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LA ESTRELLA FLAMÍGERA

Tanto en los capiteles redondos como en los cuadrados, que son de

bronce dorado, se pueden ver coronando la parte superior de los mismos

la figura flameada de una estrella de cinco puntas en cuyo interior hay

un altorrelieve de una forma sinuosa que he identificado con la letra Yod

o Iod del alfabeto hebreo (para ser más exactos la Yod y la J están

unidas en el caso burgense), primera letra del nombre del dios hebreo, Yahvéh, cuyo tetragrama se encuentra escrito en el interior del tri ángulo o delta pintado por Mariano Salvador Maella en el fresco de la cúpula del altar mayor de esta capilla. Este delta masónico, como ya indiqué en mi libro, "expresa la presencia en el templo del Gran Arquitecto del Universo, cuando los trabajos se han iniciado según el rito y a su 'gloria', forma secular", según ha desvelado el gran maestro masón Robert AMBELAIN

Pues bien, esta estrella de cinco puntas no es otra cosa que la masónica Estrella Flamígera. Su importancia es de primer orden en la francmasonería, que comenzó a utilizarla en su iconología a partir justamente del siglo XVIII (la primera piedra de la capi lla Palafox se colocó en 1772).

"La estrella flameante de cinco brazos es el símbolo de la manifestación central de la luz, del centro místi co, y emblema de la divinidad. Es uno de los símbolos más complejos de la Francmasonería, correspondiente al grado de compañero masón. La estrella de cinco puntas está asociada al número cinco y al hermetismo", afirma J.C. DAZA, maestro masón y miembro del Consejo Simbólico de la Gran Logia Simbólica Española, así como director de la revista Cuadernos masónicos.

Igualmente aclara que la estrella flamígera "es la estrella brillante de cinco puntas que irradia rayos flamígeros, en cuyo centro está la letra G, equivalente a la yod, es símbolo del magnetismo terrestre de ese fuego invisible que crea y sostiene nuestra vida sobre la tierra. Aparece en el grado de compañero y representa el espíritu que anima al universo, el principio de toda sabiduría y el poder generador de la naturaleza (chispa divina en el corazón del iniciado). Sus cinco puntas forman la pentalpha de Pitágoras, y entre los masones constituye los cinco puntos de la perfección: Fuerza, Belleza, Sabiduría, Virtud y Caridad".

"La estrella resplandeciente -continúa afirmando J.C. DAZA- era la imagen de Horus, hijo de Osiris o el Sol, Dios del tiempo y las estaciones, fuente inagotable de vida, brillo del fuego increado y origen de todos los seres".

"Por otra parte -concluye este maestro masón pale ntino- el símbolo de la estrella flamígera descubre aspectos que tienen que ver con el Centro que irradia el fuego-luz, y que para el iniciado es el corazón; Centro que deberá tener presente a lo largo del camino iniciatico si no quiere extraviarse. Tendremos en cuenta además que la estrella flamígera tiene en el centro la letra G o la Yod simbolizando ante todo el 'germen de

La estrella flamígera o pentagrama irradia por

inmortalidad' o Lûz (

sus cinco puntas: Gravitación, Genio, Gnosis, Geometría y Ge neración, símbolos del fuego interior del propio iniciado, el cual debe perseverar

por los senderos de la búsqueda de la Verdad, simbolizados en los cinco viajes de la recepción del compañero; estos viajes se hacen iluminados por la estrella flamígera y el brillo de la letra G".

)

La letra G, afirma René GUÉNON, reemplaza a la Yod hebrea dentro de la Estrella Flamígera, pero no es éste el caso que acontece en la capilla Palafox, dado que en ella se halla inscrita la Yod hebraica, que es la "J" e "i" del castellano.

GUÉNON recuerda igualmente que según un antiguo ritual, "la estrella resplandeciente es el símbolo del masón (podría decirse más generalmente del iniciado) que resplandece de luz en medio de las

La estrella resplandeciente simboliza al

Hombre, y más precisamente al 'hombre regenerado'." (LGT).

tinieblas (del mundo profano)

Respecto a la letra Yod, es conveniente recurrir nuevamente a René GUÉNON para conocer su esoterismo. GUÉNON incide en que es la primera letra del tetragrama divino, la cual puede usarse como abreviatura completa del nombre judío de dios, Yahvéh, de ahí que figure igualmente sustituyendo al ojo que todo lo ve, dentro de la delta masónica. En hebreo es considerado como "el elemento primero a partir del cual se forman todas las letras del alfabeto hebreo".

Es la menor de las letras hebreas y sin embargo de ella derivan las formas de todas las demás: "A esta doble relación se refiere también el doble sentido del jeroglífico del yod, como "Principio" y como "germen":

en el mundo superior, es el Principio, que contiene todas las cosas; en el mundo inferior, es el germen que está contenido en todas las cosas".

Hemos visto anteriormente que el pentágono central o quintaesencia del pentalfa mandálico de la ermita de San Bartolo se encue ntra rodeado de diez corazones, y curiosamente Yod tiene como valor numérico precisamente al 10; asimismo una de las representaciones más importantes del Yod es cuando se le sitúa en un corazón, pues, como afirma GUÉNON, "El yod en el corazón es, pues, el Principio residente en el centro, ya sea, desde el punto de vista 'macrocósmico', en el 'Centro del Mundo', que es el 'Santo Palacio' de la Cábala, ya sea, desde el punto de vista 'microcósmico' y virtualmente siempre por lo menos, en el centro de todo ser, centro simbolizado siempre por el corazón en las

diferentes doctrinas tradicionales y que constituye el punto más interior,

el punto de contacto con lo divino (

reside en el centro del ser, es a menudo designado simbólicamente como

el "Éter del corazón", tomándose, naturalmente, para representar el Principio, el elemento primordial del cual todos los demás proceden" (SFCS).

)

El Principio divino, en cuanto

Si Yod es el 10 (como se sabe cada letra hebrea es al mismo tiempo un número), el resto de las letras del tetragrama (he-vav-he) suman 16, y curiosamente la estrella del círculo central que vemos en el suelo de esta capilla es 16, el cuadrado de cuatro, por el cual juraban los pitagóricos (como también lo hacían "por la sagrada tetraktys" (1+2+3+4=10). Asimismo los dos círculos inmediatos que rodean a esta estrella tienen 16 losas cada uno de ellos, y las columnas que se alzan en la circunferencia más exterior son precisamente 16.

El periodista José Felipe ALONSO indica que así como Yod tiene al 10 como valor numérico, igualmente se corresponde con el décimo nombre divino, Iah. Ahora bien, según GUÉNON, este nombre divino, Iah, "se pone más especialmente en relación con el primero de los tres Grandes Maestros en el séptimo grado de la masonería especul ativa" (SFCS).

Asimismo, Marius LEPAGE, en el número de julio de 1949 de Speculativo Mason desvelaría el simbolismo "polar" de la letra G al estimar que representa a la estrella polar "que es a su vez el símbolo y, para el masón operativo, la sede efectiva del Sol central oculto del Universo, Iah", habiendo sido siempre la teoría "polar" "uno de los mayores secretos de los verdaderos masones" (SFCS). Y GUÉNON, por su parte, ha manifestado que la estrella flamígera se identifica con la estrella polar (con su simbolismo iniciático, por tanto) (Edudes sur la Franc- maçonnerie et le Compagnonnage).

Así que no tiene por que extrañar que este símbolo de la Estrella Flamígera, de tan vital importancia en la francmasonería, sea tan abundante en la capilla Palafox pues hay nada menos que 60 estrellas flameantes situadas en la parte superior de los capiteles, como queriéndonos advertir precisamente que su profusión desmedida vela un gran secreto.