Anda di halaman 1dari 25

“Biopolítica de la Infancia” en

El recreo de la infancia
Eduardo Bustelo, Editorial Siglo XXI:
Buenos Aires, 2007, cap . 1
La infancia es un “campo disciplinar”
Compuesto de enfoques, análisis, estudios y
conceptos, prácticas que incluyen muchas
acciones, programas, políticas y una amplia
participación de actores. En un campo también
se reflejan las relaciones de poder que suelen
darse entre estos actores y las propias personas
en situación de infancia.
Instituciones que inciden en el
desarrollo de la infancia
• La familia
• La escuela
• Los medios de comunicación

El autor se propone reflexionar sobre las “relaciones de


dominación” que se ejercen sobre las personas en
situación de infancia. Se entiende por “relaciones de
dominación” un vínculo social en el que alguien (singular,
colectivo o institucional) impide el ejercicio de la
autonomía y su autocomprensión como seres humanos a
otras personas debido a cierta condición (mujer, obrero o
empleado, infante, anciano, discapacitado, etc.)
Biopolítica
• Los griegos distinguieron en el concepto de “vida” dos significados:
“Zoé”, el ser viviente con funciones y necesidades y “Bíos” el ser
viviente cuyas funciones y necesidades son condicionadas por una
organización social y política.
• Michel Foucault acuña el término “biopolítica” para designar un
ejercicio del poder que consiste en regular la vida (zoé) mediante
normas y restricciones que favorecen el desarrollo del sistema
económico y cultural capitalista. Por ejemplo, la escuela y la familia
(cuando responden a la biopolítica en el sentido señalado) entrenan
en la observancia de reglas sin cuestionarlas, a disciplinar el cuerpo
en una posición postergando deseos y necesidades, a aceptar las
instrucciones de alguien cumpliendo sin resistencias, a cumplir
horarios, a desear el consumo de objetos-mercancías, a
relacionarse socialmente mediante la competencia y el autointerés.
A cooperar sólo si se logra algún beneficio, a demostrar una
identidad y orientación sexual en el marco de las normas aceptadas
(heteronormativas)
Michel Foucault
• Estudia cómo el poder político que se expresa en diferentes
instituciones de la sociedad (la familia, las escuelas, las
fábricas, las cárceles, los hospitales, los manicomios, las
oficinas públicas, los conventos) busca disciplinar los
cuerpos y los deseos generando identidades subjetivas,
sujetos (seres “sujetados” a las normas, alumnos
“normales”, hijos “normales”, ciudadanos “normales”) en
general, la normalidad consiste en cumplir con los
propósitos de quienes ejercen el poder en forma eficiente,
sin cuestionarlos ni desobedecerlos. Esos propósitos
buscan maximizar las ganancias de quienes son dueños del
capital (personas o corporaciones financieras e
industriales). Por ejemplo, quienes se oponen a las
“pasantías” de los estudiantes en la secundaria sostienen
que estos estudiantes sólo aprenderán a acostumbrarse a
trabajar a las órdenes de otro ganando muy poco.
El biopoder evolucionó de la “sociedad
disciplinaria” a la sociedad de control
• En la sociedad de control ya no hay instituciones
específicas de disciplinamiento y el resto de la
vida la persona está liberada de ese poder. El
poder se ejerce permanentemente mediante
dispositivos de comunicación mediática y redes
(la radio, la televisión, internet, las redes sociales
y en las últimas décadas el celular que se porta
desde edades muy tempranas)
“El poder se entreteje con dispositivos que
organizan la vida y el cerebro humano a través de
las poderosas máquinas de control social”
El biopoder sobre la infancia es
“paroxístico”(violento)
¿Cómo se expresa ese poder?
Muerte evitable de niños pobres (se calcula
30.000 por día) por hambre, malas condiciones
de vida (situación de calle, abandono, drogas,
cuestiones climáticas, accidentes),
enfermedades curables o prevenibles, víctimas
de guerras y de maltratos.
Estos niños pertenecen a la categoría “niño
sacer”
“niños sacer”
Bustelo toma este concepto del filósofo italiano Giorgio
Agamben que recupera una antigua institución romana
denominada “homo sacer”. Se denominaba “homo sacer”
a aquella persona a la que el poder político no podía
enjuiciar ni matar pero que si alguien le daba muerte no
sería condenado. (en nuestros días “homo sacer” puede
se aplicado a un débil mental abandonado en un
manicomio, a un anciano terminal abandonado en un
hospital, un ciruja en condición de calle, a una mujer
considerada “bruja”, a una persona travesti, a un
indocumentado prófugo pero también a miles de chicas y
chicos en situación de abandono sobre los que muchos
piensan que “ya están condenados”, “que no se
regeneran más”)
“la nuda vida es la vida despojada de
todo derecho”
• En la antigüedad y en nuestros días considera
Foucault que el poder soberano consiste en el
derecho a matar o a dejar vivir y eso se refleja
en la “naturalización del horror” según
Bustelo de que haya 10.600.000 niños que
mueren silenciosa y silenciadamente en el
mundo por causas que podríamos evitar y
nadie es considerado responsable por esto.
Lxs niñxs víctimas de la guerra
Según Bustelo (p. 27), desde 1990 se estima que
el 90% de las víctimas de la guerra han sido
civiles, no militares y que de ese porcentaje un
80 % han sido mujeres y niños. Aunque no
mueran, muchos niños quedan huérfanos,
mutilados con complicaciones y traumas
psicológicos por el shock de la muerte de los
sres queridos, las bombas, los raptos, las
perdidas de sus cosas y pertenencias, los
desplazamientos y muchos otros sufrimientos.
Muchos niños son despojados de su
identidad (p.28)
• Muchos deciden que no pueden nacer cuando
están en estado de gestación (víctimas de las
que ni siquiera hay registros estadísticos).
• Otros son aporpiados y despojados de su
identidad (eliminan a los padres y se los
entregan a familias simuladas)
• Otros son suprimidos o considerados
enemigos por “portar determinado rostro”
(características faciales propias de una etnia)
La infancia en la pobreza
Para el autor, las definiciones de “pobreza” no son claras
porque son “discursos ideológicos”. “ideología” es una
teoría falsa que oculta las verdaderas relaciones de poder
que explican un determinado fenómeno de
deshumanización. En este caso, se describe la situación
de los niños pobres pero no se explica que es a causa de
políticas que otorgan recursos o rebajan impuestos a
grandes corporaciones económicas (agroindustriales,
mineras, petroleras, financieras) a costa de desfinanciar
iniciativas gubernamentales que buscan resolver la
pobreza (programas de salud, de prevencipn de
enfermedades, de vivienda, de alimentación, de
educación, de capacitación laboral, de asistencia a las
familias, entre otros)
La “verdadera” política
• Es aquella que busca restaurar la igualdad
entre todos los ciudadanos suprimiendo las
relaciones de dominación.
• “La política no es, el orden arbitral que
restaura una armonía de manera proporcional
sino que, en las antípodas, intenta alterar el
orden supuestamente armónico que deja
afuera a los que no tienen parte.” (p.33)
Es necesario relacionar la pobreza con
el sistema económico
• “Analizar el hecho social de ser pobre o, más
particularmente, la situación de la infancia
pobre sin relacionarlo con los procesos
económicos de concentración de ingresos,
riquezas y poder es como trabajar por y para
su reproducción.” (p. 33)
• La mayoría de los pobres son niños y
adolescentes porque la infancia no tiene
ningún poder.
Biopolítica y legitimidad
• El poder opresivo sobre la infancia se ejerce
desde una consideración de su “minoridad”: los
niños deben ser obedientes, sumisos y ordenados
según los dictados de los adultos.
• El niño gozará plenamente de su humanidad
cuando llegue a ser adulto. Los niños incorporan
esta visión de sí mismos y la asumen como un
“hábitus” (Bordieu) formas de comportamiento,
creencias, deseos, sentimientos, expectativas). El
biopoder constituye internamente la subjetividad
por eso los individuos aceptamos como “normal”
el sistema de vida en el que estamos inscriptos.
El enfoque “compasivo” sobre los
niños
• El sentimiento de lástima por la situación de los
niños promueve una asistencia, pero no un
reconocimiento de sus derechos y su plena
ciudadanía porque se los sigue considerando en
una situación de inferioridad. Se los piensa como
seres inocentes e indefensos.
• Los medios de comunicación exacerban las
lágrimas, la situación sufriente de los niños
mediante imágenes a fin de generar colectas
masivas de las cuales muchas veces no se sabe su
destino.
Perfiles perversos del enfoque
“compasivo”
• Sólo si los niños parecen efectivamente que están
sufriendo y a la vez que son “buenos” entonces se los
ayuda. Si un niño quiere jugar en un cyber no se lo
considera un deseo “correcto”, debe desear comida o
ropa, nada más (y no comida “chatarra” ni “rica” como
galletitas o chocolates sólo fideos, polenta, azucar,
mate cocido).
• Si el niño es “malo” (maleducado o robo) ya se borra
absolutamente la compasión y no se lo ayudará.
• En este enfoque queda clara la superioridad del que
ayuda respecto de la inferioridad del “ayudado” (éste
le debe un educado agradecimiento de por vida a este
donante “generoso”)
“dar lo que sobra o lo que desecho”
(p. 39)
“Aunque se apela al niño pobre es fascinante como se
evade el problema de la redistribución de los ingresos y la
riqueza, que es la base de la explicación de la infancia
pobre: se plantea que lo que les sobra a algunos es
exactamente lo que necesitan otros y que, por lo tanto,
solo sería suficiente poner en contacto al donante y al
necesitado.”
No se considera que las personan merecemos que se nos
garanticen los derechos y que esa situación no puede
estar sujeta a la compasión de los individuos sino que es
obligación del Estado porque el bien común es que todos
tengamos una vida humana digna es decir, que tengamos
oportunidades de desarrollarnos.
“El maternalismo o el paternalismo es
una relación que se pretende
protectora pero que es
descaradamente asimétrica”

• El que protege es dueño del poder y voluntad


del “desprotegido”, se “siente bien” y busca
esto en la ayuda pero no colabora en el
desarrollo de un individuo responsable y
autónomo, auténticamente ciudadano. (p.41)
Se genera dependencia y despotismo
de la “benevolencia” (p. 42)
Muchas veces las iniciativas solidarias (roperos o
comedores) hacen que las personas no hagan nada
por sí mismas y pasivamente vayan a recoger sus
bolsas de ropa y alimentos; no hay un interés real
en sus vidas y en las condiciones que mantienen a
estas personas en el estado de vulnerabilidad e
indefensión. A veces también se montan
espectáculos con famosos para donar y ofrecer
donde los menos protagonistas son los
destinatarios. Se trata de ver lo “divertido” que es
“ayudar a los pobres.” En realidad se mantiene la
mirada estigmatizante y jerárquica sobre las
personas humildes.
“El problema comienza cuando el niño
entra en conflicto con la ley” (p. 44)
• Allí acaban las voces protectoras y comienza a
reclamarse su encierro y penalización. La baja
de la edad de imputabilidad y se pasa de un
Estado social a un Estado de seguridad. Esta
otra cara del dominio se expresa en el poder
policial que detiene (y en algunas ocasiones
arresta) a los chicos y adolescentes pobres por
su aspecto y su rostro sometiéndolos a
humillaciones frente a la población lo cual los
marca aún más generando resentimiento.
La inversión en “capital humano”
• El lenguaje economicista muchas veces se
dirige a la infancia considerando que “invertir”
en ella es conveniente porque se obtiene una
“tasa de retorno” al promover que se
conviertan en individuos productivos que
aporten riqueza a la sociedad. Algunos
inversores desean conocer los programas
solidarios que tienen impacto en la infancia y
en los sectores vulnerables.
El discurso economicista no habla de
derechos sino de utilidades y en eso
consiste su perversión (p.45)
• Muchas veces es el Banco Mundial (BM) o el
Banco Interamericano de Desarrollo (BID) los que
incluyen en sus “paquetes” de medidas como
condición de los préstamos a los Estados
programas educativas y medidas sociales que
impactan en la infancia aunque en los países
donde se han aplicado la pobreza y la
vulnerabilidad de la infancia no han descendido
porque solucionar eso no depende de la
asistencia sino del efectivo ingreso y educación
que tenga la familia.
Penas para los niños delincuentes
Para Bustelo, el problema y la forma economicista
de pensar la infancia aparecen cuando la infancia
amenaza la propiedad de las clases acomodadas. A
partir de allí se considera que tempranamente hay
que aislarlo y las penas deben ser ejemplares para
evitar la reiteración. Sin embargo, al no haber
ningún sistema consolidado de reinserción social,
los chicos vuelven a su medio social y comienzan
una reiterada reincidencia alimentando los
dispositivos de seguridad y represión.
En la infancia se expresa la perversión
capitalista
• Quienes hacen enormes fortunas en el mundo
a costa de destruir el Estado de bienestar y las
posibilidades de futuro de las poblaciones,
vuelcan una ínfima parte de sus ganancias en
“ayuda humanitaria” que les reditúa una
buena imagen y consenso en lo que hacen
desde la misma población a la que
contribuyen a diezmar y a quitar su futuro.
• Veremos algunos casos.