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TERAPIA FLORAL VETERINARIA

¿QUÉ SON LAS ESENCIAS FLORALES?

En todas partes del mundo desde tiempos antiguos árboles, arbustos y hierbas han sido usados con
propósitos curativos.
Ginseng, una sustancia derivada de las raíces aromáticas de Panax gingseng o Panax quinquefolius, ha sido
usado por un largo tiempo en China y ahora es usado en Occidente.
Quinina, derivada de la corteza de chinchona, es usada como tónico, para aliviar la fiebre y el dolor, y en el
tratamiento de la malaria.
La aspirina, usada ampliamente para aliviar el dolor, fiebre y resfríos, y reducir la inflamación, es derivada
de las ramas de Spiracea ulmaria y de Salix vitelina.
El narcótico cocaína, usado en medicina como anestésico tópico, es derivado de las hojas de coca.
Dos de los más poderosos agentes analgésicos, morfina y codeína, son alcaloides extraídos de las cápsulas
no abiertas de semilla de amapola, Papaver sommniferum.
El estimulante cardiaco Digitalis es preparado de las hojas secas o semillas de la Digital.
El aceite de linaza derivado de las semillas de linaza y mostaza se ha usado por mucho tiempo como
cataplasmas, y los aceites derivados de varias partes de las plantas tienen una amplia variedad de usos
medicinales.

Sin embargo, a través de la historia, las flores, la corona gloriosa de las plantas, se han considerado
que contienen la naturaleza fundamental, o carácter esencial, de la planta y tiene poderes de sanación
particulares.
Los términos salud (health) y sanación (healing) en su origen significan todo (whole) y están
estrechamente relacionadas con la palabra sagrado (holy). Además, etimológicamente estar sano es estar
completo o sagrado, y esto refleja la creencia tradicional que para ser sano es necesario estar sintonizado con,
o en armonía con, la realidad física y espiritual.
El loto blanco, Nymphaea lotus, considerada sagrada por los antiguos egipcios, y una planta
relacionada, Nelumbo nucifera, el loto sagrado de la India, China y el Tíbet, representan este estado de
perfección, o santidad (holiness). Para los tibetanos la flor de loto no es simplemente un símbolo de
perfección, sino que significa la propia realización de ésta. Ellos enseñan que hay un vínculo directo entre la
naturaleza esencial de las plantas y nuestra propia naturaleza esencial, o alma, y que a nivel inconsciente
podemos hacer contacto con nuestra propia esencia a través de las plantas y restablecer la armonía dentro de
nosotros mismos. Por ello, las flores tienen una función sanadora vital.

Principios de sanación con Esencias Florales


La idea base de esta enseñanza es que la esencia de cualquier fenómeno tiene un carácter vibracional,
y que hay una resonancia fundamental entre el carácter vibracional de ciertos fenómenos y los aspectos de la
naturaleza humana que pueden ser usados para restaura la armonía. El principio de resonancia, por medio del
cual las energías vibran con cierta frecuencia y amplitud reverberan con energías similares en el ambiente,
forman la base de los enfoque más tradicionales de sanación a través del mundo. Estas implicancias de
sanación no son aceptadas generalmente por el pensamiento Occidental contemporáneo, a pesar de los
descubrimientos médicos de este siglo que describen todos los fenómenos, incluyendo el cuerpo físico, son
energía en constate transformación. De acuerdo a esta perspectiva se hace más fácil entender cómo el
carácter vibracional de las plantas, o esencias florales, puede ser usados para sanar.

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Hahneman y Homeopatía
Samuel Hahneman (1755 - 1843), el médico alemán que descubrió la homeopatía, entendió esto un
siglo antes de ser establecido científicamente. Consideró que ciertos patrones vibracionales básicos de
enfermedad se originan en un campo energético alrededor del organismo e influencian todas sus energías,
asentando patrones de enfermedad en los organismos vivos. Formados en el código genético, o
posteriormente en forma de ataque viral o bacteriano, contaminación, o influencias ambientales, puede
permanecer dormido por muchos años y manifestarse en períodos de stress o debilidad. El organismo
reacciona esta enfermedad o desbalance de su energía intentando restablecer el balance. Haciendo esto,
produce los síntomas y signos que el paciente siente y otros observan. El homeópata, a diferencia del médico
alópata, no considera a éstos como la enfermedad per se sino que como la reacción del cuerpo a estado de
desbalance original. Los signos y síntomas indican la extensión del desbalance y cuán profundamente el
organismo está afectado por él. Así, pueden ser usados para determinar el tratamiento apropiado para
restablecer el balance y la salud.
El tratamiento homeopático desarrollado por Hahnemann rearmoniza las sutiles energías del cuerpo
consonando el remedio natural de un cierto carácter vibracional con la desarmonía similar del cuerpo, así se
restablece la armonía o salud de este patrón energético. Estos remedios, derivados principalmente de plantas,
animales y minerales, utilizan los principios de resonancia, aplicando el remedio que tiene la misma
frecuencia que el disturbio del organismo. Cuando esto sucede, el cuerpo despliega una oscilación o
vibración mejorada. En el sistema de Hahnemann está implícito la comprensión que los desbalances que
ocurren en el cuerpo son sintomáticos de los desbalances energéticos que ocurren a niveles más sutiles, y que
estos desbalances se manifiestan primero a nivel psicológico o emocional - que tiene un nivel vibracional
más alto que el cuerpo físico o material - y que los desbalances energéticos tratados exitosamente a este nivel
no manifiestan síntomas a nivel físico.

Homeopatía y Esencias Florales.


Los sistemas de sanación con esencias florales utilizan principios similares a la homeopatía. Wright
describe las esencias florales como ‘soluciones liquidas hechas de flores individuales, cada una conteniendo
una imprintación específica que responde de manera de balancear, reparar y reconstruir los desbalances en
los niveles físico, emocional, mental y espiritual de los seres humanos’. Esta imprintación es el carácter
vibracional de las flores, como Leonardi explica:

Se entiende comúnmente que todo en el universo tiene una vibración propia. Lo que hace algo rojo es su
vibración. Científicamente podrías decir que el rojo es su vibración. Las flores tienen cierta frecuencia
también. Si se obtiene la esencia de una flor y la toma, el cuerpo comienza a vibrar a esa frecuencia.
Comienza a crear una sincronización de las otras células o tejidos en el organismo, causando que vibren
a este nivel.

La sincronización es como la de los diapasones. Si uno golpea un diapasón, esto causa que el siguiente
comience a vibrar a la misma frecuencia.
Kaminsky y Katz comparan los efectos de las esencias florales con la experiencia de oír una pieza de
música en particular. Indican que la vibración de sonidos puede invocar emociones que afectan
indirectamente procesos psicológicos tales como respiración, pulso, y otros estados físicos. La moderna
ciencia interdisciplinaria de la psiconeuroinmunología (PNI) ha confirmado la relación entre estados
emocionales y físicos. Actualmente hay abundante evidencia que las emociones producen cambios en varias
hormonas que gatillan respuestas bioquímicas, lo que lleva a cambios en la función nerviosa, digestión,
respiración, circulación y sistema inmune. Sin embargo, el rol de las esencias florales en estos procesos aún
está siendo investigados por PNI para ser establecidos científicamente.

La influencia de Edward Bach.


No obstante, los sistemas de sanación con esencias florales son numerosos y difundidos a través del
mundo. Muchos de éstos son basados en antiguas tradiciones de sanación. El primer sistema terapéutico
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moderno basado en esencias florales fue desarrollado por el distinguido médico Británico Edward Bach
(1886 - 1936). Bach fue influenciado por Hahnemann para desarrollar su sistema de tratamiento.

La enfermedad nunca será curada o erradicada mediante los métodos materialísticos actuales. Lo que
conocemos como enfermedad es un resultado último producido en el cuerpo, el producto final de fuerzas
profundas que han actuado por mucho tiempo, e incluso si el tratamiento material es aparentemente
exitoso no es nada más que un alivio temporal a menos que se renueva la real causa de enfermedad.

Para Bach la causa ‘real’ de enfermedad es una distorsión de la longitud de onda en el campo energético
del cuerpo, el que disminuye, ejerciendo un efecto que resulta en un estado mental negativo tal como
preocupación, ansiedad o impaciencia. Estos estados negativos vacían la vitalidad individual por lo que el
cuerpo pierde su resistencia natural y se hace vulnerable a la infección o enfermedad. Como Hahnemann,
Bach también creía que debe ser tratado el paciente y no la enfermedad, y la causa en vez de sus efectos.
La influencia de Hahnemann en Bach no es sorprendente porque en 1919 Bach trabajó como bacteriólogo
y patólogo en el Hospital Homeopático de Londres, donde desarrolló varias vacunas orales, o nosodes, que
aún son ampliamente usados en la práctica homeopática. Su experiencia clínica confirmó su creencia que la
enfermedad es ‘la consolidación de una actitud mental’ y que esta actitud mental debería ser usado como guía
para el tratamiento ya que la mente muestra el inicio y causa de enfermedad en forma más definitiva y precoz
que el cuerpo.
Sus investigaciones le llevaron a concluir que los estados mentales sanos, positivos podrían ser
restablecidos por las energías encontradas en las plantas con flores, árboles, arbustos, y aguas especiales.
Inicialmente descubrió doce hierbas sanadoras cada una con una afinidad natural con ciertos rasgos mentales.
Creía que estos mostraban el mismo carácter vibracional del problema, pero sin la distorsión y a un ritmo
normal, y podría ser usado para restablecer su vibración armoniosa mediante el principio de resonancia. De
acuerdo a esto, trabajando al nivel de energías sutiles, estas hierbas sanadoras pueden actuar como
catalizadores para la reintegración y sanación. Él identificó 38 remedios, que creía podían ser usados para
remediar todos los estados mentales negativos que afligen a la humanidad. Además consideró que sus
remedios eran un sistema completo de tratamiento sin requerir ‘extensión ni alteración’

Teoría Bachiana acerca de la enfermedad

1. La enfermedad no es un mal a suprimir sino un beneficio a comprender. Para Edward Bach la


enfermedad no es mala ni es un castigo, es una amiga que nos ayuda a comprender en cuales aspectos de
nuestra vida estamos fallando. Además la enfermedad es una oportunidad en la vida pues nos permite
modificar nuestras conductas y seguir por el camino de la evolución. Así que el dolor, el sufrimiento, el
malestar sirven de señal que nos indican la necesidad de aprender una nueva lección.

2. La enfermedad es consecuencia de un conflicto. La enfermedad es el fruto de un conflicto entre el alma


y la personalidad. El alma representa lo trascendental de nuestras vidas. El conflicto entre ellas representa
la lucha entre la voluntad de transformación y la voluntad de conservación. Se sabe que el vivir sin
conflicto es casi utópico, pero el hecho de tratar de seguir los lineamientos del alma, nos ayudaría a vivir
mejor.

3. La enfermedad es producto de la acción de factores personales y transpersonales. Los factores


personales son el egoísmo y el aislamiento; es decir, el ejercer una acción contraria o cruel hacia los
semejantes, y la tendencia a la disociación. Dentro de los transpersonales tenemos la acción kármica y la
influencia negativa de los semejantes. Los factores personales causan la enfermedad debido a nuestras
acciones, como lo son la crueldad, el odio, etc. En cambio, los transpersonales indican la relación con
nuestros semejantes y su influencia en nosotros.

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4. La enfermedad no es material en su origen. La enfermedad no hay que buscarla en el campo donde
apareció. "Lo que nosotros conocemos como enfermedades es el último resultado producido en el cuerpo,
el producto final de fuerzas profundas y duraderas". Las enfermedades son defectos como el orgullo, la
crueldad, el odio, el egoísmo, la ignorancia, la inestabilidad, la codicia. Detrás de cualquier enfermedad
se encuentra cualquiera de estos defectos.

5. En la enfermedad no hay nada accidental. La manera o intensidad en la cual se presenta la enfermedad


no es nada casual, sino causal. Por ejemplo, la soledad, los diálogos internos, las ideas torturantes tienen
que ver con el odio, los dolores son expresión de crueldad, la artritis de rigidez mental, etc.

¿Cómo curar la enfermedad?


Bach creó su método con principios clínicos y holísticos, y su trabajo se concentró en estos puntos
principales: aliviar el dolor, concientizar, introvisionar e individualizar.

Aliviar el Dolor: Es básico en todo tratamiento floral, sin embargo, no debemos olvidar que el paciente
debe aprender el sentido de su dolor, para que no pierda su objetivo. Entonces, al aliviar el dolor debe
estar fundamentado en ayudar a comprender la lección.

La concientización: Es muy importante concientizar nuestra vida, nuestros defectos, pues al hacernos
conscientes de ellos podemos realizar las acciones contrarias a nuestras conductas. Del mismo modo que
un temor descubierto, deja de tener fuerza.

Lo concientizado se debe colocar en una perspectiva histórica: El individuo debe comprender que lo
que sucede en la actualidad es fruto de sus actos pasados y presentes. Totalizar la toma de consciencia en
función de una experiencia global de la vida. En esto consiste la introvisión.

La individualización: Esta individualización tiene como fin lograr en el individuo una mayor identidad,
una mejor diferenciación y una orientación de su vida hacia una meta final.

Las bases anteriormente vistas se pueden clarificar de la siguiente manera:


1. La prevención y cura de la enfermedad se logra descubriendo la causa y erradicando el defecto con el
desarrollo de la virtud opuesta.
2. No se debe tener en cuenta la enfermedad, sino al enfermo y como éste ve la vida.
3. La cura debe estar orienta a restablecer el equilibrio entre el alma, la personalidad y la mente.
4. La salud de la humanidad depende de la comprensión, por parte de los hombres, de los principios que
rigen el universo. El terapeuta debe ayudar a los que sufren a conocer su propia verdad. Indicarle los
medios físicos mediante los cuales ellos puedan conseguir su armonía.
5. Para curar la enfermedad no se deben eliminar los síntomas, sino ayudar a que el paciente recupere su paz
mental y felicidad interna.

Preparando las Esencias Florales.


Bach colectó y preparó la mayoría de las flores usadas en sus remedios de su ambiente natural de
varias áreas de la campiña inglesa. Las excepciones fueron Cerato, una hierba nativa cultivada del Tíbet, y
los remedios Olive y Vine, los que crecen en climas Mediterráneos más templados, que algunos amigos le
enviaban. Él preparaba estos remedios de dos formas: el método de solarización y el de ebullición. Usó el
método de solarización para las flores que florecen a finales de la primavera y verano donde el sol está en su
máximo, y el método de ebullición para flores que provienen de árboles, arbustos y plantas que florecen a
principios de año (en el hemisferio Norte) cuando aún no hay mucho sol.
Para el método de solarización, las flores son colectadas alrededor de las 09 A.M., puestas en un bol
de vidrio transparente y liso lleno de agua de vertiente y dejado a todo son por tres horas. El agua vitalizada
se agrega a botellas llenas hasta la mitad de brandy, que luego son selladas y etiquetadas. Esta ‘Tintura
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Madre’, que se puede mantener por muchos años, es usada para prepara las stock bottles, cada una
conteniendo dos gotas de la tintura original en brandy.
En el método de ebullición, las flores son colectadas en mañanas de poco sol cerca de las 09 A.M. y
hervidas en agua de vertiente para luego ser tratadas de la misma forma.

El uso de las Flores de Bach en el tratamiento.


Bach probó cada uno de sus remedios en sí mismo y sus hallazgos fueron subsecuentemente
verificados por su colega y amigo, Dr. F.J. Wheeler, quien los usó en sus propios pacientes. Bach también
trató exitosamente con sus remedios a muchos pacientes, y siempre tuvo la intensión de hacer este sistema
accesible tanto para laicos como médicos.
Los Remedios Florales de Bach son conocidos y usados en el mundo entero para tratar personas, pero
Bach insistía que sus remedios podían ser usados también para tratar animales y plantas. La primera en
usarlos para tratar animales fue Nora Weeks en 1939. Como ella explicó posteriormente, “Los animales
sufren de cambios de ánimo del mismo modo que los seres humanos, y estos indican su estado de salud.., Los
Remedios ayudan tanto a hombres como bestias’ (1942).

¿ CÓMO AYUDAN LAS ESENCIAS FLORALES A LOS ANIMALES?

El principio subyacente del uso de las esencias florales en el tratamiento es que los estados mentales
son las causas primarias de malestares y enfermedad. De acuerdo a ello, la personalidad y el temperamento
son las principales pautas para su correcto uso. En The Descent of Man, publicado en 1871, Charles Darwin
insistía que ‘los sentimientos, las distintas emociones y facultades tales como el amor, memoria, atención,
curiosidad, imitación, razón, etc., de las que el hombre se jacta, pueden ser encontrados en un incipiente e
incluso a veces bien desarrollado nivel en los animales inferiores’. Él subraya que los animales superiores y
el hombre comparten las mismas emociones básicas y da ejemplos para demostrar que algunos mamíferos
son al menos motivados por emociones más complejas tales como la vergüenza, el disgusto que se rían de
ellos, deseos de venganza deliberada, e incluso sentido del humor. Sus creencias fueron ridiculizadas por el
pensamiento científico de la época, sin embargo, están un paso delante de la mayoría de la opinión científica
actual.

Inteligencia y emociones en animales.


Stanley Coren, profesor de psicología de la University of British Columbia, experto en inteligencia
canina, señala que hasta hace muy poco había una fuerte creencia en la comunidad científica que los
animales no eran criaturas pensantes conscientes con autoconsciencia y sentimientos emocionales, sino que
una bolsa de reflejos, respuestas automáticas y programación genética, como máquinas biológicas. Esta
creencia lo originó el filósofo francés del siglo XVII, René Descartes, que propuso que los animales carecían
de cualquier tipo de mente análoga a la mente humana y son meramente máquinas animadas.
Las personas precientíficas no tuvieron problemas en atribuir inteligencia y emociones a los animales,
no así los primeros científicos. La mayoría de los seguidores del filósofo griego Aristóteles (pensamiento
científico primario) proclamaban que había distintas calidades de vida. La más básica era la capacidad de
absorber alimento, moverse alrededor del ambiente, y reproducirse. Las habilidades superiores incluyen la
percepción del mundo a través de los órganos de los sentidos; la capacidad de emocionarse y motivarse; la
capacidad intelectual de aprender, razonar y analizar - todas estas cualidades son denominadas mente. Él
creyó que las diferentes criaturas demostraban una o más de estas cualidades, y que los animales y humanos
difieren sólo en el grado de ciertas capacidades mentales que poseen. Ambos tienen emociones pero las
emociones humanas son más complejas; ambos aprenden, recuerdan resuelven problemas, y se benefician de
la experiencia, pero los humanos son mejores en todas estas capacidades.
La visión de Aristóteles, que los animales difieren sólo cuantitativamente en el grado de expresión de
sus habilidades mentales en vez de cualitativamente en la naturaleza de estos procesos mentales, fue
establecida como doctrina formal de la Iglesia en Siglo XIII por Santo Tomás de Aquino.

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Sin embargo, esto llevó a complicaciones subsecuentes. Para algunos eruditos de la Iglesia Cristiana,
aceptar que los animales poseían cualidades que podrían ser vistas como aspectos del alma era equivalente a
conceder que eran candidato a vida después de la vida, incluido el cielo. ‘Un cielo ocupado por tal colección
de almas lo sobrellenaría, de tal modo que la vida después de la vida no sería tan apacible para mantener la
existencia en el camino recto y estrecho de la virtud prometido durante los años en la tierra’.
La existencia de un alma animal también llevaba a una serie de problemas éticos, tales como si los
animales debiesen ser matados para comerlos, si se les debiese negar la libertad forzándolos a la
servidumbre, si se les debiese garantizar el acceso a al iglesia y al bautismo. Los filósofos de la época
condescendieron con el poder de la iglesia, el que controlaba la mayoría de las investigaciones y becas, y
fueron incapaces de reconocer la posibilidad que los animales tuviesen alma, en consecuencia ellos también
les denegaron todos los otros aspectos de la mente. Así, ‘en orden de prevenir una crisis poblacional en el
cielo y problemas filosóficos en la tierra’, ellos tuvieron que rechazar la posibilidad que los animales tuviesen
inteligencia, emociones, consciencia y todos los otros aspectos de la mente.
Descartes adoptó activamente esta posición. Él argumentó que los animales son simples máquinas, y
que el grito que emite un animal cuando se golpea no indicaba dolor, sino que era equivalente al sonido de un
reloj al caer. Las consecuencias para los animales de denegar sus sentimientos y emociones fueron más que
científicas e intelectuales. Fue usada subsecuentemente para justificar la crueldad masiva y horripilante hacia
los animales ya que creían que el dolor y el sufrimiento de los animales no era real, por lo que no habían
dilemas morales en estos hechos. Más de 350 años después de Descartes, muchas personas creen esto,
incluyendo algunos psicólogos y fisiólogos, aunque ahora aparece cada vez menos frecuentemente.
Sin embargo, como Coren señala, ‘Es interesante destacar que los científicos y filósofos con estos
puntos de vista frecuentemente actúan bastante distinto en sus vidas personales’. En verdad esta creencias
extremistas son bastante difíciles de mantener en la vida privada, especialmente si uno vive con una mascota.
Descartes mismo tenía un perrito mimado, y se preocupaba de su salud, gustos y disgustos, y frecuentemente
especulaba acerca de sus pensamientos. ‘¿Podría uno conversar con una máquina, como un reloj de pulsera, y
especular acerca de su salud y gustos?’
Pocas personas que vivan o trabajen con animales dudan que ellos no sean afectados por cambios de
ánimo y emociones, los que expresan claramente y con frecuencia de formas muy similares a las humanas.
Tal fue la visión de Charles Darwin quien dirigió su atención es esta similitud en The Expresions of the
Emotions in Man and Animals (1889). En éste él aborda las expresiones en el rango completo de los estados
emocionales - alegría, afecto, dolor, rabia, miedo, terror, duelo, risa, amor, devoción, atención y curiosidad,
incluyendo emociones y sentimientos complejos como celos, amurrase, disgusto, asombro, admiración y
vergüenza. Su propio perro, Bob, aportó excelentes ilustraciones. Además de los perros y sus parientes
salvajes, él prestó especial atención a las expresiones emocionales de gatos, caballos, monos y simios, pero
también incluyo las expresiones del ganado, ovejas, ciervos, elefantes, conejos, puerco espines, hienas,
cerdos salvajes, canguros, algunas aves, reptiles y anfibios.
El contemporáneo escritor y veterinario Richard Pitcairn reitera el discurso de Darwin: ‘Es
abrumadoramente verdadero que los animales tengan estados emocionales y sentimientos. Si uno está en
estrecho contacto con los animales puede verlo claramente, y no es algo de lo que las personas puedan
convencerse intelectualmente. No tengo dudas de que los animales experimentan los mismos rangos de
emociones que las personas: amor, miedo, rabia, duelo, alegría, etc.’.

Personalidad y temperamento en los animales


Del mismo modo, pocas personas que viven y trabajan con animales ponen en duda que ellos tienen
personalidades y temperamentos definidos que son bastante particulares, y que no hay dos animales, incluso
estrechamente relacionados, que sean exactamente parecidos, del mismo modo que dos personas en similares
condiciones tampoco lo son.
Sin embargo, como Coren indica, en término personalidad en relación a los animales tiende a ser evitado
por los científicos y criadores debido a que es visto como demasiado mentalístico e implica características
tipo humanas. En vez de ellos usan el término temperamento el que es considerado más objetivo y neutral.
Este término fue usado por Clarence Pfaffenberger (1963), quien fue una de las figuras más importantes en el
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desarrollo de los programas de selección y entrenamiento de perros lazarillos. Él fue uno de los primeros en
sugerir que las consideraciones acerca de la personalidad del perro son vitales para ciertas funciones de
obediencia y trabajo. Encontró que para ser un buen perro guía, el animal no sólo debe tener una inteligencia
adecuada sino que también un apropiado conjunto de características de personalidad. Mientras algunos
rasgos permiten que los perros utilicen su inteligencia adaptativa completa de modo tal que ellos se
convierten en excelentes perros de trabajo y obediencia, otras les permiten lograr niveles de funcionamiento
óptimos. Coren indica que un instructor de obediencia canino debe estar consciente de lo que estas
características significan. La lista de Clarence Pfaffenberger incluye:

(1) no está demasiado interesado en aprender este tipo de cosas, (2) se aburre demasiado rápido, (3) es
demasiado independiente, (4) tiene cosas más importantes en mente (5) no se lleva bien con los otros
perros (o personas, ruidos, luz del sol, paredes, etc.) (6) se distrae fácilmente, (7) fue criado para ser
cazador (pastor, guardián, compañero) y no un perro de obediencia (8) es demasiado tímido (o
demasiado dominante, demasiado huidizo, demasiado depresivo, demasiado alegre, demasiado maníaco,
demasiado flojo, demasiado pendiente de los otros perros, demasiado pendiente de las otras personas),
(9) es un líder pero no un seguidor ... y así un sinfín de razones, y todas ellas echan por tierra que el
perro no sea inteligente sino que tiene ciertas características de personalidad que interfieren con su
capacidad de aprender.

Pfaffenberger comenzó a criar y seleccionar tanto por personalidad como por inteligencia, y haciendo
esto alcanzó un porcentaje de perros que cumplían exitosamente el programa de entrenamiento de perros
guías, aumentando la tasa de éxito del 9% al 90%.
Muchos de los factores asociados con la personalidad son genéticamente determinados, aunque requieren
de un ambiente adecuado en el período crítico de socialización para desarrollar estos rasgos en forma optima.
Manteniendo un cuidadoso registro, Pfaffenberger fue capaz de demostrar que muchas características de
personalidad, incluyendo la disposición para trabajar con humanos, son rasgos constitucionales. A partir de
los trabajos de Clarence Pfaffenberger, muchos otros se han interesado en determinar la personalidad de los
perros, especialmente para rasgos de carácter específicos que hacen buenos perros policías, de ayuda para
personas sordas, perros para visitar hospitales, etc.

Atribuyendo características humanas a los animales.


Los rasgos de personalidad en los animales pueden ser medidos de forma bastante objetiva y
confiable. El problema es, sin embargo, que una persona común no es ni objetiva ni confiable en sus
observaciones ni determinaciones acerca de los animales. Ellos tienden a proyectar sus propias características
de personalidad, sentimientos, pensamientos, cambios de ánimo en ellos. Esto invariablemente oscurece la
verdadera naturaleza de la conducta animal, a veces con lamentables consecuencias. Como en el caso de una
señora que se quejaba de que cada vez que iba a sacar los huevos del gallinero, el carnero castrado de su hija
la empujaba con la cabeza y muchas veces había caído al suelo hiriéndose. Ella pensaba que el carnero le
tenía resentimiento. En esta situación el carnero habría sido enviado a matadero. Afortunadamente la hija se
dio cuenta de esto, y vio que siendo el carnero criado a mano desde que era un cordero, dado que su propia
madre lo rechazó, él asocia a los humanos con comida. Para estimular la ejección de leche, es natural que los
carneros, como el resto de los mamíferos empujen fuertemente con cabeza y nariz la zona inguinal de la
madre, o el biberón en el caso de ser criados a mano. Así, que para evitar este problema, a la señora se le
prohibió sacar huevos en el sector del carnero.
Proyectar atributos humanos a los animales puede ser entretenido a veces, pero cuando lo hacemos,
podemos dejar de ver lo que ellos realmente son. En vez de ver una oveja como una oveja o un caballo como
un caballo, los vemos como humanos de forma distinta. La conducta de gatos, perros y otros animales que
viven dentro de casa es cada vez más distorsionada a través de la proyección de las características humanas
en ellos. El psicólogo animal Robert Andrysko dice que ‘la cosa más difícil es convencer al dueño que trate a
un perro como perro’. En verdad, las investigaciones han mostrado que los dueños de perros se refieren a sus
mascotas como personas, más que los dueños de gatos.
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A veces la conducta de los animales recuerda a la humana debido a que es la forma en que ellos hacen
que sus deseos y necesidades sean entendidos, sino de otro modo tendrían que satisfacerse a sí mismos. El
problema es que a nosotros no nos gusta dejarlos, y no importa cuan amables sean nuestras intensiones, estas
distorsiones pueden, y frecuentemente lo hacen, llevar a problemas debido a que oscurecemos la verdadera
naturaleza y necesidades del animal.

El lazo Hombre - Animal.


Sin duda, la principal función de la mayoría de las mascotas es satisfacer necesidades humanas, y hay
evidencia que ellos satisfacen numerosas necesidades físicas y psicológicas en forma muy efectiva. El
acariciar animales reduce la ansiedad y tensión, la presión sanguínea y la frecuencia cardiaca. Los
compañeros animales nos hacen sentir más seguros y amados, aumenta nuestras ganas de jugar, nos permiten
expresar afecto, aumenta nuestras interacciones sociales con otros, y nuestro nivel de ejercicio. Los
beneficios terapéuticos de los animales de compañía son ampliamente reconocidos y están siendo usados por
una gran variedad de instituciones.
Ciertamente las personas usan sus mascotas para satisfacer necesidades que no obtienen de fuentes
más apropiadas. Pelletier y Herzing observan que dentro de la cultura occidental los lazos de amistad y
unidades familiares tradicionales son más difíciles de cultivar, y algunos individuos suplen estos sistemas de
apoyo tradicionales a través de la relación con animales. Los animales dan compañía sin los problemas y
demandas de la comunicación humana, y aceptan incondicionalmente, así relaciones estrechas y compañeras
con los animales frecuentemente crean lazos fuertes y duraderos. Los beneficios en la salud de estos lazos
hombre - animal han sido reportados para una variedad de enfermedades específicas y en una gran cantidad
de intervenciones medicas y psicoterapéuticas.
El lazo hombre - animal puede, no obstante, ser menos saludable para los animales. Ellos pueden ser
usados para satisfacer necesidades humanas de relación que no son satisfechas de otras formas y son tratados
como niños, compañeros o amigos. Fogle señala que ‘el rol simbólico de la mascota como un niño es
evidente en sí mismo, pero las mascotas también pueden actuar como adultos simbólicos. Un buen perro
lazarillo es un ejemplo clásico ... pero los perros también pueden actuar como adultos en situaciones menos
obvias’. Dueños que ven a sus mascotas como niños frecuentemente admiten que los 'malcrían', siendo sobre
indulgentes con sus caprichos y preferencias, y esta es una causa frecuente de obesidad y problemas de salud,
así como alteraciones de la conducta.
Como los niños, las mascotas también pueden imitar los berrinches de sus amos y sus otras
características de conducta. La mayoría de los animales son llevados como mascotas a muy temprana edad,
imprintándose con los humanos. Ellos viven aislados de los de su tipo identificándose con las personas.
Como los animales tienen una comunicación no verbal, tienden a ser mejores observadores que los humanos,
y no sólo perciben y responden a, sino que también imitan, conductas humanas sutiles. Además, ellos tienden
a ser el espejo de los estados emocionales y mentales del dueño, tanto los positivos como los negativos -
Michael Fox, gran conductista animal, se refiere a esto como ‘resonancia simpática o afín’. Por ello, la
conducta de los animales refleja enormemente el ambiente humano, y las actitudes y acciones de sus dueños.
Ciertamente los animales leen el lenguaje corporal de los humanos bastante mejor que los humanos
leen el de los animales. Por lo general, los dueños no están conscientes de estas conductas y por ende ven a
los animales como reflejos de ellos mismos. Además, como la mayoría de los dueños son ajenos al verdadero
mundo de los animales, consideran normal que los animales actúen de forma humana, y completamente
apropiado atribuirles cualidades humanas. Los veterinarios y especialistas en conducta animal están
conscientes de este problema. La mayoría estaría de acuerdo que al menos el 50% de su trabajo involucra
tratar al dueño, determinar en que porcentaje los problemas del animal han sido introducidos y fomentados
por los dueños, y educar a los dueños para que el animal no caiga en el mismo estado nuevamente.
Otros dueños pueden no tratar a los animales como humanos, sino que como objetos mediante los que
satisfacen sus necesidades de status o riqueza. Si el animal no satisface adecuadamente estas necesidades,
puede ser abandonados o descartados. No importando si los animales son tratados como humanos o como
objetos, su verdadera naturaleza y sus reales necesidades tienden a ser obscurecidas y distorsionadas por los

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deseos humanos, o pueden ser ignoradas o despreciadas a la vez, resultando de ello alteraciones y
enfermedades.

Esencias Florales en el tratamiento de los animales.


Las esencias florales son importantes en el tratamiento de los animales ya que restablecen el balance y
armonía de la verdadera naturaleza del animal, y con ello remedia las alteraciones y enfermedades resultantes
de la distorsión causada por los humanos. Esto requiere una observación objetiva, sistemática y cuidadosa de
la conducta animal y de las situaciones en la que ocurre en vez de identificarlas con o interpretarlas de cierta
forma. Usadas adecuadamente, se evitan los riegos de interpretar las conductas y emociones animales en
términos humanos. De esta forma, la verdadera naturaleza del animal puede ser determinada y enderezada.
Las esencias florales son seguras para usar solas o en conjunto con otras formas de tratamiento,
incluyendo medicinas homeopáticas y alopáticas. En verdad, se indica a las esencias florales como
catalizadores de los remedios homeopáticas y mejoradores de sus efectos. Además, tienen un considerable
atractivo para aquellas personas, profesionales o laicos, que están interesados en el uso de medicina
complementaria o terapia adyuvante. Son productos totalmente naturales no tóxicos y no producen los
efectos colaterales y complicaciones tan frecuentemente asociados con el uso de drogas u otros productos
farmacológicos. También atraen a los amantes de los animales ya que su producción y desarrollo no
involucra experimentación en animales vivos, como en el caso de muchas drogas ortodoxas y tratamientos
clínicos. Además, ‘Son ridículamente baratas... Se puede pedir algo más amable?’ (Morrison).
Pero, ¿cómo trabajan? A diferencia de los remedios homeopáticos, los que han sido extensamente
investigados en el tratamiento de animales, las esencias florales no han sido sujeto de estudios clínicos
controlados publicados. Sin embargo, su uso está siendo cada vez más extenso a lo largo de los países
desarrollados, especialmente entre veterinarios holísticos u homeopáticos y psicólogos animales. Como
resultado, hay una abundante evidencia anecdótica que sugiere su efectividad en el tratamiento de los
animales, mucha de ella aportada por profesionales de estas áreas.

Bibliografía.

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