba de
ello es la invasión que ha vivido la gente de Cúa, aquí en el estado Miranda, de un caracol
gigante de África: trescientos en una noche y trescientos en la siguiente. Giuliana Chiappe
en El Universal da cuenta de que la Achatrina fulica, como se llama según su cédula de
identidad científica, es ya una plaga que ataca cultivos y a otros caracoles criollos. Los
expertos dicen que el animal fue traído del continente negro por comerciantes ilegales que
pretendía comercializar su carne y al no tener éxito los liberaron.

El caracol gigante africano es amenaza real

Giuliana Chiappe, El Universal


En una sola noche, una familia mató en Cúa, Estado Miranda, cerca de 300 caracoles
gigantes africanos que aparecieron casi de la nada y rodearon su casa. Y, como en una
película de terror, al día siguiente aparecieron, en el mismo lugar, otros 300 caracoles más.

Estos animales, cuyo nombre científico es Achatina fulica, se han convertido en una plaga
que ataca cultivos y otras especies como los caracoles criollos a los que se comen. También
representan una amenaza contra los humanos a los que pueden transmitir enfermedades
tanto de forma directa, si entran en contacto con ellos, o indirecta, consumiendo las
cosechas infectadas con los parásitos que portan estos moluscos.

No es una plaga nueva, pero han recrudecido. La primera vez que se registró su presencia
en Venezuela fue en 1997 y en Caracas, según comentan los biólogos Rafael Martínez-

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Escarbassiere y Enrique Martínez, quienes han hecho seguimiento científico a la evolución
de esta plaga en el país. Enrique Martínez sospecha que la forma como llegaron al país fue
a través de una importación ilegal con fines comerciales, pues se pretendía vender su carne
para comer. “Al no dar resultado, esos caracoles fueron liberados y desde entonces se han
reproducido hasta convertirse en plaga en varios estados del país”, expresa el biólogo y
consultor ambiental.
La tasa de dispersión que Martínez y Martínez calcularon en estos caracoles es de 100
kilómetros por año, en el territorio nacional.

“Estos moluscos se reproducen muy rápidamente y atacan los cultivos masivamente, y por
lo general de noche. Se activan con la lluvia pues, como todos los caracoles de tierra, la
humedad les hace bien, por eso suelen esconderse debajo de hojas verdes”, explica.

El caracol gigante africano es transmisor de un parásito del género Angiostrongylus que,


explica Martínez, suele estar presente en los pulmones de ratas europeas, que pueden
ocasionar en el humano enfermedades que afectan el sistema tracto intestinal y las
membranas del cerebro.

Eliminar esta plaga es tan difícil que Martínez duda que alguna vez se pueda erradicar. “Es
preferible aprender a mantenerla a raya”, dice. La forma tradicional de combate son agentes
químicos molusquicidas pero estos pueden contaminar los alimentos agrícolas de consumo
humano. Tampoco ha sido muy exitoso el uso de depredadores naturales (otros animales)
pues, en muchas ocasiones, afectan también a otros animales.

Enrique Martínez comenta que, recientemente, “en el Océano Índico detectaron que las
plantas de tipo anonáceas, como el llamado riñón y la guanábana, mantenían alejados a los
caracoles gigantes”.

Lo que no debe hacerse es tener contacto directo con ellos. Para recogerlos, y eliminarlos,
se sugiere envolver la mano en una bolsa plástica o en un guante, meterlos en una bolsa de

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agua con cal e incinerarlos . Este método no ocasiona impactos sobre el medio ambiente ni
sobre otros seres vivos.

- Son mucho más grandes que los caracoles criollos. Miden entre diez y quince centímetros,
pero algunos pueden llegar a medir 20 centímetros.

- Sus conchas tienen vetas de distintos marrones y rayas blancas. No deben confundirse con
los criollos e inofensivos guácara, grandes, pero de color uniforme marrón rosado.

Importancia sanitaria
Ahora bien, el asunto tiene además de su importancia por las repercusiones sobre la frágil
ecología del parque Henry Pittier, amenazada por la voracidad de esta especie que destruye
muchas plantas se trata del riesgo potencial sobre la salud humana que seguidamente
explico:
El caracol africano gigante (Achatina fulica) fue
introducido clandestinamente a Venezuela desde
1993 (1) y desarrollado en el estado Aragua, norte
de Maracay y Parque Nacional Henri Pittier (2)
Distrito Capital, Barquisimeto, Lara y La Asunción, Nueva Esparta, en este último lugar
según testimonios mas recientes.
Se ha demostrado experimentalmente (3) que el caracol Achatina fulica es un buen
hospedero de un parásito nemátode de roedores y de moluscos, conocido como
Angiostrongylus, que accidentalmente puede parasitar al hombre y producir la enfermedad
angiostrongiliasis abdominal por el Angiostrongylus costaricensis.
La enfermedad fue confirmada por primera vez en Venezuela en una paciente en el estado
Carabobo en 2006 (4).
El riesgo de nuevos casos ha tomado importancia por la cría y desarrollo ilegal de colonias
del caracol africano gigante con fines comerciales, destinados a la venta como mascotas o
para la producción de "baba de caracol" sustancia con supuestas propiedades cosméticas o
terapéuticas.

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La eliminación del Servicio Autónomo de Sanidad Animal (SASA) materializada a
comienzos de este año, debilita la posibilidad de luchar contra esta nueva plaga y sus serias
repercusiones sobre la sanidad vegetal y humana.

Referencias
1. Martínez E.R, Martínez M.E. (1997) Notes about Achatina áulica (Lissachatina)
áulica (Bowditch, 1822). Dangerous African Snail (Pulmonada Achatinidae) introduced in
Venezuela. Acta Biologica Venezuelica. 17: 37-40
2. SASA. Servicio Autónomo de Sanidad Animal. Nota de Prensa sobre el Caracol
Africano. (2008) www.sasa.gob.ve com
3. Carvalhol O, Teles H Motal E M, Gomes Furtado de Mendocal C.L., Lenzi H.l.
Achatina áulica Bowdich, 1822 (Mollusca: Gastropoda) como hospedeiro intermediário
potencial do Angiostrongylus costaricensis, Morera y Céspedes 1971. Rev da Socidade de
Med Trop 36: 6
4. Incani R.N., Caleiras E, Martín M, González C. (2007) Human Infection by
angiostrongylus costarricense in Venezuela. First Report of confirmed case. 49 (3) 197-200.

Venezuela: caracol africano destruye cultivos

Autoridades sanitarias alertan acerca de un brote de caracoles africanos gigantes (Achatina


fulica) que está causando devastación en los cultivos de El Limón (estado Aragua).

La alerta es emitida por el Servicio Autónomo de Sanidad Agropecuaria (SASA), que


advierte que el parque Henri Pittier está entre los primeros ecosistemas víctimas del nocivo
molusco. Asimismo, se reportó la pérdida de un cultivo de cambur en el municipio Mario
Briceño Iragorry.

Entre las alertas del SASA está que pueden ser vendidos por personas inescrupulosas como
comestible al hacerlos pasar como escargot o para la fabricación de la baba de caracol.
Estos gasterópodos pueden llegar a medir 10 centímetros, son portadores o vectores de
parásitos, contribuyen con la proliferación de la bilharzia, causan problemas intestinales

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como peritonitis y hemorragias abdominales, así como meningitis. Cuando el caracol
africano se irrita exhala un olor sumamente fuerte y nocivo para la salud.

Para desecharlos deben incinerarse o introducirse en una cantidad considerable de cloro. No


deben ser embolsados y colocados en la basura, y no debe fumigarse porque empeora la
situación.

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