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LA INTERPRETACIÓN DEL DERECHO DESDE

LA PERSPECTIVA DE LA FILOSOFÍA ANALÍTICA


1.-Un alcance a la filosofía analítica
2.- Aproximación a un concepto analítico de interpretación. La
propuesta de ALF ROSS

Los enunciados interpretativos se dirigen a determinar el significado


de las directivas, “indicando más específicamente bajo qué circunstancias
han de ser aplicadas, y en tal caso cómo ha de conducirse el juez”.
Hay, por consiguiente, que considerar la práctica de los tribunales
para descubrir los principios (o reglas) que los guían en el tránsito de la
regla general a la decisión específica. Esta actividad o tránsito (y los
principios que la guían), es denominada por Ross método jurídico, y en el
caso del derecho legislado interpretación.
Clasificación de la interpretación según se trate de un sistema de
precedentes como el inglés o de uno de derecho legislado.

En el sistema de precedentes el juez no se encuentra con una regla


formulada, revestida de autoridad y de carácter general. En este caso, “el
problema del método, por tanto, es cómo obtener una regla general de los
precedentes existentes, y aplicarla al caso a decidir.

En los ordenamientos jurídicos cuya fuente principal es el derecho


legislado, el método posee la característica de constituir la interpretación de un
texto revestido de autoridad. En este caso, lo que hay que determinar es la
relación existente entre la expresión lingüística formulada, que es la norma, y
un conjunto de hechos específicos a los cuales ésta pretende aplicarse. Se
trata entonces de determinar el significado de la ley, y ver si los hechos en
cuestión se encuentran o no incluidos en ella.
Lo que viene a continuación se refiere sólo a la interpretación del
derecho legislado y lo trataremos sobre la base de los siguientes puntos:

1.- El fundamento semántico de la interpretación

2.- Los problemas sintácticos de la interpretación.

3.- Los problemas lógicos de interpretación.

4.- Una segunda consideración de los problemas semánticos.

5.- Interpretación y administración de justicia.

6.- Los factores pragmáticos en la interpretación.

7.- Los factores pragmáticos y la técnica de argumentación.


1.- EL FUNDAMENTO SEMÁNTICO.

a.- ¿El significado del lenguaje, es natural o artificial?

b.-Signos y símbolos.

c.-La semántica.
1.2.- Las expresiones de un lenguaje adquieren significado por el
uso que los hablantes hacen de las mismas. Lo que tiene significado por
derecho propio son las expresiones, las palabras aisladas lo tienen derivado
de aquéllas.-
1.3.- El significado de las palabras. Se obtiene por el uso.
Los problemas de ambigüedad y vaguedad.
Elementos que contribuyen a superar estos problemas.
3.- Lo que tiene significado por derecho propio es la expresión como
entidad. El significado de una palabra se determina en forma más precisa
cuando ella es considerada como parte integrante de una determinada
expresión.

4.- El significado de una expresión –y con ello el significado de las


palabras contenidas en la misma- se determina en forma más precisa cuando
la expresión es considerada en la conexión en que es formulada. Esta
conexión puede ser lingüística (el contexto) o no lingüística (la situación). A
partir de 3) y 4) es posible formular la siguiente generalización: el significado
de una palabra es una función de la conexión –expresión, contexto, situación-
en que la palabra aparece. Para analizar más de cerca el papel que
desempeña la conexión, veamos unos pocos ejemplos. El significado de la
palabra viejo (vaga o imprecisa) y de la palabra cabo (ambigua) pueden
determinarse a partir de la expresión en que se encuentren y de su conexión
(contexto y situación).
1.4.- Sobre cómo debe entenderse lo que es interpretación y cómo se
realiza.-La actividad que se dirige a exponer el significado de una expresión se
llama interpretación. Esta palabra se usa también para designar el resultado de
tal actividad. La interpretación puede asumir dos formas. a) Puede ser hecha de
manera tal que el significado de una expresión sea definido más claramente por
medio de una descripción formulada en palabras o expresiones diferentes cuyo
significado sea menos vago. b) O bien puede ser hecha de manera tal que frente
a un conjunto de hechos concretos experimentados en forma definida sea posible
decidir con un “si”, un “no” o un “quizás”, si el conjunto de hechos constituye o
no una referencia que corresponde a la expresión. La interpretación del primer
tipo se llama interpretación por significado, y la del otro tipo interpretación por
referencia.
1.5.- Además del contexto y la situación hay también otros factores
que coadyuvan en la determinación de significado del lenguaje.- En el
lenguaje cotidiano el contexto y la situación constituyen los factores más
importantes en la determinación del significado. Pero no son los únicos.
Hay otros: a) Sinonímico o sistemático.- El significado de las palabras es
relativo o dependiente en un plano totalmente distinto, que podríamos
llamar sinonímico o sistemático. Esto quiere decir que el significado de una
palabra queda determinado más precisamente si se la compara con otras
palabras que pueden ocupar el mismo lugar en una frase y que ofrecen un
“campo de significado” más amplio.
b) Profundidad intencional.-Una interpretación, sea de un tipo o de
otro, con frecuencia no nos conducirá a un resultado preciso exento de
ambigüedad. Consideremos los siguientes ejemplos tomados del filósofo
noruego Arne Naess. Algunos estudiantes creían que más del 25% de los
candidatos que en un cierto año había intentando aprobar un examen de
filosofía habían fracasado. En este enunciado la frase “más del 25% de los
candidatos habían fracasado ” puede interpretarse por lo menos de las
siguientes maneras distintas:
1.6.- Si no es posible aplicar los factores antes nombrados para
interpretar una expresión o palabra, entonces hay que decidir mediante un acto
de voluntad.-
1.7.- Una clasificación de la interpretación.
Interpretación subjetiva y objetiva.- A menudo se hace una distinción
entre las llamadas interpretación subjetiva e interpretación objetiva, en el sentido
de que la primera se dirige a descubrir el significo que se intentó expresar, esto
es, la idea que inspiró al autor y que éste quiso comunicar, mientras que la última
se dirige a establecer el significado comunicado, esto es, el significado que está
en la comunicación como tal, considerada como un hecho objetivo.
2.- PROBLEMAS SINTÁCTICOS DE INTERPRETACIÓN.

Los problemas de interpretación que se refieren a la conexión de


las palabras en la estructura de la frase se llaman problemas sintácticos de
interpretación.

El principio de entidad (nos dice que lo que tiene significado por


derecho propio es la expresión como entidad) se aplica también a la
interpretación sintáctica; así como las palabras no tienen en sí mismas una
referencia exacta, tampoco las conexiones sintácticas tienen una inequívoca
función determinativa de significado. También aquí el sentido “natural” está
condicionado por factores no lingüísticos: el deseo de hallar un significado
“bueno” o “razonable” que concuerde con aquel que el contexto y la
situación señalan como tal.
Los problemas sintácticos de interpretación no han sido objeto, que
yo sepa, de una exposición y análisis sistemáticos. El presente estudio no
pretende ser nada de eso. Mi objetivo es simplemente inducir a la
comprensión de problemas de este tipo ofreciendo algunos ejemplos. Por
cierto que los estudios sistemáticos serían importantes para la interpretación
de las leyes y, en particular, para la redacción de éstas.

a) Frases adjetivales.

b) El problema de si los adjetivos y las frases adjetivales califican dos o más


palabras.

c) Pronombres demostrativos y relativos

d) Frases de modificación, excepción o condición


3.- PROBLEMAS LÓGICOS DE INTERPRETACIÓN.

Concepto.- Los problemas lógicos de la interpretación son


aquellos que se refieren a las relaciones de una expresión con otras
expresiones dentro de un contexto. Entre esos problemas tienen particular
importancia la inconsistencia, la redundancia, y las presuposiciones (o
mejor, falsas presuposiciones).

3.1.- Inconsistencia

Existe inconsistencia entre dos normas cuando se imputan efectos


jurídicos incompatibles a las mismas condiciones fácticas (o más
simplemente, las normas son contradictorias)
Puede haber inconsistencia entre dos normas de tres maneras
distintas:
1) Inconsistencia total – total, esto es, cuando ninguna de las normas
puede ser aplicada bajo ninguna circunstancia sin entrar en conflicto con la otra.
Si los hechos condicionantes de cada norma son simbolizados por un círculo, hay
una inconsistencia de este tipo cuando ambos círculos coinciden.
2) Inconsistencia total-parcial, esto es, cuando una de las dos
normas no puede ser aplicada bajo ninguna circunstancia sin entrar en conflicto
con la otra, mientras que ésta tiene un campo adicional de aplicación en el cual
no entra en conflicto con la primera. Tal inconsistencia se da cuando un círculo se
encuentra dentro del otro.
3) Inconsistencia parcial-parcial, esto es, cuando cada una de las
normas tiene un campo de aplicación en el cual entra en conflicto con la otra,
pero tiene también un campo adicional de aplicación en el cual no se producen
conflictos. Tal inconsistencia existe cuando los dos círculos son secantes.
Debe hacerse una distinción entre a) inconsistencias dentro de la
misma ley y b) inconsistencias entre una ley anterior y otra posterior. En el
último grupo hay que distinguir según que las dos leyes estén en el mismo nivel
o en niveles diferentes.
II. Se piensa a menudo que cuando se trata de la relación entre leyes
diferentes las inconsistencias pueden se resueltas mediante dos simples
reglas convencionales de interpretación, conocidas como lex posterior y lex
superior.
Lex posterior significa que de dos leyes del mismo nivel, la última
prevalece sobre la anterior. Sin duda que es un principio jurídico
fundamental, aunque no esté expresado como norma positiva, que el
legislador puede derogar una ley anterior, y que puede hacerlo creando una
regla nueva incompatible con la anterior, que ocupe su lugar. Pero no es
correcto elevar este principio a la categoría de axioma absoluto. La
experiencia muestra que no se le presta adhesión incondicional, sino que
puede dejárselo a un lado cuando choca con otras consideraciones. El
principio de lex posterior, por lo tanto, sólo puede ser caracterizado como un
importante principio de interpretación, entre otros. Además, la fuerza del
principio variará según los diferentes casos de inconsistencia.
3.2.- Redundancia

Hay redundancia cuando una norma establece un efecto jurídico que, en


las mismas circunstancias fácticas, está establecido por otra norma. (es decir,
una norma repite lo que otra dice). Una de las dos normas, en la medida en
que ello ocurre, es redundante.

En realidad, la teoría de la redundancia podría ser desarrollada en forma


semejante a la teoría de la inconsistencia, pero tal desarrollo tendría poco
interés. El punto esencial es que para la redundancia tampoco hay solución
mecánica; la decisión tiene que basarse en consideraciones diversas, entre
las que se encuentra la presuposición general de que no hay redundancias.
3.3.- Presuposiciones (O mejor falsas presuposiciones)
Si le digo a un niño que tiene una manzana en la mano: “Dame la manzana
que robaste”, y el niño no ha robado la manzana, la directiva no puede cumplirse.
Sea que el chico decida entregar la manzana o retenerla consigo, su decisión estará
fundada en motivos e ideas que nada tienen que ver con el acatamiento a la directiva.
Algo similar ocurre cuando una regla hace presuposiciones incorrectas o defectuosas.
Los problemas que surgen en tal caso no pueden ser resueltos por interpretación
lingüística, sino que hay que recurrir a otros datos de interpretación o a la discreción.
Las falsas presuposiciones pueden ser fácticas o jurídicas. Hay falsas
presuposiciones fácticas cuando, por ejemplo, una ley califica a una sustancia inocua
de veneno, o prohíbe la pesca en un área que ahora es desértica, o reglamenta la
navegación en un río que ya no es más navegable, o dispone que la administración
debe consultar a un organismo que ya no existe. Hay falsas presuposiciones jurídicas
cuando una norma hace presuposiciones incorrectas o defectuosas sobre el contenido
del derecho vigente o respecto de situaciones jurídicas específicas.
5.- INTERPRETACIÓN Y ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA

En los parágrafos precedentes hemos dado ejemplos de aquellos


problemas de interpretación que enfrentan los jueces y las otras autoridades de
aplicación del derecho.

Dirigimos ahora nuestra atención al problema de cómo son


resueltos esos problemas en la administración de justicia.

Con esto no queremos decir cómo deben ser resueltos. Tal como
se verá con más detenimiento en el par. XXXI, las teorías en boga sobre la
interpretación tienen un contenido normativo. Esto es, se proponen dar directivas
que prescriben cómo debe ser interpretado el derecho en la administración de
justicia.
La interpretación no es sólo un acto de conocimiento es
también un acto de voluntad.- El cuadro descrito anteriormente no se
asemeja para nada a la realidad.
Es equivocado, y para advertirlo basta con señalar que la
interpretación –en el sentido de determinación del significado como hecho
empírico- con frecuencia no conduce a ningún resultado cierto. La inevitable
vaguedad de las palabras y la inevitable limitación de la profundidad
intencional hacen que, a menudo, sea imposible establecer si el caso está
comprendido o no por el significado de la ley. El caso no es obvio.
Anteriormente hemos enunciado los factores generales que
están presentes en toda administración de justicia: por un lado, una actividad
puramente cognoscitiva dirigida a expresar ciertos datos; por otro, una actividad
emotivo-volitiva fundada en valoraciones sociales y en observaciones sociológico-
jurídicas. Pero se pueden distinguir dentro de esta estructura diversos tipos de
estilos de interpretación.
a) De acuerdo con el grado de libertad que el juez se atribuye
en la interpretación de la directiva de la ley, a la luz de los reclamos de la
conciencia jurídica material y de las exigencias sociales, puede distinguirse entre
un estilo de interpretación (relativamente) libre y un estilo (relativamente)
limitado. Sin embargo, es difícil decidir si la diferencia en estilo es tan grande
como puede parecer a primera vista. Puede que la diferencia no esté tanto en el
grado de libertad de que goza el juez, como en la franqueza con la que esta
libertad es reconocida.
b) Otra diferencia en estilo de interpretación es la amplitud con
que se toman en consideración elementos de juicio ajenos a las palabras de
la ley. En el parágrafo XXIV se examinó la diferencia entre la llamada
interpretación subjetiva y objetiva; de acuerdo con esto puede formularse
una distinción entre estilo subjetivo y estilo objetivo de interpretación de la
ley. Es inconcebible un estilo de interpretación completamente objetivo, en
el sentido de que se funde exclusivamente en las palabras de la ley. La
comprensión de la ley por parte del juez dependerá siempre de su
comprensión de los motivos y propósitos sociales de aquélla. Lo único que
realmente distingue un estilo subjetivo de un estilo objetivo de
interpretación es que de acuerdo con el primero, y no con el segundo, se
admite echar mano de los antecedentes de la ley como prueba para
demostrar el propósito de ésta y arrojar luz sobre los detalles de su
significado.
6.- LOS FACTORES PRAGMÁTICOS EN LA INTERPRETACIÓN

Ya se destacó que toda interpretación tiene su punto de partida en


la expresión como un todo, en combinación con el contexto y la situación en
la que aquélla se da. Es erróneo creer, pues, que el punto de partida son
las palabras individuales consideradas en su significado lingüístico natural.
Este significado lingüístico tiene una amplia aplicación, pero tan pronto
como una palabra se da en un contexto, su campo de referencia queda
restringido. Por ejemplo, la palabra “ casa ” , desde un punto de vista
puramente lingüístico, ¿qué es lo que no puede abarcar? Pero si aparece en
una ley de la vivienda, la mayor parte de esas posibilidades quedan
automáticamente excluidas.
Los factores pragmáticos en la administración de justicia son
consideraciones basadas en una valoración de la razonabilidad práctica del
resultado, apreciado en relación con ciertas valoraciones fundamentales
presupuestas. Los factores pragmáticos son colocados aquí en contraste con los
factores puramente lingüísticos. Su influencia se hace sentir en un grado mucho
mayor del que generalmente se admite.

En consecuencia, tenemos que afirmar claramente que la interpretación


no tiene punto de partida lingüístico independiente, sino que desde el comienzo
está determinada por consideraciones pragmáticas en la forma de “ sentido
común”.
En lo que sigue, sin embargo, dejaremos a un lado los factores
pragmáticos implícitos en el simple “sentido común” y nos ocuparemos
únicamente de los factores pragmáticos “superiores”, que aparecen como
deliberaciones acerca de las consecuencias que tendrá una cierta
interpretación, estimadas y mutuamente ponderadas a la luz de valores
fundamentales. Este tipo de razonamiento es lo que estamos
acostumbrados a llamar argumentos basados en consideraciones prácticas
(“razón”). Sería impracticable enumerar o clasificar las posibles valoraciones
en la interpretación pragmática. Aquí destacamos únicamente el punto de
vista negativo, a saber, que la interpretación pragmática no puede ser
identificada con la interpretación desde el punto de vista del propósito o
línea de orientación de una ley, y que la expresión corriente “interpretación
teleológica” es, por lo tanto, demasiado restringida.
Clasificación de la interpretación.- De acuerdo con el resultado de la
interpretación comparado con los “significados lingüísticos naturales” del texto, la
interpretación pragmática puede ser especificadora (declarativa), restrictiva o extensiva.
a) La interpretación especificadora tiene lugar cuando las consideraciones
pragmáticas son decisivas para la elección entre varias interpretaciones, todas ellas
posibles y razonables dentro del “significado lingüístico natural” del texto.
b) Se habla de interpretación restrictiva cuando las consideraciones
pragmáticas excluyen la aplicación de una regla que según “el sentido lingüístico
natural” sería aplicable.
c) Se habla de interpretación extensiva (interpretación por analogía la llama
también Ross) cuando las consideraciones pragmáticas se traducen en la aplicación de
la regla a situaciones que, contempladas a la luz del “sentido lingüístico natural”, se
encuentran claramente fuera de su campo de referencia.
d) No hay otras variantes posibles además de las mencionadas en a), b) y c).
Una interpretación, comparada con el “sentido natural” es especificadora, restrictiva o
extensiva.
7.- LOS FACTORES PRAGMÁTICOS Y LA TÉCNICA DE ARGUMENTACIÓN

El papel creador desempeñado por el juez en la administración de


justicia, al definir con más precisión o enmendar la directiva de la ley, se
manifiesta sólo rara vez. Por lo común el juez no admite que su interpretación
tiene este carácter constructivo (creador), sino que, mediante una técnica de
argumentación, intenta hacer ver que ha llegado a su decisión objetivamente y
que ésta se halla comprendida por el “significado de la ley” o por la “intención del
legislador”.
Una vez que los factores de motivación combinados –las palabras de la
ley, las consideraciones pragmáticas, la estimación de los hechos- han producido
su efecto en el espíritu del juez e influido sobre él a favor de una determinada
decisión, construye una justificación que a menudo no concuerda con lo que en
realidad lo hizo decidir el caso en la forma en que fue decidido.
El secreto de esta técnica de argumentación consiste en que no hay
criterio que indique qué regla de interpretación ha de usarse. ¿Cuándo son
decisivas las manifestaciones hechas durante el proceso de sanción de la ley?
“Cuando no hay consideraciones de suficiente peso como para dejarlas a un
lado” ¿Cuándo ha de usarse la analogía, cuándo el razonamiento a contrario?
En cierta medida la elección puede ser motivada por los datos de la
interpretación. Tal como se dijo más arriba, el carácter sistemático de una ley
puede ser una razón fuerte, en muchos casos incontrovertible, para rechazar la
extensión por analogía. Fuera de esto no hay criterio externo que indique
cuándo debemos recurrir a la inferencia por analogía y cuándo a la inferencia a
contrario.
Estas técnicas de argumentación son recursos que forman parte
del equipo de cualquier jurista experimentado. Él tiene que saber cómo
justificar técnicamente, mediante argumentos interpretativos, la solución
jurídica que considera “justa” o deseable. Pero sería un error aceptar los
argumentos técnicos como si fueran las razones verdaderas. Estas deben
ser buscadas en la conciencia jurídica del juez o en los intereses defendido
por el abogado. La función de los métodos de interpretación es establecer
límites a la libertad del juez en la administración de justicia.
Las máximas de interpretación varían de un país a otro. Pero en
todas partes muestran las mismas características, fundamentalmente: son
conjuntos sistemáticos de frases atractivas (a menudo acuñadas en forma
de proverbios) y de significado impreciso que pueden fácilmente ser
manejadas de manera tal que conduzcan a resultados contradictorios. Dado
que no existen criterios objetivos que indiquen cuándo debe aplicarse una
máxima y cuándo otra, ellas ofrecen gran amplitud para que el juez llegue
al resultado que considera deseable.