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ARTE GOTICO

Estilo artístico europeo con unos límites cronológicos que oscilan entre aproximadamente el año
1140 y las últimas décadas del siglo XVI, según las áreas geográficas. Se aplicó en el campo de la
arquitectura civil y religiosa, la escultura, las vidrieras, la pintura mural y sobre tabla, los
manuscritos miniados y las diversas artes decorativas. El término gótico fue empleado por primera
vez por los tratadistas del renacimiento, en sentido peyorativo, para referirse al arte de la edad
media, al que ellos consideraban inferior y bárbaro (godo, de ahí el término gótico) comparado con
el arte clásico. En el siglo XIX se produjo una revalorización de este periodo debido a movimientos
historicistas y románticos. El gótico apareció a continuación del románico, a lo largo de la baja edad
media, y hoy día se considera uno de los momentos más importantes desde el punto de vista
artístico en Europa.

Escultura
La escultura siguió el precedente románico, con una amplia difusión de imágenes cuyo fin era
adoctrinar a los fieles en los dogmas de la fe religiosa y decorar las fachadas de las catedrales. La
escultura de los siglos XII y principios del XIII tuvo un carácter predominantemente arquitectónico.
Las figuras más destacadas son las estatuas colosales de las jambas (pilastras laterales) de las
portadas y las de los parteluces de los vanos de entrada. Reciben el nombre de estatuas-columna
por estar adosadas a estos soportes. A veces, la estatua-columna tiende a liberarse del marco
arquitectónico, como si fuera una escultura exenta o de bulto redondo.

En el estilo considerado protogótico destacan las estatuas-columna del famoso pórtico de la Gloria
(fachada occidental) de la catedral de Santiago de Compostela (España, último tercio del siglo XII),
donde apóstoles y profetas se hacen eco del nuevo sentido naturalista idealizado, a la vez que
expresan sus sentimientos y empiezan a entablar lo que se denomina sacra conversazione, es decir, la
comunicación entre los personajes sagrados. En Francia cabe reseñar las estatuas-columna de la
fachada occidental de la catedral de Chartres, que datan aproximadamente de 1155. Las estatuas del
pórtico Real de Chartres poseen unas proporciones y un sentido del volumen que revelan un
naturalismo ajeno al mundo románico. Durante las décadas siguientes las figuras de Chartres
inspiraron a un gran número de artífices franceses. Sin embargo, las estatuas-columna no eran las
únicas manifestaciones escultóricas figurativas de las portadas, que seguían un rico y elaborado
programa iconográfico centrado en los altorrelieves del tímpano, arquivoltas y en menor medida,
en los dinteles de las puertas. En los parteluces, solían aparecer estatuas de la Virgen, Cristo o algún
santo relacionado con la iglesia catedralicia.

Sin embargo, las manifestaciones protogóticas todavía conservaban un cierto carácter románico. En
torno a 1180 la estilización románica evolucionó hacia un periodo de transición en el que las
estatuas comenzaron a asumir una serie de rasgos naturalistas como la gracia, elegancia,
solemnidad, sinuosidad y libertad de movimientos. Este estilo ‘clasicista’ culminó en la primera
década del siglo XIII en las series de esculturas de las portadas de los transeptos norte y sur de la
catedral de Chartres.

De todos modos el término clasicista debe ser matizado, debido a la diferencia esencial que existe
entre las figuras góticas y las del auténtico estilo clásico antiguo. En la figura clásica, sea estatua o
relieve, puede apreciarse un cuerpo completamente articulado debajo y por separado de sus
ropajes, mientras que en la gótica no existe tal diferenciación. Lo que puede apreciarse del cuerpo es
inseparable de los pliegues de la vestimenta: incluso cuando se trata de desnudos, como en las
estatuas de Adán y Eva (anteriores a 1237) de la catedral de Bamberg (Alemania) la anatomía se
subordina a un proceso de abstracción.

Aparición del naturalismo

Los convencionalismos en el tratamiento de los pliegues fueron reemplazados por volúmenes más
sólidos y naturales en un proceso que comienza en torno a 1210 con la portada de la Coronación de
la catedral de París, y que continúa después de 1225 en las portadas de la catedral de Amiens. A
partir de 1240 ya se aprecian en la fachada occidental de la catedral de Reims y en las estatuas de los
apóstoles de la Sainte-Chapelle de París los pliegues pesados y angulosos, profundamente
esculpidos en forma tubular, característicos de la escultura gótica posterior. Al mismo tiempo las
estatuas se liberaron del soporte arquitectónico.

En las estatuas de Reims y en las del interior de la Sainte-Chapelle se consolidó el típico rostro de
las figuras góticas: forma triangular, mentón destacado, ojos almendrados y una marcada sonrisa.
Al mismo tiempo se inició la representación de posturas y gestos amanerados, que resultan de una
síntesis entre las formas naturalistas, la elegancia cortesana y una delicada espiritualidad.

Otros géneros desarrollados por la escultura gótica fueron las imágenes votivas, esculturas de bulto
redondo de pequeño tamaño con representaciones de la Virgen y el Niño o de Cristo crucificado, en
las que se aprecian los cambios iconográficos que se produjeron en el mundo gótico, como una
mayor humanización y naturalismo. Por otro lado, el relieve alcanzó gran esplendor en los retablos,
las sillerías de coro y los sepulcros de grandes personajes.

En relación a las tendencias naturalistas, aparecieron interpretaciones más humanizadas de la


Virgen con el Niño, imágenes que muestran una relación amorosa en la que la Virgen mira a su hijo
dulcemente o juega con él mientras le ofrece una flor o una fruta. Un ejemplo de esta nueva
iconografía es la Virgen con el Niño de la portada inferior de la Sainte-Chapelle, un modelo que
siguió vigente en Europa durante varios siglos.

Difusión de la escultura gótica

Aunque la génesis de la escultura gótica se iniciara en el norte de Francia, como sucedió en el caso
de la arquitectura, algunas de las obras más notables se realizaron en Alemania. La escultura gótica
alemana se caracterizó por un fuerte expresionismo, algunas veces en el límite de la caricatura, y al
mismo tiempo por una lírica belleza y elegancia formal. En el siglo XIII destaca el conjunto de la
catedral de Bamberg, con numerosas esculturas influidas por el estilo de Reims. Entre ellas
sobresalen la del Caballero de Bamberg, la primera estatua ecuestre aparecida en el arte occidental
desde la época carolingia. Aunque la identidad del jinete no se ha confirmado, algunos apuntan la
posibilidad de que se trate de Conrado II, mientras otros opinan que tan solo plasma el ideal
heroico de los monarcas medievales, en este caso de la dinastía alemana. En este mismo periodo se
realizaron las esculturas de la catedral de Naumburgo, especialmente las parejas oferentes situadas
en el coro, como el famoso grupo de Ekkehard y Uta, que se han relacionado con la escultura de la
catedral de Burgos (España).
En Italia existió, como en el caso de la arquitectura, una cierta reticencia a aceptar los postulados
franceses. En este caso sería más apropiado hablar de tendencias goticistas dentro de un clima en el
que va apareciendo el protorrenacimiento. El taller más representativo fue el de Pisa, iniciado por
Nicola Pisano, autor del púlpito de mármol del baptisterio de Pisa. Su hijo Giovanni Pisano fue el
primer artista italiano en adoptar las directrices del gótico francés, combinadas con la influencia
clásica recibida de su padre, como se observa en el púlpito de la catedral de Siena. En la fachada de
la misma catedral, realizada en torno a 1290, labró un grupo de esculturas que representan profetas
y filósofos griegos dotados de una gran intensidad expresiva.

Aunque durante las últimas décadas del siglo XIV un número creciente de escultores italianos
adoptó los principios del estilo gótico francés, sus obras muestran el conocimiento del desnudo
clásico y la diferenciación entre cuerpo y vestimenta. Esta fase de la escultura italiana acabó poco
después de 1400, con las puertas de bronce para el baptisterio de la catedral de Florencia realizado
por Lorenzo Ghiberti, precursor de la escultura del renacimiento italiano.

En España, en el segundo cuarto del siglo XIII se introdujeron las formas de la escultura francesa a
través de las intensas relaciones políticas y culturales que la monarquía española estableció con la
francesa. En el siglo XIII destacaron dos talleres en torno a las catedrales de Burgos y León. En la
primera cabe citar la portada de la Coronería y la del Sarmental, correspondientes a los transeptos,
así como las esculturas de las fachadas y el claustro. En relación con este taller, destaca la escultura
de la abadía de Las Huelgas, a pocos kilómetros de Burgos, con los excepcionales sepulcros de
Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet. En cuanto a la de León, la escultura española alcanzó altas
cotas de calidad, como se aprecia en la portada de la Virgen Blanca de la fachada occidental.
Durante el siglo XIV en España la escultura exterior de las catedrales se hizo más menuda por la
influencia del arte mudéjar y las obras en marfil. Destacan la puerta del Reloj de la catedral de
Toledo y la puerta Preciosa de la de Pamplona; aunque es en Cataluña donde se encuentran los
conjuntos escultóricos más sobresalientes, formados por sepulcros y retablos de influencia italiana.

Escultura

La escultura gótica se inicia a mediados del siglo XII en la Isla de Francia, alcanzando su apogeo en
el siglo XIII y llegando a sus últimas manifestaciones en el primer tercio del siglo XVI. El escultor
gótico abandona los convencionalismos que habían informado las manifestaciones escultóricas en el
románico. El naturalismo, la humanización de la divinidad, la exposición clara y ordenada son los
caracteres esenciales de la escultura gótica.
Al carácter rudo, con cierto convencionalismo, de la escultura gótica de la segunda mitad
del siglo XII, sucede en el XIII la época de mayor esplendor de esta escultura en Francia, que se
difunde por toda Europa occidental. Es la época de la construcción de las grandes catedrales. Es
una escultura de belleza serena y majestuosa, de cierto sabor clásico, con vestidos sencillos, en los
que los pliegues caen con gran simplicidad. A fines de este siglo se buscan los efectos pintorescos, se
hace anecdótica y narrativa. Al tipo de belleza ideal, platónica, perseguida por los escultores del
siglo XIII, se opone una corriente que sustituye la belleza abstracta por la real: es el arte del retrato.
Al mismo tiempo los plegados se multiplican en numerosos y pequeños pliegues sinuosos, a los
que contribuyen las siluetas de las figuras, que se incurvan en un movimiento gracioso. Las
Vírgenes, como el Crucificado en la Cruz, se incurvan apoyándose sobre una pierna, mientras el
Niño juega con un pájaro, un fruto o una flor, bajo la complaciente mirada de su Madre.

A fines del siglo XIV se impone un estilo originario de Borgoña, en el que el arte del retrato
se perfecciona y los vestidos pierden sus múltiples curvas caligráficas, que se transforman en
pliegues angulosos y quebrados, como en la pintura. Sé copian escenas de la vida real para las
representaciones, y la tendencia sentimental iniciada en el siglo XIV conduce al más hondo
patetismo. Los temas patéticos se prodigan, la representación de martirios, la Piedad, los Cristos
sangrantes, los esqueletos roídos por gusanos, etc., son habituales.

La escultura gótica se halla subordinada a la arquitectura. Desaparecen las representaciones


iconográficas en los capiteles, que son reemplazados por temas vegetales, directamente inspirados
en la naturaleza, en los que, no obstante, se mezclan a veces temas animados.

Son las portadas de las catedrales, fundamentalmente las de los pies del templo y brazos
del crucero, los conjuntos más acabados de la escultura gótica. En ellas se desarrollan los temas
iconográficos con la máxima claridad compositiva. Estatuas de bulto redondo, apóstoles o profetas,
adosadas a jambas y mainel: tímpano, dividido en fajas, con relieves: Juicio Final, Vida de la Virgen
o de Jesús, o vida de, Santos; y en las arquivoltas, bajo doseletes, ángeles, ancianos del Apocalipsis,
u otras figuras, siguiendo la dirección, de la curva del arco.
Completan la decoración escultórica de la fachada otras esculturas, repartidas en torres y ángulos,
o, como en Francia, galería de arcos que cobijan estatuas. Después de las portadas son los relieves
del trascoro, y, sobre todo, las estatuas en las capillas funerarias, los que siguen en importancia.

El tema del Cristo muerto en la cruz es uno de los temas preferidos en el período gótico.
Iconográficamente parece que su origen es bizantino donde se comenzó a representar bajo un
sentido dogmático, en función de explicar la naturaleza divina de Cristo, frente a las herejías de los
primeros siglos. En el románico se mantiene este sentido, mientras que en el gótico se intenta
mostrar la naturaleza humana, que es además más apropiada para desarrollar el tema desde un
ángulo naturalista.

Castro Urdiales. Perteneciente a la iglesia de Santa María

Mâle afirma que el primer Cristo que aparece en el occidente europeo se encuentra en un vitral de
Chartres, perteneciente a la primera mitad del siglo XII: Sin embargo ,si bien con diferente sentido,
En España poseemos diferentes piezas que se fechan en el siglo XI como el crucifijo de don
Fernando y doña Sancha y el Cristo de Carrizo.

La corriente del naturalismo que se aprecia ya en la época protogótica va a propiciar la


generalización y popularidad del tema.

A través de los tres siglos que dura el gótico histórico el tema va a ir evolucionando, aunque
manteniéndose en esencia el crucifijo, de talla en madera policromada, en general, solamente
trabajos por la parte delantera, clavado a una cruz, también de madera de diferentes tipos, pero sin
ofrecer mayor interés. Es por esto por lo que se hace a menudo difícil precisar la cronología de las
obras a no ser que sus características, en líneas generales, sean muy significativas.

Servilletas. Iglesia parroquial.


A partir de los modelos románicos, pero con elementos diferenciales, es de donde surge la
evolución del Cristo gótico.

La cabeza se inclina hacia el hombro derecho. El rostro aparenta impasibilidad con los ojos cerrados
o entreabiertos y la boca cerrada.

La anatomía evoluciona desde esquemas geométricos de tipo bizantino hasta modelado de tipo
naturalista que se mezcla a partir del siglo XIV con el sentimiento de dolor y de lo patético,
produciéndose una distorsión de la figura y apareciendo la sangre en abundancia.

Cereceda.Museo Diocesano.

Los brazos se flexionan por el codo, las manos se extienden completamente, con los dedos juntos, o
el pulgar separado. Las piernas se colocan en posición forzada, la derecha sobre la izquierda y los
pies con un sólo clavo y con un cierto movimiento de rotación externa, que suele dar lugar al cruce
del talón por delante del empeine del pie contrario. Desaparece el "suppedaneum" románico.

A medida que avanza el estilo se aprecia una mayor ligereza y movimiento en la composición,
reflejado principalmente en el adelantamiento de la rodilla, quedando el vientre deprimido y la
inclinación de la cabeza y los hombros hacia adelante.

Palacio de Elsedo. Pámanes

Como principal atributo señalamos la corona. Hasta el siglo XIV, Cristo aparece coronado como rey,
con corona real o diadema dorada con una gema sobre la frente. A veces se halla con el pelo suelto.
Pero el atributo gótico por excelencia es la corona de espinas. La Santa reliquia había llegado a
Occidente en 1239 y se veneraba en la Sainte Chapelle de París .A partir de ese momento se extiende
con cierta rapidez y será muy corriente a partir del siglo XIV.
El "perizonium" o paño de castidad de lienzo, que cubre desde las caderas hasta las rodillas, pierde
la verticalidad románica y paulatinamente se irá acortando, anudándose en una o en ambas caderas
con un cordón.

La época gótica es un momento fundamental en la Historia del Arte en relación con los
monumentos funerarios. Desde la época paleocristiana, en la cual se acaba con la repugnancia que
en el mundo clásico se tenía por los cadáveres y, en general, por la muerte, ésta se empieza a
considerar como paso o tránsito hacia la nueva vida, que paulatinamente se va imponiendo en el
espíritu cristiano. Por ello, los difuntos comienzan a ser enterrados en el lugar sagrado del templo,
dándose por tanto un nuevo sentido sacro a la muerte.

San Vicente de la Barquera. Capilla de la familia Corro. Bultos de alabastro correspondientes a la


sepultura de los padres del inquisidor A Corro.

No obstante, durante la Alta Edad Media, esta idea pierde vigencia y así constatamos que entre las
disposiciones del concilio de Braga se encuentra la prohibición de abrir tumbas en las iglesias.

Durante el período románico parece que dicha prohibición había decaído y vemos aparecer
tímidamente algunos enterramientos, siendo aún raros los ejemplares que llevan escultura relativa
al difunto.

Es la Órden del Císter, en el período protogótico, la que permite la inhumación en el templo de


personajes influyentes - príncipes, reyes, fundadores - comenzando así un renacimiento escultórico
que se manifestará a lo largo de toda la época gótica, llegando hasta nuestros días.El rey Alfonso X
en la primera Partida establece legalmente que las personas puedan ser enterradas en los templos,
sin duda impulsado por el arraigo de esta práctica.

Al afrontar el estudio de la escultura funeraria en nuestra provincia es preciso hacer una distinción
entre los sepulcros que muestran la figura del difunto - ya en bulto, ya en relieve -, y a los que
meramente se refieren al mismo a través de una inscripción o, a lo sumo, van acompañados de
alguna decoración con elementos vegetales o figurativos alusivos a los ministerios religiosos
relacionados con la muerte, o con la personalidad del finado.
Santo Toribio de Liébana: Fragmento de bulto en madera policromada que representa el cuerpo
yaciente de Santo Toribio, fundador del monasterio.

La expresión de lo patético dentro de la estética gótica da lugar a la aparición de las escenas que se
relacionan no sólo con la Pasión de Jesús sino también con la Pasión de la Virgen.

Después de la muerte de Jesús, la virgen es protagonista de las escenas sucesivas."la idea de la


Pasión de la Virgen, paralela a la de Jesucristo es una idea para los místicos, que no separan nunca
en su meditación a la madre del hijo...".

Pámanes .Grupo de la Piedad en piedra que se exhibe en el museo del Palacio de Elsedo.

Por su carácter y técnica no podemos clasificarla como plenamente gótica pues la policromía del
incipiente estofado, que creemos es la original, nos denuncia que se trata de una talla del siglo XVI.
Sin embargo es notoria su influencia gótica, particularmente hispano - francesa, en la composición,
tratamiento de paños, expresividad...

La escena de la madre con el cadáver de su hijo sobre las rodillas resume toda la Pasión de la
Virgen.

Según E.Mâle, este tema aparece en los manuscritos iluminados posteriores a 1380,de donde son
tomados por el artista para realizar la pintura o la escultura.

A partir de este momento queda fijada la iconografía del grupo que, salvo ligeras variantes en la
composición y forma se desarrolla a lo largo de todo el arte renacentista y barroco, llegando incluso
a nuestros días.

En ciertas tallas el cuerpo de Jesús es muy pequeño, como de niño, habiendo una jerarquización en
las figuras. Expresa un sentimiento muy querido por los místicos: la Virgen, al tener a su Hijo en las
rodillas debió imaginar que se había vuelto niño.
Del sentimiento personal del artista depende del estudio expresivo en las figuras, destacando más
una que otra o dando un mayor naturalismo a la escena.

El grupo del Descendimiento también se entronca en el mismo tema de la Piedad. Los personajes
evangélicos rodean a María que muestra la misma estructura que en la Piedad.

La iconografía mariana se precisa y consolida a partir de la herejía iconoclasta en el arte bizantino


.Una vez superada la crisis surgen con gran brío y abundancia las representaciones de la Virgen que
van a dar lugar a una amplia tipología a lo largo de toda la edad media, basada en los modelos
bizantinos.

Tipología de Vírgenes góticas. 1 Kiriotissa. 2Theotokos. 3 Galaktotrofusa. 4 Glikofilousa. 5


Educadora.

En la época románica predominó el tipo de virgen denominada "Kyriotissa" o trono del Señor, que
se adaptaba perfectamente al esquema compositivo y estético del momento, además de servir de
doctrina por su contenido dogmático frente a las herejías que ponían en duda la maternidad divina
de María y contra los monofisitas.

Santander. Virgen con Niño del Museo M. de BB.AA., depositada en el museo Diocesano de
Santillana.
Durante el período gótico se van a ir sucediendo otros tipos a medida que va evolucionando la
estética, apoyada en unos nuevos textos que interpretan con mayor naturalismo e inteligibilidad los
Evangelios y la vida de la Virgen: los Apócrifos y los Comentarios.

Mioño. Escultura de piedra policromada que se venera en la iglesia parroquial

Los seis elementos que suelen aparecer generalmente en la escultura mariana gótica de Virgen con
Niño, o el grupo de Santa Ana, la Virgen y el Niño, son las siguientes:

o La corona: Posee un carácter emblemático, en este caso relacionado con los


atributos reales, ya que se quiere vestir a la Virgen, y en ocasiones también al Niño,
de este carácter real, de majestad como reyes de toda la creación.
o El libro: Es el libro de la Vida, la Sagrada Escritura, el Evangelio, lo que el cristiano
debe conocer para salvarse .Se puede encontrar abierto o cerrado, siendo ésta la
forma más frecuente .Siempre en la mano izquierda de Jesús .Se puede relacionar
también con el libro de los Siete Sellos, alusivo a la segunda venida apocalíptica .A
finales del siglo XV aparece la Virgen con el libro abierto, educando al Niño.
o La flor: Atributo de María y en ocasiones también de Santa Ana.
o Fruto : Suele ser una manzana y se relaciona con la concepción de María como
nueva Eva, ofreciendo el fruto de Salvación.
o Cetro: Además de atributo de realeza o majestad, puede ser entendido también
como símbolo de fertilidad .Se suele rematar la flor de lis, símbolo de la luz y la
purificación.
o Globo universal: Representa la idea de cetro, de mundo, de poder y de eternidad.
Por su similitud con los cuerpos celestes se considera alegoría de nuestro mundo.

Potes. Virgen Gótica de Valmayor.