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Al final,
rezo el Padrenuestro,
saboreando cada palabra.

[ Comienza la Oración ]
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de
Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus
discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del
hombre? Ellos le respondieron: Unos dicen que eres
Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías
o alguno
Luego depreguntó:
les los profetas.
Y ustedes ¿quién dicen que
soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: Tú
eres elleMesías,
Jesús el Hijo deDichoso
dijo entonces: Dios vivo.
tú, Simón, hijo de
Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún
hombre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo
te digo a ti que tú eres Pedro, y sobre esta piedra
edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no
Yo te daré lassobre
prevalecerán llaves del Reino de los Cielos; todo
ella.
lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo y
todo lo que desates en la tierra quedará desatado
en el cielo. Palabra Del Señor.
[ Continúo ]
Me sereno para esta cita con Dios.
Me acomodo con una postura que implique todo mi ser.
Al ritmo de la respiración doy lugar al silencio.
( Una y otra vez repito este ejercicio )

[ Continúo la oración  ]
HOY COMO AYER PODEMOS DECIR:
Que Jesús se parece a Juan Bautista porque conocerlo
implica reconciliación.
Que se parece a Elías porque su acción es abrasadora.
Que se parece a Jeremías porque su verdad delata toda
mentira.
Y se parece a otros profetas porque Él es la Palabra
aguda del Padre.
Por eso hoy, al igual que a los apóstoles, se nos
hace de nuevo la pregunta:
¿QUIÉN ES JESÚS PARA TÍ?
En la fiesta de San Pedro y San Pablo
tenemos un doble modelo de ser testigos del
Evangelio.
 Pedro, el creyente sencillo, generoso, bueno, y a la vez
frágil, nos invita a una amistad profunda con Jesucristo.
 Pablo, el creyente arriesgado, comunicativo y a la vez con
pies de barro, nos invita a la osadía de entregar la fe que
nos funda.
[ Continúo ]
(Si me ayuda, puedo decir varias
veces la petición)
[ Continúo ]
“Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”
Jesucristo es el hombre
plenamente hombre y
plenamente bueno
que asume todo el pecado
y todo el mal del mundo,
por eso se nos revela
como el Hijo de Dios vivo.
Reconocer a Cristo,
es acercarse a todos
los que padecen en esta
tierra
y atreverse a vivir como el
Nazareno,
experimentando la fe
de la gente sencilla [ Continúo ]
como lo vivió San Pedro.
“Dichoso tú, porque esto no te lo ha
revelado ningún hombre, sino mi Padre que
está en los cielos”
Confesar a Jesús el Cristo
requiere la escucha atenta
de Dios
que habla al corazón
de hombres y mujeres
desde una amistad
cultivada con sencillez.
Escuchar a Dios,
hace que el seguimiento
de Cristo
sea camino
bienaventurado
y camino atento
a los signos de los [ Continúo ]
tiempos.
“Tú
El eres
Señor Piedra, y sobre ti edificaré mi
convierte
a cada seguidor suyo en Iglesia”
piedra
sobre la que edifica su
Comunidad.
Con su Espíritu,
transforma las
dificultades
y limitaciones en
fortalezas,
Todo cristiano es piedra
mostrándonos
sobre así la
la que se edifica
el modoIglesia,
como opera la
gracia
cuando divina.
vive desde la
generosidad,
cuando se dispone a
servir [ Continúo ]
y cuando cultiva la
“Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos;
todo lo que ates en la tierra quedará atado en el
cielo
y todo lo que desates en la tierra quedará desatado
en el cielo”
El poder de atar y desatar
es totalmente de Jesucristo,
y lo ha comunicado
a sus seguidores tan sólo
para que el beneficio del
acceso al Padre llegue a todos
Lalos
Iglesia ata y
dedesata en la
rincones la tierra.
medida que
consolida Comunidades
diversas
donde muchos hombres y
mujeres
se encuentran, fortalecen su
fe,
practican la misericordia
[ Continúo ]
y cultivan la esperanza.
te buscaba …
Tú estabas conmigo y yo no estaba contigo; y me alejaba
y apartaba de Ti …
Pero Tú me llamaste y diste tales voces a mi alma, que
cedió a tus voces mi sordera.
Brilló tanto tu luz y fue tan grande tu resplandor, que
ahuyentó mi ceguedad.
Hiciste que llegara hasta mí tu fragancia, y tomando
aliento respiré con ella …
Me diste a gustar tu dulzura, y ha excitado en mi alma el
hambre y la sed viva.
[ Comienza el Cierre de la oración ]
Señor, me tocaste y me encendí en deseos de abrazarme
en tu paz.
(S. Agustín –
Confesiones X, 38)
Para centrar la experiencia vivida en la
Oración,
respondo en forma sencilla las
siguientes interrogantes: